martes, 3 de febrero de 2015

OVNI: MITOIDE ENCUBRIDOR DE CARRERA ARMAMENTISTA

OVNI: MITOIDE ENCUBRIDOR DE CARRERA ARMAMENTISTA
(Continuación)
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
 

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FENÓMENO OVNI E IMPACTO ET

Son siete las fuentes de las que se amamanta todo el debate del fenómeno ovni, a saber:
1. Búsqueda de vida inteligente en el espacio
2. Astrobiología
3. Exoplanetología
4. Proyectos negros de carrera armamentista
5. Fenómenos atmosféricos
6. Cultura popular
7. Fraudes humanos y del Maligno

En los últimos setenta años de investigación científica se han formado tres fuentes principales que reavivan la discusión sobre el fenómeno ovni: la búsqueda vida inteligente en el espacio exterior, la astrobiología y la exoplanetología.  Si a ello tuviéramos que añadir la incesante investigación aviónica-tecnológica, entonces se tendría una cuarta fuente a incluir: los proyectos negros de la carrera armamentista. Además, como se ha mencionado antes, existe una quinta fuente, a saber: la meteorología, que aun no logra una explicación satisfactoria de los rayos globulares o esfera luminosa de irregular movimiento y velocidad. No obstante, en la polémica sobre el fenómeno ovni también interviene muy activamente una sexta fuente: la cultura popular, que con sus hipótesis alienígenas vinculan el fenómeno ovni con la existencia de extraterrestres (ET). A partir de todos estos elementos se suman disciplinas en formación: como la exobiología y la exopolítica, las cuales son una buena dosis de ficción aunado con elementos científicos. La teología desde hace unos años, específicamente la católica del Vaticano, con la pretensión de no quedar rezagada y de ponerse a la vanguardia, ha promovido opiniones favorables a la posible existencia de seres inteligentes no terrestres.

Como vemos se trata de toda una ola informe donde no se distingue un claro perfil sobre el fenómeno ovni. Muchas veces de la prudencia científica se da un brusco salto al entusiasmo afirmativo sobre la existencia de ET avanzados. A qué obedece tal comportamiento actual. No obstante, antes de dilucidar esta pregunta, hay que apreciar que a partir de todo este amasijo del presente, ya se dilucida sobre el impacto de la vida extraterrestre en nosotros. En esta parte me baso en el reporte preparado por mi amigo y exopolítico Giorgio Piacenza, perteneciente al Foundation for Research on Extraterrestrial Encounter (FREE), sobre el Simposio de Astrobiología de la NASA, Instituto SETI y la Biblioteca del Congreso respecto a “Prepararnos para el Impacto Social de un posible descubrimiento de vida extraterrestre microbiana, compleja o inteligente”, celebrado el 18 y 19 de setiembre de 2014. A continuación presentaré muy sucintamente la posición de cada expositor, seguido de un breve comentario personal que refleje un sintético análisis de cada postura. Como veremos hay presencia de científicos, filósofos y teólogos, donde la gran parte comparte la convicción ET.

  1. PREVENCIÓN TEMPRANA
Steven Dick (ex historiador de la NASA y director del estudio NASA de Astrobiología en la Biblioteca del Congreso). Si encontramos vida extraterrestre hay que prepararnos política y culturalmente. Acciones tempranas preventivas son importantes. Pero los primeros contactos no tienen por qué ser destructivos: Caso del Almirante de la china Ming ZHENG HEH.

Dick es un científico que da, injustificadamente en mi parecer, un paso más allá de Carl Sagan para mostrarse creyente en la inteligencia extraterrestre, por lo menos es optimista en nuestra posibilidad de encontrarlos. Lo cual no deja de ser asombroso, en tanto que ni siquiera se ha podido confirmar vida microbiana fuera del sistema solar y ya está hablando de extraterrestres. Con esta postura deja atrás todo escepticismo y prudencia científica para creer en un contacto pacífico. Su ingenuidad tiene que ver poco con la ciencia y más con un deseo lindante con lo religioso. No explica qué se haría con los contactos destructivos y no pacíficos. A la vista se nota que es otra víctima más de la pandemia y del negocio ufolátrico. Su tesón por demostrar vida inteligente extraterrestre tiene que ver con la opinión y no con la evidencia. La evidencia dice todo lo contrario, esto es, que estamos solos en el universo.

