jueves, 22 de junio de 2017

PANENTEÍSMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA

PANENTEÍSMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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La investigación ufológica se divide en dos grandes vertientes: la científica y la esotérica. La primera se agrupa en el SETI y recibe fondos importantes del gobierno americano para la investigación de la posible vida extraterrestre y se aúna a la empresa el prudente MUFON. Y sobre la existencia de inteligencia superior extraterrestre la postura es escéptica. Lo cual no excluye que existan hombres de ciencia y teólogos (Corrado Baducci, Thomas O´Meara, Funes, Consolmagno) que a pesar de falta de evidencias incurran en la Falacia del Residuo (sobre reducidos casos inexplicados afirman existencia de ET), la Falacia de la diversidad (sobre condiciones desconocidas afirman existencia de otras formas de vida) y la Falacia de la Vastedad (sobre la vastedad del universos sostienen la existencia de civilizaciones cósmicas).

En cambio, en la segunda se aglutinan toda clase de gurús ufolátricos, creyentes platillistas y supuestos contactados que contra toda evidencia y prueba científica defienden no sólo la existencia de vida inteligente en el universo, sino que incluso afirman el contacto privilegiado que tienen con ellos. Aquí la postura es dogmática. Ya en otro ensayo hemos subrayado cómo la silogisica platillista convierte la posibilidad lógica en posibilidad real. P. ej., las premisas “Todos los ovnis son máquinas interestelares, todas las máquinas interestelares son de una civilización extraterrestre avanzada, todas las civilizaciones extraterrestres avanzadas viajan hacia la Tierra, en conclusión todos los ovnis vistos en la Tierra son de civilizaciones extraterrestres avanzadas”. La conclusión podrá ser auténtica en sentido lógico pero en sentido ontológico dicha conclusión es inauténtica, o sea ilusoria, porque no tiene que ver con la realidad sino con la coherencia del razonamiento formal. 

Ahora bien, un grupo importante de la vertiente platillista asume como fundamento filosófico de sus desvaríos la tesis panenteísta de los filósofos Schelling y Krause. Por qué les agrada tanto el panenteísmo. En qué los favorece. Veamos.

El panenteismo busca subrayar que Dios es a la vez trascendente e inmanente. Es un concepto creado por Krause y es una derivación de la filosofía de la identidad de Schelling. Es un esfuerzo por conciliar el teísmo, panteísmo y deísmo. Así queda reabsorbida la naturaleza, el espíritu y la humanidad en un todo orgánico. 

Es cierto que hay una pequeña diferencia entre todo es Dios (panteísmo) y Dios está en todo (panenteísmo). Pero esto es sólo la superficie del panenteísmo. En el fondo el panenteísmo al afirmar que Dios está en la naturaleza está afirmando que Dios cambia y se identifica con la creación. En otras palabras, si Dios está en todo se identifica la creación con la propia esencia de Dios. O sea, niega la naturaleza trascendente e inmutable de Dios, y por ende, la necesidad del milagro, la encarnación y la redención de Cristo.

Si Dios está también en la mudable naturaleza inmanente, entonces qué sentido tiene la encarnación y redención de Cristo: ninguna. Qué sentido tiene la reconcilicación, el milagro y la santificación: ninguna. Si Cristo es innecesario y sólo importa el Dios que está en todo, entonces la salvación es automática, la libertad sobra, todo está inscrito en las leyes naturales por la voluntad infinita del Creador.

Pero hay algo más grave aún. Y es que si Dios está en todo, entonces la creación tiene que ser infinita o sea eterna. La materia deriva en eterna, el tiempo en un eterno retorno. Este coqueteo con el materialismo que hace naufragar su supuesto espiritualismo, los lleva a suponer entonces que existió algo preexistente sobre lo que Dios actúa a nivel inmanente. Como para el panenteísmo Dios es trascendente e inmanente, entonces hay dos eternidades. Pero como no puede haber dos eternidades, porque es un contrasentido lógico y ontológico, entonces aquí reluce una inconsistencia más del panenteísmo.

Esto convierte al panenteísmo en la astuta panacea luciferina y en la via regia de la apostasía de la era sin Dios de la modernidad secularizada. Y esto es así porque cumple con el objetivo supremo de negar la reconciliación, redención y santificación en Cristo. Y tal como lo hace el gnosticismo, les facilita el camino para eliminar a Cristo, poner entre Dios y los hombres a una serie de seres intermediarios y superiores llamados Elohim –tergiversando el sentido del plural mayestático del superlativo de Dios de la palabra Elohim- responsables de la existencia de la humanidad. Además de negar el propósito y finalidad de toda la escatología cristiana. Obviamente, no tiene sentido no sólo la encarnación y la redención, sino la Caída, la Salvación, el Juicio y la Nueva Jerusalém. Así justifican los platillistas los supuestos mensajes que desde otras galaxias reciben su legión de alucinados contactados.

