martes, 4 de diciembre de 2012

LOS OVNIS Y EL VATICANO

¿CONTACTO INMINENTE?
LOS OVNIS Y EL VATICANO
Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


 “Es un misterio grato, que Dios haya amado
la idea de la existencia del hombre”.
El Autor    

                                                                                                                       LA NOTICIA
El Padre José Gabriel Funes responsable del Observatorio Romano en el Vaticano afirmó la posibilidad de vida inteligente en el Coloquio sobre Astrobiología realizado en el año 2009. Y declaró que si se llegase a confirmar dicha posibilidad la Iglesia no tendría inconveniente en reconocer que todos somos criaturas de Dios. Aparentemente la Iglesia está escamada ante sus intransigencias de ayer y antes de seguir pidiendo disculpas, como sucedió con el caso Galileo, ahora se pone a la vanguardia en el tema de los ovnis.

Antes de proseguir quisiera dejar testimonio que mi interés por el tema de los ovnis relacionado con los problemas teológicos me lo suscitó las conversaciones sostenidas con mi amigo Enrique Alvarez Vita, más conocido como Kiko, cuya voluminosa presencia se corona con una barba caifásica y unos pequeños lentes, persona muy versada en ciencia y física cuántica, promotor y director cultural del controvertido cenáculo "La Serpiente de Oro" y que particularmente piensa que el mito de Adán y Eva tienen una significación cósmica, que es posible que existan otras criaturas inteligentes con civilizaciones muy avanzadas en el universo y que, por consiguiente, el acto redentor de Cristo no los excluye sino los incluye. Ahora bien esto trataremos de verlo más adelante.

Volviendo a la noticia que desató un verdadero revuelo periodístico, un entusiasmo entre los cultores de la ufología y una serie de hipótesis entre los seguidores de las hipótesis conspirativas. Entre las versiones más interesantes cuentan la que el Presidente norteamericano Barack Obama reveló al Papa Benedicto XVI una serie de documentos secretos que advertirían sobre un posible encuentro inminente con extraterrestres. Esto se vincula también con el persistente y multimillonario programa de desarrollo de armas ultra secretas que el gobierno norteamericano estaría desarrollando, aparentemente con ingeniería inversa copiada de ovnis capturados, no para combatir contra un posible enemigo terrícola sino extra terrícola.

Por su parte, la ciencia tampoco se ha quedado callada y así el eminente científico norteamericano Stephen Hawking y afirmó que es deseable evitar el contacto con una civilización superavanzada, porque la experiencia histórica ha demostrado que cuando ésta ha ocurrido siempre la civilización inferior fue exterminada o sometida. A estas voces se han sumado las interpretaciones catastrofistas del calendario maya por parte de ocultistas, paleo-arqueólogos y gnósticos modernos, según los cuales el 21 de diciembre del 2012 acontecerá un gran cambio cósmico que abrirá las puertas a seres infernales que llegarán a la tierra ocasionando un gran daño. Hollywood por su parte nunca ha estado inactivo y quizá la más famosa película sobre el tema sea Independence Day (1994), aunque ahora sean los filmes climatológicos los que más llaman la atención (El día después de mañana, Señales del futuro). Ya nos estamos acostumbrando a la domesticación del horror apocalíptico y tremendista.

Si a todo esto se suman los numerosos testimonios fílmicos recientes sobre avistamientos de ovnis en los cielos de Moscú, Estocolmo, París, Jerusalén, México, y otras ciudades del mundo, entonces tenemos un verdadero cuadro de expectación colectiva, por decir lo menos. En nuestro país ha concitado la atención la aparición y filmación de un ovni el 6 de enero por la noche del presente año sobre Barrios Altos, en Lima, y el 19 de marzo sobre la ciudad del Cuzco, ambos casos fueron retransmitidos por el canal 9 y el canal 2 respectivamente.  Avistamientos que, por lo demás, cuentan con testimonios muy antiguos en la historia de la humanidad.

