sábado, 14 de noviembre de 2015

NARRATIVA GRÁFICA E HISTORIETA PERUANA

QUÉ SUCEDE CON LA NARRATIVA GRÁFICA
Y LAS HISTORIETAS EN EL PERÚ

Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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El humor no es un don del espíritu, sino del corazón
Ludwig Börne

Por qué el Perú teniendo buenos historietistas y narradores gráficos de calidad no fue capaz de crear una revista que se internacionalizara al nivel de Condorito, Billiken o Manpato. Y me pregunto si es legítima una versión cómic del manuscrito Dioses y hombres de Huarochirí alterando el sentido histórico de dicho documento.

Esta intrigante inquietud me surgió al asistir en la Casa de la Literatura Peruana al “Encuentro de Narradores Gráficos”, realizado del 12 al 14 de noviembre, con el objetivo de difundir la historia y creación de la historieta entre el público. En las mesas redondas estuvieron los narradores gráficos Javier Prado, Águeda Noriega, Juan Ataucuri, David Galliquio, Blac Poncho y Miguel Det, los investigadores Christian Reynoso, Víctor Casallo y Raschid Rabí. Allí también se presentó la versión cómic del manuscrito Dioses y hombres de Huarochirí, un proyecto de la Casa de la Literatura Peruana y del grupo de investigación Los Zorros, ilustrado por el historietista Miguel Det.

Historietistas de talento no nos han faltado para lograr un proyecto de la envergadura de las citadas revistas chilenas y argentina. Incluso muchos connacionales trabajan para compañías transnacionales, como Marvel por ejemplo. Tampoco se trata de un problema editorial. Más bien hay que advertir un hecho categórico, y es que las internacionalizadas revistas Condorito, Manpato y Billiken proceden de países donde se efectuó una reforma educativa profunda y formó una clase media ilustrada, capaz de sostener la actividad de una industria editorial dedicada a la historieta y al cómic.

Otro defecto de nuestros historietistas es que siendo productos de una sociedad desintegrada, profundamente clasista y dividida, no fue capaz de crear un personaje integrador de los diversos sectores sociales y reculó excesivamente en los problemas sociales, raciales y políticos, que más que unir desunen. En otras palabras, la narrativa de los cómics peruanos no tuvo éxito ni dentro ni fuera del país porque reflejaban una sociedad profundamente dividida y desintegrada, con el sentido de humor corrompido por la burla, la ironía y el doble sentido.

Entonces, ¿Es posible crear un personaje capaz de internacionalizar el cómic peruano? Creo que sí, y la vía regia para ello es el humor, pero no el humor negro sino el blanco. O sea, el que es capaz de llegar a todo el  mundo sin regionalismos excesivos ni localismos airados. Pero bien dice el adagio: El que no tiene amor en el corazón no puede dar amor. Y nosotros parafraseamos: el que es infeliz no puede dar felicidad. En el fondo el problema del humor en el Perú concierne al corazón de los peruanos. Se trata de un corazón que no se libra de frustraciones, rencores y fracasos. Un humor sano requiere de un corazón sano. Y este problema sigue siendo una debilidad de la peruanidad. Por eso nuestro problema urgente sigue siendo la espiritualidad, hay que sanar las heridas de nuestro espíritu.

Un segundo punto que me dejó perplejo fue el cómic del manuscrito Dioses y hombres de Huarochirí. Su calidad de dibujo está fuera de cuestión, lo preocupante es la interpretación. Efectivamente, prima una interpretación descontextualizada de los hechos y del documento, que condena la evangelización y preconiza un retorno al paganismo. Se confunde las campañas violentas de extirpación de idolatrías con el espíritu del cristianismo y al final el cómic en vez de brindar alguna orientación cultural al descreído hombre de la modernidad, lo que hace es desorientarlo más en el ámbito espiritual.

Esta forma de trabajar en cómic un documento histórico cultural es tremendamente desafortunada y hay que desenmascararla, porque distorsiona la verdad histórica y entorpece el derrotero creador de la narrativa historietista en el Perú. Nuestro eximio historietista Det esta vez fue víctima de un equipo de hermeneutas –Los Zorros- que no salen de sus propias contradicciones espirituales y resentimientos religiosos, cuando no políticos. No obstante, el pueblo requiere en cómics ilustración fidedigna y no distorsión interesada de su propia historia. Por piedad esa senda hay que evitarla.


Lima, Salamanca 15 de noviembre 2015

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