domingo, 22 de julio de 2012

ANTARQUI EL MISTERIOSO CHAMÁN INCAICO



ANTARQUI: EL MISTERIOSO NIGROMÁNTICO

QUE “VOLABA POR LOS AIRES”

Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


A Wally Blauw, cultivadora de la medicina mental;
Y a Sil Cari cuya profundidad va hacia lo espiritual.

ANTARQUI, según cuenta el relato recopilado por el cronista español Pedro Sarmiento de Gamboa y probablemente traducida por Gonzalo Gómez Jiménez en 1572, era un hombre que traía consigo en sus conquistas el determinado y decidido Túpac Inca Yupanqui y su peculiaridad es que estaba dotado de extraordinarios poderes que hoy llamamos psíquicos..

Túpac Yupanqui, hijo del Inca Pachacútec, nace en 1440 d.C. (en lo que sigue me ciño en las fechas a la obra del renombrado historiador peruano José del Busto Duthurburu, Historia cronológica del Perú, Lima 2006) y sería el décimo inca y segundo emperador del Tahuantinsuyo. Desde 1450 cogobierna con su padre Pachacútec, pues según Sarmiento de Gamboa éste era el hijo mayor de éste. Siendo el príncipe heredero educado secretamente en la Casa del Sol comanda en 1461, a los 21 años, la primera campaña al Chinchaysuyo y gana el reino de Chachapoyas. A su retorno al Cusco su padre, que ya era muy viejo, instaura el  Inti Raimi o Fiesta del Sol. Al año siguiente, en 1462, emprende su segunda campaña al Chinchaysuyo y conquista el reino de Quito. Y es aquí cuando aparece en escena el gran nigromante Antarqui al cual consultará si debe ir tras las desconocidas “Islas del Poniente”.

No hay que omitir que, por lo demás, el Inca Túpac Yupanqui fue un gran guerrero conquistador que derrotó al rebelde Chimo Cápac del rico imperio Chimú con su capital Chan Chan (1466), a la cual rindió secando el río Moche, llega al Antisuyo, ocupa el trono tras la muerte de su padre en 1471, se la emprende en el Collasuyo llegando hasta Pucara en 1474, luego va hasta el Contisuyo y conquista los señoríos de Nasca, Ica, Pisco, Chincha, Cañete y Lunahuaná (1478). Indómito e invencible llega en 1479 hasta Cochabamba, la actual Bolivia, y se desplaza hasta Tucumán, en la Argentina. Bajo su gobierno se termina la admirable y ciclópea fortaleza de Sacsayhuamán en 1483, para morir en 1485 dejando como heredero a su hijo Huaina Cápac, que entonces contaba tan sólo con 21 años de edad.

