domingo, 24 de septiembre de 2017

CRITICA DE LA RAZÓN CIBERNÉTICA

CRÍTICA DE LA RAZÓN CIBERNÉTICA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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La razón cibernética es hija directa de los errores metafísicos del pensamiento moderno, la abolición del Regnum Dei y la instauración fracasada del regnum hominis. Y es fracasada porque desemboca en el posthumano Regnum Cibernetes. Este Novo regnum de la máquina autónoma representa la culminación de la destrucción de la estructura metafísica dualista de la civilización cristiana por una metafísica monista de la materia. Racionalismo, empirismo, Iluminismo con su boquete abierto al idealismo subjetivo volvieron la razón contra el espíritu y la fe. Solo hay una forma de hacer que la razón cibernética deje de representar un peligro para la humanidad, y es venciendo los errores y peligros del pensamiento moderno al volver a los fundamentos metafísicos que restituyan los conceptos de ser y de persona.

Una Crítica de la razón cibernética no es ajena a dos problemas gravitantes: 1. cómo la evolución cibernética constituye la reversión de la evolución cultural en evolución biológica para el hombre. Los ricos podrán convertirse en ciborgs casi divinos. Asi, Silicon Valley es la nueva Meca religiosa con la tecnoreligión: “No necesitamos a dios sino la tecnología”. Y 2. Cómo las principales potencias libran una guerra ardorosa por lograr el liderazgo en la inteligencia artificial. Haciendo temer si la inteligencia artificial nos ayudará, nos será indiferente o nos destruirá. Pero el problema filosófico es determinar si estos sistemas autorregulados creados por el hombre llevan en su esencia el telos de una forma propia de vida y destino, que incluso puede poner término a la historia humana. La civilización maquinal del hombre inmanentista e historicista está en el umbral de un fatal destino, donde el autómata avanzado ponga definitivo fin al humanismo y declare inaugurada la nueva era transhumana. El soberbio hombre funcionalista sin Dios habiendo olvidado que su verdadera grandeza estriba en la conciencia de su miseria, cae víctima de una grandeza tecnológica que lo devora y aniquila.

Desde que surgió la máquina se sentaron las bases más terribles para la perturbación de todo el ritmo orgánico de la humanidad. Se puede afirmar sin incurrir en ninguna tecnofilia que la máquina mata el renacimiento espiritual, la vida creadora y pone la primera piedra para que perezca la vida humana. La máquina en realidad impone un cambio de mentalidad y de preparación cultural. Es verdad que todas las civilizaciones tuvieron máquinas, pero sólo desde la Europa moderna se construyó la civilización maquinal. La filosofía inmanentista, secular, de la autonomía de la razón y arreligiosa fue la verdadera base para dicho edificio de la civilización maquinal, sin fe y en desmedro de la trascendencia.

Es por ello que se puede hablar en el desarrollo humano de la fase de los instrumentos y la fase de las máquinas. La diferencia entre instrumento y máquina se puede establecer con el criterio de sistema autorregulado. De modo que a la fase de la civilización de los instrumentos -con el Paleolítico, Neolítico y la Edad de los Metales- le sigue la fase de la civilización de la máquina –eotécnica, con el agua y la madera; paleotécnica, con el carbón y el hierro; neotécnica, con la electricidad, aleación y el plástico; la cibernética, con la exploración espacial y los chips; y la biotecnológica; con la robótica, la informática y la genética-. A esta última se la denomina la Tercera revolución industrial. Pero se está haciendo realidad una Cuarta revolución llamada Cuántica, que se traduce en entrelazamientos cuánticos, computación basada en ADN, la teleportación cuántica, electrónica molecular y computadoras cuánticas muchísimas más rápidas que un computador convencional. Todo lo cual permitirá que el proyecto Avatar cuente con nano chips de memoria que simulen la conciencia virtual. En una palabra, la cuarta revolución industrial consiste en las máquinas autónomas sin programador humano.

No hay duda que la nueva revolución industrial testimonia un nuevo nivel del ingenio humano y de su grandeza inventiva. Pero a la vez abre la puerta a peores tentaciones dentro de un materialismo mendaz que fortalece la voluntad de poder. Se abren las compuertas a una nueva época histórica de barbarie civilizada, donde las máquinas pensantes y autónomas emergen amenazantes para una humanidad cosificada, carente de voluntad y espíritu superior, que hace tiempo claudicó su libertad. Las máquinas autónomas surgen justo cuando el hombre luce extraviado en un mundo caótico, hedonista, nihilista, relativista y vaciado de riqueza en su vida interior.

