martes, 27 de agosto de 2024

LOS TITANES DEL PACÍFICO de Robert Gammon (Comentario)

 

Esta novela histórica de Robert Gammon, inglés que creció en Lima y que se dedica a la empresa educativa en España, aparece en 2024. Deja traslucir que los susodichos Titanes del Pacífico fueron mendaces tiranos, obsesionados en el saqueo del erario público, combatir el comunismo mundial y modernizar el país.
La novela se desarrolla en el ambiente de los desgarradores años 30, en medio de la Gran Depresión, el golpe de Sánchez Cerro contra la autocracia de Leguía, las reformas radicales que propone Haya que asustan al capital norteamericano, el fraude electoral contra el APRA, el ascenso del fascismo en Italia y Alemania, el expansionismo japonés, el imperialismo norteamericano en Latinoamérica.

Esta novela es parte de una saga que continuará con "Bendito asesinato", y es en este próximo volumen donde se abordará la Revolución de Trujillo y el asesinato de Sánchez Cerro. Constituye, sin duda, una novela que contribuye a tener contacto más estrecho con la historia del Perú.

LOS AÑOS DE FUJIMORI de José Ragas (Comentario)

 

Obra del historiador José Ragas publicada en 2022 es una de las exposiciones más completas y documentadas del decenio fujimorista.
Lo que en resumen se puede extraer de su lectura es que, si Velasco transformó el Perú en la década del 70 en sentido socialista, Fujimori lo hizo en sentido neoliberal.
A diferencia de las dictaduras del Cono Sur, la guerra sucia que implementó Fujimori para combatir el terrorismo lo hizo bajo el andamiaje democrático. En el mismo contexto sacó adelante el remate de las empresas públicas, el fraude electoral, el saqueo del Estado, la corrupción de las instituciones públicas, la sustitución del ciudadano por el consumidor, de lo social por lo técnico, y las esterilizaciones forzadas de 300 mil mujeres andinas.
Si bien afirma que el fujimorismo implantó el neoliberalismo y el dogmatismo de la economía de mercado, deja sugerido que respondió a un plan del FMI y de Washington. Vargas Llosa no hubiera un instrumento tan dócil y tampoco hubiera admitido la guerra de baja intensidad contra Sendero.
En lo que respecta a la provisión por Pinchi Pinchi del vladivideo que provocó la caída del régimen tampoco especula sobre las motivaciones de la misma (¿estuvo detrás del acto la CIA y el servicio de inteligencia de la marina?). Pero sí no deja de apuntar es la vinculación del dictador Fujimori con el ocultismo, lo sobrenatural, las brujas y adivinas.

En el Epílogo deja constancia a la gran capacidad de evadir a la justicia y con ello acierta en el vaticinio que se concreta en el 2023 cuando el Tribunal Constitucional ordena su liberación inmediata por razones humanitarias. ¿Será porque no evadirá a la justicia divina? Suerte del dictador, como Pinochet.

lunes, 26 de agosto de 2024

SOBRE COSAS QUE SE VEN EN EL CIELO de C. Jung (Comentario)

 

Carl Jung (1875-1961/86 años) publica este trabajo en 1953, a los 83 años.
En él no niega la realidad física de los ovnis, aunque considera faltan evidencias. Por tanto, no es una hipótesis creíble y permanece en el ámbito de la fantasía. Aunque admite que la parapsicología da su aporte con la materialización de lo psíquico a través de un medium.
En consecuencia, Jung avanza con su explicación psíquica del fenómeno ovni. como manifestación del arquetipo de totalidad del inconsciente colectivo. Los ovnis son el mito moderno de nuestro tiempo tecnológico.

A pesar de su gran conocimiento de lo religioso su trabajo no se pronuncia sobre la explicación demonológica del fenómeno ovni, como materializaciones psíquicas de la mente del demonio.

EL ÚLTIMO DE LOS POILINESIOS de Alejandro Estrada Mesina (Comentario)

 

Acabo de leer la reciente novela del narrador chalaco, nacido en La Punta, Alejandro Estrada Mesinas. Se trata de una historia tejida sobre el secuestro de polinesios bajo el pretexto del proyecto de inmigración al Perú entre 1861 y 1863. Tras una peste que asola su travesía los poquísimos sobrevivientes que llegan a puerto van a morir en los galpones de los hacendados. Apenas uno vivo y el cuerpo totalmente tatuado emprende el viaje de retorno hacia sus islas del sur.
Esta novela nos retrotrae al contexto del Perú de la segunda mitad del siglo dieciocho. Habiendo decretado Ramón Castilla la libertad de los negros se produjo una escasez de mano de obra para las haciendas y una ola de traficantes de mano de obra. Cosa que intensificó la inmigración china entre 1849-1880.
En ese contexto serían secuestrados los polinesios entre 1861-1863, pero con tan malos resultados -se morían de enfermedades y nostalgia- que los traficantes de personas no lo volverían a repetir.

