UAPs Y FUERZAS ARMADAS DEL PERÚ
El enigma aéreo de 1979: los tres A‑37 desaparecidos
El 31 de enero de 1979, tres aviones Cessna A‑37 Dragonfly de la Fuerza Aérea del Perú despegaron de la Base Aérea de La Joya, en Arequipa, en una misión rutinaria de entrenamiento. Cinco tripulantes emprendieron un vuelo de formación sobre la costa sur, con itinerario hacia Moquegua y Tacna, para luego retornar. La comunicación con la torre fue normal hasta poco después de sobrevolar Tacna. Desde entonces, nada más se supo de ellos. Ni restos, ni señales de impacto, ni cuerpos. Las búsquedas se extendieron por desiertos, quebradas y volcanes del sur, pero el resultado fue el mismo: silencio absoluto. La desaparición simultánea de tres aeronaves militares, sin dejar huella, se convirtió en uno de los misterios más desconcertantes de la aviación peruana.
Las hipótesis oficiales apuntaron a un accidente en zona inaccesible, a errores de navegación o a condiciones meteorológicas adversas. Sin embargo, ninguna explicación logró sostenerse frente a la ausencia total de evidencias. Esa falta de respuestas abrió paso a interpretaciones más especulativas. En círculos ufológicos y de misterio, se sugirió que los aviones pudieron haber sido víctimas de un fenómeno anómalo, quizá un encuentro con objetos voladores no identificados. La idea no era descabellada en un contexto donde la propia Fuerza Aérea había registrado avistamientos en la región. La desaparición sin rastros alimentó la sospecha de que no se trataba de un accidente convencional, sino de un episodio vinculado a lo desconocido.
El carácter legendario del caso se intensificó un año después, cuando la misma Base Aérea de La Joya fue escenario de otro episodio extraordinario. El 11 de abril de 1980, el capitán Óscar Santa María Huertas recibió la orden de interceptar un objeto que sobrevolaba la base. A bordo de un Sukhoi SU‑22, disparó 64 proyectiles de 30 mm contra un objeto esférico de apariencia metálica y cerámica. El impacto fue directo, pero el objeto no sufrió daño alguno. En lugar de caer, ascendió hasta más de 11.000 metros, maniobrando con una agilidad imposible para cualquier aeronave conocida. Santa María lo persiguió durante varios minutos, sin lograr derribarlo. El incidente quedó registrado como el único caso documentado en el que un piloto militar disparó contra un OVNI, y hasta hoy es considerado uno de los encuentros más sólidos en la historia de la ufología militar.
Lo más inquietante es que el SU‑22 de Santa María estaba equipado con una cámara en la parte inferior del fuselaje, diseñada para registrar las misiones de interceptación. En teoría, aquella cámara debió haber captado imágenes o incluso filmación del enfrentamiento. Sin embargo, la Fuerza Aérea del Perú nunca ha desclasificado esas fotografías ni la filmación, lo que añade un velo de misterio al caso. La reserva documental refuerza la percepción de que se trata de un incidente de alto nivel de extrañeza, y ha alimentado las hipótesis de que la FAP mantiene información sensible sobre lo ocurrido.
El misterio se profundizó aún más semanas después, cuando en la misma Base Aérea de La Joya se reportaron luces extrañas en el cielo nocturno. Ante la inquietud que generaron estos avistamientos, se ordenó un apagón total de la base aérea, como medida de seguridad y para evitar ser detectados. Este episodio, aunque menos conocido, confirma que la presencia de fenómenos anómalos en la zona no fue aislada, sino recurrente, y que la propia institución militar reaccionó con protocolos extraordinarios frente a lo inexplicable.
Todo indica que la FAP sabe mucho más de lo que admite, pero se niega a desclasificar la información. La coincidencia temporal y espacial entre la desaparición de los tres A‑37 en 1979, el enfrentamiento de Santa María en 1980 y los avistamientos posteriores ha llevado a algunos investigadores a vincularlos como parte de un mismo patrón. ¿Podría la desaparición de los aviones estar relacionada con fenómenos similares a los que enfrentó Santa María? ¿Es posible que ambos casos revelen una presencia anómala persistente en los cielos del sur peruano? Aunque no existen pruebas concluyentes, la proximidad de los hechos refuerza la hipótesis de que la región de La Joya fue escenario de sucesos que desbordan las categorías convencionales de la aviación y la meteorología.
Hoy, casi medio siglo después, los tres A‑37 siguen desaparecidos, y el caso Santa María continúa siendo uno de los testimonios más citados en la literatura sobre OVNIs. Ambos episodios, entrelazados por el tiempo y el espacio, constituyen un espejo de la paradoja que atraviesa la modernidad: el progreso técnico convive con enigmas que desafían nuestra comprensión. La prodeclasis, ese avance que lleva inscrita la fractura en su núcleo, se manifiesta aquí como un progreso militar y tecnológico que se topa con lo inexplicable. La historia de la Fuerza Aérea del Perú en La Joya no es solo un relato de entrenamiento y defensa, sino también un recordatorio de que el cielo guarda secretos que aún no hemos descifrado.
