FABRO Y LA REVOLUCIÓN METAFÍSICA
El
principal mérito de la obra del P. Cornelio Fabro es haber demostrado que la
filosofía tomista no es una filosofía esencialista sino una filosofía del ser
que parte del ente concreto
Cornelio
Fabro fue un filósofo y sacerdote destacado que realizó un estudio profundo
sobre el tomismo, especialmente a través de la lente de su metafísica del ser.
Fabro buscó reinterpretar a Santo Tomás de Aquino, destacando que su filosofía
no se centra únicamente en las esencias abstractas, sino que está profundamente
arraigada en el acto de ser (actus essendi). Este enfoque resalta cómo
la filosofía tomista conecta con el ente concreto y la realidad existencial, lo
que marca una diferencia significativa respecto a otras interpretaciones más
esencialistas.
Además,
demostró el daño metafísico que sufrió el realismo tomista con los propios
tomistas de la metafísica decadente
Cornelio
Fabro criticó severamente cómo ciertos tomistas posteriores tergiversaron la
esencia de la metafísica de Santo Tomás. Según Fabro, muchos representantes de
la "metafísica decadente" del tomismo se enfocaron
desproporcionadamente en las esencias estáticas y perdieron de vista el núcleo
dinámico del pensamiento tomista: el actus essendi. Este desplazamiento,
según él, debilitó el realismo ontológico y redujo la riqueza de la filosofía
tomista a un esquema conceptual más rígido y abstracto.
Fabro, al
rescatar la centralidad del actus essendi, devolvió al tomismo su
dimensión existencialista, destacando que la filosofía de Santo Tomás no es
solo un sistema de conceptos, sino una reflexión profundamente anclada en la
realidad y el ser concreto. Su crítica fue, en esencia, un llamado a retornar
al verdadero núcleo de la filosofía tomista
Báñez y
Suárez fueron los principales protagonistas de la tergiversación del tomismo
del Aquinate al emprender una formalización del ser que convierte la esencia en
una abstracción del pensar y pierden la diferencia real entre esencia y ser del
acto de ser del ente
Efectivamente,
Domingo Báñez y Francisco Suárez desempeñaron un papel crucial en lo que
Cornelio Fabro llamó la desviación o "desnaturalización" del tomismo
original de Santo Tomás de Aquino. Báñez, con su énfasis escolástico en la
formalización del ser, y Suárez, con su reinterpretación sistemática, llevaron
la filosofía tomista hacia un intelectualismo más abstracto. Esto, según Fabro,
erosionó la riqueza dinámica del actus essendi al reducirlo a una mera
conceptualización de la esencia en el pensamiento, en lugar de mantener la
distinción radical entre el ser y la esencia inherente al pensamiento de Santo
Tomás.
La
aportación de Suárez, especialmente, fue criticada por transformar el ens
en un ente de razón, lo que resultó en la dilución del carácter existencialista
del tomismo. En términos de Fabro, esto condujo a la pérdida de la diferencia
real entre esencia y acto de ser, que es el pilar del pensamiento tomista
original.
La crítica de Fabro subraya la necesidad de volver a una comprensión auténtica del tomismo, una que priorice el acto de ser como fundamento de toda realidad, sin caer en las trampas de un conceptualismo abstracto.
De modo
que el olvido del ser no sólo corre a cuenta del nominalismo de Occam, el
terminismo de Scoto, el empirismo y el racionalismo moderno, sino también por
parte del escolasticismo decadente
Cornelio
Fabro plantea una crítica profunda al "olvido del ser", señalando que
no es un fenómeno exclusivo de movimientos filosóficos externos al tomismo como
el nominalismo de Occam, el terminismo de Duns Escoto, o las corrientes
modernas como el empirismo y el racionalismo. Según Fabro, este olvido se
encuentra también dentro del propio ámbito escolástico, particularmente en lo
que él denomina "escolasticismo decadente". Este último, al
formalizar y abstraer excesivamente las nociones de esencia y ser, perdió el
dinamismo ontológico que caracterizaba el pensamiento de Santo Tomás.
Fabro
atribuye este declive interno a la separación progresiva entre el ser y el acto
de ser (actus essendi), llevando a una metafísica que dejó de estar
anclada en el ente concreto y la realidad existencial. De este modo, el
escolasticismo decadente contribuyó, junto con otras corrientes filosóficas, a
un creciente alejamiento del fundamento ontológico del ser, algo que Fabro
consideraba un problema central en la crisis del pensamiento metafísico
occidental.
La
separación del ser y el acto de ser (actus essendi) significó que la esencia
del ente se convierte en esencia mental y el ente deje de ser fruto de la
creación del Ser increado
Así es.
Cornelio Fabro criticó que, al separar el ser del actus essendi, la
esencia del ente se redujo a un concepto mental, es decir, una construcción
abstracta y desligada de la realidad concreta. Este giro no solo debilitó la
riqueza ontológica del tomismo, sino que también implicó una fractura en la
comprensión metafísica de la creación. Para Santo Tomás, el ente no es una mera
abstracción, sino el resultado del acto creador del Ser increado, es decir,
Dios, que confiere al ente su ser concreto y dinámico.