Mérito de Alejandro Estrada rescatar para la literatura y la memoria histórica peruana este triste y breve capítulo de la "inmigración" de los polinesios.

domingo, 25 de agosto de 2024

PROSAS APÁTRIDAS de Ribeyro (Comentario)

 

Es un libro extraño que habita territorio filosófico a través de aforismos. Lo extraño no es esto, sino que un destacado cuentista muestre su talento para la reflexión filosófica. Julio Ramón Ribeyro es un gran cuentista, qué duda cabe. Lo que no se evaluaba es que fuera un agudo pensador.
Pero filosóficamente su postura también es problemática, porque por momentos parece un escéptico, no obstante, como sabemos, el escéptico se niega a especular sobre la cosa en sí o la esencia del mundo.
Sin embargo, la mayor de parte de sus aforismos son una incursión por la esencia de las cosas. Pero tampoco se muestra próximo al dogmatismo platónico con la certeza de haber alcanzado la verdad.
La suya es una postura filosófica más cercana al racionalismo moderno, donde la subjetividad preside la objetividad de las cosas.

De ahí que no tenga sentido entender sus aforismos como una asunción del posmodernismo, pues en ninguna parte hallamos alguna celebración del relativismo y del todo vale.

sábado, 24 de agosto de 2024

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA de Miguel de Unamuno (Comentario)

 

Releer un clásico siempre deja lecciones duraderas. Esto sucede con el libro de Miguel de Unamuno (18641936/72 años) "Del sentimiento trágico de la vida".
Su mensaje es simple y a la vez profundo, a saber: La vida es agonía, porque entre la Razón que niega y la Fe que afirma, el deseo de inmortalidad surge de la esperanza en un-Dios garante de la resurrección.

Para Unamuno Dios no es un ente metafísico, no es un problema racional, sino vital. Es el corazón el que quiere que exista. Dios es necesario no para pensar la existencia, sino para vivirla. Ese es el aporte de Unamuno.

EL PAÍS DE LAS MIL CARAS de Mario Vargas Llosa (Comentario)

 

El país de las mil caras (2024) compendia su obra periodística que revela su evolución política y su obra novelística. Para decirlo con concisión MVLL es un gran novelista, pero un pésimo pensador político.
Vayamos a lo primero, como novelista. Como él mismo lo declara en su artículo "Un alto en el camino" su éxito y su fama como novelista no se lo debe a un genio novelístico del que carece, sino a su talento disciplinado, perseverante y esforzado.
Como pensador político admite no sólo su evolución desde la izquierda revolucionaria hasta la derecha neoliberal -con defensa incluida del matrimonio gay-, sino también la recomendación de votar por Keiko contra Castillo, a pesar de su enemiga jurada al fujimorismo.
Una constante de su pensamiento neoliberal es la ausencia de crítica al imperialismo yanqui, su acérrimo anticomunismo, a pesar de que deja escapar su simpatía por la izquierda democrática, nada menciona sobre las sanciones ilegales contra Cuba, ni contra los defectos de la sociedad de mercado.

En nada disminuye el reconocimiento de su virtuosismo novelístico el reconocer que su postura política es profundamente reaccionaria, con el fanatismo mercadólatra propio que caracteriza el pensamiento neoliberal.

SENDERO de Gustavo Gorriti (Comentario)

 

Tras leer la nueva edición revisada y corregida de Gustavo Gorriti el libro mantiene su vigencia y valor a pesar de que llega sólo hasta fines de 1982, justo cuando el presidente Belaunde admite su derrota democrática ante la insania sangrienta de Sendero Luminoso, y firma el decreto supremo que autoriza a las FFAA a combatir la insurrección. A partir de ello el baño de sangre se volvería en una orgía de sangre.
El perfil psicológico e ideológico que traza Gorriti de Abimael Guzmán permite colegir que éste su sume en la paranoia autoglorificante de gran líder y conductor desde que a comienzos del 1982 pasa a llamarse de "camarada Gonzalo" a "presidente Gonzalo". Además, de su megalomanía y mesianismo destaca su crueldad sanguinaria al exigir más ejecuciones despiadadas.
Los documentos que exhibe Gorriti reflejan que Guzmán creyó estar viviendo en los años 80 en una situación revolucionaria. Pero ¿lo estuvo realmente el Perú? No hay duda de que las condiciones objetivas para la revolución estaban presentes, pero no las condiciones subjetivas. Guzmán se abocó a crearlas. Pero el accionar cruel y sanguinario de SL en vez de favorecerlas las destruyó. Sencillamente su accionar polpotiano y demencia destructiva lo enajenó del pueblo. Y las víctimas fueron mayormente campesinas y andinas.

