domingo, 6 de agosto de 2023

TERCERA GUERRA MUNDIAL A LA VISTA

                        TERCERA GUERRA MUNDIAL A LA VISTA

 

La amenaza de una Tercera Guerra Mundial refleja la crisis profunda en que se encuentra sumida la Razón humana. Es la razón humana que está siendo zarandeada por el nihilismo finisecular de un occidente colonialista, liberal, hedonista, inversor de los valores, descreído, amoral y corrupto. La razón humana de estos tiempos no es una razón abstracta, sino que se trata de la razón burguesa de la modernidad. Esa es la que está enfrentando su fracaso.

La propia perversión del logos imperial no podía tener otro destino. Es la razón burguesa-imperial la que pone en peligro en los actuales momentos a la razón humana. Era inevitable, nada en la historia dura para siempre, y la razón antinatural del imperio empezó a sumergirse en su precipitada descomposición y caída. En su soberbia y miopía histórica tomó las peores decisiones provocando la guerra en Ucrania, una guerra artificial e innecesaria, pero el explosivo le detonó en sus propios pies.

Y en medio de la impotencia y de una inevitable derrota militar de los fascistas de Kiev se comienza a desatar la peor ola de ataques terroristas, amén que no cesa de provocar el imperio a una China que ya empieza a perder la paciencia con el hegemonismo unipolar. Nos puede parecer absurdo que los estrategas del Pentágono puedan aceptar de buena gana generar una guerra en dos frentes, una con Rusia y otra con China. Hay quienes piensan que no vale la pena exagerar especulando sobre una guerra nuclear que jamás sucederá. A lo sumo lo que el imperio norteamericano busca es desatar un armamentismo global donde sale ganando su gigantesca industria armamentística. Pero bien reza la expresión popular: el que a hierro vive a hierro muere. Efectivamente, no es la primera vez que el Complejo Industrial yanqui empuja a su gobierno a involucrarse en aventuras guerreristas muy costosas y que sale finalmente muy mal parado. Pero esta vez la aventura es de alto riesgo y de pronóstico reservado para toda la humanidad, pues se enfrentan a la mayor potencia nuclear del mundo: Rusia. 

En buena cuenta, la presente crisis de la razón es la crisis de la razón moderna, del hombre sin mitos, ni religión, desarraigado, que sólo se apoya en la ciencia, la técnica y la historia. A la razón moderna se le ha secado la naturaleza, Dios y el hombre mismo, todo se ha reducido a lo pragmático y útil, desapareciendo toda una dimensión de lo real. El antropoceno de la modernidad se está achicharrando solo en su propio horno de insensatez y soberbia. El racionalismo burgués no es más que una ideología secularizada perniciosa que está matando juntos al hombre y a la naturaleza. La modernidad se ha sumido en la "noche de los dioses" de Hölderlin y en el "ensombrecimiento de la cultura" de Nietzsche. El individualismo burgués de la modernidad se ha exacerbado en su narcisismo y egolatría, postrándose a un costado del camino para pelar una manzana que se llama la guerra termonuclear. Grave error, pero como tiene su razón y logicidad dañada está lejos de darse cuenta. El imperio moribundo es el divorcio entre la libertad y la justicia. Eso es en esencia el neoliberalismo del hiperimperialismo de las megacorporaciones mundiales[7]. Y de tanto poner lo individual sobre lo colectivo han terminado por provocar la desintegración del sentido social de humanidad. Los amos del mundo del Club Bilderberg lo representan a carta cabal. Sus mezquinos intereses están por encima de los de la humanidad. Y por ello no les importa orillar al mundo hacia una catástrofe atómica en el que creen que saldrán indemnes. 

