sábado, 13 de abril de 2024

EL DEPORTADO

 


EL DEPORTADO es un libro indispensable para conocer la vida política del Perú desde los años 20 hasta la primera mitad de los 70 del siglo XX. Federico Prieto Celi logra en esta segunda edición una versión más completa con numerosas notas cruciales sobre el controvertido personaje político y fiero periodista Eudocio Ravines (1897-1978).

Ravines se decepcionó de Haya y del Apra por su simpatía fascistoide con el nazismo y su predilección por los métodos terroristas. Vuelto antiaprista fue convirtió en el discípulo predilecto de Mariátegui. Muerto éste convirtió el Partido Socialista en Partido Comunista, como se lo exigía la Internacional. Bajo Sánchez Cerro, asesinado por un aprista, sufre su más larga prisión en de catorce meses en el Real Felipe, de donde es rescatado por cuatro agentes enviados por Moscú. Como dirigente máximo del Partido Comunista Peruano cumplió diferentes encargos de Moscú, uno de los más exitosos fue convertir el PC de Chile en un partido legal y popular mediante la estrategia del Frente Popular.
Fue testigo directo de la miseria en Rusia, de la desastrosa intervención rusa en la guerra civil española, del reino del terror y de tres de las sanguinarias purgas de Stalin. Logró escapar gracias a Dimitrov y salvó su vida de milagro. Cuando las cosas se pusieron difíciles en Chile Moscú lo retorna a Sudamérica. En París su hijo varón nace muerto. Poco a poco el comunismo se va convirtiendo en un monstruo aterrador para él.
Tomo la decisión de retirarse de la III Internacional cuando ve la celebración del pacto entre Hitler y Stalin. El comunista argentino Codovilla cede y lo deja irse en silencio. Aquí nos asalta la pregunta qué hubiese hecho Mariátegui de haber visto lo que vio Ravines del comunismo ruso. Opino que hubiera dejado de ser comunista sin abandonar el marxismo, tal como lo haría Ravines. En el 41 guarda silencio ante la invasión nazi a Rusia. En el 42 es expulsado formalmente del PC. Ravines ya no es comunista, pero es antifascista.
Desde el 42 hasta el 45 colabora con la embajada americana como periodista. En el 45 se hace socialista en el Partido de Luciano Castillo. Todavía es ateo. En el 47 Castillo lo expulsa del PS. Es Graña quien lo anima a renegar no sólo del comunismo sino también del marxismo. Graña será asesinado por un aprista. Los apristas acusan a Ravines como instigador del crimen para provocar la ilegalidad del Apra. Beltrán lo anima a defender la democracia y la libertad capitalista.
En el 48 La Vanguardia de Ravines y La Tribuna del Apra se enfrentan ásperamente. El gobierno pro-aprista de Bustamante y Rivero se tambalea, presiente el golpe y deporta a Ravines a México -sufriría cinco deportaciones en total-. Pero el golpe vendrá. El 3 de octubre se debela la insurrección de marineros apristas. Los máximos dirigentes apristas se esconden o huyen del país.
Bajo el gobierno de Odría, Beltrán coloca a Ravines como director de Ultima Hora. Pero por unas infortunadas caricaturas es deportado nuevamente a México. Su amigo Beltrán lo anima a escribir su historia y lo hace en su exitoso libro La Gran Estafa (1952). Le sigue América Latina: continente en erupción (1956).
Prado trae a Ravines por segunda vez. En 1960 en canal 13 recibe una cachetada en el set por Carnero Checa. Se arma un escándalo. Denuncia la inminencia de las guerrillas. Publica su tercer libro La Gran Promesa, donde preconiza un capitalismo latinoamericano., reformar el Estado y modificar las leyes en sentido liberal. Su defensa del gabinete Beltrán mortifica al filósofo Francisco Miró Quesada.
En 1963 empieza la convivencia y se reúne con su mortal enemigo Haya de la Torre. En el mismo año el dirigente comunista Jorge del Prado lo señala como agente del FBI. En 1967 se confiesa católico. Bajo Belaunde vio con claridad el fenómeno guerrillero. Lo invitan a Brasil y Argentina a dar conferencias al respecto. Ya en 1965 era un reconocido anticomunista y defensor de la democracia liberal.
Por criticar la nacionalización de la IPC el general Velasco lo destierra a México, Ravines tiene 73 años. En 1970 se le priva de la nacionalidad peruana. En 1976 Morales Bermúdez le devuelve la nacionalidad a D´Ornellas pero no a Ravines. El Rescate de Chile es otro libro donde defiende el proceso de Pinochet y es un éxito de librería. Su último libro es Capitalismo o Comunismo.
Muere a los 83 años es un extraño atropello automovilística, el chofer había sido en su juventud afiliado al Partido Comunista Mexicano. Ya padecía de párkinson, meses antes le habían propinado una golpiza elementos sandinistas y recibido reiteradas amenazas de muerte.
Eudocio Ravines era feo, encorvado, apasionado, gustaba vivir bien, fue un combativo periodista político, temido por apristas y comunistas, intervino en muchos episodios claves de la política nacional, de aprista a antiaprista, luego comunista, posteriormente antifascista, después anticomunista y finalmente un liberal.