  1. INTELIGENCIA DIALOGANTE
Seth Shostak (astrónomo, uno de los directores del Instituto SETI), SETI se enfoca en la búsqueda de vida inteligente con capacidad de diálogo. Quizás las civilizaciones inteligentes se convierten en máquinas y no hallemos vida inteligente orgánica. Ya no podemos ocultarnos pues hemos estado transmitiendo radialmente por más de 70 años. No hay que confundir astrobiología con SETI. El primero trata mayormente de microbios; el segundo de vida inteligente.

Shostak, como científico de SETI, busca ser más prudente en su postura al hablar de inteligencia artificial, pero no explica que la misma tuvo que ser inventada por una inteligencia biológica. En otras palabras, hablar de inteligencia artificial extraterrestre no lo exime de plantearse la existencia de su contrapartida natural. Con lo cual volvemos a lo mismo de la cuestión: qué justifica creer en una vida inteligente biológica extrasolar. No hay ninguna evidencia al respecto y él lo sabe perfectamente. Pero, por lo visto, la susodicha inteligencia alienígena no sería nada dialogante; pues ya son más de setenta años enviando mensajes sin respuestas y tampoco se acomiden a dar una prueba de su realidad transmitiendo telepáticamente la solución a algún problema matemático o científico irresuelto por los humanos. La “inteligencia dialogante” de Shostak sería más un desiderátum y un buen deseo que una realidad. Cada día SETI da más la impresión de tratar de justificar su presupuesto, ser parte de un lobby ufolátrico, y defender supuestos incomprobables, en vez de abordar seriamente un problema científico. Representaría la rama decadente de la ciencia actual.

  1. IMPACTO SILENCIOSO
Clement Vidal (filósofo). Podría haber un “impacto silencioso” de descubrir extraterrestres que no se comunican abiertamente. Las revoluciones científicas tomaron mucho tiempo y el impacto del descubrimiento de ETI podría ser como el descubrimiento de la agricultura, no como el descubrimiento de América. Pueden ser nueve dimensiones del impacto: Intención Comunicativa, Distancia, Complejidad del mensaje, Tamaño, Estado de Vida, Influencia en nosotros, Nuestro conocimiento de ellos, su conocimiento de Nosotros, su Intención. Los ETI silenciosos podrían ser microbianos, genético, o corporales y avanzados. Las noticias silenciosas: El impacto podría ser difuso a través de muchos años. La absorción silenciosa del impacto: Preparándonos para un amplio rango de escenarios.

Aquí sobre el filósofo Vidal no se sabe si está coqueteando con la teoría de la panspermia o la hipótesis extraterrestre. En todo caso el “impacto silencioso” juega con la teoría de la invasión y elude problemas filosóficos más agudos y profundos, por ejemplo, determinar el problema del estatus ontológico de posible seres alienígenas.

  1. SUPERAR ANTROPOCENTRISMO
Iris Fry (filósofa, epistemóloga). En astrobiología se usan las premisas copernicanas y darwiniana. El estudio científico dependió de superar el razonamiento limitado a lo teológico. La pluralidad de mundos y la exclusividad de la humanidad en nuestro mundo ambos se promovieron por razones teológicas. Aún hoy existe la hipótesis científica de la Tierra Poco Frecuente.
Aquí la filósofa Fry se plantea la superación del antropocentrismo como requisito para entendernos con la posible vida alienígena. Lo cual suena plausible, pero el antropocentrismo teológico que cuestiona se asienta sobre bases materialistas y naturalistas que terminan viendo al hombre como un homínido pensante, sin trascendencia ni espíritu. Y con ello otra especie inteligente tendría el camino listo para demolernos.

  1. ORGANISMOS COLECTIVOS
Dirk Schulze –Makuch (geólogo, filósofo) – El “Panorama de la Vida” La vida podría existir en formas mucho más amplias de las que normalmente reconocemos. Podría haber organismos que tomen decisiones colectivamente.

