sábado, 20 de diciembre de 2014

OBSERVACIONES TEOLÓGICAS SOBRE LOS ET

OBSERVACIONES TEOLÓGICAS SOBRE LOS ET
Una respuesta al libro de Thomas F. O´Meara “Vast Universe”
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
 

CONTENIDO

D I O S
CUESTIÓN 1
Sobre el amor de Dios, la redención y los ET
ARTÍCULO 1
Si el amor de Dios se extiende a otras civilizaciones cósmicas
ARTÍCULO 2
Si los ET no crucificaron al Redentor
ARTÍCULO 3
Si los ET no disminuyen a Jesucristo

C R E A C I Ó N
CUESTIÓN 2
Universo, inteligencia y libre albedrío
ARTÍCULO 1
Si la inmensidad del Universo justifica la existencia de ET
ARTÍCULO 2
Si los ET tienen inteligencia y libre albedrío

Á N G E L E S
CUESTIÓN 3
Si los ET son ángeles
ARTÍCULO 1
Si los ET son ángeles
ARTÍCULO 2
Si los ET son mensajeros divinos

JESUCRISTO
CUESTIÓN 4
Sobre el Verbo Encarnado y los ET
ARTÍCULO 1
Si la encarnación de Jesucristo justifica la existencia de ET
ARTÍCULO 2
Si se justifican otras encarnaciones del Verbo Divino

R E V E L A C I Ó N
CUESTIÓN 5
Sobre
ARTÍCULO 1
La Biblia no es aplicable a los ET
ARTÍCULO 2
Si los ET tienen sus propias búsquedas religiosas

D I O S

CUESTIÓN 1
Sobre el amor de Dios, la redención y los ET

ARTÍCULO 1
Si el amor de Dios se extiende a otras civilizaciones cósmicas
Dice el argumento del libro de Thomas F. O¨Meara: “El motivo creativo de Dios sería el Bien y el Amor y por ser su poder ilimitado podría extender ese bien y amor a otras civilizaciones cósmicas que creó.”
Dificultades. Dios es causa universal de todas las cosas por su voluntad, la voluntad divina no tiene causa y es ilimitada. Pero Dios no quiere necesariamente todo lo que puede. En Dios hay ideas de todas las cosas e incluso conoce el mal por la razón del bien. Dios no crea algo a partir del bien o del amor, sino que Él mismo es el bien y con amor crea a partir de la nada. El Evangelio en el Génesis enseña que Dios creó todas las cosas buenas y sólo por la intervención del Maligno penetró el mal en el universo.
Todo lo cual indica que Dios se quiere a sí mismo y a todo lo que es distinto a Él. Pero esto no quiere necesariamente decir que haya creado, amado o promovido otras civilizaciones cósmicas, lo cual no tiene sustento bíblico ni científico.
Por otra parte. Si el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, entonces de haber otras civilizaciones cósmicas habría de suponerse que también sean hombres como criaturas hechas por Dios. Pues, por sobre el hombre Dios creó solamente al ángel y no a una criatura intermedia entre el ángel y el hombre. Pero qué necesidad tendría Dios de complicar la creación y la redención con otras civilizaciones humanas desparramadas por el cosmos, si para ejemplificar su plan divino le basta con la Tierra. Pues no vemos ninguno.
Respuesta. No hay duda que el amor de Dios se extiende a todo lo creado, pero de dicho amor no se deduce necesariamente la creación de otras civilizaciones cósmicas.
Solución. No es necesario suponer sin sustento bíblico ni científico la creación por Dios de otras civilizaciones cósmicas, puesto que para ejemplificar su plan divino con la Tierra le basta.

