jueves, 22 de junio de 2017

PANENTEÍSMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA

PANENTEÍSMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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La investigación ufológica se divide en dos grandes vertientes: la científica y la esotérica. La primera se agrupa en el SETI y recibe fondos importantes del gobierno americano para la investigación de la posible vida extraterrestre y se aúna a la empresa el prudente MUFON. Y sobre la existencia de inteligencia superior extraterrestre la postura es escéptica. Lo cual no excluye que existan hombres de ciencia y teólogos (Corrado Baducci, Thomas O´Meara, Funes, Consolmagno) que a pesar de falta de evidencias incurran en la Falacia del Residuo (sobre reducidos casos inexplicados afirman existencia de ET), la Falacia de la diversidad (sobre condiciones desconocidas afirman existencia de otras formas de vida) y la Falacia de la Vastedad (sobre la vastedad del universos sostienen la existencia de civilizaciones cósmicas).

En cambio, en la segunda se aglutinan toda clase de gurús ufolátricos, creyentes platillistas y supuestos contactados que contra toda evidencia y prueba científica defienden no sólo la existencia de vida inteligente en el universo, sino que incluso afirman el contacto privilegiado que tienen con ellos. Aquí la postura es dogmática. Ya en otro ensayo hemos subrayado cómo la silogisica platillista convierte la posibilidad lógica en posibilidad real. P. ej., las premisas “Todos los ovnis son máquinas interestelares, todas las máquinas interestelares son de una civilización extraterrestre avanzada, todas las civilizaciones extraterrestres avanzadas viajan hacia la Tierra, en conclusión todos los ovnis vistos en la Tierra son de civilizaciones extraterrestres avanzadas”. La conclusión podrá ser auténtica en sentido lógico pero en sentido ontológico dicha conclusión es inauténtica, o sea ilusoria, porque no tiene que ver con la realidad sino con la coherencia del razonamiento formal. 

Ahora bien, un grupo importante de la vertiente platillista asume como fundamento filosófico de sus desvaríos la tesis panenteísta de los filósofos Schelling y Krause. Por qué les agrada tanto el panenteísmo. En qué los favorece. Veamos.

El panenteismo busca subrayar que Dios es a la vez trascendente e inmanente. Es un concepto creado por Krause y es una derivación de la filosofía de la identidad de Schelling. Es un esfuerzo por conciliar el teísmo, panteísmo y deísmo. Así queda reabsorbida la naturaleza, el espíritu y la humanidad en un todo orgánico. 

Es cierto que hay una pequeña diferencia entre todo es Dios (panteísmo) y Dios está en todo (panenteísmo). Pero esto es sólo la superficie del panenteísmo. En el fondo el panenteísmo al afirmar que Dios está en la naturaleza está afirmando que Dios cambia y se identifica con la creación. En otras palabras, si Dios está en todo se identifica la creación con la propia esencia de Dios. O sea, niega la naturaleza trascendente e inmutable de Dios, y por ende, la necesidad del milagro, la encarnación y la redención de Cristo.

Si Dios está también en la mudable naturaleza inmanente, entonces qué sentido tiene la encarnación y redención de Cristo: ninguna. Qué sentido tiene la reconcilicación, el milagro y la santificación: ninguna. Si Cristo es innecesario y sólo importa el Dios que está en todo, entonces la salvación es automática, la libertad sobra, todo está inscrito en las leyes naturales por la voluntad infinita del Creador.

Pero hay algo más grave aún. Y es que si Dios está en todo, entonces la creación tiene que ser infinita o sea eterna. La materia deriva en eterna, el tiempo en un eterno retorno. Este coqueteo con el materialismo que hace naufragar su supuesto espiritualismo, los lleva a suponer entonces que existió algo preexistente sobre lo que Dios actúa a nivel inmanente. Como para el panenteísmo Dios es trascendente e inmanente, entonces hay dos eternidades. Pero como no puede haber dos eternidades, porque es un contrasentido lógico y ontológico, entonces aquí reluce una inconsistencia más del panenteísmo.

Esto convierte al panenteísmo en la astuta panacea luciferina y en la via regia de la apostasía de la era sin Dios de la modernidad secularizada. Y esto es así porque cumple con el objetivo supremo de negar la reconciliación, redención y santificación en Cristo. Y tal como lo hace el gnosticismo, les facilita el camino para eliminar a Cristo, poner entre Dios y los hombres a una serie de seres intermediarios y superiores llamados Elohim –tergiversando el sentido del plural mayestático del superlativo de Dios de la palabra Elohim- responsables de la existencia de la humanidad. Además de negar el propósito y finalidad de toda la escatología cristiana. Obviamente, no tiene sentido no sólo la encarnación y la redención, sino la Caída, la Salvación, el Juicio y la Nueva Jerusalém. Así justifican los platillistas los supuestos mensajes que desde otras galaxias reciben su legión de alucinados contactados.

De modo que el contactismo platillista nace de la urgencia epocal de restaurar la integridad del logos humano entre lo conceptual y lo participativo, la razón y el mito, lo unívoco y lo multívoco, lo lógico y lo iniciático. En una palabra nace de la fatiga de fe y de razón de Occidente. El contactismo tiene el mérito de sumarse al movimiento de búsqueda de iluminar la asunción de la integridad del logos humano, pero al unilateralizarse en un neopaganismo que se parapeta en la revelación natural o se fusiona en un confuso sincretismo religioso cuasi gnóstico, termina derivando hacia un pseudo mito y en la alienación lógico científica que le dio origen.

Por ello, la utilización platillista de las teorías krausistas o panenteístas en vez de revolucionar la teología y el concepto de Dios, lo que hacen es constituirse en la quinta columna del anticristianismo, una variante del panteísmo y ser el caballo de Troya de un materialismo sutil y propicio para toda clase de extravíos y enredos esotéricos platillistas que sugestionan a los incautos.

22 de Junio 2017


lunes, 12 de junio de 2017

NOMINALISMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA

NOMINALISMO Y UFOLOGÍA PLATILLISTA
Gustavo Flores Quelopana
                                                    Sociedad Peruana de Filosofía
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Advierto la vinculación entre el nominalismo y el platillismo en dos puntos:la transformación del argumento anselmiano en el sentido de un paso de lo posible a lo necesario –la posibilidad de Dios implica su realidad y el carácter principal de la divinidad es la voluntad infinita. Eso no nos debe llamar la atención puesto que la modernidad es profundamente nominalista.

Las ideas claves del nominalismo fueron expresadas por el fraile agustino Duns Scoto en su Tratado del primer principio y son como siguen: 
1-la teoría de la univocidad del ser, 
2-la transformación del argumento anselmiano en el sentido de un paso de lo posible a lo necesario –la posibilidad de Dios implica su realidad-, 
3-la revelación es en rigor indemostrable, 
4-la teología no es ciencia teórica sino ciencia práctica reguladora de la acción,  
5-el carácter principal de la divinidad es la voluntad infinita, 
6-lo auténticamente real no es sólo lo universal ni sólo lo individual sino la hacceidad –realidad concreta compuesta de materia y forma-, 
7-todo lo creado tiene una materia o teoría de la universalidad de la materia –materia prima, creada inmediatamente por Dios; materia secundo prima, sustrato de la generación y corrupción; y materia tertio prima, la materia plasmable-,
8-la voluntad es siempre activa, por eso importancia moral es superior, por ello, el amor es superior a la fe, más vale amar a Dios que conocerlo, y así, la perversión de la voluntad es más grave que la del entendimiento.

