LOS HUANCAS ANTE INCAS, ESPAÑOLES Y REPÚBLICA
Introducción
La historia de los huancas es una herida abierta y, al mismo tiempo, un canto de resistencia. Pueblo de la sierra central del Perú, fueron primero integrados por los Wari en un sistema que respetó su identidad y les permitió crecer, pero luego sometidos con violencia por los incas, quienes ejecutaron a sus líderes, destruyeron sus símbolos y los obligaron a tributos y desplazamientos forzosos.
De esa dominación despótica nació un resentimiento profundo, una memoria de dolor que se transmitió de generación en generación. Cuando los españoles irrumpieron en el escenario andino, los huancas vieron en ellos la oportunidad de vengar siglos de humillación y recuperar autonomía: se convirtieron en aliados decisivos, aportando miles de guerreros, conocimientos estratégicos y defendiendo Lima del cerco de Manco Inca. La Corona los reconoció como “leales” y “amigos”, otorgándoles privilegios que, sin embargo, se diluyeron con el avance inexorable de la colonia. No se sublevaron contra los españoles, pues su pragmatismo los llevó a aceptar la nueva realidad, pero la llama de su identidad nunca se apagó.
Esa llama ardió nuevamente en el siglo XIX, cuando los huancas se sumaron al ejército libertador de Bolívar y Sucre rumbo a Ayacucho, cerrando un ciclo histórico: primero aliados de los españoles contra los incas, luego súbditos coloniales, y finalmente protagonistas de la independencia. Su trayectoria es un testimonio de adaptación y resistencia, de memoria y justicia, de un pueblo que supo atravesar siglos de dominación y aún mantener viva la esperanza de libertad.
La conquista inca y la relación con los Wari
Los huancas, pueblo de la sierra central del Perú, guardaron en su memoria colectiva un profundo resentimiento contra los incas. La conquista de Pachacútec y Túpac Yupanqui fue brutal: los líderes huancas fueron ejecutados o desplazados, sus símbolos destruidos, y su pueblo sometido a tributos y al sistema de mitmaq, que trasladaba comunidades enteras para quebrar su cohesión. La imposición de la religión oficial y la subordinación política al Cusco marcaron el inicio de una época de sometimiento que los huancas nunca olvidaron.
Antes de la llegada de los incas, los huancas habían estado bajo la influencia de la gran cultura Wari. Los Wari no siempre desplazaban a las poblaciones locales, sino que las integraban en su sistema administrativo y económico. Así, los huancas conservaron su identidad, pero absorbieron elementos de la organización wari: técnicas agrícolas como los andenes y sistemas de riego, patrones de asentamiento en lugares estratégicos, y una economía mixta basada en el pastoreo de llamas y la agricultura intensiva. Esta relación fue de integración más que de sometimiento, y por ello los huancas recordaron a los Wari como un poder que los fortaleció sin destruirlos.
La llegada de los españoles en el siglo XVI abrió una oportunidad inesperada. Los huancas, grandes guerreros, vieron en ellos aliados para vengarse de los incas y recuperar autonomía. Su apoyo fue decisivo: aportaron miles de combatientes, conocimientos sobre rutas y logística, y participaron en momentos cruciales como la defensa de Lima durante el cerco de Manco Inca en 1536. Gracias a ellos, los españoles pudieron resistir y consolidar su presencia en la sierra central. La Corona reconoció este apoyo con privilegios especiales: se les otorgó el título de “leales” y “amigos”, se redujeron sus tributos, y se reconoció la autoridad de sus caciques. Algunos líderes huancas recibieron encomiendas y cargos en la administración colonial.
Sin embargo, los huancas no pudieron prever que esas ventajas iniciales desaparecerían con el tiempo. La estructura colonial terminó por absorberlos en el sistema de explotación, tributos y pérdida de autonomía, igual que a otros pueblos indígenas. A pesar de ello, los huancas no protagonizaron grandes rebeliones contra los españoles durante la colonia. Su estrategia fue pragmática: mantener la alianza para sobrevivir y conservar lo que pudieran de sus privilegios.
