domingo, 28 de octubre de 2012

LA POESIA DE RAUL PASTOR

LA REALIDAD SON NUESTROS SUEÑOS
Sobre la poemática de Raúl Pastor
Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

 

Amar es algo sublime y sacratísimo, pero lo que es así puede ser algo dulce o amargo, por ello, y en ambos casos, sabes cuál es lo más terrible de haber amado: no poder nunca olvidar. Y este es el mensaje más recóndito que nos recuerda y entrega la poemática del inspirado vate, pintor y pensador trujillano, mi amigo Raúl Pastor Gálvez (1955) cuando nos dice:

El amor,
Como los ríos,
Busca…
Los cauces del ayer…
Que no perecen!

Así quiero empezar este breve comentario a la obra poética de mi caro amigo Raúl Pastor. Y quiero hacerlo conforme se ha desenvuelto mi lectura. Antes de comenzar unas concisas palabras sobre su persona. Raúl Pastor es afable como el pan, locuaz como un predicador en domingo, entretenido como una feria interminable, inspirado a borbotones, conceptuoso en lo esencial, practica con éxito la pintura, es un pintor de cielos luminosos a lo Van Gogh, filósofo que atrapa nítidamente el numen deshumanizado por donde ande, y poeta de incomparable veta intimista. Es un señor gordo y bracilargo, rebosante de alegría y también de indignación, que sabe compartir buenas historias, enemigo de lo vulgar y lo mediocre, indulgente con los demás y severo consigo mismo, su rebosante presencia resulta a toda luz agradable.
                                              

RIEMA
El estro poético de Raúl Pastor está transido por el ansia inesquivable y el sueño irrenunciable, muy humano, de una vida infinita que fluye en metáforas, símbolos y alegorías.

Dudosa la imagen de su sino humeante la sigo al pie de la derrota (p.32)

Este poderoso impulso es la reacción legítima de un espíritu indoblegable ante la creciente marejada de enajenación y cosificación que asfixia la vida humana y embrutece la vida social en plena era del capitalismo global.

Urbanita  la mirada oculta tras la vida algo más que un rostro (p. 31)

La protesta expresada por el neologismo RIEMA (2009), que es una fusión de las palabras Río y Poema, refleja en cuatro secciones (Divertimento, Urbanitas, Colaterales y Aguador) el suplicio de portar la antorcha de la inspiración lírica en medio de una sociedad antipoética.

Tiempo mortal es el tambor de la tautología (p. 24)

 El virtuosismo verbal exhibido combina armoniosamente lo bello en la forma y fondo, logrando comunicar ideas arquetípicas en imágenes multívocas, pero con  significados precisos, que revelan el lado onírico e invisible que acompaña sin tregua la densa realidad.

Quiero un verso y su reverso un verso a pesar mío y contra mí (p. 23)

Y esta realidad es que tras el fragor efímero de la fluyente imagen de lo transitorio el espíritu humano atisba su verdadero porvenir y destino de inmarcesible y permanente felicidad y belleza. Es un mensaje que une poesía y filosofía porque su autor es filósofo y poeta.

Porque la vida es espiral infinita es toda transitoria
Porque Riema es como la vida no hay regla ni medida
Porque Riema es un poema azul yo soy apenas ambarino (p. 39)

Quizá la parte culminante de toda sus estrófica sea cuando el vate herido por la luz de lo insondable y con el pecho compungido por los amores universales deja salir como una exhalación de su alma la más profunda verdad de la vida humana:

Ay si pudiera comprar unas alas que soporten el tiempo para poder soñar. (p. 42).

Yo abrigo la convicción que este deseo tan humanizador por el soñar despierto trasciende los ideales del romanticismo y pertenece de modo raigal al lado romántico del alma humana. Sólo una época diabólicamente poseída por el deseo de tener y no de ser puede echar al tacho colero el acto tan humano del soñar despierto. El soñar despierto ha sido actualmente remitido por el mundo dinerario del omnipresente capitalismo al desván del olvido, porque simplemente no es útil y porque además considera como universalmente válido el time is money. La posibilidad de revertir estas vulgares convicciones depende de recuperar nuestra capacidad poética.

                                                       
ODA
ODA A LOS COMUNES Y OTRAS PROPOSICIONES ELEMENTALES ACERCA DE NUESTRO TIEMPO (2008) no sólo es un grito lírico angustioso por el fin de la injusticia social y la explotación del hombre sobre el hombre, sino que es, además, el antiguo sueño de algún día despertarnos hermanos de nosotros mismos, como la raíz más honda de la auténtica fraternidad universal.

Donde la hermandad espera la victoria del primero,
Encuentre el último laudable la presencia del continuo (poema IX)

Pero este desideratum no es sólo un ideal social, porque se trata de una aventura ontológica por alcanzar el ser que se da la mano con la aspiración antropológica por acabar con la vida adulterada de la barbarie civilizada. La enajenación social será abolida y su supresión significará la restauración del orden cósmico. Este será el verdadero poner de pié lo que antes estuvo de cabeza.