Por lo general los platillistas olvidan que la vida en la Tierra  es un acontecimiento raro en el universo. Surgió por una inusual acción química y es poco probable que se duplicase en el vacío del universo. La vida en el universo es de muy baja probabilidad.  Casi de probabilidad cero, un evento único e irrepetible. El hombre esta solo en el universo, de la que ha surgido solo por un acto providencial de Dios. Que existan elementos de la vida desperdigados en el universo no significa que esté lleno de vida, y menos que existan los aliens ni los extraterrestres.

De modo que el contactismo platillista nace de la urgencia epocal de restaurar la integridad del logos humano entre lo conceptual y lo participativo, la razón y el mito, lo unívoco y lo multívoco, lo lógico y lo iniciático. En una palabra nace de la fatiga de fe y de razón de Occidente. El contactismo tiene el mérito de sumarse al movimiento de búsqueda de iluminar la asunción de la integridad del logos humano, pero al unilateralizarse en un neopaganismo que se parapeta en la revelación natural o se fusiona en un confuso sincretismo religioso cuasi gnóstico, termina derivando hacia un pseudo mito y en la alienación lógico científica que le dio origen.

Por ello, la utilización platillista de las teorías krausistas o panenteístas en vez de revolucionar la teología y el concepto de Dios, lo que hacen es constituirse en la quinta columna del anticristianismo, una variante del panteísmo y ser el caballo de Troya de un materialismo sutil y propicio para toda clase de extravíos y enredos esotéricos platillistas que sugestionan a los incautos. 

Pero el platillismo esotérico del siglo veintiuno se aferra al erróneo camino de emplear las Sagradas Escrituras para demostrar la existencia de seres inteligentes extraterrestres. Por ello manipulan los capítulos del Génesis para hablar de los Hermanos Mayores. Con ello ignoran completamente que la Biblia es un testimonio de fe y no un documento científico, biográfico o filosófico. De manera que no perciben que no se puede justificar la existencia de seres interplanetarios con las Escrituras. Los intentos de hombres religiosos como Balducci, O´Meara, entre otros, no dejan de ser lecturas personales y teológicamente voluntaristas, que no cuentan necesariamente con la aprobación del Vaticano. Ahora bien, si el camino religioso queda descartado queda pendiente la cuestión de cómo poder demostrar la existencia de vida inteligente en el Universo.

El camino científico hasta hoy ha sido de nula utilidad para ese objetivo. Pues el fenómeno ovni en su hipótesis ET no ha podido ser objeto de demostración ni verificación capaz de llevar hacia una conclusión a su favor. Al contrario, todos los indicios apuntan a dar la razón a la hipótesis militar-espacial de origen terrestre del fenómeno ovni. Entonces, si ni la teología católica ni la ciencia moderna sirven para demostrar la existencia de seres ET, ¿podrán servir otras tradiciones religiosas o filosóficas?

Entre las religiosas hay dos especialmente adaptables: la brahmánica y la gnóstica. La primera al sostener que el Brahma es causa de infinitos mundos y seres inteligentes desperdigados por el universo. Y el segundo por ceer en la multiplicidad de seres intermedios entre Dios y el hombre. Pero en ambos casos se trata de creencias religiosas y por tanto de fe. Pero la ufología esotérica tiene la pretensión de ser científica y falla estrepitosamente al pretender basar la existencia de seres ET en estas bases religosas, pues se trataría de mera creencia religiosa no cristiana.

Justificar filosóficamente la existencia de ET sólo resulta fácil por el camino de la tradición oriental, pero mucho más difícil dentro de la tradición occidental. En todo caso sería una cuestión de deducción lógica acorde con el conocimiento científico. Lo que llevaría a su inevitable negación, debido a la falta contundente de evidencia científicas a favor. Además, la nueva ciencia de la cosmobiología puede apenas confirmar la existencia de "elementos" de la vida pero no de la existencia de Vida en el Universo. Hasta el momento todo indica que la Vida es un fenómeno extraordinariamente raro y excepcional en el Cosmos. Todo indica que la hipótesis ET del fenómeno OVNI sería un sucedáneo religioso en una era sin Dios y atrapado en la inmanentista secularización moderna. La ufología es ciencia ficción y científicamente es un fracaso rotundo porque no impone un riguroso control experimental a sus hipótesis y cuando ha tratado de hacerlo se ha visto desmentido. Por ello se refugia en la fantasía, el fraude, el esoterismo y la charlatanería.