El influjo de las ideas nominalistas del fraile franciscano Duns Scoto sobre el platillismo ha llevado a decir que como el carácter principal de la divinidad es la voluntad infinita, entonces para él no hay nada imposible. Y a fortiori puede haber creado a los ET. 

Como en el nominalismo de Scoto y Occam los universales no son ni cosas reales, ni están presentes en las entidades reales, son meros flatus vocis, entonces la verdad es indemostrable y todo es cuestión de fe. En otras palabras, dejad a cada quien en paz con sus creencias. Si crees en platillos voladores y ET está bien, pues la verdad es inalcanzable.  Además, la voluntad de Dios es ilimitada.  Y por ello, la posibilidad que Dios haya creado ET es necesaria y por ende real.

En otras palabras, toda la metafísica, ontología y epistemología del nominalismo platillista se basa en un escepticismo respecto a la verdad universal y en una teología voluntarista que exagera la voluntad infinita de Dios. Pero en contrapartida y en un sentido metafísico realista ya el Aquinate había señalado que Dios no hace todo lo que puede sino lo que debe. En otras palabras, la voluntad divina no es arbitraria, ni la emplea para confundir al hombre, y se sujeta a su sabiduría y amor infinito. 

No obstante, en la realidad hay cosas que parecen absurdas. Por ejemplo, la teoría de la incertidumbre de Heisenberg, sobre el cual Einstein objetó que Dios no juega a los dados. Hasta ahora no se halla una explicación consistente a la teoría de la incertidumbre, pero muchos inventos tecnológicos funcionan sobre su base teórica. Pero dicha teoría no es absurda sino inexplicable. Otra cosa sucede con la ufología platillista, donde todo lo posible es real.

Por estas razones el platillismo deviene en falso, erróneo y descaminador.


sábado, 10 de junio de 2017

VACÍO CÓSMICO Y LA NADA

EL VACÍO CÓSMICO Y LA NADA
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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Los astrónomos han confirmado que vivimos en un inmenso vacío cósmico. Y con ello vuelven a resonar las antiguas preguntas filosóficas: ¿si la materia surgió de la nada? ¿Qué había antes del Universo? ¿Todo se formó a partir de un fenómeno microscópico llamado fluctuaciones cuánticas? ¿Lo explican todo las leyes de la física, es Dios el Creador de estas leyes?

La física y la cosmología se ocupan sólo de cosas que se pueden verificar. La filosofía de lo que se puede explicar racionalmente sin verificación empírica, la religión de lo que se debe tener fe por revelación.

En nuestro caso nos interesa la antigua v perenne pregunta filosófica formulada varias veces por grandes pensadores como Heráclito, Parménides, Platón, Aristóteles, san Agustín, santo Tomás de Aquino, Leibniz, hasta Heidegger. Y la pregunta es: ¿Por qué hay Ser en vez de nada?

Veamos primero lo que confirman los astrónomos. Según un nuevo descubrimiento el Universo sería algo así como una descomunal pompa de jabón con toda la materia concentrada en la superficie y casi totalmente vacía por dentro. Esta conclusión fue expuesta en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra estos días en Austin, Texas. La Vía Láctea, nuestra galaxia, junto a todas sus compañeras, se encuentra en el borde mismo de un enorme vacío de más de mil millones de años luz de extensión y en cuyo interior no hay "nada".

El "agujero" que contiene la Vía Láctea es conocido como el "vacío KBC" (por Keenan, Barger y Lennox Cowie, de la Universidad de Hawaii), y es el mayor vacío conocido por la Ciencia. La idea fue lanzada en 2013 la astrónoma Amy Barger y su estudiante Ryan Keenan, de la Universidad de Winsconsin-Madison, mostraba que la galaxia en que vivimos reside justo en los límites de un gigantesco vacío, una oscura y enorme región de espacio que contiene muchas menos galaxias, estrellas y planetas de lo que podemos ver en nuestro vecindario cósmico más inmediato.
El Universo parece un queso de Gruyere o de una enorme tela de araña en 3D en el que la materia "normal" se distribuye en agujeros y filamentos. Los filamentos estan hechos de cúmulos y super cúmulos de galaxias, que a su vez están formadas por miles de millones de estrellas, gas, polvo y planetas. Y toda esa materia "normal" apenas supone el 5% de la masa total del Universo. El 95% restante, que no puede ser observado directamente, está hecho de materia y energía oscuras.
El nuevo estudio del astrónomo Hoscheit, también estudiante de Barger, confirma la idea de que vivimos en el mayor de los vacíos conocidos hasta ahora en el Universo. Un vacío que, además, ha permitido resolver las discrepancias que existían al usar diferentes técnicas para medir la velocidad a la que el Universo se expande. Hoscheit no ha podido encontrar objeción alguna, ni obstáculo observacional que vaya en contra de la conclusión de que la Vía Láctea reside en el borde mismo de un gigantesco vacío.

Hasta aquí llega la noticia de los cosmólogos.  Y lo primero que se puede advertir es que el vacío cósmico actual no es el vacío cuántico del que surgió todo el Universo. No sólo se trata de dos tipos de vacío distintos, por lo dimensional, macrocósmico el actual y microcósmico el original, sino que por lo estructural, se relaciona con aquella fuente energética que dio origen a la energía oscura y a la materia oscura. Lo segundo a conjeturar es que la duración finita de la expansión de dicha pompa de jabón llamada Universo no tiene por qué ser relevante respecto al destino de una de sus criaturas que la habita, a saber, el hombre. Todo indica que el principio antrópico existe para subrayar la relevancia cósmica del hombre al haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios.

Tercero, si el Universo reposa sobre un vacío cósmico, este mismo vacío tuvo que haber tenido un origen y al tenerlo no es la Nada, sino que es “algo” llamado vacío cósmico. Lo cual permite deducir que el vacío cósmico no es la Nada. De modo que el vacío cósmico sería algo así como el repositorio de la energía oscura y la de la materia oscura, las cuales son también resultado de las fuerzas físicas fundamentales, las mismas que tampoco son ni el vacío cósmico ni la nada, y sí más bien algo así como el Neutrovacío (término acuñado por el matemático y cosmólogo peruano Enrique Alvarez Vita).

Cuarto, si el vacío cósmico tuvo un origen ese origen no pudo ser las fluctuaciones cuánticas del neutrovacío, porque la idea misma de lo cuántico puede suponer un vacío macroscópico pero no un vacío microscópico. De manera que el origen del vacío cósmico –tanto macro y microcósmico- no es ni sí mismo ni la nada, sino algo exterior al Universo in nuce o en potencia. Ese algo exterior no puede ser ni el azar, ni la causalidad, ni la indeterminación, sino la libre voluntad de un Ser superior inteligente y con voluntad. De modo que no es un contrasentido pensar que el Universo fue creado de la Nada por un ser omnipotente y omnisciente.

Las fluctuaciones cuánticas pueden haber dado origen al Big Bang dando comienzo a todo el Universo incluido el vacío cósmico. Pero dichas fluctuaciones no ocurren en la Nada sino en el vacío cuántico que ya es algo. Entonces, qué dio origen a ese vacío cuántico. Si suponemos que ella misma se originó, resulta siendo causa de sí misma o causa sui. Algo así como una divinidad inconsciente, una fuerza cósmica ciega. La materia y la naturaleza quedarían divinizadas. El alma quedaría convertida en epifenómeno neurológico, la inmortalidad es un mito y el espíritu quedaría pulverizado. Eso es justamente lo que se supone en la propuesta panteísta que en el fondo es un materialismo solapado.