Su forma de expresión en condicional está más allá de la ciencia y más acá de la ciencia ficción. Pero otras formas de vida más allá de lo normal no son una posibilidad, sino una realidad. En la Tierra ya conocemos los seres extremófilos, y de poco sirve científicamente trasladar con la imaginación dichos seres al espacio sin antes demostrar geológicamente que hay otros lugares siderales con las condiciones ideales para ello. Muchos astrofísicos ya han cuestionado la posibilidad de existencia de vida microbiana incluso fuera del sistema solar. En consecuencia, hablar de otras formas de vida extremófilas fuera de nuestro sistema solar es aventurar un juicio que la astrobiología más prudente cuestiona y rechaza.

  1. INTELIGENCIA BIOLÓGICA
Lori Marino (bio-psicóloga). También hablemos del “Panorama de la Inteligencia”. No hemos definido bien lo que es inteligencia. Tiene que ver cómo un individuo procesa información. Creemos que la inteligencia humana es superior basado en lo que conocemos en la Tierra. Todas las neuronas se parecen desde hace 600 millones de años. Varias especies se reconocen en el espejo y pueden utilizar herramientas. Hay una continuidad biológica en cuanto la inteligencia. La inteligencia es una característica inherente a la vida en la Tierra; una continuidad, no un abrupto cambio cualitativo.

Marino debió incidir que demostrar la continuidad biológica de la inteligencia en seres galácticos es el quid de la cuestión. Pero no es posible hablar de inteligencia fuera del sistema solar mientras no se reciba contestación a los mensajes enviados desde la Tierra. Pero es dudoso que dicha continuidad biológica se permita en las condiciones sumamente hostiles del cosmos.

  1. BIOLOGÍA UNIVERSAL
Carlos Mariscal (biólogo). Solo tenemos como punto de comparación la vida en la Tierra. Una muestra limitada. N = 1. Estamos en un estado de provincialismo biológico. Deberíamos desarrollar una biología universal cuyas generalizaciones no dependan de hechos contingentes al planeta Tierra. El ADN no es necesariamente universal.

Reclamar una biología universal sobre la base de seres microbianos no comprobados en el universo no tiene sentido, y Carlos Mariscal lo sabe.

  1. CULTURALISMO UNIVERSAL
John Traphagan (antropólogo). ¿Qué es una civilización? Proyectamos darwinismo social hacia los extraterrestres basados en ideas etnocéntricas sobre el progreso humano en el tiempo. A veces imaginamos a las inteligencias ET como altruistas, progresivos, y de una civilización unitaria pero esto sería un constructo euro-americano.

Traphagan sugiere un culturalismo universal que nos facilite el camine para entender otras civilizaciones extraterrestres. Preguntamos, cuáles. Es la repetición del mismo desvarío fantasioso y alucinante.

  1. UNIVERSO POST-INTELIGENTE
Mark Lupisella (biólogo, físico, filósofo, NASA). El cambio cultural nos está moviendo más allá de la evolución biológica. Las aspiraciones normativas (éticas) podrían ser o no ser perseguidas por inteligencias extraterrestres. Podrá existir un “universo post inteligente” en el que los valores son más importantes que las necesidades materiales? ¿Variarán mucho los valores entre los extraterrestres?

Lupisella habla de un universo post-inteligente donde los valores sean más importantes que las necesidades materiales. Esto es casi como imaginar que los extraterrestres han dejado muy atrás el capitalismo y hayan logrado el comunismo. Con la imaginación Lupisella traslada una utopía social hacia los alienígenas, y con ello retroalimenta las esperanzas de una salvación terrestre llegada desde el espacio. Aquí encontramos un ejemplo protagonizado por un hombre de ciencia y filósofo de ansias mesiánicas de la humanidad.