Por consiguiente, la hipótesis ET mantiene una postura esquizofrénica, porque con razones religiosas pretende hacer justificaciones científicas del fenómeno OVNI. Este inconsistencia en método y teoría no tiene nada que ver con la hipótesis copernicana de un hecho experimentalmente demostrado.  Si la hipótesis ET es una cuestión de fe entonces no sirve de guía para establecer la exactitud de una teoría científica. Si es una cuestión de ciencia que no puede someterse a la comprobación, entonces no es un hecho científico que pueda someterse a la verificación valedera. Por ende, la hipótesis ET se mantiene en el nivel de la pura ciencia ficción.

22 de Junio 2017


lunes, 12 de junio de 2017

NOMINALISMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA

NOMINALISMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA
Gustavo Flores Quelopana
                                                    Sociedad Peruana de Filosofía
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Advierto la vinculación entre el nominalismo y el platillismo en dos puntos:la transformación del argumento anselmiano en el sentido de un paso de lo posible a lo necesario –la posibilidad de Dios implica su realidad y el carácter principal de la divinidad es la voluntad infinita. Eso no nos debe llamar la atención puesto que la modernidad es profundamente nominalista.

Las ideas claves del nominalismo fueron expresadas por el fraile agustino Duns Scoto en su Tratado del primer principio y son como siguen: 
1-la teoría de la univocidad del ser, 
2-la transformación del argumento anselmiano en el sentido de un paso de lo posible a lo necesario –la posibilidad de Dios implica su realidad-, 
3-la revelación es en rigor indemostrable, 
4-la teología no es ciencia teórica sino ciencia práctica reguladora de la acción,  
5-el carácter principal de la divinidad es la voluntad infinita, 
6-lo auténticamente real no es sólo lo universal ni sólo lo individual sino la hacceidad –realidad concreta compuesta de materia y forma-, 
7-todo lo creado tiene una materia o teoría de la universalidad de la materia –materia prima, creada inmediatamente por Dios; materia secundo prima, sustrato de la generación y corrupción; y materia tertio prima, la materia plasmable-,
8-la voluntad es siempre activa, por eso importancia moral es superior, por ello, el amor es superior a la fe, más vale amar a Dios que conocerlo, y así, la perversión de la voluntad es más grave que la del entendimiento.

El influjo de las ideas nominalistas del fraile franciscano Duns Scoto sobre el platillismo ha llevado a decir que como el carácter principal de la divinidad es la voluntad infinita, entonces para él no hay nada imposible. Y a fortiori puede haber creado a los ET. 

Como en el nominalismo de Scoto y Occam los universales no son ni cosas reales, ni están presentes en las entidades reales, son meros flatus vocis, entonces la verdad es indemostrable y todo es cuestión de fe. En otras palabras, dejad a cada quien en paz con sus creencias. Si crees en platillos voladores y ET está bien, pues la verdad es inalcanzable.  Además, la voluntad de Dios es ilimitada.  Y por ello, la posibilidad que Dios haya creado ET es necesaria y por ende real.

En otras palabras, toda la metafísica, ontología y epistemología del nominalismo platillista se basa en un escepticismo respecto a la verdad universal y en una teología voluntarista que exagera la voluntad infinita de Dios. Pero en contrapartida y en un sentido metafísico realista ya el Aquinate había señalado que Dios no hace todo lo que puede sino lo que debe. En otras palabras, la voluntad divina no es arbitraria, ni la emplea para confundir al hombre, y se sujeta a su sabiduría y amor infinito. 

No obstante, en la realidad hay cosas que parecen absurdas. Por ejemplo, la teoría de la incertidumbre de Heisenberg, sobre el cual Einstein objetó que Dios no juega a los dados. Hasta ahora no se halla una explicación consistente a la teoría de la incertidumbre, pero muchos inventos tecnológicos funcionan sobre su base teórica. Pero dicha teoría no es absurda sino inexplicable. Otra cosa sucede con la ufología platillista, donde todo lo posible es real.

Por estas razones el platillismo deviene en falso, erróneo y descaminador.


sábado, 10 de junio de 2017

VACÍO CÓSMICO Y LA NADA

EL VACÍO CÓSMICO Y LA NADA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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Los astrónomos han confirmado que vivimos en un inmenso vacío cósmico. Y con ello vuelven a resonar las antiguas preguntas filosóficas: ¿si la materia surgió de la nada? ¿Qué había antes del Universo? ¿Todo se formó a partir de un fenómeno microscópico llamado fluctuaciones cuánticas? ¿Lo explican todo las leyes de la física, es Dios el Creador de estas leyes?