Volviendo al misterioso personaje ANTARQUI se consigna que “era un gran nigromántico, tanto que volaba por los aires”, quien al ser indagado por el Inca, que andaba conquistando la costa de Manta y la isla de Puná y Tumbes, si era verdad lo que los mercaderes marinos contaban sobre unas islas muy ricas llamadas Hauachumpi y Ninachumpi. Este viaje ha sido detalladamente investigado por el mismo Del Busto Duthurburu en su obra Túpac Yupanqui Descubridor de la Oceanía (2006). Aquí no vamos a discutir si eran unas islas de la Polinesia, que según la teoría de Del Busto eran Rapa Nui y Mangareva, sobre la base de una leyenda que existe en el lugar y en las islas Marquesas que cuenta sobre un gran rey Tupa que llegó con balsas, trayendo orfebrería, cerámica y textilería; y en contrapartida él trajo mucho oro, gente negra, una silla de latón y una quijada de caballo que fueron guardados como trofeos en el Cuzco. Hipótesis que puede ser apoyada por la travesía del Kontiki, nombre en honor al dios inca Wiracocha, que hizo el explorador noruego Thor Heyerdahl
Pues bien, el Inca antes de ordenar el alistamiento de una gran flota, que estaría después compuesta de 20 mil expedicionarios y cuya travesía duró largos nueve meses –otros dicen dos años-, tanto que muchos lo dieron por muerto, consultó al misterioso mago o brujo llamado ANTARQUI si era verdad lo que contaban dichos comerciantes marinos de Tumbes. Aunque la versión de Del Busto dice que ANTARQUI era un mercader, yo sigo aquí la traducción hecha por Gonzalo Gómez Jiménez en 1572 que lo consigna como nigromante. Por lo demás, dicha traducción parece ser más verosímil y fiel al contexto religioso y agorero de los incas.
¿Quién era ese misterioso personaje y de dónde venía? ¿Existen evidencias sobre “vuelos en el aire” que se haga por medios alucinógenos o por medios sobrenaturales? ¿Es mera ficción este relato y propio de mentes supersticiosas e idolátricas o por el contrario existen indicios para atribuirle verosimilitud? Estas son las preguntas que nos sobrevienen y que tienen relieve propio por cuanto permiten comprender la naturaleza de las ideas en un mundo dominado por el visionarismo religioso y lo sobrenatural.
Existe un libro que estudia las profecías y portentos en vísperas de la conquista, me refiero a Ideas y presagios del descubrimiento de América (FCE, 1991) y cuyo compilador es Leopoldo Zea. En nuestro caso el Inca no pide al nigromante ANTARQUI mirar al futuro (parusía), ni ver el pasado (profecía), sino ver el presente (clarividencia) para confirmar la existencia de dichas islas y si vale la pena emprender el viaje. Dice la leyenda que por sus artes Antarqui tanteó el camino y vio las islas, gente y riquezas de ellas, y retornando con certeza dijo a Túpac Inca que todo era verdad.
¿Es esto posible? En primer lugar, Antarqui puede ser asociado etimológicamente con la palabra quechua Antisuyo o punto cardinal que señala el Este, en el caso del Perú se refiere a la gente de la selva amazónica, lugar famoso por sus poderosos chamanes y uso de vigorosas plantas alucinógenas, la ayahuasca entre las más célebres. Por tanto, Antarqui pudo ser un nombre que relacionaba al nigromante con su lugar de origen, a saber, la selva amazónica. Si estamos en lo cierto, entonces lo más seguro era que utilizara yerbas alucinógenas para provocar estados alterados de conciencia.
En segundo lugar, el antropólogo suizo Jeremy Narby, que vivió dos años con el pueblo amazónico Asháninka, escribió La Serpiente cósmica, el ADN y los orígenes del saber (1998), en la cual expone su teoría de que los chamanes en un estado de conciencia alterada llegan a nivel molecular, donde hallan a las “esencias animadas” que comunican la sabiduría sobre cualquier tema y área.
Diríamos que el alucinógeno actúa como el principio activo de la experiencia límite de la conciencia, que permite liberar a la mente de las ataduras de la materia, favoreciendo el encuentro humano con la verdad del inconsciente, inconsciente que rebasa lo cognitivo racional, logra alcanzar estructuras del lenguaje simbólico, en una actitud de escucha del lenguaje metafórico del ser. Es una actitud de escucha de la palabra del ser, lejos de cualquier actitud de dominio y objetivación manipuladora humana.
Esto guarda su parecido a lo que pedía Lacan al demandar volver a Freud y al enfrentarse con los neofreudianos que han olvidado el escuchar y la palabra buscando recuperar el lenguaje del inconsciente, tratando al hombre mediante lo simbólico, muy parecido a lo que hace el chamán y a lo que hizo el nigromante ANTARQUI, golpeando el narcisismo humano en la ilusión de su autonomía recupera lo subjetivo que está unido en un vínculo holístico con el todo del ser, casi exactamente como lo están las partículas subatómicas en su comunicación instantánea.
Es decir, todo acontece como si más allá de la objetividad empírica se actuase bajo las reglas de lógicas inconsistentes, que suprimen la contradicción, logra la armonía de los contrarios, va más allá del principio de identidad, sobretodo en un escuchar y captar la esencialidad ideal y animada del mundo, que no ocupa el lugar de Dios pero permite comprender algo de su misterio y grandeza. A esto lo hemos llamado “filosofar mitocrático” en contraposición al filosofar conceptolátrico que predominará en occidente desde Parménides y Aristóteles.
