lunes, 1 de febrero de 2016

IMPORTANCIA DE FILOSOFÍA VIRREYNAL PERUANA

IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA VIRREYNAL
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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La primera conclusión de categoría que se impone no es aquella inocultable evidencia que habla de la riqueza y jerarquía de la filosofía colonial peruana, sino del papel cultural y social sumamente positivo que desempeñó.

Y esto se puede afirmar hasta tal punto que la siguiente conclusión es que la Independencia del Perú y América no fue tanto por la importación de ideas extranjeras, sino que fue resultado de un proceso de ideas inherentes a la tendencia predominantemente humanista y reformista de la filosofía cristiana en el mundo novohispano. América no tuvo una Ilustración a lo europea y su independencia fue más fruto del criticismo cristiano que resultado de una importación de moldes extranjeros. Por tanto no hay una desintegración de la filosofía colonial sino una reconversión laica, una conservación de su tendencia humanista y un desarrollo de su propensión liberal.

La independencia de América fue fruto del predominio en el espíritu del humanismo teológico, en el ideal de la utopía cristiana y en los claustros del reinado del peripatetismo reformista. Tomismo, suarismo, escotismo, platonismo, probabilismo y enciclopedismo teísta en el Perú colonial, no fue copia   del   europeo   sino   adaptación   a  las  nuevas condiciones encontradas. En la división de la filosofía colonial novoperuana pudimos adoptar otros esquemas (Humanista, moral y naturalista ó Indiano, místico y escéptico) pero el adoptado se ajusta mejor a una descripción del espíritu que insufla a la filosofía colonial peruana.

En nuestro caso hemos dividido la filosofía virreynal peruana en tres grandes periodos: (1) Reinado del humanismo teológico, de 1550 a 1650; (2) Reinado del utopismo cristiano, que va de 1650 a 1750; y (3) Reinado del Reformismo Peripatético, que abarca desde 1750 a 1821. Han sido casi tres siglos de búsqueda y desencuentros entre dos civilizaciones: la andina y la hispánica; y en el crisol el surgimiento de una cultura criolla, mestiza y nueva.

Pero tanto el humanismo teológico de 1550 a 1650, el probabilismo y la utopía cristiana de 1650 a 1750 y el peripatetismo reformista (naturalista y criticista) de 1750 y 1821, tienen como tema principal la Otredad o la realidad onto-antropológica del indio. Es así que la principal conclusión que se deriva del derrotero de la filosofía virreinal es que “sin caridad la Otredad es objetividad”.

Por ello, la Filosofía Virreinal si bien se ocupa de los mismos problemas cosmológicos, psicológicos, gnoseológicos que la filosofía medieval del occidente latino, sin embargo, es el único lugar donde se van a dirimir a fondo los aportes de la neoescolástica barroca de los maestros de Salamanca y Coimbra, donde se opera la unión de lo metafísico a lo social americano y donde el énfasis está puesto en el contenido liberador del cristianismo. Y justamente por ello el utopismo renacentista europeo se encuentra profundamente afectado por la utopía precolombina del Nuevo Mundo.

Es más, de Grecia, Roma y la Edad Media no se sigue en Hispanoamérica la Edad Moderna, sino la Filosofía Virreinal, la cual es incluso promotora de una modernidad muy propia y peculiar. La Filosofía Virreinal es el espíritu griego y cristiano bajo la forma indígena, nutre el cristianismo de indianismo y la enfrenta a su mayor desafío teórico-práctico. El catolicismo hispanoamericano no puede consumar la unión con lo divino sin enfrentar humanamente el problema del indio.

Su periodo se abre en el siglo dieciséis y lo más creador son los autores mestizo-indígenas y místicos. Esta filosofía tuvo un sesgo más social y político y su trayectoria fue la defensa de la fe a través de la razón, pero de una razón organicista y no funcionalista. La Filosofía Virreinal es a la vez cristiana e india y culmina en la segunda década del siglo diecinueve con la querella jesuita y reformista criolla, y el enfrentamiento revolucionario andino. De manera que la Filosofía Virreinal no puede seguir siendo vista con las anteojeras hispanofóbicas, positivistas y anticlericales, ni como una mera repetición del magisterio europeo. Con ello se pierde de vista su esencia.

La Filosofía de la Colonia no sólo es Las Casas, Garcilaso, Guamán Poma, Santa Cruz Pachacuti, Acosta, Avendaño, Peñafiel, sino que también es Peralta, Bueno, Llano Zapata, Túpac Amaru II, Baquíjano, Unanue, Viscardo y Duárez. Y esto es así porque nuestra ilustración es un liberalismo profundamente providencialista, naturalista y organicista. En otras palabras, nuestro pensamiento ilustrado es el último estertor de la Filosofía Virreinal y no otra cosa. Que ella haya expirado dando lugar a la independencia es síntoma notorio de su vitalidad en vez de su decrepitud. Decrépito estaba la silogística peripatética más no el platonismo andino ni el peripatetismo cristiano, abierto a la ciencia y a las ideas políticas del enciclopedismo.

En una palabra, la filosofía colonial nació bajo el impacto de la aplicación de la filosofía política de la neoescolástica barroca a la realidad del indio y concluyó con la filosofía política criolla que postergó la incorporación ciudadana del elemento indígena. Por eso el espíritu da la filosofía colonial no fue el derrotero seguido en la filosofía de la república criolla, practicista y anatópica.


Finalmente, la filosofía virreynal es una etapa privilegiada porque permite también apreciar que la filosofía en el Perú no comienza con los españoles. Es decir, la Conquista funda la historia de la filosofía occidental en el Perú pero eso no significa que no hubiera filosofía en la cultura anterior. La Conquista rompe la tradición mitocrática de la filosofía en el Perú precolombino para imponer la tradición logocrática en el Perú colonial, donde predomina el concepto abstracto sobre el concepto simbólico. Existe una ruptura histórica pero ello no impide abordar la filosofía mitocrática en la época prehispánica y es uno de los desafíos más urgentes dentro del pensar filosófico universal.


Lima, Salamanca 01 de Febrero 2016

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