domingo, 11 de abril de 2021

TEORÍA GENERAL DE LA FILOSOFÍA (PRIMERA PARTE)

 



GUSTAVO FLORES QUELOPANA 

 

TEORIA GENERAL

DE LA

FILOSOFÍA

 

 

FONDO EDITORIAL IIPCIAL

LIMA-PERÚ

2021

  

PRÓLOGO

 

 

Dice la enseñanza tradicional de la filosofía que su origen es el paso del mito al logos. Lo cual es un profundo error que restringe la comprensión de su origen, la profundidad de su naturaleza y la amplitud de su alcance.

El paso del mito al logos es apenas el surgimiento de otra forma de filosofía, pero no el origen del filosofar mismo. El mito como explicación de la creación encierra profundas explicaciones filosóficas de origen divino.

Hay filosofía en el mito y lo hay en gran estilo. La diferencia estriba en que la filosofía mítica no se guía por el principio de no contradicción sino por el de la armonía de los contrarios. Mientras que en la filosofía del logos sucede a la inversa. Incluso se puede hablar del logos metafórico y analógico en la filosofía mítica. Y de la misma forma del Mytho identitario y no contradictorio de la filosofía del logos. Pero esta diferencia entre filosofía logocrática y filosofía mitocrática nos conduce hacia el sentido multívoco y polimórfico del filosofar, porque en el fondo se trata de la situación existencial de la condición humana. Lo cual lleva a pensar en una filosofía mitomórfica en el paleolítico superior y una filosofía numinocrática en el paleolítico inferior. Ese sería el cuadro completo de una Teoría general de la filosofía y esa sería la novedad que se ofrece en el libro.

Otros me han antecedido en el planteamiento de un modo de filosofar distinto al occidental -León Portilla y la filosofía náhuatl, Placide Tempels y la filosofía bantú, Paul Radin y la filosofía del hombre primitivo, Alwin Diemer y la filosofía africana, Suzuki y la filosofía oriental, Raimon Panikkar y la filosofía de la India-. Algunos enfatizaron la presencia de la filosofía en el mito como Schelling, G. Gusdorf y P. Ricoeur. Mientras que K. Jaspers subrayó que Grecia no es el único origen del filosofar. Por su parte, los postestructuralistas se las emprendieron contra el filosofar logocrático. Pero ninguno se percató que hay tres teorías de la filosofía: la restringida -origen griego-, ampliada -presente en los mitos- y general -abarca desde la prehistoria-. Ante este rico y diverso panorama la teoría que presento viene a ordenar el origen del filosofar, explicar su naturaleza y ofrecer una comprensión distinta de la razón.

Por ende, lo que aquí presento es una exposición sintética y sistemática de mi Teoría General de la Filosofía que está desarrollada en mis diversas obras anteriores.

Para mayor orientación, detalle y profundización el lector puede también revisar mis siguientes obras:

Eurocentrismo y Filosofía prehispánica

Racionalidad filosófica del Perú antiguo

Los Amautas filósofos

El Inca Garcilaso como filósofo

Filosofía mitocrática y filosofía logocrática

Filosofía mitocrática andina

Religión y misticismo prehispánico

Búsquedas actuales de la filosofía andina

Ensayos de filosofía mitocrática

Las filosofías marginadas

Filosofía mitocrática y mitocratología

Crítica de la razón mística

Hermenéutica remitizante y filosofar mitocrático

El absoluto dinámico precolombino

El Dios ordenador andino

¿Existió filosofía en nuestra América andina?

Corpus filosófico andino

Filosofía mitomórfica del chamanismo

Filosofía como necesidad existencial

Filosofía prehistórica.

No será nada difícil para el lector atento advertir que recién con la publicación de mi filosofía prehistórica arribó a mi mente la idea de una Teoría general de la filosofía (TGF). Pues, lo conseguido hasta el planteamiento de la categoría de la filosofía mitocrática sólo me permitía avanzar más allá de la difundida teoría restringida del filosofar e ir hacia una teoría ampliada. Es decir, sólo me ponía en pie de ruptura con el etnocentrismo eurocéntrico. Había llegado a descubrir en el campo de la metafilosofía las denuncias que Foucault hacía en el etnocentrismo filosófico y Derrida con la deconstrucción del logocentrismo. Pero lo que realmente fue el peldaño que me permitió atalayar más profundamente en la esencia y formas del filosofar fue indagar sobre la filosofía mitomórfica del chamanismo. La obra dedicada a este tema constituyó la bisagra hacia la formulación de una teoría general del filosofar. La cual sólo pudo hacerse nítida al escribir sobre la filosofía prehistórica. Por eso, en realidad, la ruptura definitiva con la hegemonía del logocentrismo y del eurocentrismo etnocéntrico acontece cuando se fundamenta la Teoría general de la filosofía.

De modo que se trata de una visión épica de la filosofía, donde su recorrido histórico hace vislumbrar que la razón filosófica existe no por los hechos ni por las ideas, sino porque existe una razón universal que es fuente de las verdades necesarias y que es obra de la inteligencia divina. Y con esto estoy ya instalado en el terreno de un neoescolasticismo, siempre alejado del naturalismo y la secularización filosófica.

Cada cultura y civilización tiene la filosofía que merece. La filosofía se encuentra presente desde la prehistoria. Acompaña a la especie homínida en su desarrollo. Y comienza no sólo desde que se experimenta el asombro sino también la compasión. Cuidar de un congénere herido encarna un sentimiento de simpatía cósmica que amplía moral y ontológicamente el sentido del ser. De modo que no es verdadero que la filosofía no existe más que en su forma logocrática. Así, puede decirse que la filosofía está presente en el horizonte social de la Prehistoria como un hecho mágico cotidiano, en el mesolítico como un hecho estético-curanderil, en el neolítico como un hecho mitocrático, para terminar, abriéndose paso con la Edad de los Metales como un hecho conceptual.

