miércoles, 4 de enero de 2012

AMATORIUM


Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía
Miembro de Honor del Colegio de Profesores del Perú











AMATORIUM
 










                       













Dedicatoria


Es difícil para mí dedicar este poemario a una persona en particular. Primero porque encierra una experiencia personal enigmática y misteriosa, a saber, la de escribir poesía. En mi caso se tratan de frenesíes líricos que me sobrevienen cíclicamente, en esto influye poderosamente no sólo la visita de las Musas, sino también la asimilación de vivencias intensamente vividas. Yo no busco la poesía ella me busca a mí, y digo esto sin jactancia y sí más bien con dolor, porque la experiencia de los versos resulta ser un ramalazo de mis ilusiones y esperanzas muchas veces venidas a tierra. En particular, en la experiencia del amor, sentimiento que motiva esta colección de versos, ha sido, las más de las veces, la soledad la que hundido fuerte e impía su garra implacable y la que ha acicateado un lirismo anhelante y torturado. Por tanto, dejo esta dedicatoria así inconclusa, porque la dama del amor con su gracia vigilante nos mira perfumada y discreta  detrás de las rejillas de estas cuartillas, acechando nuestro paso de amador para pugnar piropos y melancolías. En todo caso el poemario está dedicado al donaire golondrino de  Afrodita, belleza impar y fecundidad nacida de la espuma del mar.



Presentación

Hace ya mucho que en mi trayectoria de escritor he perdido el gusto por pedir prólogos y presentaciones. Los que pueden decir algo de valía están lo suficientemente ocupados como para no perder el tiempo leyendo estas cuartillas, y los que no tienen nada que decir está a la espera de una víctima propiciatoria para hacer gala de su emberrinchada sabiduría.  Prefiero el juicio personal y de vez en cuando leer alguna crítica inteligente, si es que se da el caso. Huelga decir que no soy un artista ni un profesional del pensamiento, pero en mis meditaciones comprendí que el hombre necesita tanto de la filosofía de la razón como la filosofía del corazón. Ambos viven en lucha trágica y eterna, pero su combate es generadora de energías inauditas. Escribir para el aplauso me parece tan majadero y carente de sinceridad sólo digna de la supina y bachillerezca  fanfarronería de un mentecato. Si algo de valor encuentra el lector al leer mis versos me daré por satisfecho. Si me considero romántico es posible, siempre y cuando se tenga en cuenta que el Romanticismo como movimiento literario ya pasó. En todo caso soy un romántico por temperamento y sentimiento. Después de todo la belleza es una y eterna y los rumbos estéticos son tan sólo unos moldes que tarde o temprano se romperán para que se forjen otros. Que me clasifiquen los críticos, yo sólo canto con verismo y emoción. Todo lo más endeble y más precario sólo a mí me pertenece, los aciertos tan sólo me fueron prestados.
De las Musas vienen y a las Musas van. Entregarse a descubrir el hilo de Ariadna a estas alturas no tiene sentido. Lo poético es un momento preñado de fugitivas realidades y fantasías. Quizá hasta nosotros mismos seamos un esfuerzo por perennizar las circunstancias huidizas del mundo. La paleta de un poeta está hecha de cristales que surcan un océano infinito, su errante surco tañe la lira de horas sin tiempo, y la estela de su vela mueve el aura de la eternidad. Yo quisiera saber por qué la triste estrella resbala sus horas en mí y tan sólo puedo acogerme al golfo del recuerdo. La poesía no es tan sólo cargamento de sueños, es algo más, es nido irisado de vidas fatigadas por el vellocino ideal. Es la esencia misma e inefable de la realidad, incesantemente creadora y devoradora de espléndidos paisajes y ruinas sombrías. Y ella, la amada inmortal, que sabe adivinar los secretos profundos que no conozco me armoniza con el Universo con tan sólo un beso. Penetra mi alma como la Realidad penetra el corazón del mundo.

G.F.Q.
Lima, Salamanca, diciembre 2011
  




ANGELUS


Yo descifro tus flechas
que aletean alegres por mis sienes,
como paisaje escogido por tu dicha
recoges mi cabeza en tu joven seno.

Mi alacridad se desfleca en tus alados pies,
¿dónde voy en inconstante vaivén?
hacia bosquecillos de áureas tentaciones,
como hoja desgajada de la encina y del laurel.
.
Eres la estancia de adorables bergamascos,
jardín de prístina flor que extravía al peregrino,
sin ver barcos ni puertos ignotos,
regalas de tu losa un ramito de brezos en flor.

Hermosa criatura misteriosa,
esplendor de soles humedecidos,
brillas en los cielos ateridos
prodigando calma, encanto y fulgor.






EL LLAMADO


No sé qué es,
no llego a comprender.
Es un silente vocerío
que me impulsa es escuchar.

Es un sentimiento tan puro como el mar,
que fuga de las estrellas hacia mi corazón.
¿Será la alegría del bosque?
¿O una ofrenda del cielo
a mi sorda sombra?

Mi vida se adelgaza tras sueños bermejos,
mi pupila batalla en locos arrebatos,
mi pecho arbolado descorre dondequier
y el llamado espejea en mi alma
cual medalla de agua.

¿Será música del cielo?
No lo sé, sólo sé que es bueno,
y viene con la bondad de lo eternal.



  

TU URNA


Todas las mañanas me acerco a ti,
es tu cuerpo hecho talco,
como el polvo de nuestros huesos,
y me recuerda el mar.