                                             

                                                                          LAS IMPLICANCIAS ONTOLÓGICAS
En esta ocasión no voy a tratar si el fenómeno ovni es mito o realidad, lo cual está implícita en la discusión, lo que me interesa aquí es ventilar la postura de la iglesia sobre las implicancias teológicas de la existencia de vida inteligente no humana en el Universo. Por lo demás, las investigaciones científicas más equilibradas llegan siempre a la misma conclusión, a saber, se trataría de un núcleo reducido pero duro de evidencias que demuestran que existe algo inexplicable en términos científicos, pero que es real.

Por sí mismo el tema es bastante espinoso, tanto que muchos científicos y filósofos prefieren guardar un discreto silencio para no poner en discusión su reputación de seriedad y sensatez. Quizá razón nos les falte, puesto que el fenómeno ovni también ha sido visto como la nueva histeria colectiva de nuestro tiempo.

Yo no tengo tales reparos por tres razones: 1. Porque todo lo real e irreal es problema de la filosofía, 2.  Porque la primera consecuencia importante estaría en el orden del ser, y 3. Porque hace muchos años, creo que fue en el verano de 1985, durante el primer Gobierno calamitoso de Alan García y en pleno fenómeno del Niño, vi sobre los mañaneros cielos despejados del aeroclub de Collique un objeto gigantesco, casi del tamaño de tres estadios de futbol, que salió del este, es decir de las montañas, volaba en silencio, muy bajo y muy lentamente, por lo que no podía ser un aerolito, meteorito, ni una máquina humana, iba recubriéndose de una espesa nubosidad que salía de sí, dejando una estela bien formada que asemejaba una carretera en los aires, y que una vez que pasó sobre las cabezas de unas 300 personas siguió su rumbo hacia el oeste, es decir, al mar, lugar donde despareció. Yo estuve en dicho lugar hasta las 7 de la noche y el cielo estaba estrellado, pero extrañamente la única nube que se notaba era la insólita estela dejada por el ovni que no se había movido ni un centímetro. No sé lo que vi, en todo caso fue un ovni, es decir, un objeto volador no identificado. Esta experiencia me ha dejado perplejo y profundamente intrigado y como en filosofía no hay ámbito que le sea ajeno creo que, en medio de las declaraciones del Vaticano, ha llegado el momento de hacer públicas estas reflexiones.

La filosofía oriental y occidental generalmente ha admitido que la estructura ontológica de la realidad se compone del Ser Increado que es Dios, el cual es existir puro o acto puro, y la Creación o Emanación, integrada por substancias simples (ángeles o inteligencias) y substancias compuestas (hombres, animales, vegetales, seres no vivientes, primeros elementos y accidentes). La cosmología actual ha comprobado que el Universo por sí solo se dirige al caos de la entropía, a la muerte térmica, por efecto de la energía oscura que la dilata aceleradamente, pero por la teología cristiana se sabe que por la Providencia el Universo se dirige no a un caos sino hacia una armonía redimida.

                                           

                                                                      1ª HIPÓTESIS: CIVILIZACIÓN SUPERIOR
Pues bien, si se admite la existencia de seres inteligentes superiores en civilización y tecnología que los humanos, entonces se tendría que añadir una substancia compuesta más en el cuadro descrito.

Es decir, los extraterrestres serían substancias compuestas de alma y cuerpo, inteligentes como el hombre, pero de una especie distinta al hombre, no son humanos, por lo menos en su origen, dado que hay quienes piensan que buscan una hibridación genética con nosotros.

Estos seres inteligentes no-humanos serían, por lo visto, mucho más inteligentes que el hombre, pues si los ovnis son aparatos y no fenómenos lumínicos atmosféricos, entonces eso supone una capacidad científica muchísima más adelantada que la nuestra, quizá en milenios. Si esto es así, entonces por su inteligencia estarían por encima del hombre en la escala ontológica de la realidad. Aquí cabe la pregunta ¿su adelanto tecnológico podría reflejar también un perfeccionamiento moral? Hay razones para pensar que ello es posible, dado que si nos visitan desde tiempos inmemoriales y han sido testigos de   monstruosidades   inauditas   hechas   por  el  hombre,  sin embargo no nos han exterminado y han dejado prevalecer su sentimiento de compasión hacia nuestra especie tan llena de defectos pero también de virtudes. Cabe también la posibilidad de que nos vean con el interés casi biológico con el vemos nosotros a las abejas o a las hormigas.