Pero cómo explicar que de dichas fluctuaciones cuánticas se engendrara el principio antrópico y la libertad. Y, además, cómo de algo ciego se puede explicar un sentido, un propósito, un orden, un telos que parece seguir claramente el Universo. Al espíritu euclidiano se le escapa la explicación de la libertad del individuo y la historia humana. Es un fenómeno que rompe sus reglas cuantitativas y empíricas. La explicación más plausible del fenómeno humano con toda su libertad lo ofrece la elucidación teísta. Si es así al espíritu euclidiano de carácter cientificista le caracteriza la rebelión contra Dios. La libertad tiene una naturaleza propia y no puede ser reducida a explicaciones cuánticas ni causales.

Así, el vacío cósmico ligado a las fluctuaciones cuánticas encuentra el punto más controversial en la concepción de lo divino como energía autocreadora, donde resulta siendo álgido el problema de la libertad. Spinoza trató de resolverlo viendo la libertad como la conciencia de la necesidad. Lo que resulta un verdadero contrasentido. Pues no es posible construir un sistema ético ni explicar la libertad basándose en un natualismo y determinismo panteísta.

Pero si bien en un universo regido por la necesidad no puede haber ni bien ni mal, en un universo regido por la indeterminación materialmente sí puede haber bien y mal, aunque formalmente dependa de factores extramateriales, como la conciencia moral. En esta oscilación y ambigüedad subyace un materialismo ateo que no puede comprender a Dios como sujeto. No hay nada de sublime en el panteísmo. En un universo regido por la necesidad y la indeterminación sólo puede surgir un dios filosófico que es finalmente materia, pura energía ciega. Y como es material no es creador, sino ordenador. Él es naturaleza  no lo trasciende. Es un eterno flujo de energía inagotable. Pero no hay ningún fin, el azar y la necesidad lo rigen todo. No hay duda que junto a la moralidad estoica y al panteísmo metafísico spinosista se impulsó la secularización actual.

En el mundo actual el panteísmo renace sobre los escombros del mecanicismo naturalista, el materialismo, el positivismo y el cientificismo. Incluso junto al indeterminismo todos tienen en común el predominio del inmanentismo. Los mismos coqueteos con el panteísmo lo podemos hallar en aquella divinidad más profunda que Dios, en la Gottheit de la vía mística de Eckhart, el Ungrund de Jacobo Boehme, en el Uno de Plotino, el Supraser en Heidegger y en el misticismo hindú.

Pero el gran inconveniente de la afirmación panteísta es que su indiferenciación impersonal culmina en el pasivismo, el quietismo, la negación del hombre y de Dios. Sencillamente en el panteísmo no tiene cabida ninguna vocación creadora del hombre. Todo se absorbe en una oscura energía divina que no sabe nada de la energía creadora del hombre, no es antropológica, es pasiva y hostil a la creación. Todo queda absorbido en el indiferenciado divinismo original, donde no se distinguen ni Dios ni el hombre. 

La existencia de una organización maravillosa en la naturaleza y de un orden superior a la materia no puede ser obra del azar, la causalidad ni la indeterminacion. Por el contrario, la misma ciencia sugiere la existencia de un orden sobrenatural. Las únicas respuestas posibles son de orden religioso y filosófico. La misma ciencia impone la necesidad de Dios tanto en lo material como en lo espiritual. La ciencia para completar sus explicaciones exige la existencia de un espíritu consciente e inteligente que dio origen al Universo. Se trata de un espíritu superior al cual el hombre debe prosternarse humilde. Einstein decía que el primer trago de ciencia te vuelve ateo, pero en el fondo de la copa se encuentra a Dios. No aceptarlo resulta siendo un defecto epistémico serio, pero aun más grave secuela es el daño que se propina a la propia vida personal y espiritual.

Finalmente, si el Universo es como una pompa de jabón en cuyo interior está el vacío cósmico se puede decir que tanto el Universo como el vacío son el Ser en cuanto lo manifiesto. A esto se llama Realidad. Pero la Realidad no es la única manifestación del Ser. Esta también la Existencia, como el Yo de un poder ser dentro de un proyecto libre. Lo cual significa que el Ser es la fuente común de la Existencia y de la Realidad. El Ser es la fuente del Universo y no a la inversa. De modo que el Ser es eterno y es objeto de la metafísica; la Realidad es instantánea y es estudiada por la física; y la Existencia es temporal y es estudiada por la pneumatología. Ahora bien, dentro de este marco la Nada equivale a la no participación del Ser en la Existencia ni en la Realidad. En otras palabras, la Nada es la ausencia de universo pero nunca es el vacío cósmico. Qué hubo antes de la Creación, a saber, Nada. Esa fue la respuesta de san Agustín. Pero eso no significa que no haya habido el Ser. El Ser como eterno está fuera de lo temporal e instantáneo, como es la naturaleza del Universo. Por eso un Dios providente, omnisciente y omnipotente crea el cosmos de la Nada.

Lima, 10 de Junio de 2017

miércoles, 7 de junio de 2017

HOMBRE FILOSOFA POR NECESIDAD EXISTENCIAL

EL HOMBRE FILOSOFA POR NECESIDAD EXISTENCIAL
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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¿Existió filosofía en nuestra América andina? Esta pregunta revela la forma en que se encuentra el debate sobre el tema. Por un lado, la posición eurocéntrica se bifurca en dos grandes vertientes, a saber, la intercultural y la cosmovisional. Y tienen en común que Grecia es la medida de toda filosofía posible. Además, sostiene que la filosofía fue introducida en nuestro medio desde la Conquista española. Repiten la definición académica de la filosofía como pensar crítico, metódico y racional. Por tanto, la respuesta a la pregunta formulada será negativa.

Por otro lado, la posición nativista que es muy rica en variantes (mítica, lingüística, ecológica, etnofilosófica, mitocrática) tiene como punto en común que la filosofía es de carácter universal y, por consiguiente, está en todas las culturas y civilizaciones. De manera que la respuesta a la interrogante es de carácter positivo.

Esta segunda respuesta es más compleja porque exige la reconceptualización de la filosofía misma, su mirada metafilosófica, la reinterpretación del mito, el esclarecimiento entre el logos de la ratio y el logos del mytho. Esto significa que de poco sirve el rastreo de las crónicas si antes no se realiza el trabajo teórico previo de redefiniciones conceptuales. Esta hermenéutica previa se realiza en lo que denomino filosofía mitocrática. Como categoría nueva que permite dar consistencia teórica al nuevo planteamiento y que estaba ausente en la posición nativista.

Lo primero que hay que esclarecer es la naturaleza de la misma filosofía, distinguir su forma cultural y su fondo universal. La palabra es de origen griego pero ello no significa que el interrogar límite del hombre sea griego. Por el contrario, el hombre de todos los tiempos se ha planteado preguntas de tipo filosófico sobre el sentido de su existencia y del universo. Esto es, el hombre mismo es una criatura filosófica. Pero como la filosofía exige cultivo, esfuerzo y preparación inevitablemente conduce al tipo humano que la encarnó. Y en las culturas ancestrales fue el sabio, generalmente sacerdote, asceta, astrónomo o médico, el que representó la figura del filósofo ancestral. Esto permite entender, por ejemplo, cómo el Inca Garcilaso identificó a los amautas con los filósofos. De modo que lo filosófico no se diluye en mera cosmovisión.