La física y la cosmología se ocupan sólo de cosas que se pueden verificar. La filosofía de lo que se puede explicar racionalmente sin verificación empírica, la religión de lo que se debe tener fe por revelación.

En nuestro caso nos interesa la antigua v perenne pregunta filosófica formulada varias veces por grandes pensadores como Heráclito, Parménides, Platón, Aristóteles, san Agustín, santo Tomás de Aquino, Leibniz, hasta Heidegger. Y la pregunta es: ¿Por qué hay Ser en vez de nada?

Veamos primero lo que confirman los astrónomos. Según un nuevo descubrimiento el Universo sería algo así como una descomunal pompa de jabón con toda la materia concentrada en la superficie y casi totalmente vacía por dentro. Esta conclusión fue expuesta en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra estos días en Austin, Texas. La Vía Láctea, nuestra galaxia, junto a todas sus compañeras, se encuentra en el borde mismo de un enorme vacío de más de mil millones de años luz de extensión y en cuyo interior no hay "nada".

El "agujero" que contiene la Vía Láctea es conocido como el "vacío KBC" (por Keenan, Barger y Lennox Cowie, de la Universidad de Hawaii), y es el mayor vacío conocido por la Ciencia. La idea fue lanzada en 2013 la astrónoma Amy Barger y su estudiante Ryan Keenan, de la Universidad de Winsconsin-Madison, mostraba que la galaxia en que vivimos reside justo en los límites de un gigantesco vacío, una oscura y enorme región de espacio que contiene muchas menos galaxias, estrellas y planetas de lo que podemos ver en nuestro vecindario cósmico más inmediato.
El Universo parece un queso de Gruyere o de una enorme tela de araña en 3D en el que la materia "normal" se distribuye en agujeros y filamentos. Los filamentos estan hechos de cúmulos y super cúmulos de galaxias, que a su vez están formadas por miles de millones de estrellas, gas, polvo y planetas. Y toda esa materia "normal" apenas supone el 5% de la masa total del Universo. El 95% restante, que no puede ser observado directamente, está hecho de materia y energía oscuras.
El nuevo estudio del astrónomo Hoscheit, también estudiante de Barger, confirma la idea de que vivimos en el mayor de los vacíos conocidos hasta ahora en el Universo. Un vacío que, además, ha permitido resolver las discrepancias que existían al usar diferentes técnicas para medir la velocidad a la que el Universo se expande. Hoscheit no ha podido encontrar objeción alguna, ni obstáculo observacional que vaya en contra de la conclusión de que la Vía Láctea reside en el borde mismo de un gigantesco vacío.

Hasta aquí llega la noticia de los cosmólogos.  Y lo primero que se puede advertir es que el vacío cósmico actual no es el vacío cuántico del que surgió todo el Universo. No sólo se trata de dos tipos de vacío distintos, por lo dimensional, macrocósmico el actual y microcósmico el original, sino que por lo estructural, se relaciona con aquella fuente energética que dio origen a la energía oscura y a la materia oscura. Lo segundo a conjeturar es que la duración finita de la expansión de dicha pompa de jabón llamada Universo no tiene por qué ser relevante respecto al destino de una de sus criaturas que la habita, a saber, el hombre. Todo indica que el principio antrópico existe para subrayar la relevancia cósmica del hombre al haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios.

Tercero, si el Universo reposa sobre un vacío cósmico, este mismo vacío tuvo que haber tenido un origen y al tenerlo no es la Nada, sino que es “algo” llamado vacío cósmico. Lo cual permite deducir que el vacío cósmico no es la Nada. De modo que el vacío cósmico sería algo así como el repositorio de la energía oscura y la de la materia oscura, las cuales son también resultado de las fuerzas físicas fundamentales, las mismas que tampoco son ni el vacío cósmico ni la nada, y sí más bien algo así como el Neutrovacío (término acuñado por el matemático y cosmólogo peruano Enrique Alvarez Vita).

Cuarto, si el vacío cósmico tuvo un origen ese origen no pudo ser las fluctuaciones cuánticas del neutrovacío, porque la idea misma de lo cuántico puede suponer un vacío macroscópico pero no un vacío microscópico. De manera que el origen del vacío cósmico –tanto macro y microcósmico- no es ni sí mismo ni la nada, sino algo exterior al Universo in nuce o en potencia. Ese algo exterior no puede ser ni el azar, ni la causalidad, ni la indeterminación, sino la libre voluntad de un Ser superior inteligente y con voluntad. De modo que no es un contrasentido pensar que el Universo fue creado de la Nada por un ser omnipotente y omnisciente.