Lo real es el sinsentido, como gustaba destacar a Bataille, o el sentido no da cuenta totalmente del ser. Lo cual permitió a los posestructuralistas como Foucault, Deleuze y Derrida hablar de una dialéctica de la transgresión del límite, donde el sentido de las cosas y del sujeto está más allá de lo cognitivo objetivo y racional, para hundir sus raíces en la diferencia de la identidad. No en otro sentido habló Julia Kristeva cuando dijo que el lenguaje poético favorece la irrupción de la pulsión con coherencia (fuerza irreprimible del deseo) en el orden de lo simbólico.
Efectivamente, todo esto puede parecer ridículo y asombroso pero resulta siendo no menos sorprendente y bufo que el experimento cuántico de Aspect, que cuestiona la naturaleza de la realidad porque las partículas subatómicas, como los electrones, se comunican instantáneamente con independencia de la distancia que las separa. Este fenómeno viola la teoría de Einstein que excluye las comunicaciones más veloces a la luz. De manera similar, la teoría de la serpiente cósmica y el ADN de Jeremy Narby también violan las leyes causales del macromundo, pero no por ello resulta siendo una hipótesis menos interesante y hasta probable.
Se dice que el fraile medieval San Cupertino tenía el don de la levitación hasta tal grado que tenía que ser llevado en las procesiones arrastrado por una cuerda mientras flotaba por el aire. No se conocen casos de levitación prolongada y menos aun viajes por su intermedio. Por eso es sensato descartar la levitación para Antarqui. En cambio, abundan los testimonios de viajes astrales o espirituales realizados por chamanes o nigromantes con diversos fines.
Esto se conoce también como meditación trascendental dentro de las tradiciones religiosas orientales, como la meditación mantra del hinduismo, la meditación del loto de los mil pétalos del budismo, la meditación por contemplación del budismo zen, la meditación por respiración del yoga, la meditación mediante la danza giratoria del sufismo, las percepciones extrasensoriales, las percepciones no estructuradas como las del Maestro Eckhardt o Teilhard de Chardin. La religión cristiana también tiene casos de meditación mística (como la de San Felipe Nieri, entre otros).
No sabemos con exactitud qué “artes” empleó el nigromante ANTARQUI, y quizá nunca se sepa con certeza, pero al parecer está relacionada con un tipo de meditación vinculada a la ingesta de algún alucinógeno nativo. Por lo demás, se trataba de una práctica sagrada muy extendida en el mundo americano precolombino. La meditación por alucinógenos es otro tipo básico de meditación mística, con efectos psicológicos y fisiológicos propios. Según los especialistas la meditación acontece en un punto en que converge la mente y el espíritu.
Al parecer existiría en el sujeto humano una energía profunda compleja y desconocida que va más allá del pensamiento normal y natural. Calvino habló de un sentido de lo divino, Schleiermacher habla del mysterium tremendum y  Rudolf Otto habló de lo numinoso que está más allá de la razón. El artista, el músico y el poeta experimentan también fenómenos místicos y cuya expresión en formas, colores, sonidos y palabras apagan su reproducción más fidedigna. Será por eso que el místico meditativo se impregna de silencio, como forma privilegiada de comunicación llena de significado. San Juan de la Cruz escribió: “En silencio ha de ser oída el alma”.
En el mismo sentido se expresa Eckhardt: “Para que Dios pueda entrar en ti, deben salir de ti tres cosas: el tiempo, la corporalidad y la multiplicidad”. E insistía que no hay mayor obstáculo para llegar a Dios que el tiempo. Los sufís también insisten en que “Pasado y futuro ocultan a Dios, quémalos en el fuego”. Y el Dhammapada dice: “Es la mente lo que da a las cosas su realidad. Quien obra con mente impura, el pesar le sigue”. Por su parte la Theologiae Germania reza: “Nada arde en el infierno, sino el Yo”. Ahora se entiende lo que decía San Francisco de sales: “Dios no te priva de su amor, tú le privas de su cooperación”. Razón tuvo Fenelón al escribir: “A medida que la luz aumenta, vemos que somos peores de lo que pensábamos”. Y no menos razón tiene Chuang Tsé al decir. “El necio es seguro porque se cree sabio”. Y todo esto se relaciona con lo subrayado por el sacerdote español Miguel de Molinos, quien siempre estuvo interesado en la paz interior por medio de la oración pasiva: “Hay tres grados de silencio: silencio de la boca, silencio de la mente y silencio de la voluntad”.
Por lo cual se puede ver que se trata no de un camino intelectivo, ni emocional, ni volitivo, sino corporal-extrasensorial. Lo cual nos lleva hacia la pregunta por qué el hombre medita, haciéndolo con mayor intensidad en las culturas ancestrales. Todas las indagaciones mítico-religiosas llevan hacia el mismo punto, a saber, porque se busca el conocimiento de una relación con el universo que hoy está perdido pero que hubo un momento en que fue natural para el hombre (¿adánico, original, etc.?).
Todo esto nos lleva a afirmar que la historia sobre el nigromante Antarqui no es un “invento mágico religioso” con fines político-ideológicos, sino que, por el contrario y lejos del reduccionismo sociologista y cientista, se trata de una manifestación espiritual y sobrenatural legítima propia de un mundo cultural sacralizado hasta límites de la idolatría y de una condición humana hasta hoy desconocida.
Lima, Salamanca 22 de Julio del 2012

