jueves, 20 de febrero de 2025

DIGNITAS INFINITA (Comentario)

 

El presente y valioso documento del Dicasterio de la Fe en el 2024 expresa de forma categórica que la dignidad humana está más allá de toda circunstancia, no es relativa a la época, sistema económico o político, sino que es inherente a la naturaleza humana.

Resume lo más esencial de las cartas encíclicas del papa Francisco: Laudate Sí (2015) y Fratelli Tutti (2020), junto al mensaje filosófico, social y doctrinario de la Iglesia Católica. Y se ratifica dentro de una antropología situada que vincula lo inmanente a lo trascendente. En una palabra, es confrontacional con el nominalismo y culturalismo de la modernidad y posmodernidad.

La dignidad humana tiene cuatro dimensiones: ontológica, moral, social y existencial. Por eso es inalienable e infinita porque no crea naturaleza, sino que la recibe para cultivarla.

Hay quienes pretender sustituir los DDHH por los derechos personales, sin referencia ontológica y con ello relativizan la dignidad humana. Desvinculada la Dios la libertad humana se obscurece. La Iglesia sostiene una antropología situada.

Entre las violaciones de la dignidad humana se encuentra: la pobreza, guerra, explotación de migrantes, trata de personas, abusos sexuales, violencia contra la mujer, aborto, maternidad subrogada, eutanasia o suicidio asistido, descarte de discapacitados, teoría de género que convierte al hombre en Dios, cambio de sexo que niega lo recibido en la concepción, y violencia digital.

lunes, 17 de febrero de 2025

OBSERVACIONES AL TVD DE SAN LUIS

 

1. ¿En San Luis y su idea de ser esclavo de María hay un enfoque más agustino que tomista?
San Luis María Grignion de Montfort, conocido por su devoción a la Virgen María de San Luis y su concepto de "esclavitud mariana," puede interpretarse como teniendo un enfoque más agustiniano que tomista en ciertos aspectos.
San Luis enfatiza la total entrega y dependencia del ser humano a la gracia divina a través de María, lo cual resuena con la visión agustiniana de la necesidad absoluta de la gracia para la salvación y la vida espiritual. En su obra "Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen," San Luis destaca la importancia de reconocer la incapacidad del ser humano para alcanzar la santidad por sus propios medios y la necesidad de la mediación de María para recibir la gracia de Dios.
En contraste, la perspectiva tomista, representada por Santo Tomás de Aquino, pone un mayor énfasis en la cooperación entre la gracia y la libertad humana. Aunque Tomás también reconoce la importancia de la gracia, él cree en la capacidad humana para colaborar activamente con ella.
Por lo tanto, la enseñanza de San Luis sobre la "esclavitud mariana" puede verse como una extensión del enfoque agustiniano, subrayando la dependencia total de la gracia divina a través de la Virgen María, y destacando la importancia de la humildad y la entrega total.
2. ¿Ese enfoque agustiniano puede verse como una lucha desesperada contra el racionalismo y protestantismo de su tiempo?
El enfoque de San Luis María Grignion de Montfort en la "esclavitud mariana" y su fuerte énfasis en la gracia divina, reflejan una respuesta a las corrientes racionalistas y protestantes de su tiempo. Durante el siglo XVII y XVIII, la Iglesia Católica enfrentaba la influencia del racionalismo, que promovía la razón humana como fuente principal de conocimiento, y del protestantismo, que había cuestionado varias doctrinas y prácticas católicas.
San Luis, al promover una devoción intensa y una dependencia total en la gracia de Dios a través de la Virgen María, contrastaba fuertemente con las ideas racionalistas que priorizaban la autonomía de la razón y el pensamiento crítico. Su insistencia en la gracia y la devoción mariana subrayaba la necesidad de la intervención divina en la vida humana, una idea que chocaba con el enfoque racionalista de la autosuficiencia humana.
Asimismo, el énfasis en la gracia y la devoción a María también respondía a las críticas protestantes sobre el papel de los santos y la Virgen en la intercesión divina. Al centrarse en la "esclavitud mariana," San Luis reafirmaba la importancia de la mediación de María en el plan de salvación, ofreciendo una alternativa devocional y teológica a las ideas protestantes que negaban este papel.

En este sentido, su enfoque puede interpretarse como una lucha contra el racionalismo y el protestantismo, defendiendo la importancia de la gracia y la devoción mariana como pilares de la espiritualidad católica.

viernes, 14 de febrero de 2025

IA COPILOT RESPONDE ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA FILOSÓFICA DEL EVANGELIO DE LUCAS?

 

IA COPILOT RESPONDE
¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA FILOSÓFICA DEL EVANGELIO DE LUCAS?
Desde un punto de vista filosófico, su importancia radica en varios aspectos:
1. Humanismo y Compasión
Lucas presenta a Jesús como un modelo de compasión y amor hacia los marginados y desfavorecidos. Esto refleja un humanismo profundo que aboga por la dignidad y el valor de cada ser humano, algo que resuena con las ideas filosóficas de igualdad y justicia social.
2. Universalismo
A diferencia de otros evangelios, Lucas enfatiza la idea de que el mensaje de Jesús es universal y no está limitado a un grupo específico de personas. Esta visión inclusiva tiene paralelos filosóficos con el concepto de universalismo ético, que sostiene que los principios morales deben aplicarse a todos los seres humanos sin distinción.
3. La Naturaleza del Reino de Dios
Lucas ofrece una visión del Reino de Dios que no es solo escatológica (relacionada con el fin de los tiempos), sino también presente. Esto introduce una dimensión filosófica sobre cómo vivir una vida moral y justa en el aquí y ahora, no solo en expectativa de una recompensa futura.
4. Filosofía de la Historia
El evangelio de Lucas también presenta una filosofía de la historia en la que los eventos tienen un propósito divino y están dirigidos hacia un fin redentor. Esto contrasta con visiones paganas más cíclicas o deterministas de la historia en otras tradiciones filosóficas.
5. La Virtud y la Moral
Los relatos de parábolas y enseñanzas en Lucas ofrecen una rica fuente para el estudio de la virtud y la moral, proporcionando ejemplos concretos de comportamiento ético y decisiones morales.
El Evangelio de Lucas no es solo un texto religioso, sino también una obra que invita a la reflexión filosófica sobre cuestiones fundamentales de la existencia humana, la ética y la historia.
P.D.- Lucas es autor de este evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Procede en su relato como un historiador ordenado y escrupuloso. Sus fuentes son Marcos, Mateo, Juan y las cartas de Pablo. Escribe desde el testimonio de que Jesús es el Mesías que cumple al plan salvador de Dios. En su narración destaca aparición de Jesús en Camino de Emaús. Su autoría se atribuye el médico amado que acompañó a Pablo. Se ignora el lugar y la fecha en que fue redactado (entre 60-95 D.C.).

