martes, 22 de agosto de 2023

FALACIAS UFOLÓGICAS

 FALACIAS UFOLÓGICAS

 


El hecho de que científicos de renombre (Avi Loeb, Michio Kaku) hablen abiertamente de tecnología extraterrestre sin contar con evidencia alguna nos hace pensar en la situación lógica de la civilización actual. En realidad, lo que se observa es que se ha sustituido el correcto pensamiento lógico por el irracionalismo.

El hombre de la cultura técnica está afectado de irracionalismo mental porque vive bajo el desequilibrio entre su razón, la emoción, el sentimiento y el instinto. Desequilibrio que se ha ido acentuando a medida que se llega hasta sus últimas consecuencias la racionalidad burguesa.[24] Se trata de una racionalidad que prioriza los medios sobre los fines, sobrepone la razón funcional sobre el pensar sustancial, y siguiendo el nominalismo termina suprimiendo el mundo de las esencias a favor de las existencias. En este contexto el verdadero humanismo tenía que sucumbir, y en su lugar vemos que la lógica se deteriora ante la presión de tres fuentes colosales: la cibernética, la manipulación de los medios y el hedonismo de masas y élites. La consecuencia es que la corrupción de las masas lleva hacia la despersonalización. La antropotecnia va remplazando a la antropología. Ya no hay diálogo en caos alógico de las redes sociales, pululan en su lugar los emoticones. La vida acelerada del capitalismo no favorece el despliegue lógico del pensamiento. Vivimos una sociedad enferma porque el capitalismo enajena al hombre y lo hace vivir consumistamente sin satisfacer sus necesidades más profundas. No es extraño entonces que la ufología haya cobrado vuelo desde 1947, en pleno despegue del capitalismo de bienestar. El gran sociólogo estadounidense David Riesman tiene dos obras cuyos títulos retratan la tragedia espiritual del hombre actual: La muchedumbre solitaria (1950) y Abundancia ¿Para qué? (1964). Cuando la riqueza material no se pone al servicio de la riqueza espiritual adviene el extravío del sentido de la vida. Ahora se entiende mejor por qué la época presente es de decadencia lógica.[25]

Por lo general, la mente humana es muy proclive a creer en ilusiones sin pruebas científicas. ¡Cuánto no más lo será hoy! Y es así porque la ilusión surge de la propia percepción que engaña a la mente y la misma nos lleva hacia decisiones y creencias irracionales. Y el sentido común es la víctima predilecta de las ilusiones. Algo no es real simplemente porque existe, las ilusiones, espejismo y alucinaciones también existen, pero no son reales. Realidad y Existencia no son equivalentes y no distinguirlas es origen de muchas confusiones y ficciones. Lo que es Real tiene consistencia ontológica individual permanente, en cambio lo que es simplemente Existente le basta tener trascendencia a la conciencia sin poseer identidad permanente. No toda existencia tiene realidad, en cambio toda realidad tiene existencia.[26] Incluso ciertas psicopatologías hacen ver entidades, como la esquizofrenia, o escuchar voces, como la paranoia, como si fuesen reales pero que solamente existen en la mente del sujeto. Como vemos no todo lo existente es real. Creer como real lo meramente existente es un trastorno cognoscitivo que tiene que ver con la alucinación, la psicopatología, el fraude, la manipulación mental y paradigmas epocales. 

El maligno puede materializar cosas inertes (cadenas, clavos, tornillos, tijeras, muñequitos, etc.) y hasta seres vivos (ranas, sapos, etc.) en el poseído, como queda demostrado en la práctica del exorcismo. Tales cosas no sólo existen, sino que son reales porque el Padre exorcista las guarda como prueba de la lucha contra el demonio y posterior sanación. Pero también puede hacer aparecer ovnis que son filmados y fotografiados, o sea, existen y son reales. Pero luego desaparecen, se esfuman como arte de magia. ¿Somos engañados? Sí, porque tales cosas no son naves espaciales, sino materializaciones del Enemigo.

Pero, por otro lado, al conversar con investigadores y creyentes ufológicos se observa generalmente la presencia de una similitud con los prejuicios cognitivos de la esquizofrenia: demasiada atención a posibles amenazas, el saltar a conclusiones precipitadas, hacer atribuciones externas, problemas de razonamiento acerca de situaciones lógicas y sociales, dificultad para diferenciar el discurso interior del de una fuente externa, déficit neurocognitivo global en la memoria, distorsión de la realidad, ideas delirantes, persistencia de experiencias psicóticas, problemas de funcionalidad social, procesamiento visual y para mantener la concentración. Muchas personas normales tienen experiencias psicóticas sin ser esquizofrénicas. Pero, también, muchas personas que son frágiles mentalmente también son atacadas con avistamientos y presencias supuestamente extraterrestres. 

Así, siendo la vida inteligente extraterrestre una ilusión sin evidencia de su realidad, que se asocia al fenómeno ovni, es tomada como real en su apariencia mostrada. Pero esto no debe ser necesariamente así. El fenómeno ovni puede subsistir perfectamente sin el nexo con la vida inteligente extraterrestre. Es decir, aun cuando la ciencia llegue a confirmar que estamos solos en el universo, como al parecer todos los indicios lo indican, el fenómeno ovni sobrevivirá como fenómeno atmosférico anómalo, como programa de aviónica secreto y, por supuesto, como engaño sobrenatural de satán.

