Revista peruana de Filosofía dedicada a los temas de metafísica, ontología, antropología filosófica, ética y política con especial énfasis en las categorías de lo anético, mitocrático, hermenéutica remitizante e hiperimperialismo. Contacto: gus_floque@yahoo.com
miércoles, 25 de diciembre de 2024
EL HOMBRE ANÉTICO
ESENCIA TEOLÓGICA Y FILOSÓFICA DE LA CARTA A LOS ROMANOS
ESENCIA TEOLÓGICA Y FILOSÓFICA
DE LA CARTA A LOS ROMANOS
La salvación
por gracia mediante la fe es la esencia fundamental de la Carta del Apóstol
Pablo a los Romanos. Esta esencia contiene un doble significado -teológica y
filosófica- que ha resultado fundamental para la doctrina cristiana. Veamos su
contenido.
Esencia
teológica:
1. Todos los
hombres son pecadores y están destituidos de la gloria de Dios, pero son
justificados gratuitamente por la gracia de la Redención de Cristo Jesús. La
Justificación es por Fe.
2. Cristo
ofrece la salvación a todos los que le invocan, sin distinción de razas, clases
sociales, culturas y pueblos. El pecado y la salvación son universales.
3. Estar en
Cristo es vivir según el Espíritu y no la carne. Esto es la Vida en el
Espíritu.
4. Dios elige
su pueblo con propósito soberano y la salvación es parte de su plan eterno. Elección
y predestinación.
Esencia
filosófica:
1. La
condición humana es lábil, proclive al mal y busca salvación por la vía
espiritual.
2. Por la
razón natural el hombre distingue el bien y el mal, pero dicho conocimiento no
le es suficiente para dominar sus pasiones. El hombre necesita de la gracia
sobrenatural divina para redimirse. Y esto lo consigue en Cristo.
3. La ética y
la moral cristiana es una exhortación a subsumir la carne al espíritu, lo
corporal a lo espiritual, ofrecer el cuerpo como sacrifico vivo, amar al prójimo
-incluso al enemigo-, y vivir en paz y armonía con los demás.
Frases
paradigmáticas:
“Como el
pecado entró al mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom. 5:12).
“Cuando el
pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Rom. 5:20).
“No hago el
bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Rom. 7:19).
“Ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a
la carne, sino conforme al espíritu” (Rom. 8:1).
“Insondables
son sus juicios, inescrutables son sus caminos” (Rom. 11: 33).
Conclusión:
La salvación
por gracia mediante la fe es en definitiva el reconocimiento de que la
condición humana no se justifica por sí misma, sino que como criatura finita se
justifica por la gracia de su Creador. Lo que supone humildad, confianza y
espiritualidad. Todo lo cual tiene como trasfondo metafísico el sentido
multívoco del ser, o sea, la distinción entre ser finito y ser infinito.
domingo, 22 de diciembre de 2024
EXPERIENCIA SOBRENATURAL DE UNA AMIGA ARQUEÓLOGA
EXPERIENCIA SOBRENATURAL
DE UNA AMIGA ARQUEÓLOGA
Un relato y una entrevista
Gustavo
Flores Quelopana
Mi amistad con Esther Álvarez Trujillo es reciente. La conocí en la segunda mitad del año 2024, en la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), a la que tuve el honor de asistir como invitado a dar unas conferencias sobre la filosofía prehispánica. Terminada la exposición y en las afueras del Aula Magna se me acercó y tuvimos una breve conversación que luego se prolongó al día siguiente sentados en las gradas que están fuera del auditorio central de dicha casa de estudios.
La primera impresión de su persona fue pensar que se trataba de una estudiante. ¿Puedo hacerle unas preguntas?, me dijo. Por supuesto, ¿eres estudiante?, le pregunté. No, soy profesora.
Me dejó sorprendido por su apariencia bastante simpática y juvenil. Luego me informaron que fue una destacada estudiante y que recientemente estaba dando clases en lo suyo, esto es, la arqueología.
Bueno, en la conversación posterior donde estábamos sentados en las gradas hablamos mucho de filosofía, libros, religión hasta llegar al tema de lo sobrenatural Y me relató una experiencia que me impresionó. Ahora, a unos días de la navidad se presenta esta oportunidad para pedirle que tenga la gentileza de escribir dicho relato a lo que accedió sin problemas. Además, añado una breve entrevista pertinente al tema.