ARTÍCULO 2
Si los ET no crucificaron al Redentor
Dice el argumento de O´Meara: "La cruz no debería dominar el tema de la encarnación ya que la vida existe para la vida y no para la muerte. La crucifixión del encarnado en la Tierra es el resultado de los rechazos políticos y religiosos terrestres respecto a lo que es Bueno. El sufrimiento redentor de un salvador no es el propósito necesario o completo de una encarnación".  
Dificultades. La posibilidad que criaturas inteligentes ET no hayan crucificado al Redentor supone que dichas criaturas no estén en lucha permanente contra el pecado y que vivan inundados de la Gracia divina. Pero si hasta una legión de ángeles se rebelaron contra Dios, con cuánta más razón no habrían de hacerlo seres muy inferiores a los ángeles, como los hombres y los supuestos ET. De manera que suponer que existan ET que no crucifiquen al Redentor exige reconocer en éstos una naturaleza incluso superior y más perfecta que los ángeles mismos. Lo cual es un contrasentido.  
Por otra parte. No es contradictorio pensar que la versión que supuestos ET no hayan crucificado al Redentor es una artimaña de los ángeles caídos para hacer creer al hombre que la gracia divina es prescindible e innecesaria.
Respuesta. La única versión que cuenta con veracidad histórica es aquella que registra la crucifixión del Redentor por los hombres en la ciudad de Jerusalén. Fenomenológicamente es posible distinguir entre la cruz y la crucifixión. La cruz ha estado presente casi en todas partes (caldeo-babilonios, egipcios, griegos, hindúes, escandinavos, persas, fenicios, etruscos, romanos, celtas y amerindios) y en todas la épocas, pero la crucifixión de Jesús no es un evento accesorio y circunstancial sino esencial en la simbología del amor divino y del sacrificio redentor. Aquí el significado religioso cobra especial relevancia, por cuanto es el mismo Dios el que se humilla como hombre para rescatar a la humanidad. Por consiguiente, sin la cruz la redención es despojada de uno de sus rasgos más saltantes, a saber, el punto de inflexión que marca un cambio de valores como la divinidad inmolada en la ignominia en el sacrificio de su amor redentor.
Solución. La no crucifixión del redentor por los ET supone la inicua creencia en seres más perfectos que los mismos ángeles y por tanto destinados a ocupar su lugar como mensajeros divinos y civilizadores galácticos.

ARTÍCULO 3
Si los ET no disminuyen a Jesucristo
Dice el argumento: "Las habilidades de las sociedades galácticas inteligentes y el amor de Dios hacia ellas no disminuyen a Jesús de Nazaret”.
Dificultades. La posibilidad de suponer habilidades de sociedades galácticas más inteligentes que la humana no es un problema de fe, ni de pruebas racionales, sino de evidencias empíricas irrefutables que hasta el momento están ausentes. Añadir a este supuesto que los ET con sus avances no disminuyen a Jesús de Nazaret, equivale a sostener que no serán objeto de adoración. Pero esta aparente acertada conjetura no tiene sentido por cuanto no se cuenta con prueba fehaciente de su existencia. Todo indica que se trata de una maniobra argumentativa para seducir al creyente en Dios a admitir la existencia de los ET con la manida idea que no disminuye en nada la adoración a Jesucristo.
Por otra parte. Aceptar la existencia de avanzadísimas sociedades galácticas tiene el propósito de hacer que la humanidad ansíe con desesperación su contacto con el fin de recibir su ayuda para resolver nuestros propios problemas. Pero el fin no es tecnológico ni científico, sino principalmente religioso. Porque en definitiva la irremediable tendencia idolátrica del hombre (Isaías 44: 9,20) lo llevaría hacia la adoración de los ET. Reverenciar a los ET, como hoy se lo hace con el poder, el placer y el dinero, es el fin.
Respuesta. Admitir sin pruebas, como hasta hoy, la existencia de avanzadísimas comunidades galácticas de ET llevaría al hombre hacia la idolatría de los mismos, a reverenciarlos como dioses, más aun si fuesen portadores de soluciones materiales para la humanidad.
Solución. Según hemos dicho, creer en los ET como comunidades galácticas avanzadas sí disminuye la fe en Jesucristo, por la naturaleza idolátrica del hombre que en la actualidad secularizada se somete con más facilidad a la adoración del poder, el placer y el dinero.

