sábado, 12 de diciembre de 2020

PRÓLOGO AL LIBRO “PERSONA Y FORMACIÓN UNIVERSITARIA”

 

PRÓLOGO AL LIBRO

“PERSONA Y FORMACIÓN UNIVERSITARIA”

ESTUDIO INTRODUCTORIO

Por

Gustavo Flores Quelopana



La gran pregunta que plantea este libro es: ¿El ocaso de la metafísica, la filosofía y la cultura moderna representa el final de las ciencias de la persona y su reducción a mera historiografía hermenéutica?

Una modernidad centrada obsesivamente en el crecimiento del conocimiento técnico-científico derivó hacia la desintegración del sentido de la persona. ¿Pero porqué ha ocurrido semejante acontecimiento metafísico en medio del imperio de la era antropológica? Desde que se impulsó el maquinismo en el siglo XVIII la humanidad se ha sentido orgullosa de su poder técnico. Con el tiempo la era técnica terminó avasallando la era humanística.

En realidad, las humanidades venían heridas de muerte desde que la modernidad instauró la hegemonía del diosecillo terrestre a través de la razón autónoma. Ese Regnum hominis o reino del hombre llevaba en su propio corazón la desintegración de la persona. Pero por qué. Porque en realidad el pensamiento moderno ha paralizado el pensamiento respecto al sentido de las cosas. Y ello ocurre por responder hegemónicamente al saber científico-técnico, el cual no es comprensión del mundo, sino manipulación efectiva de las cosas a través de leyes y regularidades. De modo, que lo que se extravió en la modernidad fue el sentido de la vida.

En este declive de lo humano queda demostrado que el hombre no puede vivir de pura inmanencia. Renunciar al absoluto, lo eterno, a Dios, a lo trascendente, resultó fatal para el hombre, la persona y cultura misma. Acaso, ¿Puede la hegemónica cultura técnica salvar a la Cultura de la tragedia? La cultura objetiva de la era técnica predomina, enajena y empobrece constantemente la cultura subjetiva de los individuos. Y justamente esto era lo que pensaba Simmel. La hegemonía de la cultura técnica se da en la modernidad secularizada de Occidente. Es decir, acontece con el ocaso de la metafísica, la filosofía y la religión. Por otro lado, la esencia de la técnica es el control y manipulación del objeto.

Entonces ¿será posible esperar que el paso hacia la orgánica y finalista fase neotécnica de la era técnica, pueda repotenciar a la alicaída cultura subjetiva? ¿La repotenciación de la cultura, que otrora estuvo a cargo de la religión, puede ahora estar a cargo de la cultura neotécnica? ¿Existe, acaso, en la esencia de la cultura neotécnica algo que pueda satisfacer los más profundos anhelos humanos de eternidad, absoluto y trascendencia? ¿La fase neotécnica representa una mutación en la esencia de la técnica que de calculadora la vuelva finalista? ¿O al contrario dicha fase será la profundización del inmanentismo y el olvido absoluto de toda trascendencia?

Quizá sea temprano en la historia para dar una respuesta convincente. Pero mientras se despeja el horizonte de la técnica en su nueva mutación, seguirán siendo los valores absolutos, eternos y religiosos los únicos capaces de sacar a la cultura de su tragedia y ocaso. ¿Pero se está despejando el horizonte para que la religión sea una tabla de salvación o al contrario se están cerrando todas las posibilidades en este sentido? La avasalladora secularización de la moderna civilización occidental parece confirmar lo último. Y con ello se estaría consolidando la tragedia completa de la cultura en medio de la decadencia de la civilización moderna.

La universidad tampoco quedó intocada por el fenómeno de la secularización y desgarramiento del ser. Al contrario, vemos por todas partes que ha sucumbido a la hegemonía de la razón funcional sobre la razón substancial. De hecho, en la modernidad decadente la universidad ha muerto porque ha dejado de ser un saber educarse para el saber, para convertirse en marioneta de las descoyuntadas especialidades. La universidad tiene un desafío enorme delante de sí. Pues ir hacia el sentido de persona exige a la universidad romper los esquemas de la racionalidad instrumental moderna.

La filosofía moderna al tomar la percepción como originaria y no admitir la cosa fuera de la percepción concluyó rechazando el problema del conocimiento (basado en la separación entre objeto y sujeto), sepultando el problema de la metafísica (no hay sentido fuera de lo humano) y soslayando el problema de la persona (no hay persona sin sentido del espíritu).

Desde la perspectiva inmanentista de la filosofía moderna el sentido depende de la percepción y no del ser. Más aun, no hay ser sin percepción. Pero esto no es más que una ilusión epocal de una humanidad antropocéntrica que eliminó el horizonte de la trascendencia en sentido metafísico. La distinción entre persona y cosa no puede desestimarse porque compete a lo real. Y aunque su demostración racional sea problemática, su aceptación existencial es irrebatible. Es decir, no es por medio de la razón lógica sino de la razón existencial que se recupera el problema del conocimiento, el problema de la metafísica y el tema de la persona. Esta razón existencial es también mito, fe, creencia, porque lleva a lo incondicionado e intemporal. Y, además, liga la inmanencia con la trascendencia.

No se puede seguir por el camino tecnológico de la domesticación del ente para recuperar el sentido de persona. La persona tiene su propio camino. Hay que volverse sobre el camino de la domesticación del ser. Pero este camino no es científico sino mítico. Es el mito, la religión y la metafísica los que crean el sentimiento de la domesticación del ser, del enigma, del misterio, de lo incondicionado e intemporal. Lo técnico-científico crea el sentimiento de la domesticación del ente, lo útil, lo secularizado, lo condicionado y temporal. La diferencia entre ambos es enorme. Porque mientras el mito proporciona sentido a la existencia, lo técnico-científico otorga sentido al dominio de las cosas en orientación a lo útil. El hombre mítico teme a la nada y a la muerte, a lo que amenaza el ser. En cambio, el hombre técnico-científico teme cuando las cosas salen de su control y dominio, pero al mismo tiempo guarda un optimismo ciego en el maquinismo arrollador. El hombre mítico tiene una metafísica primera que da unidad a la existencia concreta. El hombre tecnológico tiene una metafísica segunda que trata de suplir el desarraigo del ser. La filosofía antes de ser ordenación de conceptos fue comprensión de la existencia real rodeada de enigmas. La crisis logocrática de la modernidad que ha deshecho el sentido de la vida, lleva nuevamente a conceder importancia a la metafísica del mito y a las filosofías con intención mítica.

De ahí la urgencia de prestar atención al presente libro, que busca iluminar metodológica y conceptualmente el tema de la persona. Las investigaciones de sus tres autores -Reluz, Cervera, Taboada- nos llevan por el camino de la meditación de la imperiosa necesidad de reconocer la metafísica de la persona. Sin ello se sucumbe nuevamente en la racionalidad instrumental y su aparataje funcional que asfixia las recónditas realidades substanciales.  

Lima, 12 de Diciembre 2020

jueves, 10 de diciembre de 2020

SEMBLANZAS FILOSÓFICAS


SEMBLANZAS FILOSÓFICAS

Gustavo Flores Quelopana

 


JUAN BAUTISTA FERRO (1920-1993). Fue mi profesor de Lógica en San Marcos. Sus clases eran densas, casi toda la atención se la llevaba su anciana figura. Aunque escribió muy poco -casi ágrafo- gozaba de una aureola de genialidad por haber reducido a siete los nueve pasos de la decidibilidad lógica de primer orden limitada al uso de las funciones monádicas de Quine. Y por el cual obtuvo la distinción del Premio Nacional de Fomento a la Cultura "Alejandro Deústua" en 1968. Fumaba como chimenea y era un gran conversador. Su inconfundible silueta en el patio de letras dialogando con los doctores Juan Abugattas y Sixto García -también mis ilustres maestros- ha dejado una huella indeleble en mi pupila. Muchas veces su tema favorito era hablar de la Segunda Guerra Mundial y el nazismo. Cierta vez cuando era estudiante en el año 1979, justo cuando él fue presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, nos cruzamos en una esquina de San Isidro y allí me retuvo casi dos horas hablando sobre los temas más disímiles. De los cuales retengo su firme convicción, sostenida con su voz pastosa y el infaltable cigarrillo, que hablar de la "utilidad" de la filosofía era el más grande sinsentido absoluto. Con ello comprendí que mientras la ciencia es un cultivo utilitario, la filosofía es un cultivo no utilitario, pero responde a las necesidades más profundas de la condición humana. Ese era su mensaje final en medio de una universidad arruinada por el positivismo y el avasallamiento ideológico. Nuestros caminos no se volvieron a cruzar hasta que fue noticia sanmarquina su fallecimiento en 1993.

AUGUSTO SALAZAR BONDY (1925-1974). Gran pensador peruano. Fino no sólo en la historia de las ideas, sino que creativo en el pensamiento de la filosofía de la dominación. A mi modo de ver, su limitación cardinal estribó en no romper con la definición eurocéntrica de la filosofía. La tarea quedaba pendiente en un discipulado que se preocupó más en cautelar la letra que el espíritu creativo del maestro. Al momento de morir ASB era un socialista humanista, partidario de una filosofía de la liberación adecuada para el Tercer Mundo y que se diferenciara de los centros de poder mundial. Su centrismo político -ni capitalismo ni comunismo- cayó en el olvido tras el fracaso de la revolución velasquista. Hasta ahora se discute si en su última obra "Bartolomé o de la dominación" se refleja alguna forma de desencanto por la vía reformista y si preconiza alguna de forma de violencia revolucionaria a lo guevarista.

ANÍBAL ISMODES CAIRO (1920-2005). Una excelente persona y un gran maestro. Lo conocí personalmente en el cenáculo del Dr. Antonio Belaunde Moreyra -también miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía-. Tuve el honor que el Dr. Ismodes prologara mi libro "Racionalidad y metafísica de la postmodernidad" y que me invitara a su imponente biblioteca en su hogar, donde su señora nos agasajaba con pasteles y café.

WALTER PEÑALOZA RAMELLA (1920-2020). Gran maestro. No lo conocí personalmente pero mi maestro el Dr. Sixto García -como su destacado discípulo kantiano- me hizo conocer sus obras, las cuales leí con provecho y fruición. Peñaloza, Nelly Festini, Sixto García conforman la lista de la brillante prosapia de la cátedra kantiana que se impartió en San Marcos.