Ahora podemos entrar a los planteamientos de mi amigo Kiko. Pues si enfrentaron el dilema moral del bien y el mal, ¿Sufrieron la tentación de la serpiente? ¿Fueron rescatados por un Salvador?, ¿Cristo se manifestó entre ellos?,  ¿tendrán que enfrentar el Juicio Final o acaso ya lo tuvieron? ¿Es posible que exista una criatura inteligente que haya escapado al pecado original y se mantenga en estado de gracia? Según el Evangelio muchas son las moradas de Dios y que las fuerzas de Satanás cuando fueron derrotadas se las arrojó a la Tierra. Si por Tierra entendemos el Universo creado ¿es posible pensar que la segunda venida de Cristo ya haya acontecido en otros confines del cosmos, redimiendo del pecado a otras criaturas inteligentes no-humanas? Si esto es así, entonces se trataría de una misión escatológica para ayudar a la especie humana a enfrentar el Armagedón final.

                                        

                                                                                             2º HIPÓTESIS: ÁNGELES
No obstante, también cabe la hipótesis contraria. No se trataría de seres compuestos sino de substancias simples, es decir, de ángeles, espíritus puros sin ningún elemento material, son personas sin materia, tanto del lado bueno como el malo, mensajeros que Dios los emplea para cumplir su voluntad, que luchan entre sí en la tierra disputándose la especie humana para su salvación o para la perdición.

Comparados con Dios los ángeles son pequeños, pero el abismo es mayor entre los ángeles y las cosas materiales. Dios creó todas las cosas para que le sirvieran, los seres espirituales están destinados a la visión beatífica, pero los ángeles y los hombres no alcanzan este designio sin una previa prueba. No sabemos la prueba de los ángeles, pero hubo quienes pecaron de Soberbia.

Adán, creado con dones naturales y preternaturales, era inmortal, perfecto pero no infinito, pero en la prueba de obediencia falló. Lo natural de la existencia del hombre  es la inmortalidad, la muerte no era parte del designio natural y original de Dios. El hombre experimenta la muerte porque entró en el pecado, como interrupción no natural de su existencia, pues su destino inmortal es ser para siempre alma y cuerpo. Es en la tierra donde el hombre recibe la vida sobrenatural o gracia santificante, pero no es sobre la tierra donde posee la plenitud de sus efectos para la captación directa de Dios. La Caída de Adán no sólo dañó al hombre sino menoscabó a todo el cosmos. Su salvación en el Reino reedificará todo el universo.

El hombre adánico poseyó las dos vidas: la vida natural y la vida sobrenatural. Al desobedecer Adán pecó dos veces: perdió la gracia y sufrió daño, tanto en su vida natural como sobrenatural. Antes de la Caída era inmortal e incorruptible, después de la Caída es mortal y corruptible, más después del Juicio será inmortal, incorruptible y redimido.

Por su parte, el ángel bueno es el que triunfó en la prueba de su voluntad, a que se halla unida al amor de Dios y sólo desea lo que Dios desea. De modo que permanece viendo el rostro de Dios. Esta es la verdadera libertad. El ángel malo perdió la gracia por orgullo, fueron creados buenos pero se hicieron malos, eligieron una vida sin Dios, su voluntad odia a Dios y no pueden cambiar. Sin Dios entre ellos sólo pueden odiarse. Y siguen su lucha ahora contra las almas de los hombres.

                                                                                      3º ESTRATEGIA DEMONIACA
De modo que la estructura ontológica de la realidad descrita al comienzo queda inmodificada. Asumir la apariencia de seres compuestos sería la artimaña del Engañador, es decir el diablo, para hacer creer a la Humanidad sobre la existencia efectiva de inteligencias superavanzadas interesadas en su ayuda y supervivencia, con el único propósito de conseguir su adoración por la especie humana y la apostasía del Dios creador. Y la seducción empleada por este siniestro personaje no tiene por qué excluir actos inauditos con las cosas materiales, conceder conocimientos avanzados sobre nuevos manejos de la materia que deslumbren a los científicos de hoy.