Naturalmente que lo dicho implica un segundo problema bastante serio. El cual es cómo concebir el mito y la razón en relación con el filosofar ancestral. Para responder a la cuestión del mito se hace necesario unir al universalismo filosófico la crítica a la conceptolatría de la razón del eurocentrismo occidental, iluminar la dialéctica entre el logos del mytho y el logos de la ratio, identificar la lógica del símbolo mediante la metáfora y la analogía, y elaborar una hermenéutica remitizante que haga comprender que el mito es la forma analógico-metafórica que tiene la razón para responder las cuestiones últimas de la existencia.

De modo ineludible la pregunta por la relación entre filosofía y razón en el filosofar ancestral queda ligada a una teoría de las mentalidades, donde se diferencia: la filosofía empiriocrática, la filosofía mitocrática y la filosofía logocrática.

La filosofía empiriocrática opera bajo el imperio de lo sensible y propia de la Edad de Piedra, estaba unida a la magia, como observa Frazer, es más antigua que la religión, ese producto cultural refinado que exige una capacidad apreciable de abstracción, o en otros términos el hombre primitivo filosofa mágicamente y piensa por primera vez en la idea del alma (hombre de neandertal).

La filosofía mitocrática, bajo la égida del mito y propia de la Edad del Paleolítico superior o mesolítico, es aquella que se ejerce unida a lo santo, religioso y mítico, y se plasma en una teoría del destino. Pues lo mítico, como observa Mircea Eliade, no es la proyección fantástica de un acontecimiento natural sino la fijación de modelos ejemplares y cósmicos de todas las acciones humanas, es decir el hombre de la revolución agrícola filosofa religiosa y poéticamente.

Y la filosofía logocrática, bajo el gobierno del concepto, que nace en la Edad de los Metales y se prolonga hasta nuestra era cibernética, propia del hombre de las sociedades arcaicas de alta cultura y de la sociedad industrial moderna donde se filosofa conceptualmente. Estas tres formas de mentalidad representan tres formas filosóficas de pensar, dos de las cuales no sólo corresponden a la historia arcaica del pensamiento, sino que están presentes en el hombre de hoy por cuanto son categorías generales del pensar. Esto es que las mentalidades participatoria, mítica y lógica son constitutivas de modo irrenunciable a la mente filosófica humana. Es decir, la filosofía conceptual es sólo una de las formas –la última- del preguntar filosófico. Así, la naturaleza epistémica de la filosofía no es unívoca sino multívoca y epocal.

La idea subyacente y común al planteamiento de las tres mentalidades es el hombre como irrenunciable criatura filosófica. O sea, el hombre se hace preguntas últimas sobre las cosas en todas las edades de la historia. Su capacidad para el asombro filosófico no tiene límite epocal, es trans-epocal. . Toda esta fundamentación está orientada a sustentar más elaboradamente la idea que Grecia no es la medida de toda filosofía posible, negando el eurocentrismo filosófico y sustentando la existencia de la filosofía mitocrática precolombina. Lo cual se asocia a la disquisición sobre el dualismo metafísico, el emanatismo y la nada relativa en el esquema metafísico prehispánico.

Esto pulveriza la idea de que las grandes preguntas que afectan al ser humano sólo comienzan con la escritura y el pensar conceptual-abstracto. Esta confusión conceptolátrica no entiende que el hombre de todos los tiempos siempre estuvo asediado en su existencia y pensamiento por las preguntas límite del misterio del mundo. Por ende, el pensamiento humano no necesita llegar a la fase del concepto lógico para afrontar las preguntas últimas sobre el sentido del universo. Pues el pensamiento simbólico también lo hace. La filosofía es una necesidad existencial. Y las necesidades existenciales son de carácter espiritual y no biológico, teórico, psíquico o social.

Existe una variedad de universales cognosciivos: el universal conceptual, el universal perceptivo, el universal idiomático, el universal emocional, el universal intuitivo, el universal estético, el universal religioso y el universal existencial. No obstante, el sentido universal existencial estaría en la base de todos los demás sentidos y sería el detonante del filosofar mismo. Es decir, el hombre filosofa por necesidad existencial antes que por necesidad lógica. Por tanto, lo extralógico tiene cabida en la metalógica o lógica filosófica. No reconocer este hecho engolfa la filosofía latinoamericana al magisterio eurocéntrico.

No existe y nunca existió la filosofía que “utiliza la razón hasta las últimas consecuencias y no acepta supuestos”. Esta ilusión epistémica  no sirve para comprender ni la esencia ni las formas históricas de la filosofía misma. La teoría de la Polaridad del logos humano (logos como predisposición, polimorfismo, universalidad, logos mítico  y multivocidad del logos filosófico) permite comprender el dinamismo del pensar filosófico e impele a la desconstrucción mitocrática de la filosofía.

Lo que culmina en  la necesidad de la una síntesis jerarquizada de las diversas metafísicas históricas (alethéia, eidos, percipi, virtual) para afrontar la crisis de la razón actual. El hombre es una criatura hermenéutica, o sea interpretante. El hombre ancestral ejerció una hermenéutica mitizante. Desde la modernidad prima una hermenéutica desmitizante. Y es hora de volver a potenciar una hermenéutica remitizante para reencantar el mundo. El hombre filosofa por necesidad existencial antes que por necesidad lógica. Por ello es errónea la distinción entre filosofía laxa y filosofía en sentido estricto.


Lima, 07 de Junio del 2017 

miércoles, 31 de mayo de 2017

LA ESCLAVITUD DEL HOMBRE DIVINIZADO

LA ESCLAVITUD DEL HOMBRE DIVINIZADO
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
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Miguel, Gustavo, Zenón, Octavio, Víctor, Hugo, Francisco

Miguel: El mundo contemporáneo está azotado por una profunda y grave crisis, se ha extraviado el sentido de la vida. Al respecto, pienso que lo prioritario no son las creencias, el deber o los valores, sino el conocimiento de sí. Pues el autoconocimiento y la vida atenta es la piedra de toque de la ética. Y la cuestión clave de nuestro tiempo no es lo ontológico sino lo ético.

Gustavo: No lo creo. Al contrario, lo crucial es lo ontológico sobre lo ético. Reducir lo prioritario en la vida a lo ético y no ver su profundidad ontológica es resultado de la trampa nominalista del pensamiento moderno. Y es así porque la principal consecuencia del camino ético sobre el hombre es de carácter metafísico y ontológico. O el hombre experimenta un ascenso de su ser hacia el Ser o un alejamiento destructivo hacia la nada. ¿Tú que piensas Zenón, creo que tu reflexión también anda por lo ontológico?

Zenón: Considero que la clave no es lo ético ni lo antropológico sino lo ontológico-antropologizado, entendido como un interactuar. Dice el Zaratustra netzscheano “El Superhombre es el sentido de la tierra”. Considero como Nietzsche que hay que permanecer fieles a la tierra. Pero esto no significa que hay que negar lo divino ni suscribir un único Dios. Hay que reencantar el mundo y la vida aceptando la divinidad de la naturaleza. Esa es la vía para combatir el descreimiento y el nihilismo en el mundo contemporáneo.