ANÍBAL QUIJANO (1928-2018). Cuando en el 2012 impartía unas conferencias sobre Filosofía Mitocrática en la Universidad mexicana de Toluca me preguntaron por su teoría de la neocolonialidad. Pero mi conocimiento sobre su obra era muy pobre entonces. No fue sino hasta el año 2018 que me pude hacer una idea cabal de su pensamiento a través del libro de mi amigo y joven filósofo Segundo Montoya Huamaní. Lo conocí en persona tardíamente, ya cuando era una figura legendaria, en el Instituto CCoriwasi a través del rector de la Universidad Ricardo Palma Iván Rodríguez y del connotado poeta Manuel Pantigoso. Siempre recordaré cuando me miró con profundidad y luego me dijo: "Nuestras obras están unidas en la lucha por desenmascarar el eurocentrismo". Lo cual me sorprendió, pero al parecer estaba informado sobre algunos de mis libros. Para Quijano la cultura de la dominación (aporte de Salazar Bondy) debe ser roto con un nacionalismo antimperialista (aporte de Haya) y un socialismo humanista (aporte de Miroquesada). Su aserto que la colonialidad del poder empieza con la dominación epistémica y mental de los dominados es cierta, aunque siempre me pareció incompleta y que había que darle mayor profundidad filosófica. En este sentido, advertí que el problema del poder no es la colonialidad sino el poder mismo en la modernidad secularizada. El problema del poder no sólo es epistémico y político sino ontológico. Ha salido del control humano, para convertirse en una fuerza alienante, en una modernidad dominada por la racionalidad científico-técnica y la voluntad de poder.

GUSTAVO SACO MIRO QUESADA (1915.2009). Lo conocí en sus últimos años en una de las sesiones de la Sociedad Peruana de Filosofía que nos reunía en el Instituto Porras de Miraflores. Saco refutaba la ponencia de Antonio Belaunde sobre el tema peruanista de "Perú, persona, sombra y alma" como no filosófica. Entonces tomé la palabra para decir que el tema de los pueblos fue tematizado tanto por Hegel como por Heidegger. Me miró el venerable anciano con curiosidad e hizo con sus labios un mohín de complacencia. Luego leí su libro sobre la Violencia y agresión.

JOSÉ DE LA RIVA AGÜERO (1885-1944). Las páginas de su obra dedicada al pensamiento del Inca Garcilaso nunca dejarán de asombrarme. Fue Riva Agüero una de las mejoras plumas ensayísticas de todos los tiempos en el Perú y América Latina. Su frase conceptuosa siempre cargada de diamantina luz y elegancia serán un ejemplo sempiterno de la mejor forma de escribir con elegancia, personalidad y profundidad. Gracias, eternas Don José.

CIRO ALEGRÍA VARONA. Nos conocimos justo cuando publicaba mi primer libro sobre el tema de la filosofía andina, "Eurocentrismo y filosofía prehispánica". Se mostró tan interesado que no sólo me lo adquirió, sino que expresó: "Ud. está dando en el meollo del debate". Fue la única vez que conversamos.

LUIS FELIPE ALARCO (1913-2005). No lo conocí personalmente salvo por sus luminosos libros. Pero amigos que fueron sus alumnos me contaban que daba sus clases con gran emoción y vibrante voz. Era un ontólogo convicto y confeso.

MARIANO IBERICO. Al ilustre filósofo espiritualista Mariano Iberico, a quien mi padre Luis Flores Caballero, incorporó con medalla de Oro a la Unión Latinoamericana de Escritores y Artistas (ULEA), lo leí tardíamente, pero con provecho. Fue un insigne filósofo espiritualista. San Marcos tiene una deuda intelectual inmensa al no publicar sus obras completas. Era un profesor muy elegante y con un verbo inspirado. Gran conocedor de Plotino y los griegos. Sus obras son originales. Pero en su tiempo su pensamiento fue opacado injustamente por el auge de la filosofía analítica y el marxismo. Y sobre la figura del connotado epistemólogo Francisco Miroquesada Cantuarias, testimonio que me incorporó a la Sociedad Peruana de Filosofía tras invitarme a disertar en el año 2001.

DAVID SOBREVILLA. Tuve una relación pintoresca -por decir lo menos- con David Sobrevilla. Yo solía enviarle mis libros a su domicilio y él me devolvía la cortesía con largas e interesantes conversaciones telefónicas, en las que siempre trataba de hacer resaltar su sapiencia. En un comienzo leí con entusiasmo sus libros, pero luego llegaron a cansarme. Siempre era lo mismo. Para él siempre se trataba de estar al día sobre el último libro, la última novedad sobre el tema, citar y citar. Tenía el enorme defecto de la citomanía. Lo cual me pareció de una frivolidad insufrible e inaudita. Creo que por ello no dio a luz ninguna idea profunda ni original. Tampoco me gustó su proclividad por señalar de mala forma el defecto en las obras que examinaba. Eso no lo vi nunca en Gomperz, Bréhier, Abbagnano, Russo u otros grandes historiadores de la filosofía. Siempre sospeché que había un enorme e innecesario resentimiento en su pluma. Nuestra discrepancia central giraba en torno a cómo entender la filosofía. Sobrevilla era un canónico de la concepción eurocéntrica. Lo más lejos que pudo llegar en el asunto fue con su afirmación de las "filosofías heterogéneas", concebida como trasplante a una cultura sin tradición filosófica previa. Era un antimítico firme y convicto. Siempre me causó hilaridad cuando reconoce a Jaspers como el filósofo que admite filosofía en el mito, pero que él prefería compartir la postura de Descartes, Ortega y Husserl. Nunca olvidaré el entusiasmo que le causó mi libro "El imperio posmoderno del hombre anético", muy elogiado por él. Como tampoco borraré de mi memoria la devolución de mi autobiografía "Más acá de los anhelos", con carta incluida -en la que ridículamente me prohibía asistir a sus conferencias-, por considerarla desconsiderada con su persona. Desde entonces se cortó tristemente la relación hasta su fallecimiento. Eso me recuerda la respuesta tardía que le dirige Walter Peñaloza a Sobrevilla en la revista Epistemología (año I, n°1, Julio 1997), que en buena cuenta dice: Sobrevilla no es un crítico serio, va a la diatriba, lee sin entender, traduce defectuosamente, es chapucero, con gusto obsceno por glosar y hacer gala de referencias bibliográficas. Es presuntuoso, sabihondo, apresurado y distorsionador. Mi opinión sobre su valiosa, y a veces ofensiva obra historiográfica no ha variado: fue un importante historiador hipercrítico de la filosofía, más no un pensador. 

FRANCISCO MIRO QUESADA CANTUARIAS. Guardo un grato recuerdo de su persona. Hombre justo que respetaba las opiniones discrepantes. Cuando me invitó a disertar en la Sociedad Peruana de Filosofía y al final pedir la votación de incorporación, fue el primero en alzar la mano a favor. Cosa que a María Luisa Rivara de Tuesta y a Mario Mejía Huamán les sorprendió. Sus críticas positivistas en el debate, por hablar en nombre propio y mencionar a Dios, no habían dado en el blanco y tuvieron el efecto contrario. Lo simpático de la votación final es que fue por unanimidad. Ante lo cual Antonio Belaunde exclamó: "Incorporación suma cum lauden".

MARÍA LUISA RIVARA DE TUESTA. No recuerdo exactamente dónde la conocí, Si fue en San Marcos, en el cenáculo sanborjino o en la Sociedad Peruana de Filosofía. Lo que sí evoca mi memoria nítidamente son nuestras frecuentes reuniones en la biblioteca de su casa donde me enseñaba todo lo producido a lo largo de su trayectoria en la cátedra. Ahí fue cuando le di la idea de publicar sus obras completas, lo cual al comienzo le sorprendió. Nunca lo había pensado. Pero al cabo de un tiempo la idea le fue gustando hasta que realizó una publicación en tres tomos. No asistí a la presentación de sus libros en la Casona de San Marcos, pero los colegas me contaron que mencionó mi nombre en el agradecimiento por sus libros. Grande fue mi sorpresa cuando al recibirlos como obsequio no me mencionaba en la parte de los agradecimientos, en cambio sí aparecían el de otros. No me lo explicaba, ni le pregunté. En el cenáculo sanborjino se había desarrollado entre nosotros una gran amistad y de su parte mostraba una gran consideración hacia mi persona. Lo cual hacía más inexplicable su actitud. Incluso siempre me decía que recomendaría mi persona para que presente una ponencia en la Sociedad Peruana de Filosofía. Pero yo nunca le tomé la palabra. Había algo en ella que no me sabía sincera y que no me daba confianza. Quiso Dios que fuera el mismo Francisco Miroquesada quien me hiciera la invitación -cosa que ya lo he contado en otra parte y que acá no insistiré- y que produjera mi incorporación a la Sociedad. En otra ocasión, cuando a pedido suyo le presenté puntualmente mi trabajo sobre Antenor Orrego, se mostró muy agradecida. Siempre le obsequiaba mis libros y muy elogiosamente los ponderaba en el cenáculo. Incluso decía admirar mis ensayos sobre filosofía andina. Pero cuando ella publicó un breve ensayo sobre el tema de la filosofía andina, con el sello del BCR, ni me mencionó, sólo aparecí en la bibliografía. Se mostraba nuevamente inconsecuente, con hipocresía y con un peligroso doble cariz. Cuando llegó la hora de que el libro sobre los "Intelectuales peruanos en la primera mitad del siglo veinte" -donde tendría que publicarse mi escrito sobre Orrego- estaba a mis manos, tampoco apareció mi ensayo, sino el de otra persona en lugar mío. Muchos amigos -especialmente el Dr. Belaunde- se sorprendieron por ello y me preguntaban buscando una explicación. Esta vez sí le hablé y su respuesta final -tras muchas excusas- fue que mi ensayo no aparecía porque simplemente no enseñaba en la universidad. Ese fue el final de nuestra amistad. Ella valoraba más las formas que el fondo, los convencionalismos sociales que la creatividad. Como dama que era, siempre la saludé con respeto, pero la amistad ya no existía. Pero el destino muchas veces es justo y resarce los actos innobles. Recuerdo la anécdota siguiente. En la Universidad Católica se celebraba un Congreso Mundial sobre Tolerancia y me interesaba una ponencia sobre Orrego que lo daría mi amigo Zenón Depaz. Por entonces yo ya había publicado dos libros sobre el pensador chotano. Grande fue mi sorpresa cuando vi que quien dirigía la mesa era Rivara de Tuesta. Pero mayor todavía fue mi asombro cuando el mismo Zenón al empezar a disertar dijo en público -con mucha honestidad- que quien debiera estar sentado en su lugar sería yo y no él. La vergüenza se dibujó en toda su magnitud en el rostro de María Luisa Rivara de Tuesta. En sus movimientos corporales se notaba que quería desaparecer de la escena y no podía. No fue mi intención ser motivo de su incomodidad, pero su conciencia la acusó esta vez inmisericordemente. Mi recuerdo de su persona, obviamente, va más allá de sus defectos personales. Siempre se mostró como una esforzada pero mediana historiadora de la filosofía, nunca como una pensadora. De ahí que se sintiera incómoda ante los jóvenes pensadores y con independencia de criterio. Su carga intelectual positivista era muy fuerte, aun cuando confesó una vez haber tenido experiencias extrasensoriales. Sus escritos son eruditos, pesados, sin brillo ni vuelo. Decía adscribirse a la filosofía de la liberación, pero nunca pudo liberarse del cultivo de la historia de las ideas. El influjo que ejerció sobre aquellos que la admiraban fue nefasto: nunca pudieron pensar con cabeza propia y desarrollar una obra importante. Se volvieron en simples repetidores de pensamientos ajenos. 