sábado, 21 de julio de 2012

EL HOMBRE COMO CRIATURA UTÓPICA

EL HOMBRE COMO CRIATURA UTÓPICA

Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


DEFINICION DE UTOPIA
La  definición usual de la Utopía es: Género literario y filosófico creado por Tomás Moro basado en la planificación ideal de una forma de gobierno perfecto, a la cual se le ha añadido posteriormente la acepción de ‘irrealizable’ (utópica).

Esto es que no sólo es el ideal político, social y religioso irrealizable (Platón, Campanella, Bacon), sino también, y a la luz de modernas teorías psicológicas de desarrollo personal y motivación,  involucra la dimensión personal e individual

VALORACION DE LA UTOPÍA
Fue el filósofo fundador del positivismo Augusto Compte quien confió a la utopía la tarea de mejorar las instituciones políticas y desarrollar las ideas científicas.

Fue Marx el que le dio un connotación peyorativa y condenó como utopistas las formas de socialismo de Fourier, Saint-Simon y Proudhon.

Más tarde Sorel opuso la utopía, obra de teóricos, al mito, obra de revolucionarios. Lo cual fue recogido por el marxista peruano José Carlos Mariátegui.

En sentido contrario, Mannheim considera que la Utopía tiende a realizarse mientras que Ideología no. Lo que es modernamente aplicado por Francis Fukuyama con su tesis del fin de la historia y el triunfo del neoliberalismo.

ELEMENTOS DE LA UTOPÍA
Los elementos de la utopía pueden clasificarse del modo siguiente:

-       Profético, anuncio de acontecimientos porvenir.
-       Escatológico, referente a las cosas últimas de la historia o del futuro.
-       Cientista, conformada por observaciones útiles y genuinamente objetivas.
-       Moralistas, recomendaciones para mejorar la conducta social e individual.

VARIEDADES DE UTOPÍAS HISTÓRICAS

A.-MÍTICO-RELIGIOSAS:
-       U. mágico-animista, busca la felicidad con conjuros y sortilegios
-       U. Milenarista, unido al mito arcaico de Fundación y al mito de la Promesa
-       U. Cristiana, predica la perfecta Ciudad Celeste de Dios ante la concupiscente Ciudad Terrestre.
-       U. Apocalíptica, busca establecer el Reino de los evangelios.
-       U. Cabalística, preconiza el destino místico-revelado del mundo.
-       U. ufológicas, mantiene la idea que civilización extraterrestre salvará la humanidad.

B.- LITERARIA:
-       U. Imaginarias, propone exploraciones ficticias (Cirano de Bergerac, Fenelón, Variasse).

C.-FILOSÓFICAS:
-       U. Racionalista, que confía en la razón para los cambios sociales
-       U. Iluminista, extiende la crítica de la razón a todos los campos sin excepción.
-       U. Positivista, amplía el método científico a la organización de la sociedad humana.
-       U. Hermenéutica, propone un mundo pluralista sin estructuras objetivas de la realidad.
-       U. Naturalista, lo cultural es funcional por tanto hay que adaptarse al determinismo genético (R. Dawkins).
-      
D.-POLÍTICAS:
-       U. Marxista, preconiza que cambiando el ser social se transforma la conciencia social.
-       U. Liberal, búsqueda de un mundo feliz donde prime la libertad sobre la autoridad.