Miguel: Pero hay que entender bien lo que significa autoconocimiento. Es viaje personal de búsqueda de las respuestas a las inquietudes más profundas del alma humana. En este sentido tiene una connotación ontológico-metafísica y también antropológica. El autoconocimiento es recuperar la visión holística para percibir el bien absoluto y así acabar con la visión egoica y fragmentada del mundo nihilista actual.

Hugo: Si me permiten. Pienso que las reflexiones deben situarse dentro de nuestra propia realidad andina. Las reflexiones hispanistas y mesticistas no han comprendido al Perú real porque han partido desde una filosofía ajena, objetivista, deductivista y racional. Incluso la meditación indigenista se asoció en demasía con el socialismo occidental. La crisis de nuestro tiempo tiene un matiz nacional que no puede ser soslayado. En nuestro caso la raigambre andina no puede ser ignorada. Además, no desestimo las consideraciones metafísicas. Y estimo que no hay que olvidar que el kamaqen del antiguo Perú era una energía panteísta, cósmico, a lo spinosista.

Víctor: Indudablemente, el factor nacional debe ser tomado en cuenta sin exageraciones.

Octavio: No señores, sus reflexionas todavía coquetean con la religión. Estoy de acuerdo con el factor nacional a tomar en cuenta, pero no con lo religioso. Y lo que hace falta es romper definitivamente con ella. Sólo el paradigma aplicado, materialista y ateo es capaz de entender que el quid del asunto no es ético, ni metafísico ni antropológico, sino político-ideológico. Es la política la que modela la subjetividad cuando se sistematiza filosóficamente. El paradigma filosófico en que discurren sus elucubraciones es demasiado intelectualista. Todas ellas pertenecen a la subjetividad liberal, incapaz de modernizar la subjetividad de las masas. La tarea en nuestro Perú semifeudal es modernizar la subjetividad desde una perspectiva occidental y ontológicamente atea. Esa es la vía para superar el nihilismo actual.

Víctor: En lo sustancial coincido con Octavio. El camino es político y ateo. Pero añadiría que ese camino es infecundo si no se busca eliminar nuestro infradesarrollo científico y la desigualdad científica. No hay otro camino de superar la crisis actual si no es mediante la ruptura con la metafísica de la cosa en sí.

Miguel: Ya veo que entonces tenemos dos grandes bloques de opiniones. Los metafísicos y los antimetafísicos, salvando los matices personales.

Víctor: Así es. Me parece justo.

Zenón: Acepto la distinción siempre y cuando se tenga en cuenta que mi postura no pertenece a la susodicha metafísica trascendente de la cosa en sí sino a la metafísica de lo que Heidegger llama Dasein, ser-ahí o ser-en-el-mundo. Es decir, metafísica en sentido inmanente.

Gustavo: A mi no me parece bien. Propondría, más bien, la distinción de dos grupos de opiniones: realista y nominalista. Y por una sencilla razón. Porque la metafísica inmanente al negar la dimensión de lo trascendente es hija legítima del empirismo y nominalismo moderno.

Octavio: Eso es discutible. El marxismo, por ejemplo, es un realismo sin nominalismo y sin trascendencia.

Miguel: Eso también es discutible. La escatología y teodicea materialista que lleva implícito el marxismo lleva un sentido de trascendencia en sentido histórico, aunque sea contrafáctico.

Zenón: Bueno, bueno, pero no nos desviemos del tema. ¿Hay salida a la crisis contemporánea?

Víctor: Tiene que haberla. Los pensadores tenemos el deber de ser optimistas. Y aun el pesimismo de Schopenhaeur lo es a su manera.

Miguel: Ya lo creo. Su recomendación es que no hay que esperar mucha felicidad para no ser muy infeliz.

Octavio: Tú qué piensas Gustavo.

Gustavo: Considero que los pensadores y hombres de acción de nuestro tiempo no comprenden a fondo el carácter del proceso que se está llevando a cabo ante nuestros ojos. Lo cual no es extraño. Pues ellos no lo crearon, sino que fueron creados por el proceso.

Víctor: A ver, explícate.

Gustavo: Hay que comprender el carácter de la contemporaneidad desde la misma profundidad de su espíritu y en su evolución interior y no desde acontecimientos exteriores de la realidad empírica que la rodea.

Zenón: Coincido.

Octavio: Yo discrepo. Todo lo religioso es pura pamplina, cuentos de niños que pertenecen a la infancia de la humanidad. La religión nace del temor, como decía Freud; de la explotación social, como demostró Marx; y de moral de esclavos como lo destacó Nietzsche. Además, todo ese cuento que el hombre está a hecho a imagen y semejanza de Dios se desmorona al constatar que los hombres son malos, salvajes, orgullosos, cobardes, débiles y miserables.

Victor: Es verdad. El hombre como ser creador tiene su mente y su existencia en sentido conformacional. No hay cosa en sí, no hay esencias, todo se crea por el arbitrio humano. Evitemos la desvinculación teológica del concepto con la vida.

Octavio: El gran error de Cristo fue suponer que el hombre quiere ser libre, cuando es muy débil e impotente para serlo. La gran multitud prefiere el ateísmo, la incredulidad y dejar de creer en Dios, la inmortalidad del alma y la libertad con tal de que exista alguien o algo que le garantice la distribución equitativa del pan en la tierra. Los hombres se sientes libres cuando renuncian a su libertad. El hombre prefiere la felicidad, la tranquilidad y la saciedad a la libertad. Cristo no sucumbió a las tres tentaciones del demonio por medio del pan, el milagro y el reino terrenal, pero el hombre real sucumbe a ellas y prefiere renunciar a la libertad. El hombre real prefiere prosternarse ante quien le asegure su tranquilidad material sobre la tierra. Prefiere entregar su conciencia y mantenerse sin personalidad en el hormiguero social único con tal de que le resuelvan todos sus problemas de la organización definitiva en la tierra.

Gustavo: Por lo general los que se dedican a arreglar el mundo no tienen fe en el hombre, lo suponen débil, mero gusano pútrido y hediondo. No creen que el hombre está predestinado a una vida superior y divina. Su espíritu euclidiano, rebelde y limitado trata de organizar un orden universal mejor y sin el sufrimiento que ha permitido Dios. Pero la humanidad atea ya nos demostró cómo concluye en la realidad. Porque dentro de la formidable lógica euclidiana no creer en Dios va de la mano con no creer en el hombre.  Así se deja la puerta abierta de par en par para la crueldad y el exterminio mutuo. Y, sin embargo, recién vivimos la juventud de la apostasía del Anticristo. A la humanidad aun le falta experimentar su madurez letal.

Miguel: Efectivamente. La historia de Occidente culmina en una crisis moral que consiste en la visión egoica y fragmentada del mundo. Se necesita religar nuevamente el orden moral con el orden cósmico. Hay que recuperar la visión holística a partir del "conócete a tí mismo".

Gustavo: Un mundo ateo y materialista hizo posible que entre Stalin, Mao, y Polpot juntos sean responsables de la aniquilación de más de cien millones de inocentes. Lo cual ya lo había visto proféticamente cincuenta años antes Dostoievski en sus paradigmáticos personajes novelescos. Sobre todo en "El Gran Inquisidor". 