VÍCTOR ANDRÉS BELAUNDE (1883-1966). Su mente era muy original y de una memoria prodigiosa. Existen numerosas anécdotas al respecto. Hombre generoso y genial. Tenía una gran capacidad para crear neologismos. Su alma era peruanista y a la vez universal. Sus obras siempre serán leídas con provecho y serán fuentes permanentes de inspiración.

ANÉCDOTA SOBRE VÍCTOR ANDRÉS.- Reunidos en el Club Nacional para almorzar Don Antonio Belaunde Moreyra, el Dr. Aníbal Ismodes Cairo y yo, contaba Ismodes una característica anécdota sobre Víctor Andrés Belaunde. Iban al entierro de José de la Riva Agüero en automóvil Don Víctor con sus dos secretarios: los jóvenes Ismodes Cairo y César Pacho Vélez. Allí les dictó en cuatro páginas un discurso necrológico en memoria de su ilustre amigo. Faltando poco para llegar hizo que se lo releyeran. Para sorpresa de los jóvenes secretarios -que serían destacados intelectuales- Don Víctor Andrés fue perorando al pie de la letra su discurso, mientras ellos con el papel en mano seguían asombrados cómo recordaba cada palabra, cada punto y coma de lo dictado. Víctor Andrés Belaunde tenía una memoria prodigiosa. Y yo puedo atestiguar lo mismo de su hijo el embajador Antonio Belaunde Moreyra.

ARSENIO GUZMÁN JORQUERA. Lo conocí personalmente en San Marcos. No sólo era una gran persona sino un fino razonador. Lástima que escribió muy poco.

CARLOS ALVARADO DE PIÉROLA. Gran amigo y esmerado maestro. Sus obras, escritas con lucidez y estilo, siempre serán de consulta indispensable. Todavía recuerdo cuando en la sesión de relanzamiento de la Sociedad Peruana de Filosofía en San Marcos apoyó mi candidatura a la Presidencia. Aun sin este noble gesto merece mi sempiterno reconocimiento.

ANTENOR ORREGO (1892-1960). Crecí escuchando su nombre constantemente de labios de mi padre, quien se reclamaba su discípulo. Por algo se convirtió en el filósofo de la integración latinoamericana. En mis años universitarios y postuniversitarios con pasión lo leí por mi cuenta en sus obras principales -Monólogo eterno, Pueblo Continente y Hacia un Humanismo americano-. Quedé deslumbrado por su fina pluma y penetrante reflexión. Años más tarde, cuando ya era miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía, la doctora Rivara de Tuesta leía una lista ante los socios para que se animasen a escribir un breve ensayo sobre intelectuales peruanos de la primera mitad del siglo veinte. Anunciaba, además, que las contribuciones serían publicadas en un libro. Para mi sorpresa nadie se inscribía, hasta que oí el nombre de Orrego y como un rayo alcé la mano para comprometerme a escribir algo sobre Orrego. Rivara me proporcionó las Obras completas, que se las devolví en un mes con el ensayo escrito, y que me incentivó a adquirirlas para mi propio estudio. Lo que sigue es parte de otra historia que ya lo he contado y no viene a cuento repertirlo. Lo interesante es que salieron de mi pluma dos obras dedicadas a Orrego -Ontologismo americanista de Orrego y Teodicea, metafísica e historia en Orrego, que fueron muy ponderadas por Germán Peralta Rivera en su libro Antenor Orrego y la Bohemia de Trujillo-. Personalmente Orrego sigue siendo fuente de inspiración en la escritura y en el pensar.

JUAN ABUGGATTÁS. Gran maestro sanmarquino, de gran capacidad dialéctica, voraz lector y lúcida oratoria. En su curso de Filosofía Medieval me animó a continuar con mis reflexiones metafísicas. Posteriormente tuvo la gentileza de prologarme mi libro Kant y la revolución burguesa. Este Prólogo, como me contó, le provocó las recriminaciones de Sobrevilla, las cuales rechazó con firmeza. Toda la discrepancia giraba en torno a que debía haberme limitado a sus reflexiones sobre la filosofía de la historia, en vez de tomar la Crítica de la razón pura. Lo cual, evidentemente, era no ver más allá de la letra kantiana. En vez de ello, yo me inspiré en el espíritu del criticismo.

SIXTO GARCÍA. Fue quien me introdujo en los secretos de la filosofía kantiana. En realidad, sus clases era opacas, a pesar de sus inmensos conocimientos sobre el filósofo de Koenigsberg. Fue en la amistad donde aproveché mejor sus conocimientos. Como era un maestro muy generoso me facilitó muchas obras inasequibles de famosos kantianos, que leí con ardor. Cuando le presenté mi tercera obra sobre Kant -En torno al sentido del ser en Kant- se negó a prologarlo argumentando que mi punto de vista no era epistémico sino ontológico. Tenía razón, en mi libro reprochaba a Kant el limitar la comprensión del ser al pensar. Mi postura realista no la podía compartir. A pesar de ello nuestra prosiguió.

JOSÉ RUSSO DELGADO. Sus clases sanmarquinas eran intensa y todos conteníamos el aliento ante su palabra y sus ojos fieros. Detestaba verse rodeado de discípulos. No gustaba ni siquiera la cháchara con sus colegas. Lo conocí y fue mi maestro ya en sus últimos años. No hay duda de que fue el helenista más grande del Perú y América Latina. No era un ágrafo. Amaba escribir más que publicar. Así que dejó muchos manuscritos que van siendo publicados. Era un gran erudito. Lo testimonian sus densos y provechosos volúmenes sobre los presocráticos. Cierta vez dijo en clase: “Quien me presente el mejor ensayo sobre Kant me representará en la celebración del sesquicentenario de la Crítica de la Razón Pura. Previa consulta con el Dr. Sixto García me devoré la obra de Heidegger “Kant y el problema de la metafísica”. Esa lectura me sacudió y fue como un fogonazo de luz que me inspiró muchas ideas. Encerrado en casa por treinta días salió un escrito de casi cincuenta páginas. Se lo presenté y me olvidé del asunto. Dé repente en el Patio de Letras alguien me tocó el hombro por la espalda, volteé y era Russo que con su brusquedad habitual me dijo: “Ud. Es Flores Quelopana. Pues lo felicito. Su ensayo sobre Kant mereció mi más alta calificación. Usted me representará”. Y tan pronto como lo dijo dio media vuelta y desapareció. Así era el Dr. Russo, directo, tajante y justo. Y ahora que se han puesto de moda los congresos de filosofía recuerdo una anécdota suya. Cierta vez un grupo de estudiantes lo rodea y le preguntan si asistirá a tal o cual congreso. Y su respuesta lo retrató de cuerpo enteró: "No hijitos, a ustedes les hará mucho bien, pero a mí mucho mal". Lo cual no está lejano de la verdad, porque ahora los congresos son palcos para los discursos ocasionales de profesores ágrafos.

ANTONIO BELAUNDE MOREYRA. Fue mi último gran maestro. Era bueno como el pan. Con él revivió mi fe cristiana. Mantuvimos una relación intelectual muy estrecha durante el cenáculo sanborjino. Le publiqué la mayor parte de su obra filosófica y su contribución más importante al Derecho del Mar. Gracias a él asistí como oyente a las sesiones de la Sociedad Peruana de Filosofía y como se permitía hacer preguntas, llamé la atención de Francisco Miroquesada Cantuarias, quien me extendería una invitación para disertar y ser incorporado. El genio de don Antonio era poliédrico. Un gran ensayista. Sabía escribir -en realidad dictaba- como hablaba, pero como su hablar era culto y jamás chabacano solía salir de su sesera ideas brillantes. Todavía lo recuerdo apoltronado en su sillón napoleónico meditando con el puño hundido en su mejilla. Era un gran humanista cristiano. Fue un gran honor y una valiosa experiencia intelectual y espiritual conocerlo.

P. GUSTAVO GUTIÉRREZ El Padre dominico Gustavo Gutiérrez es uno de los más importantes pensadores peruanos del siglo XX y que, sin embargo, por un absurdo prurito anticlerical no se enseña en las universidades. Enlazó evangélicamente teología, filosofía y religión con las grandes aspiraciones populares por la justicia social. Maltratado en un inicio por la Iglesia, que lo acusó de marxismo, fue luego reivindicado por los Papas Benedicto XVI y Francisco I, y ha visto triunfar su pensamiento cristiano en todo el orbe. Ya había leído sus obras cuando lo conocí personalmente en el VIII Congreso Nacional de Filosofía en San Marcos y su venerable persona lucía el peso de los años y los trajines de la lucha intelectual. Le estreché la mano emocionado a quien desde el mensaje de Cristo había proclamado que el socialismo revolucionario y anticapitalista era el camino para conciliar la salvación con la justicia social. En suma, la salvación es histórica porque Dios ama al prójimo. Han pasado los lustros y ahora cuando vemos los cadáveres dejados en el camino por el darvinista neoliberalismo global vemos la urgencia de cambiar el mundo desde la perspectiva del Reino de Dios. Con él nuevamente el Perú profundo demuestra que hay intelectuales de valía que están al lado del pobre, la verdad y de Cristo. LEOPOLDO CHIAPPO Entre los acontecimientos importantes que me sucedieron en la Universidad Ricardo Palma el primero fue conocer personalmente al filósofo Leopoldo Chiappo. Ya había leído su libro sobre Nietzsche y un tomo dedicado a Dante. Después, ya siendo miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía, leería sus finos análisis conceptuales en la revista Archivos de la misma sociedad. Era un frígido mes de junio del año 2002, cuando entro al salón donde iba a disertar me encuentro con la grata sorpresa que iba a compartir la mesa con Chiappo. Yo era un joven inexperto que se iniciaba en las disertaciones filosóficas y él era un veterano pensador ya consagrado. Escuché maravillado su fina conferencia, Fue una cátedra de privilegio estar sentado a su lado. Cuando a mi turno tomé la palabra para disertar sobre la importancia del espíritu en la meditación filosófica, recuerdo que el gran hombre emocionado y con sus ojos que despedían luz me felicitó efusivamente. Me dijo que lo había desconcertado oír una ponencia sobre la importancia de la vida espiritual. Y como me ofrecí obsequiarle algún libro mío, tuvo la gentileza de darme su dirección para visitarlo un día determinado a la hora del lonche. Llegado ese día recuerdo que era un edificio Miraflorino, ascendí al segundo piso, toqué la puerta y me abrió una bella señora. Era su esposa. Adentro me esperaba en la sala el filósofo. Le di mi libro, departimos una amena charla filosófica y un chocolate caliente preparado por su señora. Era un anciano venerable, infatigable en la labor intelectual y gran pensador. Me fui con aquel recuerdo de la intensidad de su mirada. Era la mirada de un genio.