  1. BIOÉTICA CÓSMICA
Carol Clelland (filósofa) y Espeth Wilson (ciencias políticas). ¿Serían considerados como animales no humanos? ¿Podemos ir más allá de nuestras premisas antropocéntricas? La astrobiología es una nueva frontera para la bioética. ¿Cómo cambiarán nuestros conceptos al encontrar vida inteligente? ¿Son los extraterrestres agentes morales o “pacientes morales” que merecen consideración moral pero que no necesariamente son responsables. Las teorías éticas que tenemos son antropocéntricas. Podrían haber seres inteligentes solitarios o muy sociales pero sin tecnologías como nosotros o con sistemas de comunicación muy distintos.  Es importante reconocer el pluralismo y una ética secular no basada en la religión. Necesidad de proteger cosmovisiones teológicas.

La filósofa Clelland junto con Wilson no se arredra, y defienden la necesidad de una bioética cósmica no antropocéntrica. Pero desde su misma base no se preguntan por qué otras especies más inteligentes y avanzadas que nosotros no impidieron matanzas como la I y II Guerra Mundial. Si la humanidad estuviera en la hipotética condición lo hubiera hecho por piedad y normatividad.

  1. INTELIGENCIA ALIENÍGENA ARTIFICIAL
Constance Bertka (geóloga y ministro universalista). La “super inteligencia alienígena” que se muda de lo biológico hacia la Inteligencia Artificial. ¿Tendría un alienígeno computacional experiencias personales? Podríamos hablar de BISAS (extraterrestres super inteligentes biológicamente inspirados) que en su estructura artificial imiten a lo biológico, con metas finales, como su supervivencia.

Lo que habla Bertka es más un tema terrícola que extraterrícola. Los avances en cibernética son tan agigantados que se prevé que pronto entraremos a una era posthumana, donde chips del tamaño de una molécula puedan almacenar memoria y dar peligrosamente a las máquinas capacidad de tomar decisiones autónomas. Lo que hace la ministra universalista es trasladar sin sentido crítico dicha situación a seres alienígenas.

  1. PLURALISMO SALVÍFICO
Guy Consolmagno (astrónomo del Vaticano, jesuita). ¿Quién puede afirmar que todas las historias de salvación son las mismas? Podría haber una manifestación distinta del Logos a diferentes seres conscientes inteligentes, con capacidad de equivocarse, de amar, de odiar, y por lo tanto con necesidad de algún tipo de redención. ¿Si nos topáramos con una raza que nunca pecó, cómo sabremos que tienen la libertad de elegir entre lo bueno y lo malo? Sí bautizaría a un extraterrestre inteligente si este lo pidiera teniendo en común que nos podemos relacionar, amistar. ¿Estamos dispuestos a aceptar a otros seres inteligentes en el universo?

El jesuita Consolmagno es, sin embargo, el que llega más lejos que todos al replantear la teología de la Redención. No se da cuenta que al proponer la posibilidad de varias historias de la salvación convierte a Cristo en astronauta salvífico de todas las especies inteligentes del universo. El punto de quiebre del pluralismo salvífico es la reedición hasta el infinito del acto redentor de Cristo, lo cual carece de sustento incluso lógico. El desvarío tiene su origen en tratar de adaptar una verdad de fe a las fantasías de la ufolatría. Su descaminamiento es abismal.

  1. ANTROPOCÉNTRISMO TEOLÓGICO
Robin Lovin  (teólogo metodista). El antropocentrismo que afecta a la astrobiología también afecta a la teología. El concepto de la “imagen de Dios” es la base de la idea teológica de la dignidad humana (cristianismo, judaísmo e islamismo). Dios no puede ser reducido a la imagen del hombre. La vida misma tiene dignidad. El mandato bíblico de tener dominio sobre las criaturas de la Tierra no se extiende a otros mundos, civilizaciones y formas de vida. 

El pastor metodista Lovin es consecuente con su fe protestante de fraternidad universal con todos los creyentes. Sobre esa base cabalga contra el antropocentrismo teológico y cuestiona el concepto del hombre como “imagen de Dios”. Es parte de la estrategia de las teologías ufolátricas y hace toda clase de modificaciones del dogma para adaptarlas al credo extraterrestre. Por lo demás, no es casual que el protestantismo se caracterice por una racionalización de los dogmas del cristianismo y la relativización del misterio. Y como Weber explicó no se siente incómodo en el seno del capitalismo mismo.

