martes, 17 de febrero de 2026

IDEA Y ORIGEN DE LA FILOSOFÍA EN GUSTAVO FLORES QUELOPANA


IDEA Y ORIGEN DE LA FILOSOFÍA EN GUSTAVO FLORES QUELOPANA

Arístides del Ande


La filosofía de Gustavo Flores Quelopana se despliega como un viaje de descubrimiento que comienza en el mito y culmina en una teoría general de la filosofía. Su punto de partida es la filosofía mitocrática, donde el mito deja de ser un relato ingenuo para convertirse en una forma plena de pensamiento crítico. Los amautas andinos, en su visión, fueron filósofos que articularon una metafísica basada en la complementariedad de fuerzas como el orden y el caos, y que situaron la naturaleza y el cosmos en el centro de la reflexión. Con ello, Flores Quelopana busca descolonizar la filosofía, mostrando que las culturas ancestrales no fueron pre-filosóficas, sino que elaboraron auténticas reflexiones universales.

Este hallazgo lo condujo a formular la filosofía mitomórfica del chamanismo, donde el pensamiento se amplía hacia las prácticas espirituales ancestrales. El chamanismo, desde el Paleolítico hasta las religiones precolombinas, es comprendido como una vía filosófica que se expresa en la experiencia extática, la comunión con la naturaleza y la transformación simbólica del ser humano. Para Flores Quelopana, el chamanismo es una “religión de integración”, donde el éxtasis natural y la unión con el cosmos son fundamentos de reflexión filosófica. Así, la mitomorfía revela que el hombre prehistórico ya filosofaba bajo esta modalidad, ampliando el horizonte abierto por la mitocracia.

La filosofía mitomórfica del chamanismo, como ampliación de la mitocracia, abrió para Gustavo Flores Quelopana un horizonte aún más profundo: el de la prehistoria. Al reconocer que el chamanismo no era mera práctica ritual, sino una forma originaria de pensamiento, Flores Quelopana se vio impulsado a penetrar en el mundo prehistórico para rastrear las raíces más antiguas de la filosofía. Allí descubrió que, antes incluso de la palabra y del mito, el ser humano ya se enfrentaba al misterio de la existencia mediante la experiencia de lo numinoso. Esa vivencia de lo sagrado, del asombro y del misterio, fue para él la primera forma de filosofar.

De esta reflexión nace la filosofía numinocrática de la prehistoria, expuesta en su obra Filosofía prehistórica (2018). En ella sostiene que la prehistoria no debe ser entendida como un tiempo “pre-filosófico”, sino como el inicio mismo de la filosofía. El hombre ancestral, en contacto con lo numinoso, elaboraba una reflexión sobre su existencia y sobre el cosmos, aunque no lo hiciera mediante conceptos racionales o discursos sistemáticos. La numinocracia, entonces, reconoce que la filosofía surge de la experiencia originaria de lo sagrado, de la conmoción ante lo desconocido y de la necesidad de otorgar sentido a la vida en medio de lo misterioso.

Así, la evolución del pensamiento de Flores Quelopana se configura como una línea ascendente: primero la mitocracia legitima el mito como filosofía; luego la mitomorfía amplía ese horizonte hacia las prácticas chamánicas como formas originarias de filosofar; finalmente, la numinocracia penetra en la prehistoria para mostrar que la experiencia de lo sagrado y lo misterioso fue la primera forma de filosofía. Cada etapa se enlaza con la siguiente, formando una genealogía que revela la continuidad histórica del pensamiento humano desde sus raíces más ancestrales hasta la reflexión contemporánea.

La filosofía numinocrática de la prehistoria, al mostrar que la experiencia de lo sagrado y lo misterioso fue la primera forma de filosofar, completa el arco que Gustavo Flores Quelopana venía trazando desde la mitocracia y la mitomorfía. Sin embargo, este recorrido no se detiene allí. La necesidad de integrar todas estas dimensiones lo llevó a formular la Teoría General de la Filosofía (TGF), publicada en Lima en 2021, que constituye la culminación de su proyecto intelectual.

La TGF se presenta como una propuesta sistemática que busca redefinir la filosofía en su totalidad. Flores Quelopana distingue tres niveles: la teoría restringida, que corresponde al origen griego de la filosofía y la concibe como racionalidad crítica y argumentativa; la teoría ampliada, que incorpora la filosofía en el mito, reconociendo que las culturas ancestrales elaboraron auténticas reflexiones filosóficas a través de narraciones simbólicas y cosmovisiones mitocráticas; y finalmente la teoría general, que entiende la filosofía como condición existencial del ser humano, más allá de los límites de la tradición occidental y más allá incluso del homo sapiens, penetrando en la prehistoria y en las formas numinosas y chamánicas de pensamiento.