Octavio: La Inquisición española no se quedó atrás en genocidios.

Gustavo: La inquisición española es un niño de pecho al lado de los genocidas de la era moderna. Pero lo cierto es que la humanidad sin Dios también asola a la parte liberal. La desaparición de la idea de inmortalidad, de la vida eterna y de Dios ha garantizado que la humanidad concluya en la crueldad, la deshumanización y el exterminio mutuo. Las revoluciones no se hacen para el hombre sino para la sociedad. Por eso son deshumanizadas, terroríficas y terminan entregando las llaves del cielo al incuestionable líder del partido o del mercado. El hombre divinizado y sin Dios desprecia profundamente a la humanidad, sólo la ve como un medio para un fin externo. Por eso le es fácil ser cruel, sádico y destructivo con su prójimo. El mensaje de Levinas de amor por la otredad adviene a un occidente sin espíritu e infecundo. Además, el gran secreto del Anticristo es que no está con Cristo sino "el otro". ¡Si eres el Hijo de Dios entonces baja de la cruz! le espetaban los incrédulos a Jesús en el Gólgota. No entendían que la Verdad crucificada por las fuerzas de este mundo significaba su libre humildad y humillación. Por eso la Iglesia que ha empuñado la espada de César, con su organización jurídica y dogmas racionales, está distante de la lógica de humildad de la verdad crucificada.

Octavio: Pero el mundo que nos describes no existe. Europa a pesar de la crisis mantiene un gran gasto social y cobertura básica para los ciudadanos. Es un sistema que se esfuerza por ser humano.

Víctor: El avance científico ha hecho posible tales beneficios sociales. Retroceder a una edad media agravará la situación y no la mejorará.

Gustavo: El fatal amor ateo anticristiano también fue entrevisto proféticamente por Dostoievski, especialmente en su novela Los endemoniados. El amor humanitario y social no sólo destierra la vida ultraterrena, sino que crea en el alma humana una soledad que no procede de la esencia del Ser, y sí de una irrisión del ser, de la Nada. La ilusión fantasma de una humanidad sin Dios hace creer que es posible combatir el nihilismo egolátrico de la modernidad mediante la autognosis, divinizando la naturaleza, la revolución política, la revolución científica y prescindiendo de Dios. 

Hugo: Pero tomemos en cuenta lo andino.

Gustavo: Ya lo creo. Hasta Vallejo es notorio una protesta ardiente y enfermiza contra el espíritu mercantilista y materialista de Occidente. Pero la tendencia mundial de la materialista civilización contemporánea vence en el Perú. El poema La mano desasida de Martín Adán es en realidad el espíritu religioso desasido. El alma peruana, sobre todo en sus estratos hispanistas y mestizos, sufre un eclipse del espíritu religioso. Y vemos avanzar triunfante la irreligiosidad también sobre los Andes. Los marxistas la hicieron avanzar mucho. Ahora pasada la hora marxista prosigue su marcha sobre los hombros del pragmatismo y mercantilismo liberal. En otras palabras, es conveniente no convertir lo andino en un fetiche. pues el alma del hombre andino está atravesado por sus propias oscuridades. 

Hugo: Cierto. Es dañino y peligroso tomar el alma andina como un fetiche.

Gustavo: El alma andina tiene la propensión a sumergirse en las tinieblas del desgarramiento de las pasiones. El alto índice de alcoholismo en las fiestas patronales lo confirma. El pueblo andino es un pueblo espiritualmente enfermo. A pesar de estar muy bien dotado espiritualmente, le resulta mucho más difícil disciplinarse que a los occidentales. El alma andina tiene la tendencia a sumergirse en esta tendencia obscura y permanecer en ella el mayor tiempo posible. Achacar esto a la Conquista es superficial y las Crónicas lo desmienten. El espíritu andino se encuentra todavía inmerso en los impulsos elementales del alma. Si bien con el cristianismo otorga a la persona un valor absoluto, cree más en lo universal de la colectividad, el ayllu, la familia, los lazos de sangre. Por eso le resulta más difícil vencer y librarse de su apasionado impulso hacia lo dionisíaco. Los incas introdujeron un estricto principio moralizante apolíneo y morigeraron esa gran tendencia hacia la autoconsunción.

Hugo: Pero las culturas precolombinas han sido altamente simbolistas y, en este sentido, verdaderamente culturales y realistas. Lo que aun lo siguen siendo.

Gustavo: No lo dudo. Toda crisis de la cultura es crisis del simbolismo. Y es aquí donde se debe buscar el origen de su enfermedad espiritual. Los estudiosos de la cultura andina solamente ven continuidad en sus veinte mil años de historia. En cambio yo veo interrupciones nihilistas y ánimos apocalípticos. La caída y disolución de cada gran cultura e imperio precolombino encarnó el ansia de evasión simbólica para alcanzar la verdadera realidad. Lo apocalíptico y lo nihilista se mezclan en este proceso. Pero la vida divina, como la suprema cultura del espíritu, no se extingue, sino que se reconfigura en nuevos valores. Lo que sobrevivió fue aquella perspectiva cósmica de vivir la vida moral con el mismo orden que exhibe el "mundo de arriba" o Hanan Pacha. Esto se plasmó en la idea de Justicia. El cristianismo vino a enriquecer dicha idea cosmocéntrica con la idea antropocéntrica de la libertad personal. Y la muestra de ello son desde Bartolomé de las Casas hasta Túpac Amaru. 

Miguel: Por mi parte, yo no prescindo de los dioses. Pero nuestra civilización se ha vuelto menos espiritual y más material.

Zenón: Yo no prescindo de lo divino. Por ello insisto en reencantar el mundo contra la civilización desespiritualizada. 

Víctor: Yo sí y junto con Octavio hacemos a un lado toda clase de fantasías de la cosa en sí.

Gustavo: En sus palabras se retrata el carácter de la crisis espiritual que nos afecta. La lucha entre el espíritu materialista con su afán de felicidad terrenal y el espíritu religioso con su afán de felicidad ultramundana. Son dos espíritus los que combaten en el mundo. Y en nuestra presente era de apostasía lleva las de ganar la primera, el espíritu del Anticristo. La civilización sin espíritu ahoga al espíritu de la civilización.

Víctor: Suena interesante. Cómo es eso.

Gustavo: La degeneración ontológica y destrucción de la personalidad de nuestro tiempo proviene no sólo de una voluptuosidad desenfrenada, sino de la depravación de la libertad arbitraria humana. Sobre la cual no sólo se desconoce nuestra condición de criatura, la filiación de estar hechos a imagen y semejanza de Dios, sino que es resultado de la alienación de la libertad.

Zenón: Ya lo dijeron Hegel y Nicolai Hartmann. La libertad divina es inconciliable con la libertad humana.

Obando: Ya lo creo. La religión es la que lleva hacia la alienación de la libertad del hombre.

Gustavo: Pero sucede justamente lo contrario. La libertad es irracional. Esto es, puede producir el mal o el bien. Pero rechazar la libertad es un mal peor (luteranismo). Sin libertad el responsable del mal sería Dios. La libertad arbitraria lleva a la libertad de la nada, al diablo. Y esta clase de libertad encuentra una vía regia de desarrollo con el nominalismo y el empirismo moderno que reducen el ser a lo fáctico, medible y sensible. Y con el racionalismo, que pone la subjetividad en lugar preeminente por encima del ser. La consecuencia ha sido la desaparición del horizonte de lo trascendente y la irrupción del nihilismo en el alma del hombre. 

