domingo, 21 de enero de 2024

ASHÁNINKAS. ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA (RESEÑA)

 

La obra "Asháninkas. Entre el mito y la historia" (2022) del reconocido antropólogo José Carlos Vilcapoma, es un estudio indispensable para el conocimiento del pueblo más extendido sobre la extensa Amazonía. El libro dividido en cinco capítulos presta especial atención a su historia y el significado de su mundo mítico.
Destacando en el primer capítulo que milenariamente fueron los asháninkas grandes colonizadores del corazón del continente sudamericano les tocó enfrentar la misma actitud colonizadora de los Incas, cuya penetración ocurre desde los tiempos del Inca Pachacútec, se prolonga con Túpac Inca Yupanqui y llega a su término con Huayna Cápac. Los incas sometieron muchos pueblos y etnias, pero muchos otros por su rebeldía o inaccesibilidad permanecieron invulnerables. Se trató del choque entre una civilización neolítica con otra cultura de cazadores recolectores. En el 2010 el Proyecto Paititi encontró una red vial incásica que va desde la sierra hasta la selva del Manu.
En el segundo capítulo resalta que los conquistadores llegaron con sus propios mitos (cíclopes, gigantes, centauros, amazonas, hombres blancos salvajes, la fuente de la eterna juventud) y generaron otros (El Dorado). La primera embestida de penetración en la selva terminó con un estrepitoso fracaso en 1561, luego vendrían las entradas de las misiones religiosas.
En el tercer capítulo subraya que los Asháninkas son la familia amazónica más numerosa y extendida. Evangelizados desde el siglo XVII, pero mantienen sus creencias en los espíritus de la naturaleza. Hablan castellano en lo oficial y su propia lengua en lo familiar. Lo que los Apus, el maíz y la papa es para el andino; el río, la yuca y las plantas sagradas lo es para los asháninkas.
El cuarto capítulo destaca que lo mágico religioso es un hecho social y a la vez parte de la condición humana. Considera el mito como un relato fabuloso relacionado con el origen, y en el relato el chamán se comunica con los dioses del cielo y los demonios del inframundo. Siguiendo especialmente a Levi-Strauss considera el mito desde tres ejes: mágico, religioso y de control social. Describe su cosmovisión donde el Sol es antes del mundo y forma este mundo con todo lo que existe. Hay dos ejes del mundo: 1° los cerros Intatoni y Antamaraka, de donde proviene el agua, y 2° los cerros Omoro y Otsiriko. A su vez, estos ejes son sostenido por seres invisibles (Nabireri y Pachakama) que sostienen un eje, mientras el otro es sostenido por Inkami e Inkami. En la cumbre del cerro Antamaraka está el cóndor real, que junto al gallinazo negro se comen a los muertos.
El quinto y último capítulo se interpreta como mitos de contro9l social a las historias de vida, los mitos cosmogónicos, mitos de seres fabulosos, mitos de seres malignos y otros mitos mágicos de poder.
En suma, para Vilcapoma los mitos son formas de organización social en lo religioso, símbolos, organización comunal, ética, y narraciones de un pasado fabuloso y sagrado. Todo lo cual confluyen en mitos de control social.
Quizá esto último sea lo más controvertible de su exposición. ¿Si los mitos son formas de control social qué sentido tendría que los seres fabulosos y malignos aparezcan al forastero, como muchas veces ocurre? Esto hace cuestionable y reduccionista la propia tesis de Levi-Strauss que empobrece la realidad del mito. El mito ha de tener algún sustento ontológico para que estos fenómenos ocurran.
Igualmente, al lector le queda irresuelta la interrogante sobre el lugar de procedencia y la antigüedad de los Asháninkas, de características muy diferentes al andino.
Otro aspecto que queda sin iluminar es su organización social y política. Desde que Pierre Clastres demostró sobre la base de estudios de etnias de la selva que ellos son la demostración de una vida política sin Estado y poder sin violencia, el tema resulta indispensable abordar.

De todas formas, el libro es un aporte para el mejor conocimiento de los Asháninkas.

EL HOSPITAL DE SAN ANDRÉS (RESEÑA)

 

Esta obra (2022) recupera una obra inédita del desaparecido historiador Teodoro Hampe (1960-2016). El editor, José Carlos Vilcapoma, en un interesante Prólogo, resalta la distinta concepción de la salud, enfermedad y muerte entre la lógica andina y la occidental, a saber, la una mágica y la otra organológica.
En el texto Hampe reflexiona sobre la salud en la Colonia y la recuperación del Hospital de San Andrés como último lugar de las momias de los incas. Se trata de dos trabajos que se complementan. El primer acercamiento de Hampe al tema de las momias de los incas data de 1982 y vuelve a él en el año 2000.
Es posible que las momias sigan en el Hospital de San Andrés, pues no hay evidencia de lo contrario. Hampe siempre creyó que las momias estaban en San Andrés. Estas preocupaciones le llevaron a estudiar la relación de la Iglesia católica con la salud pública con las fundaciones de los hospitales de San Andrés, de Santa Ana (para indios) y de San Bartolomé (para negros).

La obra de Hampe nos permite advertir no sólo una concepción de la salud basada en una lógica del mundo diferente a la andina, sino de una organizada bajo criterios estamentales y racistas durante el Virreinato y Colonia. Quizá lo estamental ya esté desaparecido, pero lo racista se prolonga hasta nuestra vida republicana.