El giro histórico se produjo recién en el siglo XIX. Cuando la causa libertadora encabezada por Bolívar y Sucre llegó al Perú, los huancas se sumaron con entusiasmo. Su apoyo al ejército libertador rumbo a la batalla de Ayacucho en 1824 fue la culminación de un largo ciclo: primero aliados de los españoles contra los incas, luego subordinados en la colonia, y finalmente aliados de los patriotas contra el poder colonial. En Ayacucho, los huancas participaron en la lucha que selló la independencia del Perú, cerrando así una trayectoria marcada por la adaptación, la memoria del sometimiento inca y la búsqueda constante de autonomía.
Los huancas en la colonia y su apoyo a la independencia
La memoria histórica de los huancas, marcada por la violencia de la conquista inca y por la integración más flexible de los Wari, se proyectó a lo largo de los siglos hasta llegar al momento de la independencia. Durante la colonia, los huancas mantuvieron una relación ambivalente con los españoles: por un lado, recibieron privilegios iniciales como reconocimiento a su apoyo en la conquista y defensa de Lima; por otro, terminaron absorbidos en el sistema de explotación colonial, con tributos, encomiendas y pérdida de autonomía. Sin embargo, a diferencia de otros pueblos, no protagonizaron grandes rebeliones contra los españoles. Su pragmatismo los llevó a aceptar la nueva realidad, siempre con la memoria del sometimiento inca como contraste y con la esperanza de conservar cierta identidad propia.
Ese pragmatismo se transformó en acción política en el siglo XIX. Cuando la causa libertadora encabezada por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre llegó al Perú, los huancas se alinearon con entusiasmo. Su participación en el ejército libertador rumbo a la batalla de Ayacucho en 1824 fue decisiva: aportaron contingentes de guerreros y recursos, demostrando que su tradición militar seguía viva. En Ayacucho, los huancas se enfrentaron a las fuerzas realistas, cerrando un ciclo histórico que los había visto primero como aliados de los españoles contra los incas, luego como súbditos coloniales, y finalmente como protagonistas de la independencia.
La batalla de Ayacucho no solo significó la derrota definitiva del poder colonial en el Perú, sino también la reivindicación de los pueblos indígenas que habían sido actores fundamentales en la historia. Para los huancas, fue el momento de transformar su lealtad pragmática en una apuesta por la libertad. Su apoyo a Sucre y a Bolívar mostró que, más allá de las alianzas circunstanciales, mantenían viva la aspiración de autonomía que había sido negada por los incas y luego por los españoles.
Así, la trayectoria de los huancas revela una constante: la capacidad de adaptarse a las coyunturas históricas sin perder su identidad. Desde la integración con los Wari, pasando por el resentimiento contra los incas, la alianza con los españoles y finalmente el apoyo a la independencia, los huancas demostraron que su historia no fue la de un pueblo pasivo, sino la de una comunidad que supo elegir sus alianzas para sobrevivir y, en el momento decisivo, para conquistar la libertad.
Legado cultural en el valle del Mantaro
El legado cultural de los huancas se proyecta hasta la actualidad, especialmente en el valle del Mantaro, donde su memoria histórica sigue viva. La relación con los Wari les dejó una base de organización agrícola y social que aún se percibe en las técnicas de cultivo y en la disposición de los asentamientos. La experiencia de sometimiento inca y la alianza con los españoles marcaron su identidad como un pueblo que supo adaptarse a las coyunturas sin perder su cohesión interna.
En la época colonial, aunque sus privilegios iniciales se diluyeron, los huancas conservaron la reputación de ser “leales” y “amigos” de los españoles. Esa memoria se transmitió de generación en generación, pero también se transformó en un símbolo de resistencia cuando decidieron apoyar la causa libertadora. Su participación en la campaña de Sucre rumbo a Ayacucho fue un acto de reivindicación: demostraron que su tradición guerrera no había desaparecido y que podían ser protagonistas en la construcción de un nuevo orden político.