He aquí su
escrito. Les advierto que es terrorífico, escalofriante e impresionante.
La Experiencia Sobrenatural
Bueno sí, fue hace mucho tiempo en realidad, cuando apenas era una estudiante. Una noche cualquiera nos reunimos con una amiga y un amigo, y decidimos dar una vuelta por los alrededores de Huaraz con el auto de aquel amigo (aquí hay un lugar muy conocido llamado el Pinar, que queda 10 minutos con movilidad del mismo Huaraz).
Aquella noche llevamos algo de beber para acompañar nuestra conversación de aquella noche. Al principio nuestro objetivo era ir al mismo Pinar, pero cambiamos de opinión y decidimos aventurarnos e ir un poco más arriba. Cuando llegamos al lugar nos encontrábamos en un pequeño pueblito, con pocas casas y escasa ilustración, bajamos del auto y decidimos poner algo de música (todavía no sacábamos ninguna bebida).
Hasta que mi compañero esté poniendo la música, mi amiga tuvo la necesidad de ir al baño, como estaba un poco oscuro y el pequeño lugar no estaba bien iluminado mi amiga me pidió que la acompañara, al ver que se demoraba decidí llamarla y al ver que no me respondía decidí ir por ella, cuando me estaba acercándose vi que una sombra se acercaba y al darme cuenta que era mi amiga me alivié.
Pero había algo raro en ella, su mirada estaba perdida y desorbitada, su silencio no era normal y su caminar era lento y agobiante, al darme cuenta de ello me dirigí hacia ella y le pregunté qué pasaba, su silencio lo decía todo, definitivamente algo ocurría, me preocupé y le dije a nuestro amigo que regresábamos que mi amiga no se encontraba bien, al darse cuenta de ello mi amigo se puso a preguntarle ciertas cosas y al ver su comportamiento extraño, pensó que era una broma.
Cuando decidíamos regresar nuevamente, mi amiga se tiró al piso y comenzó hacer con sus manos dibujos extraños en el suelo, balanceando su cuerpo con una mirada fija a lo que estaba haciendo (parecía que estaba poseída), al ver ese comportamiento mi amigo pensó que era una broma y se puso a cuestionarla, yo le expliqué que no se trataba de ninguna broma y que nos fuéramos de una vez.
Cuando de repente mi amiga comenzó a hablar en una lengua extraña (no era el quechua ni ninguna lengua que hallamos escuchado antes), pero al parecer se trataba de una lengua ya extinta; la quisimos levantar del suelo para subirla al auto y no podíamos ya que su fuerza era desorbitante parecía que estuviera pegada al suelo con raíces profundas.
Cada vez que pasaba el tiempo se ponía a hablar más fuerte y más rápido esa lengua extraña, al darme cuenta que se trataba de algo paranormal decidí acercarme a ella, la abracé y le dije que le dijera a ese ser que estaba entre nosotros que nos dejara ir, entonces noté que ella hacía un gran esfuerzo por tratar de volver en sí, pero a la vez había algo que no la dejaba ir, por momentos hablaba en esa lengua extraña y por momentos llorando me pedía que no la dejara que tenía miedo, yo le susurré al oído y le dije que le pregunte quien es, que quiere, y que por favor nos deje ir.
Entonces comenzó nuevamente a hacer figuras en el piso y a hablar esa lengua, y seguidamente me dijo que: ELLA tenía miedo a que le hiciéramos daño como lo hicieron ellos antiguamente. Seguí preguntando quién era ella, y mi amiga mencionó que era el espíritu de una jovencita que vivió hace mucho tiempo, que forasteros la llevaron a dicho lugar, que la violaron una y otra vez, la torturaron brutalmente y la mataron, haciendo de su cuerpo pedazos (descuartizándola) y enterrándola en diferentes lugares.
Al ver que no la dejaba de poseer a mi amiga, noté que ese ser o espíritu quería algo de nosotros, de lo que al principio comenzó con un intercambio de información, después todo se fue volviendo más intenso, cuando mi amiga hablaba en esa lengua su voz le cambió totalmente (más gruesa y ruidosa), se balanceaba constantemente y se retorcía.