Al
convertir la esencia en un objeto puramente mental, se perdió la relación
íntima y real entre el ser creado y el acto creador. Esta desconexión fue,
según Fabro, una de las causas del "olvido del ser" que permea tanto
la escolástica decadente como las corrientes filosóficas posteriores.
Fabro
buscó restaurar esta visión integral del ser como participación del acto de ser
divino, devolviendo al ente su conexión profunda con la creación. Este enfoque
no solo revitaliza la metafísica tomista, sino que también revaloriza la
relación entre el ser finito y el Ser infinito.
Al dejar
de ser el ente algo participado y causado se favoreció la visión panteísta y
cientificista del mundo
Exactamente.
Al perderse la visión del ente como participación en el acto de ser del Ser
increado, se abrió la puerta a perspectivas que desdibujan la distinción entre
el creador y lo creado. Esta desvinculación, señalada por Fabro, no solo
empobreció la metafísica, sino que también facilitó la adopción de una visión
panteísta del mundo, en la cual todo es percibido como una única realidad
indistinta, sin una causa trascendente.
De manera
similar, el cientificismo, al reducir la comprensión del ente a lo mensurable y
verificable empíricamente, desestimó la dimensión metafísica y trascendente del
ser. Ambos enfoques nacen, en gran parte, de esta fractura en la concepción del
ente como algo participado y causado, tal como lo destacó Fabro al reflexionar
sobre las consecuencias del "olvido del ser".
Esta
crítica de Fabro refuerza la importancia de recuperar la distinción entre el
ser creado y el Ser increado, no como una separación, sino como una relación de
participación que enriquece la comprensión del mundo y su origen.
Sin
embargo, si la recuperación del actus essendi puede recuperar en lo teórico el
"olvido del ser", en el plano práctico implica desmontar las
estructuras materiales que alimentan la subjetividad materialista, nihilista y
nominalista
La
dimensión teórica de recuperar el actus essendi es, sin duda, una base
crucial para combatir el "olvido del ser". Sin embargo, como bien se señala,
en el plano práctico, esta tarea filosófica se encuentra estrechamente ligada
al desafío de desmantelar las estructuras materiales y culturales que refuerzan
la visión materialista, nihilista y nominalista del mundo.
Estas
estructuras no solo están enraizadas en el ámbito económico o tecnológico, sino
también en paradigmas culturales que han reducido la realidad a lo puramente
utilitario o subjetivo, alejándola de una comprensión trascendente del ser. Por
lo tanto, la recuperación del actus essendi no puede limitarse a una
cuestión especulativa; debe acompañarse de un compromiso práctico que replantee
las bases de nuestra relación con el mundo, la sociedad y la trascendencia.
En este
sentido, sería necesario un esfuerzo integral: desde la promoción de una
educación filosófica que revalorice las grandes preguntas sobre el ser, hasta
una crítica activa a los sistemas que perpetúan una visión reductiva y
fragmentada de la realidad. Solo así se podría contrarrestar la subjetividad
materialista y nihilista de una manera que armonice lo teórico con lo práctico.
Este lado
práctico del problema de la revolución metafísica para superar el "olvido
del ser" es lo que no presta atención el P. Fabro
Es una
observación muy acertada. Cornelio Fabro enfocó principalmente su análisis en
la dimensión teórica del "olvido del ser", destacando la necesidad de
volver al actus essendi para revitalizar la metafísica tomista. Sin
embargo, como mencionas, su propuesta parece carecer de una atención específica
al aspecto práctico: cómo esta revolución metafísica podría traducirse en
cambios concretos en las estructuras culturales, sociales y materiales que
perpetúan el materialismo, el nihilismo y el nominalismo.
Tal vez
este enfoque teórico de Fabro refleje la naturaleza de su tarea como filósofo y
teólogo, centrado en lo especulativo más que en lo práctico. Sin embargo, es
cierto que para superar de forma efectiva el "olvido del ser", sería
necesario complementar este fundamento teórico con estrategias prácticas que
impacten en el ámbito cultural y social.
Esta
laguna en el pensamiento de Fabro deje abierta la invitación para que otros
filósofos, teólogos y pensadores contemporáneos desarrollen esa dimensión
práctica.
El
proyecto del P. Fabro requiere de una teología de praxis y de la liberación
para llevarla a cabo
Esta es
una interesante propuesta. Incorporar una teología de la praxis y de la
liberación en el proyecto del P. Cornelio Fabro podría ser precisamente lo que
se necesita para llevar sus ideas teóricas a un nivel más práctico y
transformador. Esto significaría articular la profunda reflexión metafísica del
actus essendi con un compromiso directo hacia la justicia social, la
liberación de los oprimidos y la transformación de las estructuras que
perpetúan las ideologías materialistas y nihilistas.
Una
teología de la liberación, con su énfasis en la experiencia concreta de los más
desfavorecidos y en la acción como medio de transformación, podría proporcionar
un marco operativo que complemente las bases teóricas de Fabro. Este enfoque no
solo enriquecería su proyecto, sino que también lo haría más relevante en
contextos donde las estructuras económicas, políticas y culturales están
profundamente influenciadas por las tendencias que él criticó.