¡Oh forma marmórea bellamente labrada!

Tú deseabas que tus restos fueran volcados
al Océano infinito y brumoso,
como hojas de rosas en procesión.

¡Oh forma marmórea bellamente labrada!

Más yo celoso del titán acuático me resisto,
no concibo lo inconcebible,
discuto con céfiros perlados,
y el dolor vierte pico y azada en mi.

¡Oh forma marmórea bellamente labrada!

¡Cómo asirse al serrín del cuerpo,
cuando en horas garuántes te remontaste
hacia la azul vastedad de la bóveda nocturna!

¡Oh forma marmórea bellamente labrada!

Ahora tu urna es el reino celestial,
donde no hay más llanto ni dolor.

¡Oh forma marmórea bellamente labrada!

   

LA SOLEDAD


Yo lo sé, y lo digo con lagrimones.
Tú partiste antes,
porque la soledad
era más mi compañera.
Y es cierto.
Gran parte del día y la noche estoy solo,
siempre estuve solitario,
tú me alegraste mi desierto,
pero la soledad nunca me dejó.
Tú en cambio eras un solo organismo
con tus hijas, ellas se casaron,
vino a tu alma un yermo espinoso,
carcomió de tristeza tus horas,
no lo pudiste resistir,
y preferiste partir.
Nadie tuvo culpa alguna,
estaba escrito todo,
como la salida del sol y la luna.
La vida es como un sueño,
un día llegamos sin saber ni prever,
y al otro levantamos velas sabiendo
menos de lo que creemos.





MUEBLES DE SALA


Muebles de exóticas flores,
de arrobada habla natal,
atesoras dulces secretos
de oro y de jacinto mortal.

Todo allá es sin edad,
inmarcesible e inmortal.

Eres panal de sueños
visiones y raigambres,
tu suntuosidad paciente  y muda
viene de un íntimo querer.

Todo allá es sin edad,
inmarcesible e inmortal.

Luces lustroso y añejo,
hermana del tiempo y del ámbar real,
barco de alegrías vesperales
tu hilo gastado es un rugido letal.

Todo allá es sin edad,
inmarcesible e inmortal.





ADIÓS


Fuiste mi flor del zarzal,
China ondina de pelo hechicero,
me abriste un instante el Paraíso
cuando todo era espejismo,
yo te di todo, tu nada,
con fuerza de huracán
cándido y ciego te amé,
hube que buscar oráculos y titanes
para vencer mi sueño por ti,
más musitaré por siempre tu hermosura,
y nunca olvidarás mi amor del zarzal.






LA ALEGRÍA


Dulce alegría que engalana
la sonrisa ardorosa del mar,
el anhelo níveo de las cumbres,
el murmullo encantado del bosque,
el serpenteo argénteo de los trópicos,
el canto linfático de los manantiales,
el henchido verdor primaveral,
el entusiasmo calcinero del sol,
el vestido inmaculado de la Eternidad,
los ojitos clementes de los niños,
y el anhelo fiel de tu corazón.
¡Está recobrada!
La bienamada alegría
para quien sepa ver la bondad.



IMPUREZA PURA


Entraste aquella tibia noche a mi habitación,
no sabía quién eras pero yo te llamé,
tus ojos me dibujaron sentimientos quedos
al ofrecer delectación a todos.

¡Oh impureza pura, de manos santas!

Y en aquella hora fría,
de lujuria, bacanal y vergel,
vi aquella mujer enclavada en su cruz,
ocultando en su seno un cirio de luz.

¡Oh impureza pura, de manos santas!

Cómo redimir su saqueada vida,
a quién imprecar por su destino,
hablamos, me mostró su corazón,
era una casta madre llena de amor,
yo, un pobre vate, le di mi ensoñación.





CORAZÓN


He vivido al galope,
de querencias y pasiones.

Descarnando mundos sin posesiones,
como tábano valiente
amé volando la vida,
pegando tenazmente
mi prolongada nariz,
donde de incienso y pólvora
se enciende la poderosa frente.

He vivido al galope,
de querencias y pasiones.

Sorbí el jugo del placer,
horadé jardines y festines,
me extasié en tus bellos ojos,
embriagado en tu talle
y labio con labio
me prendí halconamente
como campanita de San José.
He vivido al galope,
de querencias y pasiones.

Me pegaron fuerte,
yo también di corcovos y puntapiés,
aprendí a vivir en tranquila posesión,
pero la mosca traviesa
no abandona la presa.

He vivido al galope,
de querencias y pasiones.

Más ahora, un dardo esquivo e inefable
me lancea como Longino el pecho,
¿Serán las horas en que el alma
va dejando el cuerpo?,
¿Será la última noche
en que enterraré mi última pena?

He vivido al galope,
de querencias y pasiones.

¡Cumple, Hacedor del mundo,
mi noche sin mañana!
Llorarán un poco…
Pero al fin me dormiré.

He vivido al galope,
de querencias y pasiones.




YO TE VI…


Tú viniste al mundo antes que yo,
más no me amedrentó tu edad,
porque jamás vino al mundo
un bardo sin ensoñación.

Yo te vi sin esfuerzo
antes de que nacieras.

Tu encanto prendió su colmillo
como en el Edén entre Eva y yo,
te ceñí con un fuerte abrazo
y tus requiebros poseí.

Yo te vi sin esfuerzo
antes de que nacieras.