jueves, 13 de febrero de 2025

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN PROVINO DE LA TEOLOGÍA DE LA PRAXIS

 

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN PROVINO

 DE LA TEOLOGÍA DE LA PRAXIS


 

La autoría de la teología de la liberación ha sido atribuida de modo exclusivo injustificadamente a Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano, y a Rubem Alves, teólogo presbiteriano brasileño. Sin embargo, la teología de la liberación es un movimiento amplio y diverso que incluye contribuciones de muchos teólogos y comunidades eclesiales en América Latina y del Viejo Mundo desde la década de 1960.

Esto es tan cierto que basta una somera revisión de los libros citados por Gustavo Gutiérrez en su obra Teología de la liberación de 1971 para convencernos del hecho señalado.

Lo prueban los libros citados en su libro, los cuales son:

Congar, J. Jalones para una teología del laicado. Barcelona, 1965.

-----------  La Iglesia en el mundo de hoy. Taurus, 1970.

Comblin J. Teología de la revolución. París, 1970.

-----------  Hacia una teología de la acción. Barcelona, 1964.

Cottier. Cristianos y marxistas. Tours, 1967.

Chenu, M-D. Misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Madrid, 1967.

Girardi, G.  Marxismo y cristianismo. Taurus, Madrid, 1968.

-----------   Amor cristiano y violencia revolucionaria. Sígueme, 1971.

Mc Cormik. The teology of Revolution. 1968.

Metz, J. B. Teología política. 1969.

-----------  Teología del mundo, 1970.

Moltmann, J. Teología de la esperanza. Editorial Sígueme, Salamanca, 1974.

Thiels, G. Teología de las realidades terrestres. B. A., 1949.

Ossa, M. Cristianismo y sentido de la historia, 1966.

Pin, E. Los cristianos en la revolución de América Latina. B. A. 1966.

Rahner, K. Teología de la renovación. Sígueme, 1972.

Esta selección bibliográfica la he extraído de la séptima edición revisada y corregida de 1990 por la CEP. O sea, fue aprobada por el propio Gustavo Gutiérrez. Dicha edición no cuenta con aparato crítico, es decir, bibliografía ni índice de nombres, por lo cual uno mismo tiene que tomarse el trabajo de hacerlos por su propia cuenta, obviamente de modo imperfecto. Ignoro si las siguientes ediciones ya han corregido dicho defecto en una obra tan importante.

Lo que prueba esta relación bibliográfica es que la llamada teología de la liberación se deriva de la teología de la praxis, que se gestó en el Viejo Mundo. Por consiguiente, su idea nuclear según la cual la fe en Dios es inseparable del amor al prójimo y la transformación del mundo en la perspectiva del mundo se gestó en los teólogos mencionados en la bibliografía.

Lo cual no llama la atención dado la conmoción de la época por la Guerra Fría, la Revolución Cubana y Concilio Vaticano II. Lo cual trajo como consecuencia la discusión y énfasis que se puso en ciertas ideas claves de la teología como las siguientes:

  • la paz es fruto de la justicia,
  • el mundo pecaminoso oprime al pobre y promueve la liberación, se denuncia la explotación capitalista,
  • crece la oposición evangélica a la marginación social,
  • la teología se ubica en la situación del pueblo explotado,
  • la Patrística batalló por ochocientos años contra las injusticias sociales y pugnó por cambiar las estructuras socioeconómicas imperantes (sobre este punto se puede consultar con gran provecho el libro del Padre Johan Leuridan Huys, Justicia y explotación en la antigua tradición cristiana, CEP, 1973).
  • nadie nace rico o pobre por naturaleza, sino por injusticia,
  • Dios es el único propietario de todo, siendo el hombre sólo su administrador,
  • no hay justicia sin sentirse igual a los demás,
  • la propiedad privada nos desune, la propiedad común nos une,
  • no es la riqueza sino la avaricia la causa del mal,
  • el dinero es rey de iniquidad y sin justicia no hay paz.

En una palabra, no hay anuncio del reino sin solidaridad con los pobres. El amor al prójimo es inseparable de la lucha revolucionaria por cambiar el mundo. Y todo ello porque sencillamente Dios es inseparable del amor al prójimo. Aquí cabe hacerse la pregunta ¿acaso estas teologías soñaban con la utopía en la Tierra en vez del Paraíso en el cielo? Nada más falaz que este razonamiento trivial. El cambio del mundo desde la perspectiva del Reino no sustituye ni puede sustituir a la obra de Dios porque la obra del hombre siempre será imperfecta y finita. Pero la santidad no es quietismo, sino lucha por el bien temporal y espiritual (véase el libro Vida y santidad, Herder, 1964, de Thomas Merton).

Era inevitable que casi todas estas ideas se aproximaran al marxismo de la época, pero en el fondo se trataba de conseguir una versión secular de la teodicea cristiana. Era una propuesta emancipadora de la mano con el profetismo bíblico, que tenía como fundamento que era insostenible la separación absoluta del mundo y Dios, lo temporal y lo eterno. Cosa frontalmente contraria a la teología dialéctica o de la crisis de Kierkegaard, Brunner y Barth. Lo que en lenguaje metafísico implicaba que lo inmanente y lo trascendente están ligados por ser obra del Creador.

Hay quienes han querido ver en todo ello una traición al teocentrismo del Rerum Novarum de León XIII. Pero considero que lo sucedido lejos de ser una traición es una profundización social de la doctrina social de la Iglesia. No se buscó marxistizar el cristianismo, sino que el resultado inesperado fue la cristianización del marxismo. Lo cual no significó en ningún momento ignorar las diferencias profundas entre Cristo y el ateo Marx. 