Diciembre 2020   

miércoles, 2 de diciembre de 2020

CHAMANISMO, HOROSCOPÍA Y PROFECÍA EN EL PERÚ ANTIGUO

 

CHAMANISMO, HOROSCOPÍA Y PROFECÍA

EN EL PERÚ ANTIGUO

Gustavo Flores Quelopana

 


Durante el Incario no se edificaron pirámides, pero sí muchos templos con varias categorías de ministros religiosos, que llevan a la convicción que los chamanes no desaparecieron. Así el jesuíta chachapoyano Blas Valera en su crónica "Las costumbres antiguas del Perú" enumera a los siguientes: el gran Vilahoma, religioso juez supremo, era hombre sabio o amauta que vivía en abstinencia, pobreza y soledad; los Adivinos o huatuc, agoreros célibes que entraban en trance con furor diabólico para dejar oir al oráculo; y el hechicero o humu, especialista en sacrificar animales, adivinar en sus entrañas, casados y computistas del año.

 

Y además de todos éstos había una enorme cantidad de indios religioso o penitentes, llamados así por su vida anacoreta y solitaria, muchos se castraban para reverenciar mejor a sus dioses. No hay que olvidar a las Acllas o Vírgenes religiosas. Es decir, era un mundo profundamente religioso, lleno de sentido de lo sagrado y lo místico. Pues bien, el chamán en esta clasificación se identifica con el adivino que con furor diabólico oía al oráculo. El huatuc es el especialista en el trance místico, realiza el viaje cósmico, vive la hierofanía de la vida sagrada, trasciende la condición profana, visita el mundo de los espíritus y su simbolismo está insuflado de cosmografía espiritual.

 

Todo indica que en el Perú precolombino las culturas regionales tempranas heredaron el Periodo arcaico Tardío (8 mil al 3 mil a.n.e) y del Periodo Formativo (1,800 a.C. al 200 d.C.) la representación del mundo en tres zonas cósmicas separadas entre sí por límites fronterizos que sólo los podía atravesar el chamán, a saber, el Infierno, la Tierra y el Cielo. Todo este largo tiempo es de especialización en la ascención extática del chamán. Huacas y chamanes eran los instrumentos para establecer contacto con el mundo de los espíritus (dioses, espíritus, demonios, antepasados, muertos, animales míticos).

 

En el Muro complejo Moche de la huaca de la Luna se observa una figura humana central encerrado en una línea oval u ovoide. La alusión es tremendamente significativa porque simboliza que el fin de la experiencia mística del chamán es trascender el tiempo y el espacio para metamorfosearse en el éxtasis ascensional en un aninal-antepasado como espíritu auxiliar, trascender la condición profana y recuperar la existencia paradisíaca del tiempo mítico. Todo el simbolismo es una hierofanía, una cosmografía aérea de contacto con el mundo espiritual.

 

La forma oval de dicha figura central simboliza al huevo, el cual significa la idea de morir para nacer, muerte en el mundo profano y resurrección en el mundo sagrado. Cada uno de los demás dibujos representan objetos mágicos que poseen un simbolismo particular y desempeñan su cometido en la preparación del viaje extático del chamán. El Muro mismo representa un microcosmos, límite mágico que separa la Tierra del infierno y del Cielo. Todo resume el itinerario y la aventura del chamán.

 

Sin embargo, dicho viaje tuvo su repercusión en este mundo profano porque las evidencias arqueológicas arrojan el resultado que dichas ciudades fueron abandonadas más o menos al mismo tiempo a lo largo de todo el territorio del Perú antiguo. Esto es casi como afirmar que se esperaba un gran acontecimiento cósmico que revelara el mensaje de los dioses. El tiempo se cumplió, todas estas culturas colapsaron repentinamente. Pero no se trató de un colapso sino del cumplimiento del tiempo profano y la realización de las profecías chamánicas, a saber, la unión del Cielo y la Tierra y el inicio de una nueva era. Un gran Pachacutec o cambio del mundo tuvo lugar, la horoscopía, la mántica, la magia y el oráculo así lo decian. No fue un Apocalipsis o destrucción sino un Pachacutec o renacimiento.

 

El chamán moche, nazquense o tiahuanaquense es sólo un conducto místico por el cual se restablece la solidaridad cósmica entre el Cielo y la Tierra. En los tiempos míticos primordiales cada miembro del clan o la tribu podía convertirse en un modelo ejemplar, pero perdida aquella edad semejante relación íntima está reservada exclusivamente a los chamanes. En el fondo se trata de la recuperación de la condición humana cuando hombres y dioses vivían en solidaridad.

 

Al parecer entre los siglos I y siglo VIII de nuestra era en el antiguo Perú se vivió un gran apogeo del chamanismo, podemos decir que fue su edad dorada, y a esa época pertenecen la cultura Nazca y la cultura Moche, las más chamánicas que por estos lares se han conocido. Fue el tiempo de la edificación de imponentes conjuntos piramidales, se esculpió el hombre volador en la puerta de Tiahuanaco y del trazado de las líneas de Nazca. No se puede descartar un contacto religioso entre ambas culturas y, al contrario, hay que suponerlo. Si es así entonces el clima chamánico-místico era panandino y en la cual también estaban insertas las culturas Recuay, Cajamarca, Lima, Vicus y la enigmática Tiahuanaco. Todo lo cual no sería sino la culminación de un potente proceso religioso que se retrotrae hasta tres milenios a.n.e. con las pirámides y el altar del fuego de Caral y al templo de la cultura Chavín.

 

Los geoglifos de Nazca y las huacas del Sol y la Luna, como todas las demás huacas-pirámides, no son observatorios astronómicos sino centros ceremoniales chamámicos donde se ejercita la técnica de integración mágica con el mundo de los espíritus y en donde se opera la transustancialización del chamán en un ser sobrehumano capaz de volar y ser la encarnación de un ser mítico (antepasado, animal, dios).

 

También hay que incluir el beneficio curativo del contacto con los dioses. Seres sobrenaturales descienden en la ceremonia chamánica, seguido de un dios que lleva al chamán hasta el cielo. Tras largas danzas y cantos se cae en trance, se visitan regiones del más allá, ven el alma de los muertos, a distintos espíritus, a semidioses o al ser del cielo, con el fin de recuperar la situación primordial y abolir la decadencia actual del universo.

 

El enorme tamaño de los geoglifos de Nazca puede estar relacionados con el poder de volar que adquieren los chamanes poderosos. El vuelo chamánico está asociado con el rito mágico de ascensión al Cielo y comunicación con los dioses. Además, se atribuye visión a los espíritus del Cielo, ellos también debían ver dichas figuras desde lo alto. De ahí el enorme tamaño de los geoglifos. Sin una visión mística, iniciática y sacra es imposible comprender el mundo ancestral precolombino.

 

El tema fundamental del chamanismo andino y amazónico es el mismo al del chamanismo universal ancestral, a saber, la ascensión celeste y la resurrección simbólica del hombre.

 

Las figuras de las líneas de Nazca representan los dioses, espíritus auxiliares y seres mágicos que ayudan al chamán en su viaje al Cielo para alcanzar la cima del mundo cósmico. Todas las figuras de la pampa de Nazca son un puente entre el Cielo y la Tierra para efectuar el rito de abolición del tiempo profano y restauración del tiempo mítico y de la época paradisíaca antaño accesible a todos los humanos.

 

Lugar muy importante en toda huaca es el lugar donde el chamán debe entrar en trance extático o debe dormir. Es en sueños la vía regia por donde llega la vida sagrada por excelencia y es donde se establecen relaciones directas con los dioses, los espíritus y las almas de los antepasados. En el sueño queda abolido el tiempo histórico y restablecido el tiempo mítico, lo que permite al chamán presenciar el comienzo del mundo, a la cosmogonía y a la teogonía primordial.

 

La presencia de pájaros y la serpiente en el Muro complejo de la huaca de la Luna representa el don de profetizar. La serpiente y las aves son animales mágicos, receptáculo del alma de los muertos o de la epifanía de los dioses. El chamán al hablar el lenguaje de los animales en palabras incomprensibles restaura la situación paradisíaca en el albor de los tiempos antes de la catástrofe primordial, cuando el hombre podía hablar con los animales, volar, no morir, y transformarse en animal. Hablar el lenguaje secreto de los animales es lo que le permite transitar libremente en las tres zonas cósmicas: Cielo, Tierra e Infierno y obtener profecía.

El éxtasis místico del chamán moche corresponde a la forma extática ancestral. La mística superior excluye la posesión del espíritu de plantas, animales, astros, semidioses, espíritus de los muertos o seres del inframundo, para consistir en la comunicación directa con el Creador o Dios Supremo. En el mundo moderno conviven ambas formas de mística y señalan el mismo rebasamiento de la condición humana profana.

 

Las figuras animales y de plantas del muro complejo de la huaca de la Luna son espíritus auxiliares y espíritus protectores que preparan al chamán moche para el viaje extático a los cielos o a los infiernos. Las figuras de las olas del mar es la invocanción por el chamán del ser divino o semidivino del gran Señor del Mar. Las estrellas y planetas tienen también el mismo rango. El chamán dispone de todo un panteón de seres divinos o semidivinos, espíritus auxiliares, espíritus custodios, espíritus de plantas, de animales y de astros para obtener una visión poderosa.

 

Una metafísica de la visión preside el éxtasis chamánico, que no es otra cosa que una muerte ritual o rebasamiento de la condición humana profana.

 

Las representaciones del muro complejo de la huaca de la Luna son visiones de sueños y revelaciones chamánicas, que hablan del éxodo del espíritu sagrado de los moches desde una dimensión temporal hacia otra dimensión transtemporal. Es la revelación extática de un ascendente viaje cósmico por el vuelo mágico del chamán, con ayuda de espíritus principales y espíritus auxiliares, hacia la morada del Ser divino celeste.

 

Se trata de una época de auge del chamanismo en América del Sur. Época en que los chamanes obtenían el derecho divino directamente de los espíritus celestes. Dichos poderes mágicos fueron la base del apoyo de la comunidad para la edificación de pirámides monumentales. El chamán no era el sacerdote, ni el chamanismo era la religión. El chamán es el especialista en la relación con los espíritus, el dominio del fuego, el vuelo mágico, el descenso al infierno y el ascenso al Cielo. Su gran influencia se debe a que alcanza una perspectiva transtemporal, es el receptáculo del mensaje de los dioses y es un especialista en la manipulación de lo sagrado. El elemento esencial de sus sueños y sus éxtasis es el diálogo final con el Ser celestial.

 

Las huacas del Sol y de la Luna son grandes pirámides consagradas a ceremonias chamánicas. El chamán moche inicia su viaje extático ayudado por bebidas alucinógenas para venerar al Sol y a la Luna. Los altos terraplenes de las monumentales pirámides sirven para que el chamán moche logre una experiencia extática espontánea observando en una visión a los planetas y otros astros. También el espíritu de los poderosos chamanes muertos acude para exteriorizar la vocación chamánica del chamán vivo y relacionarlo con los espíritus que lo llevan al Cielo. Dichas huacas y sus altorelieves no se explican por fines astronómicos sino por fines mánticos y de comercio con los seres celestes, semidioses y el espíritu de los muertos. Lograr ver con ojos místicos el destino del pueblo moche era sólo uno de los elementos simbólicos centrales que hablaban de su triunfo sobre la condición de la vida profana. Dichos asentamientos fueron abandonados porque el mensaje del destino sagrado de los moches estaba cumplido. Esta interpretación chamánica es también aplicable a los geoglifos de Nazca.