En la civilización maquinal brota por doquier y  espontáneamente la idolatría por la ciencia o el llamado cientificismo. El cientificismo como absolutización del conocimiento científico es en realidad ideología, pues la ciencia necesita ser complementada con otro tipo de conocimientos, como la filosofía y la teología. Pero la secularización de la cultura occidental promueve un  horizonte mental arreligioso y nihilista que se condice con el racionalismo que renuncia a las verdades suprarracionales y con el empirismo que convierte lo fáctico en lo único válido. Decir que todo eso se inicia con el Dios racional del cristianismo y su teología de la Encarnación es un despropósito que no logra entender cómo se abandona la trascendencia por la inmanencia. La civilización maquinal no surge del cristianismo, sino de la civilización capitalista que exacerba las posibilidades perversas y ominosas de la técnica. Nuestro dilema es denunciar o dominar la máquina a menos que seamos nosotros eliminados. El verdadero peligro no es el automatismo sino la restricción de la vida por su intermedio. La máquina es creación humana y lo decisivo es que debe favorecer la vida y sus valores. En realidad la máquina no es la cosa final a la que debe someterse el hombre. Pero sin aprender las lecciones de la técnica y de la maquina no surgirá un nuevo reino humano. Y la principal lección es que la mera satisfacción material por la máquina deja a la humanidad huera. Por ello, su primordial significación es que si el bienestar material no está al servicio del bienestar espiritual el resultado es la barbarie, el culto a la muerte, el narcisismo patológico, la proliferación de la guerra y un número creciente de paranoicos y sádicos.

En una palabra, las máquinas autónomas emergen en plena barbarización delicuescente de la humanidad. En el crepúsculo del nuevo caos espiritual del hombre se yergue la máquina pensante ya no como uso humano del hombre sino como uso cibernético del hombre. La otrora religión humanista Iluminista que culminaba en la definitiva divinización del hombre representaba, en realidad, el final del humanismo mismo y en su lugar la nueva divinización de la máquina en la adviniente era transhumana.

Si las sociedades modernas se basaron en la envidia o negación del ser del otro, las sociedades posmodernas se basaran en la negación misma del ser del hombre. Se trata de una entropía ontológica metafísica de la criatura humana que se ve amenazada por el ser de otra criatura salida de sus propias manos. La deshumanización del arte ya había anunciado la tendencia de dejar de pedir las formas a la naturaleza y al hombre, para pedírselas a la máquina. El futurismo y el cubismo ya anunciaban el desmembramiento de la realidad humana. Desmembramiento que se plasma hoy en máquinas pensantes capaces de conformar colectividades inhumanas y de presidir la ruina definitiva de la propia humanidad. Si el antropoceno generó el ecocidio, será el ciberceno el que generará el antropocidio.

Desde el reloj mecánico del siglo XI hasta el robot del siglo XXI existen mil años de un desarrollo notable en la utilización de la regulación automática. En un principio dicha regulación definió la sustitución paulatina del hombre natural por el hombre artificial y el usufructo de una minoría de los beneficios de la máquina. Pero ahora se alzan voces razonables advirtiendo que la humanidad puede encontrarse amenazada por las infalibles máquinas pensantes.

Existen varias definiciones de cibernética pero no habrá problema en adoptar la definición de ciencia de los sistemas autorregulados. Dichos sistemas encuentran su mejor expresión en los avances de la inteligencia artificial, la informática, la robótica, la revolución tecnológica y el pensamiento sistémico. Pero el optimismo inicial de la cibernética humanística, que dejaría sin razón de ser los sistemas de explotación del hombre por el hombre, ha cedido su lugar a la cibernética transhumanística, donde la preocupación inicial por la mejora cede su lugar por el amenazante reemplazo de la humanidad. De manera que una crítica de la razón cibernética tiene el desafío de elucidar si dicha creación humana tiene el destino ineluctable de sustituir a su creador.

La magia es acción sobre la naturaleza y poderío sobre ella, gracias al conocimiento de sus secretos. Y las ciencias naturales y la tecnología tienen un profundo parentesco con la magia. Los orígenes de la ciencia moderna están en la magia. Lo mismo que la magia las ciencias prácticas aspiran al dominio de la naturaleza. Actualmente ya no es la magia sino la ciencia la que sueña con el homúnculo, el elíxir de la vida y la piedra filosofal. Se proclama que la transformación cibernética del ser humano será la mayor evolución biológica del ser humano. Incluso ya se asume que la muerte es un problema tecnológico por resolver. Pero lo que no se advierte es que en el deseo irrefrenable de apoderarse de todo aquello de lo cual el hombre extrae su fuerza y poder hay un oscuro elemento de magia negra. El humanismo prometeico del Renacimiento se trocó en Humanismo fáustico de la Ilustración y éste en humanismo luciferino de la Revolución industrial. Más su última mutacion a la vista es el posthumanismo de los ciborg autónomos. En este sentido la cibernética cobra un giro que realmente parece nacido de la mente mefistofélica de la magia negra.