Quinto. Las fluctuaciones cuánticas pueden haber dado origen al Big Bang dando comienzo a todo el Universo incluido el vacío cósmico. Pero dichas fluctuaciones no ocurren en la Nada sino en el vacío cuántico que ya es algo. Entonces, qué dio origen a ese vacío cuántico. Si suponemos que ella misma se originó, resulta siendo causa de sí misma o causa sui. Algo así como una divinidad inconsciente, una fuerza cósmica ciega. La materia y la naturaleza quedarían divinizadas. Esa es la solución del panteísmo o sea Dios es todo. El alma quedaría convertida en epifenómeno neurológico, la inmortalidad es un mito y el espíritu quedaría pulverizado. Esto es justamente lo que se supone en la propuesta panteísta que en el fondo es un materialismo solapado. 

Sexto. Pero también es un materialismo sutil el llamado panenteísmo (Dios está en todo lo trascendente e inmanente) de Schelling y Krause. En el fondo el panenteísmo al afirmar que Dios está en la naturaleza afirma que Dios cambia y se identifica con la creación. O sea, la creación es igual con la propia esencia de Dios. Así, niega la naturaleza trascendente e inmutable de Dios, y por ende, la necesidad del milagro, la encarnación y la redención de Cristo. Si Dios está también en la mudable naturaleza inmanente, entonces qué sentido tiene la encarnación y redención de Cristo: ninguna. Si Cristo es innecesario y sólo importa el Dios que está en todo, entonces la salvación es automática, la libertad sobra, todo está inscrito en las leyes naturales por la voluntad infinita del Creador. Pero hay algo más grave aún. Si Dios está en todo, entonces la creación tiene que ser infinita o sea eterna. La materia deriva en eterna, el tiempo en un eterno retorno. Como para el panenteísmo Dios es trascendente e inmanente, entonces hay dos eternidades. Pero como no puede haber dos eternidades, porque es un contrasentido lógico y ontológico, entonces aquí reluce una inconsistencia más del panenteísmo.

Séptimo. Pero además, cómo explicar que de dichas azarosas fluctuaciones cuánticas se engendrara el principio antrópico y la libertad. Y, además, cómo de algo ciego y azaroso se puede explicar un sentido, un propósito, un orden, un telos que parece seguir claramente el Universo. Al espíritu euclidiano se le escapa la explicación de la libertad del individuo y la historia humana. Es un fenómeno que rompe sus reglas cuantitativas y empíricas. La explicación más plausible del fenómeno humano y del universo mismo lo ofrece la elucidación teísta. Al espíritu euclidiano de carácter cientificista le caracteriza la rebelión contra Dios. La libertad tiene una naturaleza propia y no puede ser reducida a explicaciones azarosas, cuánticas ni causales.

Así, el vacío cósmico ligado a las fluctuaciones cuánticas encuentra el punto más controversial en la concepción de lo divino como energía autocreadora, donde resulta siendo álgido el problema de la libertad. Spinoza trató de resolverlo viendo la libertad como la conciencia de la necesidad. Lo que resulta un verdadero contrasentido. Pues no es posible construir un sistema ético ni explicar la libertad basándose en un naturalismo y determinismo panteísta.

Pero si bien en un universo regido por la necesidad no puede haber ni bien ni mal, en un universo regido por la indeterminación materialmente sí puede haber bien y mal, aunque formalmente dependa de factores extramateriales, como la conciencia moral. En esta oscilación y ambigüedad subyace un materialismo ateo que no puede comprender a Dios como sujeto. No hay nada de sublime en el panteísmo. En un universo regido por la necesidad y la indeterminación sólo puede surgir un dios filosófico que es finalmente materia, pura energía ciega. Y como es material no es creador, sino ordenador. Él es naturaleza  no lo trasciende. Es un eterno flujo de energía inagotable. Pero no hay ningún fin, el azar y la necesidad lo rigen todo. No hay duda que junto a la moralidad estoica y al panteísmo metafísico spinosista se impulsó la secularización actual.

En el mundo actual el panteísmo renace sobre los escombros del mecanicismo naturalista, el materialismo, el positivismo y el cientificismo. Incluso junto al indeterminismo todos tienen en común el predominio del inmanentismo. Es lo que vemos en los multiversos de Hawking y en el azar omnipresente de Dawkins. Los mismos coqueteos con el panteísmo lo podemos hallar en aquella divinidad más profunda que Dios, en la Gottheit de la vía mística de Eckhart, el Ungrund de Jacobo Boehme, en el Uno de Plotino, el Supraser en Heidegger y en el misticismo hindú.