En realidad, la teología de la praxis que precedió a la teología de la liberación era un énfasis a las palabras de San Pablo: “Nada tendré si no tengo caridad”, porque la caridad es superior a la esperanza y a la fe. Es por ello que la teología de la praxis y la teología de la liberación hay que leerla en clave cristocéntrica y en clave patrística. Lo que hizo la teología de la liberación fue subrayar la opción preferencial por los pobres, practicar la justicia y el amor real al pobre.

Lo que vino después fue que en la ola creciente del neoliberalismo se sumó el Papa Juan Pablo II alertando sobre la excesiva politización de dichas teologías con un énfasis desmesurado en el bien temporal e interés en el marxismo. Se produjo una persecución contra sus mentores y todo en coincidencia con el derrumbe del socialismo real y la desintegración de la URSS.

Al cabo del transcurso de 60 años qué queda de todo esto.

  1. Que lo teología de la praxis fue un importantísimo precedente europeo de la teología de la liberación latinoamericana.
  2. Que su objetivo eclesial y profético continúa a pesar de la reaccionaria pausa neoliberal.
  3.  Sin embargo, la pesada herencia del occidente neoliberal se deja sentir en medio del crecimiento alarmante de la apostasía generalizada y la falta extendida de caridad.
  4. Proféticamente se puede afirmar que la verdadera teología de la liberación viene con el inminente Juicio de las Naciones ante el cierre del tiempo de la misericordia. El vaso de la iniquidad está rebosante y precipita el Juicio divino.

lunes, 3 de febrero de 2025

FENOMENOLOGÍA DE LA DONACIÓN (Comentario)

 

Jean-Luc Marion es un filósofo francés conocido por su trabajo en fenomenología y teología. En su obra Marion critica la tradición metafísica y propone una nueva forma de pensar que él llama fenomenología de la donación.

Marion sostiene que la metafísica tradicional, especialmente la onto-teología (la combinación de ontología y teología), ha dominado la filosofía occidental y ha llevado a una visión limitada del ser y la realidad.

En su lugar, Marion sugiere una reducción fenomenológica, un método que busca ir más allá del horizonte del ser y centrarse en la experiencia de la donación y la presencia de lo otro.
La experiencia de la donación en la fenomenología de Jean-Luc Marion es un concepto central que se enfoca en cómo los fenómenos se presentan a nosotros no solo como objetos que percibimos, sino como dones que nos son dados. Esta experiencia va más allá de la mera percepción y se centra en la manera en que los fenómenos nos afectan y se nos revelan.

Marion propone que en lugar de entender el ser únicamente desde la perspectiva de la metafísica tradicional, deberíamos considerar cómo las cosas se dan a nosotros, es decir, cómo se presentan y se entregan en nuestra experiencia. Este enfoque pone énfasis en la recepción y en la gratitud hacia lo que se nos da, en lugar de simplemente analizar y categorizar los objetos.

Las principales objeciones a la fenomenología de la donación de Jean-Luc Marion se centran en dos categorías principales:

1. Problemas con la traducción de "Gegebenheit": Algunos críticos, como Dominique Janicaud y Jocelyn Benoist, argumentan que la traducción del término alemán "Gegebenheit" (que significa "dado" o "dada") al francés como "donation" (donación) es incorrecta y lleva a errores conceptuales. Según estos críticos, la traducción introduce una distorsión en la comprensión del concepto original de Husserl y Heidegger.

2. Falta de originalidad: Eduardo González di Pierro y Hernán Inverso, aceptan la corrección de la traducción, pero sostienen que el planteamiento de Marion no aporta nada nuevo al pensamiento de Husserl. Estos críticos argumentan que Marion simplemente repite ideas ya presentes en la fenomenología tradicional sin ofrecer una contribución significativa.

Personalmente considero que la fenomenología de la donación fracasa al sustituir a la metafísica porque se convierte en un fenomenismo de la conciencia, o sea, en otra variante del idealismo subjetivo. Y, sobre todo, pierde de vista que el Amor es un principio ontológico real y concreto.

lunes, 27 de enero de 2025

IA COPILOT responde sobre libro AUSCHWITZ Y EL PODER TOTAL

 


"Auschwitz y el poder total" de Gustavo Flores Quelopana es una obra que profundiza en los horrores del Holocausto y su relación con el concepto de poder total. Flores Quelopana argumenta que Auschwitz no solo representa la crueldad extrema y la negación del progreso moral, sino también cómo la técnica y la tecnología pueden ser utilizadas para fines inhumanos.

El libro subraya la importancia de desmontar la ecuación violencia-poder-tecnología y reemplazarla con una de paz-poder-humanismo. Flores Quelopana sostiene que el olvido de Dios como Ser Supremo ha contribuido al desmoronamiento del arte, la metafísica y el humanismo, y que solo una nueva jerarquización entre el pensar substancial y el pensar calculador puede evitar que la megamáquina del poder total amenace nuevamente.

Es una reflexión poderosa y necesaria sobre cómo debemos recordar y aprender de los horrores del pasado para construir un futuro más justo y humano.

IMPORTANCIA FILOSÓFICA Y TEOLÓGICA DEL EVANGELIO DE JUAN

 

El Evangelio de Juan es fundamental para la filosofía y teología cristiana por las razones siguientes:
1. La Cristología y el Espíritu Santo son los dos grandes temas de Juan.

2. En la cristología se remonta al origen divino de Jesús, se concentra más en la vida pública, Resurrección y en la glorificación más que en la cruz. Destaca más los discursos que los relatos.

3. Juan es más autónomo que los Sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas). Es más majestuoso y kerigmático (toca el corazón y la conciencia).

4. Juan es un teólogo responsable del puesto central de la cristología. Le resultó intolerable que la persona de Cristo quedase sin definir. Y subrayó que Jesús es el evangelio y que el evangelio es Jesús. Pablo sintió lo mismo, Jesús es igual a Dios, pero se concentró más en la cruz.

5. Juan en su evangelio empleó las perícopas (pasajes coherentes del texto sagrado) como ladrillos.

6. La suprema enseñanza de Juan es que Dios es amor, que Cristo es el Dios encarnado, el logos, como la más alta realización del amor de Dios. Queda indiscutible la divinidad de Jesús. Cristo preexiste en la eternidad.