Víctor: Es preferible la felicidad del pan material que la felicidad espiritual de la vida ultraterrena.

Gustavo: Tanto la utopía de la felicidad, la perfección social y la apoteosís del pan terrenal limitan y exigen el fracaso de la libertad. El sufrimiento del hombre no proviene tanto de la explotación del hombre por el hombre, sino del hecho de que el hombre entrega su libertad para ser sojuzgado por el pan terrenal. Capitalismo y socialismo son religiones secularizadas de organizar la felicidad en la tierra. No es casual que el socialismo no reemplace al capitalismo sino al cristianismo. Son la religión del pan terrenal donde fracasa la libertad. Ambos producen despersonalización, impersonalidad, nivelamiento y esclavitud. En ambos domina una minoría tiránica, ya sea estatal o privada. Esa la moderna esclavitud del hombre divinizado, del Hombre-Dios. Para Lenin el despotismo ilimitado llevaría a la libertad sin límites. Pero lo cierto es que la libertad sin límites llevó hacia el despotismo absoluto -político en el comunismo y económico en el capitalismo-.

Miguel: Sin duda, hay que rescatar la dimensión de la trascendente pero mediante la autognosis.

Gustavo: Sin trascendencia la libertad desaparece.

Obando: No lo creo. Nada de trascendencia ultraterrena. La religión es alienación. Al contrario, la libertad humana resplandece mediante la revolución de la subjetividad atea.

Gustavo: El extravío del hombre por el camino de su propia deificación tiene dos vías: las creencias monofisistas orientales junto al paganismo dionisíaco griego (unidad con identidad con el absoluto, donde el hombre desaparece en medio de lo divino) y las creencias ateístas (deificación humana). Más, la dialéctica del destino de la libertad humana sólo es cabalmente entendida dentro de una mística de la unidad sin identidad del cristianismo. La esencia libre y creadora humana supone una esencia libre y creadora divina. Pero la humanidad debía recorrer los caminos dolorosos de la libertad. Debía conocer que la exaltación del mundo, y el tránsito hacia el Hombre-Dios llevan hacia la ruina y a la nada. Se trataba del cáliz que el hombre tenía que beber para ser consciente de su locura autodeificadora.

Zenón: O un principio divino que esté por encima de los dioses.

Gustavo: Cómo siendo el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios apetece el mal y desemboca en la destrucción de su libertad y personalidad. Jacobo Boehme lo atribuyó plotinianamente al abismo oscuro o principio divino al que llamó Ungrund del bien y el mal en la naturaleza misma de Dios. Más Cristo revela que el camino a Dios no es ni impersonal, ni exterior, sino interior. Pasa por la libertad infinita amorosa de un dios personal frente a la falsa libertad sin límites del Anticristo, con su fracaso de transformar al hombre en Dios.

Octavio: En breves palabras. Nos dices que el espíritu de nuestro tiempo pertenece a la apostasía del Anticristo. Pero, cómo esto va a ser posible, si el hombre moderno no cree en la trascendencia.

Gustavo: Para que el cielo y el infierno se abran dentro del hombre previamente tuvieron que cerrarse fuera de él. La edad moderna clausuró para el hombre la trascendencia externa. Pero Dios y el diablo, el cielo y el infierno volvieron a abrirse dentro de su propia alma. Aquellas realidades que en la edad media se revelaban como algo exterior al hombre, en la modernidad se revelan como algo interior al hombre. Por ello nuestro tiempo está más cerca a san Agustín que a santo Tomás de Aquino. No obstante, es justo reconocer que la victoria del espíritu anticristiano, la falta de fe, el avance del ateísmo y materialismo son consecuencia de un cristianismo petrificado por ritos abstractos, retórica osificada y un clero sin fuerza regeneradora. Sin embargo, de un cristianismo nuevo debe venir la regeneración espiritual. 

Víctor: Entonces, a tu parecer cuál es el carácter de la crisis espiritual actual.

Gustavo: Vivimos una antropodicea y una teodicea. Se ha caído en la concepción del Hombre-Dios, que permanentemente nos acecha y devora. Amar al hombre fuera de Dios es imposible. El Superhombre no puede amar al hombre. Para el hombre divinizado le resulta fatal la humanidad. Sólo la idea de Dios que desciende entre los hombres puede salvar la humanidad en vistas a la eternidad.

Obando-Víctor: No podemos retroceder al cristianismo, hay que superarlo ateístamente.

Gustavo: Pero Ustedes tampoco levantan su voz contra el ocultismo y la teosofía, que son caminos bastardos hacia Dios. O contra el panteísmo, la mística oriental, sendas que pertenecen a la no-revelación. La verdadera forma de superar el cristianismo es hacerlo carne entre nosotros, encarnarla en la vida concreta. Esto implica distanciarnos del cristianismo estatal y abrazar el cristianismo evangélico de amor al prójimo. No hablo de convertirse a la secta evangélica. Yo soy católico y lo seguiré siendo. Pero eso no exime a mi conciencia crítica en el seno mismo del catolicismo. Nuestro tiempo puede ser salvado, no desde el alma burguesa ni comunista, del escepticismo ni del ateísmo, ni del securalismo arreligioso moderno, ni del ocultismo teosófico, panteísmo o mística oriental, sino desde el interior de lo religioso. En cambio hoy los ciudadanos son esclavos de las transnacionales, las cuales pertenecen a un puñado de diosecillos que concentran el 80% de la riqueza mundial. 

Víctor: Pero ya no vivimos en la edad moderna. Además, la especie homo es todavía joven, apenas llevamos 2.5 millones de años sobre la tierra.  Si la vida media de cada especie es entre 3 a 5 millones de años, entonces eso significa que vamos en la mitad de nuestra existencia como especie. Aunque es un misterio porqué hay especies que sobrepasan la vida media. Por ejemplo, los cocodrilos existen desde hace 55 millones de años, las hormigas desde hace 120 millones de años, la tortuga desde hace 200 millones de años. las lampreas y el celacanto con 360 millones de años, el tiburón desde hace 400 millones de años, el cangrejo herradura con 450 millones de años, el Nautilus con 500 millones de años, las medusas con 550 millones de años y las esponjas con 760 millones de años. Sin duda, el hombre no vivirá tanto.

Octavio: Claro. Incluso a la especie humana dentro de 1 millón de años le esperan cambios insospechados. tendremos que colonizar otros planetas, adaptarnos a un medio ambiente nuevo. Llegará el apocalipsis tecnologico, donde el ser humano se habrá fusionado con las máquinas, nuestra conciencia será un chip que habrá superado la base digital para convertirnos en pura inteligencia artificial. 

Hugo: Coincido. La humanidad tiene todavía mucho por delante y formas desconocidas nos esperan. Siempre y cuando la inteligencia artificial del futuro no nos extermine.

Zenón: Es verdad. El hombre con la tecnología está cambiando el curso de la evolución. De lo biológico estamos pasando a lo tecnológico, y las máquinas pueden acabar con la humanidad.