Entonces ya algo asustados y preocupados decidimos hacerla subir al auto a las malas, pero se resistía, yo le decía que le dijera a ELLA (ser o espíritu) que por favor nos deje ir que no la vamos a causar ningún daño y que haremos lo que nos pide, entonces al ver que mi amiga empezaba a ponerse muy mal, nos arriesgamos y la metimos al auto como sea, pero sin embargo ella quería abrir la puerta (mi amigo manejaba y yo iba atrás con ella).
En ese trance de seguir hablando en ambas lenguas, ella se desesperaba y me decía que algo malo nos iba a suceder si seguíamos avanzando; y en una de tantos forcejeos logró abrir la puerta del auto y se lanzó hacia la carretera, al ver aquello mi amigo asustado y despavorido pretendió seguir su trayecto, pero yo le incrimine y le dije que parara el auto que no podíamos dejarla así y en aquel lugar; al verse obligado decidió parar el auto, bajé rápidamente y fui hacia mi amiga que yacía tirada en el piso, mojada y embarrada de lodo, le dije a mi amigo que se acercara y que me ayudara a regresarla al auto.
Cuando de
repente una fuerza mayor y sobrenatural comenzó al jalarla hacia el bosque,
todo estaba oscuro y no podíamos ver quién o qué se encontraba al frente; muy
asustado y gritando sujetamos fuertemente a mi amiga de sus brazos, pero esa
fuerza tenía mucha fuerza y jalaba a mi amiga de sus piernas, en ese forcejeo
mi amiga volvió en sí y comenzó a gritar pidiendo ayuda; con mi amigo jalamos
fuertemente y pudimos sacar a mi amiga de ahí y subir al auto. A medida que nos
íbamos alejando el ambiente iba cambiando, la carga negativa se iba alejando y
mi amiga exhausta se quedó dormida
Al llegar a
Huaraz a mi amiga la llevamos a descansar y cuando despertó no se recordaba de
absolutamente nada, le dolía la cabeza y todo el cuerpo, preguntaba por qué
estaba sucia y embarrada de lodo, por qué tenía marcas y rasguños; al final
para que no entre en pánico decidimos nunca contarle nada de lo que pasó.
Aquí termina su relato rememorativo. Y doy comienzo a una corta entrevista.
Entrevista
Gustavo
Flores Quelopana:
Sobre la base de tu relato quiero que me permitas hacerte unas preguntas. ¿Sí?
Esther R. Álvarez Trujillo:
Claro profesor
G.F.:
¿Qué crees que poseyó a tu amiga?
Esther:
Analizando todo aquel suceso, el espíritu de la jovencita que fue ultrajada y asesinada. Al parecer quería algo.
GFQ:
¿Por qué ese espíritu quería hacerle daño?
Esther:
Porque a ella también le hicieron daño, y desde mi punto de vista quería que alguien (mi amiga) pase lo mismo que ella, ya que no nos deja ir
GFQ:
¿no te parece que un alma en pena lo que busca es misas y no hacer daño?
Esther:
De repente,
pero no olvidemos que ese suceso de la jovencita pasó hace mucho tiempo, y sus
familiares posiblemente no hicieron ninguna misa
GFQ:
¿ese detalle
no era mayor razón para pedir misa?
Esther:
Mi amiga mencionó algo; que la señorita vivió ya hace mucho tiempo, no en épocas casi recientes
GFQ:
¿Si no pidió misa no te parece que era un demonio que se hacía pasar por la jovencita para hacer daño?
Esther:
Buena pregunta. No lo pensé.
GFQ:
Toda la fuerza, lenguas extrañas y agresividad mostrada por ese espíritu, ¿no te parece que corresponde más a un demonio que a un alma en pena?
Esther:
Pensé que la lengua extraña se trataba de la lengua que hablaba la señorita. Pero...Si tiene mucha convivencia.
GFQ:
Entonces, si concedemos que se trató de un demonio ¿podemos también aceptar que se trató de un lugar maldito donde un brujo pactó con demonios?
Esther R.
El lugar al principio de nuestra llegada se sentía desde yá algo diferente, tenía una ligera carga negativa, quizás por todo lo que pasó o posibles sucesos fuera de eso que puedo haber pasado que lamentablemente desconocemos, pero no creo que haya existido el pacto entre un brujo y posibles demonios
GFQ:
¿crees en los demonios?
Esther R.
La verdad no
GFQ:
Si existen las almas más allá de la muerte, ¿no es acaso posible que existan otros espíritus que no sean humanos?