El libro de Gustavo Gorriti es ya un texto clásico para comprender el fenómeno de SL en los infaustos y cruentos años 80 en el Perú.

martes, 20 de agosto de 2024

MEMORIAS. EL PODER DE LA ILUSIÓN (Comentario)

 

Memorias. El poder la ilusión (Axiara editions, EEUU, 2024) es un ladrillezco libro que atemoriza con sus 660 páginas, pero una vez embarcado en él se corre raudo por sus páginas gracias a una pluma ligera, entretenida e imaginativa. Así me ocurrió cuando ya al segundo día estaba terminando de leerlo. Obviamente que para salir del sortilegio de su realismo imaginativo tuve que tomarme un café bien cargado. Y así se lo escribí por WhatsApp. Cosa que le produjo hilaridad.
A Lenin pertenece la frase: "Salvo el poder todo es ilusión". Eduardo González Viaña la complemente en este libro con otra suya: "La ilusión [literaria] tiene su propio poder". Efectivamente, en sus páginas se constata cómo con el poder de la ilusión también se construye un mundo justo y pleno de amor.
Su realismo alucinado, como lo llama su amigo de la Universidad de Sevilla, José Camacho Delgado, es la alusión a la dimensión ilusoria que tiene la antropología humana. El hombre no sólo vive de lo real, sino también de sus sueños e ilusiones.
Su persona ha vivido la mitad de su vida en el extranjero, defendiendo en la literatura la causa del inmigrante -por lo cual ha recibido reconocimientos-, galardonado con el Premio Juan Rulfo, pero su mayor distinción es haber recuperado su conexión con su Patria escribiendo tres novelas de antología sobre Ramón Castilla, el Inca Garcilaso y Arguedas.
Su alma nunca dejó de ser revolucionaria, admirador de La Puente Uceda y su lucha guerrillera, y adherente insobornable de la causa de los pobres y desposeídos por la injusticia social. Hoy octogenario nos hace este obsequio literario que queda como testimonio de una vida que con la pluma defendió las causas nobles de la humanidad.

LOS DUEÑOS DEL PLANETA (Comentario)

 

Libro publicado en el 2023 es una valiente, amena y lúcida exposición de los diez globócratas que se jactan de haber conquistado el mundo, pero que se han perdido a sí mismos.
Todos son miembros del siniestro Club Bilderberg, menos su desertor Bin Salmán.
Musk (Tesla, Twitter, Neuralink) ebrio de poder sueña con colonizar Marte. Bezos (Amazon) no sólo quiere colonizar la Luna, sino también vencer a la muerte y lograr la inmortalidad con la biotecnología. Gates (Microsoft) obsesionado con la disminución de la población mundial, la eugenesia, quiere tapar el Sol, y está implicado en el escándalo de las dudosas vacunas contra el Covid. Zukerberg (Facebook, Meta) busca sustituir el mundo real por la virtual Meta, manipular el genoma humano y acabar con las enfermedades.
Bin Salmán (Aramco) que hace temblar a las élites globalistas haciendo negocios con China en yuanes, adhiriéndose a los BRICS y buscando acabar con la gobernanza mundial de EEUU. Fink con Black Rock es el administrador de los capitales más grandes del mundo y su ingeniería financiera no se detiene ante nada, ni siquiera las guerras. Page y Brin (Google) partidarios del totalitarismo del pensamiento único, censuran en Youtube los contenidos a su discreción, buscan revertir la muerte y el envejecimiento. Buffett es el especulador financiero más exitoso de la élite globalista, partidario de la eugenesia junto a su amigo Bill Gates.
Soros (Quantum) es el más más tenebroso, avezado y psicópata de todos, gestor de la alianza entre la izquierda y el gran capital, promotor del feminismo, el LGTB*+, la migración, las revoluciones de color, el aborto y el totalitarismo financiero. Murdoch (Fox) es el magnate de los medios de comunicación, encabeza la plutocracia mundial de la cultura, maneja los titulares de los medios del planeta, busca imponer un relato único, obsesionado con el control de la opinión pública, le divierte poner y quitar presidente mediante el control ideológico de la información.
Como vemos la élite globalista se le emprende contra la Naturaleza. Todos están detrás de la dominación mundial y el terrorismo mediático. Son unos pobres infelices, verdaderos monstruos de la manipulación de conciencias, que conquistan el mundo a costa de perderse a sí mismos.