CLASIFICACIÓN DE LAS UTOPÌAS
-       U. Cientistas, aquellas que ponen mayor énfasis en el elemento científico, en la episteme, (Racionalista, Iluminista, Positivista, Marxista, Naturalista, Liberal) y que son mayormente de raigambre occidental.
-       U. Escatológicas, las que colocan la mayor importancia en el elemento intuitivo, irracional y mistérico (Milenarista, Cristiana, Apocalíptica, Cabalística, Imaginaria) y que son o padecen el influjo de las civilizaciones orientales.
-       U. Interpretacionistas, enfatizan la racionalidad interpretativa, el nihilismo escéptico y el pluralismo.
-       U. personales, corresponde a las metas e ideales personales.

LA UTOPÍA HERMENÉUTICA.-
-       Sostiene que todas las utopías clásicas son falsas porque se basan en un fundamentalismo metafísico que supone una estructura objetiva de la realidad.
-       El fin de las utopías clásicas representa el fin de la modernidad misma.
-       El fin de la modernidad exige ir hacia una racionalidad histórico-interpretativa.
-       La racionalidad interpretativa rescata la dimensión utópica pluralista y nihilista.
-       Ha sonado la hora del naufragio de las Utopías esencialistas y su reemplazo por las Utopías antiesencialistas, no metafísicas y anti fundamentalistas.
-       Vattimo (Nihilismo y emancipación, 2003) reconoce la necesidad de una izquierda no metafísica, más pragmática y desideologizada, que asuma la autonomía de la política y abandone la interpretación metafísica entre justicia y derecho.

CONSIDERACIÓN CRÍTICA.-
-       El pensamiento utópico occidental ha entrado en una seria crisis histórica tras el derrumbe del socialismo real y el desencanto de la globalización neoliberal. Lo que se viene imponiendo es un pragmatismo anético, sin valores y ramplón que va decantando un peligroso derrotero histórico para nuestra civilización
-       ¿Tendrá razón la filosofía hermenéutica posmoderna al sostener que la nueva utopía de nuestros tiempos es la U. nihilista que busca un mundo donde se respeten la pluralidad de interpretaciones y la libertad de cada uno? ¿es acaso cierto y justo afirmar, como lo hace la filosofía posmoderna, que todas las U. clásicas han pretendido imponer la libertad y la democracia mediante la violencia armada, como es el caso de la lucha norteamericana contra el llamado eje del mal?
-       Pero ante la interpretación hermenéutica surge la pregunta ¿Si no hay verdad objetiva ni principio de realidad, si no hay ser sino evento interpretativo, entonces cómo legitimar la libertad, la justicia y el derecho?
-       Lo cierto y constatable es que por un lado no todas sino algunas U. esencialistas ponen en peligro la libertad del individuo, y por otro lado, las U. antiesencialistas buscando preservar la libertad humana ponen en peligro la posibilidad del conocimiento y de la verdad misma.
-       En conclusión, el pensamiento social Utópico resuelve su vigencia al no entregarse en brazos del relativismo escéptico ni caer bajo el peso del fundamentalismo dogmático.
-       Además, onto-antropológicamente el ser humano es constitutivamente utópico, no sólo vive haciendo utopías sociales y personales, sino que su ser es una utopía, un proyecto, una posibilidad incierta e irrealizable de perfección, busca lo imposible y sueña constantemente con lo utópico.
-       El hombre es un ser utópico porque es un ser imaginativo. Es decir, no vive ceñido al dato fáctico del mundo, sino a la imagen que recrea en sí sobre el mundo, vive su sueño, su propia poesía, y esto es lo que lo hace más humano.

