domingo, 30 de marzo de 2025

La Historia Secreta de la Guerra en Ucrania: Un Conflicto Moldeado por Inteligencia y Geopolítica

 

La Historia Secreta de la Guerra en Ucrania: Un Conflicto Moldeado por Inteligencia y Geopolítica

El informe titulado "La Historia Secreta de la Guerra en Ucrania", publicado recientemente por el New York Times, arroja luz sobre el papel decisivo que ha jugado la CIA en el conflicto. Desde el inicio de la guerra, Estados Unidos del demócrata Biden ha proporcionado inteligencia crucial y apoyo estratégico a Ucrania a través de bases en países vecinos, como Alemania, Francia y el Reino Unido.
Estas operaciones han sido fundamentales para habilitar ataques tácticos que, sin el respaldo de la CIA, habrían sido prácticamente imposibles. Entre las operaciones más destacadas se incluyen la captura de drones rusos y el descifrado de sistemas de comunicación avanzados. Ninguna operación ucraniana hubiera sido posible sin este apoyo de inteligencia estadounidense.
Esta estrecha colaboración también subraya cómo el conflicto ha intensificado las tensiones geopolíticas en Europa. La expansión de la OTAN sigue siendo un tema central en las disputas, pues Rusia la percibe como una amenaza directa a su seguridad. Este sentimiento ha sido crucial para justificar su intervención militar en Ucrania.
Además, el informe menciona la presencia de armas nucleares estadounidenses en Europa, almacenadas en países clave como Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y Turquía. Estas bombas tácticas, listas para ser transportadas por aviones bombarderos desde bases estratégicas como Aviano en Italia o Incirlik en Turquía, refuerzan la amenaza de la OTAN y su capacidad de destructiva.
Sin embargo, a pesar de los descomunales esfuerzos conjuntos y la ayuda de inteligencia proporcionada por la CIA, las fuerzas ucranianas y la estrategia otanazi han enfrentado derrotas significativas y estrepitosas en el campo de batalla.
Rusia, utilizando tácticas avanzadas como la guerra electrónica y ataques a las líneas de suministro, ha recuperado territorios estratégicos como Kursk, lo que recalca las limitaciones de la asistencia internacional frente a las capacidades militares de Moscú y las complejidades del terreno. Estas pérdidas ponen de relieve los enormes desafíos que enfrenta el régimen nazi de Kiev para sostener una defensa eficaz y los planes guerreristas de los otanazis.
En el plano europeo, las posturas de los países han sido variadas. Mientras que Hungría ha optado por una posición más neutral, evitando involucrarse directamente contra Rusia, países como Italia han adoptado una postura más activa, respaldando sanciones y enviando ayuda militar, aunque no sin controversias internas sobre el grado de implicación. Esta diversidad de respuestas refleja la complejidad política dentro de la región y cómo las relaciones históricas y los intereses nacionales influyen en las decisiones actuales.
Aunque no se verifica en el informe, hay especulaciones y teorías que plantean que figuras políticas como Donald Trump está interfiriendo en los planes guerreristas de la élite internacional neoliberal -aglutinados en el Reich Bilderberg- para evitar que las tensiones escalen hacia un conflicto de mayor magnitud, como un holocausto nuclear o incluso una Tercera Guerra Mundial.
Estas teorías no necesitan ser probadas, reflejan los temores globales que este conflicto ha generado y la desconfianza hacia las demenciales decisiones estratégicas de los líderes occidentales.
En conclusión, el informe del New York Times y la cumbre reciente del Club Bilderberg proporciona una ventana a las dinámicas geopolíticas y estratégicas que buscan moldear el conflicto en Ucrania.
Desde la infructuosa asistencia de inteligencia hasta las derrotas en el frente y las tensiones nucleares, el conflicto no solo redefine las relaciones internacionales, sino que también plantea preguntas críticas sobre los límites de la intervención y las posibles implicaciones de esta crisis global.
Este panorama en constante evolución destaca la complejidad de un conflicto que trasciende las fronteras y pone a prueba los equilibrios de poder en el siglo XXI.
Además, algunos analistas han planteado la posibilidad de que líderes como el francés Emmanuel Macron, y el inglés Keir Starmer estén considerando agravar el conflicto mediante el envío directo de tropas, lo que podría escalar aún más las tensiones internacionales. Mientras que el canciller alemán Friedrich Merz promete más ayuda militar y formar un grupo de apoyo con Francia, Reino Unido y Polonia.
Aunque esta posibilidad no está confirmada, refleja las desorientaciones sobre cómo las decisiones estratégicas de los líderes occidentales neoliberales son incapaces de resolver la crisis y hallar la paz duradera. Mientras tanto Zelenski se ha dedicado a sabotear las iniciativas de paz de Trump y Putin.