Rubriqué tu terso vientre,
te enseñé a amar,
hablaste mi palabra,
me dormí en tu Amor.

Yo te vi sin esfuerzo
antes de que nacieras.








ANGEL EXTERMINADOR


Un sueño perturbado me tiene,
soné con un ángel exterminador,
enorme como un rascacielos
entraba a una ciudad amurallada,
y sin mirar ondeaba su enorme espada,
cercenando millares de cabezas por vez.

Un sueño perturbado me tiene,
yo corría agachándome de la matanza,
entonces volando llegó un ángel custodio,
y benigno a mí y a un puñado salvó,
no había llantos ni aprehensiones,
ni mil escudos ni lanzones.

Un sueño perturbado me tiene,
el ciclópeo ángel exterminador,
prosiguió impasible la hecatombe,
quedamos atrás en un infierno de cadáveres,
¿Qué significa esta quimera sino agüeitar
 el blasón del Juicio Final?




NO TE QUIERO…


Si me buscaba mañana, tarde y noche,
la suave ninfa de los bosques,
me preguntaba yo si su aroma a violeta
sentía atracción por un viejo roble.
Terminé queriéndola como bestia irracional,
sin concretos y vibrando a puro sentimiento,
sin reparar que un diente de sierpe,
se hundía sin cariño en mi agreste añoranza.
Sus piececitos hechiceros
dejaron el rosal deshecho, ella
como criatura errante, amarga doncella,
me espetó con rostro indecible:
“Uf, no te quiero ¡Vejete!”.
Mi débil corazón perdió su compás.
¡No más!... ¡Oh, nunca más!










EN ESTE VUELO TERRENAL…


En este vuelo terrenal
he rodado por el mundo a toda prisa,
amé a gráciles mozas,
desposé a una bella mujer,
tuve hijos y nietos, enviudé,
pensé en los enigmas milenarios,
escribí cuanto libro pude,
mi corazón palpitó por todo,
fui felino y a veces lebrato fugaz,
atravesé valladares de espinos,
me reconcilié con el Padre Nuestro,
se me cruzaron ángeles y diablesas,
tenté, fui tentado y pequé,
hoy en mi soledad bucólica
y con semblante macilento,
mi corazón late duro como tambor,
y su música me dice que:
en este vertiginoso vuelo terrenal
nunca queda atrás el cielo nocturnal.




MALILA


Yo, como hierba pisada,
te hallé a ti, como rama silvestre,
bastó mirarnos en el verdor del prado
y nos perdimos en el bosque romanceado.
¡Más qué dichoso Amor, qué dichosa locura!
En mis brazos de mórbidas espinas,
tus fragantes hojas festoneadas,
nos arrebolaron en pasión desenfrenada,
¡Más qué dichoso Amor, qué dichosa locura!
De reojo nos miraban los árboles,
tu pecho era un cuento floral,
tu talle un follaje umbroso,
tu monte un cielo mugiente,
que guardó semilla latiente.
¡Más qué dichoso Amor, qué dichosa locura!
Tú eternamente cálida y gozable,
ornaste con guirnaldas mi cuerpo,
yo era un árbol con ciudadela,
y escuchaba mi corazón ahíto y triste,
amoríos audaces no echan raíces,
¡Más qué dichoso Amor, qué dichosa locura!






A TODAS LAS HE QUERIDO


A todas las he querido,
lo juro por lo más santo,
lo afirmo sin sombritas reptantes,
lo siento alegre con silencio blanco.

De ninguna me he burlado,
coronándolas de flores,
agitando mis alas desplegadas,
honrando su amor de mil colores.

Y cuando las arenas grises se curvan ante mí,
guardo el llanto, el ensueño y la risa,
como las espumas plateadas del mar,
de tu amor tembloroso como brisa.

A todas las he querido,
y a ninguna tanto como a ti.




TU CABELLO


-¡Ay de mí! -repuso ella-.
Y con su mano de nácar
accedió a mi ruego,
con el meñique dio un capirotazo,
y el moño deshecho dejó llover
en cascada hasta la espalda,
una lisa y radiante cabellera negra.

Fascinado ante la beldad,
mi pecho desabrochó un suspiro.
-¿Te gusta verdad?-me dijo-.
Semiatónito, ella humedeció
la aridez de mi boca.

No pude más, ella muy estival
soltó su peinado, yo ardido
liberté mi pasión, y volamos
en dulce aroma,
hasta complacer al Amor.





NO RECUERDO…


No recuerdo tu dulce nombre,
pero más allá de crepúsculos cambiantes,
retengo el día en que te amé.

Ayacuchana de fino perfil griego,
vigorosas ancas y labios carmesí,
mientras yo parcamente conferenciaba
ya nos besábamos con los ojos,
tu párpado entornó tiernamente,
mientras el deseo furioso se desataba.

Esa misma tarde te amé,
mientras yo pensaba en otras noches,
yacentes, cintilantes y extendidos
me inscribiste en tu lista sensual.
Regresé nuevamente a tu seno,
como barco que vuelve al mar,

y desde al alba al anochecer,
con fuego purpúreo y horas danzantes,
tu pasión otra vez me albergó.

No recuerdo tu dulce nombre,
el tiempo ladrón lo guarda inscrito,
yo me fui para no volver,
pero retengo el día que te amé.

¿Qué día fue?
No lo sé,
Pero recuerdo que te amé.