El caso Conchán y Chilca
La sombra del misterio no se limitó a la Fuerza Aérea. Durante la guerra antisubversiva, el Ejército del Perú (EP) también acumuló episodios similares. En Conchán, al sur de Lima, se reportó la caída de un objeto extraño en el mar, lo que motivó un cerco militar por aire y tierra. Testigos aseguran que incluso hubo presencia de personal externo, los llamados “hombres de negro”, y que el caso fue silenciado sin que se difundieran informes oficiales. En Chilca, otra base militar registró luces y objetos extraños en el cielo nocturno; las tropas abrieron fuego contra ellos, incluso con armamento pesado, y el episodio quedó igualmente clasificado. Estos relatos muestran que los fenómenos anómalos no fueron aislados ni exclusivos de la aviación, sino que atravesaron también las operaciones terrestres del Ejército en costa, sierra y selva.
Todo indica que las Fuerzas Armadas del Perú saben mucho más de lo que admiten, pero se niegan a desclasificar la información. La coincidencia entre la desaparición de los tres A‑37 en 1979, el enfrentamiento de Santa María en 1980, los avistamientos posteriores en La Joya y los casos del Ejército en Conchán y Chilca refuerza la hipótesis de que el país fue escenario de sucesos que desbordan las categorías convencionales de la aviación y la guerra.
Hoy, casi medio siglo después, los tres A‑37 siguen desaparecidos, y el caso Santa María continúa siendo uno de los testimonios más citados en la literatura sobre OVNIs. Los episodios del Ejército permanecen en silencio institucional. Todos ellos, entrelazados por el tiempo y el espacio, constituyen un espejo de la paradoja que atraviesa la modernidad: el progreso técnico convive con enigmas que desafían nuestra comprensión. La prodeclasis, ese avance que lleva inscrita la fractura en su núcleo, se manifiesta aquí como un progreso militar y tecnológico que se topa con lo inexplicable. La historia de las Fuerzas Armadas del Perú no es solo un relato de defensa y combate, sino también un recordatorio de que el cielo y la tierra guardan secretos que aún no hemos descifrado.
La Marina de Guerra del Perú y los OSNIs
La sombra del misterio también alcanzó a la Marina de Guerra del Perú. En la década de 1980, durante maniobras en la Reserva de Paracas, personal naval reportó objetos luminosos que se desplazaban sobre el mar y parecían emerger de las aguas, interpretados como posibles OSNIs. La información quedó reservada y nunca se difundieron informes oficiales.
En 1984, frente a Conchán (Lima), se registró la caída de un objeto extraño en el mar. La Marina desplegó un cerco por aire y tierra para controlar la zona. Testigos mencionan la presencia de personal externo y un operativo de recuperación. El episodio fue mantenido en silencio institucional y nunca se desclasificó.
Más recientemente, en agosto de 2023, en Loreto, comunidades indígenas Ikitu denunciaron la presencia de “seres extraños” que los atacaban de noche. La Marina intervino con lanchas rápidas junto con la Policía Nacional. Se levantaron actas, pero no se difundieron resultados concluyentes. El caso fue interpretado como un posible avistamiento de OVNIs/OSNIs en la selva amazónica.
A estos episodios se suma un caso particularmente inquietante: la Fuerza de Submarinos de la Marina de Guerra del Perú reportó la detección, mediante sonar, de un objeto submarino desplazándose a gran velocidad en aguas del Pacífico. El registro indicaba una velocidad muy superior a la de cualquier submarino conocido, lo que llevó a catalogarlo como un fenómeno anómalo. El informe nunca fue desclasificado, reforzando la percepción de que la Marina mantiene información sensible sobre encuentros con OSNIs.
Convergencia de las tres fuerzas
Con estos casos, el panorama se completa:
FAP: desaparición de los tres A‑37 (1979), caso Santa María (1980) y luces posteriores en La Joya.
EP: Conchán y Chilca en los años 80, con disparos contra objetos extraños.
Marina: Paracas (1980s), Conchán (1984), Loreto (2023) y la detección submarina de un objeto a gran velocidad.
Las tres ramas de las Fuerzas Armadas peruanas han enfrentado fenómenos anómalos en distintos escenarios —costa, sierra, selva y mar profundo— y todas han optado por mantener la información clasificada.
Epílogo hermenéutico
Todo indica que las Fuerzas Armadas del Perú saben mucho más de lo que admiten, pero se niegan a desclasificar la información. La coincidencia de episodios en las tres ramas refuerza la hipótesis de que el país fue escenario de sucesos que desbordan las categorías convencionales de la aviación, la guerra y la navegación submarina.
La prodeclasis se manifiesta aquí como el avance técnico y militar —aviones de combate, comandos entrenados, submarinos con sonar avanzado— que se quiebra frente a lo inexplicable. El progreso convive con la sombra del misterio, y el secreto oficial se convierte en símbolo de esa fractura. La historia de las Fuerzas Armadas del Perú no es solo un relato de defensa y combate, sino también un recordatorio de que el cielo, la tierra y el mar guardan secretos que aún no hemos descifrado.
Bibliografía
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Riffo Morales, Cristián. Ovni y Fuerzas Armadas. Santiago de Chile: RIL Editores, 2004.
Rodríguez Asti, John. Buques de la Armada del Perú. Tomo I: La Marina a Vela, 1821–1847. Lima: Marina de Guerra del Perú, 2021.
Salazar, Anthony Choy. Ovnis y el Perú. Lima: Editorial Minerva, 2007.