jueves, 9 de abril de 2015

NEUTROVACÍO Y DESIDEOLOGIZACIÓN DE LA CIENCIA

NEUTROVACÍO Y DESIDEOLOGIZACIÓN
DE LA CIENCIA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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Neutrovacío y teología vertical de salvación
El principio cosmológico del neutrovacío está planteado en términos agnósticos desde el momento en que admite junto al fenómeno lo nouménico. De modo que a pesar del agnosticismo de su creador es inevitable pensar lo nouménico no sólo del neutrovacío, sino en todo el horizonte implicado en él.

Al respecto veo dos opciones: 1. o el neutrovacío como lo concretamente mínimum es lo único que existe y a partir de él existe Dios en un proceso panteísta y emanacionista (teología horizontal de salvación), o 2. De lo contrario existe antes del neutrovacío lo absolutamente máximum o Dios, como lo nouménico de lo nouménico de lo concretamente mínimum o sea del neutrovacío, y de este modo hay un Creador del mundo en vez del divino neutrovacío (teología vertical de salvación).

La solución emanacionista panteísta niega que Dios sea el creador del mundo, pues lo verdaderamente divino resulta siendo el neutrovacío. Pero este camino tiene otro grave defecto, el cual es que impide pensar si el horizonte de lo nouménico se agota en el neutrovacío. Pues si no se agota entonces es posible pensar lo absolutamente máximum del Cusano por encima del neutrovacío y en la teología vertical de salvación.

Posibilidad de lo concretamente máximum
El principio cosmológico del Neutrovacío replantea un crucial tema científico y metafísico: la idea del infinito. El Cusano con la idea del Universo como lo concretamente máximum introdujo la capital idea moderna de la infinitud espacial, Giordano Bruno la recoge con su idea del infinito actual en las cosas finitas. Einstein la precisa diciendo que el Universo es finito pero ilimitado. Y ahora viene Kiko con la idea de que el estado potencial del Universo está antes de lo finito e infinito.

Pues bien, como es un contrasentido pensar que el neutrovacío sea antes del infinito en sentido absoluto, entonces tiene que serlo necesariamente en sentido concreto aunque en un horizonte mínimo. El neutrovacío, de este modo, es antes del infinito no en sentido absoluto sino en sentido concreto, porque es la posibilidad misma de lo concretamente máximum, o sea, el universo mismo. 

Neutrovacío como intuición practicable
Compendiando los elementos de la teoría del Neutrovacío se desprende cinco tesis siguientes:
Primera: la teoría cosmológica del neutrovacío utiliza conceptos ideados y no sugeridos por la experiencia. Estos conceptos tienen función de intérpretes, es decir, traducen a lenguaje un nuevo problema.

Segunda: este lenguaje formula el problema en cuanto que los conceptos fundamentales, exacta y cualitativamente, cada uno por sí mismo, y definidos con toda precisión en una formulación matemática que tiene en cuenta sus posibles y mutuas correlaciones. Y aquí comienza la parte creadora de la teoría.

Tercera: No obstante esta definición formal matemática del concepto de neutrovacío en el sistema coherente del origen de las fuerzas fundamentales del universo, debe constatarse que la conexión lógica del concepto con las experiencias elementales cae fuera de lo posible por el momento.

Cuarta: La inseguridad metodológica comprobada en la tesis tercera parece poner en peligro el principio heurístico del neutrovacío, según Mach no puede admitirse en física concepto alguno cuya rectificación empírica sea imposible.

Quinta: La física moderna no arroja luz clara e inequívoca sobre la verdad y el objeto, ni por vía empírica (porque los conceptos y las leyes no son deducciones lógicas del mundo trascendente a la observación) ni por vía apriorística (porque pueden existir interpretaciones excluyentes). La justificación de una teoría física, incluida la del neutrovacío, se deriva exclusivamente del hecho de que su intuición demuestre ser practicable.

La teoría cosmológica del neutrovacío de Enrique Alvarez Vita brinda otra excelente oportunidad para sostener que la justificación de una teoría física no puede fundamentarse en el recurso de un idealismo crítico, aunque se trate de una síntesis apriorística, y tampoco en el realismo científico-natural de un empirismo crítico, porque la conclusión del proceso inductivo de lo particular a lo general no puede fundarse en la experimentación ni en la lógica. Su justificación sólo puede provenir del hecho de que su intuición demuestre ser practicable.