Salamanca, Miércoles 02 de diciembre 2020

martes, 1 de diciembre de 2020

CRISIS DE LA FILOSOFÍA EN LA POSMODERNIDAD

ENTREVISTA DESDE ARGENTINA

LA CRISIS CULTURAL DEL PERU AD PORTAS DEL BICENTENARIO

NO HAY EDUCACIÓN LÍQUIDA SINO ANTIEDUCACIÓN

EL FILÓSOFO DEL ABISMO CIVILIZATORIO

LA NADA Y LA CRISIS CIVILIZATORIA ACTUAL

ETICA EN TIEMPOS DE DECADENCIA

DERRUMBE POSMODERNO DE LA DEMOCRACIA

INTERVENCIÓN EN VIII CONGRESO REGIONAL DE FILOSOFÍA DEL NORTE DEL PERU

DESAFÍOS ACTUALES DE LA FILOSOFÍA

lunes, 30 de noviembre de 2020

FILOSOFÍA, POLÍTICA Y CIVILIZACIÓN

 

FILOSOFÍA, POLÍTICA Y CIVILIZACIÓN

Entrevista interminable al filósofo Gustavo Flores Quelopana

30 de noviembre 2020



 

-Permítame realizar la presente entrevista no mediante la presentación de preguntas, sino a través de frases que susciten su reflexión. Todas las cuales estarán siempre en conexión con su producción intelectual, la situación actual de la filosofía, la crisis política y algunos libros en boga -que sé que ha leído-.

-Con todo gusto. Pero con la condición de que se empiece y se termine hablando de la Filosofía.

FILOSOFIA

SENTIDO DEL FILOSOFAR

El sentido del filosofar es devolver al hombre a su destino, que es el pensar. En el filósofo se consuma el acontecimiento de la verdad: la incomprensibilidad del Ser. Por ello, el filósofo no penetra en la realidad, más bien la rompe. El filosofar consiste en colocarse en el objeto mismo, por eso es un pensar que va de las cosas a los conceptos y no de los conceptos a las cosas. Por ello el filosofar tiene mucho de auscultación espiritual.

COVID, EVOLUCIÓN ALMA HUMANA

MEDIDAS SANITARIAS CONTRA EL COVID

No bastan medidas sanitarias, hacen falta cambios estructurales.

 

FILOSOFÍA DE LOS VIRUS, SU SIGNIFICACIÓN

Desde el punto de vista de la evolución de otras especies, los virus son un medio importante de transferencia horizontal de genes, la cual incrementa la diversidad genética, fomenta el aparato inmunológico e impulsa la evolución biológica. No todos los virus provocan enfermedades; muchos se reproducen sin causar ningún daño al organismo infectado. Por ello, la inteligencia y la lógica de la vida se manifiesta en los inertes virus como creación continua de imprevisibles formas en lo viviente.

LOS VIRUS Y LA EVOLUCIÓN

En ninguna parte el estado de latencia se ha desarrollado tanto como en los virus. Constituye una línea divergente de la evolución, las otras líneas son: el instinto en los insectos, la inteligencia en los animales y la razón -no exclusivamente conceptual- en el hombre. Mientras que la latencia de los virus nos remonta a aquello temporal que está más cerca a lo inmortal, la razón humana nos pone frente a una finitud consciente y anhelante de lo Infinito, o sea, de lo eterno.

¿LOS VIRUS SON INMORTALES?

El COVID-19 era desconocido antes de 2019. Se atribuye su existencia a la intrusión y destrucción humana de la ecología salvaje. Pero ¿A qué reino pertenecen los virus? Para algunos autores, no deben aparecer en ninguno de los reinos ya que no son seres vivos, porque no tienen actividad vital. Otros autores creen que sí debemos considerarlos microorganismos, ya que son microscópicos y transmisores de enfermedades. Entonces, ¿Cuál es el origen de los virus? El origen de un virus se inicia cuando un sistema macromolecular compuesto fundamentalmente por proteínas y ácido nucleico determina su propia propagación y destino, con lo cual propicia que los eventos de replicación y evolución sean independientes de las macromoléculas a partir de las cuales se originan. Hasta nuestros días se han propuesto fundamentalmente tres teorías: la teoría regresiva, la teoría del origen a partir de fragmentos de ARN o ADN de una célula, y, por último, el origen a partir de moléculas primitivas con capacidad autorreplicativa. O sea, si se creara un reino especial para los virus éste correspondería a moléculas primigenias con capacidad de autorreplicación. ¿Cuántas clase de virus hay? 1. Virus con ADN como material genético, 2. Virus con genoma ARN, y 3. Virus que utilizan ambos ácidos nucleicos (ARN y ADN) como material genético según la etapa del ciclo viral. ¿Son inmortales? Difícil de responder debido a que no hay consenso en considerarlos organismos vivos o no. Una partícula de virus tiene una existencia muy corta fuera de un ser vivo, pero cuando entra en un huésped empieza a replicarse a un ritmo fortísimo.

¿PERO SON INMORTALES?

Son lo más cercano a la inmortalidad ese conjunto de mutantes que sin parar de replicarse van poco a poco cambiando en el tiempo para seguir existiendo y en condiciones óptimas podrían perdurar indefinidamente. ¿Pero en el momento en que no tuvieran ningún ser vivo al que parasitar, desaparecerían o permanecerían latentes?

ALMA HUMANA SOBREPASA LA EVOLUCIÓN

La evolución mecanicista y naturalista imagina el orden de sucesión de las especies y piensa que dentro de ella hay un camino que conduce directamente al hombre. Pero todo indica que la realidad es otra. En el desarrollo de la vida hay especies que se detienen, otras vuelven atrás y no faltan las que se estancan. Igualmente, la existencia del alma no puede explicarse por el cerebro, los genes, el cuerpo, o la materia. O sea, la evolución es sólo una de las formas del desarrollo de la vida, pero no la única. La misma aparición del hombre, que parece ser un accidente fruto de la extinción de los dinosaurios, exige otro principio explicativo. Frente al evolucionismo mecanicista y genetista está la interpretación finalista que defiende la existencia de un plan providencial previamente previsto. Como el camino que conduce al hombre no puede ser explicado solamente por el desarrollo de la materia, sino que la presencia de su espíritu exige un principio inmaterial, ello mostraría que la creación providencial del alma humana por Dios es lo que determina el puesto del hombre en el cosmos. En una palabra, no sólo hay evolución y azar, sino también creación providencial.

COVID Y METAFÍSICA DEL MUNDO

¿Qué es la época deshumanizada del maquinismo sino la humanización del objeto? La modernidad ha sido la expansión de las materias artificiales. El reino tecnológico ha hecho que las cosas nos obedezcan. Hemos convertido al mundo en un animal doméstico. Los éxitos sobre de la cultura tecnológica nos hizo capaces de apoderarnos del mundo como un botín. Nos atribuimos una capacidad creadora semejante a la divina. El mundo natural emergió como una emanación de nuestros proyectos. No obstante, la pandemia del COVID demostró que la sujeción de las cosas es sólo aparente. Toda la orgullosa fanfarria del nominalismo y del idealismo subjetivo se derrumbó. Toda la soberbia del racionalismo cientificista se tornó ridícula. Toda la realidad del mundo no humanizado vuelve a emerger como una pesadilla. La violencia tecnológica ha sido derrotada. Lejos de lograr aquel sueño alquimista de la intimidad con las cosas, la naturaleza se subleva antes que las máquinas se rebelen. Entonces, ¿Qué es aquello de la naturaleza que ha dado de bruces a la orgullosa modernidad? ¿Qué es lo que nos aterra tanto del carácter impredecible del ser físico? ¿Por qué temblamos ante el mundo de las cosas manipuladas, pero nunca domesticadas? LO QUE HA FRACASADO ES EL PROYECTO METAFÍSICO MODERNO DE LA DOMESTICACIÓN DE LA MATERIA Y DEL MUNDO. Ha brotado con toda su brutalidad la irracionalidad del ser físico. La anonadante irracionalidad del ser físico revela un mundo que no se sujeta al cálculo, que escapa de la racionalidad instrumental, que muestra pobre y pigmeo al ser funcional frente al ser substancial repleto de enigmas y misterios. Ante la carencia de una comprensión mítica que daba sentido a los signos de la naturaleza, ahora la racionalidad científica carece de respuestas y sólo causa estupor y angustia en una humanidad desorientada. No es que el COVID nos ha devuelto la capacidad de discernir un orden mítico. Al contrario, nos devuelve a la terrible realidad que hemos perdido la inocencia y la capacidad de atalayar un horizonte mítico. Y así, seguimos porfiando en domesticarlo y humanizarlo todo. De modo que la degradación humana en la modernidad prosigue su marcha. Hemos perdido el lenguaje del ser y nos aferramos al éxito tecnológico. Preferimos tener esperanza en las nuevas vacunas, en vez de detener nuestra intrusión en la naturaleza. Como vemos, en el fondo se trata del rotundo fracaso de una determinada visión del mundo, a saber, la moderna. Es el Waterloo de la soberbia Razón autónoma, el orgullo científico y el exitismo tecnológico. Las cosas son humanizadas por mí sólo en su superficie, pues ellas no necesitan de mí para existir. A nivel finito, ser y pensar no son la misma cosa. 

TELETRABAJO

EL TRABAJO DESDE CASA VINO PARA QUEDARSE.

El trabajo desde casa vino para quedarse. La pandemia revoluciona los conceptos laborales. La pandemia demostró lo absurdo de estar encerrado 8 horas en los centros laborales. La misma labora y con más eficiencia se hace desde la casa. Quienes aprendan la lección ahorrarán inútiles costos y avanzarán más rápidamente que los que se resistan a los cambios. Incluso los congresos vía virtual han resultado tener mayor audiencia y asistencia que cuando se hacen con presencia física.

URBES

URBES BÁRBARAS

Hay más vecindad entre dos granjas del campo a dos horas de camino, que entre dos viviendas de un mismo edificio urbano.

MEDIOS

¿POR QUÉ LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NO AZUZAN PARA DERRIBAR EL MURO DE LA VERGUENZA DE LAS CASUARINAS?

Sencillamente porque como la democracia es un mito no es una prioridad para la plutocracia que manipula a las masas con los medios de comunicación venales. Por eso la salida de Merino no fue un triunfo de la democracia, ni del pueblo, ni de la juventud, sino una mera ilusión de la hábil manipulación social. ¿Es acaso democracia y cristiano que millones de peruanos vivan en casas de esteras y techos de calamina? ¿Hay marchas acaso para que el Estado invierta dinero en vivienda social? NO. Entones, la democracia es una ilusión. Sencillamente los ricos no acceden a la demanda de cambios con prontitud, porque su estilo de vida no le obliga a hacerlo así.

ARTE Y BELLEZA

Kolakowski decía que el arte es modo de perdonar al mundo su maldad y su caos. Prefiero pensar que en el arte se consuma el mito de lo bello y justo como algo permanente.

UNIVERSIDAD

¿POR QUÉ LA UNIVERSIDAD ESTÁ EN DECADENCIA Y CRISIS?