Todo lo cual ha supuesto mutaciones profundas por las que atraviesa la filosofía en su manifestación. Desde el mesolítico la filosofía perdió su función de revelación para convertirse en invocación. Luego se vuelve narrativa con los mitos. Finalmente, desde Parménides la filosofía queda atrapada en la lógica del concepto y ligada en la Modernidad a la verdad representativa del mundo.

El cristianismo lejos de ser una vuelta a hacia alguna forma anterior de la manifestación filosófica representa la síntesis entre fe y razón, por la cual la lógica del concepto se subsume a la lógica de lo real. No obstante, la modernidad llevando hacia las últimas consecuencias la lógica del concepto y la validez de lo empírico puso a la filosofía como mero sucedáneo de la ciencia o del lenguaje. Nunca estuvo la filosofía en mayor peligro como ahora. Pero, bien visto, se advierte un estrechamiento de su horizonte que va desde su libre errabundez mágica en la prehistoria hasta su aniquilamiento que supone su internamiento de las universidades modernas. Mientras la universidad medieval era una comunidad del saber, en cambio la universidad moderna es el descoyuntamiento del saber en multitud de especialistas y especialidades. En otras palabras, la filosofía ha sufrido el agostamiento de la forma estructurada de su experiencia. Su primera segregación acontece no en el mago prehistórico, donde la experiencia numinocrática es muy extendida, sino en el chamán del mesolítico, que concentra la comunicación con los espíritus. Luego adviene su segregación con la clase sacerdotal de la era mitocrática. Y su exclusión comienza en las escuelas griegas, lo que con los siglos va a dar lugar al internamiento académico, por razones de especialización de la disciplina, en un mundo moderno dominado por la ciencia y el racionalismo. Es la mutación en la forma estructurada de la experiencia filosófica.

Es por eso por lo que ningún concepto previo de filosofía podrá desempeñar un papel organizador en nuestra mirada retrospectiva. De nada sirve encerrarnos en el monólogo logocrático, mitocrático, mitomórfico o numinocrático de la filosofía. Parecido al periplo que emprende Foucault en el análisis de la locura, se trata aquí de emprender la arqueología de la filosofía, pero no para arribar a las desoladoras playas del relativismo epistémico. Menos se trata de emprender una deconstrucción derridiana que se engolfa en un pathos escéptico. Nada de eso. Las diversas figuras de la filosofía no sólo tienen su verdad, sino que son parte de la verdad misma, que trasciende el logos del hombre y que, a su vez, se halla posibilitada por una Razón Universal que la hace posible. Y esa Razón Universal es la luz del Dios personal, verdadero origen de la sed de infinito, ansia de verdad y de las ideas generales y universales. La relación de la especie humana con la verdad universal existe no por los hechos ni por las ideas, sino porque existe la razón universal de Dios.

Mi ruptura con el paradigma eurocéntrico de filosofía acontece en 1998 en mi libro Eurocentrismo y filosofía prehispánica. Y aún no la denominaba, como ahora, Teoría restringida. Doce años después sistematizo la categoría de lo mitocrático en Filosofía mitocrática y mitocratología. Más no veía el panorama completo y pensaba que todo culminaba en una Teoría ampliada. Entonces, recién con mis obras Filosofía como necesidad existencial y Filosofía prehistórica, veintitrés años después, advierto que existía una Teoría General de la Filosofía. Fue un largo camino.



Primera Parte

Las Teorías del Filosofar

 

CAPÍTULO PRIMERO

 

LA TEORÍA RESTRINGIDA

 

SUMARIO: Definición. -Origen único. -Paso del mito al logos. -Función del mito. -Características del logos. -Hermenéutica desmitologizante. -Lo que la cosa “es”.  

 

1. Llamo Teoría restringida a aquella que sostiene que el origen de la filosofía es Grecia.

 

2. Es más, esta teoría académicamente admitida en el orbe occidental piensa que Grecia es el “único” origen del filosofar.

 

3. De esta manera esta teoría concibe que la filosofía es el paso del mito al logos. Logos como preeminencia del concepto lógico que preforma lo real. Lo que da comienzo al reemplazo del símbolo por el signo y el imperio de los signos dará lugar a la orgía del convencionalismo.

 

4. Considera que el Mito cumple la triple función de explicar, socializar y cohesionar socialmente recurriendo a metáforas y símbolos. Opone el concepto lógico como instrumento más preciso de descripción de lo real. Lo que deriva hacia el esquematismo, la economía del lenguaje conceptual, y a la función estabilizadora del lenguaje.

 

5. Estima que el Logos se basa en argumentos, razones, hechos y leyes universales y necesarias. Pero en realidad el paso del mito al logos describe dos funciones distintas del lenguaje. Y por ello, es el paso del acto creador de la metáfora poética al acto ordenador del concepto lógico. Mientras que el acto metafórico poético es emanatístico, el acto conceptual lógico es demiúrgico. Por eso, en el concepto lógico hay un reduccionismo de la realidad donde se extravía la unidad entre lo permanente y lo impermanente, el ser y el devenir. En cambio, en la metáfora poética la unidad entre ambos aun se conserva, primando la armonía de los contrarios.