En esta visión, la filosofía no es patrimonio exclusivo de Grecia ni de la racionalidad discursiva, sino una estructura existencial que acompaña al ser humano desde sus orígenes. La TGF integra lo mitocrático (el mito como filosofía), lo mitomórfico (el chamanismo como filosofía) y lo numinocrático (la experiencia de lo sagrado en la prehistoria como filosofía), junto con la tradición griega, en un marco más amplio que reconoce la pluralidad de formas filosóficas. Se trata de una metafilosofía universal, capaz de integrar las diversas tradiciones y de abrir un diálogo entre la filosofía occidental y las filosofías ancestrales.

Flores Quelopana, con esta teoría, busca descolonizar definitivamente la comprensión de la filosofía, mostrando que no se trata de un fenómeno restringido a una cultura o a un tiempo, sino de una necesidad existencial que atraviesa todas las épocas y todas las culturas. La TGF es, en este sentido, una invitación a pensar la filosofía como un proceso plural y diverso, profundamente enraizado en la experiencia simbólica y espiritual, donde mito, chamanismo y numinosidad son reconocidos como pilares fundamentales de la filosofía universal.

La formulación de la Teoría General de la Filosofía (TGF) por Gustavo Flores Quelopana no es un simple ejercicio académico, sino la culminación de un itinerario intelectual que busca redefinir la esencia misma de la filosofía. Al integrar la teoría restringida de origen griego con lo mitocrático, lo mitomórfico y lo numinocrático, Flores Quelopana ofrece una visión que rompe con los límites de la tradición occidental y abre un horizonte universal. La filosofía, en su propuesta, no es patrimonio exclusivo de Grecia ni de la racionalidad discursiva, sino una condición existencial que acompaña al ser humano desde sus orígenes, manifestándose en mitos, símbolos, rituales, experiencias chamánicas y vivencias numinosas.

El impacto cultural de esta propuesta es profundo. En un mundo marcado por la hegemonía de modelos de pensamiento eurocéntricos, la TGF reivindica la pluralidad de formas filosóficas y coloca en diálogo las tradiciones ancestrales con la filosofía contemporánea. Al hacerlo, Flores Quelopana no solo descoloniza la filosofía, sino que también la revitaliza, mostrando que el pensamiento humano es más amplio, más diverso y más rico de lo que se había concebido. La filosofía deja de ser un fenómeno restringido a una cultura o a un tiempo, y se convierte en una estructura existencial que atraviesa todas las épocas y todas las culturas.

La relevancia de esta propuesta para el diálogo intercultural es evidente. En un contexto global donde las culturas buscan reconocimiento y respeto, la TGF ofrece un marco que legitima las filosofías indígenas y ancestrales como parte del patrimonio universal del pensamiento. Al integrar lo griego con lo mitocrático, lo mitomórfico y lo numinocrático, Flores Quelopana muestra que la filosofía es un proceso plural y diverso, profundamente enraizado en la experiencia simbólica y espiritual del ser humano. Esta visión abre la posibilidad de un diálogo más equitativo entre las distintas tradiciones, donde cada una aporta su propia forma de comprender el mundo y de buscar sentido en la existencia.

En suma, la obra de Gustavo Flores Quelopana nos invita a repensar la filosofía desde sus orígenes y a reconocer que su idea y su nacimiento no se limitan a Grecia, sino que se extienden a la prehistoria, al mito, al chamanismo y a la experiencia de lo numinoso. La TGF es, por tanto, una propuesta revolucionaria que amplía los horizontes del pensamiento y nos recuerda que la filosofía, en su esencia más profunda, es la expresión universal de la condición humana.

La creación de los términos que estructuran la propuesta de Gustavo Flores Quelopana responde a un diálogo crítico con la tradición filosófica occidental y a la necesidad de abrir nuevos horizontes conceptuales. El término mitocrático lo acuña a contrapelo del concepto de lo logocrático, empleado por el estructuralismo para designar la supremacía de la razón y la palabra sobre otras formas de pensamiento. Con ello, Flores Quelopana reivindica el mito como filosofía, en oposición a la reducción logocéntrica que había dominado la reflexión moderna. La idea de la filosofía como condición existencial del hombre la retoma de Karl Jaspers, quien había intuido la universalidad filosófica como rasgo constitutivo de la existencia humana. El término numinocrático es una reinterpretación de lo numinoso de Rudolf Otto, trasladado al terreno filosófico para mostrar que la experiencia de lo sagrado y lo misterioso constituye la primera forma de filosofar en la prehistoria. Finalmente, el término mitomórfico es creación propia de Flores Quelopana, y designa la dimensión filosófica del chamanismo como práctica originaria de integración entre el hombre, la naturaleza y el cosmos.