El mensaje final de Cristina Martín Jiménez es que el darse cuenta de que estos dioses devenidos en bestias es el punto de partida de haber vencido su siniestra guerra psicológica contra el ciudadano y el hombre.

lunes, 19 de agosto de 2024

Comentario a ARTE Y POESÍA de Heidegger

 

En la última Feria Internacional de libro adquirí la reciente edición de ARTE Y POESÍA de Heidegger.
Su lectura ratifica mi opinión de que el filósofo alemán al centrarse en lo ontológico extravió lo óntico. Si no, qué otra cosa significa afirmaciones como éstas: "El origen de la obra de arte es la poesía, porque la belleza es una manifestación del Ser". Esto es, el arte es una manifestación del Ser.
Entonces nos preguntamos, y dónde deja al creador. ¿Acaso es un mero autómata sonambúlico del ser? Su manía de divorciar al Ser del ente lo hace caer en un ontologismo metafísicamente insostenible.
El enfoque ontológico metafísico de Heidegger busca contraponerse al subjetivismo moderno que reduce la estética al gusto. Pero lo hace desde una metafísica ontologista donde el ser queda divorciado del ente.
Con ello queda demostrado que Heidegger no sólo tergiversó a Platón acusándolo de reducir la esencia al concepto, sino también a Aristóteles que señaló que el ser es un concepto vacío, porque el ser como sustancia siempre se entiende como acto esencial. Además, quiere ir más allá de la revolución metafísica de Santo Tomás de Aquino, que concibe el ser como el acto de la esencia. Pero Heidegger fracasó en toda la línea porque termina en una mistificación del Ser como un Supraser.

El ser no es un acto constitutivo de la esencia sino del ente. En cambio, para Heidegger el ser es un acto constitutivo de la esencia del ente.

Prólogo al libro “ATEÍSMO VERSUS NIHILISMO” de Ana Lacalle Fernández

 

Prólogo al libro “ATEÍSMO VERSUS NIHILISMO” de Ana Lacalle Fernández

Por

Gustavo Flores Quelopana

Past-presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía

 

 


Considero interesante contar el amable lector cómo conocí a la filósofa barcelonesa Ana de Lacalle. Mi amistad con Ana de Lacalle Fernández se remonta hace pocos años atrás, en medio de la nefasta pandemia del Covid 19. De haberla conocido me congratulo efusivamente, tanto por sus cualidades teóricas como personales. Desde entonces nuestro encuentro filosófico ha sido, tal como ella misma lo caracteriza, “breve pero intenso”.

Originalmente fue a través de un evento virtual de filosofía política denominado “Pensar más allá de la democracia”, el 14 de noviembre del 2020, que organizó nuestro común amigo argentino Francisco González Cabañas, de la ciudad de Corrientes. Desde entonces hemos participado conjuntamente en diversos foros filosóficos vía web organizados por diversas instituciones filosóficas de mi país, el Perú, entre ellas la Sociedad Liberteña de Filosofía, presidido por el profesor y escritor Juan Carlos Asmat. La palabra pertinente e ilustrada de Anita de Lacalle concitó la atención y desde entonces fue muy solicitada por estos lares andinos.

Luego ella tuvo la gentileza de remitirme por correo su interesante producción novelística de índole filosófica y de hacer un prólogo para uno de mis libros -Nihilismo y Revolución-. En aquel libro sostengo que el nihilismo es un fantasma que recorre el mundo y lo hace cabalgando sobre la conciencia del sujeto moderno llamado “burguesía”.  El mundo burgués ha perdido anti humanísticamente el ser y se ha contentado con el tener. Y eso es Nihilismo. Y Ana en el prólogo que me escribe se ubica como una “atea nihilista” que se siente cuestionada por mi planteamiento, no obstante reconocer que ambos consideramos al ser humano -como cultivo de la interioridad- como lo prioritario.

Luego, en este año 2024 estuve cerrando la edición de una de mis otras obras -Caleidoscopio intelectual-, y le invité para que escriba una opinión sobre mi pensamiento. Lo cual muy solicita accedió y me lo remitió sin demora. En dicha opinión incidía sobre el tema del nihilismo que a ambos nos apasiona sin coincidir naturalmente. Allí se plantea si nos puede descosificar la inmanencia o la trascendencia. Yo que me decanto por la trascendencia y los valores absolutos, y ella que se posiciona en un ateísmo nihilista. Piensa que el ateísmo es resultado de la imposibilidad de creer en Dios, lo cual sitúa en un nihilismo, en un vacío de sentido y conciencia de la nada que impulsa a contribuir a la rehumanización del hombre. En suma, aquí sostiene la tesis de que es posible rescatar al hombre desde un “ateísmo nihilista”. Lo cual yo cuestiono. En una palabra, ambos coincidimos en la posibilidad de humanizar al hombre, sólo discrepamos en los medios -para ella es posible hacerlo desde la cultura de la inmanencia, y para mí desde la cultura de la trascendencia-.

Considero que este disenso entre nuestras opiniones resulta enriquecedor para ambos. La honestidad en la búsqueda filosófica de la verdad no debe reunir el cuestionamiento de las propias convicciones, y, por el contrario, debe ir tras el encuentro del diálogo y la crítica. Ello fue lo que me motivó a invitarla a que escriba un libro sobre el tema que hoy presenta con solvencia y sabiduría, bajo el compromiso que yo lo publicaría. Y nuevamente nuestra brillante pensadora en pocos meses ha cumplido el desafío y lo tenemos ante nosotros.