7. Juan entiende a la perfección que es clave para el cristianismo explicar de forma ejemplar la divinidad de Jesús y concluir con la historia de la Redención y Resurrección. Ni siquiera en el himno cristológico colosense hay esto. Sin resurrección no hay cristianismo.

8. El evangelio de Jun se plantea conscientemente el problema de la Trinidad. Y por ello su prólogo no es gnóstico, sino cristiano.

9. El evangelio de Juan no es una crónica biográfica, aborda de inmediato su vida adulta, sino que es teología crística, salvífica y mesiánica.

10. Algunos suponen que la autoría de Juan es dudosa, porque no podría haber soportado el suplicio bajo Domiciano (81-96). Y su composición, a fines del siglo I (año 90), sugiere que un núcleo gnóstico mandeo, que acentúa el logos, afín a los papiros de Qumrán y Rylands, lo completó con una información cristiana diferente a los sinópticos.

11. Para Bultmann y A. von Harnack el evangelio de Juan se asocia con la gnosis mitológica de la secta mandea. Otros rechazan su origen judío místico para atribuirle uno cristiano griego.

12. Por su contenido crístico el evangelio de Juan es el menos apegado al Jesús histórico y el más representativo del Jesús crístico. Aquí predomina lo interpretado sobre lo visto.

13. A diferencia del logos impersonal y emanatista de Plotino (siglo III D.C.) el logos de Juan es personal, paternal, creador del cosmos, providencial, crístico y ama. Con ello se rompe con el principio metafísica de Nada viene de la nada (Nihil ex nihilo) para anteponer el principio Creación a partir de la nada (Creatum ex nihilo). Con ello se abre paso a la filosofía francamente creacionista, sin dualismo cósmico originario.

14. En Juan se sienta la base filosófica del nuevo logos cristiano frente al logos cósmico de las filosofías griega, zoroastrismo, Dharma hindú, Tao chino y a la deidad ordenadora andina Wiracocha. Cristo trajo una nueva imagen del mundo y del hombre.

15. El logos cristiano no es un principio cósmico abstracto, sino que es el Hijo de Dios que es Verbo (Logos) y Sabiduría (Sophia) que conoce todas las cosas como son.

martes, 21 de enero de 2025

ANA MARÍA GÁLVEZ Y ARGUEDAS

 

Ana María Gálvez, destacada antropóloga y célebre descubridora del Gato Volador o teoría del Chuqui Chinchay, cuenta su peculiar relación con Arguedas.
Primero, tras unas desacertadas palabras del ex presidente de la República sobre Arguedas, ella como directora del Museo Inca Garcilaso de la Ciudad Imperial organizó un evento de desagravio a Arguedas con motivo de la celebración de su natalicio, el cual fue todo un éxito.
Segundo, al escribir su libro clave sobre el Chuqui Chinchay tuvo que comparar las traducciones sobre el Manuscrito de Huarochirí, descubriendo que fue Arguedas quien traduce osqollo como gato Montés y qoa como gato mítico.

En la foto exhibe mi reciente obra sobre Arguedas.

AUTOCONOCIMIENTO Y LIBERTAD de Pablo Quintanilla



AUTOCONOCIMIENTO Y LIBERTAD

Pablo Quintanilla aborda el problema del autoconocimiento y la libertad desde un naturalismo epistémico y ontológico no reductivista. 

Pero este enfoque netamente inmanentista impide una comprensión completa y orgánica de estos problemas y de la realidad misma, donde por principio lo sobrenatural queda excluido de plano. Entonces, la problemática de la libertad y del autoengaño queda limitado al plano de lo mental -cómo evitar el autoengaño, la racionalización y el desconocimiento ingenuo- y lo social -libertad como vida digna según los valores de cada sistema social-. Por lo demás, Quintanilla sigue a Aristóteles en su asunción de que las emociones son una forma de autoconocimiento sin confrontar otros enfoques que lo niegan -estoicismo, budismo, taoísmo, hinduismo-.

Sin embargo, no siendo el hombre un ente enteramente natural, se exige de suyo no excluir el ámbito de lo espiritual, y, por ende, sobrepasar el punto de partida naturalista que asume Quintanilla. De modo que el autoconocimiento y la libertad no se reduce a la interacción entre elementos biológicos y culturales e involucra, por el contrario, el despliegue del ámbito de lo sobrenatural y espiritual. 

Si el paganismo disolvió la libertad humana en capricho de los dioses, el destino o la determinación del cosmos, y si Pelagio sostuvo que el hombre es libre de todo condicionamiento de la ayuda divina, Quintanilla en esto último coincide con el pelagianismo. Todo el tema de la libertad y el autoconocimiento queda reducido a lo mental y lo social. No estoy afirmando que Quintanilla no sea cristiano, al contrario, lo que hay que percibir es que el pelagianismo tiene su repercusión en el siglo veinte con Rudolf Bultmann, el cual con su enfoque desmitologizante despoja a Cristo de todo lo sobrenatural y de su divinidad incurriendo en pelagianismo. 

Como breve digresión esto me trae a la memoria la evangelización propuesta por la curia alemana a partir de la desacralización de Cristo, como no es Dios proponen cambiar el evangelio, ordenar sacerdotisas, aprobar el matrimonio homosexual y apoyar la moral circunstancial del mundo anético de la apostasía y falta de caridad. 

Lo que es propio de Pelagio y Bultmann es la secularización de Cristo y éste es el cristianismo que es acorde con la postura de Pablo Quintanilla. Para Bultmann Satanás es mero concepto mitológico que debe ser reinterpretado bajo la cosmovisión científica. Exactamente lo mismo sucede bajo el naturalismo epistémico y ontológico de Quintanilla. Pero si Satanás es un mito, entonces el pecado original, la caída, la encarnación, la redención y el juicio final también lo son. En consecuencia, del cristianismo no queda nada. Y en esta visión secularizada que implica su naturalismo ontológico y epistémico carece de sentido trascendente el movimiento descendente de la pasión y la cruz como también el movimiento ascendente de la Encarnación y Redención como proceso único de la historia de la salvación. Todo esto queda remitido al plano de la "simulación mental".

