sábado, 10 de junio de 2017

VACÍO CÓSMICO Y LA NADA

EL VACÍO CÓSMICO Y LA NADA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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Los astrónomos han confirmado que vivimos en un inmenso vacío cósmico. Y con ello vuelven a resonar las antiguas preguntas filosóficas: ¿si la materia surgió de la nada? ¿Qué había antes del Universo? ¿Todo se formó a partir de un fenómeno microscópico llamado fluctuaciones cuánticas? ¿Lo explican todo las leyes de la física, es Dios el Creador de estas leyes?

La física y la cosmología se ocupan sólo de cosas que se pueden verificar. La filosofía de lo que se puede explicar racionalmente sin verificación empírica, la religión de lo que se debe tener fe por revelación.

En nuestro caso nos interesa la antigua v perenne pregunta filosófica formulada varias veces por grandes pensadores como Heráclito, Parménides, Platón, Aristóteles, san Agustín, santo Tomás de Aquino, Leibniz, hasta Heidegger. Y la pregunta es: ¿Por qué hay Ser en vez de nada?

Veamos primero lo que confirman los astrónomos. Según un nuevo descubrimiento el Universo sería algo así como una descomunal pompa de jabón con toda la materia concentrada en la superficie y casi totalmente vacía por dentro. Esta conclusión fue expuesta en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra estos días en Austin, Texas. La Vía Láctea, nuestra galaxia, junto a todas sus compañeras, se encuentra en el borde mismo de un enorme vacío de más de mil millones de años luz de extensión y en cuyo interior no hay "nada".

El "agujero" que contiene la Vía Láctea es conocido como el "vacío KBC" (por Keenan, Barger y Lennox Cowie, de la Universidad de Hawaii), y es el mayor vacío conocido por la Ciencia. La idea fue lanzada en 2013 la astrónoma Amy Barger y su estudiante Ryan Keenan, de la Universidad de Winsconsin-Madison, mostraba que la galaxia en que vivimos reside justo en los límites de un gigantesco vacío, una oscura y enorme región de espacio que contiene muchas menos galaxias, estrellas y planetas de lo que podemos ver en nuestro vecindario cósmico más inmediato.
El Universo parece un queso de Gruyere o de una enorme tela de araña en 3D en el que la materia "normal" se distribuye en agujeros y filamentos. Los filamentos estan hechos de cúmulos y super cúmulos de galaxias, que a su vez están formadas por miles de millones de estrellas, gas, polvo y planetas. Y toda esa materia "normal" apenas supone el 5% de la masa total del Universo. El 95% restante, que no puede ser observado directamente, está hecho de materia y energía oscuras.
El nuevo estudio del astrónomo Hoscheit, también estudiante de Barger, confirma la idea de que vivimos en el mayor de los vacíos conocidos hasta ahora en el Universo. Un vacío que, además, ha permitido resolver las discrepancias que existían al usar diferentes técnicas para medir la velocidad a la que el Universo se expande. Hoscheit no ha podido encontrar objeción alguna, ni obstáculo observacional que vaya en contra de la conclusión de que la Vía Láctea reside en el borde mismo de un gigantesco vacío.

Hasta aquí llega la noticia de los cosmólogos.  Y lo primero que se puede advertir es que el vacío cósmico actual no es el vacío cuántico del que surgió todo el Universo. No sólo se trata de dos tipos de vacío distintos, por lo dimensional, macrocósmico el actual y microcósmico el original, sino que por lo estructural, se relaciona con aquella fuente energética que dio origen a la energía oscura y a la materia oscura. Lo segundo a conjeturar es que la duración finita de la expansión de dicha pompa de jabón llamada Universo no tiene por qué ser relevante respecto al destino de una de sus criaturas que la habita, a saber, el hombre. Todo indica que el principio antrópico existe para subrayar la relevancia cósmica del hombre al haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios.

Tercero, si el Universo reposa sobre un vacío cósmico, este mismo vacío tuvo que haber tenido un origen y al tenerlo no es la Nada, sino que es “algo” llamado vacío cósmico. Lo cual permite deducir que el vacío cósmico no es la Nada. De modo que el vacío cósmico sería algo así como el repositorio de la energía oscura y la de la materia oscura, las cuales son también resultado de las fuerzas físicas fundamentales, las mismas que tampoco son ni el vacío cósmico ni la nada, y sí más bien algo así como el Neutrovacío (término acuñado por el matemático y cosmólogo peruano Enrique Alvarez Vita).