Admiro no sólo su compromiso con el pensamiento filosófico, su talento de escritora, su sinceridad intelectual y la sutileza de su razonamiento, sino que no menos rescatable es la defensa valerosa de sus convicciones. Todas estas virtudes adornan a una persona que de por sí concita las simpatías personales con holgura y cariño.

Ahora sí, tras esta breve excursión en nuestra amistad intelectual, entremos brevemente al contenido de su obra. Lo primero que sorprende de entrada es su provocador título “Ateísmo versus nihilismo”. Esta contraposición nos azora porque en un principio ella se reconocía como “atea nihilista”. Su primer capítulo despeja el distingo nietzscheano entre nihilismo positivo y negativo, para resumir que: “Aquel no es capaz de asumir la “muerte de Dios” se queda enredado en el nihilismo pesimista que solo siente el vacío”. Su segundo capítulo incide en la idea de que “en el mundo contemporáneo el nihilismo en su sentido negativo, [se ha] materializado en el neocapitalismo” y la revolución digital. La tragedia humana sería, según Nietzsche, que el nihilismo que prevalece es el pasivo, donde la preponderancia del actuar está reservada para la deshumanizada élite económica. Lacalle dice, pues, “quedemos, pues, con la noción del nihilismo, como una actitud activa, creadora y dotadora de nuevo sentido y nuevos valores tras “la muerte de Dios”.

El tercer capítulo está dedicado al ateísmo y tras exponer diversas versiones del mismo destaca, sobre todo, dos ideas, a saber: 1° el auténtico cristiano es ateo porque vive la muerte de Dios como experiencia real, y 2° el ateísmo es la prescindencia de cualquier tipo de trascendencia. O sea, el ateísmo subyace en el cristianismo. Con la misma concisión de los primeros, el cuarto capítulo aborda el interesante acápite del imperio de la posverdad tras la caída de los absolutos. Afirma Lacalle que ha surgido un nuevo sujeto donde predomina el subjetivismo cognoscitivo y que reclama medios emocionales para ser manipulado. Lo cual, a su vez, se asocia a la decadencia del modelo democrático y abre las puertas a nuevos totalitarismos.

El quinto capítulo examina la posverdad en la alicaída época posmoderna y nihilista. Y aquí la autora busca que quede bien claro que tras el hecho de que Dios ha muerto todo depende de que el hombre sea consciente que es él quien gobernará la constelación axiológica y epistemológica, llevando a término la inexorable transvaloración de los valores. Así arribamos al capítulo final, donde se resuelve la intención del escrito: Ateísmo versus nihilismo y viceversa. Toda la argumentación se centra en una idea clave, la cual es: el error estriba en creer que si no hay un sentido  trascendente  la  existencia  no  puede tener sentido. Pero, dice, aunque lo real sea una materialidad inmanente, como nuestra existencia, puede dotarse de sentido, propósito y valores. Pero estos no vendrán gracias a una trascendencia divina, sino que cada sujeto deberá buscar su sentido y sus valores. El nihilismo negativo ha resultado ser una planicie para el capitalismo hedonista y materialista.

Igualmente, no se puede pensar el ateísmo sin confrontarse con el nihilismo. Pero un mundo sin Dios no es un mundo vacío de valores, sino de un mundo donde los valores corren a cargo de la subjetividad humana. Se tratará de un mundo de valores contingentes como el sujeto que los crea. De manera que la asunción del nihilismo deriva del ateísmo. Y es, a estas alturas cuando se pregunta si será posible un ateísmo no nihilista. Y admite que lo es, por lo menos en los ateísmos cristianos que no implican estar reñidos con la trascendencia. De modo que un cristiano no acaba siendo realmente un ateo. Para Lacalle la correspondencia entre ateísmo y cristianismo es ficticia. En el cristianismo realmente no hay ateísmo. A partir de todo ello colige que sin trascendencia no hay fundamento que legitime valores absolutos. Por ello, sintetiza Lacalle, el ateísmo se sostiene sobre bases nihilistas. El ateísmo deriva del nihilismo porque encuentra allí su fundamento.

Estos seis capítulos rematan en uno final de Conclusiones y Respuestas, el cual diría es el más sustantivo por las reflexiones y cuestionamientos que se plantea. Aquí confiesa una meditación profunda y honesta como sigue: “Si pensamos con detenimiento el ateísmo -que clarificamos en un apartado anterior- no deja de ser la opción más difícil de asumir en la medida en que parece quedarse sin ninguna respuesta a las preguntas nucleares de la existencia humana. Esto conduce a muchos a cuestionarse si se puede existir sin sentido, si una existencia vacía y meramente biológica es sostenible para el humano”. Pero reponiéndose de inmediato afirma que el ateísmo no es atribuir a la nada un estado permanente. Esto, dice con agudeza, es reparar que no hay una correspondencia entre ateísmo y nihilismo. Los cuales pueden ser deslindados entre sí.