En todas partes crece la convicción de que la universidad en el mundo está en declive. Se piensa que ello es atribuible a la desaparición del humanista, del pensador, del erudito, de la libre cátedra, y su reemplazo por el unidimensional especialista académico. Es cierto que el especialista encabeza el empobrecimiento de la universidad, pero también no hay que olvidar que la universidad con todo su ritualismo apostólico académico es una fuerza conservadora que no favorece la innovación. Recibe siempre las nuevas ideas de mala gana y el innovador no es bien recibido por el académico engreído. También se ha pensado que su agostamiento es culpa del de la intromisión del Estado o del Mercado, ante los cuales la Universidad ha sucumbido. Además, ante la extinción del trabajo a nivel global, los costos de la formación universitaria ni la investigación justifican los beneficios que se obtienen de ella.

Pero todo esto son las consecuencias y no es la causa fundamental. La causa real es la esencia misma de la racionalidad moderna: funcional, calculadora e instrumental. La cual no favorece al humanista sino al especialista. La salida no es la interdisciplinariedad sino una nueva jerarquización del saber, donde lo espiritual esté sobre lo material e instrumental. Pero esto ya no es posible en los marcos de la presente civilización, sino en una nueva y quizá venidera.

LA UNIVERSIDAD HA MUERTO

En la modernidad decadente la universidad ha muerto porque ha dejado de ser un saber educarse para el saber, para convertirse en marioneta de las descoyuntadas especialidades.

ESENCIA DE LA TÉCNICA

La técnica esclaviza al hombre porque su esencia es convertir toda la realidad en utilizable. Pero ¿Cómo puede esclavizar a un ser esencialmente libre? Haciendo que el hombre deje de pensar y deponga sus decisiones en la técnica. La técnica vuelve superflua el pensar subjetivo porque es la condensación del pensar objetivo. La técnica trivializa el pensar personal porque otorga la prioridad al ente y no al ser. El poder de la esencia de técnica ha destruido la riqueza del habla cotidiana. Del otrora bello uso del lenguaje casi no queda casi nada. La semántica se degrada cada día en semiótica de emoticones. Los grandes pensamientos ya no nos visitan, ya no llegan a nosotros porque la embriaguez técnica es un muro. La socialización inesencial ha matado la posibilidad de acercarnos a lo esencial. La técnica nos ha arrancado de la Tierra y como el mítico Anteo hemos perdido la fuerza al ser desgarrados de ella. Desvinculado de sus raíces la humanidad va muriendo. El hombre de hoy ha sido entregado por entero a la técnica y se transforma en una máquina manejable. Y la estrechez urbana es el símbolo máximo de esa vida artificial doblegada por la técnica. La intelectualidad especializada del mundo tecnificado ya no llega a ver estas verdades. Y todo apego a la naturaleza y al terruño lo tilda de folklorismo. De vivir tan abigarrados en las megalópolis hemos olvidado el valor que tiene la soledad. Y es que la soledad no responde a los intereses de la racionalidad funcional de la modernidad.

ESENCIA DE LA TÉCNICA Y TRAGEDIA CULTURAL

¿Puede la hegemónica cultura técnica salvar a la Cultura de la tragedia? La cultura objetiva de la era técnica predomina, enajena y empobrece constantemente la cultura subjetiva de los individuos. Y justamente esto era lo que pensaba Simmel. La hegemonía de la cultura técnica se da en la modernidad secularizada de Occidente. Es decir, acontece con el ocaso de la metafísica, la filosofía y la religión. Por otro lado, la esencia de la técnica es el control y manipulación del objeto. Entonces ¿será posible esperar que el paso hacia la orgánica y finalista fase neotécnica de la era técnica, pueda repotenciar a la alicaída cultura subjetiva? ¿La repotenciación de la cultura, que otrora estuvo a cargo de la religión, puede ahora estar a cargo de la cultura neotécnica? ¿Existe, acaso, en la esencia de la cultura neotécnica algo que pueda satisfacer los más profundos anhelos humanos de eternidad, absoluto y trascendencia? ¿La fase neotécnica representa una mutación en la esencia de la técnica que de calculadora la vuelva finalista? ¿O al contrario dicha fase será la profundización del inmanentismo y el olvido absoluto de toda trascendencia? Quizá sea temprano en la historia para dar una respuesta convincente. Pero mientras se despeja el horizonte de la técnica en su nueva mutación, seguirán siendo los valores absolutos, eternos y religiosos los únicos capaces de sacar a la cultura de su tragedia y ocaso. ¿Pero se está despejando el horizonte para que la religión sea una tabla de salvación o al contrario se están cerrando todas las posibilidades en este sentido? La avasalladora secularización de la moderna civilización occidental parece confirmar lo último. Y con ello se estaría consolidando la tragedia completa de la cultura en medio de la decadencia de la civilización moderna.

EXTRAVÍO DEL SENTIDO EN LA MODERNIDAD

El pensamiento moderno ha paralizado el pensamiento respecto al sentido de las cosas. Y ello ocurre por responder hegemónicamente al saber científico-técnico, el cual no es comprensión del mundo sino manipulación efectiva de las cosas a través de leyes y regularidades. De manera que la modernidad es más hija de Hume que de Descartes, porque se encuentra bajo el imperio de la percepción. Y en esta utopía epistémica todo el mundo del sentido ha sucumbido. En el proyecto del conocimiento científico los valores pierden sentido porque no son experimentables. Pero la vida humana exige otros órganos aparte de la percepción. El hombre es un ser dotado de sentido espiritual. Lo cual es rechazado por los epígonos de Hume. Atrapados por la superstición científica no ven ni se quiere reconocer otro tipo de experiencia.

DOMESTICACIÓN DEL SER VERSUS DOMESTICACIÓN DEL ENTE

El mito crea el sentimiento de la domesticación del ser, del enigma, del misterio, de lo incondicionado e intemporal. Lo técnico-científico crea el sentimiento de la domesticación del ente, lo útil, lo secularizado, lo condicionado y temporal. La diferencia entre ambos es enorme. Porque mientras el mito proporciona sentido a la existencia, lo técnico-científico otorga sentido al dominio de las cosas en orientación a lo útil. El hombre mítico teme a la nada y a la muerte, a lo que amenaza el ser. En cambio el hombre técnico-científico teme cuando las cosas salen de su control y dominio, pero al mismo tiempo guarda un optimismo ciego en el maquinismo arrollador. El hombre mítico tiene una metafísica primera que da unidad a la existencia concreta. El hombre tecnológico tiene una metafísica segunda que trata de suplir el desarraigo del ser. La filosofía antes de ser ordenación de conceptos fue comprensión de la existencia real rodeada de enigmas. La crisis logocrática de la modernidad que ha deshecho el sentido de la vida, lleva nuevamente a conceder importancia a la metafísica del mito y a las filosofías con intención mítica.

DEMOCRACIA PARA DOMINAR A LAS MASAS

La crisis actual de la democracia la ha revelado como un instrumento del saber técnico para dominar a las masas. Nada de lo técnico se sustrae a la dominación del objeto, lo que conduce a su destrucción. Por eso es ilusa esperar un segundo comienzo de la metafísica dentro del Occidente moderno calculador. La democracia de la modernidad es el despliegue del desarraigo metafísico de Occidente. La dominación de las masas mediante la democracia responde a la misma esencia del saber técnico, como cálculo, maquinación y hegemonía de lo cuantitativo sobre lo cualitativo. La situación presente no ofrece ninguna otra posibilidad salvo la aniquilación de la democracia, aniquilación a la que se dirigen todas las fuerzas comprometidas en la maquinación moderna.

CONDICIÓN ANDINA VERSUS CONDICIÓN TÉCNICA

La pregunta por el rol de lo andino no es una pregunta racial, sino una pregunta metafísica por el tipo de condición humana que esté libre de la atadura de la condición maquinadora del Occidente moderno. La condición maquinadora de la cultura occidental la ha revelado como la región del ocaso civilizatorio. ¿En ese contexto se puede ubicar al pueblo andino como el pueblo apropiado para emprender un nuevo comienzo metafísico de la historia después de los griegos? ¿Si la condición humana andina no está a salvo de la condición hegemónica del saber técnico, no acaba traicionando aquello que parecía entreabierto como posibilidad histórica? El tema de fondo que se revela en toda esta cuestión es cómo dominar a la dominante era técnica. Si el dominante saber técnico ha venido al mundo para quedarse, entonces cómo dominarlo para evitar la destrucción de la condición humana.

LO ANDINO COMO NUEVO ARRAIGO EN EL SER

El Occidente moderno con su ateísmo y nihilismo es la humanidad que decidió olvidar el ser. La modernidad ha sido el lugar propio de una humanidad alienada, donde la razón técnica entronizó la metafísica del ente y desarraigó la metafísica del ser. La humanidad moderna se entregó al desarraigo fuera del ser. Culmina un tipo de humanidad humana demasiado humana. ¿Podrá ser el pueblo andino un nuevo comienzo que con su religiosidad haga posible el nuevo arraigo en el ser?

LA REVERENCIA ANDINA POR EL SER.

La modernidad occidental se ha revelado como la decadencia y el desarraigo del ser. ¿Puede el pueblo andino ser el pueblo del nuevo comienzo del ser? Mientras Occidente secular se destruye, el pueblo andino es profundamente sincrético donde el absoluto inmutable griego se encuentra con el absoluto dinámico precolombino. ¿El sincretismo andino puede ser el nuevo comienzo del ser que lo saque del olvido y desarraigo? No en vano al Inca Garcilaso, Guamán Poma y Santacruz Pachacuti no les fue difícil profesar el cristianismo sin desarraigarse de sus raíces andinas. Para ellos lo inmanente y lo trascendente lucen unidos en su religiosidad, Cristo es Dios que viene al hombre, y por eso mismo les parece inconcebible la crueldad que lucen los conquistadores españoles supuestamente cristianos. Es por eso que en la vida andina no hay dominación del ente sino reverencia del ser a través del ente.

SINCRETISMO HISTÓRICO ANDINO

De Kant a Marx predomina un modelo progresista de la historia, con Heidegger y el Pachacuti andino ese modelo es insostenible. Tanto Heidegger y la historialidad andina -el Pachacuti- hablan de la necesidad de un nuevo comienzo histórico. La diferencia es que en el Mago de Friburgo no es cíclico mientras en lo andino sí lo es. Otra coincidencia es que se trata de tomar distancia de reducir la historia a la maquinación occidental de la razón y el cálculo. En ambos no hay historia de la salvación, porque la historia de renueva cíclicamente. Pero una cosa es la historialidad andina del Pachacuti -hoy perimida- y otra la historialidad andina sincrética -vigente-.En la historialidad andina sincrética hay historia de la salvación junto al rechazo del predominio de la era técnica. Es decir, su sincretismo subsume lo cíclico a lo salvífico. Lo cual ya no es el esquema de Heidegger. Y la autodestrucción decadente de Occidente con su metafísica del ente implica la posibilidad del comienzo de un nuevo pueblo que rescate de su olvido a la metafísica del ser. ¿Puede el andino ser el pueblo del nuevo comienzo de la historia universal? ¿Puede lo andino ser la nueva humanidad que rescate de su olvido calculador y técnico al Ser? ¿La humanidad cuya racionalidad no instrumental está en condiciones de superar el olvido del ser puede salvar al mundo de su acabamiento occidental? ¿Puede el Pachacuti sincrético ser el acontecimiento histórico que supere el destino de occidente, con su agravamiento de la metafísica y su devenir técnico-democrático? ¿Es el sincretismo histórico andino la gran destinación que prepara el otro comienzo?