 

6. Así, concluye que la filosofía del logos es una hermenéutica desmitologizante que nace de la voluntad de verdad, la búsqueda racional de leyes universales y la actitud crítica frente a la tradición mítico-religiosa. Es fruto del acto ordenador del pensar lógico. Pero con ello ya deja de remitirnos hacia la sintaxis cósmica. El concepto no es como la metáfora, ni expresa el verdadero lenguaje del ser. En el concepto lógico lenguaje y animación universal están divorciadas. El arjé lejos de ser expresión del lenguaje del cosmos, se convierte en el inicio de la expresión del pensar lógico y de la pérdida de la unidad entre el ser y la vida.

 

7. La filosofía del logos está dirigido conceptualmente a lo que la cosa “es”. Por ello, la filosofía del logos es teoría del ser que culmina en el imperio de la necesidad o la ley, sobre la contingencia, el azar y la libertad.

 

CAPÍTULO II

 

LA TEORÍA AMPLIADA

 

SUMARIO: Definición. -Grecia no es la única forma de filosofía posible. -Forma del filosofar ancestral. -Características. -Filosofar metafórico. -Hermenéutica mitologizante. -Cautividad del alma. -Conceptos imágenes. -Intuición del ser al aparecer. -Concepción existencial del ser. -Da cuenta del ser y del devenir. -El simbolismo mitocrático. -La comunicación alegórica.

 

8. Llamo Teoría ampliada a aquella que sostiene que el origen de la filosofía está también en el Mito.

 

9. De modo que Grecia no es el origen ni la única forma posible de filosofar.

 

10. La filosofía no es el paso del mito al logos, sino que el mito es otra forma anterior del filosofar. El paso del mito al logos es apenas el surgimiento de otra forma de filosofía, pero no el origen del filosofar mismo.

 

11. El mito como explicación de la creación encierra profundas explicaciones filosóficas de origen divino. El Mito universaliza la experiencia, establece una tensión teleológica entre un principio y un fin, investiga las relaciones entre lo original y lo histórico y prepara la especulación al explorar la ruptura entre lo ontológico y lo histórico, recurriendo al símbolo y a la metáfora.

 

12. La metáfora en el filosofar mitocrático no es mera asociación por semejanza sino la forma natural de expresión del sentimiento. La metáfora expresa tendencias profundas del alma. Da contenido a la transrealidad de lo real. Es la evocación más primigenia del lenguaje y del pensamiento. Y constituye el paso del sentido a la expresión. Tiene un sentido trascendente e inmanente porque no sólo manifiesta y traduce, sino también suscita y produce. Replica el sentido creador de lo real expresando contenidos del alma. Es sintaxis cósmica que une el alma con el universo.

 

13. Así, la teoría ampliada muestra que la filosofía está presente en el mito como otra forma que tiene la razón de enfrentarse con los problemas límites del mundo. La hermenéutica de la filosofía mítica es otra forma que tiene la razón para dar respuesta a las situaciones límite de la condición humana.

 

14. Y dentro de las situaciones límites de la condición humana la filosofía del mito asume lo terreno como cautividad del alma. El mito teogónico del caos sobreviene junto al mito trágico del dios malo. Pero no se trata de la caída platónica de inmersión en el cuerpo, ni la caída bíblica de desviación de la voluntad, sino de la caída cósmica donde la creación u ordenación misma es una forma de injusticia. El mal y la cautividad del alma se relaciona con el antiguo misterio del caos. Un eco lejano de esto se halla en la sentencia de Anaximandro sobre la injusticia. El mito de la injusticia cósmica es antagónico al mito adámico y al mito del alma desterrada. Lo más cercano del alma griega al orbe mitocrático son los mitos homéricos y hesíodos, pues los órficos donde el alma órfica es divina y no humana añaden a la teogonía una antropogonía. Es por ello por lo que, el gnosticismo pone énfasis en que la salvación del alma yace en el conocimiento de su origen divino. Muy distinto ocurre en otros universos míticos. En el mito mesopotámico del drama de la Creación la salvación depende de los actos buenos, en el mito griego de la visión trágica del mundo de la voluntad caprichosa de los dioses, pues luego se impondría una visión ética, y en el mito bíblico judeocristiano de la Caída depende de la voluntad salvadora de Dios.

 

15. La filosofía mítica es una hermenéutica mitologizante que está unido al sentido de lo sagrado, a lo onírico, pático, cósmico. Y su forma de sabiduría es mántica, epifanía, hermética, revelada, horoscópica, oracular, escatológica, profética, poética. No por ello los dioses son la causa de todo, ni de la mayoría de las cosas existentes. Se mantiene un dualismo metafísico cósmico de base, donde el mal y el bien se mantienen en oposición y que son el sustento del mito del drama de la creación. Sólo muchos siglos adelante el mito teogónico del caos original y el mito trágico del dios malo sería disuelto por la fe judía.

 

16. De ahí que se maneje con conceptos-imágenes antes que con conceptos lógicos. Se sirve para filosofar del principio de la analogía. Los mismo que sirven para iluminar una visión animista o hilozoísta que postula al alma como fondo metafísico de lo real.

 

17. La filosofía mítica es intuición del tránsito del ser al aparecer. O sea, es intuición del acto divino de ordenación creativa del drama de la creación desde el caos original. Tránsito del ser a la multiplicidad que resulta problemático para la filosofía conceptual del logos.

 

18. Por eso, la filosofía mítica capta iluminista e intuitivamente en un ciclo de eterno retorno la procesión y retorno del ser al aparecer y viceversa. Si la filosofía logocrática da preeminencia a la concepción lógica y esencial del ser, la filosofía mitocrática enfatiza su concepción existencial. El ser lógico sólo es relacional y predicativo, en cambio el ser existencial es lo real presente.