Pero el gran inconveniente de la afirmación panteísta es que su indiferenciación impersonal culmina en el pasivismo, el quietismo, la negación del hombre y de Dios. Sencillamente en el panteísmo no tiene cabida ninguna vocación creadora del hombre. Todo se absorbe en una oscura energía divina que no sabe nada de la energía creadora del hombre, no es antropológica, es pasiva y hostil a la creación. Todo queda absorbido en el indiferenciado divinismo original, donde no se distinguen ni Dios ni el hombre. Las grandes distorsiones conceptuales que nacen de la perspectiva panteísta son debidas a la concepción unívoca del ser, donde lo trascendente es eliminado ante el imperio ubícuo de la inmanente. Es el costo de renunciar a la concepción analógica del Ser. Y así vemos a un Hawking confundido y sin entender que nada puede la ciencia física decir sobre la creación, simplemente porque la creación no es un suceso físico sino metafísico. Del mismo lastre y grave defecto adolecen las especulaciones sobre los memes culturales de Dawkins.

La existencia de una organización maravillosa en la naturaleza y de un orden superior a la materia no puede ser obra del azar, la causalidad ni la indeterminación. Por el contrario, la misma ciencia sugiere la existencia de un orden sobrenatural. Las únicas respuestas posibles son de orden religioso y filosófico. La misma ciencia impone la necesidad de Dios tanto en lo material como en lo espiritual. La ciencia para completar sus explicaciones exige la existencia de un espíritu consciente e inteligente que dio origen al Universo. Se trata de un espíritu superior al cual el hombre debe prosternarse humilde. Einstein decía que el primer trago de ciencia te vuelve ateo, pero en el fondo de la copa se encuentra a Dios. No aceptarlo resulta siendo un defecto epistémico serio, pero aun más grave secuela es el daño que se propina a la propia vida personal y espiritual.

Finalmente, si el Universo es como una pompa de jabón en cuyo interior está el vacío cósmico se puede decir que tanto el Universo como el vacío son el Ser en cuanto lo manifiesto. A esto se llama Realidad. Pero la Realidad no es la única manifestación del Ser. Esta también la Existencia, como el Yo de un poder ser dentro de un proyecto libre. Lo cual significa que el Ser es la fuente común de la Existencia y de la Realidad. El Ser es la fuente del Universo y no a la inversa. De modo que el Ser es eterno y es objeto de la metafísica; la Realidad es instantánea y es estudiada por la física; y la Existencia es temporal y es estudiada por la pneumatología. Ahora bien, dentro de este marco la Nada equivale a la no participación del Ser en la Existencia ni en la Realidad. En otras palabras, la Nada es la ausencia de universo pero nunca es el vacío cósmico.

¿Pero acaso cabe distinguir dos tipos de creaciones ex nihilo: una sin el tiempo (Universo) y otra desde el tiempo (alma humana), una sin el vacío cósmico y otra con ella? Veamos, si el vacío cósmico del universo nos remite a la nada antes de la creación y, por ende antes del tiempo, por su pare el problema del alma también nos señala una creación desde la nada pero en el tiempo. Me explico. Dios crea de la nada ambas realidades, a saber, el Universo como el alma humana. Pero una cosa es la Creación a partir de la Nada (Creatio ex Nihilo) del Universo y del vacío cósmico, y otra cosa es la Creación del alma humana directamente por Dios en la historia y en el tiempo. Para la Iglesia las realidades espirituales (Dios, ángeles  alma humana) no han emergido de la materia evolutiva.

Pero, al contrario de lo que sostiene el orfismo y el gnosticismo, el alma humana no existe antes de su unión con el cuerpo. Entre la fecundación y el nacimiento crea Dios el alma individual de cada ser humano. Cada ser humano posee su propia alma puramente espiritual y constituye la intimidad de la persona. Y su destino es volver a la unidad psicofísica con el cuerpo. O sea volver a ser persona. Entonces, si Dios crea directamente el alma humana en plena desenvoltura del Universo ello significa que se da una Creatio ex nihilo del alma humana en la historia. Todo lo cual relieva la importancia que tiene el hombre en el universo mismo. Es más, subraya la importancia suprema del hombre dentro de toda la creación como realidad vinculante de lo inmanente y lo trascendente. En otras palabras, el mundo material ha sido arrojado en la creación, en cambio el alma espiritual humana ha sido especialmente creada. Hacer filosofía de la naturaleza sobre la base de los fundamentos científicos nos lleva hacia la confirmación del principio antrópico de Brandon Carter y el Diseño inteligente de Michael J. Behe. Los cuales ponen énfasis en que el ajuste fino existente en las constantes cosmológicas no pueden ser fruto del azar sino de un plan inteligente.