Neutrovacío como paradigma indicativo
Cuando decimos que la teoría del neutrovacío encuentra su justificación en el hecho de que su intuición demuestre ser practicable, estamos aludiendo a que una teoría física es una red de afirmaciones tejida en torno a una construcción sintética, que debe hacer posible que lo perceptible sea transformado en mensurable, es decir, en objeto de la física.

Esto es claro en virtud del principio de Mach. Sin embargo, Einstein recomienda precaverse del peligro de considerar la construcción mental simplemente como expresión idealmente abstraída de algo ónticamente real, porque no se ve la posibilidad de derivar lógicamente del mundo experimental los conceptos básicos fundamentales.

Entonces queda por preguntar si el concepto de neutrovacío no es sino una "imagen hertziana" o paradigma indicativo, en el sentido en que las consecuencias lógicas necesarias de las imágenes son imágenes de las consecuencias naturalmente necesarias de los objetos representados.

Neutrovacío como concepto deductivo abierto a lo trascendente
Con el neutrovacío ocurre exactamente lo mismo que con los cuerpos, como lo dijeron Descartes y Einstein, no es percibido propiamente a través de los sentidos, sino a través de razón, porque ésta solo puede alcanzar el verdadero significado del objeto corpóreo o no corpóreo a través de las imágenes percibidas por las experiencias de los sentidos o las conjeturas de la razón.

En otras palabras, el neutrovacío es un concepto deductivo, es decir se apoya en conceptos y axiomas hipotéticos. Pero mientras Descartes conforme a su racionalismo idealista tiene seguridad absoluta en la hipótesis de carácter matemático, Einstein prefiere rectificar las hipótesis racionales mediante la observación. Alvarez Vita como Einstein cree firmemente en la posibilidad de confirmación en el mundo fenomenológico.

Todo esto tiene una consecuencia de largo alcance que se retrotrae a Kant. Todo se debe agradecer al orden racional y no necesariamente divino. El carácter ateológico y ametafísico del humanismo científico tampoco es remecido necesariamente con la física cuántica, porque se trata de otro orden racional aun no entendido pero que se mantiene dentro de un mundo supremo autocreado.

Lo singular del concepto de neutrovacío es que no es necesariamente el mundo como causa sui, como sí lo vio Einstein en su visión panteísta, sino que da un salto heurístico más allá de la mística de la identidad de Kepler, el monismo fundamentalista einsteiniano y el pluralismo complementario de la física cuántica, para aspirar a la concreta totalidad del mundo. Esto es así porque la teoría cosmológica del neutrovacío no está limitada al orden unilateral de lo fenoménico, que sólo percibe el ser categorial manipulable, sino que está abierto a un orden trascendente y no manipulable del ser.

Asume transfenomenalidad del metacosmos
Algo decisivo en la teoría cosmológica del neutrovacío es que nos habla de diversos niveles de realidad, con ello no aspira hacia teología horizontal ni se divorcia de la providencia divina. Abierto hacia una teología vertical busca iluminar la totalidad del cosmos y demuestra como Bohr que el físico puede respetar internamente el concepto y la fe omnivalente en Dios.

Ni siquiera la reserva científica tradicional ante la creación se mantiene. Esto significa que está abierto a las verdades profundas en beneficio tanto del filósofo, el teólogo y el físico.

Por tanto, es inadmisible desdeñar la fenomenalidad como la transfenomenalidad de la física, dentro de un diálogo armonioso entre el macrocosmos, el microcosmos y el metacosmos. Nada de lo cual quiere decir que desaparezca la obscura zanja entre concepto y realidad.

En la presente hora en la que muchos intelectuales sucumben, como lo previó Heisenberg, en la fascinación de un pensamiento modelo en el que no existieran la contradicciones, es necesario admitir que esta aparente eliminación de toda contradicción es una eliminación ante el indesarraigable relación de incertidumbre en el corazón de la actividad epistémica. Lograr la visión de un universo unificado no significa abrazar estas ilusiones, sino asumir con coraje las limitaciones conceptuales sin caer en un relativismo categorial.