La gran indiferencia hacia lo sobrenatural ha penetrado en toda la cultura y ha vaciado de sentido al mundo. La modernidad secularizada hasta el extremo archivó lo sobrenatural erosionando todo el sentido de la civilización humana. La modernidad quedó reducida a lo señalado por Max Weber, a saber, "el desencantamiento del mundo". Este mundo desencantado se ve en las calles de Filadelfia y otras ciudades norteamericanas con decenas de adictos inclinados como zombis en posturas grotescas y congeladas. Y desde entonces el derrotero de la razón ha sido no poder dar a la misma nuevos mitos. Los mitos inmanentes que sustituyeron a los trascendentes fracasaron rotundamente. Sólo quedó la Nada del nihilismo y de la droga. No sólo es la aceleración de la vida moderna lo que impide el repliegue íntimo para la meditación y la auténtica espiritualidad, sino que es la pérdida del sentido de la vida lo que retroalimenta la búsqueda de un sustituto químico con las drogas que brindan una falsa espiritualidad. Esta pérdida del sentido de la vida fue precedida por el extravío del sentido del ser (con el empirismo y revolución científica del siglo XVII) y del sentido de lo divino (con el antropologismo ateo del siglo XIX). Esas fueron sus bases culturales.

La razón sin la imaginación ha terminado en el desván empobrecido del utilitarismo más ramplón. La lógica dineraria, el lucro y el capital del capitalismo ha encenegado a la razón encerrándola en un inmanentismo y terrenalismo antimetafísico que destruyó la razón humana misma[8]. Hace falta un potente giro metafísico que revivifique a la razón. Y tendrá que ser una metafísica que respetando sus fueros enlace lo inmanente con lo trascendente. Sin ello habremos curado una herida, no la enfermedad, y nuevas guerras mundiales amenazaran a la humanidad. Extirpar el cáncer del nihilismo exige un enérgico giro metafísico en el corazón mismo del pensamiento moderno.

La razón utilitaria que todo lo valoriza cuantitativamente es un núcleo pútrido, hediondo y frio que ha matado el amor. La modernidad se ha sumergido en las tinieblas y ha corrompido el mundo llevado como está por la voluntad de poder, la voluntad de placer y la voluntad de tener. Esos tres demonios tienen asido el alma del hombre actual y lo van destrozando por dentro paulatinamente. El espíritu demoníaco preside la era industrial y cibernética bajo la razón utilitaria del capitalismo. El capital tecnológico se ha hecho del mundo y demuele al hombre en el taller del algoritmo digital.[9] Y con su triunfo la humanidad sólo tiene garantizada su perdición total. Lo que sucumbe hoy es la razón que ha perdido la inocencia del ser por el obsceno imperio del tener. Este mundo dominado por el poder y la avaricia tiene que sucumbir, para dar cabida a que en el hombre vuelva a despertar el amor y la belleza.

El peligro de conflagración termonuclear crece día a día ante las desatinadas decisiones belicistas antirrusas de un desquiciado Occidente liberal. Cuando la antirrusa Alemania del canciller Scholz, que dijo primero que no entregaría tanques y luego los entregó, está por enviar aviones de combate al régimen nazi de Kiev, cuando todo el cínico Occidente liberal calla a siete voces sobre los actos terroristas de los nazis de Kiev -así como desde hace ocho años no condenaron los bombardeos permanentes a los civiles del Donbass-, cuando no se condena el ataque terrorista de las huestes nazis de Zelenski a la represa de Kajovka, como antes tampoco se condenó los actos terroristas de la destrucción de los oleoductos NordStream, el puente de Crimea, el asesinato de la hija del filósofo Dugin, cuando se multiplican los actos terroristas de Kiev al ver que la guerra está perdida, cuando Estados Unidos se decide a nuclearizar a Corea del Sur preparando una guerra contra China, y cuando ese Occidente liberal busca abrir un segundo y tercer frente contra Rusia, mientras todo esto acontece en medio de la acelerada desdolarización del mundo, no nos queda sino la triste constatación que se aproxima el escenario dantesco de una Tercera Guerra Mundial a la vista.