Hay argumentos de carácter físico, como el de la imposibilidad de alcanzar velocidades super lumínicas y de seres corporales que la resistan, y este es el testimonio de mi amigo el doctor Antonio Belaunde Moreyra, hombre de gran cultura y profunda fe cristiana, quien también tuvo una experiencia ovni sobre los cielos de San Isidro, y que lo llevó a la conclusión de que se trataban de ángeles y no de máquinas. Yo por entonces estaba escéptico con su tesis, creía como el común de las gentes que se trataban de naves extraterrestres de una tecnología superavanzada. Luego, al cabo de unos años, mi posición cambió de forma pero no de contenido. Pensé que seguían siendo máquinas pero no de seres extraterrestres sino terrestres, es decir de una civilización no-humana que vivía escondida en la Tierra tras tanto cataclismo vivido. Pero después de muchos años la tesis angélica la he visto muy plausible sobre la base de otros argumentos, más bien: ontológicos y morales.

                                                                                             EL ARGUMENTO MORAL
Efectivamente, el argumento más fuerte a favor de esta hipótesis, de que son “seres compuestos”, es la de carácter moral. Pues si fueran inteligencias superiores no-humanas compuestas, en vez de ángeles, entonces su sentido de la piedad se habría extendido sobre el hombre y hubieran evitado la existencia de grandes genocidas como un Hitler, un Stalin o un Mao. El no hacerlo demostraría que no se trata de extraterrestres, sino de ángeles caídos cuya corrompida voluntad se complace en estas maldades.

De manera que la Creación, Caída, Redención y Juicio tiene como objetivo supremo conformar el cuerpo místico de Cristo con los hombres y no con inexistentes seres extraterrestres. Adán es humano y no extraterrestre, porque tres son los actores de la Creación: Dios, Adán y Cristo; y cuatro son sus actos: Creación, Caída, Redención  y Juicio. Y esto se sabe no por la razón natural sino por Revelación.

La hipótesis de la existencia de seres extraterrestres inteligentes no-humanos persigue la negación de la extraordinaria condición del hombre ya reparada por la Iglesia: no  muere  para  siempre,  él  es  cuerpo  y  alma   que resucitará después del Juicio. Esta sería la convicción principal que buscaría borrar el Enemigo de las conciencias humanas, porque con ello si bien no borraría la presencia ontológica de Dios en nosotros, al menos conseguiría que el hombre borre la invitación a Dios de habitar en él.

Efectivamente, no es casualidad que las versiones de un posible contacto con seres extraterrestres estén unidas a utopías científicas de conseguir una vida inmortal y vencer a la vez la vejez y la muerte. Es decir, lograr el paraíso en la tierra por medios tecnológicos. No hay que hacer un gran esfuerzo para darse cuenta que esto está relacionado con las señales del fin del mundo: la llegada del Anticristo y la conversión de los judíos y, especialmente, el crecimiento inaudito de la apostasía en la actual cultura nihilista y luciferina posmoderna.

                                                                             DESACIERTO DE PADRE FUNES
De modo que la respuesta del padre Funes nos parece incorrecta y desacertada para la feligresía católica del mundo, porque no se trata de admitir simplemente su existencia, sino, de esclarecer qué clase de seres existentes son.

No se trata de que estemos en medio de un “inminente encuentro” extraterrestre, sino, que estamos más bien en medio de una “prueba inminente” para nuestra fe ante la llegada del Anticristo, el hombre del pecado y el hijo de la perdición. El cual se alzará contra todo lo que se dice Dios.

Nuestro capítulo histórico no se ubica entre la Caída y la Redención, sino entre la Redención y el Reino, y en tal contexto de la plenitud de los tiempos Dios, sin abandonar al hombre, permite que el Anticristo ponga a prueba nuestra fe.

