Revista peruana de Filosofía dedicada a los temas de metafísica, ontología, antropología filosófica, ética y política con especial énfasis en las categorías de lo anético, mitocrático, hermenéutica remitizante e hiperimperialismo. Contacto: gus_floque@yahoo.com
sábado, 15 de marzo de 2025
EL PUNTO DE PARTIDA DE LA METAFÍSICA DEL AQUINATE SEGÚN C. FABRO
PRÓXIMA OBRA-AGONÍA DE LA MODERNIDAD SIN ABSOLUTOS
AGONÍA DE LA MODERNIDAD
SIN
ABSOLUTOS
Acotaciones sobre tragedia del vacío
nihilista
EL EDITOR
E |
n esta
obra provocadora y profundamente reflexiva, Gustavo Flores Quelopana examina la
decadencia de la modernidad desde la óptica filosófica y metafísica. El autor
argumenta que la negación de los valores absolutos y el "olvido del
ser" han llevado a Occidente hacia una crisis existencial, marcada por la
prevalencia del nihilismo y una desconexión con la trascendencia.
El libro
plantea un contexto sólido y desafiante: una revisión crítica de cómo la
metafísica moderna, desde la escolástica decadente hasta el voluntarismo
subjetivo, ha erosionado las bases filosóficas que alguna vez conectaron al ser
humano con lo absoluto. La modernidad se presenta como un proyecto agotado,
que, al abandonar los principios metafísicos del ser creado y del Ser increado,
cayó en una vorágine de subjetividad y relativismo.
El
contenido muestra la amplitud y profundidad de los temas abordados. Desde un
análisis de figuras clave como Tomás de Aquino y Francisco Suárez, hasta
reflexiones sobre pensadores peruanos como Augusto Salazar Bondy y Pedro Zulen,
el autor cuestiona las bases filosóficas del inmanentismo que predominaron en
Occidente y en Perú. Asimismo, capítulos como "¿Religión precolombina
conoció el demonio?" y "Los Apus son demonios?" exploran la
relación entre las tradiciones espirituales andinas y su interacción con
conceptos metafísicos y teológicos.
El libro
no solo es una crítica de la modernidad, sino también un llamado a redescubrir
la metafísica del ser y retomar una conexión con lo trascendente. Flores
Quelopana destaca, además, el potencial de una perspectiva eslava como
alternativa al agotamiento del Occidente posmoderno, señalando nuevas vías para
rescatar el ser y la trascendencia.
En
resumen, "Agonía de la modernidad sin absolutos" es una obra compleja
y desafiante, dirigida a quienes buscan entender la crisis de nuestra época
desde una perspectiva filosófica y teológica. Es un texto que invita al lector
a reflexionar profundamente sobre las raíces metafísicas del mundo
contemporáneo.
Gustavo
Flores Quelopana presenta en sus obras una aguda crítica a la filosofía
posmoderna, enfocándose en su relativismo extremo y su rechazo a los valores
absolutos. Según él, esta corriente ha fragmentado el sentido de la vida y
eliminado la trascendencia, dejando al ser humano atrapado en un vacío
existencial y sin fundamentos sólidos. Argumenta que la posmodernidad promueve
una visión de la existencia meramente material y técnica, despojando al
individuo de un propósito más elevado. Frente a esta situación, Flores
Quelopana propone una alternativa metafísica basada en el "retorno al ser
trascendente". Esta visión busca superar el nihilismo imperante y
reconciliar la espiritualidad con la razón. Plantea una recuperación de los
valores trascendentes y una filosofía del ser que permita al ser humano
reconectarse con un propósito superior, trascendiendo lo limitado y contingente
de la modernidad y posmodernidad.
De esta
manera, combina su crítica al panorama filosófico actual con una propuesta
constructiva que revaloriza la dimensión espiritual del ser humano.
PRÓLOGO
|
E |
stos ensayos exponen la
idea central de que la Modernidad sin absolutos está en agonía desde que se
atuvo a la convicción de que los entes son el ser, negando y anulando de este
modo el acto de ser y de participación, o sea, el ser participado en los entes.
Ese fue el golpe metafísico que propinó el pensamiento moderno a la revolución
metafísica del Aquinate y cuya carga voluntarista tenía que desembocar en el
olvido del ser en dos sentidos: el olvido del ser creado y del Ser increado.
