lunes, 2 de enero de 2017

OPUS DEI: EXTRAVÍO MÍSTICO

OPUS DEI: GROTESCO EXTRAVÍO MÍSTICO
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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En los tiempos modernos de gran apostasía, desmaliginización del mal, malignización del bien y decadencia espiritual, aparecen congregaciones nada ascéticas ni místicas, producto de mentes enfermas, que maniobran las vocaciones místicas de la pedagogía divina y lo único que consiguen es poner en acción una pseudomística peligrosa que manipula la voluntad, la razón y la imaginación del hombre con un grave daño espiritual.

Quizá el más notorio de estos movimientos sea el del Opus Dei. Bajo la fachada del llamado universal a la santidad y al apostolado, como la importancia santificadora del trabajo profesional, el Maligno ha sabido engañar a la jerarquía y a su Iglesia para imponer una dictadura brutal sobre sus miembros, mediante el control sobre su vida personal y libre albedrío. Obviamente que un movimiento así no puede ser la Obra de Dios sino la Obra del Diablo.

Primero fue el extraviado protestante Lutero, que exagerando la indignidad de las criaturas sostuvo que la voluntad humana no le pertenece al hombre, sino a Dios. Luego, Erich Fromm nos advierte en su libro El miedo a la libertad que el hombre contemporáneo tiende a entregarse a la libertad negativa, que refleja la impotencia y el aislamiento en que se halla sometido su individualidad a poderes exteriores de lo anónimo. Después, el famoso teólogo Hans Urs von Balthasar denunció en 1963 a través de un artículo que el Opus Dei era un movimiento integrista, o sea un peligroso movimiento ideológico rígido enquistado en la doctrina evangélica.

No es necesario abundar en la personalidad de su fundador, porque otros se han dedicado con bastante detalle al tema. Bastan unas breves líneas al respecto. José María Escrivá de Balaguer (1902-1975) nace en el seno de una familia pobrísima, pero cuando su casa modesta fue destruida por la guerra civil, como mitómano creó la fábula de que vivió en un noble palacio. En su mente paranoica solicita en 1968 al gobierno franquista que le nombre Marqués de Peralta. En el ambiente de fraude y arbitrariedad reinante se le concede irregularmente y lo cede a su hermano.

Sin talento y sin recursos siguió el sacerdocio como única posibilidad profesional. Según la biografía de Peter Beglar durante la guerra civil esacapó a la persecución internándose en un manicomio. No obstante, este supuesto hombre de Dios no pidió asilo en el psiquiátrico para sus colaboradores más cercanos. De carácter irascible y vulgar personalidad encontró excelente acogida bajo las garras del brutal dictador Franco. En su megalomanía usaba cilicio para impresionar.

En 1928 funda la Orden Opus Dei. Sufría alucinaciones y mesianismo, creía tener una misión mundial salvífica. Su admiración patológica por Hitler surgía de su anticomunismo, amor a la violencia y patológicamente sentenció que la guerra tiene un fin sobrenatural. Sus obras no contienen aporte original, constituyendo una desabrida combinación entre jesuitismo y masonería. Amante del secretismo. Se sintío muy augusto visitando Chile del genocida Pinochet. Su personalidad psicopática y manipuladora logra la influencia del Opus Dei en el Vaticano y logra de las manos del ultraconservador Papa polaco Juan Pablo II una Prelatura personal en 1982 y, después, su canonización en 2002.

Su táctica “evangélica” de crear un grupo selecto deja más un sabor fascistoide si a eso añadimos que considera que el matrimonio y el tener hijos son para la “clase de tropa” y no para los llamados “numerarios”. De aquí al siguiente paso casi no hay distancia. El reclutamiento de gente mediocre e incompetente fue lo que lo caracterizó en sus centros universitarios españoles, el tratar de fabricar “grandes figuras”, el reclutar personas en puestos claves del poder religioso, político, financiero y económico.

De ahí que ningún pensador, científico o político notable haya salido de sus filas. Su contingente suele nutrirse sobre todo en épocas de dictaduras (Franco, Pinochet, Videla, Fujimori) y no de libertad. Actualmente, es el principal enemigo del progresista Papa argentino Francisco I. Lo considera un comunista peligroso y modificador del dogma. Lo cual es falso y constituye otra mentira más de su llamada “táctica apostólica”.

Es conocido que el novelista Dan Brown en su obra El código Da Vinci los retrata como una peligrosísima secta fanática. Massimo Introvigne sostiene equivocadamente que no se tolera al Opus Dei porque la sociedad secularizada no soporta el retorno de lo religioso. Lo cual es completamente falso. En primer lugar, una Prelatura no adecenta a una secta que practica el lavado mental y la coacción de la libertad. En segundo lugar, la laicidad peligra cuando se impone a los miembros numerarios reglas internas que violan las leyes. Y en tercer lugar, rechazar su creencia no es muestra de cristanofobia alguna porque su visión ortodoxa preconciliar no promueve una nueva evangelización sino, al contrario, motiva posturas políticas reaccionarias y antievangélicas. No es extraño ver que la relación del Opus Dei con la política es generar en sus colegios y universidades futuros caudillos políticos y burócratas obsecuentes con el prevaricador sistema capitalista.

Su relación entre dinero y espíritu de esta secta peligrosa se deja ver por su extremada codicia, el control de la voluntad de sus miembros, violación de correspondencia, favorecer a las clases pudientes, limitar la fraternidad sólo entre miembros y con ello se violenta el amor al prójimo. Deshumanización, propaganda, intolerancia, reclutamiento subrepticio, oposición a las obras de caridad, promotor de la pena de muerte y defensor a ultranza de las relaciones económicas capitalistas.

En el Perú su actuación política está obscurecida por al ignominia y la contravención. En el Hogar de Cristo del cardenal Vargas Alzamora se opuso a las obras de caridad, en Cajamarca cerró el comedor de caridad de las madres carmelitas, en el año 2000 defendió el fraude electoral de Fujimori, aduladores con el poder. Es obvio que en esta secta religiosa no está Cristo ni el verdadero catolicismo.

En suma, no se puede mezclar el vino con aceite, como tampoco se puede promover una vida evangélica total y una secularización total, como pretende el Opus Dei. El grave daño sobre la caridad cristiana, la virtud, las vocaciones místicas, el sacerdocio, la evangelización, el dogma y el Espíritu Santo, que inflige el Opus Dei al cristianismo nos debe hacer recordar que Jesucristo no fue un tigre, sabio y soberbio, sino un cordero, humilde y sencillo, que en vez de encerrarse en su torre de marfil hizo como su Padre: Aborrecer el pecado pero amar al pecador. Por todo ello, el Opus Dei representa un grotesco extravío místico, donde en vez de la unión con Dios se promueve la unión con el enemigo. Pero el Papa Francisco demostrando capacidad para enmendar las cosas ha nombrado a un tomista, Monseñor Fernando Ocáriz Braña, como nuevo prelado del Opus Dei.


Lima, Salamanca 24 de Enero del 2017

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