Este aspecto secularista es de gran repercusión por cuanto que en su perspectiva naturalista la relación ontológica, epistemológica y moral queda restringida al ámbito inmanente. A lo sumo la fe queda relegada al plano privado. En otras palabras, la libertad del individuo es valiosa al margen de cualquier consideración trascendente con el Tú absoluto de Dios. Lo cual nos recuerda lo sucedido con la modernidad nominalista, racionalista y empirista, al ser al mismo tiempo un nihilismo que empobrece el espíritu espantosamente, un nihilismo que muestra la vanidad del mundo al cerrar la posibilidad de ir hacia Dios, y un estancarse en la nada, con toda la libertad que dispone el hombre antropológico actual.

La verdad es que desde la perspectiva del naturalismo ontológico y epistémico la fe no cumple ningún papel relevante, apenas podría ser otra forma de "simulación mental", de ahí que en el libro de Quintanilla no se examine el papel que tiene la fe en la libertad y autoconocimiento del hombre. Se descuida por completo el hecho de que la fe religiosa y no la ciencia es la que da sentido a la vida, valores y principios morales, crea comunidad emocional y social, genera racionalidad no instrumental y motiva la reflexión interior. Pero la obra de Quintanilla deja el sabor agrio que todo esto no es sino "simulación mental".

Naturalmente que Quintanilla es un hombre de la modernidad secularista y como tal piensa que la libertad humana puede estar condicionada pero no determinada por fuerzas externas. Pero flaco favor le hace su punto de partida inmanentista al dejar sin explicación la inclinación al mal de la libertad humana. En este sentido, su perspectiva naturalista excluye todo abordamiento metafísico y teológico del tema llevándonos hacia una solución kantiana del mal como perteneciente al ámbito del deber ser. 

No obstante, no es así. En todo caso el deber ser kantiano se halla velado por el mito culturalista posmoderno donde la existencia humana queda absolutizada. Esta postura llega al paroxismo con la ideología de género que afirma que el sexo es una construcción social e individual. No hay duda de que estamos ante corrientes de pensamiento que expresan el agotamiento del espíritu de la modernidad tardía, con su imposición de la voluntad de verdad y voluntad de poder al interior de la subjetividad humana.

Su naturalismo ético delinea una antropología inmanente muy distinta a la antropología trascendente de San Agustín donde el mal es resultado posible de nuestra libertad, porque el hombre necesita de la gracia divina para obrar bien. Para san Agustín la libertad humana para ser auténtica no puede ser una libertad contra Dios. Y para santo Tomás de Aquino la voluntad humana es libre sólo en un cierto grado, se entiende en el marco de la razón y la voluntad, siendo el libre albedrío un don divino, consiste en obrar acorde con la razón y permite elegir entre el bien y el mal. La verdadera libertad para el Aquinate es elegir lo conforme a la ley divina. 

En una palabra, se es libre cuando se actúa conforme a la naturaleza racional, moral y la ley divina. Tanto Agustín como el Aquinate dilucidan la libertad desde el punto de vista del Ser, mientras Quintanilla lo hace desde el punto de vista del conocer. Es por ello que en su abordamiento queda mediatizado el problema de la libertad como posibilidad de elegir lo moralmente correcto, eligiendo el bien y alejarse del mal. Su enfoque naturalista resulta siendo una justificación mentalista del relativismo moral y del nihilismo imperante de la modernidad tardía. Su preocupación no es cómo evitar que la libertad humana efectúe la desmalignización del mal y la malignización del bien, sino, más bien, detenerse en el análisis de lo que llama la "simulación mental", como mecanismo que justifica el proceder de la libertad.

Su naturalismo ontológico y epistémico al borrar de un plumazo la consideración de la antropología metafísica de que el hombre es "imagen de Dios" -imago dei- hace que el tema del ser, la verdad y el bien pasen a segundo plano ante la preeminencia del conocer y lo emocional. Lo primero será efecto relativo de lo segundo. ¡Viva el relativismo! Y así se justifica que las compuertas del "todo vale" ´posmoderno queden abiertas de par en par.

En realidad, un naturalismo epistémico y ontológico no reductivista limita la comprensión plena de conceptos como el autoconocimiento y la libertad. Desde la perspectiva naturalista de Quintanilla, el conocimiento y la libertad se explican en función de la interacción entre elementos biológicos y culturales, evitando recurrir a lo sobrenatural. Este enfoque fenomenista consiste en una visión científica de la realidad, donde se busca explicar fenómenos a partir de causas naturales y verificables.

Sin embargo, esta postura resulta insatisfactoria porque la dimensión espiritual es esencial para entender completamente la naturaleza humana. Si aceptamos que el ser humano no es un ente enteramente natural y que el ámbito espiritual es relevante, entonces el naturalismo, incluso en su forma no reductivista, podría ser visto como insuficiente.

La integración de lo espiritual y sobrenatural plantea un desafío a los enfoques naturalistas, ya que introduce elementos que no son fácilmente accesibles a través de la metodología científica tradicional. Esta postura invita a una reflexión más holística sobre la realidad humana, reconociendo que aspectos como la autoconciencia y la libertad podrían tener dimensiones que van más allá de lo meramente biológico y cultural.

De ahí la importancia de considerar múltiples dimensiones de la realidad humana para obtener una comprensión más completa y orgánica de conceptos tan profundos como el autoconocimiento y la libertad. En suma, el naturalismo epistémico y ontológico que nos brinda Pablo Quintanilla es una visión pelagiana de la libertad y el autoconocimiento. 

Pero el asunto no queda en lo meramente teórico, sino que se enlaza con lo profético. Quiero decir que resulta verdaderamente preocupante asumir un naturalismo epistémico y ontológico cuando las señales del Fin de los Tiempos -diferente al Fin del Mundo- ya están dadas con la apostasía generalizada y la escandalosa falta de caridad. Espiritualmente resulta suicida insistir en un enfoque naturalista cuando ya se percibe que estamos viviendo en las postrimerías y en medio de la urgencia de la conversión.

Finalmente, para calibrar el sentido último de esta obra no hay que perder de vista la clave inmanentista y secular en la que está transido su espíritu. Y con ello no rompe ni va más allá del horizonte de la agónica modernidad que nos azota con su inmanencia minúscula.