Esther:
Sólo en qué existe un ser maligno llamado satanás. El único demonio o ser maligno sería el diablo o satanás, pero no creo que haya varios de estos
GFQ:
Otros espíritus que son los ángeles que sirven a Dios y los demonios a Satanás
Esther:
Mmm no lo había visto desde esa perspectiva, ya que sí creía y creo en Dios y en la presencia de los ángeles o seres celestiales, pero sólo creía en la existencia de un sólo ser maligno llamado satanás
GFQ:
Si concedemos que hay otros reinos espirituales, ¿cómo se explica que pueda sostenerse el ateísmo? Satanás no puede ser ateo porque sabe que Dios existe, pero su rebeldía nace de su odio hacia Dios
Esther R.
Desde mi punto de vista no podría tener sustento, ya que una persona atea en un principio creyó en alguien o algo, justamente para que se defina como ateo ya está reconociendo la presencia de alguien o algo superior. Exactamente. Es por eso que se dice que hasta satanás cree en Dios. Y teme a Dios.
GFQ:
Sólo dos preguntas más
Esther:
Sí, dígame profesor
GFQ:
Siendo Cristo el que institucionalizó el exorcismo, entonces ¿no es el cristianismo la religión exorcística por excelencia?
Esther:
Hay muchas perspectivas según cada religión, para otras iglesias la iglesia católica es la fuente de todos los males y no es la iglesia verdadera. Pero basándonos en el cristianismo en general creo que sí
Tras
agradecerle el testimonio y la entrevista, sólo añado para los lectores un texto
muy valioso y orientador sobre el tema: Summa Daemoniaca. Tratado de demonología
y Manual de exorcistas del Padre José Antonio Fortea.
sábado, 21 de diciembre de 2024
ARGUEDAS Y LA NADA DIFUSA
ARGUEDAS Y LA NADA DIFUSA
Gustavo
Flores Quelopana
Si Arguedas se mató como antiplatónico entonces siguió el curso de la Modernidad. En cambio, si lo hizo como platónico entonces lo hizo como antimoderno. A primera vista se suicidó como antiplatónico y como Moderno al decirle en carta a su amigo Alberto Escobar: “Y eso, que no creo en Dios”. Su ateísmo socialista lo coloca en la esfera de la Modernidad. Pero también se puede leer la versión contraria, esto es, se mató como antimoderno y cristiano sincrético al afirmar: “No han podido borrar el rostro de Dios”. Su visión de lo sagrado y espiritual lo pone en la bóveda de lo antimoderno.
Es verdad que en Arguedas no hay una posición clara y definida, tajante y deslindante sobre la inmanencia y la trascendencia. Por momentos parece un antropólogo culturalista, en otras un panteísta, más allá un ateo, y por último un cristiano sincrético. Arguedas como filósofo -así se llama una obra mía publicada en 2021- es un filósofo literario, esto es, fue filósofo más en el espíritu que en la letra. Vio la totalidad como una unidad interconectada.
Su espíritu se esforzó por entender y esclarecer el valor del mundo andino desde una visión sincrética donde lo mágico se mezcla con un tamizado racionalismo cercano al materialismo dialéctico, donde la vida y la muerte se combinan de un modo particular. Como filósofo contempló lo universal contenido en el sincretismo de lo andino con lo universal. Pero en el balance nos deja en una significativa ambigüedad extrema, donde -como hemos visto- en un mismo renglón se combina el éxtasis religioso con la confesión atea: “No han podido borrar el rostro de Dios. Y eso, que no creo en Dios”.
Ese particular estar y no estar ante Dios en el espíritu de Arguedas sospecho que se relaciona con observaciones embriológicas que podemos hacer siguiendo a Ferenczi y relacionarlas con su traumática infancia. La idea de Ferenczi en Thalassa: ensayo sobre la teoría de la genitalidad es que el feto experimenta la repetición de experiencias traumáticas, las mismas que influyen en el desarrollo físico y emocional del individuo.
Ahora bien, si al trauma de la genitalidad fetal le añadimos la temprana muerte de su madre María Isabel Delgado a los dos años y medio de edad nos podemos dar cuenta del enorme vacío que se abrió alrededor del alma de esa pequeña criatura. Su momentánea tabla de salvación serían sus hermanos y su padre. Pero su precaria flotación duraría poco porque su padre se volvería a casar con la cruel Grimanesa Arangoitia, que sería una madrastra desalmada y con un hijo psicópata. Con ella viviría un infierno desde los seis hasta los dieciocho años.