No se trata de algo inevitable. Al contrario, China, el Vaticano, Brasil, Indonesia y la propia Rusia tienen planes de paz para detener el conflicto. Lo extraño es que los rechace Kiev. Algún beneficio -más de seguro económico- debe obtener el régimen nazi de Ucrania de seguir poniendo los muertos. No en vano la propia UE ha señalado a Ucrania como el país con una altísima corrupción institucional. No en vano el líder religioso de Irán señaló que la guerra en Ucrania resulta ser un negocio para la industria de armas de los Estados Unidos. Pero el imperio yanqui y sus enceguecidos vasallos europeos siguen echando más leña al fuego con el envío de más armas en vez de pensar en planes de paz.

Cuesta creerlo, pero los líderes europeos han perdido totalmente la brújula, y lucen como meros vasallos que siguen las órdenes del imperio, aun a costa de su propia economía y seguridad. Toda la Europa liberal se ha involucrado en la guerra en Ucrania contra Rusia, primero enviando material de guerra chatarra y luego armas de mayor alcance. Y prometen enviar más armas. Con la incorporación de Suecia se tendría totalmente cercada las fronteras de Rusia. Las provocaciones prosiguen de forma sistemática y ya la potencia euroasiática ha lanzado advertencias de todo tipo, desde nucleares hasta de lanzar una ofensiva sobre países occidentales. A todas luces para los amos del mundo se trata de hacer que Rusia caiga en la trampa de una confrontación directa con Europa para desatar el ataque nuclear.

Entonces ¿Puede acaso pensar con claridad un continente europeo inundado y dominado por los clanes mundiales de las drogas y el dictado imperial? Naturalmente que no. Todo esto lleva a elucubrar que el gobierno en la sombra o el llamado Reich Bilderberg ya tiene planificada una confrontación termonuclear, y lo más insensato de todo es que cree poder ganarla. Tal vesania no llama la atención, puesto que el imperio en franca decadencia se vuelve más irracional, irresponsable y temerario.

La historia es un escenario de contingencias y posibilidades. No responde a una ley de gravedad que hace caer a la piedra al suelo de todos modos. La historia la hacen los hombres, y los rumbos peligrosos son posibles evitarlos. La necesidad de detener los planes siniestros que el gobierno en la sombra tiene para el mundo es imperiosa. ¿Cómo lograrlo, cuando vemos que un provecto y antirruso Biden respondiendo a la lógica imperialista agresiva sigue llevando al mundo al despeñadero del holocausto nuclear? ¿Cómo neutralizar al imperio en descomposición? ¿Cómo detener la agresividad de la OTAN, que ahora se inmiscuye en el agitado Mar de China? Ya China le advierte a la OTAN que no se atreva a expandirse hacia el Asia Pacífico. China se opone firmemente al movimiento al Este de la OTAN, a lo cual si se produce le darán una respuesta decidida. Hay que tener en cuenta que la potencia asiática tiene un poderío naval superior al de Estados Unidos. Los portaviones yanquis no hacen la diferencia ante los temibles misiles hipersónicos chinos DF-17. Sencillamente el Occidente liberal no tiene disponible la tecnología hipersónica. Y se piensa que esa es una de las razones por las que el imperio norteamericano y la OTAN no se involucran directamente en la guerra de Ucrania. Además, China ya superó a los EEUU en la carrera del espacio poniendo una nave espacial en la cara oculta de la Luna. Su desarrollo tecnológico es ostensiblemente superior al norteamericano, el cual está en franco retroceso. De ahí que los afanes expansionistas de la OTAN, secundados por los Estados Unidos con una retórica de la guerra fría, recibirá como respuesta una reacción contundente por parte de China.