Favorece la síntesis del conocimiento humano
El enorme mérito de la teoría cosmológica del neutrovacío es que nos pone de frente ante el gran misterio de la realidad. Cuando la física cuántica intenta liberarse de la construcción mental lógico-aristotélica y de la matematización cartesiana proponiendo con Niels Bohr las ideas de complementariedad, estamos tentados a afirmar como Heidegger que sólo aprendemos a conocer cuando comprendemos que la razón es la principal adversaria del conocimiento.

Sin embargo la tentación irracionalista pierde su encanto cuando reparamos que la reapertura hacia la realidad total requiere tanto de la combinación de la metafísica óntica de los universales como del a priori como dato necesario para alcanzar la kantiana cosa en sí. El concepto de neutrovacío al combinar lo material e histórico con lo inmaterial e intemporal nos lleva hacia esa síntesis indispensable para el conocimiento humano.

Neutrovacío y principio antrópico
¿Es congruente la teoría de Penrose expuesta en su “Ciclos del Tiempo. Una extraordinaria nueva visión del universo” (Debate, Barcelona 2010)? ¿Qué teoría es más aceptable, la teoría común de multiversos paralelos, por ejemplo, tal como la concibe Hawking, o la teoría de multiversos cíclicos propuesta por Penrose? ¿Qué relación guardan estas teorías, que minimizan la importancia del principio antrópico, con la del neutrovacío?

Nosotros podríamos imaginar otros modelos, por ejemplo, un universo con frenado gravitatorio, un big Crunch consecuente pero sin un nuevo big bang emergente, la energía latente quedará como un neutrovacío pero sin capacidad para dar lugar a un nuevo universo emergente. Con ello no habrá universo que nazca y muera sucesivamente. 

Otro modelo sería un megauniverso que contiene universos oscilantes de carácter no indefinido y que al final desaparecen por colapso gravitatorio, todo lo cual describiría un megauniverso cuyas partes van muriendo hasta disolverse en la nada. El Eón de eones al fin se apaga dejando la habitación del cosmos sin nada y sin nadie. Esta posibilidad no está descartada dentro del modelo cosmológico del neutrovacío. Ni las constantes adimensionales ni el rebote cuántico serían capaces de volver a prender la luz en el cosmos.

Incluso cabe un tercer modelo donde la expansión del megauniverso hace mucho acabó dando inicio a su fase de colapso independientemente de que dentro de él muchos multiversos estén en un eón expansivo. En otras palabras, ni el modelo de Penrose (multiversos cíclicos) ni el de Hawking (multiversos paralelos) repugnan la idea cosmológica del neutrovacío, que se muestra más fundamental y filosófica que las de los otros grandes cosmólogos.

Como vemos, inclinarse por una u otra visión no depende de los hechos empíricos que las avalen porque ni una ni otra tienen cuentan con evidencias científicas que las respalden. Por consiguiente, la discusión de estas propuestas de multiversos y megauniversos dependerá de su consistencia lógica interna; es decir, de que el sistema de realidad sea consistente internamente con los hechos empíricos y sea por ello probable. 

Se tratará, por tanto, de una discusión sobre la consistencia teórica de ambos modelos fenomenalistas, donde la materia se rige por leyes autónomas. Pero hay algo más interesante aun dentro de una consistencia lógica interna, y se trata de la consideración de que la posibilidad de multiversos con o sin megauniverso sea probable dentro de un cosmos cuyo principio antrópico obedece no a ciegas leyes causales o cuánticas, sino a la voluntad de un Creador omnipotente, no excluido en la cosmología del neutrovacío. Efectivamente, el modelo del neutrovacío no es un modelo del universo de carácter ateo sino agnóstico.

En otras palabras, el estado final de la evolución cósmica existe y puede darse de muchas maneras, una de ellas es la del neutrovacío, pero la no excluida voluntad del Creador no es la recreación sinuosa y variable de la materia en sus distintas formas, sino que es demostrar la importancia suprema que tiene el hombre en el ignoto misterio del universo. El modelo cosmológico del neutrovacío concluiría reforzando el principio antrópico.

Al límite de la concepción inmanente de la materia
El problema fundamental que plantea por la Segunda Ley de la termodinámica es que el aumento de entropía de los sistemas debería diluir el universo en un máximo de entropía final que daría entrada en un estado en el que el espacio-tiempo y las leyes de nuestro eón perderían vigencia en una singularidad.