Lima, Salamanca 21 de Julio 2012

ANTENOR ORREGO PROFETISMO Y UTOPISMO NO CIENTISTA

ANTENOR ORREGO
 PROFETISMO Y UTOPISMO NO CIENTISTA
Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía
 

Antenor Orrego no fue un sabio acrisolado al estilo de Confucio, ni un místico sumido en la meditación como Buda, fue más bien una figura radicalmente profética, caracterizada por una espiritualidad de extraordinaria intensidad.
Un gran pensador, a su manera, fue un filósofo perfectamente coherente pero no un filósofo sistemático que nos dejara un sistema doctrinal perfectamente acabado y libre de contradicciones. No fue un erudito apartado del mundo, que desarrollara una problemática filosófica abstracta de fe y obras.
A él se podría aplicar perfectamente las palabras de Pablo en los Hechos de los Apóstoles: “He soportado más penalidades, he estado mas veces en prisión, me han dado más azotes, muchas veces estuve en peligro de muerte... He hecho muchos viajes, he cruzado peligrosos ríos, peligros de salteadores, peligros de los de mi pueblo, peligros de gentiles, peligros de ciudad, peligros en despoblado, peligros de mar, peligros entre falsos hermanos”.
La vena profética de Orrego no sigue un enfoque reflexivo y temático, sino que la misma fue un proyecto vital; su grandeza se mide así como resultado de cómo resplandece en su obra la autenticidad de una vida que vivió de cara tanto a la historia, como a la eternidad.
Sin embargo, ¿hay mesianismo en su pensamiento? ¿si lo hubiera, cómo entenderlo en relación con su profetismo? ¿no fue mas bien un utopista? ¿Guardará su pensamiento relación con el milenarismo?.
En realidad, esto es todo un tema que ocuparía un estudio aparte; por lo cual aquí sólo dejaré apuntadas unas cuantas ideas. Conocido es, por ejemplo, cómo el pensamiento iluminista, profético y apocalíptico de Joaquín De Fiore(fallecido en 1202), influyó sobre algunos cronistas de la Conquista de América, con su doctrina de las tres edades del mundo: la edad del padre o del Antiguo Testamento, la edad del Hijo o del Nuevo Testamento, y la edad del Espíritu Santo o monacal y espiritual; haciéndolos pensar que lo que estaba ocurriendo en la Conquista del Nuevo Mundo pertenecía a la edad del Espíritu Santo. Un eco lejano de la profecía iluminista de joaquinismo se puede establecer en Orrego, cuando en vez de la edad del espíritu santo el predice la edad del humanismo americano para en nuevo mundo.
Su profetismo encierra esa confianza mesiánica en un proceso bienhechor que se espera. Pero tratase de un proceso que ha de plasmar una idea o proyecto hermoso pero realizable, en ese sentido no es utópico para él el humanismo americano que prevé. No obstante hay vínculos con el tema de la Ciudad Radiante común al utopismo y al milenarismo. Y es que él, después de todo, es un pensador occidental, que nace de una doble raíz externa: semítica o judeocristiana, de la que hereda la noción de progreso, creación y libertad individual; y grecorromana o indoeuropea, de la que recibe el racionalismo y la visión cíclica de la historia. Pero a su vez cuenta con la presencia de una raíz interna: el mestizaje entre lo indígena y lo hispánico, de la que absorbe un alma dividida que añora su integración.
El humanismo americano de Orrego, en este sentido, no está al margen del dilema de los tiempos modernos entre la revolución milenarista, que busca la revolución de los pobres y el progreso, y la utopía cientista, que supone el regreso a la quietud protectora del seno materno y el eterno presente. Pero él fue consciente de que ambos ponen en peligro la libertad del individuo.
Si la utopía es el símbolo onírico de retornar al protector útero materno, el milenarismo es el avance hacia la   dictadura  del   pueblo, la utopía es un sueño de refugio y la utopía científica mezcla está calma con la noción de progreso del milenarismo. En este sentido, lo que tranquiliza al hombre secularizado de hoy no es la religión sino la ciencia, aún bajo peligro de sacrificar su tranquilidad. En el marxismo hay la utopía de las leyes justas, y a la vez el milenarismo del reino de los pobres.
Orrego no es un milenarista porque cree que más allá de cualquier configuración histórica del Espíritu, incluso del humanismo americano, está en primer lugar el reino de la felicidad infinita del espíritu finito por la presencia de Dios en la conciencia del hombre. No abraza por tanto un utopismo cientista que pone incienso en el altar de la ciencia ni cree en la perennidad de la felicidad presente en este mundo. Pero tampoco es un milenarista de viejo cuño, que rechace la necesidad de construir en la tierra la Ciudad del Sol; lo que no admite es el peligro totalitario de cualquier teocentrismo ó antropocentrismo, por ello, justamente su metafísica resucita – sin quererlo – la síntesis realista del tomismo entre lo inmanente y lo trascendente, evitando caer en una metafísica inmanentista atea del existencialismo tanto sartreano como heideggeriano, y la chatura neopositivista que hiperboliza lo experimental y lo sensible.
            Su metafísica se basa en una filosofía equilibrada que no rechaza la ciencia, confía en la razón sin desconocer sus límites y subraya la responsabilidad social del hombre sin olvidar que su fin último es la vida sobrenatural y la visión de Dios.
Lima, Salamanca 21 de Julio 2012