PERÚ: PROBLEMA Y POSIBILIDAD de Basadre

 

En esta obra de 1931 Jorge Basadre (1903-1980/77) expresa su fe en el socialismo para resolver los problemas y posibilidades del Perú. Lejos de empantanarse en el pasado precolombino, en los coloridos del coloniaje y el tortuoso devenir de la República ve los desafíos y oportunidades que tiene el país en su futuro.
En su obra de 1958 "La promesa de la vida peruana" su fe en el socialismo se atempera señalando la necesidad de un socialismo que combine los ideales de la libertad individual con el ideal colectivo del estado redistribuidor.
En suma, el Perú es una totalidad en integración, dirigido hacia el futuro, propicio para la aleación de razas y culturas, tradiciones y creencias. Y la cercanía actual de la China con el Perú le viene a dar la razón al visionarismo de Basadre.

sábado, 18 de enero de 2025

IA COPILOT RESPONDE SOBRE "NEOBRUTALISMO"

 

IA COPILOT RESPONDE
POR QUÉ ES IMPORTANTE EL LIBRO "NEOBRUTALISMO" DEL FILÓSOFO GUSTAVO FLORES QUELOPANA
Este libro es importante para la filosofía de la cultura por lo siguiente: En el prefacio del libro, Gustavo Flores Quelopana plantea una crítica profunda a la civilización occidental contemporánea a través de la categoría de "Neobrutalismo". Este concepto es importante porque:
Crítica de la realidad posmoderna: Flores Quelopana describe cómo el neobrutalismo niega varios órdenes fundamentales (natural, mental, moral y técnico), resaltando cómo la civilización occidental ha desviado su rumbo al alejarse de estos principios esenciales. Esta crítica ofrece una perspectiva filosófica sobre la decadencia cultural y espiritual en la era moderna.
Cuestionamiento de valores contemporáneos: El autor critica la prevalencia de ideologías y prácticas como la posverdad, el transhumanismo, la eutanasia y la eugenesia, agrupándolas bajo la categoría del neobrutalismo. Esto incita a una reflexión sobre los valores y normas que rigen nuestras sociedades actuales y sus posibles implicaciones.
Llamado a la reflexión y cambio: Al exponer la "perversión de la razón humana" y la "erosión nihilista", Flores Quelopana llama a reconsiderar y revaluar nuestra forma de vivir y de comprender el mundo. Propone una crítica al estado actual de la humanidad y ofrece un punto de partida para buscar alternativas más alineadas con una visión trascendente y ordenada de la existencia.
Perspectiva histórica y filosófica: La obra conecta la crítica contemporánea con movimientos históricos y filosóficos como el escepticismo, relativismo, y nihilismo, proporcionando un análisis exhaustivo de cómo llegamos a este punto y cómo estas ideologías han influido en la civilización occidental.
Aquí tienes el índice del libro:
Prefacio
Neobrutalismo del sentido común (p. 9)
Examina cómo el neobrutalismo afecta las percepciones y creencias cotidianas, distorsionando el sentido común y la comprensión básica de la realidad.
Neobrutalismo del sentido del ser (p. 30)
Explora cómo el neobrutalismo influye en la identidad y la esencia del ser humano, cuestionando la naturaleza misma de la existencia y el ser.
Neobrutalismo del sentido de la política (p. 80)
Analiza el impacto del neobrutalismo en la esfera política, incluyendo la influencia sobre ideologías, gobernanza y las estructuras de poder.
Neobrutalismo del sentido de la vida (p. 90)
Reflexiona sobre cómo el neobrutalismo afecta la visión de la vida y el propósito, abordando temas de moralidad, ética y el objetivo último del hombre.

En resumen, el prefacio de "Neobrutalismo, Contra la marea de la barbarie occidental" es importante porque proporciona una base filosófica para entender y cuestionar los fenómenos culturales, políticos y técnicos actuales, y promueve una reflexión profunda sobre el rumbo de la humanidad en la civilización occidental.

viernes, 17 de enero de 2025

ALDO LLANOS Y ARGUEDAS

 

Aldo Llanos Marin, filósofo cultivador del pensamiento de Leonardo Polo, hizo una investigación siguiendo la ruta de Arguedas en Chimbote y descubrió la fortísima desilusión que experimentó el novelista al no ver realizado su ideal de indio libre del gamonal en la ciudad portuaria. Si Ayacucho era la ciudad de las 33 iglesias, Chimbote se convertiría en la urbe de los 33 lenocinios y tabernas por doquier. Aquella realidad influyó poderosamente en su depresión y sólo la fe en Dios retardaría su suicidio. El tema de la espiritualidad del novelista es lo que abordo en mi obra ABISMOS DEL ZORRO INTERIOR.

jueves, 16 de enero de 2025

PABLO QUINTANILLA Y ARGUEDAS

 

El destacado filósofo de la mente Pablo Quintanilla en una prolongada conversación, me contó una reveladora anécdota sobre Arguedas: Cierta vez reunido con el Padre Gustavo Gutiérrez, creador de la teología de la liberación y con quien mantenía una gran amistad, Arguedas le dijo que era ateo, pero que en el Dios que Gutiérrez creía él también creía. Qué curioso, justamente esa contradicción de Arguedas tiene un papel central en mi libro ABISMOS DEL ZORRO INTERIOR. NIHILISMO Y ESPIRITUALIDAD EN ARGUEDAS.

martes, 14 de enero de 2025

EL REVIVAL DE CHACÓN

 

EL REVIVAL DE CHACÓN

 


El presente descalabro espiritual y cultural al que nos precipita la actual modernización y globalización neoliberal consumista, nihilista y atea, ha provocado una comprensible búsqueda desesperada de salvación en las sabidurías ancestrales y prácticas espirituales que buscan reconstruir las religiones antiguas politeístas y animistas -druidismo, el helenismo, el asatrú, entre otros-, contrarias al monoteísmo y a la fe cristiana, que revaloran el pasado cultural como valiosas para el presente y sean una respuesta a la disolvente razón instrumental que impera en la actualidad.