¿Podrán otras potencias europeas seguir el ejemplo de la Francia del voluble Macron, para distanciarse de la política guerrerista del colonialismo atlantista? ¿Podrá el desbarajuste económico del imperio norteamericano detener en seco su apoyo militar a los nazis de Kiev? Por lo pronto las voces en el Capitolio se alzan más numerosas pidiendo que cese la ayuda militar y financiera a Kiev. Ya India y Emiratos Árabes se desvinculan del dólar, le siguen Brasil y Argentina, y el grupo de los BRICS se va fortaleciendo en el uso de las monedas nacionales.

Por lo pronto, resulta de lo más inconsistente y engañoso ver a lo Huntington el conflicto ucraniano como conflicto entre civilizaciones. Nada más falso, es una guerra inventada y provocada por Occidente para enfrentar a dos pueblos eslavos hermanos. Es Occidente liberal el injerencista, belicista y guerrerista. El verdadero objetivo no es incorporar a Ucrania a la UE, sino que es batir a Rusia y hacerse de sus riquísimos recursos naturales. Se trata de “negocios” para los amos del mundo.

Por ello, la diferencia básica entre las guerras de Rusia en Ucrania y las de Estados Unidos y la OTAN en Irak, Serbia, Libia, Afganistán y Siria es su carácter defensivo del primero y agresivo en el segundo. Los Estados Unidos hicieron uso de la agresión contra el Derecho Internacional en la guerra contra Irak, pero luego se conoció que todo fue una farsa montada expresamente, porque nunca se hallaron armas químicas y de destrucción masiva, tampoco pruebas de su colaboración con el terrorismo ni de ser cómplice de los atentados del 11 de setiembre. Es evidente que su propósito fue hacerse del petróleo iraquí. El casus belli no existía.

Obviamente que la agresión armada de un país a otro viola un convenio de 1991 del Derecho Internacional y la definición de la agresión de las Naciones Unidas de 1974. En el caso de la agresión a Irak se falsificaron las pruebas y salió burlado el Derecho Internacional en las relaciones internacionales[10]. El derecho internacional es categórico al sostener que cualquier tipo de amenaza debe ser resuelto por medios pacíficos y el uso de la fuerza sólo procede en legítima defensa ante la existencia de un ataque armado previo. Cosa que sí se dio contra los rusos parlantes del Donbass por un lapso de ocho años. El derecho a la legítima defensa la ejerció Rusia ayudando a los rusos del Donbass y luego interviniendo militarmente. El Acuerdo de Minsk nunca se tuvo la intención de cumplir por parte de Ucrania y el occidente liberal.

De ahí que mientras Rusia cumple con lo estipulado sobre en el Derecho Internacional, el segundo viola flagrantemente el mismo. Y esto la propaganda de los medios occidentales se ha encargado de ocultarlo sobre una montaña de mentiras y discursos donde se presente a Rusia como invasor y agresor injustificado. Tal diferencia también se puede advertir en el desarrollo bélico de la guerra en Ucrania. Mientras Ucrania incluye preferentemente en sus ataques a objetivos civiles, por eso Rusia acusa a Ucrania de terrorismo sistemático, los rusos se concentran en objetivos militares y estratégicos, como la energía eléctrica. 

Todas las posibilidades están abiertas, aun cuando avanzan las líneas más nefastas del conflicto. Sin embargo, providencialmente no desaparecen tampoco las mejores alternativas de paz. La crisis actual geopolítica no es más que un ángulo crucial de la crisis de la razón humana, la cual está en salmuera. Más precisamente, lo que se disuelve es la decadente razón burguesa imperial que no se resigna a ceder paso a un nuevo orden mundial multipolar más racional. El eclipse de la razón de la que hablaba Max Horkheimer se ha hecho realidad. La perversión de la razón por el espíritu del mundo burgués consiste en que puso la eficacia por encima de la verdad. Y con ello crucificó a la razón en el altar de la utilidad. Pero los que vemos es que mientras un mundo muere belicosamente, otra realidad geopolítica pugna por surgir pacíficamente y con ello brotará un nuevo espíritu epocal y un nuevo modo de pensar, más humano, cooperativo, racional, y espiritual.