ANTENOR ORREGO Y HUMANISMO SIN ANTROPOCENTRISMO

ANTENOR ORREGO Y EL HUMANISMO
 SIN ANTROPOCENTRISMO
Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

                                                    

Hacia un humanismo americano es una obra inédita de Antenor Orrego, publicada por Mejía Baca en el año 1966; no comentada por Augusto Salazar Bondy en su Historia de la ideas en el Perú contemporáneo de 1967, apenas mencionada en un pié de página en su Filosofía en el Perú; presentada en las Obras Completas de 1995 sin comentario ni reseña alguna; y expuesta justiciera, aunque sucintamente en veintidós  líneas, por David Sobrevilla en su Filosofía Contemporánea en el Perú de 1996.

Por esto, no creo haber incurrido en un exceso al haber expuesto con alguna mayor atención su contenido. Al contrario, creo que era necesario por un doble motivo: para apreciar los sutiles matices de su pensamiento, y para demostrar que su elán humanista hallase fuertemente unido aún ontologismo religioso.

Se trata, pues, de entender el humanismo americano de Orrego en su plenaria dimensión: un nuevo proceso vital y cultural preformado fecundamente por las fuerzas arquetípicas del Espíritu, que actúan desde la profunda capa trascendente y eterna del individuo. Esta acción fecunda en la historia humana por parte del Espíritu,  guarda  un  parecido muy estrecho con Bossuet y su idea que la causa única y primera de la Historia es Dios, el cual actúa a través de una causalidad natural. En Orrego, el humanismo no supone deslizarse hacia la antropolatría de Feuerbach, Compte o Nietzsche, ni encarna aquella culminación de la absoluta autonomía humana hija del antropocentrismo renacentista.

Su noción de espíritu está lejos de derivar hacia una divinización democrática de la humanidad, como ocurre en los dos primeros mencionados, ni en una divinización aristocrática del hombre como sucede con el filósofo de la voluntad de poder. Tampoco Espíritu significará para Orrego: alma, entendimiento o razón, o lo que Hegel llama Espíritu subjetivo; ni significa el mundo de las instituciones históricos-sociales como en Dilthey; o forma de vidas como en Spranger. Sino que, su significado se retrotrae mas acá de la filosofía moderna, resulta más emparentado con la fuerza sutil que anima todas las cosas en el cristianismo, aunque sin mentar el significado trinitario del nombre Espíritu.

            Substancia sutil, antes que la materia sutil de los estoicos y teósofos del Renacimiento, es lo que hay en Orrego. Cierto que, Víctor Andrés Belaunde, en su Síntesis Viviente, al referirse a la crisis de la civilización actual la relaciona con la desintegración del Espíritu religioso, mientras que Orrego pondrá más énfasis en su humanismo americano, en el crisol de las culturas, su entremezclamiento y nuevo fruto. Pero aquí el contraste es de perspectiva más que de contenido, porque mientras Belaunde  pone énfasis  en el  objetivo  religiosos Orrego pone hincapié en el proceso cultural para llegar al mismo objetivo.
Es decir, su humanismo supone al Espíritu que guía a los hombres por la senda de la verdad y estará con ellos siempre como presencia continua de Dios.
 Antenor Orrego y Víctor Andrés Belaunde se inspiran siempre en una antropología de la trascendencia, postulan como el Inca Garcilaso que nuestro objetivo es lograr la unidad espiritual mediante el mestizaje y que la tragedia del hombre moderno reside en cerrarse a la fe y a la trascendencia. Sin embargo, en Orrego no hay ese abierto y franco catolicismo presente en Belaunde.
Lima, Salamanca 21 de Julio 2012