EL ESQUEMA DESTINAL DE LA TÉCNICA

¿No es caer en la obsesión del comienzo, del fundamento, insistir en el pensamiento sobre el ser? ¿Por qué el esquema destinal andino debe ser diferente al esquema destinal occidental técnico? ¿No es iluso pensar que se puede prescindir y hasta eliminar la era técnica? ¿Acaso la inteligencia técnica no ha venido al hombre para quedarse y desarrollarse? ¿Puede el esquema destinal andino morigerar hasta cambiarlo al esquema destinal de la técnica? ¿Tiene el exterminio humano que estar necesariamente inscrito en el destino de la técnica? ¿No es una especie de temor a la era técnica lo que lleva a pensar en otro comienzo civilizatorio en lo andino? ¿Si la técnica evoluciona cada vez más hacia lo vital, orgánico, ecológico y teleológico, entonces por qué disociarla con la cuestión del nuevo advenimiento del ser? El fin del esquema destinal occidental no implica por fuerza la superación de la era técnica, ni de lo maquinal. Al contrario, la técnica no sólo contiene tendencias perversas y ominosas, sino también presenta nuevas posibilidades al pensar en su fase neotécnica. La fase neotécnica de lo maquinal va más allá del cálculo y lo provechoso. Puede estar abriendo un camino hacia el ser y la superación de la metafísica del ente.

DESVELAMIENTO Y OSCURECIMIENTO DEL SER

Cada desvelamiento del ser es un particularísimo oscurecimiento. La filosofía prehistórica de lo numinocrático fue una metafísica de la presencia a costa del ser como símbolo. La filosofía mitomórfica del paleolítico superior fue una metafísica del símbolo a costa del ser como idea, La filosofía mitocrática del neolítico fue una metafísica de la idea a costa del ser como concepto. La filosofía logocrática de Grecia fue una metafísica del concepto a costa del ser como metáfora. La filosofía teocrática del Medioevo fue una metafísica de la analogía a costa del ser como ente. La filosofía nominalista de la modernidad occidental fue una metafísica de los entes en desmedro del ser como absoluto. La filosofía nihilista de la posmodernidad occidental es una metafísica de lo virtual a costa del ser finito y del ser absoluto.

DE LO FINITO Y ETERNO EN EL SER

No hay verdadero comienzo del ser, sino que hay comienzos verdaderos del ser aunque parciales. A todo verdadero comienzo le cuesta efectuarse, porque nunca es un despliegue con la verdad absoluta sino con la verdad finita. Y por eso mismo nunca desfallece la luz de su inicialidad pura. Por eso la filosofía del ser no es una metafísica de lo numinocrático, mitomórfico, esencias, esencias, existencias, lo finito y lo virtual, sino una metafísica trascendental, porque toda aparición epocal del ser es una participación de la sustancia y esencia de los seres finitos en el valor trascendental del ser. De modo que el pueblo andino y demás pueblos ancestrales pueden ser un nuevo comienzo del ser, que con su religiosidad haga posible el nuevo arraigo en el ser, pero nunca serán el único comienzo verdadero. Incluso el Occidente moderno con su ateísmo y nihilismo es la humanidad que decidió olvidar el ser, pero en ese olvido se encierra otro comienzo parcial del ser. Por ello, la razón técnica al entronizó la metafísica del ente y desarraigar la metafísica del ser inauguró otra parcial revelación del ser. ¿Es posible que esta metafísica del desarraigo, que tiene su fundamento en la razón técnica, pueda devolvernos a otro comienzo del ser? Sí, es posible. La razón técnica al pasar de lo mecánico a lo orgánico, de lo inerte a lo vital, abre una senda nueva en el corazón mismo de la era técnica y con ello en el acceso al ser. No obstante, nunca dejará de ser otro acceso parcial de lo finito y temporal en lo infinito y absoluto. Todo lo cual no es una negación del acontecimiento decisivo del cristianismo, porque una cosa es el relativismo sin absoluto (materialismo y nihilismo) y otra el relativismo con absoluto (lo contingente sujeto a lo permanente). 

EL MITO DEL SER

El mito no sólo es parte de la constitución esencial de la conciencia, sino que se da con la realidad misma, se manifiesta en el ser. El mito es el horizonte metafísico en que se manifiesta lo sagrado y adviene la revelación. En el mito está lo divino porque el ser mismo no está más allá de Dios, sino que es El. El mito señala la misteriosa participación de todo lo existente en la divinidad, en el ser. En el mismo horizonte metafísico del mito se hacen posibles los antimitos (oposición entre ciencia y religión), los pseudomitos (mitos con falsa trascendencia) y los mitoides (mitos secularizados, el ser más allá de lo divino). Cada desvelamiento y oscurecimiento del ser se manifiesta en lo mítico. El mito expresa una verdad mediante una imagen. Y el ser antes que palabra es imagen. Por eso la dinámica metáfora poética siempre está más cerca del ser que el congelante concepto. El falso camino del pensar es divorciarlo del mito. La pregunta por el ser implica descubrir la presencia del mito en el mismo preguntar. Por ello, no se trata de superar ni repetir la posición antimitológica, sino de profundizarla. Incluso la misma técnica que entronizó la metafísica de los entes sobre el ser, deviene en mito en la medida que la misma técnica se torna más teleológica, vital y orgánica. ¿Es posible que la humanidad esté marchando hacia una metafísica del desarraigo antimitológico para asumir una metafísica del arraigo mitológico entre razón y fe, mito y ciencia? ¿Es posible que se esté abriendo en medio de la proteica crisis del nihilismo de la modernidad decadente el horizonte metafísico de un humanismo trascendental analógico?

SOCIEDADES DE FILOSOFÍA

La multiplicación de sociedades de filosofía en el Perú es buen síntoma, en términos generales, del despertar del sentido crítico. Pero todo dependerá de quienes tienen la responsabilidad de su dirección. Sería nefasto, a mi modo de ver, que sea instrumentalizada para fines políticos o ambiciones personales. Ese es un riesgo permanente en cada institución. Animé a Francisco Reluz para que fundase una sociedad de este tipo en Lambayeque, lo mismo sucedió con Juan Carlos Asmat en la Libertad y anteriormente con Junnior Guerrero en el Santa. Este último está realizando una magnífica labor de modo sostenido. También procuré que se estrechen los lazos con los Congresos Regionales de Filosofía, como el último realizado en Trujillo por Víctor Baltodano, y con otros cenáculos virtuales, como El sentido de Todo, muy bien dirigido por Nino Carbajal, y los Dosamarus de Percy Ríos Lozano. La Sociedad Peruana de Filosofía presidida por Rubén Quiroz también redobla sus esfuerzos en la difusión de la cultura filosófica. En realidad, estrechar lazos culturales entre instituciones intelectuales resulta imprescindible para dar espacios a valores, investigadores y creadores de cultura que no faltan en nuestro país. Los hombres dedicados a la cultura tenemos el deber de mantener las ideas en efervescencia mediante nuestros libros y demás medios. La labor no es nada sencilla debido a que más del 70 % de la población tiene que luchar diariamente por el sustento diario. Pero no sólo de pan vive el hombre. Además se incentivan los lazos latinoamericanos con pensadores españoles, argentinos, chilenos, colombianos, mexicanos y demás países hermanos. La integración latinoamericana debe nacer de abajo hacia arriba porque los intentos de hacerla de arriba hacia abajo han fracasado.

POESÍA Y CIENCIA

La divina poesía hoy más que nunca -léase "modernidad tardía"- es una vía de escape ante la oprobiosa hegemonía total de la ciencia y del racionalismo. Tiene el poder de des-petrificar la vida del espíritu y devolver el aire puro a las circunvoluciones del alma. El poeta es un contemplador en el ajetreo del mundo. El poeta exhibe la frescura de la alborada de la Creación. En su vuelo se abalanza con la suavidad de la pluma extrayendo las pedrerías marfileñas del orbe.

LOS CUADERNOS NEGROS

Sobre este oscuro episodio nazi de Heidegger que se hizo notorio con la publicación en el 2014 de los Cuadernos negros y que luego se acentuó con la publicación en el 2017 de la correspondencia entre 1930 y 1946 que mantuvo con su hermano Fritz, permanece aun un enigma. ¿Por qué Heidegger mantuvo un nazismo militante cuando el nacionalsocialismo lo vigilaba constantemente después de su renuncia al rectorado en 1934 y le impuso la prohibición de publicar por toda una década? ¿Mantuvo acaso un doble matiz para cuidarse tanto de los aliados como de los nazis? Incluso un amigo tan estrecho como Heinrich Wiegand Petzet -cuyo libro publicado en 1983 sed titula Encuentros y diálogos con Martin Heidegger- y el famoso filósofo francés Jean Beaufret, fueron convencidos defensores del mago de Friburgo en el sentido que se trataban de ataques basados en la difamación y calumnia. Al parecer la verdad está en el justo medio, o sea, el gran filósofo tuvo sus simpatías con el nazismo que con el tiempo se fueron amainando. Otra cosa es preguntarse si su pensamiento filosófico guarda relación con esa ideología vesánica. Me inclino a pensar que guarda relación con otra vesania, con el de la modernidad. Me explico. Lo fundamental de su pensamiento es su convicción de que la pregunta por el Ser ha sido olvidada por la tradición filosófica. Ello exige restablecer la diferencia ontológica entre ser y ente. Incluso Dios resulta siendo un ente. Su ser es un supra-ser, incluso más allá de Dios. Con ello deriva hacia un misticismo inaccesible del ser. En otras palabras, su filosofía es la secularización más extrema de la diferencia ontológica entre ser y ente. Y en eso comparte la vesania del pensamiento moderno.

UN FALSO CAMINO EN EL BOSQUE DEL PENSAR.

Los "Cuadernos negros" han demostrado que Heidegger toma del cristianismo la pretensión de una fundación propia del ser. Pero lo hizo desde un ser que está más allá de Dios. O sea, lo efectúa desde un Supraser. Lo más probable, y la fuente de todos sus errores -entre ellos su fascismo y antisemitismo-, es que tal ser sin Dios no sea. Ya lo había señalado Nicolai Hartmann, que el reemplazo de la pregunta ontológica fundamental del ente en cuanto ente por la sentido del ser, nos lleva al infinito, hacia el sentido del sentido. El ser no tiene sentido, el sentido en sí no existe, sólo existe para nosotros, en relación a algo o alguien. La diferencia ontológica como pregunta heideggeriana por el sentido del ser, fue un falso camino en el bosque del pensar. 