  1. ASTROBIOLOGÍA SIN NOVEDAD
Jane Maienschein (bióloga, directora Center for Biology & Society). La Astrobiología no era considerada “científica” en 1966. Pero las ideas de la “hoja de ruta” de la NASA en 1999 siguen iguales. Podrían haber especies invasivas.

Jane es la expositora más sincera de todas y está a punto de aguarles la fiesta a todos con su afirmación de que no hay razón para suponer que la astrobiología no deje de ser considerada científica. Su tajante escepticismo sobre la astrobiología echa por tierra todas las alegres especulaciones que van desde la preparación política y social hasta terminar con el antropocentrismo teológico.

  1. PROTECCIÓN PLANETARIA
Margaret Race (bióloga marina, SETI). Es importante considerar el impacto en nosotros y por nosotros en ellos. En Washington hay un “oficial de protección planetaria”. Los científicos de SETI y NASA están tratando de encontrar evidencias de vida de muchas formas.  Los astrobiólogos se interesan en civilizaciones detectables tecnológicamente inteligentes, exoplanetas habitables, vida microbial y más. 

La menuda preocupación de Race es la protección biológica planetaria. Entra con mucha facilidad y sin pruebas en el tema del “impacto de nosotros y por nosotros en ellos”. Al menos de los asteroides y meteoritos peligrosos se está armando un catálogo, pero de naves extraterrestres no hay absolutamente nada. La protección planetaria que plantea no examina cómo impacta el polvo estelar que cae sobre el planeta.

  1. EXTRAÑO SILENCIO
Eric J. Chaisson  (astrofísico, radio astrónomo). ¿Por qué no hemos captado señales después de 50 años de búsqueda? Quizás el “extraño silencio” nos está enviando una señal. Quizás significa que primero debemos arreglar nuestros asuntos en la Tierra. Incrementar el factor L de la ecuación de Drake. Quizás no los oímos porque solo hay un breve periodo para adoptar el uso eficiente de energía de la estrella madre y la mayoría no lo logra.

Chaisson retruca la principal objeción del “extraño silencio” cósmico con el manido y astuto argumento de que “no estamos preparados”. Este razonamiento suyo supone la premisa de que nos conocen ya de sobra, pero sobre cómo y desde cuándo guarda un sepulcral silencio. Este razonamiento anfibológico refleja más chapucería que verdadero conocimiento.

17. NADA CONOCIDO
Linda Billings (doctora en comunicaciones). ¿Qué conocemos acerca de la vida extraterrestre? Nada. No sabemos nada sobre los extraterrestres.
Por último, Billings junto con la doctora Jane Maienschein comparten excepcionalmente el rapto de sinceridad para afirmar que nada se sabe de extraterrestres. Esta afirmación chocante en semejante contubernio ET resulta disonante pero sincera y realista.
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Como apreciamos en la breve recopilación sobre el posible impacto de la vida microbiana o inteligente extraterrestre, existen argumentos escépticos, prudentes y creyentes, pero es muy sintomático que no estén presentes los planteamientos críticos. Esto pone en duda la imparcialidad de las posturas y la cercanía a la apología de la vida extraterrestre, a pesar de la falta rotunda de evidencias. Por ejemplo, la principal objeción a la panspermia es que las bacterias no sobrevivirían a las condiciones extremas del cosmos. Y es que hoy pululan encuentros pseudocientíficos sobre alienígenas para justificar presupuestos oficiales.

Es como si en el área de la astrobiología la ciencia se comportara con patrones no científicos o precientíficos. En suma, los partidarios científicos de la existencia de la inteligencia extraterrestre cometen la falacia de petitio principii que supone sin prueba el punto inicial. Por qué científicos e instituciones gubernamentales se exponen a semejante papelón pseudocientífico. Tiene que existir una razón muy poderosa y confidencial. Al parecer SETI cumple un importante papel en los medios de comunicación de masas para mantener en la era global, a la opinión pública mundial distraída en la expectativa del encuentro extraterrestre, mientras que sus líderes se ocupan de tareas estratégicas más prosaicas y realistas en la tierra, como es la de implantar su dominio unipolar.