Se pregunta: “¿Quién puede querer la nada?”. Y como ello es absurdo, insiste en la idea que si no hay un sentido trascendente hay un sentido inmanente. Se pregunta si esto no es incurrir en un subjetivismo axiológico. Y responde que el no haber un criterio universal no significa que no existan valores básico compartidos por todos. Esto es, asumir que el sujeto humano sea el nuevo creador de valores no implica la imposibilidad de la coincidencia en valores básicos. Esto sería lo que base posible la moral y el derecho. Pero se vuelve a interrogar: “¿qué hace que la existencia valga la pena?”. Reconoce que los humanos necesitamos algo más que la satisfacción de las necesidades materiales. Necesitamos una vida digna de ser vivida, sentirnos plenos en relación con los otros y con nosotros mismos. Porque una existencia que no pueda elevarse a esa noción ética de vida nos deja a merced de las contingencias que estimulen más o menos nuestros impulsos destructivos y suicidas.

En suma, siendo el ateísmo de raíz nihilista -porque implica una negación de cualquier trascendencia como fundamento de sentido de la existencia-, no supone que sea capaz de vivir sin un sentido, sino que los sentidos que busca brotan se su misma existencia inmanente. De manera que se puede vivir siendo ateo, sin Dios, sin trascendencia alguna y sin profesar una fe religiosa. Sólo asumiendo un nihilismo positivo el ateísmo no resulta destructivo, pesimista y negativo. El nihilismo positivo, nos dice, lleva a una actitud activa creadores de valores y sentidos nuevos.

Como ejemplo de nihilismo negativo cita a Mainländer, quien bajo la convicción de que la muerte de Dios acabó con su vida. Y como nihilista positivo destaca a Cioran, que, aunque haya pasado por un pesimista filosófico sea el mejor representante de un ateísmo nihilista positivo, porque apostó siempre por convertir la existencia en vida, aunque el hecho mismo de saber que podía matarse era un motivo para seguir existiendo.

Sin duda que estamos ante un libro valioso e interesante, que asiste al mundo contemporáneo, especialmente del Occidente liberal, a persistir en la vida y creación de valores a partir de un nihilismo positivo, a pesar de asumir el ateísmo. ¡Ateo, no te suicides, y ten el coraje para asumir la creación de valores desde tu propia inmanencia!, nos dice en resumen el presente trabajo de la filósofa Ana de Lacalle Fernández. Todo lo expuesto nos motiva las siguientes reflexiones.

Considero que la parte sustantiva de las reflexiones sobre el nihilismo y el ateísmo expuestas por Lacalle son de índole existencial y moral, y clama por su ausencia la consideración ontológico metafísica del mismo.

El análisis emprendido en su libro se resiente al no problematizar el aspecto metafísico del nihilismo, el cual considero decisivo y gravitante. Al propio Nietzsche aquello no se le pasó desapercibido, y lo pensó a través de sus conceptos de Amor fati y el Eterno retorno de lo mismo. Siendo justamente éstos la parte más controvertible de su planteamiento nihilista.

Nietzsche vio con profundidad clarividente lo que era sucumbir al biologismo, naturalismo y materialismo. Lo cual lo llevó a entronizar el devenir de lo mismo. Y es aquí justamente donde brota toda la contradicción metafísica del nihilismo creador de la Voluntad de poder del superhombre tras la muerte de Dios.

Su libertad creadora se convierte en necesitarismo y determinismo científico y todo al final se reduce a soportar la falta de sentido de la existencia. La propia creación de valores del nihilismo positivo sucumbe ante el eterno retorno de lo mismo. Su transvaloración de los valores y la concepción dionisíaca de la existencia se vuelve en una tarea vana e inútil. Y todo como resultado de desplazar el Ser por el Devenir.

Este aspecto metafísico y problemático del nihilismo nietzscheano no lo afronta Lacalle, dejando de lado el vértice más fundamental del planteamiento nihilista. El hecho mismo de que el nihilismo nietzscheano no culmina en el Superhombre, la Voluntad de poder y la transvaloración del valor es el hecho más significativo de su planteamiento, y que nos indica que su crítica ética se sustenta en una visión metafísica del mundo de índole inmanente que merece atención.

De no abordar este punto neurálgico se desmorona el supuesto carácter ilusorio de Dios, del Ser y los valores universales-absolutos. En una palabra, se desmorona el propio ateísmo. En Nietzsche no sólo Zaratustra es la idea del superhombre en eterno devenir, sino que la Voluntad de poder es la realidad interna del Universo. ¿Pero por qué la misma no sería trascendente sino inmanente? No lo explica, como deja sin explicación muchas otras cosas, y simplemente asume una hipótesis empírica radical. Y aquí justamente es pertinente traer a colación al filósofo italiano Emanuele Severino (1929-2000) que con su filosofía neoparmenídea rechaza el devenir, el tiempo y declara la eternidad del ser en su obra Esencia del nihilismo (1985).