De la relativa tranquilidad acuática y amniótica era arrojado al mundo para sufrir la orfandad prematura y luego el maltrato y la humillación que lo llevó a desear la muerte siendo niño. Así, con tan sólo diez años experimenta el deseo de morir debido al maltrato, humillaciones y soledad. Ya a los siete años el psicótico hermanastro le dice “no vales no lo que comes”.
Su microclima infantil estuvo rodeado de vacío y este vacío hubiera sido completo si no hubiera recibido el cariño de los sirvientes indígenas que lo rodearon. El hombre andino fue su consuelo y salvación ante el hundimiento total y prematura en la locura o en el suicidio del pequeño niño mestizo.
La maldad que lo acosó desde niño no era ajena al macromundo de la sociedad oligárquica y feudal del Perú de entonces, era la nota común, donde señores de horca y cuchillo eran dueños de las vidas de los desprotegidos indígenas. O sea, era un mundo donde el instinto de muerte era imperante e imponía una topología social basada en la ley del más fuerte, prepotente y abusivo.
Pero, además, era el denominador común de una época que ante los abusos ominosos provocaría la revolución mexicana de 1910 y la revolución rusa de 1917. Y cuando Arguedas cumple los dieciocho años la revista Amauta de José Carlos Mariátegui ya había sido fundada en 1926 con su ideal de integrar la cultura indígena a la identidad nacional.
En otras palabras, su niñez y adolescencia coinciden con los años de ascenso de la ola revolucionaria, el marxismo, el socialismo y la lucha proletaria. Producto de esos tiempos es que Arguedas haya colaborado con la sección cusqueña del Partido Comunista Peruano entre 1937-1938 y que a continuación haya sido encarcelado por participar en la protesta contra el enviado del dictador italiano.
Arguedas nunca fue marxista convicto y confeso, sólo simpatizó con algunas de sus ideas, especialmente las expresadas por Mariátegui. Nunca dejó de ser crítico del capitalismo y la explotación, abogando por una sociedad más justa e inclusiva con la cultura andina. Lo cual confirma que hay individuos que no se dejan absorber del todo por las corrientes imperantes, y que los hombres no son simples partículas que se dejan atraer hacia ciertos polos.
En otras palabras, Arguedas era un individuo con su propia espesura. La macroesfera social no lo sometió, pero no se puede decir lo mismo de su microesfera de la intimidad. Esos son ríos profundos que discurren en el alma independientemente de la voluntad del individuo. De ahí que su novela Los ríos profundos (1958), que deslumbra por su innovador uso del quechua, no sólo es la exploración de la lucha por la dignidad y la justicia, sino que representa la inmersión en su propia esferología profunda. Desde la tranquilidad del líquido amniótico hasta la tormentosa travesía que casi le cuesta la vida en la niñez.
En esa novela está tocando de modo tangencial su propia oquedad emocional, donde su burbuja personal amenazó con estallar desde tierna edad. Si el hombre es ya una oquedad ontológica que tiene que completar su esencia con su existencia, imaginemos cómo se catapultó en su caso su ser como oquedad al tener que enfrentar una niñez de soledad desesperante. Estos no son juegos lingüísticos con la ontología cotidiana, sino maneras de ver lo subyacente en el hecho de estar-arrojados-al mundo.
El perder prematuramente a su madre deja la impronta ontológica del estallido del espacio primario diádico con la madre. La madre ya no está y la dualidad primigenia ha sucumbido. La madre es el ser cuidador y dador de amor por excelencia, y su ausencia o desaparición lastra la evolución psíquica y ontológica del individuo. Al evaporarse de la intimidad ese lado afectivo de la experiencia ontológica interior hace su ingreso de manera bastante amplia la Nada en el meollo del alma. Pero la placenta fetal deja su huella espiritual en el desarrollo psíquico del individuo. Esta es sinónimo de protección, protección que deberá ser continuada en la esfera de la niñez. La ontogénesis se prolonga en la filogénesis como amor y cuidado.