DONES

LOS DONES SOBRENATURALES (bilocación, levitación, estigmas, ayunos, visiones, hipertermia, curaciones, olor perfumado, psicoquinesia, conocimiento infuso, telepatía, precognición, clarividencia, espíritu de profecía, hablar en lenguas) son más del demonio que de Dios. Hay que huir de ellas porque son peligro y engaño. Los grandes santos (San Francisco de Asís, San Buenaventura, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Martín de Porres, San Juan Bosco, Padre Pío) las han padecido en grado máximo y de modo involuntario, pero poco caso han prestado. Quien tales cosas tienen en gran estima yerra mucho, porque corre gran peligro de ser engañado por el demonio y tendrá total impedimento para ir a lo espiritual. Dios también da cosas sobrenaturales sin diligencia y sin habilidad del alma, pero como prueba, porque tales cosas no consisten en querer o no querer, son dones que se obra y hace pasivamente en el espíritu. Pero el demonio sabe ingerir en el alma la satisfacción, vanidad, alboroto, sequedad de sí por esos dones. Y eso va contra la humildad y genera soberbia. Por tanto, siempre se han de desechar o no dar importancia a dichos dones. Muchas almas incautas se dejar extraviar por ellas, pero el principal inconveniente es que van perdiendo las mercedes de Dios, disminuye la fe, van abriendo las puertas al demonio. Y ya no pueden volver a Dios porque el demonio ha echado muchas raíces, donde el incauto va creyendo que esos dones son propiedades de su alma. Magos, hechiceros, espiritistas y curanderos están atrapados en ellas. Por eso es bueno cerrarse a dichos dones. Mas los dones que son de Dios penetran el alma y mueven su voluntad a amarlo y unirse a El.

 

UFOLOGÍA

ALIENS Y FLECHA DEL TIEMPO

Todavía nos cuesta trabajo pensar que somos la única especie inteligente en el universo. Lo cual está relacionado con el esquema conceptual de la ciencia clásica, basada en la noción de que las leyes generales describen fenómenos repetibles. Pues bien, no somos un fenómeno repetible sino único en el universo. Y ello lo podemos admitir sobre la concepción de la irreversibilidad de la flecha del tiempo, donde pasado y futuro no son equivalentes. Más bien, y a contrapelo de Einstein, se puede afirmar que el tiempo como reversibilidad es una ilusión. Como bien lo indica Prigogine, se trata de reconceptualizar la idea de ley natural, incorporando las nociones de probabilidad e incertidumbre. El universo no es estable. Todo lo contrario, es un sistema de inestabilidad dinámica. Lo cual exige admitir el asunto de la flecha del tiempo. La persistencia de la idea clásica de ley natural es la que induce a pensar en la existencia repetible de seres inteligentes en el universo. Pero no es así. Se trata de que somos un caso único en todo el cosmos.

LA MUERTE

LA NADA DE LA MUERTE

 La muerte es una de las formas del desocultamiento de la nada. Sin duda, la más importante porque acaece al único ser que sabe de su muerte: el hombre. 

MORIR Y SILENCIO

Morir es un asunto muy serio. No en vano los cementerios son lugares silenciosos. Y es que en el silencio se da la amplitud del pensar.

LIBROS

QUE FUE DE LOS INTELECTUALES

En el libro de Enzo Traverso se plantea la preocupante ausencia del intelectual en la escena contemporánea. Ha desaparecido la actitud crítica de escritores y periodistas comprometidos frente a las coyunturas políticas e ideológicas que marcaron el siglo XX, desde la Guerra Civil Española hasta la lucha por los derechos de las minorías. Con el fracaso de los socialismos reales y la caída del Muro de Berlín, se cierra un ciclo marcado por la utopía del comunismo y se abre otro, que rechaza el ideal revolucionario e impide el debate de ideas, bajo un neoconservadurismo tibio e insípido. Los intelectuales de hoy son gerentes de marketing o asesores de imagen de los partidos políticos, y “expertos”, pretendiendo una neutralidad engañosa. También son estudiosos que, ante la falta de futuro, se abocan a elaborar la memoria. Frente a este horizonte empobrecido, Traverso propone que los pensadores y los investigadores preserven su autonomía crítica y, sobre todo, puedan superar la “especialización” en campos estrechos, para así interrogar y cuestionar el orden del presente. Contra un “humanitarismo” generalizado, que se presenta la virtud postotalitaria y única ideología permitida en una época que ambicionaría ser “postideológica”, se demuestra que el pensamiento disidente no ha desaparecido del todo, y que tiene el potencial para reinventar nuevas utopías. 

EN DEFENSA DE LA ILUSTRACIÓN

Libro rebosante de optimismo en los ideales de la Ilustración. Su autor, Steven Pinker, es un científico cognitivo que busca demostrar que la vida, la salud, la prosperidad, la seguridad, la paz, el conocimiento y la felicidad van en aumento, no solo en Occidente, sino en todo el mundo. En una palabra, el progreso continúa y es resultado de la razón y la ciencia. Su esperanza ingenua es una defensa del nuevo dogmatismo de la razón secular y del humanismo sin Dios.

HOMO DEUS

Este filósofo -Yuval Harari- del futuro parece vivir en otro mundo cuando afirma que, a lo largo del último siglo, la humanidad ha logrado lo imposible frenando la hambruna, la peste y la guerra. Sólo ve un lado de la realidad cuando dice que, por primera vez en la historia, más personas mueren por obesidad que por pasar hambre y hay más probabilidades de quitarse la vida que de morir en un conflicto bélico o un atentado terrorista. Homo Deus explora los proyectos, los sueños y las pesadillas que configurarán el siglo XXI: desde superar la muerte hasta la creación de la inteligencia y la vida artificial. Este libro es un brebaje embriagado de optimismo futurista que no desea ver la esencia instrumental del hombre prometeico de la modernidad decadente.

EL FUTURO DEL CAPITALISMO

Paul Collier, es un distinguido economista de Oxford, que busca desesperadamente la salvación del capitalismo mediante la ética y el retorno a Keynes. A su modo de ver el capitalismo se corrompió por abandonar el nacionalismo, el sentido de pertenencia, la reciprocidad y concebir la economía al margen de la moral y filosofía política. Se trata de una vigoriza visión pasadista del capitalismo, que se funda en la convicción que puede ser enmendado y que puede hacer feliz al hombre.

LA SECULARIZACIÓN DE LA FILOSOFÍA

La gran pregunta que plantea este libro -editado por Vattimo- es: ¿El ocaso de la metafísica representa el final de la filosofía y su reducción a mera historiografía hermenéutica? Y la respuesta no será desde los autores del libro sino desde una perspectiva personal. La filosofía moderna al tomar la percepción como originaria y no admitir la cosa fuera de la percepción concluyó rechazando el problema del conocimiento (basado en la separación entre objeto y sujeto) y sepultando el problema de la metafísica (no hay sentido fuera de lo humano). Desde la perspectiva inmanentista de la filosofía moderna el sentido depende de la percepción y no del ser. Más aun, no hay ser sin percepción. Pero esto no es más que una ilusión epocal de una humanidad antropocéntrica que eliminó el horizonte de la trascendencia en sentido metafísico. La distinción entre conciencia y cosa no puede desestimarse porque compete a lo real. Y aunque su demostración racional sea problemática, su aceptación existencial es irrebatible. Es decir, no es por medio de la razón lógica sino de la razón existencial que se recupera el problema del conocimiento y el problema de la metafísica. Esta razón existencial es también mito, fe, creencia, porque lleva a lo incondicionado e intemporal. Y, además, liga la inmanencia con la trascendencia.   

LA MIRADA

MIRADA MAGNÉTICA

Todo gran pensador tiene una mirada magnética. Su apariencia física puede ser rústica, pero su mirada no. En la mirada del pensador arde un vidente. Esa mirada inquieta y perturba. Comunica otros colores nuevos y diferentes, por hincarse sobre una nueva dimensión. En su mirada por más que se sitúe en la lejanía perimida, todo resulta de candente actualidad. Se trata de una mirada que en vez de respuestas taladra preguntas. Es una mirada que arrastra y arrebata hacia lo incierto. Esa mirada es el enigma de un mundo diferente, que encierra luz y su propia llave. Se trata de una mirada que deja la sensación de haber percibido el fundamento del mundo.

DEIFOBIA

El significado profundo de la quema de iglesias, mezquitas y templos sagrados -que va más allá de lo político, dado que se ha presentado en todos los rincones del globo en la historia moderna- expresa no sólo el odio indesarraigable e indescriptible que siente el demonio contra Dios, sino también el ciego y afanoso deseo humano de autodeificación. Borrar, exterminar, desaparecer a Dios de la faz de la tierra es el delirio prometeico de la modernidad secularizada y decadente, ensoberbecida por la racionalidad científico-técnica. El hombre divinizado en la inmanencia y sin vinculo alguno con la trascendencia, es el profundo sentimiento del diosecillo terrestre de la religión secularizada en la modernidad. El hombre erigido en la propia norma de su ser, con una autonomía ilimitada, se siente frenético para desmalignizar el mal y malignizar el bien. Y en esa demencia furiosa no sólo se va contra Dios sino igualmente contra el hombre. La DEIFOBIA -odio a Dios- expresa un nihilismo luciferino integral en el hombre, donde se une el extravío del sentido de lo divino, con el extravío del sentido de lo sagrado, la crisis nihilista de la razón y el oscurecimiento del sentido del valor. En una palabra, la deifobia se convierte en moneda corriente cuando la civilización ha tomado la curva de su propia extinción.

¿TRIUNFO DEL PUEBLO?

La jugada maestra de la plutocracia es hacer creer que la renuncia de Merino es un triunfo del pueblo. Cuando en realidad la masa fue azuzada por la coalición de la izquierda oportunista, las AFPs, la banca, la prensa venal y las universidades -que han actuado como aparatos ideológicos del interés privado-. El objetivo: neutralizar al congreso llamado populista que ha dañado los millonarios intereses de la prensa, las AFPs y la banca. Las masas son emocionales, instintivas, irracionales, acríticas e impulsivas. En una palabra, son presa fácil de la manipulación social.

CRISIS DE LA RAZÓN

TOTALITARISMO DE LA RAZON FUNCIONAL SOBRE LA RAZÓN SUBSTANCIAL

El juicio de Núremberg fue el símbolo de una época que consagró la idolatría del Estado, la política y el líder. El sentimiento religioso secularizado se mostró más mortífero, despiadado, inhumano y sanguinario que en cualquier otra etapa histórica de la humanidad. El líder político erigido en Dios es tan nefasto como el mercado convertido en ídolo. Pero todo ello era consecuencia del triunfo de la razón funcional sobre la razón substancial, que reemplazó lo cualitativo por lo cuantitativo, lo humano por el resultado, los fines por los medios. La sociedad misma quedó concebida como maquinaria e instrumento, y el hombre reducido a mera especie biológica sin espíritu. Núremberg es el símbolo de la curva decadente de una modernidad consagrada a la fagocitación de sí misma. Las brutalidades que mostró el hombre en las dos guerras mundiales acabaron con las ilusiones de la razón ilustrada, el ideal de progreso y de la autonomía humana. Hoy vivimos las consecuencias más nefastas de este trágico acontecimiento de la modernidad.