Pero, ¿Cómo llamar a una propuesta que busque para nuestro tiempo el restablecimiento del panteón del Imperio romano, maya, azteca, precolombino o de cualquier otra religión premonoteísta? De la forma más amable podemos decir que se trata de una propuesta reactivadora, de reestreno, un revival, un renacimiento espiritual, un aggiornamento. Y de la forma más severa la podemos calificar de retrógrada, antihistórica, paganismo, anacronismo, regresionismo, politeísmo, superstición, que desconoce el sentido de la pedagogía y magisterio divino.

Pues bien, una propuesta de este tipo es la que presenta Hugo Chacón Málaga en SABIDURÍA FILOSÓFICA DEL YAWAR MAYU (2024). Libro escrito en estilo ensayístico y lenguaje culto, adosado de multiplicidad de términos quechuas. Aunque la sensación general que deja es que expone más mediante aserciones categóricas en vez de razonamientos matizados. 

Literalmente Yawar Mayu significa río de sangre, pero puede tener más significados simbólicos en relación con la naturaleza, la vida y la guerra. En su caso Yawar Mayu es devenir material de la naturaleza en el espacio-tiempo. En términos occidentales es logos no creador sino ordenador que discurre en la existencia cíclica del mundo.

El autor en esta obra postula la restitución de la estructura ideológico-religiosa precolombina en los Andes para la edificación de una nueva civilización andina. Filosóficamente lo justifica con una interpretación circular del espacio-tiempo, donde pasado y presente no son antagónicos en un movimiento sin fin. Y políticamente lo expone como una respuesta ante el fracaso del modelo de desarrollo capitalista y el modelo de desarrollo socialista mediante la edificación de un Nuevo estado Andino -Confederación Trinacional entre Ecuador, Perú y Bolivia- dirigido por el indio como nuevo protagonista social.

Estamos ante una obra que guarda parentesco indisoluble con el indigenismo radical del primer Luis E. Valcárcel de Tempestad en los Andes (1927) que con el segundo de Ruta cultural del Perú (1945). Chacón también cree como el primer Valcárcel que en los Andes renacerá la cultura ancestral. Esa es su común esperanza racialista y antioccidental. A diferencia del segundo Valcárcel no abandona su racismo y antioccidentalismo ni reconoce la necesidad del mestizaje ni la asimilación de la técnica y ciencia occidental. Ni qué decir de la distancia que lo separa de Uriel García en El Nuevo Indio (1930), el cual defiende el mestizaje porque el nuevo indio -con piel blanca incluso-, alfabetizado, tiene gran capacidad de adaptación, usa dinero y vestimenta occidental, desaparece como raza, pero reaparece como hombre culto y creador. 

La versión indigenista de Chacón parece detenida en el tiempo, y de hecho lo está en lo programático. Se distancia de Mariátegui con su fusión de indio y socialismo, de Uriel García con el nuevo indio como mestizo, pero se reafirma en el indigenismo radical, racista y antioccidental del primer Valcárcel. Su particularidad es que desarrolla nuevos argumentos filosóficos y políticos para fundamentar su convicción de que la sabiduría ancestral está llamada a conformar un cambio civilizatorio. En lo filosófico se puede afirmar que ha ido más lejos del andinismo antioccidental de Luis Alvizuri (Andinia, 2004). Y esto es tan cierto que si en su anterior libro Nación Andina (2017) Chacón está recién en el despeje filosófico aquí presenta elaboraciones propias, al margen de ser controvertidas.

El libro se divide en tres partes: la primera trata de la Sabiduría Filosófica, la segunda es la propuesta política y la tercera son 328 aforismos que resume todo el libro.

Su punto de partida es el tema del espacio-tiempo, el mito, la magia y lo sagrado. Piensa que la sabiduría andina es la base del nuevo orden civilizatorio ante el fracaso de los modelos imperantes. Interpreta ese saber desprovisto de un dios único, es un monoteísmo polimórfico (¿?), un panteísmo (pág. 85) de la energía cósmica del Camay y donde el espacio-tiempo circular helicoide, regido por cuatro principios (complementariedad, reciprocidad, correspondencia y dualidad). Sacralizan los cuerpos celestes, tienen un modo de producción andino, sin esclavos (p. 31), sin pensamiento abstracto P. 34), donde predomina el ser comunal, de santidad laica, con uso de alucinógenos, donde lo real es flujo y devenir. No hubo cosmovisión sino sabiduría filosófica. Considera que esto último es la clave del pensamiento precolombino. No hubo Imperio sino Confederación. El logos del mito es el modelo de desarrollo sacro-espiritual a seguir.

Sobre esta primera parte hay mucho que comentar, pero seremos sucintos y destacaremos lo esencial. Primero, su panteísmo es forzado y distorsiona el politeísmo precolombino testimoniado en todos los cronistas y documentos a la vista, el cual nunca redujo sus deidades a una energía cósmica. El panteísmo supone un estadio de pensamiento abstracto complejo donde se piensa el sentido unívoco del Ser. Lejos estoy de negar el pensamiento precolombino abstracto como lo hace Chacón, pero las fuentes indican que no fueron hacia la negación del politeísmo. Entonces, de dónde le viene la interpretación panteísta a Chacón. A mi parecer le viene de dos fuentes: de Federico García Hurtado, ateo convicto y confeso, quien en su libro Pachacuteq (2009) defiende la existencia del Kamaqen como energía vital; y de su pasado marxista con su tendencia a limitarse a la Naturaleza y a la materia. Este sedimentado ateísmo es proyectado en panteísmo precolombino en ambos casos. Aquí no ocultaré que mi propuesta es diferente a la suya, la explico por la categoría del “henoteísmo” (deidad principal con deidades secundarias) sin caer en el recurso fácil y extraviado del panteísmo (El secreto de Wiracocha, 2024).

Segundo, para evitar el uso del término politeísmo presenta la idea de “monoteísmo polimórfico”. Esta argucia es de difícil comprensión, equivale a la cuadratura del círculo. Hasta el momento conocíamos el monoteísmo estricto del judaísmo e islamismo, el monoteísmo trinitarista del cristianismo, pero aparece Chacón con el “monoteísmo polimórfico”, sin mayor justificación ni explicación y simplemente como término sustitutorio para no emplear “politeísmo”. Recuerdo haber discutido ampliamente con él esta idea, cosa que lo publiqué en uno de mis libros (En torno al universalismo filosófico, 2023). Pero antes como ahora no da las satisfacciones requeridas. Es por ello que afirmé que en su libro imperan las aserciones categóricas antes que las demostraciones racionales. En una palabra, en filosofía es común crear neologismos, pero hay que justificarlos. En cambio, aquí se trata de un término contradictorio, sin mayor justificación y caprichoso.