La aventura por alcanzar algo
Antes que sea lo que ha de ser, es el tiempo (poema XI)

Entonces es comprensible cuando escribe en su poema I:

Y la sangre asalariada salpicó al espejo del mar y a las estrellas

Los comunes viven actualmente en la caverna oscura del consumismo sin sentido, el materialismo nihilista y disolvente, donde la poesía carece de sentido sobretodo porque es invaluable, no se sujeta al valor de cambio y por ello es desdeñado en su valor de uso. Pero llegará el día en que el hombre recupere lo que es muy suyo y entonces volverá:

El poema, pan cordial en la hoguera para todos (poema XIII)

La Oda a los comunes no soborna el achatamiento de la sensibilidad religiosa extendida en el hombre de ateísmo práctico de hoy, no se somete al rústico imperio de la inmanencia sobre la trascendencia, no se deja subyugar por la hermenéutica mundanal, que extirpa del extirpa del corazón de la humanidad el ansía del ideal y de lo infinito. ¡No!, al contrario, reaccionando contra el estrechamiento del horizonte metafísico del miope espíritu positivista recupera el sentido de lo sagrado, lo teofánico y lo mistérico. Y tenía que ser así, porque todo verdadero poeta está transido por el llamado enigmático del ser, en donde el vate antes de ser orfebre de palabras es oyente de esencias misteriosas que se dejan escuchar.

La lucha es volar con los pobres hacia Dios,
La revelación, prestarles ser para que vayan
…….
La furia es un ángel venido a la batalla (poema XIV)

No es difícil advertir la coincidencia profunda con la dirección central con la teología de la praxis, la cual pone énfasis en la presencia de Dios en la historia porque la historia misma tiene un sentido salvífico y escatológico. No afirmo que estemos ante un poema religioso. Pero sí que estamos ante un poemario que refleja el misticismo verdadero, el que no desune lo terrestre con lo celeste.

El silencio es la verdad ante el compás (poema XI)
Los diablos…roban la esperanza (poema XVII)
Dadme, oh, Diosas de la Vida:
……
¡Cambiar el mundo jodido que aún hay por cambiar! (poema XVIII)


COLOQUIOS
COLOQUIOS DE MEFISTO Y LA LUNA (s/f) es un poemario flamígero porque se dirige al corazón mismo del hombre en su disyuntiva vital entre el bien y el mal. Es una visita lacerante a sus vicios y pecados y una revisión esperanzadora a sus virtudes y grandeza.

Mi corazón caníbal sanguinario (poema “Corrompido”)
Que no me tientes barro de placer (poema “Tentación”)
Y yo que soy obscuro viajero de la noche (poema “Retorno”)

Pero al mismo tiempo es la intuición penetrante por lo inconmensurable del propio mundo interior:

El silencio, hoy,
No es más largo,
Es hondo
(poema “Silencio”)

No hay duda que el bien logrado título proviene de una huella indeleble en el Fausto de Goethe. Pero aquí Mefistófeles no es tanto el tentador externo, sino el interno, donde al mismo tiempo se entremezcla con la pasión del amor:

Me he despedido
Alturas
desde el infierno
aciago
en que me dejas
(poema “A solas”)

O este otro, que nos lleva hacia le preeminencia del tema del amor:

Hoy he visto mi nombre escrito
Después de tanto tiempo
Y se lo debo a ella ¡
(poema “Gris”)

Con la clarividencia del poeta por el mundo de lo subjetivo se ilumina bien la inclinación del alma humana por el mal, la nada y el vacío que crece también dentro de nosotros mismos.

Estoy cerca de ser rémora de mi propio costado (poema “Tríptico”)
Yo sé muy bien que estoy crucificado en mi costilla (poema “Por ejemplo”)
Un diablo verde sorbiéndose mi alma (poema “Erase”)

Pero la entropía interna tiene su límite, la cual afortunadamente no radica en la simple voluntad personal sino en el lazo con la misericordia del Creador y Salvador. Por todo esto es un libro profundo y verdadero como pocos.

Quien te creó te puso para alcanzar la gloria (poema “Hombre”)

Sobre la importancia crucial de nuestros sueños nos dice:

Y así, confiésote, sincero,
Que hemos abandonado
Nuestra tierra onírica
Preñada de deseos,
De ansias, de mañanas…
(poema “Es preciso”)

En suma, Coloquios son un poema de amor, dolor, lucha, humanismo, esperanza y libertad que nos fuerza a extraer la conclusión inusitada que la realidad son nuestros sueños. Es por ello que empecé con los versos expresados en este libro con el título de “Cronómetro”:
El amor,
Como los ríos,
Busca…
Los cauces del ayer…
Que no perecen!

Y las cosas son así porque los cauces del ayer que no perecen no pertenecen al tiempo del reloj del hombre artificial, también llamado tiempo abstracto, sino que son propios al tiempo concreto del hombre natural y verdadero. Y el amor sólo tiene terreno fértil para crecer cuando su único cronómetro es el del propio corazón.

Es por esto que el estro poético de Raúl Pastor es poderoso, fidedigno y veraz al nacer de la única fuente de la que puede manar la belleza indiscutible, esto es, el corazón ahíto por un sueño que plasma la realidad misma. Brindemos por ella para que quede clavada en nuestro pecho como queda retenido el iridiscente arco iris en nuestras pupilas soñadoras.

Lima, Salamanca 28 de octubre 2012

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