Ahora bien, tras el momento de disolución final en la singularidad debería mantenerse la energía del universo (ésta ni se crea ni se destruye). Por tanto, si el universo desaparece, la energía debería estar como “plegada” o “autocontenida en algún sitio” que llamo NEUTROVACÍO.

Al diluirse un eón, su energía quedara replegada en el NEUTROVACÍO, pero sin ninguna seguridad de que habría energía para un siguiente eón: ya que de la nada, nada viene. Incluso, se podría preguntar si el NEUTROVACÍO como estado potencial del universo puede también colapsar, y con ello rompemos la concepción inmanente de la materia. Por ello, es posible concibe una voluntad espiritual por encima del universo material.

La coincidencia
Pero la teoría cosmológica del neutrovacío está más cerca del modelo de multiversos de Penrose que al modelo de Hawking. No sólo porque piensa que es muy difícil que puedan hallarse pruebas empíricas ordinarias de la existencia de otros universos (e incluso pruebas de la teoría M, tan esencial para Hawking). Se trata de universos paralelos, independientes y sin interferencia. En cambio, en el universo cíclico de Hawking se concibe la dependencia de unos eones e otros por el “estado intermedio singular y conforme”.

Por ello, podrían concebirse posibles contrastaciones empíricas que permitieran atisbar la existencia del eón precedente por la continuidad entre eones que postula. Penrose y Alvarez Vita reconocen que estas pruebas no existen en la actualidad, e incluso que cabe pensar que la enorme temperatura del big bang inicial habría borrado todas las posibles huellas del eón anterior.

La diferencia
Encuentro una diferencia fundamental y profunda entre la cosmología de Enrique Alvarez Vita y la cosmología de Penrose. Mientras el primero es un agnóstico moderado que admite la transfenomenalidad del universo físico, en cambio el segundo es un fenomenalista que agota su análisis en un horizonte estrictamente inmanente. 

Son cosmologías profundamente opuestas. Atea la de Penrose y agnóstica la de Alvarez. Una cosmología sin Dios la del primero y otra cosmología con Dios la del segundo. Sin embargo, una cosmología “sin Dios” no implica necesariamente la negación de la existencia de Dios. Que el universo pudiera ser explicado sin Dios no significa que Dios no exista, ya que en el deísmo se postula un Dios que crea un universo que pudiera ser explicado sin Él.
 
La ratio physica no puede abordar las últimas preguntas según su propio método pero intenta construir explicaciones que “den razón” de la realidad del universo sin Dios. Las teorías de “universo único” se han abandonado por los problemas que planteaban y ahora se esfuerzan en ofrecer una teoría cosmológica autosuficiente en el marco de los multiversos (Hawking, o la teoría de multiversos en una “cosmología cíclica de Roger Penrose).

Sin embargo, el universo no aparece como autosuficiente, y exige una metafísica que necesita de Dios para justificar la realidad del universo. Un camino para ello lo brinda la cosmología del NEUTROVACÍO.

Universo como enigma metafísico
Una antinomia es para Kant un conflicto en el que entra la razón cuando pretende pensar lo incondicionado. Esto es lo que encontramos entre las teorías cosmológicas actuales ante el enigma persistente del universo.

No tenemos evidencias disponibles para saber si es verdad lo que dice Hawking, Penrose o Alvarez. No es posible excluir que lo afirmado por Hawking, Penrose o Alvarez pudiera ser realidad; pero no las tres al mismo tiempo. El hecho es que el razonar a partir de nuestra experiencia fenoménica, no tenemos acceso a una explicación única.

La legitimidad lógica no equivale a legitimidad real y por ello el universo se nos presenta como un enigma metafísico. Diversos constructos especulativos posibles no revelan un enigma final del universo. Es por eso que el agnosticismo moderado del principio del neutrovacío resulta más fecundo, desde el momento que abre el fondo transfenoménico del cosmos mismo.

Cercana al teísmo
La cosmología del neutrovacío es la más cercana y conforme a la hipótesis teísta que estima que el universo tiene su fundamento metafísico suficiente en un Ser Divino, personal, inteligente y creador del universo visible.

Esta congruencia se basa en que la dimensión de metarrealidad del NEUTROVACÍO se funda en la metarrealidad de un Ser Divino Creador. Es la alternativa al sistema de metarrealidad ciego (teoría ordinaria de multiversos). 