Este olvido metafísico es
la causa intelectual más profunda de la sodomía, lesbianismo, eutanasia y demás
depravaciones que colocan al ser humano hasta un grado inferior al animal. Lo
irónico de toda esta reversión metafísica acontece en el corazón del tomismo
mismo con la escolástica decadente que olvidó el ser y la distinción real entre
esencia y ser. Proceso que llega a su cúspide con Suárez. El ente como primer
trascendental fundante queda desfigurado al ser formalizado desde Báñez y
Cayetano. Con ello llevan a la bancarrota la doctrina de la creación y Dios
comienza a morir mucho antes de Nietzsche.
La verdad es que San Pablo
ya lo dejaba indicado al afirmar en Rom. 1:18-21:
18 Porque
la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de
los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque
lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 porque
las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas
hechas, de modo que no tienen excusa. 21 pues
habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias,
sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue
entenebrecido.
Los presupuestos filosóficos del discurso
paulino hablan no sólo de la inteligencia, sino también de la voluntad. Dios se
revela al hombre si el hombre no se rebela contra Dios y contra la naturaleza
creada. Pero cuando la voluntad deja de ser guiada por la humildad y la
soberbia toma su lugar, entonces el hombre deja de ir hacia Dios.
La modernidad al extraviar el punto de
partida metafísico del ente concreto para elevarse a la esencia y luego al Ser
increado, se quedó con el ente y la esencia formal. El ser, desde entonces,
será puesto por el voluntarismo subjetivo del individuo, recortando gravemente
la realidad a la pura inmanencia. El principio inmanentista de la filosofía
moderna al reducir la esencia a lo mental-abstracto perdió un punto de partida
seguro y fue asolado por una hemorragia de subjetividad disolvente del hombre
nihilista sin absoluto lleno de voluntad de poder y que ahora yace adormecido
por una inteligencia artificial que sustituye su responsabilidad personal.
El occidente posmoderno se ha quedado sin
retorno hacia una vuelta a la metafísica del ser de Parménides y al ente del
Aquinate. Exhausta y agotada en su vorágine de voluntarismo se dirige hacia sus
exequias. Por fortuna queda un occidente eslavo que nos lleva a la esencia y a
Dios, al ente participado y causado.
Por su parte, la filosofía peruana -salvo
escasas excepciones-en su inmensa mayoría no se rebeló contra el principio
inmanentista, no salió del ateísmo, derivó hacia el panteísmo espiritualista o
andino, y se limitó a decorar las paredes de la casa de la modernidad
periclitada. Fue un glosador del inmanentismo de la filosofía moderna.
CONCLUSIÓN
La agonía de la modernidad
sin absolutos ya no es un supuesto teórico, sino una realidad trágica de nuestro
tiempo posmoderno. La filosofía moderna con su defensa del principio de
inmanencia desembocó en el vacío nihilista y la obliteración del sentido de la
vida.
Esto retrata nítidamente el
naufragio existencial de la sociedad postmetafísica actual. Sencillamente la
vida moral se torna imposible, frágil e insostenible no solamente al quedar
convertido el valor espiritual en mero valor de cambio, sino al haberse operado
un giro metafísico inmanente en la modernidad que identificó el ente con el
ser, borró la diferencia real entre esencia y ser, y convirtió a la esencia en
mero formalismo mental.
El resultado fue el
desmoronamiento de la visión creacionista del mundo y su reemplazo por la
visión inmanentista, donde el ente deja de ser causado y participado por un Ser
increado e incausado. Desde entonces arremetió con fuerza la cosmovisión materialista,
sin trascendencia y regida por la voluntad de poder junto a una voluntad de
verdad sin universalidad.
Este cambio metafísico sólo
puede corresponderse con una civilización cuyo avance tecnológico es
inversamente proporcional a su retroceso espiritual y moral, lo cual señala su
decadencia y disolución inevitable. Reflexionando sobre el origen metafísico
del descalabro civilizatorio moderno podemos advertir que otros orbes
civilizaciones como el chino, árabe, hindú, ortodoxa y oriental corren el
riesgo de degradarse si la racionalidad pragmática y la racionalidad
tecnológica siguen avanzando sin control.