Con esta arquitectura conceptual, Flores Quelopana logra articular una genealogía de la filosofía que va desde lo numinoso prehistórico, pasando por el mito y el chamanismo, hasta la racionalidad griega, y que culmina en la Teoría General de la Filosofía (TGF). Su propuesta, en consecuencia, no solo amplía el horizonte de lo que entendemos por filosofía, sino que también ofrece una visión plural y universal, capaz de integrar las diversas formas de pensamiento que han acompañado al ser humano desde sus orígenes.

La pregunta sobre qué es la filosofía para Gustavo Flores Quelopana encuentra su respuesta en la totalidad de su obra y en la arquitectura conceptual que ha construido. Para él, la filosofía es, ante todo, una condición existencial del ser humano, inseparable de su necesidad de interrogarse por el sentido de la vida y del cosmos. No se limita a Grecia ni a la racionalidad discursiva, sino que se manifiesta en múltiples formas históricas y culturales: en el mito, en el chamanismo, en la experiencia numinosa de la prehistoria y en la racionalidad crítica griega.

Flores Quelopana concibe la filosofía como una estructura universal, presente en todas las culturas y épocas, que se expresa tanto en símbolos y narraciones como en experiencias extáticas y reflexiones racionales. En este sentido, retoma la intuición de Karl Jaspers sobre la universalidad filosófica, pero la amplía al mostrar que el filosofar no es exclusivo de la tradición occidental, sino un rasgo constitutivo de la humanidad. Su noción de lo numinocrático se inspira en la categoría de lo numinoso de Rudolf Otto, reinterpretada para señalar que la experiencia de lo sagrado y lo misterioso fue la primera forma de filosofía. El término mitocrático lo acuña en oposición al concepto de lo logocrático del estructuralismo, reivindicando el mito como filosofía frente a la supremacía de la razón. Y el término mitomórfico, creación propia, designa la dimensión filosófica del chamanismo como práctica originaria de integración entre hombre, naturaleza y cosmos.

En definitiva, para Flores Quelopana la filosofía es la expresión universal de la condición humana, una necesidad existencial que atraviesa todas las culturas y todos los tiempos. Su Teoría General de la Filosofía (TGF) sintetiza esta visión, mostrando que la filosofía es, en última instancia, la manera en que el ser humano, desde la prehistoria hasta la modernidad, busca comprender el mundo y otorgarle sentido.

Un punto esencial en la concepción de Gustavo Flores Quelopana es que mantiene la distinción entre cosmovisión y filosofía. Para él, el hecho de que el ser humano sea existencialmente un buscador de sentido no lo convierte automáticamente en filósofo. La cosmovisión es el horizonte simbólico y cultural que orienta la vida de una comunidad, mientras que la filosofía implica un nivel de reflexión crítica y consciente sobre ese horizonte. En otras palabras, siempre hubo individuos humanos que se preocuparon por el sentido del mundo, pero no todos elaboraron una filosofía; lo filosófico aparece cuando esa búsqueda de sentido se convierte en interrogación sistemática, en conceptualización y en esfuerzo por dar razones.

Esta distinción es clave para comprender su Teoría General de la Filosofía (TGF): la filosofía es condición existencial del hombre, pero no se reduce a cualquier forma de sentido o creencia. Es un modo específico de pensar que puede manifestarse en el mito, en el chamanismo, en la experiencia numinosa o en la racionalidad griega, siempre que haya un esfuerzo por comprender y dar cuenta del mundo. De este modo, Flores Quelopana evita diluir la filosofía en la cosmovisión y, al mismo tiempo, amplía sus fronteras más allá de la tradición occidental, mostrando que el filosofar es universal, pero no automático: requiere individuos que, en cada cultura y época, se atrevan a interrogar el sentido de la existencia.

Bibliografía

  • Flores Quelopana, Gustavo. Filosofía mitocrática y mitocratología: nuevas consideraciones. Lima: IIPCIAL, 2010.

  • Flores Quelopana, Gustavo. Filosofía mitomórfica del chamanismo. Lima: IIPCIAL, 2017.

  • Flores Quelopana, Gustavo. Filosofía prehistórica. Lima: IIPCIAL, 2018.

  • Flores Quelopana, Gustavo. Teoría general de la filosofía. Lima: IIPCIAL, 2021.

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