En medio del paroxismo tecnofílico la creencia en los extraterrestres se ha convertido en un nuevo paganismo, una rediviva idolatría. Será una prueba breve pero feroz, que la Humanidad deberá afrontar en estos tiempos apocalípticos. Al comienzo todo le saldrá bien al Anticristo, porque así está decretado al obrarse el misterio de la iniquidad. Algo interesante nos dice San Juan (4, 2-3): “Todo espíritu que confiesa que Jesucristo vino en cuerpo, es de Dios, y todo espíritu que desuna a Jesús, no es de Dios: antes es espíritu del Anticristo, de quien tenéis oído que viene, y ya desde ahora está en el mundo”.

En este sentido, Anticristo y apostasía han tenido sus precedentes en todas las edades del mundo y vendrá en la nuestra que está ya en la edad postrera. En suma, para nosotros no se trata de extraterrestres, sino que son los ángeles actuando en el drama escatológico inmemorial de la salvación o perdición del alma humana.

                                                                                                                        LA PRUEBA
Ante esto podemos preguntarnos si el hombre será capaz de superar la prueba. Y la verdad es que el católico es aterradoramente mediocre, y es que la gracia no crea una nueva naturaleza, sino, que trabaja con la naturaleza que encuentra en nosotros. Nuestro intelecto y nuestra voluntad están dañados, por eso nuestra respuesta a la gracia es siempre imperfecta. Pecamos porque nuestra voluntad está enferma y se complace en su Yo.

El peligro de pecar es permanente, pues la gracia no elimina la nueva prueba contra el pecado, sino que la intensifica. La Gracia desarrolla junto a nuestros hábitos naturales, los hábitos sobrenaturales. Así el hombre es un ser capaz de ser llenado por Dios (capax Dei). Hay que entrenar el cuerpo para el bien del alma. Lo sensato es el camino de la santidad, que no es la ausencia de pecados, sino la orientación correcta de las propias energías contra el pecado.

El panorama completo de la realidad sólo es posible cuando recibimos la virtud sobrenatural de la fe y el don del entendimiento. Sin ello es fácil extraviarse en el enjuiciamiento del fenómeno ovni. Pero la mente capacitada por la fe vuelve lo complejo en simple y ve que lo único importante es la relación del alma con Dios. No obedecer las leyes de la realidad nos quebranta a nosotros mismos. En este sentido, el misterio del sufrimiento ayuda a madurar, es curativo, constructivo, contrapesa el pecado, prueba nuestra confianza en Dios durante esta vida preparatoria.

                                                                             QUÉ CLASE DE CRIATURAS SON
Hasta el momento la ciencia ha sido cauta sobre el fenómeno ovni, no ha reconocido su existencia, a lo mucho que ha llegado es a admitir que existe un núcleo reducido de evidencias que autentifican algo real e inexplicable. Los entusiastas ingenuos del fenómeno ovni ya hablan hasta de una exopolítica. Pero también desde la ciencia se ha advertido sobre el peligro de un posible contacto con una civilización extraterrestre, con efectos devastadores para nosotros. Ahora la religión, a través del Vaticano, alzó su voz, diciendo que en caso de existir también serían criaturas de Dios. 

Pues bien, lo que aquí he mantenido es que no se tratan de seres compuestos de alma y cuerpo, sino de substancias simples, es decir, de ángeles, personas sin materia, cuyo propósito en unos –precisamente los malignos- es aparecer bajo una figura tecnológica para negar la extraordinaria condición del hombre para Dios y conseguir que el hombre borre la invitación a Dios de habitar en él, robusteciendo la utopía cientificista de lograr el paraíso en la tierra por medios tecnológicos.

La creencia en los extraterrestres se ha convertido en un nueva idolatría, es una nueva fe, pero es una prueba breve, aunque feroz, para la fe del creyente. Es también para muchos un mecanismo de evasión social para eludir su propia responsabilidad para asumir un nuevo estilo de vida no californiano capaz de salvar a la tierra del inminente calentamiento global, prefiriendo transferir imaginariamente la solución de los problemas globales de la humanidad hacia supuestas civilizaciones extraterrestres.

En una palabra, no se trata de admitir simplemente su existencia, sino de esclarecer su situación ontológica, esclarecer qué clase de criaturas de Dios son.

                                                                                Lima, Salamanca 06 de Diciembre 2012

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