 

19. En los presocráticos se presenta un pensamiento bisagra que anda a horcajadas entre la filosofía del mito y la filosofía del logos. Y ello es así porque la búsqueda del arjé o principio del cosmos no se desliga de la idea de la verdad como desocultamiento o Aletheia y del ser como la presencia presente. Pero el tránsito está dado y de ahí proviene que vemos a un Heráclito quedándose con el devenir y un Parménides y Platón reteniendo lo Uno. Sólo la anterior filosofía simbólica del mito da cuenta de ambos momentos: el ser y el devenir.

 

20. La filosofía simbólica del mito no se plantea experiencias lógico-conceptuales, sino el esplendor de una visión del alma. Los principios lógicos siguen siendo los mismos pero su uso es diferente. Si el intelectualismo griego usa el principio de no contradicción y razón suficiente, el simbolismo mitocrático emplea formas estéticas y la analogía para buscar no lo que las cosas son sino lo que las cosas quieren “decir”. Por ello, la filosofía mitocrática es teoría del destino. El fenómeno o el aparecer no revela el ser sino el destino.

 

21. Y su forma de comunicación es alegórica, analógica, metafórica y simbólica. Lo cual expresa una vida superior, divina y cósmica regida por la voluntad de los dioses.

 

CAPÍTULO III

 

LA TEORÍA GENERAL (I)

 

LA FILOSOFÍA MITOMÓRFICA

 

SUMARIO: Definición. -Lo mitomórfico del chamanismo, -Capacidad ontológica de asombro, -Condición ontológica humana, -Diferencia entre lo profano y lo sagrado, -La idea de la muerte y del alma, -El éxtasis visionario, -Viaje cósmico espiritual, -Neumogenia, -Éxtasis comunicable, -Triunfo sobre lo profano, -Recuperar vida paradisíaca, -Tres prácticas revolucionarias, -Auge de la ontología del aparecer.

 

22. Llamo Teoría ampliada a aquella que sostiene que el origen de la filosofía está relacionado con la condición existencial del hombre y por ello no sólo hay filosofía en el logos y en el mito, sino también en formas anteriores relacionadas con lo mitomórfico del chamanismo y lo numinocrático del hombre del paleolítico inferior.

 

23. De esta manera ni Grecia ni las civilizaciones ancestrales míticas son el origen de la filosofía, sino que se relaciona con aquella capacidad ontológica humana de asombro y de buscar el origen de las cosas que es común a la especie homínida.

 

24. La filosofía no es solamente el paso del mito al logos, sino también el tránsito de lo numinocrático a lo mitomórfico y de lo mitomórfico a lo mitocrático. Todas éstas son formas anteriores del filosofar logocrático. El paso del mito al logos es apenas uno de sus capítulos, pero no toda su historia. El origen del filosofar mismo está relacionado con la condición ontológica del hombre como criatura racional que busca explicaciones de las cosas.

 

25. Filosofía es indagación sobre los fundamentos asombrosos del mundo. El hombre prehistórico y arcaico del paleolítico superior filosofó bajo la forma de la filosofía mitomórfica. Pues, lo mitomórfico abre la diferencia metafísica entre lo profano y lo sagrado, y con ello inaugura la diferencia entre el Ser y el mundo físico. O sea, la Naturaleza visible o la physis sensorial no agota la realidad y más bien oculta la Naturaleza invisible o la physis espiritual más allá del tiempo y espacio de los sentidos externos. Y con esta distinción se preforma el mito. Lo mitomórfico no es mito narrativo, sino experiencia real que se preforma como mito.

 

26. El horizonte mitomórfico precede al horizonte mitocrático y al horizonte lógico. Es más, la idea de la muerte y la idea del alma convierte al hombre en la criatura mitomórfica y metafísica por excelencia, sin la cual no hubiese sido posible el razonamiento analógico del mito ni el razonamiento deductivo de la lógica conceptual.

 

27. El filosofar mitomórfico funciona bajo su propio principio. El principio de no contradicción en el filosofar logocrático, el principio de armonía de los opuestos en el filosofar mitocrático y el principio del éxtasis visionario en el filosofar mitomórfico.

 

28. Lo mitomórfico es horizonte ontológico del paleolítico superior donde prima lo sagrado del mundo de los espíritus y las prácticas del chamanismo. El chamanismo arcaico es indagación filosófica viajando por el cosmos espiritualmente. Por ello, es la forma primordial de la teoría del espíritu.

 

29. La filosofía mitomórfica no es cosmogenia, ni antropogenia, sino neumogenia, donde se revela lo sagrado y transhistórico de los arquetipos de la vida. El chamán evoca y se incorpora a los espíritus, trata con seres celestes. La filosofía mitomórfica no es religión ni demonología, porque el chamán trata con todo tipo de espíritus -incluso de plantas y animales-, demonios y semidioses, dotado del poder del vuelo mágico asciende a los cielos y desciende a los infiernos, siendo el pináculo de su práctica la visión del mundo paradisíaco.

 

30. La filosofía mitomórfica es chamanismo extático, pero es una mística arcaica comunicable, mientras que en la mística superior de las grandes religiones hay contenidos no comunicables de la experiencia mística. Por ello, el filósofo chamán es a la vez sacerdote, mago, profeta, nigromante, poseso, hechicero, místico, jefe religioso, médico y poeta.