Cuarto, si el vacío cósmico tuvo un origen ese origen no pudo ser las fluctuaciones cuánticas del neutrovacío, porque la idea misma de lo cuántico puede suponer un vacío macroscópico pero no un vacío microscópico. De manera que el origen del vacío cósmico –tanto macro y microcósmico- no es ni sí mismo ni la nada, sino algo exterior al Universo in nuce o en potencia. Ese algo exterior no puede ser ni el azar, ni la causalidad, ni la indeterminación, sino la libre voluntad de un Ser superior inteligente y con voluntad. De modo que no es un contrasentido pensar que el Universo fue creado de la Nada por un ser omnipotente y omnisciente.

Las fluctuaciones cuánticas pueden haber dado origen al Big Bang dando comienzo a todo el Universo incluido el vacío cósmico. Pero dichas fluctuaciones no ocurren en la Nada sino en el vacío cuántico que ya es algo. Entonces, qué dio origen a ese vacío cuántico. Si suponemos que ella misma se originó, resulta siendo causa de sí misma o causa sui. Algo así como una divinidad inconsciente, una fuerza cósmica ciega. La materia y la naturaleza quedarían divinizadas. El alma quedaría convertida en epifenómeno neurológico, la inmortalidad es un mito y el espíritu quedaría pulverizado. Eso es justamente lo que se supone en la propuesta panteísta que en el fondo es un materialismo solapado.

Pero cómo explicar que de dichas fluctuaciones cuánticas se engendrara el principio antrópico y la libertad. Y, además, cómo de algo ciego se puede explicar un sentido, un propósito, un orden, un telos que parece seguir claramente el Universo. Al espíritu euclidiano se le escapa la explicación de la libertad del individuo y la historia humana. Es un fenómeno que rompe sus reglas cuantitativas y empíricas. La explicación más plausible del fenómeno humano con toda su libertad lo ofrece la elucidación teísta. Si es así al espíritu euclidiano de carácter cientificista le caracteriza la rebelión contra Dios. La libertad tiene una naturaleza propia y no puede ser reducida a explicaciones cuánticas ni causales.

Así, el vacío cósmico ligado a las fluctuaciones cuánticas encuentra el punto más controversial en la concepción de lo divino como energía autocreadora, donde resulta siendo álgido el problema de la libertad. Spinoza trató de resolverlo viendo la libertad como la conciencia de la necesidad. Lo que resulta un verdadero contrasentido. Pues no es posible construir un sistema ético ni explicar la libertad basándose en un natualismo y determinismo panteísta.

Pero si bien en un universo regido por la necesidad no puede haber ni bien ni mal, en un universo regido por la indeterminación materialmente sí puede haber bien y mal, aunque formalmente dependa de factores extramateriales, como la conciencia moral. En esta oscilación y ambigüedad subyace un materialismo ateo que no puede comprender a Dios como sujeto. No hay nada de sublime en el panteísmo. En un universo regido por la necesidad y la indeterminación sólo puede surgir un dios filosófico que es finalmente materia, pura energía ciega. Y como es material no es creador, sino ordenador. Él es naturaleza  no lo trasciende. Es un eterno flujo de energía inagotable. Pero no hay ningún fin, el azar y la necesidad lo rigen todo. No hay duda que junto a la moralidad estoica y al panteísmo metafísico spinosista se impulsó la secularización actual.

En el mundo actual el panteísmo renace sobre los escombros del mecanicismo naturalista, el materialismo, el positivismo y el cientificismo. Incluso junto al indeterminismo todos tienen en común el predominio del inmanentismo. Los mismos coqueteos con el panteísmo lo podemos hallar en aquella divinidad más profunda que Dios, en la Gottheit de la vía mística de Eckhart, el Ungrund de Jacobo Boehme, en el Uno de Plotino, el Supraser en Heidegger y en el misticismo hindú.