Queda pendiente una inquietud no menos crucial. Cual es la relación entre el vacío cósmico y el daño ontológico que infringió a todo el universo el pecado del hombre. Este punto tampoco es un tema de la ciencia aunque sí de la filosofía y de la teología. El crecimiento exponencial del vacío cósmico que equivale al triunfo final de la entropia o del caos, seria la consecuencia de la herida abierta por el pecado del hombre.

El vacío cósmico no es la Nada. Qué hubo antes de la Creación, a saber, Nada. Esa fue la respuesta de san Agustín. Pero eso no significa que no haya habido el Ser. El Ser como eterno está fuera de lo temporal e instantáneo, tal como es la naturaleza del Universo. Por eso un Dios providente, omnisciente y omnipotente crea el cosmos de la Nada.

Lima, 10 de Junio de 2017

miércoles, 7 de junio de 2017

HOMBRE FILOSOFA POR NECESIDAD EXISTENCIAL

EL HOMBRE FILOSOFA POR NECESIDAD EXISTENCIAL
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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¿Existió filosofía en nuestra América andina? Esta pregunta revela la forma en que se encuentra el debate sobre el tema. Por un lado, la posición eurocéntrica se bifurca en dos grandes vertientes, a saber, la intercultural y la cosmovisional. Y tienen en común que Grecia es la medida de toda filosofía posible. Además, sostiene que la filosofía fue introducida en nuestro medio desde la Conquista española. Repiten la definición académica de la filosofía como pensar crítico, metódico y racional. Por tanto, la respuesta a la pregunta formulada será negativa.

Por otro lado, la posición nativista que es muy rica en variantes (mítica, lingüística, ecológica, etnofilosófica, mitocrática) tiene como punto en común que la filosofía es de carácter universal y, por consiguiente, está en todas las culturas y civilizaciones. De manera que la respuesta a la interrogante es de carácter positivo.

Esta segunda respuesta es más compleja porque exige la reconceptualización de la filosofía misma, su mirada metafilosófica, la reinterpretación del mito, el esclarecimiento entre el logos de la ratio y el logos del mytho. Esto significa que de poco sirve el rastreo de las crónicas si antes no se realiza el trabajo teórico previo de redefiniciones conceptuales. Esta hermenéutica previa se realiza en lo que denomino filosofía mitocrática. Como categoría nueva que permite dar consistencia teórica al nuevo planteamiento y que estaba ausente en la posición nativista.

Lo primero que hay que esclarecer es la naturaleza de la misma filosofía, distinguir su forma cultural y su fondo universal. La palabra es de origen griego pero ello no significa que el interrogar límite del hombre sea griego. Por el contrario, el hombre de todos los tiempos se ha planteado preguntas de tipo filosófico sobre el sentido de su existencia y del universo. Esto es, el hombre mismo es una criatura filosófica. Pero como la filosofía exige cultivo, esfuerzo y preparación inevitablemente conduce al tipo humano que la encarnó. Y en las culturas ancestrales fue el sabio, generalmente sacerdote, asceta, astrónomo o médico, el que representó la figura del filósofo ancestral. Esto permite entender, por ejemplo, cómo el Inca Garcilaso identificó a los amautas con los filósofos. De modo que lo filosófico no se diluye en mera cosmovisión.

Naturalmente que lo dicho implica un segundo problema bastante serio. El cual es cómo concebir el mito y la razón en relación con el filosofar ancestral. Para responder a la cuestión del mito se hace necesario unir al universalismo filosófico la crítica a la conceptolatría de la razón del eurocentrismo occidental, iluminar la dialéctica entre el logos del mytho y el logos de la ratio, identificar la lógica del símbolo mediante la metáfora y la analogía, y elaborar una hermenéutica remitizante que haga comprender que el mito es la forma analógico-metafórica que tiene la razón para responder las cuestiones últimas de la existencia.

De modo ineludible la pregunta por la relación entre filosofía y razón en el filosofar ancestral queda ligada a una teoría de las mentalidades, donde se diferencia: la filosofía empiriocrática, la filosofía mitocrática y la filosofía logocrática.