Hoy, en el valle del Mantaro, la identidad huanca se expresa en múltiples formas: en las festividades, en la música y danzas tradicionales, en la agricultura intensiva que sigue siendo el motor económico de la región, y en la memoria histórica que los reconoce como un pueblo guerrero y estratégico. La narrativa de los huancas ante los incas, los españoles y finalmente en la independencia, se ha convertido en un relato de continuidad y adaptación, donde la búsqueda de autonomía es el hilo conductor.
Así, los huancas no solo fueron actores decisivos en momentos clave de la historia peruana, sino que también dejaron un legado cultural que sigue vivo. Su capacidad de absorber influencias sin perder identidad, de elegir alianzas pragmáticas y de participar en la independencia, los convierte en un ejemplo de cómo un pueblo puede atravesar siglos de dominación y aún mantener su voz en la historia.
Dimensión simbólica y mítica de los huancas
La dimensión simbólica y mítica de los huancas se refleja tanto en las crónicas coloniales como en la memoria popular. Los cronistas españoles, al narrar la conquista del Perú, destacaron el papel de los huancas como aliados estratégicos y como un pueblo de grandes guerreros. En sus relatos, los huancas aparecen como un contingente decisivo que permitió a los españoles resistir el cerco de Manco Inca en Lima y avanzar hacia la consolidación de su dominio. Esta imagen de “leales” y “amigos” fue reforzada por la Corona, que les otorgó títulos y privilegios en reconocimiento a su apoyo.
En la memoria popular, los huancas quedaron asociados a la valentía y a la astucia militar. Su capacidad de adaptación, primero con los Wari, luego con los españoles y finalmente con los libertadores, se convirtió en un rasgo identitario. La narrativa los presenta como un pueblo que supo elegir sus alianzas en función de la supervivencia y de la búsqueda de autonomía, sin perder nunca su carácter guerrero. En las tradiciones orales y en las celebraciones del valle del Mantaro, los huancas son recordados como guardianes de la tierra y como protagonistas de la historia nacional.
La representación simbólica de los huancas también se vincula con su papel en la independencia. Al apoyar a Bolívar y a Sucre rumbo a Ayacucho, los huancas cerraron un ciclo histórico y se inscribieron en el mito fundacional de la libertad peruana. En este sentido, su figura trascendió lo local para convertirse en parte de la memoria nacional: un pueblo que, tras siglos de sometimiento, se levantó en el momento decisivo para conquistar la independencia.
Así, los huancas no solo fueron actores históricos, sino también símbolos. En las crónicas, en la memoria popular y en las representaciones culturales, aparecen como guerreros leales, aliados estratégicos y protagonistas de la libertad. Su historia es, al mismo tiempo, un relato de resistencia, de pragmatismo y de reivindicación, que sigue vivo en la identidad del valle del Mantaro y en la memoria del Perú.
Reinterpretación historiográfica e identidad regional contemporánea
La historiografía moderna ha profundizado en la trayectoria de los huancas, destacando que no fueron simples aliados circunstanciales de los españoles, sino un pueblo con identidad propia y con una memoria histórica que se proyecta hasta la actualidad. Autores como Carlos H. Hurtado Ames en su obra Los Huancas: sociedad y cultura en el valle del Mantaro (2002) han mostrado cómo este pueblo se desarrolló en el marco de influencias wari y luego enfrentó la dominación inca con resistencia y resentimiento. Hurtado Ames subraya que la alianza con los españoles debe entenderse como una estrategia pragmática de supervivencia y de búsqueda de autonomía.
Por su parte, José Luis Álvarez Ramos, en Los pueblos del valle del Mantaro y su participación en la independencia (1999), analiza el papel de los huancas en la campaña libertadora, especialmente en su apoyo a Sucre rumbo a Ayacucho. Álvarez Ramos rescata la memoria huanca como parte del mito fundacional de la independencia peruana, mostrando que su participación fue decisiva y que se inscribió en la narrativa nacional como un acto de reivindicación histórica.