MUSTIO CORAZÓN


Flor que esquilas los sentimientos,
si yo te quise bien, por qué
te esmeraste en ser espina y no clavel?
¡Dios, Dios Santo! Enamorado
la amé, sin reparar en su mustio corazón.
Tu faz golondrino, tu rústico plumaje
con gris y engañoso follaje
embelesó mi fatigada ilusión.
De luz primera te tornaste borrasca,
de amable farol en densa oscuridad,
la risueña cierva montaraz huyó
por los pinos, dejándome en soledad.
¡Oh, Dios Santo! Si se agostan las violetas,
si se apagan las ánimas secretas,
por qué no reparé que el corazón de la joven
era un palacio apagado?...
Enamorado estuve de un mustio corazón.






QUIERO QUE SEPAS…


Quiero que sepas que sólo pienso en ti.

En la purpúrea rosa del camino lontano,
en las risueñas islas danzantes de auroral,
en el aire que respiro del oloroso prado.

Quiero que sepas que sólo pienso en ti.

¿Consentiría aquesta carne
soportar más tiempo tu ausencia?
la pena del sentir menospreciado
vuelve inclemente el vivir renovado.

Quiero que sepas que sólo pienso en ti.

¡Oh, qué condena más dulce para mi alma!
cuando al final de este devoto anhelo,
hasta las nubes de Niobe engastan tu rostro,
porque aun cuando en el albor muriese...

Quiero que sepas que sólo pienso en ti.








AMOR NOCTURNAL


Insaciado en el éter sin fin,
rondando exánime en los sitios amados,
relampagueo seráfico en todo confín
aquieta la muerte el suspiro separado.

Dulce y rara calma en poniente resplandor,
sube de la tierra o baja del azur,
el arrebato ardiente del amor
en caravana de besos plenos de luz.

En las áureas alas del aire todavía
los amantes suspensos arderán,
en el fuego de la pasión umbría
volando errantes en calma romería.

La dulzura magnética de tus labios,
tu belleza sublime de tibieza vesperal,
del hades arranca leves atavíos,
alumbrando silente nuestro amor nocturnal.






EPITAFIO


¡Nadie ose perturbar esta tumba!
aquí yace con las cuencas vacías
un cráneo de selvas foscas,
un corazón que ardió como fuego,
dos manos que se extendieron como garras,
un cadáver que sorbió el fragante veneno.
¡Uf, miseria de un jardín entumecido!
Esqueleto de atrio pudriente,
fiero perfil sufriente,
sima de enjaezados leones,
ánfora de afiebradas rebeliones,
cáliz ondulante y pujante,
lacrimosas parvadas de pasiones.
¡Ay! la garra azul de mi alma,
en el éter esculpe su albor,
con secretos y arcanos viandantes,
tálamo donde halla tu amor.





LLENO DE AÑOS

                                      A la hermosa lambayecana

Cargado de arrugas y lleno de años,
me he enamorado de una ninfa preciosa,
de perlados amorcillos adornada,
y por la leve Gracia acariciada.

Natura dióle toda su belleza,
sus ojos exhalan candidez,
sus labios suspiran amor,
y su seno acaricia al pasar.

Cual Diana trépida de albos lirios.
como guirnalda festiva,
alegre vive la fugitiva,
derrochando rutilante juventud.

Al cielo me remonto y yazgo en tierra,
aquella hermosura me tortura,
beldad que aureolas mi paz,
pareces cosa inmortal y no criatura.



ADMONICIÓN


Si tu alma es un árbol de raras gemas
con raíces en la tierra y en el cielo,
conserva blancos tus sentimientos,
mantén puros tus pensamientos,
libra tus acciones de precipicios,
recuerda que esta vida que nos sustenta
tiene verdes valles y negros barrancos,
pero ningún peligro es más hondo,
ni ninguna miseria más maldita,
que ahorcar en el corazón
el arsenal de tu propia compasión.








PARTIRÉ…


Partiré en una mañana alba
de puesta de sol esplendoroso,
me llevarán de la montaña al hondón
do el viento avecina en inconstante vaivén.

No miraré mi ausencia ni tu dolor,
que riega con su llanto amoroso
mi perdida huella en el bosque,
do el céfiro silba a la hoja de rosa.

Andaré, solo e ignoto, sin hacer ningún ruido,
como melancólica flautilla del carrizal,
más apenas aromatice tu ramito en la losa,
misteriosos fulgores piadosos, me llevarán
do todo es orden, bondad y felicidad.



MISTERIO GRATO


Es un misterio grato, que Dios haya amado
la idea de la existencia del hombre,
y más grande es tu misericordia que mi justica.

¡Oh Señor! Con tu pía mano,
benigno y milagroso en lo eternal,
destrenzaste el polvo para darnos vida,
junto a tus áureos astros y a la madre tierra.

¡Oh cuán breves y falsos somos todos!
en loco trasegar que deja el corazón ahíto,
por un poco de corruptible deleite,
colmamos de congojas el espíritu.

Si castigaste la maldad de los ángeles
y se apagará el brillo de las estrellas del cielo
¡Ay!, ¿qué no será de mí?

Dame Señor, las cosas temporales para usar
y las celestiales para desear, porque
sólo visitados por ti, vivimos y somos levantados.

Es un misterio grato, que Dios haya amado
la idea de la existencia del hombre.