31. En la visión metafísica de la filosofía mitomórfica del chamanismo tiene un papel central la visión de los espíritus y el papel de las almas de los muertos. Pero el punto de partida está en la visión de su propio esqueleto como triunfo sobre la condición de la vida profana. Conquistar la visión mística va acompañado del triunfo simbólico sobre la muerte y resurrección. O sea, no sólo es un curandero sino el guía que conduce el alma del difunto al cielo.

 

32. El objetivo final de la filosofía mitomórfica del chamán arcaico es recuperar -mediante símbolos y ritos- la condición humana anterior a la caída. En ello reside la sabiduría y sentido de la vida. A diferencia de este hoy existe el chamanismo aberrante, que usa alucinógenos y otras substancias, el nace del deseo de experimentar en terreno carnal lo que ya no es posible hacerlo en el campo espiritual.

 

33. En la Edad de Piedra del paleolítico superior el hombre era chamán por naturaleza. Su nostalgia del Paraíso procede de tres prácticas, que fueron revolucionarias para su tiempo: el descenso a los infiernos, su ascenso al cielo y la experiencia de la resurrección. Todo lo cual significa un alejamiento del Ser supremo por la caída humana. El filósofo chamán arcaico es un defensor de la vida y del mundo de la luz. Contribuyó al conocimiento de la muerte, de las otras zonas del cosmos espiritual y es fuente de poesía universal.

 

34. En el acto chamánico arcaico magia, poesía y metafísica andan unidas en la búsqueda de elevación hacia la luz. Se trata de una síntesis participativa entre lo subjetivo y lo objetivo. El cosmos mismo aparece poético y participativo. “Todo está en todo”. Ontológicamente es el auge del aparecer o fenoménico que revela la realidad del ser.

 

CAPÍTULO IV

 

LA TEORÍA GENERAL (II)

 

LA FILOSOFÍA NUMINOCRÁTICA

 

SUMARIO: Definición. -Imperio de lo numinoso. -La razón responde a cuestiones ontológicas. -Una relación con lo extraordinario. -Edades de filosofía numinocrática. -El filósofo mago.

 

35. Llamo Filosofía numinocrática a la filosofía prehistórica –que no es confundible con la filosofía primitiva actual- del paleolítico inferior que se encuentra bajo el imperio de lo numinoso, en el sentido de lo sagrado inmerso en lo inmanente. Y en torno a ello gira el drama de su vida especulativa en las diversas especies humanas, en su esfuerzo por dar sentido a su existencia y al mundo.

 

36. La razón antes de responder a cuestiones lógicas responde a cuestiones ontológicas –sentidos perceptual, emotivo, intuitivo, ético, estético, religioso, conceptual-. Por ello, la filosofía ha estado presente desde que comenzó el proceso de hominización. La idea central es que la filosofía el Paleolítico Inferior fue una filosofía numinocrática, donde predomina la relación con lo extraordinario, sagrado y luminoso del existir.

37. En la filosofía numinocrática se distingue cuatro edades: pre-animista, animista, espiritualista y mitomórfica. Cada una se corresponde con una determinada especie humana (homo Habilis, homo erectus, neandertal y moderno). Todo lo cual lleva hacia una reflexión metafilosófica, donde se la concibe como afín a todos los sentidos de la razón y como búsqueda de sentido ante el enigma del mundo.

 

38. El homo sapiens moderno no fue el único pensador ni filósofo en la historia de la humanidad. El esfuerzo filosófico es parte inherente al ser racional en cualquiera de sus especies. La filosofía es parte de la condición humana, y está presente a lo largo de toda la vida y larga historia de la razón como: filosofía numinocrática del filósofo-mago del paleolítico inferior, filosofía mitomórfica del filósofo-chamán del paleolítico superior y mesolítico-neolítico, filosofía mitocrática del filósofo del mito en la Edad de los Metales, y, finalmente, la filosofía logocrática del filósofo del concepto desde Grecia en adelante.

 

domingo, 28 de marzo de 2021

CONVERSATORIO SOBRE EL PENSAMIENTO DE GUSTAVO FLORES QUELOPANA

Publicado por Gustavo Flores Quelopana en Sábado, 27 de marzo de 2021

TEORÍA GENERAL DE LA FILOSOFÍA

 NUEVO LIBRO 

La presente obra es un aporte a la Metafilosofia. A lo largo de veintitrés años su autor fue deshilvanando una nueva explicación del origen de la filosofía hasta culminar en la nueva teoría que ahora nos ofrece.
Dice la enseñanza tradicional de la filosofía que su origen es el paso del mito al logos. Lo cual es un profundo error que restringe la comprensión de su origen, la profundidad de su naturaleza y la amplitud de su alcance.
El paso del mito al logos es apenas el surgimiento de otra forma de filosofía, pero no el origen del filosofar mismo. El mito como explicación de la creación encierra profundas explicaciones filosóficas de origen divino.
Hay filosofía en el mito y lo hay en gran estilo. La diferencia estriba en que la filosofía mítica no se guía por el principio de no contradicción sino por el de la armonía de los contrarios. Mientras que en la filosofía del logos sucede a la inversa. Incluso se puede hablar del logos metafórico y analógico en la filosofía mítica. Y de la misma forma del Mytho identitario y no contradictorio de la filosofía del logos. Pero esta diferencia entre filosofía logocrática y filosofía mitocrática nos conduce hacia el sentido multívoco y polimórfico del filosofar, porque en el fondo se trata de la situación existencial de la condición humana. Lo cual lleva a pensar en una filosofía Mitomórfica en el paleolítico superior y una filosofía Numinocrática en el paleolítico inferior. Ese sería el cuadro completo de una Teoría General de la Filosofía y esa sería la novedad que se ofrece en el libro.