Tercero, su postura ante la filosofía es ambigua. Por un lado, afirma que la sabiduría filosófica ancestral no es “especulativa”, “no desarrolla lógica” (p. 86) y reduce el saber andino a lo sacro, lo práctico y rechaza lo abstracto. Y, por otro lado, sostiene que sus elevados principios son filosofía porque son sabiduría. En su libro anterior -Nación andina- no mostraba esa vacilación, pero ahora antepone el término “sabiduría” al de “filosofía”, en el que no se dejar de oler un tufo antioccidental. Pero nos preguntamos, ¿no son las matemáticas que emplearon para hacer sus monumentales construcciones demostración de saber abstracto? ¿colocar en el Coricancha como preeminente al disco solar en vez de la Cruz del Sur no es pensamiento abstracto? Podemos seguir con los ejemplos, pero no es necesario. De dónde le viene a Chacón, entonces, esa cierta aversión por lo abstracto. Me atrevo a pensar que procede de su falta de sensibilidad y sutileza hacia los conceptos abstractos de la filosofía.

Cuarto, su idea clave del espacio-tiempo helicoide explica la ciclicidad del cosmos precolombino. Lo cual es cierto, pero no es fundamental como supone Chacón. Y no lo es porque la misma idea del Espacio-Tiempo helicoide que condiciona la circularidad mítica responde a una idea más profunda, y que está detrás de las propias categorías dualidad y complementariedad. Me refiero a la idea “Nada proviene de la Nada” o Nihil ex nihilo. Sin esta idea basal no es posible pensar la circularidad del tiempo y el espacio, ni las ideas de dualidad y complementariedad. Es más, todo el universo metafísico precolombino cuelga del cordel de este principio. Y esto no lo advierte Chacón. No es su culpa, pues exige abstracción filosófica inevitable. Nos explicamos. Como no hay Dios creador no hay creatum ex nihilo (creación desde la nada), sino deidades subalternas en torno a una deidad principal, entonces el espacio ni el tiempo tienen principio, todo discurre en un eterno retorno cíclico. Otra cosa es discutir si los precolombinos distinguieron junto a lo sagrado y lo profano, lo trascendente y lo inmanente. Personalmente creo que lo atisbaron en la idea del “dios desconocido” de los Incas. En suma, lo primigenio no es el espacio-tiempo circular, sino el principio metafísico del nihil ex nihilo, sin el cual no es posible el eterno retorno ni las categorías de dualidad y complementariedad. Por otro lado, Chacón habla en mucho pasaje del Espacio-Tiempo circular helicoide. Helicoide es la forma del ADN, el torno, etc. Pero ni la naturaleza ni la geometría matemática conocen lo circular helicoide, Lo circular se da en dos dimensiones, lo helicoide es tridimensional. Me parece que se plantea como otro concepto confuso y sin mayor aclaración científica.

Quinto, dice que no hubo Imperio sino Confederación porque no hubo imposición. La justificación resulta insostenible tan sólo con pensar que se dieron guerras sangrientas, quizá la más conocida de todas entre Chancas e Incas. No menos violenta y brutal fue la sostenida contra los chimúes, que al final al quedarse sin agua tuvieron que capitular. Tampoco se puede olvidar los castigos que aplico Pachacútec tras la rebelión de los Canchis con penas de muerte, ejecuciones públicas y altos tributos. La realidad habla por sí sola, hubo Imperio en el mundo precolombino y fue brutal y violento como todos. Esta exageración también se asocia a su afirmación de que existió una “sacralidad laica” y que no hubo “esclavos”. Entonces qué fueron los yanas sino esclavos. Y laico significa neutralidad religiosa. Por tanto, eso de “sacralidad laica” es otra cuadratura del círculo más. Lo que quiso decir es que todas las personas vivían la sacralidad, pero para ello era innecesario usar el término” laico”. No hay duda de que esta visón angelical, edénica y romántica del mundo precolombino viene de su intencionalidad política de impulsar la resurrección del Tahuantinsuyo, la nación andina y la nueva civilización andina.

Considero que estos cinco puntos bastan para ilustrar el contenido de una obra que se destaca por su indigenismo radical, racista, anticristiano y antioccidental. Quizá un comentario adicional se relaciona con su exaltación de lo andino como lo más originario y verdadero de nuestra historia. Sobre esto valdría la pena tener en cuenta que las modernas investigaciones arqueológicas con el radar Lidar han demostrado enormes asentamientos en el Amazonas que remontan la civilización en nuestros lares hasta 20 mil años, mientras que lo andino apenas tiene 5 mil años. Su destrucción antediluviana se relaciona con la hecatombe del periodo glaciar entre el 12 y 8 mil A.C. Por ello, esto de que lo andino es lo más antiguo está en cuestión. Al final Tello tendría razón, fue la selva que antes fue sabana lo que constituyó en el origen de las civilizaciones. De lo contrario cómo explicar la aparición de técnicas avanzadas en Caral.

La interpretación filosófica de Chacón es sugerente y aceptable, en especial en la idea del espacio-tiempo circular, con las observaciones expuestas, pero su interpretación histórica resulta forzada, y la política es tendenciosa y anacrónica. El logos del mito cree Chacón que se puede reestablecer. Ni siquiera se plantea una síntesis entre el logos el mito y el logos de la ratio. Lo cual se atisba como lo más plausible para nuestro tiempo fatigado de racionalismo, pero que no puede prescindir de la ciencia. De todos modos, su lectura leída con sentido crítico no dejará de ser provechosa.

Sí, Hugo Chacón es un indigenista radical, tan alejado del criollo como Túpac Amaru, como conflictuado con el mesticismo de todas las sangres de Arguedas. Su solución no es el éxito del Perú fusionado sino de un Perú balcanizado en el anodino odio racial por su obscurantista rebelión contra la civilización occidental. Se trata de una lectura tendenciosa de lo andino, que no responde a su espíritu sincrético ni a su vocación de asimilación cultural.