Severino niega la oposición absoluta entre el ser y el no-ser. Los entes son eternos en su aparecer y desaparecer, y ni vienen ni vuelven a la nada. Aparte de los entes eternos hay el ser inmutable. Todo aparece de manera necesaria, la libertad no existe. El devenir es un simple aparecer y desaparecer de lo eterno. Occidente está destinado a tramontar la fe en el devenir para asentarse en la fe en el ser. A la locura de la filosofía nihilista que afirma que sólo existe el devenir -tipo Nietzsche-, Severino responde con la otra locura de que sólo existe el ser. La consecuencia de su pensamiento es que la diferencia ontológica heideggeriana entre el ser y el ente no existe, el desaparecer de los entes en la nada tampoco, siendo todo eterno no hay creación ni aniquilamiento, el Dios cristiano no existe. Y siendo todo ente eterno y significativo el hombre se convierte en un superdios.

Severino ha sido criticado por Fabro, Bontadini y Berti por su concepción unívoca del ser. Aristóteles ya había demostrado que la ascensión del principio de no contradicción llevaba al reconocimiento de la concepción plurívoca del ser. Lo que permite reconocer la pluralidad de significados del ser. Por su parte, Severino admite el principio de no contradicción, pero sin asumir las diferencias. En buena cuenta, Severino refuta la locura nihilista del devenir con la locura parmenídea de que sólo existe el ser eterno. Con ello cae en un panteísmo que vuelve imposible la superación del sesgo inmanentista de la modernidad.

Ello nos obliga a pensar la superación del nihilismo de otra manera,  sin  caer  en  la locura parmenídea que niega la existencia del ser finito y contingente. En ese sentido ya Tomás de Aquino había reparado que sin reconocer el sentido multívoco del ser no es posible escapar del panteísmo y materialismo. Dejó claro que Dios está en el plano del ser y las criaturas en el plano de los entes. Las criaturas no participan de Dios, es Dios con su trascendencia horizontal y vertical el que participa de los entes. Ese el defecto central del biologismo materialista nietzscheano pensar el ser sólo en un sentido unívoco del ser. Si el sentido unívoco del ser en Severino es la trascendencia, en Nietzsche lo es la inmanencia. Y en ambas posturas extremistas perdemos una parte importante de la realidad.

Lo apuntado sirve para señalar que la negación del ser absoluto en el ateísmo nihilista no significa caer en la Nada, porque de la nada nada viene -nihil ex nihilo, decían los griegos-. El imperio nihilista del devenir no es el imperio de la nada en sentido absoluto, sino en sentido relativo, pues el devenir es el paso del ser al no ser y así de continuo. Hegel identifica el ser con la nada, haciendo que el Absoluto sea esencialmente resultado. Él igualmente se mantiene fiel a la visión unívoca del ser. Y esto es lo que retiene Nietzsche. En el campo científico el último en intentar algo parecido fue Stephen Hawking con su hipótesis de que el “Gran Diseño” del universo no es producto de un Dios, sino del vacío cuántico, que espontáneamente genera muchos universos salidos de la nada -nada en sentido relativo-. Hasta el momento tal Diseño azaroso de origen cuántico es pura ficción, y, más bien, todo apunta hacia la verosimilitud del Gran diseño Providencial.

De tal manera que, si no resulta consistente la base metafísica del nihilismo resulta más difícil y menos defendible mantener de manera coherente un nihilismo ateo positivo en sentido moral y existencial. Que el hombre sea esencialmente biología y naturaleza no resulta justificable. El nihilismo podrá mantenerse como ideología y como expresión dramática de una viva crisis espiritual para la cual no existe salida alguna dentro del decadente esquema inmanentista actual.

 

Lima, 13 de agosto, 2024

viernes, 16 de agosto de 2024

LA OTRA MODERNIDAD ANDINA

 

Detalles
Autor: Gustavo Flores Quelopana
Editorial(es): IIPCIAL
Lugar de publicación: Lima
Año de edición: 2024
Número de páginas: 160
Reseña
No ha habido un solo proyecto de modernidad andina sino varios que se prolongan hasta nuestros días con las modificaciones introducidas por los acontecimientos mismos. Hemos tenido cuatro modernidad andinas. Pero la modernidad andina es distinta a la occidental desde su raíz metafísica.
Nuestra peruanidad se debate para sacudirse de dos extremos patológicos, a saber, la simiesca imitación occidentofílica -también llamada “eurocentrismo”- y la antihistórica regresión anacrónica hacia el pasado precolombino -”paganocentrismo”-.
Sin embargo, el legado de los más representativos exponentes del alma nacional, desde la Conquista hasta nuestros días, alejándose de dichas patologías son la clarividente intuición que la peruanidad es una síntesis moderna distinta a la occidental y que involucra valores de la tradición andina.
La otra modernidad andina es justamente el desafío por construir una peruanidad moderna enlazada con su tradición cultural milenaria desde sus valores fundamentales de orden y justicia.