TÚ ME QUISISTE PARA UN DÍA


Tú me quisiste para un día,
Yo te quise para siempre
Si tu arrebolado deseo
No tenía falsía,
Qué iba ser de mi alegría
Cuando jamás retornarías.
Me diste tus pechos
Con alas fragantes,
Amé de mil formas,
Tu torso hechicero.
Pregunté si eras casta,
Si querías ser mía,
En tu ensueño decías sí,
Que serías mi salvadora,
Mi dulce alegría,
Incluso me celaste
En fúlgida vía,
Yo te ame de veras
Niña mía.
Yo te quise para siempre
Tú me quisiste para un día.




SE LO DI AL CIELO

                                    A la inspirada María de los Ángeles


Ten calma en esta árida vida,
que la muerte conduce a eterno olvido,
excita el Amor el corazón querido,
y cierra las llagas de este pecho herido.

La noche fugitiva en tu silente estancia
te observa tranquila sin desdoro,
como cuando abrísteme tu virgíneo seno,
olvidando el ojo de fúnebre tesoro.

Las esquirlas profundas de tus suspiros,
me llegan infinitos en pujante borrasca,
cuando el mundo vio las primeras estrellas,
y el piélago de mi ser besó a bellísima doncella.

Todo pasa sutil sin dejar casi huella, más
la beldad ferviente que hirió mi corazón,
me lo diste tú, y yo se lo di al Cielo
en santa bendición.



¡SALVE ESPÍRITU!


¡Salve Espíritu! Que no dejará surco
el ebúrneo carro del Firmamento.

El Cosmos al que alzamos
nuestras pequeñas manos;
siglos que ruge lozano
en divinal silencio sobrehumano.

Tus rosas son los fulgores
de estrellas, planetas y cometas;
que al corazón da resplandores
y de mi amada enguirnalda sus sienes.

Tu huerto hoy reflorece,
bajo el éter de tu luz y calor,
nuestro amor eterno reverdece,
en augusto mundo sin temor.

La virgen Luna sube soñadora,
atisba en tu vientre amorosa labranza,


siglos que en caballo blanco ora,
y por su grave ojo humean alabanzas.

Más, llegará el evo sordo y fatal
en que yacerás en tierra fría,
se te acabarán los días y dormirás
para siempre, porque no eres inmortal.

De polvo eres y al polvo retornarás,
ese es su triste y visceral destino,
más nuestro amor no irá al sepulcro jamás
por tu femíneo pecho de sello divino.

¡Salve Espíritu! Que no dejará surco
el ebúrneo carro del Firmamento.

















DEO GRATIA


Gracias Padre, Uno y Trino
por tus radiantes estrellas,
las maravillas de la tierra,
la suntuosa noche apacible,
la sonrisa pura de los niños,
las tiernas criaturas bellas.

Gracias Padre, misericordioso
por el Sermón de la Montaña,
las rosas y los lirios,
los fervientes corazones,
la Resurrección bendita,
el resplandor de tu gloria.

Gracias Padre, eterno
bendito por siempre,
en clara mañana,
cerraste con sangre de tu Hijo,
y la presencia de tu gracia,
el centáureo abismo de la muerte.



¡Oh, Dios! Padre majestuoso,
auxíliame con tus ángeles,
líbrame de la gorgona tentación,
llévame a la faz celeste,
te encomiendo mi alma,
porque tú eres mi Padre.

Gracias Padre por tu ayuda,
porque en esta agreste vida,
ejército de espadas maldecidas,
asedian en tenaz porfía,
con caminos de perdición,
y vida tengo yo sólo una.


 AMOR VUELA DONDEQUIER

                                      A María Teresa

Amor vuela dondequier.

Con furor tal,
amé sin  tardanza,
toda tu beldad.
Tus ojos luminosos,
tu mirar piadoso,
a besos devoré.

Tu grácil semblante,
tu dulce sonrisa,
tus purpúreos enojos,
incienso de mi vida fue.

Tus lánguidos caprichos,
hondos nocturnales suspiros,
tu aroma de locura terráquea,
fue mi congoja y satisfacción.

Amor vuela dondequier.

Por ti trasmuté el hierro en oro,
y el infierno en paraíso,
saturnal te apreté con mi brazo,
fuiste mi huerto de rosales,
y entrambos soñamos con veranos.

Me embriagué en tu perfume florecido,
como Baco en bacanal sin fin,
vienen tus fragancias de vergel
y tornaste mis amargores en dicha.

Dijo la Amada:-Sin mí,
no habría amor en el mundo.
Respondió el amante:
-Antes de la Creación del mundo,
ya existía el Amor. Amén

Amor vuela dondequier



CON PIEDAD Y CELO

                                      A Roxana G.

Yacía bella, angelical en el funeral,
con sus hermosos ojos cerrados,
en contrito réquiem ritual,
dulce descansaba mi amada.

Plácida su blonda cabellera,
sus finos labios cerrados
en sabática piedad.

Doblado de dolor,
al verla áurea y serena,
la triste nota disipó.

Yo no sé cómo vivo,
con todo el amor que te tuve,
ya he debido morir.

Con más que amor nos adoramos,
y vivo porque tu alma en su vuelo,
me abraza con piedad y celo.





SUEÑA ETERNIDAD

                                      A Lilia V.

Te he amado soñando.

En un profundo sueño,
profundo ha sido el amor.
Desperté del sueño profundo,
profundo fue mi dolor.

Te he amado soñando.