Esta nueva magia  y encantamiento, que deja al hombre hechizado por los magos de mandil blanco, en vez de fundarse sobre la relación con los espíritus como demonios se basa primordialmente en las matemáticas, la inducción y la experimentación. La descripción numérica del cosmos ha sido el camino griego hacia la realidad. Aunque con  la teoría de la probabilidad, el método estadístico, la incertidumbre, la topología y los números irracionales se va por la senda de la superación del formalismo, el nominalismo, el naturalismo. En suma, hay una tendencia hacia el desplazamiento de las matemáticas cuantitativas por unas matemáticas más cualitativas que potencien su orientación realista y un verdadero camino hacia la realidad. Es cierto que el cristianismo, siempre atento a lo trascendente e inmanente, no sólo proscribió la magia sino que hizo posible la cultura autónoma mundana, las ciencias naturales y entrar en relación con las fuerzas naturales. Por tanto, el hombre de ciencia como nuevo mago que domina el mundo y sus fuerzas ocultas no proviene del cristianismo, que juzga a la naturaleza de índole espiritual, sino de la visión secularizada que achata la realidad a una inmanencia naturalista objetiva y manipulable. En suma, el hombre que aspiró a vivir sin Dios engendra en su marmita de brujo a su último engendro robótico que puede vivir absolutamente sin religión, sin trascendencia y sin fe.

Pero la cibernética como creación humana es una potencia bifronte. Por un lado puede ayudarnos a recuperar el equilibrio entre lo material y lo espiritual. Pero también, por otro lado, puede conducirnos a la senda sin retorno del hundimiento definitivo de la civilización humana. Es un riesgo real que esta fuerza potente haya surgido cuando en una civilización maquinal hedonista, relativista y nihilista las fuerzas espirituales humanas lucen desvaídas. Pero la historia es de carácter tendencial y no ineluctable. De modo que las esperanzas por la recuperación crítica del hombre permanecen incólumes.  


Lima, 24 de seiembre del 2017

3 comentarios:

  1. Junior Guerrero (UNSA) Tomo sus palabras cuando dice “en el crepúsculo del nuevocaos espiritual del hombre se yergue la maquina pensante ya no como huso humano del hombresino como huso cibernético del hombre” (p. 9) en esta parte me parece muy interesante porqueel hombre en ese afán de creerse creador quiere dotar ala maquina del sentido del pensar, perodesde mi punto de vista ese es el gran error del hombre ya que si no tuviera esa soberbia de crear maquinas sin respetar las normas morales de la metafísica, y creara máquinas para un uso humano no habría nada malo.

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  2. Junior Guerrero (UNSA) Quisiera dar énfasis en la palabra deshumanización que usted utiliza reiteradas veces en su libro.Ese proceso en el cual el hombre se ve sumergido, en la que cada vez mas el hombre se estávolviendo mas solitario, tal ves encerrado en las pantallas de un celular, de un ordenador. Lasredes sociales en la actualidad, son la principal causa de que la mayoría de los hombres actualesse encierren mas en la tecnología, según ellos están haciendo relaciones sociales pero lo que nose dan cuenta es que se están volviendo cada vez mas individualistas solo se relacionan con elcelular con el ordenador. Este boom de las redes sociales ha llevado al hombre a tal puntoridículo de llevar a conversar a las personas con personas anónimas. A veces me pregunto ¿hastaque punto llegará el hombre con este vendito capitalismo? Que cada vez mas nos está volviendoidiotas. Creo que es necesario tomar las palabras de un autor que no recuerdo el nombre, el cualdecía que “el hombre está en un proceso de Re animalización”, y si eso fuera cierto hasta quepunto llegará el hombre esa es la gran pregunta

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  3. Junior Guerrero (UNSA) Y para concluir reitero lo manifestado al comienzo que todo lo creado por el hombre, que seausado adecuadamente sería un beneficio para el hombre, pero la realidad es otra en nuestrasociedad eso no se da el hombre cada vez mas se idiotiza con la tecnología, que quita el sentidocreativo, critico y pensar del hombre, ¿Qué hacer ante esto? ¿Cómo frenar esta ola delcapitalismo que con tal de dominar el mundo idiotiza la humanidad?, ¿el hombre llegará a creartal maquina que sea el causante el fin del hombre pensante? ¿Cómo desarrollar el sentidocrítico? ¿Cómo puedo desarrollar una aptitud filosófica? Esperando su respuesta a todas misinquietudes me despido

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