Más, cuando este proceso es interrumpido en el alma del hombre comienza a participar más en la Nada que en el Ser. Naturalmente que esta Nada se agiganta en la cultura moderna con su gran tema que se llama autonomía. En contraste, el gran tema de las culturas premodernas era la participación. Antes todos se sentían ligados, ahora todos se experimentan desligados. De suyo se comprende que de este proceso participan las propias culturas. Así, la ciencia moderna con su idea matriz de predominio de lo empírico y la inserción de lo infinito en lo finito hizo que el hombre moderno se sintiera sin centro en el cosmos y casi flotando en el vacío.
El hombre antiguo y medieval es ontológico, centrado en el ser, y se siente seguro en el mundo, el hombre moderno es epistémico, centrado en la duda y despojado de centro metafísico. O sea, la condición de la soledad humana aumentó en la Modernidad, con toda su secuela de trastornos psíquicos. Foucault señaló bien que la Modernidad de Occidente dio inicio a la segregación y exclusión del loco, mientras en la sociedad antigua estaba bien integrado que en el contexto cultural. Pero si esto es el desequilibrio de la propia razón en la Modernidad arrostrada por la voluntad de poder, entonces hay locuras epocales, y la de la Modernidad es la locura de la autonomía que incrementa la sensación de soledad, vacío existencial e irrupción de la nada en el alma.
Muy bien, si la madre es la redondez protectora ¿cómo será suplida ante su falta? ¿Acaso por otra macroesfera? ¿Será la esfera de Dios? Las simbiosis psíquicas son misteriosas, alambicadas y escabrosas, pero siguen su curso. Lo cual tampoco significa que sea un destino inevitable que suprime la libertad humana. Sólo existe un necesitarismo psíquico en caso de extrema debilidad del individuo. La mayor parte de los procesos transitan en una simbiosis entre lo inconsciente y lo consciente, donde buscamos que primer la razón. Sin duda, siempre estamos ante un espacio simbiótico, pero ello no anula nuestra libertad y nuestra razón, aunque la condiciona.
En otras palabras, el espacio anímico de toda persona es complejo, pero puede serlo más en circunstancias especiales, como las presentadas en la biografía de Arguedas. Esto no quiere decir que su pérdida de la dualidad acuática primigenia protectora lo haya conducido directamente y de modo mecánico hacia su afirmación: “No han podido borrar el rostro de Dios”. Pero sí de modo indirecto. No es casual que su expresión la haya inspirado las aguas del rio Sena en París frente al espectáculo de la modernidad del hombre transformador. Es como si las aguas de aquel río físico lo hayan retraído a las aguas amnióticas de su propia embriología acuática que quedó sin prolongación por la ausencia materna. Y es justamente dicha retroproyección lo que, ante la falta de la dualidad primigenia, haya hecho surgir la experiencia extática de Dios, o sea la de Unidad restauradora y supletoria de la divinidad. Con ello no estoy afirmando que dicha experiencia mística de Arguedas se reduzca a lo psíquico, su manifestación es psíquica, pero su significado es espiritual.
Estamos ante un universo aurático donde el lenguaje simbólico se entrecruza con el lenguaje discursivo. El mundo mágico y mítico no es culturalmente hegemónico en la modernidad occidental, pero no sólo no se ha extinguido en la cultura sino tampoco en el alma. El material onírico tiene un significado propio ya destacado por Freud, Fromm y la etnología contemporánea. Es como incursionar en la ontología precartesiana de estructuras ginecológicas. No es casualidad la metáfora de la physis materna, lo que nos hace pensar que no solamente estamos-en-el-mundo, como dice Heidegger, sino que estamos-con-el-mundo, como destaca Sloterdijk.
Pero además de estar-en-el-mundo y estar-con-el-mundo existe la dimensión de volver al líquido amniótico, en un esfuerzo de eterno retorno, con el salir-del-mundo mediante el suicidio. El salir del mundo tampoco puede necesariamente ser visto como un retorno a la gran madre universal, especialmente si se recubre de lenguaje ateo. Como es el caso de Arguedas.
¿Pero si ello es sólo una estrategia inconsciente para ocultar una maniobra más profunda en lo onírico? Lo acuoso remite a una imagen primitiva del ser, de allí se sale al ser, al mundo. Fue nada menos que el presocrático Tales de Mileto que vio el arjé en el agua. Simbolismo que tiene representaciones egipcias y mesopotámicas. ¿Será el suicidio un intento de volver al agua circundante universal? ¿Se cumple esta inmanencia matriarcal? ¿Puede ser visto el suicidio como un intento de retornar a la cohabitación intrauterina con la placenta cósmica?