Incluso el NEUTROVACÍO, que cuestiona el modelo estándar, es perfectamente compatible conforme con otros aspectos de este modelo, a saber:
a) consistencia y estabilidad del universo,
b) origen de racionalidad y orden del universo físico y vital,
c) explicación desde la ontología fundante de Dios que surja en la evolución física la propiedad fenomenológica de la psique.

La teoría cosmológica del neutrovacío es una hipótesis científico-filosófica que entra en congruencia con la gran tradición religiosa de la humanidad porque admite lo transreal.

La filosofía de la cosmología del neutrovacío no pretende afirmar como la filosofía de la física cuántica que la reapertura de la realidad total transite por la vía del principio de complementariedad (Bohr, Heisenberg, Jordan, Scheibe), sino que respetando tanto el ámbito de la razón como de la intuición está lejos de restringir la realidad a lo fenoménico y admite, más bien, la realidad de lo transreal.

No es fenomenista sino fenomenalista
Se da algo sumamente decisivo en la teoría cosmológica del neutrovacío y es que el concepto de naturaleza de Alvarez rompe profundamente con el de Kant, el cual la definía como el conjunto de fenómenos según reglas necesarias (CRP A 216). En cambio en Alvarez se rompe con la concepción-tipo que calificaba con suma persistencia la tendencia divinizadora del concepto moderno de naturaleza del positivismo metódico sistematizador.

En el principio del Neutrovacío no es posible que todos los fenómenos se apoyen en conceptos porque por definición el neutrovacío es un proceso transfenoménico o nouménico de la realidad. En otras palabras, el agnosticismo moderado de Alvarez no es fenomenista como el de Kant sino es fenomenalista como el de la fenomenología, va hacia la "cosa en sí" y de este modo su ontología está en la línea de la ontología platónica, de la ontología aristotélica y de la ontología medieval en donde el ser es un trascendens, que nunca será totalmente alcanzado por el concepto.

Con esto Alvarez da una pauta muy importante y diferente a Galileo porque el libro de la naturaleza ya no puede ser leída con independencia completa del libro de la Revelación. Y aquí mentamos Revelación en el sentido aristotélico de que sobre la razón hay algo superior, el cual es el ser universal o sea Dios (Ética a Eudemo 1248 a 25 y 1249 b 14).


Subraya distancia ontológica entre verdad y concepto
El más importante razonamiento que introduce el principio del Neutrovacío es que se vuelve imperioso tener en cuenta la distinción necesaria e imprescindible entre concepto y cosa en sí.

Si se olvida la distancia ontológica entre la verdad y el concepto, o que el concepto de naturaleza es sólo un concepto y no la "cosa en sí", entonces se deja de tener en cuenta que el principio lógico según el cual el pensamiento analítico-sintético sólo puede conducir a la formación de un "sistema".

Cuando no se tuvo en cuenta esta distinción se habló de "sistema de la naturaleza", en el sentido de naturaleza autárquica (ya sea neohegelianamente o a través del materialismo dialéctico). Así, este positivismo metodológico se vuelve en ideología al convertir a la naturaleza en un dios.

Tanto Hegel como Marx (el capitalismo existe pero no por eso es verdadero) conocían la distinción entre lógico-exacto y verdadero, pero sus seguidores pocas veces lo recordaron. Ahora bien, con el principio del Neutrovacío se abre la posibilidad de reabrir este proceso de separación y retrotraer el nombre de "naturaleza" a un acontecimiento abierto del ser y cancelar el proceso que la encerraba en características categoriales y conceptuales.

Ha llegado la hora de que los maestros de la posesión de la naturaleza (maitres et possesseurs de la nature), de la planificación comercial, de la fascinación manipuladora del know how y del management dejen su lugar hacia los maestros de la reapertura del la verdad y del ser.

Razón tenía Pascal cuando decía que hay que escribir contra los que profundizan excesivamente la ciencia. Y que a la humanidad le sirva de lección que nunca hay que olvidar que dar cuenta por el "cómo" de la conexión regular de las cosas no debe obnubilar la superior importancia por el "qué" y el mismo acontecer de la naturaleza. La cibernética y la física cuántica han vuelto a poner sobre el tapete que la perspectiva neoplatónica que la naturaleza está escrita en letra matemática es falsa y sólo da cuenta de la comprensión artificial de los fenómenos.