Es cierto que los límites de la ciencia no son de orden empírico, a excepción los de carácter tecnológico, sino de orden metaempírico. Es decir, que no está pensada para responder sobre las cuestiones últimas y primeras. Esta característica de la ciencia es a su vez su mayor gloria pero a su vez su mayor peligro, porque no sólo es empleada por políticos inmorales con propósitos destructivos, sino, también, por la chapucería pseudocientífica que emprende especulaciones arbitrarias manipulando ideas científicas. Y esto, en los últimos tiempos, no sólo lo hemos visto en las imposturas intelectuales del posmodernismo, con el relativismo cultural y epistémico (Lacan, Kristeva, Irigaray, Latour, Baudrillard, Deleuze, Guattari, Virilo, Prigogine), que dicen hacer ciencia sin prueba empírica alguna; sino, también, con el tema ovni protagonizado por la ufología tanto de científicos, escritores, neófitos y creyentes.

Efectivamente, la falta clamorosa de pruebas, a pesar de las fotografías irrepetibles con teléfonos móviles, convierte la ufología en ufolatría y, si no fuera por la astrobiología y los programas de encubrimiento de proyectos negros en armamentos, ya se hubiera extinguido. Algo más grave resultaría si es que el tema ovni signifique el fin de la ciencia y el triunfo de uno de sus mitos. La ciencia misma comete suicidio cuando su práctica se exime de proporcionar pruebas empíricas ad doc. Y así vemos al Padre Funes del Observatorio Vaticano ponderando artificiosamente que “es posible la vida extraterrestre aunque no hay pruebas”. En otras palabras, si creer es aceptar algo sin pruebas, entonces lo que pide es “creer” en los extraterrestres. A ojos vistas la teología ufológica es la fatiga de la teología misma.

Ante todo este verdadero maremágnum del absurdo nos preguntamos no sólo de dónde sale el enorme presupuesto para mantener viva esta creencia, sino cuál es su verdadero propósito. Y a esta pregunta daremos respuesta más adelante cuando abordemos el vínculo entre fenómeno ovni y el transhumanismo[1].

Pero antes de terminar el presente acápite se debe reparar que un verdadero encuentro sobre el posible “impacto” extraterrestre debieron  dilucidar antes las siguientes interrogantes que mantienen incoherente la conexión ovnis-ET:

1.- Por qué a pesar de cuantiosos testimonios, presuntas imágenes y vídeos OVNI, no existe ni una sola fotografía que muestre claramente una nave alienígena o un organismo extraterrestre.

2.- Por qué tendría que haber “contacto” si hasta las estrellas más cercanas suponen un serio problema de tiempo: viajando a la mitad de la velocidad de la luz se tardaría más de 16 años en ir y volver a la estrella Alfa Centauri (la más cercana), y otras estrellas lejanas, como Rigel, exigirían 1700 años solamente de ida.

3.- Por qué todos los gobiernos del mundo habrían conseguido ocultar completamente las numerosas “presuntas pruebas” de tales “visitas” cuando, según los propios ufólogos, han sucedido con “multitud de espectadores” o a la vista de varios “lugares públicos”. Tal contradicción no tiene sentido.

4.- Por qué si estamos en los confines de la galaxia tendrían que visitarnos a nosotros justamente  decenas de “especies” extraterrestres diferentes.

5.- Por qué si nos visitan desde la antigüedad siguen la misma pauta de observación sin contactar.

6.- Por qué la galáctica especie inteligente no envía sondas automáticas de observación.

7.- Por qué el fenómeno de avistamiento no es homogéneo (la inmensa mayoría no ha visto ninguno).

8.- Finalmente, por qué los visitantes “permanecen” ocultos durante miles de años y “utilizan” al mismo tiempo naves brillantes y llamativas.