C R E A C I Ó N

CUESTIÓN 2
Universo, inteligencia y libre albedrío

ARTÍCULO 1
Si la inmensidad del Universo justifica la existencia de ET
Para argumentar a favor de la existencia de los hermanos ET se esgrime principalmente la idea de que en un universo tan inmenso es casi imposible que no exista la inteligencia superior de los ET. Esta idea tan sugerente merece un análisis.
Objeciones:
1.  El hombre posee a priori el saber de la esencia del otro y el saber de la existencia de un "tu" en general, pero de tales saberes a priori no se puede deducir el saber de la existencia contingente de una determinada comunidad en la tierra o en el espacio intergaláctico. 
2. Es decir, un Robinson Crusoe gnoseológico terrestre jamás pensaría que no hay prójimos inteligentes ET, pero de su posibilidad formal a su existencia real hay una gran distancia. En este caso, relacionado con un ente finito. sí se aplica la objeción de Gaunilo: la posibilidad formal de una idea no determina su existencia real.
3. La idea a priori que tiene el hombre de otras inteligencias superiores de seres no humanos se relaciona más con la presencia óntica de seres angelicales que con ET.
4. La naturaleza ET de inteligencias superiores a la humana está relacionada con la comunidad escatológica de los ángeles antes que con la posible existencia de civilizaciones ET.
5. No hay certeza intuitiva de los ET como aprehensión inmediata de algo que no se puede experimentar, admitir esto sería caer en un dogmatismo objetivista.
Por otra parte. La principal imposibilidad física para la existencia de los ET es la gran explosión de rayos gamma, capaz de producir grandes extinciones interestelares. 
Respuesta. Del saber a priori humano de otros seres inteligentes en el universo no se puede conjeturar la existencia de los ET como hermanos de civilizaciones más avanzadas. 
Solución. En consecuencia, de la idea de la inmensidad del universo y de la posibilidad que esté lleno de vida inteligente no se puede conjeturar la efectiva existencia de los ET.