De ahí que no deje ser sumamente singular y significativo esa mezcla de teísmo y ateísmo en la religiosidad de Arguedas. Es algo que va más allá de la ambigüedad consciente y racional. Es algo que brota del rio profundo de su esfera psíquica y ontológica. Con el disparo definitivo que se pega Arguedas sale-del-mundo y rompe con la armonía burguesía de lo mesurado y calculado. ¿O es otra forma de cálculo? En todo caso destruye su yo, cree dirigirse a la Nada difusa que no cesa de divisar a lo lejos el rostro de Dios. Su suicidio se parece a las exploraciones de Salvador Dalí, Joan Miró, Marcel Duchamp o de Hans Bellmer que busca desmitificar el yo coherente y buscar un yo escindido y despedazado. A Ortega y Gasset le pareció el arte surrealista como un movimiento de deshumanización del arte, como ruptura de la realidad donde el hombre ya no interroga al ser sino el ser pregunta al hombre.
¿Procedió Arguedas como un surrealista? ¿Fue su suicidio una interrogación del ser al hombre? Por lo pronto su suicidio es su última y terminante experiencia subjetiva, el distanciamiento definitivo de la realidad, y busca trascender su propia subjetividad. Su salir-del-mundo es ruptura con el mundo del ser natural inalterado, el mundo de la voluntad, el mundo de la representación, el mundo de la técnica y el mundo como proyecto. ¿Es el epítome del mundo como Nada? Es como si dijera que nosotros no estamos en el mundo, sino que pasamos por él.
En Arguedas hay al mismo tiempo un sentimiento de cueva y un sentimiento de lejanía. Se inserta con su suicidio en la cueva de la enigmática muerte y, al mismo tiempo, extiende una lejanía ontológica en lo desconocido. Nunca sabremos si fue su último intento por volver a la esfera inclusiva de Dios, ese Dios que entrevió estando frente al Sena. Pero la esfera vacía de la nada es bastante frágil ante su visión extática. Quizá pudo ver su propia muerte como su último acto de trascendencia, como Empédocles. Quizá como un retorno al elemental mundo de la materia.
En realidad, la complejidad
contradictoria de su postura religiosa no puede tener una solución racional,
sino metafísica. En la totalidad del globo divino del cosmos se dejó ir hacia
los brazos de la muerte con la fascinación de niños que destruye un juguete
para ver qué hay dentro de él. Lo significativo de sus varios intentos de suicidio
es que el definitivo es el que resulta infalible. Como si la destrucción
crónica se justifica porque ha llegado a su término la fascinación del hombre
por el hombre. Y ese hombre era él mismo. Su desequilibrio de filiación a la
vida sólo encuentra en la depresión la punta del iceberg, porque lo que hay en el fondo es la búsqueda
de un asilo de apertura ante la quiebra de su propia finitud.
viernes, 20 de diciembre de 2024
VISITA SOBRENATURAL DE UN PERRO
VISITA
SOBRENATURAL DE UN PERRO
Gustavo Flores Quelopana
Este episodio personal que se relaciona con el fallecimiento de mi esposa nunca
lo he contado. Pero precisamente teniendo contacto últimamente con información
sobre la relación del perro y demás animales con lo sobrenatural, viene a mi
mente el episodio real que voy a relatarles.
Era un fin de semana, no recuerdo si sábado o domingo, de la tercera semana del mes de junio del año 2007, y regresando de comprar algo, que no recuerdo qué, como alrededor de las 9 de la mañana abro la puerta de la fachada de la casa para ingresar a mi departamento y aparece súbito un hermoso perro blanco de raza labrador retriever, sin collar, pero limpio y tranquilo.
Pasando por mis piernas subió las escaleras piso por piso hasta llegar sólo al mío. Yo me quedé sorprendido. Era como una visita que sabía a dónde iba y a quién buscaba. Abrí la puerta de mi departamento y el perro ingresó como conociendo a dónde quería llegar. No fue menos mi sorpresa cuando mis hijos y yo lo vimos ingresar a la habitación donde descansaba mi esposa por su frágil estado de salud.
Se le acercó directamente a ella que se encontraba postrada, la olisqueó en varias partes de su cuerpo, mi esposa se alegró porque de niña y joven siempre tuvo perros en su huerto de Sayán y cuando estuvo conmigo criamos una hermosa perra llamada Princesa.