La filosofía no solo es el despliegue de la estructura lógica de la razón sino de la estructura existencial misma del hombre. No es que el hombre quiera filosofar, sino que está llamado al filosofar. Está comprometida no solo su razón sino su propia existencia. El hombre filosofa porque su existencia penetra en la interioridad del Ser y a la vez es capaz de separarse del todo del Ser. Anclado en la materia sabe que su esencia no se agota en la materia. La filosofía es una necesidad existencial porque la razón antes de responder a cuestiones lógicas lo hace a cuestiones ontológicas –sentidos perceptual, emotivo, intuitivo, ético, estético, religioso, conceptual-. El hombre de todos los tiempos se formula preguntas decisivas concernientes al por qué de las cosas, su destino y el significado del mundo.

viernes, 12 de marzo de 2021

NUEVO LIBRO "ARGUEDAS COMO FILÓSOFO"

 
Si la filosofía no sólo es una forma de saber sino también una forma de ser, entonces Arguedas fue filósofo porque anduvo por el mundo interesado por esclarecer el valor del mundo andino desde una visión sincrética donde lo mágico se mezclaba con el tamizado racionalismo del socialismo, donde la vida y la muerte se combinan de una manera singular. Arguedas como filósofo contempló lo universal contenido en el sincretismo de lo andino con lo occidental. La tradición llama a Arguedas "uno de los grandes representantes de la literatura en el Perú, padre del neoindigenismo, estudioso de la música andina y difusor del quechua". Pero esencialmente su visión es filosófica porque en él todo estaba unido.

NUEVO LIBRO "NIHILISMO Y REVOLUCIÓN"

 

Una pesadilla recorre el mundo y ahíta los corazones. Se llama Nihilismo ese espantajo que deja hecho jirones el alma. Pero el nihilismo no es una esencia abstracta que sobrevuela por encima de nuestras cabezas. Nada de eso. Es un fenómeno histórico-social concreto que le acontece a la conciencia del sujeto moderno -la burguesía- en un momento específico de su historia. Es decir. no estamos ante la decadencia de la misma razón, sino de la razón burguesa en su etapa final. 

El libro lleva el Prólogo de la filósofa española Ana Lacalle Fernández.

domingo, 7 de marzo de 2021

UN PATRIOTA EN EL CIELO

 

UN PATRIOTA EN EL CIELO

Gustavo Flores Quelopana


 Al escribir las presentes líneas siento que cumplo un deber sagrado ante quien no sólo fue un gran intelectual, sino un amigo sincero, como los que ya están en vías de extinción en esta vida. Cuando un amigo de esa talla se nos va, hemos perdido también algo de nosotros mismos. Su amistad era una hermandad que esperamos verla restaurada en la vida eterna.

Ayer seis de marzo del 2021, en plena marcha hacia el Bicentenario de la Patria, dejó este mundo a las diez de la mañana de un sábado, el insigne amigo, distinguido intelectual y perseverante patriota, Julio César Rivera Dávalos. Su vida fue segada por la inclemente mano asesina de la pandemia del covid 19, que con setentinueve años a cuestas él no pudo resistir, a pesar del tanque de oxígeno que le asistía.

A todos quienes lo conocimos y compartimos de su generosa amistad nos ha conmovido su partida. Y ello por varias razones. Primero, siempre honró el significado profundo de la palabra “amistad”. Su mano perennemente estuvo siempre presta para auxiliar a tirios y troyanos. Segundo, a todos admiró su indoblegable fe y convicción por la idea que batalló durante los últimos treinta años: las letras de un nuevo Himno Patrio como punto de inflexión para el forjamiento de una nueva mentalidad nacional valorativa y desarrollista. Tercero, fuimos testigos de la ingente cantidad de recursos mentales, editoriales, docentes, económicos y legales que desplegó para ver triunfar su ideal patrio. Cuarto, le dolía como a nadie la mefítica ola de corrupción que asolaba a nuestra vida política republicana. Y quinto, fue un personaje muy estimado en los medios de prensa nacionales e internacionales.

Se nos fue el último gran himnólogo vivo que le quedaba al Perú. Él fue quien demostró que el General Don José de San Martín no nos dio un Himno, sino una Canción patriótica en vistas que los peruanos la reconsideraran. Él fue el primero en insistir que el debate sobre la legitimidad del Himno Patrio surge en 1867 cuando la Academia de Ciencias y Bellas Letras presenta los primeros intentos de reforma. Él fue el primero en demostrar filosóficamente las leyes internas que le son propias a todo himno nacional. Fue también el primero en demostrar que la Ley de Intangibilidad es jurídicamente nula, psicológicamente opresiva u espiritualmente conformista. Todo lo cual volvía urgente su cambio de letra.

Todo esto los demostró en su primera obra “El mito de un símbolo Patrio” del 2004. La verdad es que durante el segundo gobierno de Alan García levantó tal polvareda periodística su segunda obra intitulada “El poder de un símbolo Patrio” del 2008, que el gobierno hizo cambios sólo en el orden de las estrofas para calmar superficialmente los ánimos. Esta su segunda obra fue la más profundamente filosófica que presentó, porque allí se explaya en el análisis fenomenológico, hermenéutico, dialéctico y axiológico de la esencia y forma del Himno Patrio. El nivel al que llevó la himnología en el Perú y el mundo no tiene paralelo en ninguna parte. La conclusión de fondo es que sin desarrollo espiritual no hay verdadero desarrollo material. A diferencia del connotado himnólogo Raygada, Julio Rivera consuma la ruptura con el paradigma hímnico anterior proponiendo una letra elevadamente valorativa. Para él era nítido el poder de un símbolo patrio como clave de la identidad e integridad.