Pero el gran inconveniente de la afirmación panteísta es que su indiferenciación impersonal culmina en el pasivismo, el quietismo, la negación del hombre y de Dios. Sencillamente en el panteísmo no tiene cabida ninguna vocación creadora del hombre. Todo se absorbe en una oscura energía divina que no sabe nada de la energía creadora del hombre, no es antropológica, es pasiva y hostil a la creación. Todo queda absorbido en el indiferenciado divinismo original, donde no se distinguen ni Dios ni el hombre. 

La existencia de una organización maravillosa en la naturaleza y de un orden superior a la materia no puede ser obra del azar, la causalidad ni la indeterminacion. Por el contrario, la misma ciencia sugiere la existencia de un orden sobrenatural. Las únicas respuestas posibles son de orden religioso y filosófico. La misma ciencia impone la necesidad de Dios tanto en lo material como en lo espiritual. La ciencia para completar sus explicaciones exige la existencia de un espíritu consciente e inteligente que dio origen al Universo. Se trata de un espíritu superior al cual el hombre debe prosternarse humilde. Einstein decía que el primer trago de ciencia te vuelve ateo, pero en el fondo de la copa se encuentra a Dios. No aceptarlo resulta siendo un defecto epistémico serio, pero aun más grave secuela es el daño que se propina a la propia vida personal y espiritual.

Finalmente, si el Universo es como una pompa de jabón en cuyo interior está el vacío cósmico se puede decir que tanto el Universo como el vacío son el Ser en cuanto lo manifiesto. A esto se llama Realidad. Pero la Realidad no es la única manifestación del Ser. Esta también la Existencia, como el Yo de un poder ser dentro de un proyecto libre. Lo cual significa que el Ser es la fuente común de la Existencia y de la Realidad. El Ser es la fuente del Universo y no a la inversa. De modo que el Ser es eterno y es objeto de la metafísica; la Realidad es instantánea y es estudiada por la física; y la Existencia es temporal y es estudiada por la pneumatología. Ahora bien, dentro de este marco la Nada equivale a la no participación del Ser en la Existencia ni en la Realidad. En otras palabras, la Nada es la ausencia de universo pero nunca es el vacío cósmico. Qué hubo antes de la Creación, a saber, Nada. Esa fue la respuesta de san Agustín. Pero eso no significa que no haya habido el Ser. El Ser como eterno está fuera de lo temporal e instantáneo, como es la naturaleza del Universo. Por eso un Dios providente, omnisciente y omnipotente crea el cosmos de la Nada.

Lima, 10 de Junio de 2017

2 comentarios:

  1. ___Me encantó este artículo amigo Gustavo.
    ___Hay algunas otras explicaciones filosófico-científicas que necesitan ser sopesadas. Lo que ocurre es que: Antes que existiera nuestro universo material, ya existía un UNiveso de No-Materia, que es algo diferente a lo conocido hasta ahora.
    ___Lo digo, pues en lo cotidiano interactúo con burbujas cuánticas de No-Materia. Te sorprenderías de ello.
    ___No puedo decir que he visto a Dios o a algo parecido. En cambio, Sí puedo afirmar que existen otros seres, otras conciencias y que el Ser Humano de esta Tierra no surgió por evolución espontánea de nada, sino que hay un Diseño Inteligente detrás de ello, pero no fue un Dios el que generó al cuerpo homínido como vehículo para el Alma.
    ___El Alma intangible, hecha de No-materia, existía desde antes de sugiera el cuerpo orgánico. Ella alberga a la Conciencia de cada Ser Humano en la Tierra y en otras dimensiones.
    ___Este material lo he expuesto en el video de la Teoría de la Mente Simultánea, está en Youtube.
    ___Te felicito amigo.
    ___Coincido que el pensamiento filosófico debe avanzar en la búsqueda de respuestas. Al menos yo he intentado encontrar algunas respuestas al misterio del Cuerpo-Mente. El punto es que se desee sopesar esos conceptos.
    ___Un gran abrazo amigo Gustavo.

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  2. Juan Maya (Catedrático-Argentina) Estoy sorprendido y maravillado por semejante análisis para la conclusión a la que usted llega. ¿Es que usted cree en dios? ¿Es tan simple como eso? Mi abuela analfabeta ya lo afirmaba sin hacer tan profunda interpretación de un descubrimiento astronómico. Para ella todo era más simple, nunca se preguntó por el ser y la nada. Sólo amaba y era buena persona

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