En este sentido, el principio del Neutrovacío es un paso adelante más en la desideologización de la ciencia, cuyo sistema conceptual no es la experiencia de la realidad total.

El fondo abisal entre concepto y realidad
El principio del Neutrovacío al insistir en la distinción necesaria entre concepto y cosa en sí permite pensar el fondo abisal que existe entre concepto y realidad y al mismo tiempo en Dios. El neutrovacío, concebido como el cosmos en potencia, conduce hacia la idea de que el mundo potencial y el mundo actual no es Dios pero Dios como acto puro está en el mundo. En una palabra, la idea de Neutrovacío nos lleva hacia el reconocimiento de que Dios es el fondo abisal de la ciencia.


 Lima, Salamanca 09 de abril 2015

1 comentario:

  1. El principio del Neutrovacío al insistir en la distinción necesaria entre concepto y cosa en sí permite pensar el fondo abisal que existe entre concepto y realidad y al mismo tiempo en Dios. El neutrovacío, concebido como el cosmos en potencia, conduce hacia la idea de que el mundo potencial y el mundo actual no es Dios pero Dios como acto puro está en el mundo. En una palabra, la idea de Neutrovacío nos lleva hacia el reconocimiento de que Dios es el fondo abisal de la ciencia y que inteligencia tiene la necesidad de ascender más arriba del Yo y del Universo. Por ello, el hombre antes de ser espejo del universo lo es de las verdades eternas y de la idea divina.

    Neutrovacío y Primeros Principios
    Es así que el principio del neutrovacío nos devuelve a un orden de verdades inmanentes y trascendentes que la inteligencia humana no crea sino descubre, esto es que los primeros principios son acósmicos, trascienden el universo y por eso no pueden proceder de sensaciones, percepciones o reflexiones, son innatos. Y por eso su función es hacernos pasar de las realidades contingentes de la ciencia de los fenómenos al orden de verdades absolutas y eternas.

    El neutrovacío es, quizá, el primer principio en el orden fenoménico de la materia pero ella nos remite a lo transfenoménico, a los primeros principios del orden del ser, los cuales no son fin en sí mismos sino medios para llegar al Absoluto y trascendente. Si el principio del neutrovacío está en el límite entre el mundo material y el mundo inmaterial, los primeros principios están entre el mundo y Dios. Si la idea del neutrovacío sirve para relacionar el mundo de la contingencia poliforme con un ámbito nouménico, los primeros principios sirven para relacionar el mundo contingente con la unidad infinitamente rica y al mismo tiempo simple.

    Es más, si el neutrovacío es condición de existencia del mundo material, los primeros principios son condición y ley del conocimiento porque son condición y ley de la existencia. De ahí el valor ontológico de ambos. Si el neutrovacío es el nóumeno de la materia, la antimateria, la gravedad, el espacio y el tiempo; por su parte, los primeros principios no encuentran su dominio verdadero en hechos contingentes pero gobiernan los seres fenoménicos y los seres metafísicos.

    Aristóteles decía que “la sola categoría de la substancia, que recibe en sí los contrarios, excluye absolutamente la contradicción”. Cierto, un hombre no puede estar sentado y de pie al mismo tiempo. Pero nótese que los primeros principios y en particular el principio de contradicción, aunque pueden aplicarse a las realidades contingentes, su verdadero campo de aplicación es el ser metafísicamente considerado. Esto es, el principio material del neutrovacío es una realidad inmanente, aunque sea lo nouménico del fenómeno, que se aplica el principio de contradicción; en cambio, más allá del reino del devenir, esto es, en el reino de la substancia y de los primeros principios se excluye absolutamente la contradicción.

    Por lo que respecta a la evidencia, el principio de neutrovacío se presenta no sin mezcla de duda, igual que los primeros principios, pero apoyado en el trampolín de los primeros principios puede servir para saltar más allá del universo hacia el mar infinito de la Divinidad real, aunque también puede quedarse atrapado en las redes de la inmanencia de nuestro mundo limitado y contingente. Ante esta doble alternativa no queda otra salida que el reconocimiento que la inteligencia tiene la necesidad de ascender más allá del Yo y del Universo.

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