Pero su filosofía hímnica no se detuvo ahí. Ya había demostrado la esencia valorativa, antes que estética, de los Himnos Patrios. Ahora se trataba de ahondar en dos aspectos, a saber, que el valor moral ínsito en el símbolo patrio trasciende lo consuetudinario y se constituye en el baluarte de la identidad nacional. Importante es su distinción entre “tradición” y “tradicionismo”. La primera es de naturaleza dialéctica y en desarrollo, que permite el desarrollo y rectificaciones, mientras que lo segundo es una actitud congeladora de la historia. Para Julio Rivera nuestro Himno nacional se hallaba prisionero de un enfoque tradicionista en vez de tradicionalista. Pero al descubrir en esta obra la categoría de la “emocionalidad cívico-ética” libra al símbolo patrio de ser un mero signo consuetudinario. Aquí madura su idea eje de profunda influencia scheleriana: un Himno Patrio no es más un símbolo estético, sino eminentemente un símbolo cívico de contenido ético. Aplicó la teoría de los valores al análisis del símbolo hímnico. Pero esta obra tiene también la virtud de señalar con valentía y coraje de dónde viene la amenaza que mella el amor patrio, a saber, de la cúspide neoliberal que encabeza la pirámide social global. Julio Rivera no era precisamente un anticapitalista, pero sí era indudablemente un antimperialista. 

En el pensamiento de Julio Rivera se puede rastrear el influjo de Husserl, Scheler, Gadamer, Habermas, Levinas, Morris, Peirce, Popper y Spranger. Pero empleó todo este acervo para forjar toda una nueva mentalidad nacional -de ahí que fundara el Instituto de la Mentalidad Nacional o INIMEN-. O sea, empleaba a autores de la subjetivización para realizar una empresa de des-subjetivización, a lo Nietzsche, Bataille o Blanchot. Aunque es innegable que su empresa de des-subjetivización estuviera dirigida a edificar una nueva subjetividad valorativa y libre. Es decir, jamás derivaría hacia una negatividad radical donde ya no hay nada que negar. Por el contrario, la salvación nacional no puede venir entonces sino de su transformación en civismo comprometido. La gran revolución copernicana que representan los estudios de Julio Rivera consiste en que nos enseña que no es tanto el Himno cosa del hombre cuanto el hombre es cosa del Himno.

En 2016 publicó “¡Himnos en la actualidad! Para qué”, fue una edición bellamente presentada y puedo decir que se trata de un obra que trasciende a su autor En el 2019 viajó a la Argentina, al Congreso Mundial de Semiótica que se realizó en Buenos Aires, siendo recibido por el buen amigo, el filósofo bonaerense Juan Maya. Fue llevando su ponencia “Semiótica del Himno Patrio”, que preparaba como libro y que quedó inédita. Y en mí guardo la esperanza que su querido hijo Jean Pierre junto a su madre Alicia Rivera -ésta última aún afectada de covid- puedan algún día publicarlo. Ese mismo año 2019 lo incorporé a la Sociedad Peruana de Filosofía, siendo miembro del Comité Directivo.

Muchos fuimos los amigos que colaboramos en su empeño y que acompañan en el luto: Antonio Belaunde Moreyra, Luis Enrique Alvizuri García Naranjo, Francisco Reluz Barturén, Kiko Álvarez Vita, Víctor Montero Cam, Fidel Gutiérrez Vivanco, José María, Mariela Cepedo, Sebastián Zileri, Mario Garvich, Carlos Gómez, Claudio Chipana, Gladys Rázuri, Ricardo Segura, Víctor Samuel Rivera, Odilón Guillén, Toribio Torres, José Luis Herrera, su inseparable y eficiente secretario Ysaí Quiroz Carreño. Todos fuimos integrantes del cenáculo de filosofía “Yachay Wiñay” o Casa del saber, que por diez años funcionó en su casa cada viernes, y que siguió en el relevo del cenáculo de filosofía sanborjino cuando se cerró. Estos cenáculos arrebataron a la academia la filosofía para ponerla en circulación en la vida cotidiana, cosa similar a lo que hizo el existencialismo francés en los años de guerra y postguerra. Todos fuimos cultivadores del pensar filosófico, del amor por el saber y la búsqueda de la verdad. Allí fortaleció y se desarrollaron las grandes ideas que Julio Rivera las convertiría en libros.

El Perú en el año de su Bicentenario envió al Cielo a un gran patriota, desde allí velará por su país que tanto amó, al que tantos esfuerzos dedicó y contemplará a la legión de amigos que dejó en sus esfuerzos por edificar un mundo mejor.

Lima, 7 de marzo 2021

domingo, 31 de enero de 2021

ARGUEDAS COMO FILÓSOFO

 

ARGUEDAS COMO FILÓSOFO

Gustavo Flores Quelopana


 

 

Si la Filosofía no sólo es una forma de saber sino también una forma forma de ser, entonces Arguedas fue filósofo porque anduvo por el mundo interesado por esclarecer el valor del mundo andino desde una visión sincrética donde lo mágico se mezclaba con el tamizado racionalismo del materialismo dialéctico, donde la vida y la muerte se combinan de una manera singular.