ARTÍCULO 2
Si los ET tienen inteligencia y libre albedrío
Dice el argumento: "Hay que superar la idea que la idea del "hombre" (entendido como animal con suficiente facultad racional) solo puede darse en el ser terrestre y antropológicamente conocido como homo sapiens. La inteligencia y capacidad de elección y de relación lo distingue primero y esa inteligencia en sí sería un reflejo de Dios. La bondad de la Vida divina y el Logos pueden perfectamente extenderse por todo el universo y hasta encarnar en otro ser físico apropiado en otra cultura, con otra historia, problemas y origen particular más allá de la forma finita de su ser. No solo son los astrónomos del Vaticano Gabriel Funes y Guy Consolmagno además del Monseñor Corrado Balducci quienes aceptan la posibilidad de seres extraterrestres que pueden ser nuestros hermanos en la creación. También Balducci (exorcista oficial del Vaticano ya fallecido) aceptaba el testimonio humano de tantas personas que dicen haber tenido encuentros con otros seres inteligentes (de los cuales hay muchas variedades) y no necesariamente con demonios. La Biblia no niega la posibilidad de otros seres físicos inteligentes en el universo; es la revelación orientadora para personas de la Tierra”.
Dificultades. Si los ET tienen inteligencia y libre albedrío, entonces tienen sentido moral, y si tienen sentido moral aunado a un supuesto avance tecnológico prodigioso, se colige que en beneficio de la hermandad con los humanos hubiesen contribuido a evitar epidemias, crisis, guerras desastrosas, asesinos en serie, entre otras calamidades humanas y naturales. Como nada de esto se ha visto, es necesario colegir dos cosas: o carecen de sentido moral y no son ni inteligentes ni libres, sino doblegados por vicio y el pecado, y por tanto son demonios, o simplemente son otro mito inexistente creado en nuestro tiempo tecnológico. De nada vale que existan teólogos vinculados al Vaticano que argumenten a favor de los ET si antes no se toman el trabajo de esclarecer estos dilemas morales y óntico-ontológicos. La Biblia no niega pero tampoco afirma que existan otras criaturas inteligentes en el universo con civilización y cultura edificada como la nuestra.
Por otra parte. Antes de afirmar si los ET tienen inteligencia y libre albedrío es más importante esclarecer de qué clase ontológica de seres se tratan. Hasta donde se conoce la Creación comprende: 1° ángeles puros, 2° hombres de materia y espíritu, 3° seres vivos con alma material, 4° materia sin vida. Pero cuál es la naturaleza de los supuestos ET, y si son seres intermedios entre el ángel y el hombre, entonces ni son puros como el ángel, ni son de materia y espíritu como el hombre. ¿Esa supuesta naturaleza desconocida de los ET los predispondría hacia le fe?, que es la respuesta del hombre a Dios que se revela. Si no son como el hombre, entonces ¿no necesitarían ser iluminados por la revelación de Dios? El hombre como los ángeles de Dios son seres espirituales que están destinados a la visión beatífica tras una previa prueba, ¿lo estarán los ET? Pero si hasta los ángeles fueron probados por qué no los ET. ¿Pueden, acaso, existir seres espirituales que no requieran de la fe en Dios? El Salmo dice: “Alabadle vosotros, sus ángeles todos”, y después añade: “porque El lo dijo y fueron hechos”. Esto es, los ángeles son seres que fueron hechos por participación, tienen la causa de su ser en Dios, como formas inmateriales no tienen causa formal, ni causa eficiente, pero tienen causa productora. En cambio, un ser que no es ángel ni hombre, pero que es intermedio a ambos, cómo habría de ser. Toda criatura es finita en cuanto a su ser. Las criaturas materiales son infinitas en cuanto a la materia pero finitas en la forma, más las substancias inmateriales son finitas en su ser e infinitas en su forma. No queda otra alternativa que los supuestos ET sean substancias inmateriales, o sea finitas en su forma e infinitas en su ser. Pero en este caso qué sentido tendría seguir llamándoles ET en vez de ángeles. Ninguno. En consecuencia, no hay tales seres intermedios entre el ángel (en sus diversas jerarquías) y el hombre. No se trata más que de otra confusión introducida por el Adversario para denigrar la obra de Dios y su sentido.
Respuesta. Los ángeles, según Dionisio Areopagita, son consejeros divinos (serafín, querubín y tronos), gobernadores divinos (dominaciones, virtudes y potestades) y mensajeros divinos (principados, arcángeles y ángeles), y debajo de ellos vienen los hombres, criaturas espirituales compuestos de materia y espíritu. Ambos están destinados a la beatífica visión de Dios tras una prueba previa. Y por todo ello son las únicas criaturas que disponen de inteligencia racional y libre albedrío. Atribuir inteligencia y libre arbitrio a una criatura intermedia entre el ángel y el hombre carece de sentido, por cuanto ontológicamente la substancia inmaterial se agota en el ángel y la substancia compuesta de materia y espíritu se circunscribe al hombre.
Solución. No existe criatura intermedia entre el hombre y el ángel llamada ET, dotada de inteligencia y libre albedrío. No existe sustento bíblico, teológico, filosófico, ni cosmológico que de fundamento a la existencia de ET libres e inteligentes que no sean sino demonios.

Á N G E L E S

CUESTIÓN 3
Si los ET son ángeles

ARTÍCULO 1
Si los ET son ángeles
"Según O'Meara, "los "poderes" y "principados" eran para Pablo otros seres de naturaleza elevada más o menos física o corpórea, más o menos estéticos o míticos, agentes y objetos de las religiones de su tiempo". Esto podría incluir de manera general hasta a los ET"
Esta última línea tuya desliza la posibilidad que los ET sean ángeles. Sin embargo analicemos la cuestión:
Objeciones:
1. Los ángeles son seres espirituales, por tanto no necesitan de naves espaciales para manifestarse.
2. La Sagrada Escritura presenta a los ángeles como mensajeros, por tanto no son seres que se exhiben infructuosamente y sin trasmitir algún mensaje de Dios como los ET.
3. Los ángeles se regocijan adorando a Dios en el Cielo y no vagabundean por toda la tierra sin traer algún propósito divino.
4. Ningún ángel está sujeto a la muerte, mientras que los Ufólogos sostienen que las potencias conservan cuerpos de ET muertos accidentalmente.
5. Los ángeles enviados por Dios son seres invisibles pero adquieren forma humana, mientras que de los ET se habla de numerosas razas. Por tanto los ET, de existir, no son ángeles.
Por otra parte, Los ET son ángeles no de Dios sino de Satanás, en consecuencia son demonios que responden al plan del maligno de sustituir la Biblia por otro evangelio, el de los ET. Por eso se presentan en forma tecnológica para engañar al hombre, desviarlo en la apostasía y renegar de Cristo.
Respuesta. Es necesario afirmar que los ángeles de Dios son seres invisibles que generalmente se comunican al hombre en forma humana y no requieren de ningún artilugio tecnológico para presentarse. Pero los ángeles de Satanás con su desviado camino sí puede recurrir a la tramoya tecnológica para manifestarse como ET de superinteligencia intergaláctica, con el propósito central de desplazar la Redención de Cristo por la redención de los ET.
Solución. 1. De suyo se desprende para nuestro recto entendimiento que los ET no pueden ser ángales de Dios. 2. Aunque no hay dificultad que sí sean ángeles del Demonio. 3. El propósito final es extender por toda la tierra la nueva fe en los OVNIS y profundizar la apostasía general.