Quise volver a soñar,
con tu amor profundo,
y en profundo sueño,
la noche no me escuchó.

Te he amado soñando.

¡Cuidado, mortal!
Si sueñas un amor profundo,
has soñado eternidad.






    ALMA HERIDA

                                      A Rosario R.

¿Qué conducta es digna para un alma herida?
Sufrir los dardos y tiros del desamor,
un breve mes, un breve día,
luego me buscas con amorosa hambre,
escucho y seco tus lágrimas de plata,
y renuevas mi devoto anhelo lunar,
vuelvo a buscar cariño en tus pupilas,
sólo encuentro humosa veleidad,
si mi corazón palpita cuando te tengo,
el tuyo apenas late en la pradera,
si tus traviesos piececitos hechiceros,
siempre dejan las soñadoras huellas en mi valladar,
en cambio sigues en tu vagar agreste,
y todavía no sabes amar.
¡Adiós ángel! ¡Adiós Cielo!
Dios sabe que si quemo este puente,
es porque te quiero de verdad.





SEA DE NOCHE…

                                      A Mirna

Sea de noche, sea de día,
cuando pienso de ti,
siempre veo un arco iris en el cielo.

En mi soledad melancólica,
que suspira con el viento,
se alza tu recuerdo como bella Luna.

El tiempo vaga y finge tardar,
pero tu amor me asedia,
con dolor mortal.

Doquiera que estés en el firmamento,
con el puño rompiente en la sien,
te va de mi amor esta escarlata rosa.

  

¡MUERTE! ¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?


¡Muerte! ¿Dónde está tu corazón?
En este temible final viaje de todo lo existente,
la quilla de tu barco temerario e imponente,
arrastra en salmo funeral amores inocentes.

¡Muerte! ¿Dónde está tu corazón?
Serena te llevas a la ribera oceánica,
al espectro del Orco odiado,
todo lo turgente y densamente latiente.

¡Muerte! ¿Dónde está tu corazón?
Eres noche de ventarrón helado,
responso otoñal del mar quebrado,
hogar crepuscular de musgo sombreado.

¡Muerte! ¿Dónde está tu corazón?
Yo comprendo tu maléfico veneno,
más, serán rotas las cadenas de tu cieno,
cuando la Eternidad te haya besado.





 VENUS, DEL BEL MIRAR

                                          A Olga de Santander

¡Oh Venus, del bel mirar¡
Hechizado por tu boca en flor,
extraviado al ver tu cuerpo contonear,
¡Deja a este pecho ardiente!
besar tu perla fina, y abrir
la prisión de tu corazón.

¡Oh Venus, del bel mirar!
tu seno altivo y dulce,
caderas soberbias y taurinas,
¡Recibe mi amor refulgente!
Oculto en cueva a orilla del mar.

¡Oh Venus, del bel mirar!
Ven conmigo a danzar,
que hasta el despunte del alba,
gozaremos rugiendo en tempestad.






     AMATORIUM

                                      A la belleza chiricana

¡Amatorium! hoy reanudas tu marcha,
en pleno cielo azul y noche clara,
yo sabía que volverías un día,
por la luz que tus ojos esplendían.

¡Amatorium! hoy reanudas tu marcha,
naces donde quieres sin conocer límites,
atraviesas los milenios asaces resistentes,
tornando más hermosas las beldades del mundo.

¡Amatorium! hoy reanudas tu marcha,
en el atrio opalescente de los amados corazones,
rehaces riscos, noches eternales
 y en la espuma de tus ondas,
todo es asunto de darse otra oportunidad.





BELLA ALBA


Sentados en tu elevado balcón
yo te contemplaba,
y tu voz cantarina me elevaba
como filtro de la noche sensible.
Estamos frente a frente,
estamos ante el cielo,
nacemos donde quiera
y no tenemos límites.
¡Más qué dichoso crepúsculo!
La ciudad titila y el mar caribeño sueña,
con un alba que anuncia
suspiros inmortales que tus ojos
resplandecen.



SE ME OLVIDÓ OLVIDAR TU AMOR

                                                          A Erika B.

Se me olvidó olvidar tu amor
y aun te quiero.
Tú moras allí quietita
en la quebrada de mi alma,
como rosa que reverdea la roca
y perfuma el dorado maizal.
Si mis tristes huesos sólo andan,
al ser recorridos por un arroyo,
que me despierta cada día
con tu hermoso rostro.
Si tus labios de arrebol
me llevan a los zaguanes,
donde jocundos almidonamos
nuestras risueñas querencias.
Quizá, quizás un día permita
la plenitud de la piedad celeste,
te tenga junto a mí para siempre,
inseparables como el día y la noche.
Paisana de redondos pechos,
se me olvidó olvidar tu amor
porque aun te quiero.






CIELO SILENTE


En los límites del cielo silente,
pienso en ti, Marta mía.

Atesoro cuando ensortijabas tu cabello
al advertir que te miraba.
Y mis ojos te hacían toda mía,
y yo existía porque tú lo sentías.

En los límites del cielo silente,
pienso en ti, Marta mía.

Desde el vientre del pájaro de plata,
veo a Dios dibujar en sus nubes,
tus gatunos luceros y finos labios,
y bebo en tu corazón néctar y ambrosía.

En los límites del cielo silente,
pienso en ti, Marta mía.

Como ave dorada llegaste de Ucrania,
¡Qué linda, cuanto te quiero!
resplandeciste en mí como Urania,
y a tus pies me rindo de amor.