La búsqueda de esa otra modernidad es la raíz telúrica que caracteriza todos los terremotos políticos que han convulsionado al Perú desde la Conquista hasta hoy.

COMENTARIO SOBRE EL LIBRO “LA OTRA MODERNIDAD ANDINA” Ana de Lacalle (Barcelona/España).

 

COMENTARIO SOBRE EL LIBRO “LA OTRA MODERNIDAD ANDINA” Ana de Lacalle (Barcelona/España).

El texto sobre LA OTRA MODERNIDAD ANDINA me resulta, por ignorancia, en primer lugar, ilustrativo de un escueto recorrido histórico-cultural de Perú. Entiendo que lo nuclear, que sustenta Gustavo Flores Quelopana, es que la modernidad occidental cuyo proceso de subjetivación deriva en el nihilismo, y a partir de ahí, o simultáneamente, se convierte en un terreno muy fértil para que prospere el neocapitalismo, no es posible en la tradición andina.

Y esto, porque en una de las modernidades andinas -menciona tres proyectos diferenciados-, según sus palabras: “la imagen ontológico-metafísica del mundo es lo que se contrapone radicalmente al subjetivismo cartesiano moderno. El origen de tal imagen andina del mundo es la propia presencia de Dios en la geografía cordillerana asistida por la revelación. Entender esta imagen teocéntrica del mundo ha sido profundizar en la manifestación del Ser o Dios.”

Tras esta identificación del Ser con Dios, asume que la tradición que sustenta los valores de la familia no puede derivar en el occidente liberal que “se ha convertido en una aberración moral. A todo ello sus enemigos le llaman subjetividad semifeudal y precapitalista, sin darse cuenta de que en la defensa de la tradición subyace la fuerza espiritual para superar las lacras infecciosas de la nihilista modernidad deshumanizada e irracional del imperialismo imperante.”

Aquí, el enjuiciamiento de lo que el autor denomina “aberraciones morales” hay que enmarcarlo, como cualquier análisis al que nos enfrentemos, en esas creencias arraigadas de la modernidad andina que Gustavo Flores sustenta.

En este sentido, considero necesario explicitar que cualquier calificación de orden moral que pueda hacerse no es un en sí absoluto. Lo que en unas culturas puede parecer aberrante, en otras no.

Mi pregunta aquí es ¿quién posee el CRITERIO DE VERDAD para dilucidar cuál es verdadera? 

Siendo para mí respetable, aunque situando en el centro a la persona al margen de sus supuestas “aberraciones” como haría el Dios que es Ser en la cultura andina -y que vino a mostrar Jesús con sus acciones,- objeto que la peor aberración moral de Occidente no es la liquidación de la familia, sino todo lo que movidos por el lucro y el poder de unos pocos -las oligarquías que menciona el autor- comporta en forma de guerras, masacres, pobreza deshumanizante hasta el extremo, y una clara posición de que unas vidas -unas pocas- valen muchos más que la mayoría de vidas humanas. Esa es, a mi juicio la mayor aberración moral.

Evidentemente, el texto sugiere muchos más aspectos, y recomiendo la lectura directa, porque cualquier interpretación -como la mía- puede ser errada o no haber captado lo principal. Así que lo más conveniente es siempre la lectura directa y propia.

miércoles, 14 de agosto de 2024

Comentario de Rodolfo Sánchez Garrafa



Aquí un material valioso (LA OTRA MODERNIDAD ANDINA) en el que los mejores aportes van por el lado de los proyectos de modernidad que atañen a los Andes.

Para empezar, el filósofo Gustavo Flores Quelopana se pregunta:
¿De qué otra modernidad andina se está hablando cuando ya no es un secreto para nadie que justamente el segmento criollo se hizo del poder, tras el abandono de Bolívar del territorio peruano? Esto lo atribuye al hecho de que la masa indígena era reacia a la independencia, sospechosa de monarquismo y era enemiga del mal gobierno, más no del soberano español, al que guardó fidelidad. (Asunto, desde luego, discutible, ya que puede haberse dado en parte y en parte no).

Donde las dudas tienen menos cabida, es cuando se afirma:
"... no ha habido un solo proyecto de modernidad andina sino varios que se prolongan hasta nuestros días con las modificaciones introducidas por los acontecimientos mismos. Si en un comienzo la vencida nobleza incaica y los conquistadores columbraron un proyecto andino de una monarquía perulera y mestiza, luego ésta se vio modificada por la reacción de la Corona de implantar dos repúblicas -de indios y españoles- y un Reino, y al que la nobleza indígena respondió con espíritu lascasiano y jesuítico para conseguir más autonomía a los indígenas mediante un gobierno justo, y por justicia se entendía el respeto al pacto social con sus castas, cortesanías y estamentos sociales." (Seguir el enlace para dar lectura al texto completo, bastante enjundioso)