miércoles, 4 de octubre de 2023

UN DIÁLOGO PLATILLISTA

UN DIÁLOGO PLATILLISTA


(Se abren las puertas del infierno y salen en tropel otra vez hacia la Tierra los demonios)

Satanás. - ¡Fuera, largo! Vayan y vuelen por los aires, brillen y confundan, tomen la forma de platos, cigarros, esferas, tentáculos, o lo que quieran. Hagan abducciones, agroglifos, mutilaciones de ganado, transmitan mensajes, hagan todo que dé que pensar a los intonsos humanos que existen los extraterrestres.  

Beato. - (Inesperadamente oye las órdenes del jefe de los demonios) Ah. Conque eras tú, ya lo sospechaba.

Satanás. - Por qué lo sospechabas

Beato. - Por ese olor pestilente y nauseabundo. 

Satanás. - ¡Quién te crees para hablarme así! Gusano pútrido y hediondo. ¿Piensas acaso, criatura insignificante, que porque eres un hombre pío que ama a su Dios debo darte cuentas? 

Beato. - A mí no, pero ya darás cuentas al Creador. 

Satanás. - Oye, no te vayas. Me interesa saber algo.

Beato. - Nada tengo que hablar contigo, Príncipe de Maldad.

Satanás. - Estás protegido por tu Dios, nada puedo hacerte, pero quisiera saber si mi labor de hacer creer en la existencia de extraterrestres es efectiva.

Beato. - Por lo visto y, lamentablemente, sí. Y tampoco lo ignoras, sólo te ufanas ante mí.

Satanás. - Ya ves que ahora hasta la NASA me presta atención. (ríe burlona y horrendamente)

Beato. - Son actos desesperados de tu parte, porque sabes que la partida la tienes perdida. Serás vencido y disuelto con tu mundo perverso. Así lo dictaminó el Eterno.

Satanás. - Estúpido comehostias, no me interesan tus sentencias. Pero no puedes negar que los humanos van cayendo por millares en la creencia en los extraterrestres.

Beato. - Rezo por sus almas para que despierten de tu engaño diabólico. Pero dime una cosa.

Satanás. - ¿Qué?

Beato. - Desde cuando se te ocurrió dicho plan.

Satanás. - Desde el comienzo del mundo, antes de la aparición del hombre. 

Beato. - O sea, sabías que te iban a creer y que seducirías a muchos.

Satanás. - La imaginación humana se extravía fácilmente y se entrega a infinitos errores. ¿Crees que iba a desaprovechar la situación? Claro que no, estúpido. La arrogante inteligencia humana también colabora con ello queriendo conocer las materias sutiles, oscuras y apartadas. Queriendo comprender las cosas que no están a su alcance es fácil atraparlo y seducirlo.

Beato. - Pero desde antiguo has volado por los cielos a tus legiones infernales.

Satanás. - Claro, beodo. ¿Pero olvidas, acaso, que mis poderes preternaturales me permiten ver el pasado y el futuro a la vez? Sabía que iba a venir la era tecnológico-espacial y, ahora, mejor que antes, se haría más fácil hacerles creer a los humanos en máquinas espaciales intergalácticas y en seres alienígenas.

Beato. - No puedo negarlo. Tu treta dio resultado, pues muchos caen en tu engaño.

Satanás. - Naturalmente, creyente ridículo. Soy un consumado artista.

Beato. - Esteta, ¿tú? ¿Con esa apariencia tan horrenda?

Satanás. - Calla, insensato. Si no te ataco con llagas y pestes es porque no se me permite y estás protegido. Si mi carne luce despedazada y putrefacta es porque la plaga de tu tirano e intercesor me enfurece sin descanso y causa esta apariencia aterradora. 

Beato. - Tú los has querido así. Podrías arrepentirte de tus pecados, reconocer tu maldad y la eterna misericordia del Señor, nuestro Dios, recaerá sobre ti una vez que hinques tu rodilla....

Satanás. - (estalla en ira) Badulaque, mequetrefe, cachivache. ¿Hincarme de rodillas Yo? ¡Jamás! Es tu Dios el que debería venir a suplicarme perdón por este suplicio de milenios.

Beato. - Tú mismo te condenas.

Satanás. - Calla, cretino con sotana. 

Beato. - Pero tengo una curiosidad. Cómo hiciste para convencer sobre la existencia de una diversidad de razas extraterrestres y la existencia de portales dimensionales.  

Satanás. - Pobre cacaseno, ¿acaso olvidas que los seres espirituales podemos adoptar diversas formas y apariencias y que estamos en otra dimensión, la espiritual? Obviamente al entrar a esta dimensión da la impresión de que existen los portales dimensionales. Pardiez, ¿Otra pregunta?

Beato. -  No, nada más. (Se da media vuelta y el hombre santo sigue su camino)

Satanás. - Oye, muerto de hambre, no te vayas, no me des la espalda. Bah, me da igual. (Soliloquio con la mano en la mejilla). Sin embargo, no deja de intrigarme cómo los humanos no se dan cuenta que soy yo, el Demonio y sus huestes del infierno, cuando al abducido y en los susodichos mensajes telepáticos les hablo de Cristo como un astronauta, de la Virgen María que fue embarazada por un alienígena interestelar y de Dios no como persona sino como fuerza cósmica. No sólo se trata de la cultura atea y secularizada, sino que la humanidad se ha vuelto más estúpida. No hay duda. (Desaparece frotándose las manos).