En los límites del cielo silente,
pienso en ti, Marta mía.

En el azulino de las alturas ateridas,
elevado sobre el Istmo fulguroso,
rumbo al país del Inca,
siento el fondo marino de tu corazón.

En los límites del cielo silente,
pienso en ti, Marta mía.

Ahora respiro por tu encanto,
tu beldad me arroba el alma,
ansío volver al confín del mundo
y abrazar la flor del Canal.

En los límites del cielo silente,
pienso en ti, Marta mía.

En liturgia misteriosa
me has robado el corazón,
y esta gruta de basalto
se ha iluminado de ti.

Piensa en mí, porque yo
sólo sé pensar en ti, ¡Marta mía!










MILAGROS


Hermosa criatura chiricana,
con dulce voz de jilguero,
tú sólo querías mi modesto saber,
olvidando que el amor nunca muere,
vive en eterna primavera,
es un rosal que no se agosta,
resplandor de un sendero sin fin,
más, en la tarea diaria y obscura,
llegaste a mi alma sin procura,
y con pasión ardiente apuré
mis viejas penas, y te amé con el amor
que di por muerto,
y así por tus pensamientos,
mi bella hechicera, sabrás
que llevo tu cristalino cielo
al dejar la tierra atrás.
No me aflijo, no morirás,
aunque no venga el gozo,
¡Por siempre serás amada y bella!



LA VENTANA SIN ROSTRO

                                                       A Vicky D.

Estos ojos de carne,
que te vieron sosegada en mis brazos,
son como la ventana sin rostro,
que busca y no te encuentra.
Antes, tú serena y complaciente
estabas allí, más ahora
tu ausencia brilla en oscuro,
ni tu silueta columbra,
ni tu fragancia aletea.
Frívola y veleidosa,
te marchaste para siempre
y a la ventana sin rostro
no asomarás más.






LLANTO DE AMOR

                                                       A Carolina B.

Mujer, por qué lloras
Si eres mi ángel renacido
el eterno canto de mis noches altas
el adorable vientre preñado
la sonrisa de mi rebelde esperanza.

Mujer, por qué lloras
Si mi corazón es todo tuyo
me vuelvo via crucis sin ti
mis suspiros te reclaman
y tus senos purifican mis sueños.

Mujer, yo te amo
Sin ti desespero y me ahogo
tu sabes abrir mi pecho
en la hora del ángelus
y fusionados tocamos los astros.

-Lloro, porque me sé tan tuya
Tan exacto en mi entraña
que no puedo pensarte
sin odiarte y quererte.
Por eso lloro.


ANTES DEL FIN

                                      A Alejandra B.

Antes del fin quiero confesarte:
Estoy ausente porque tú me faltas,
mi corazón se vuelve cima silenciosa,
mis ojos son cráteres sedientos de ti,
mis manos te esculpen sin cesar,
y el brillo de tu mirar
es cáliz que me embriaga de amor.

Si tu eres el secreto de mi alma,
huerto de perfumes florecidos,
seno de cálidos parajes,
dime por qué mi pecho se hirsuta
de lágrimas escarlatas y
exhala un grito acongojado,
si te sabe morando entre las estrellas
y en el Mar infinito de esplendor vernal.

Antes del fin quiero confesarte:
Estoy ausente porque tú me faltas…



CUANDO TE BESO…
                                     
                                                       A Ruth F.

Cuando te beso, vida mía,
entra la luna en mi alma.
Sin ti se me escapa la existencia,
contigo tengo el firmamento.
Tus labios piden amor,
los mimo como hojas de rosa.
Al vibrar tu cuerpo de doncella,
mueren los conceptos.
Te amo con la profundidad
que alcanzan nuestras ánimas secretas.
Yo te pienso y tú me amas,
como medianoche buscando eternidad.
¡La más profunda eternidad!
como cuando el mundo sueña
que el amor crece como gema preciosa.
Vuelve a mis brazos, dulce y cándida,
y volveré a extasiarme con tu inefable rostro.
Cuando te beso, vida mía,
entra la luna en mi alma.











      
                   
                  LA IMPAR

                                              A Cecilia V.

Como obsequio del amor omnipotente
Eres el Arcángel bueno que la vida cuenta,
Lumbre de Dios mi pasión ardiente
Y la dicha del Señor asienta
Tus ojos guardan en mi ser cuadriga
Que relincha con la voz de la tormenta,
Y allí estás tú, mi princesa y su loriga
Con la copa que mi corazón asienta,
Que en un hondo torrente apasionado
El sentimiento pinta en su inmenso muro
Los contornos de amor reflejados,
Cuando pienso en ti con afán puro
El alma se me va tan de carrera
Que mi cuerpo no exhala ni un ¡ay! siquiera.

  







          MALA SOMBRA


¡Por qué Señor, por qué permites!
que ella vuelva a mi mente
si me desgarró el corazón.
Si yo le di perfume de pino, por qué
me devolvió con espinas y colmillos,
que hieren el meollo del espíritu.
Me ha dejado en un páramo,
soleando la misma soledad antigua,
del ayer sin nombre, el hoy sin mañana,
del niño sin madre, el hogar sin padre,
y el jardín sin flores.
Y el tiempo hambriento y burlador,
se regodea de tu recuerdo,
pues hasta ahora espero,
que pase con su carreta
a recoger tu mala sombra.