Víctor: Además, nuestra pequeña mácula azul que es la Tierra vista desde el espacio ha sufrido doce grandes extinciones y por lo menos cinco han sido masivas. La vida ha tenido que volver a empezar varias veces tras una gran mortandad cada 65 millones de años. Y el asesino generalmente viene del espacio. No es tanto un asteroide sino una emisión letal de rayos gamma que vienen de los agujeros negros. El universo es extremadamente violento y tiene armas inesquivables de extinción masiva. El Universo es aterrador. Millones de especies desaparecieron en estas grandes extinciones masivas. Y actualmente es el hombre la causa el vector de esta sexta gran extinción masiva. No hay duda que la vida es frágil y nada puede hacer contra las fuerzas del cosmos. Pero la tragedia del cretácico no fue el mayor asesino de la historia. En la costa de Australia quedan los vestigios de estromatolitos de hace tres mil millones de años, colonias de las bacterias fotosintéticas, responsable de una de las más devastadoras extinciones masivas al producir el gas oxígeno y cambiar la atmósfera. El movimiento de las placas tectónicas y sus cambios climáticos es otro de los grandes vectores de la vida y de las extinciones. Y los supervivientes no son los mejor preparados sino los que tienen más suerte. o sea la vida es un inquietante juego de azar. Cada cierto período de tiempo se crea un nuevo mundo por diversos factores. Hoy la especie humana es la más pujante pero no hay garantía que lo siga siendo para siempre. Pues el antropocenio está en una encrucijada y puede fagocitarse a sí mismo porque nos estamos convirtiendo en un factor de devastación. Y no damos tiempo a la tierra para recuperarse.

Obando: Y todo ello sin olvidar la explosión de un supervolcán, la inversión de los campos magnéticos de la Tierra, que deje de girar el núcleo del planeta y las tormentas magnéticas solares.

Gustavo: El fin apocalíptico de la raza humana a manos de ciborgs o de la inteligencia artificial es una posibilidad. Así como también lo es nuestra fusión con ellas. Pero no menos cierto es que vivimos el fin de los tiempos modernos y el comienzo de una nueva edad religiosa. Nada garantiza que esto último ocurra. Una catastrófica y demencial guerra termonuclear puede extinguir a la raza humana de un solo golpe. Pero ya ahora somos responsables de la sexta extinción masiva. Más somos capaces de enmendar nuestros brutales errores.

Víctor: Es verdad. Con tantas tensiones mundiales en Oriente Medio, Extremo Oriente, Europa, África, es posibilidad no podemos descartarla.

Gustavo: Pero lo cierto es que no hay renacimiento espiritual posible sin ascetismo religioso. La edad moderna comenzó con un Renacimiento que enarbolaba la libertad humana unida a Dios, y concluye en la Posmodernidad suprimiendo dicha libertad sobre la base del divorcio del hombre con Dios, la verdad y la razón. La luciferina libertad anárquica es depravación y descomposición de una humanidad entregada al mal. La humanidad atea sólo garantiza la crueldad y el exterminio mutuo, y no el verdadero amor a la persona humana. La tragedia de nuestro tiempo es que el espíritu mercantilista, materialista y ateo ha triunfado sobre el espíritu religioso y ha ocultado el cielo.

Víctor: De qué nos sirve el cielo si no satisface el pan terrenal. Más seductora es la utopía de convertir las piedras en pan. Eso es lo que acabará con la tragedia de nuestro tiempo.

Gustavo: Supongamos que la tecnología invente un artefacto llamado la caja de Pandora. Un aparato parecido al microondas, donde introducimos piedras para convertirlas en lo que querramos. Sería el fin del imperio del mercado capitalista y el término de gran parte de los sufrimientos materiales. Para muchos representaría la conquista de la felicidad terrenal. Pero ese hombre sin límite en sus deseos no tardaría en sucumbir a monstruosidades descontroladas nacidas de un alma endiosada. Por eso, no hay peor esclavitud que la del hombre divinizado. Está lleno de compasión y humanitarismo por el hombre, es demócrata y socialista. Es el Superhombre opuesto a Cristo, es el Anticristo o el hombre erigido en Dios. Vencerá a las pasiones, transformará el mundo y sustituirá la vida eterna por la eternidad de la vida presente. Se sentirá tan poderoso que operará la desmalignización del mal y la malignización del bien. Habrá detenido el tiempo bruscamente y convertido el momento en eterno. Y la prueba suprema del Superhombre será poner fin al mundo. En otras palabras, el camino que conduce a la deificación del hombre es el mismo que representa la arbitrariedad de la libertad. Si el camino de Cristo fue el triunfo sobre la muerte, el camino del Superhombre divinizado es el suicidio y el eterno retorno de la nada.

Octavio: Yo quiero ir más allá incluso y suponer que el hombre llegue a vencer a la muerte por el camino prodigioso de la nanotecnología y la ingeniería genética. Y así habrá acabado el sueño religioso de la resurrección de los muertos, el triunfo de Cristo sobre la muerte, y todos los hombres podrán sentirse como él vencedores de la muerte.

Gustavo: Así será el final del camino del hombre convertido en Superhombre y liderado por el Anticristo. Podrá logra la inmortalidad pero no la vida eterna, que es es fruto del amor. Porque la inmortalidad sin amor es vacía. Y arrancado de la naturaleza el hombre se precipitará en el infierno. Ansiará volver al gran ciclo cósmico de la vida y la muerte, no hallará paz ni descanso en nada. El nuevo paraíso tecnológico lo llena por fuera pero lo deja vacío por dentro. Más la posibilidad de volver a Cristo y hacia su verdadera patria perdida a pesar de su rebelión, es una posibilidad abierta por su libertad. Esa es la verdadera revelación de la libertad cristiana. La libertad de Cristo sólo es posible si se renuncia a toda pretensión de poder terrenal. Este espíritu apocalíptico es necesario para liberarse de la seducción del Anticristo. En cambio este hombre lúdico, frívolo y sin tragedia de la posmodernidad se ha hecho posible porque los problemas vitales y reales del espíritu se han vuelto más serios. Y en vez de afrontarlos se prefiere evadirlos. Porque sin la idea de la inmortalidad del alma la vida no vale la pena de ser vivida. En el fondo se trata de una evasión por la propia responsabilidad de la libertad.

Francisco: ¡Quiero romper mi silencio! Magníficas disquisiciones, estimados colegas. Todo el tiempo permanecí en silencio, escuchando y pensando. Ahora quiero decir mi parecer. Considero que todos los argumentos coinciden en tres puntos fundamentales. Primero, la crisis antropo-existencial que estamos viviendo y de la cual todos somos conscientes. Segundo, en el esfuerzo reflexivo por salir de la crisis que nos azota.  Tercero, en la viabilidad y optimismo propositivo de las ideas. 

Todos asientan sus palabras con la cabeza

Francisco: Y justamente por esta vía va mi argumentación. Cada una de las disquisiciones me muestran y confirma la existencia de la conciencia más aun en su dimensión de intimidad o autoconciencia y de la trascendencia que la posibilita. Todo tiempo es de crisis y el nuestro no es la excepción. Crisis es al mismo tiempo enjuiciamiento y reflexión, pero también kairos y metanoia. Tiempo de oportunidad para la transformación. Y esta no es posible sin la educación del criterio. Ese es el momento de la filosofía. Démosla a conocer.

Aplausos de todos a las palabras de Francisco

Zenón: ¡Excelente! Y ahora tenemos que comparecer cada uno de nosotros ante nuestra conciencia y meditaciones privadas. Pero mañana temprano nos reuniremos nuevamente.


 Lima, 31 de Mayo 2017