Otros estudios, como los de Franklin Pease García-Yrigoyen en Los Incas (1988), ayudan a contextualizar el contraste entre la política integradora de los Wari y el sometimiento despótico de los incas. Pease señala que los huancas, al recordar la violencia de la conquista inca, encontraron en los españoles un aliado inesperado, aunque esa alianza terminó por absorberlos en el sistema colonial. Esta interpretación historiográfica refuerza la idea de que los huancas fueron actores conscientes de sus decisiones políticas y militares.
En la identidad regional contemporánea, tanto Jauja como Huancayo reivindican a los huancas como símbolos de resistencia y adaptación. La historiografía moderna, al dialogar con esta memoria popular, ha permitido que los huancas sean reconocidos como un pueblo que supo atravesar la dominación inca, la colonia española y finalmente participar en la independencia, manteniendo siempre viva su identidad. Así, los estudios de Hurtado Ames, Álvarez Ramos y Pease constituyen pilares fundamentales para comprender la trayectoria huanca y su legado cultural en el valle del Mantaro.
Conclusiones
La historia de los huancas, vista en toda su extensión, permite extraer conclusiones filosóficas de gran profundidad. En primer lugar, se revela la tensión entre identidad y poder: los huancas fueron capaces de mantener su identidad a pesar de haber sido integrados por los Wari, sometidos por los incas y absorbidos por los españoles. Esto muestra que la identidad cultural no es un objeto frágil que se destruye con la conquista, sino una fuerza resiliente que se adapta y sobrevive.
En segundo lugar, la trayectoria huanca plantea una reflexión sobre la ética de la alianza. Los huancas eligieron apoyar a los españoles contra los incas, no por ingenuidad, sino por pragmatismo político. Aquí se abre una pregunta filosófica: ¿es legítimo aliarse con un poder extranjero para liberarse de un opresor interno? La respuesta huanca parece ser afirmativa, pues la libertad inmediata frente a los incas era más valiosa que la incertidumbre de un futuro colonial. Esta decisión, sin embargo, muestra la paradoja de la historia: la búsqueda de autonomía puede desembocar en una nueva forma de sometimiento.
En tercer lugar, la memoria huanca ilumina la relación entre historia y justicia. Durante siglos, fueron recordados como “leales” y “amigos” de los españoles, pero esa lealtad no les garantizó justicia ni igualdad. Solo en la independencia, al apoyar a Bolívar y Sucre rumbo a Ayacucho, los huancas encontraron una causa que trascendía la mera supervivencia y se vinculaba con la justicia histórica: la libertad de un pueblo que había sido sometido por incas y españoles.
Finalmente, la experiencia huanca nos invita a pensar en la dialéctica entre adaptación y resistencia. Su historia demuestra que la resistencia no siempre se expresa en rebeliones abiertas, sino también en la capacidad de preservar la identidad bajo condiciones adversas. La adaptación, lejos de ser sumisión, puede ser una forma de resistencia silenciosa que prepara el terreno para una reivindicación futura. En este sentido, los huancas encarnan la filosofía de la paciencia histórica: esperar el momento adecuado para transformar la memoria del dolor en acción liberadora.
Así, los huancas nos enseñan que la historia no es solo una sucesión de hechos, sino también una lección filosófica sobre la identidad, la justicia y la libertad. Su trayectoria, desde la integración wari hasta la independencia, es un testimonio de que los pueblos pueden atravesar siglos de dominación y aún mantener viva la esperanza de autonomía.
Bibliografía
Álvarez Ramos, José Luis, Carlos H. Hurtado Ames, y Manuel Fernando Perales Munguía, eds. Pueblos del Hatun Mayu: historia, arqueología y antropología en el valle del Mantaro. Lima: Ministerio de Educación; Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, 2011.
Hurtado Ames, Carlos H. Curacas, industria y revuelta en el valle del Mantaro: siglo XVIII. Lima: Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, 2006.
Pease García-Yrigoyen, Franklin. Los incas. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.
Talancha Crespo, Eliseo. De Huánuco a Junín y Ayacucho. Huánuco: Amarilis, 2024.
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