Si esto no se controla y
corrige éstas también conocerán la decadencia moral y material del Occidente
neoliberal. Este clima de debacle generalizada da pie para hablar sobre el
Final de los Tiempos, porque será el final de una visión metafísica fuera de
control, destructiva e ingobernable. Vivimos tiempos inciertos porque no
solamente coinciden una diversidad de crisis, sino porque se presentan
claramente las señales de estar adentrándonos en un callejón sin salida. Por lo
menos sin salida al alcance del hombre, no de Dios. De las cenizas de la
civilización agonizante habrá de surgir otra más espiritual, menos dependiente
de lo económico y tecnológico, más moral, ontológica y metafísica. En una palabra,
más espiritual. Que así sea.
En conclusión,
subrayo que la modernidad, al renunciar a valores absolutos y abrazar un
principio de inmanencia, ha llevado a un vacío nihilista y a una crisis
existencial en la era posmoderna. La eliminación de la diferencia entre esencia
y ser, junto con la reducción de los valores espirituales a valores de cambio,
marcó el colapso de la visión creacionista del mundo y su reemplazo por un
materialismo inmanentista.
Este
cambio ha dado lugar a una civilización avanzada tecnológicamente, pero en
declive espiritual y moral. Advierto que esta crisis podría extenderse a otras
civilizaciones si el pragmatismo y la racionalidad tecnológica no son
controlados. Su diagnóstico apunta a una necesidad de transformación
espiritual, sugiriendo que de la decadencia surgirá una civilización más moral
y metafísica.
Esta
reflexión evoca el diagnóstico heideggeriano del olvido del ser y la crítica de
Nietzsche al nihilismo, pero contextualizados en la decadencia moral y
espiritual de la modernidad y posmodernidad. Es un análisis que destaca un
cambio metafísico crítico: la reducción del ser a la inmanencia, lo que despoja
al ser humano de una conexión trascendental con un "Ser increado".
Este giro
representa, no solo un problema teórico, sino el fundamento de una crisis
civilizatoria que vincula el progreso tecnológico con el deterioro ético. La
noción del "Final de los Tiempos", en este marco, refleja una
advertencia apocalíptica más simbólica que literal: un colapso de los
paradigmas metafísicos y sociales dominantes.
El llamado
a una civilización más espiritual y menos tecnocrática sugiere un retorno a
valores trascendentes que trascienden las lógicas utilitaristas. Este
planteamiento, aunque audaz y esperanzador, plantea una tensión filosófica: ¿es
posible una nueva civilización metafísica en un mundo profundamente moldeado
por el materialismo? Es una propuesta que interpela directamente a nuestra
capacidad de reimaginar el sentido de la existencia en un contexto de crisis
global. ¿Será viable este renacer espiritual en medio de la vorágine
contemporánea?
BIBLIOGRAFÍA
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Sloterdijk, Peter.
El sol y la muerte. Biblioteca de ensayo Siruela, Madrid, 2014.
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Disputaciones metafísicas. Gredos, Biblioteca Hispánica de Filosofía, siete
volúmenes, 1960.
Pedro Zulen,
Escritos reunidos. Comp. P. Quintanilla-J. Rojas Fondo Editorial del
Congreso de la República, Lima, 2015.
CONTENIDO
El editor
Prólogo
1. Santo Tomás y Francisco Suárez: diferencia esencial
2. El conceptismo inmanentista de Gracián
3. Bancarrota del ser tomista en Báñez y Suárez
4. Crítica al punto de partida hegeliano
5. Idealismo subjetivo de
Jean-Luc Marion
6. Miroquesada y
el extravío de la profundidad metafísica
7. Augusto Salazar Bondy y el naufragio inmanentista
8. ¿Fue Pedro Zulen un inmanentista?
9. Iberico fue un spinosista
bergsoniano
10. El espiritualismo
inmanentista de Orrego
11. Filósofos peruanos
insumisos al principio de inmanencia
12. Teología de la liberación
provino de teología de la praxis
13. Autoconocimiento y libertad
14. El revival de Chacón
15. Sobrevilla: eclecticismo
sin profundidad
16. ¿Religión precolombina
conoció el demonio?
17. ¿Los Apus son demonios?
18. Angelología no es
mediología
19. El Sol y la Muerte de
Sloterdijk
20. El Tao de la Física
21. Animalismo: una mirada
culturológica
22. Neo entes
23. Cómo mueren las democracias
24. Deustua: espiritualismo
inmanentista
25. Fabro y la revolución
metafísica
Conclusión
Bibliografía