Arguedas como filósofo contempló lo universal contenido en el sincretismo de lo andino con lo occidental. La tradición llama a Arguedas "uno de los grandes representantes de la literatura en el Perú, padre del neoindigenismo, estudioso de la música andina y difusor del quechua". Pero esencialmente fue un filósofo porque en él todo estaba unido. Concibe el mundo como una totalidad viviente, donde la filiación mítica y armónica del universo andino colisiona desgarradoramente con el mundo instrumental occidental.

En su búsqueda de universalidad y certeza plantea, desde su obra maestra "Los ríos profundos" hasta su obra más importante "El zorro de arriba y el zorro de abajo" pasando por "Todas las sangres", el ideal de integración del mito con la razón como el secreto del sino de la peruanidad. Dicho desafío del ideal también se manifiesta en el peligro de la penetración corporativa imperialista y el problema de la modernización del mundo indígena.

En Arguedas no hay metafísica constructiva, pero está presente el cosmos en movimiento de Aristóteles, la concepción estoica de un universo ordenado por combinación de fuerzas, el materialismo dialéctico de Marx y Engels y el universo mítico-mágico de estirpe ancestral andina. Su universo es vivo y no mecánico. Lo ve como un misterio no sólo natural sino también humano, y que requiere de la acción revolucionaria. O sea, el pensamiento armónico andino también es revolucionario.

En este contexto debo añadir que una de las investigaciones en curso más serias y que pronto saldrá a la luz corresponde a la emprendida por el escritor, ensayista y pensador peruanista Hugo Chacón Málaga. No será infidencia alguna si afirmo que su descubrimiento en Arguedas de una filosofía del Yawar Mayu será una las contribuciones más significativas en la comprensión de nuestra insigne figura intelectual. 

Personalmente considero que la sugerencia filosófica más profunda del pensamiento de Arguedas concierne a la relación entre Mito y Razón. Lo cual me lleva hacia la siguiente consideración. En el mundo andino aun sobrevive la visión mítico-mágica del mundo porque la penetración de la racionalidad científico-técnica sufre un notorio retraso. En la visión mítica andina el Ser es presencia y la verdad es desocultamiento. La mitología filosófica es una metafísica de la presencia, la filosofía mitológica es una metafísica de la esencia, la filosofía de la razón es una metafísica del concepto, la filosofía metafísica de la técnica es una mitología de la manipulación de los entes. De modo que, no se puede decir que la metafísica es la prehistoria de la técnica, por que ella contiene su propia metafísica, filosofía y mitología. En la propia técnica se opera una mutación del pensar mítico -de invocación a manipulación práctico matemática-. Pero ello no significa que los horizontes de pensar anteriores no sobrevivan. Al contrario, pueden permanecer inmaculados como sufrir las más diversas variaciones.

Otro punto controvertible que plantea su ideal filosófico sincrético es la relación entre el Mito y la categoría de lo Posible. En el Mito no prima el reino de la libertad sino el reino de la necesidad. Este necesitarismo ancestral, presente también en la deidad ordenadora andina, se prolonga en los griegos y en los filósofos árabes. Pero también está presente en Cusa, Bruno, Spinoza, Leibniz, Kant y Hegel. Y es más evidente en su repugnancia hacia la categoría de la posibilidad. Veamos cómo el campeón del procesualismo dialéctico se empantana en un pathos estático y se convierte en un dialéctico cíclico de lo pasado. Algo parecido al Pachacuti andino. "Lo que es posible no puede ser ya de otra manera". O sea, el gran dialéctico sitúa la posibilidad en el plano de lo superfluo y así la posibilidad real está rodeada totalmente de la realidad llegada a ser. Es decir, el reino de lo posible está aplastado por el destino estático, porque todo lo posible ya está configurado en lo real. Esta puntualización es muy importante, porque permite advertir que las utopías donde prima la necesidad son utopías de la repetición cíclica, donde el desarrollo y el progreso queda mitigado. Es por ello, que el mundo mítico es ciclo temporal de repeticiones necesarias regidas por el destino. Lo que lleva a una escatología y una teleología conservadora y de simple renovación repetitiva de los ciclos temporales. Una síntesis entre Mytho y Logos deberá superar el necesitarismo ancestral y conservar armónicamente la libertad que implica lo posible como posibilidad real en el mundo.

Y un tercer punto que es valioso considerar en su novelística es la felicidad en medio de la pobreza junto a su desconfianza por el desarrollo capitalista. Lo cual nos lleva a decir: Prefiero la honrosa pobreza a la deshumanizadora riqueza. Vive con lo que tienes y no desees tanto, que principio de la alegría es controlar los deseos. No te consideres un creador de tiempo y dinero, vive el tiempo y la gratuidad de la vida que es regalo divino. Ten presente que desarrollo personal no es acumular bienes exteriores, ni honores, sino tener un corazón que sirva al bien y haga feliz al prójimo. De esta vida nada te llevas, pero recuerda que puedes dejar un mundo regado por el amor de tu corazón. La riqueza te vuelve desconfiado, soberbio y egoísta, la pobreza enseña a compartir lo poco que se tiene con alegría y sin temor. No habrá civilización futura si no se reivindica la humilde pobreza frente a la deshumanizadora riqueza.

Para Arguedas la literatura, arte andino y el quechua son el camino regio para entender al Perú profundo En ella brilla el valor universal de la armonía fluyente, capaz de reproducir la realidad entera. En este sentido la literatura es filosofía a través de la fuerza imaginativa. Su suicidio simboliza la necesidad del fin del orden instrumental, capitalista y deshumanizado y del comienzo de un nuevo ciclo sincrético de armonía con los valores andinos.

En suma, valga esta nota para destacar que Arguedas fue un hombre que se interesó revolucionariamente por la contemplación del mundo.

31 de enero 2021