          VIGILIA INVULNERABLE


Como raíz de tu virgen seno
Mi corazón se levanta,
Corre al compás de tu sombra,
Brama como el mar;
Siguiendo tu gracia rosa,
Llevo tu beso purificado;
Erguido en nuestros silencios,
Levanto vigías y pirámides,
Mezquitas y murallas,
Donde se salvan los ángeles,
Lo tierno y lo bueno;
Tras el cielo y la tierra,
Allí paloma mía,
Metido en tus ojos de estrella,
Lo indecible de tu entraña,
Se entrega a mis astros;
Sólo allí existimos plenamente
Como la hoja tierna y fiel
Que acaricia el clavel.





          
               CONJURO


Yo que anduve silencioso
bajo el conjuro de mis pensamientos,
petrificado como la veta enmudecida
quedé, al contemplar los cactos invasores
de tu violenta hermosura;
tremolando tu larga cabellera azabache,
terrestre como diosa mortal, límpidas
campanas tronaron en mi pecho
pétreo y postulable de conquistador,
de ser en ti y tú de ser para mí;
nuestros ojos se tocaron germinales,
fecundos y poblados de soles,
presagios y festivales;
no es la hora de junio
más qué importa, al conjuro
de nuestros abandonados corazones,
el amor se despliega al final de la noche,
y en sus mantos de escombros,
derrumbados, sólo sabemos decir:
“Te quiero”.




           PRESENTIMIENTOS


En este deshielo metafísico de mi vida
Presiento que escribo el último poemario
Jamás pretendí eludir el zarpazo de la Muerte
Tan sólo vencer la apariencia de las cosas;
Mis manos anhelosas pretendieron tocar
El mágico resorte de la esencia de la Vida
Fundirlo con mi sustancia subjetiva
Comprender la primitiva génesis universal;
Más la entraña invisible de la existencia
Elusiva en sus velos femeninos corrió
Vaporosa y cimbreante en un canto de Amor
Y la seguí sin reposo ni fatiga;
Con el cerebro y con el corazón la amé
Con la eterna sustancia de la fantasía
La soñé como mi único tesoro y desde
Mis adentros digo: ¡Eso es vivir para no morir!;
Que la única eterna juventud
Es la que ganamos con el oro de las ilusiones.
Amén.
  


              ENIGMA DE AMOR


Yo no sé de dónde vine ni a dónde voy
Sólo sé que te quise con toda el alma
Y con la fuerza que el universo entero
Dio a mi quebrantado corazón,
Si no te amé más no fue porque no pude
Fue porque la garra de mi pecho
No encontró dónde escarbar más,
En esta silente hora nocturna
Comprendo el pacto secreto que cierra
El telón carmesí del amor,
Pero tenlo por seguro que donde esté
Mi entristecido corazón
Guardará tiernamente tu amor
Por toda la eternidad,
Yo no sé de dónde vine ni a dónde voy…


             



           SECRETO DE AMOR


Dulce Lela, eres flor color de amaranto
Ahora ningún amor sin ti alegra,
Soy un pálido asceta en noche negra
Y mi corazón unge el infinito con desencanto.

Fueron casi tres lustros sobre los mares
Más salvando el tiempo el hado,
Ahora ningún amor sin ti alegra,
Evocando la tersura de tus cantares.

Por algunos años he huido de todo lazo
Pero los afectos sinceros jamás se marchitan,
Y como un cometa que escapa a todo trazo
Me he detenido en tus labios que invitan
Pues, ahora llevo tu amor bajo el brazo.









                BELLA TAYLOR


Hada fecunda y bella chiricana; dejemos la razón
Para la ciencia y el corazón para el amor,
Dáteme toda tú,diosa de Primavera
Que te siente y te admire, que te goce y te quiera,
Que brille tu delicado cáliz de risueña flor
Para cantar ardiente tu suprema beldad;
No indagues el secreto, ni busques la verdad,
Porque desde los hondos valles hasta las altas cimas
La fuente más pura encuentra siempre légamo al pie,
Entre ninfas desnudas los faunos sondean el por qué,
Y brilla en mi mente tus ojos de fulgores astrales
Tus cantos, tu alma, tus perfumes geniales,
Y así mis estrofas cantan tu suprema beldad,
Deslumbrado desde el primer día de áureas visiones,
Miré sorprendido brotar mis ilusiones;
Como águila que labra su nido sobre el Ande
Rindo mi amor a tu alma grande,
¡Perdón, bondadosa Venus, por lo atrevido!
Porque desde que te vi te he querido.





            SIENTO QUE TE QUIERO


Si este torrente profundo que horada la roca maciza
Va brotando incontenible desde que llegaste a mí
Te juro que si te pierdo la culpa será mía
Si te conquisto la bondad será tuya;
Has abierto mi pecho a los amores
Con furia procelosa me inspiras un himno sublime
Y se abren al soplo del Céfiro las flores;
Risueña y hermosa revives la paz y la alegría
Y como enjambre de violáceas mariposas
Arrancas de mi lira agua de rosas;
¡Oh, siento que te quiero!
Que revives ilusiones hermosas,
Dame a beber el néctar de tus senos ardientes,
Ópalo del alma, aurora de besos de rubí
Pero tu silencio será suficiente para comprender
Que como las sombras titilantes y encrespadas
Ya pasé al sangriento olvido, más no me arredro
Y salgo con mi copla a otro balcón.

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