En otras palabras, el orden lógico exige que antes de hablar de posible “impacto” y “contacto” se examine por qué “no existe” categóricamente ninguna prueba de la conexión ovnis-ET. Tema eludido por la red ufolátrica. Solamente las pseudociencias, en el criterio de Popper, se caracterizan por hacer afirmaciones infalsables. Ya Giordano Bruno había argumentado en el siglo dieciséis que en un universo infinito donde las estrellas estén rodeadas de su sistema planetario habría otros mundos como “nuestra tierra, con animales y habitantes” [Del infinito universo y los mundos, 1584] [2]. Muy bien, pero en el umbral de la experimentación naciente estaba justificada la validez del discurso de Bruno, la cual no reside más que en su coherencia interna y en la filosofía, pero la cosmología actual se basa en la experimentación y no puede basarse en la especulación. La infinitud de los mundos de Giordano Bruno acabó siendo rehabilitada por el descubrimiento de miles de millones de galaxias, pero no así su suposición de la existencia de otros mundos como “nuestra tierra, con animales y habitantes”. Tampoco el carácter del universo infinito se congracia con el modelo einsteiniano de un universo finito aunque ilimitado. La exoplanetología pretende justificar su entusiasmo no viendo esta verdad sobre Giordano Bruno.

Es cierto que con el “principio de mediocridad” se puede seguir con el tema de la posibilidad de vida extraterrestre sin abandonar el enfoque racional. Según este principio la vida en el planeta Tierra no es un caso especial, y la vida como la conocemos puede ser un ejemplo típico de lo que la vida sería en todas partes. Dicho principio de mediocridad es conjetural incluso en sus predicciones de la posible vida extraterrestre: la evolución darwiniana sería universalmente válida, y toda potencial criatura viviente debe sus características a un proceso de selección natural, tanto en la Tierra como en cualquier otro lugar del universo. En la otra trinchera, a la que me adhiero, están los que niegan que la tierra sea un caso mediocre y afirman la Hipótesis de la Tierra especial, donde a la zona de estar libre de supernovas se añade que ni siquiera la existencia de planetas extrasolares garantiza la existencia las condiciones para la vida. Otra teoría sería la Panspermia, según la cual la vida procede del espacio en forma de esporas viajando en meteoros y polvo cósmico. Una variante suya afirma que la vida es originaria del sistema solar.

En suma, el fenómeno OVNI después del Libro Azul fue empleado como una excelente herramienta psicológica de diversionismo social para encubrir la galopante y multimillonaria inversión de dinero de los contribuyentes en proyectos negros y tecnología secreta, todos los cuales fueron encubiertos alentando su confusión con ovnis.

Lima, 03 de Febrero 2015



[1] El Transhumanismo es un movimiento cultural e intelectual que afirma la posibilidad de alterar y mejorar la condición humana mediante la tecnología disponible. Mientras unos lo consideran la idea antihumanista más peligrosa del mundo (F. Fukuyama), otros estiman que es la aspiración más audaz de la humanidad (Ronald Bayle). El término fue acuñado por el biólogo Julián Huxley en 1957. Marvin Minsky la hizo crecer en los años 60 relacionando el ser humano con la inteligencia artificial y actualmente aumenta bajo el ideal de acelerar la evolución humana. En su mayoría son de espiritualidad no creyentes. Apoyan la biotecnología, la tecnociencia, la nanotecnología, reprogenética, la realidad virtual, ingeniería genética, la interfaz hombre-máquina en la industria militar, transferencia mental y criónica. Activistas laicos y teólogos cristianos han subrayado con razón el peligro de tomar el lugar de Dios sobre la base de un conocimiento incompleto. No hay duda que el Transhumanismo es parte de la trivialización de la realidad humana ante el avance arrollador de la racionalidad instrumental científico-técnica.
[2] Este libro de Bruno es la coronación de su cosmología y resulta sumamente interesante porque en él vemos la refutación de la argumentación aristotélica de la imposibilidad del infinito actual y su coincidencia con el infinitismo de los presocráticos. Efectivamente, la posibilidad del infinito actual es uno de los conceptos claves de la ciencia moderna. Hábilmente Bruno distingue entre “infinito-infinito” que no actúa ni padece, y el “infinito-finito” que actúa y padece. Esta distinción anuncia la que establece el panteísmo espinosista entre naturaleza-naturada y naturaleza-naturante. Pero Bruno advierte que necesita ir más allá del principio de no contradicción de la lógica aristotélica e invoca la tesis de la coincidencia de los opuestos de Nicolás de Cusa. Sólo así cree posible pasar de la infinitud de Dios a la explicación del universo.

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