Mis hijos me miraron como diciendo de dónde salió el lindo can, yo simplemente dije que se metió conmigo, subió solo y llegó también solo hacia tu mamá. Terminada su breve visita y llamándolo con un pan en la mano lo fui conduciendo por las escaleras hasta la salida del edificio y simplemente se fue sin hacer caso al pan que le ofrecía.
Mi querida esposa fallecía una semana después, un 30 de junio de ese mismo año. Y desde entonces no he podido dejar de pensar en la relación de los perros y demás animales con lo sobrenatural.
No puedo ocultar que tras esta visita canina de inmediato vino a mi mente los perros de la cultura chincha, donde aparecen como símbolos de protección y guía espiritual, animales místicos que acompañan y ayudan en el viaje al más allá. También vino a mi mente las historias que contaba mi esposa sobre sueños en que los perros asisten con agua que llevan en sus orejas para que el difunto pueda atravesar el mundo de la muerte.
Este escrito que emprendo también fue motivado por el video que acabo de ver sobre “El perro de Garabandal” en Refugio Zavala. Allí se relata del papel del perro como un ángel de la guarda. Y ahora veo que los perros han estado asociados con el misticismo y sobrenatural desde muy antiguo. En la cultura egipcia eran guías espirituales de las almas en el inframundo. Entre los celtas eran considerados guardianes de los reinos espirituales. En el folklore japonés los perros son llamados “inugamis”, y traen buena o mala suerte según cómo sean tratados. En las tradiciones occidentales los sobrenaturales perros negros son guardianes en la puerta del infierno. El ejemplo más famoso es entre los griegos Cerbero, perro de tres cabezas que guarda las puertas del Hades o reino de los muertos.
En el cristianismo los animales que tienen significados simbólicos y sobrenaturales son: Cordero, León, Paloma, Serpiente, Pez y Águila. En cambio, el perro no tiene significado sobrenatural prominente. Muchas veces son asociados a la impureza y comportamiento no santo.
Pero hubo santos destacados que fueron amigos de los animales. San Francisco de Asís, que incluso calmó e hizo un trato con un fiero lobo; San Juan Bosco, que era seguido por un perro negro que lo protegía; San José de Cupertino, levitaba y las ovejas lo escuchaban con atención mientras rezaba; San Antonio María Claret, que cuando rezaba las aves se le acercaban para escucharlo; San Martín de Porres, que hacía comer en un mismo plato a perro, pericote y gato; San Francisco Javier, en una tormenta lanzó su crucifijo al mar y cuando llegó a la playa se sorprendió al ver que un cangrejo sostenía su crucifijo entre sus pinzas; San Pio de Pietrelcina, que cuando consagraba la hostia los pájaros dejaban de cantar.
Creo junto al padre Pio que los perros tienen un impacto directo en las bendiciones del hogar. Los animales y la espiritualidad están profundamente conectados. Reflejan el amor y la bondad divina. Son guardianes físicos y espirituales. Cómo tratamos a los perros dicen mucho de nuestra vida espiritual. Su propósito va más allá de lo terrenal. Con ellos se practican virtudes espirituales, nos alertan situaciones de peligro, incluso invisibles. En una palabra, nos conectan con lo sagrado, fortalecen la energía espiritual del hogar, son canales naturales de energías positivas. Nos enseñan a ser mejores personas. Gratitud y compasión inspiran los perros.
Por todo ello, creo que la visita del labrador retriever a mi esposa fue el anuncio espiritual de su despedida de este mundo y de su ayuda que se le iba a prestar en su viaje espiritual. No sólo se apareció a brindarle consuelo y alegría, sino que vino a avisar que estaría a su lado en el momento difícil de la muerte.
Un dato final, aquel perro no lo volví a ver en la pequeña urbanización donde vivo. ¿Lo volveré en vísperas de mi propia muerte? No lo sé, pero doy constancia de que fue una visita agradable y misteriosa.
Emma es el nombre de mi esposa. Es un nombre simple, elegante y universal en muchas culturas. Emmanuel en la Biblia simboliza la cercanía y presencia divina.
Concluyo
con la Oración de Encomendación: “En tus manos, Padre de misericordia, encomiendo
el alma de mi esposa Emma, con la firme esperanza de que resucitará con Cristo
en el último día”.