Así, sobre el fenómeno ovni hay que distinguir tres tipos de problemas, a saber:

  1. el problema de la manifestación natural ovni (rayos globulares, nubes lenticulares, hologramas solares, sprites, meteoros, estrellas, planetas),
  2. el problema de la manifestación artificial (tecnología ovni humana, aviones negros, misiles hipersónicos, satélites, globos, fraudes, engaños humanos y demoníacos)
  3. y el problema de la inteligencia extraterrestre (civilizaciones en nuestra galaxia y fuera de ella).

Los dos primeros son objetivos, es decir, existen y son reales. El tercero no es real, existe como objeto hipotético. Tanto fue así que el propio proyecto SETI fue cancelado en 2020 por no lograr nada. El fenómeno ovni justamente se convierte en mitoide de nuestra modernidad tecnológica al confundirse con el tercer problema, a saber, el problema de la inteligencia extraterrestre, y al subsumir erróneamente los dos primeros al predominio ET. Lo cual es una confusión no sólo de tipo ontológica, sino también lógica. A partir de esta confusión con la inteligencia ET surge la ufolatría, con gurús y líderes carismáticos, astutos, mitómanos y superficiales, y con adeptos sumisos, acríticos y sugestionables[27], que curiosamente se encuentra ampliamente extendida en sociedades tecnológicamente avanzadas[28]. Lo cual no es extraño, dado que son en esas sociedades precisamente donde el “Reloj del Apocalipsis” termonuclear amenaza con la destrucción del planeta y aprisiona con más fuerza a las conciencias y acentúa la angustia del hombre común.

De este modo, la ufolatría llega al extremo delirante y contra toda lógica coherente de confeccionar mapas estelares señalando de qué estrellas provienen los Reptilianos, los Sirianos, los Andromedianos, los Nórdicos, los Zetas, e incluso llegan al extremo de indicar otros lugares donde existe inteligencia desconocida. Otros presentan otra clasificación morfológica: Humanoides (verdes, grises, nórdicos y gigantes), Zoomórficos (reptilianos insectoides, cefalopoides), Xenomórficos (figuras nebulosas, ameboides, minerales, vegetales, etc.).

En lógica la falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es.  Es decir, es un pensamiento incorrecto, pero psicológicamente persuasivo. Entre las falacias no formales se encuentran: las falacias de atingencia y las falacias de ambigüedad. Son falacias de atingencia: la ignoratio elenchi o ignorancia del asunto, argumentum ad hominem o dirigido contra el hombre, argumentum ad ignorantia o que es verdad porque no se ha demostrado su falsedad, argumentum ad misericordia o llamado a la clemencia, argumentum ad populum o dirigido al pueblo, argumentum ad vericundiam o apelación a la autoridad, la causa falsa, y finalmente, la pregunta compleja. Y entre las falacias de ambigüedad cuentan: el equívoco y el énfasis.

De manera que tanto la ufolatría popular, “científica” y teológica echan mano desde el punto de vista lógico a tres tipos de falacias, que se condicen con la degradación cultural de la civilización consumista y hedonista actual:

1.   Falacia del Residuo (afirmación de la existencia de ET sobre un reducidísimo número de casos inexplicados).

2.   Falacia de la Diversidad (afirmación de otras formas de vida sobre condiciones desconocidas e inexplicadas).

3.   Falacia de la Vastedad (dado que el universo es tan vasto, debería ser cierto que haya un enorme número de civilizaciones extraterrestres en el Universo). Es como afirmar que, si el pantalón de ese señor tiene muchos bolsillos, entonces debe tener mucho dinero guardado en ellos. Pero lo posible no es lo real.

Estas tres falacias pueden ser consideradas como falacias de atingencia en su forma de argumentum ad ignorantia, porque dan a entender que puede ser verdad porque no se ha demostrado su falsedad. Especialmente la ufología teológica se sirve de la falacia de la vastedad, la cual se fundamenta en una comprensión errónea y nominalista de la omnipotencia divina. Sencillamente el nominalismo de la teología de Occam terminó privilegiando la Voluntad sobre la Inteligencia divina. Lo cual significaría que la voluntad divina puede hacer cosas imposibles en el cosmos, o que dos más dos sean cinco. La postura contraria es la realista, de índole tomista, pensaba que Dios no hace lo que quiere, sino lo que debe. Eso, por un lado, y por el otro lado de la ufología científica es muy proclive a las dos primeras formas de falacia (Residuo y Diversidad). Así, por ejemplo, Michio Kaku al hablar de otras leyes del universo se adscribiría a la falacia de la diversidad, y Avi Loeb al pensar en tecnología extraterrestre vagando por el espacio se asocia a la falacia del residuo.

No existe evidencia científica alguna para sostener lo que dicen, sino meras hipótesis científicas sin confirmar. Pero estos dos científicos han sucumbido al pensamiento especulativo de la ciencia ficción, y bien visto el asunto, nada les autoriza a sostener con seriedad las opiniones que vierten. El Instituto SETI o búsqueda de inteligencia extraterrestre es un conjunto de múltiples proyectos que indagan, pero no afirman que la vida extraterrestre exista. Tanto es así que en 2020 se anunció el abandono del proyecto SETI por no conseguir por más de décadas de búsqueda los resultados esperados. Simplemente no encontraron nada y tuvieron que cancelar el proyecto. Eso fue un ejemplo de un buen uso de la lógica.

Son los propios ufólatras los que convierten a los ovnis en ens imaginarium o intuición vacía sin objeto, porque lo que allí tienen no son seres espaciales, sino demonios que se hacen pasar por aliens. Mientras, los científicos especulativos incurren en nihil negativum u objeto vacío sin concepto, porque dicha tecnología alien no existe.