La filosofía empiriocrática opera bajo el imperio de lo sensible y propia de la Edad de Piedra, estaba unida a la magia, como observa Frazer, es más antigua que la religión, ese producto cultural refinado que exige una capacidad apreciable de abstracción, o en otros términos el hombre primitivo filosofa mágicamente y piensa por primera vez en la idea del alma (hombre de neandertal).

La filosofía mitocrática, bajo la égida del mito y propia de la Edad del Paleolítico superior o mesolítico, es aquella que se ejerce unida a lo santo, religioso y mítico, y se plasma en una teoría del destino. Pues lo mítico, como observa Mircea Eliade, no es la proyección fantástica de un acontecimiento natural sino la fijación de modelos ejemplares y cósmicos de todas las acciones humanas, es decir el hombre de la revolución agrícola filosofa religiosa y poéticamente.

Y la filosofía logocrática, bajo el gobierno del concepto, que nace en la Edad de los Metales y se prolonga hasta nuestra era cibernética, propia del hombre de las sociedades arcaicas de alta cultura y de la sociedad industrial moderna donde se filosofa conceptualmente. Estas tres formas de mentalidad representan tres formas filosóficas de pensar, dos de las cuales no sólo corresponden a la historia arcaica del pensamiento, sino que están presentes en el hombre de hoy por cuanto son categorías generales del pensar. Esto es que las mentalidades participatoria, mítica y lógica son constitutivas de modo irrenunciable a la mente filosófica humana. Es decir, la filosofía conceptual es sólo una de las formas –la última- del preguntar filosófico. Así, la naturaleza epistémica de la filosofía no es unívoca sino multívoca y epocal.

La idea subyacente y común al planteamiento de las tres mentalidades es el hombre como irrenunciable criatura filosófica. O sea, el hombre se hace preguntas últimas sobre las cosas en todas las edades de la historia. Su capacidad para el asombro filosófico no tiene límite epocal, es trans-epocal. . Toda esta fundamentación está orientada a sustentar más elaboradamente la idea que Grecia no es la medida de toda filosofía posible, negando el eurocentrismo filosófico y sustentando la existencia de la filosofía mitocrática precolombina. Lo cual se asocia a la disquisición sobre el dualismo metafísico, el emanatismo y la nada relativa en el esquema metafísico prehispánico.

Esto pulveriza la idea de que las grandes preguntas que afectan al ser humano sólo comienzan con la escritura y el pensar conceptual-abstracto. Esta confusión conceptolátrica no entiende que el hombre de todos los tiempos siempre estuvo asediado en su existencia y pensamiento por las preguntas límite del misterio del mundo. Por ende, el pensamiento humano no necesita llegar a la fase del concepto lógico para afrontar las preguntas últimas sobre el sentido del universo. Pues el pensamiento simbólico también lo hace. La filosofía es una necesidad existencial. Y las necesidades existenciales son de carácter espiritual y no biológico, teórico, psíquico o social.

Existe una variedad de universales cognosciivos: el universal conceptual, el universal perceptivo, el universal idiomático, el universal emocional, el universal intuitivo, el universal estético, el universal religioso y el universal existencial. No obstante, el sentido universal existencial estaría en la base de todos los demás sentidos y sería el detonante del filosofar mismo. Es decir, el hombre filosofa por necesidad existencial antes que por necesidad lógica. Por tanto, lo extralógico tiene cabida en la metalógica o lógica filosófica. No reconocer este hecho engolfa la filosofía latinoamericana al magisterio eurocéntrico.

No existe y nunca existió la filosofía que “utiliza la razón hasta las últimas consecuencias y no acepta supuestos”. Esta ilusión epistémica  no sirve para comprender ni la esencia ni las formas históricas de la filosofía misma. La teoría de la Polaridad del logos humano (logos como predisposición, polimorfismo, universalidad, logos mítico  y multivocidad del logos filosófico) permite comprender el dinamismo del pensar filosófico e impele a la desconstrucción mitocrática de la filosofía.

Lo que culmina en  la necesidad de la una síntesis jerarquizada de las diversas metafísicas históricas (alethéia, eidos, percipi, virtual) para afrontar la crisis de la razón actual. El hombre es una criatura hermenéutica, o sea interpretante. El hombre ancestral ejerció una hermenéutica mitizante. Desde la modernidad prima una hermenéutica desmitizante. Y es hora de volver a potenciar una hermenéutica remitizante para reencantar el mundo. El hombre filosofa por necesidad existencial antes que por necesidad lógica. Por ello es errónea la distinción entre filosofía laxa y filosofía en sentido estricto.


Lima, 07 de Junio del 2017