ARTÍCULO 2

Si los ET son mensajeros divinos
Dice el argumento: "Cada encarnación posee su propia identidad. Una especie inteligente íntimamente tocada por Dios podría ser un mensajero divino para otra civilización inteligente. Sin embargo esto no sería Dios encarnado en esa gente. Si Jesús resucitado visitase otro planeta sería una revelación celestial pero no una encarnación más". 
Dificultades. La Biblia, los Santos Padres y el Magisterio Eclesiástico coinciden en considerar a los ángeles como mensajeros divinos. Por definición no son ET sino propiamente ángeles o seres de luz. Suponer paralelamente a éstos la existencia de otras criaturas llamadas ET, como portadoras de mensajes divinos, equivale a duplicar sin sentido su función y naturaleza. Bien dice el Doctor Angélico: “el ser del ángel depende de Dios como de su causa” (cuestión 50, art. 5). Ahora bien, también se puede pensar que el ET no comparta la naturaleza del ángel y sea otra criatura inteligente como el hombre y, en este sentido, sin ser Dios encarnado, o sea Cristo, vague por el espacio visitando otros planetas inteligentes comunicando una revelación celestial. Aquí lo primero que cabe preguntarse es cuál “revelación celestial”, pues si la historia de la revelación está cerrada entonces no cabe otra que ser la misma. Pero esto supondría un conocimiento de Cristo antes que el nuestro. Y además convertiría a Cristo en una especie de cartero divino que va de civilización en civilización cósmica llevando la salvación por todo el universo. Como nada de esto tiene sentido, salvo contraviniendo el sentido común, entonces cabe pensar que se trate de otro evangelio. Pero si consideramos que Jesucristo es el verdadero logos de Dios (“Yo soy el camino, la verdad y la vida” Jn. 14:6), entonces no cabe más que desconfiar de dicha supuesta “revelación celestial” de los llamados ET.
Por otra parte. Bien se dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3). Lo cual no justifica a ninguna criatura inteligente terrestre o ET presentarse con mensajes divinos nuevos que remplacen al de Cristo. Es más, es casi inexistente la posibilidad de que existan ET no angélicos que traigan mensajes divinos, primero porque las únicas inteligencias sobrehumanas son las angélicas, y segundo porque de las inteligencias sobrehumanas angélicas sólo los ángeles del Maligno estarían interesadas en promover engañosamente otro evangelio.
Respuesta. Los únicos mensajeros divinos no terrestres son los ángeles y entre los cuales solamente los ángeles caídos están interesados en promover la creencia en los ET como mensajeros divinos.
Solución. La única criatura inteligente no humana que tiene como misión comunicar mensajes divinos son los ángeles de Dios. Ya el profeta Zacarías muestra que el demonio está en abierta oposición a Dios (Zac. 3:1). Como el diablo ya perdió el privilegio de llegar hasta la presencia de Dios para acusar a los humanos, ahora se camufla con todos sus demonios para descaminar al hombre presentándose como ET que trae mensajes divinos.

J E S U C R I S T O

CUESTIÓN 4
Sobre el Verbo Encarnado y los ET

ARTÍCULO 3

Si la encarnación de Jesucristo justifica la existencia de ET
Dice la cita del texto que tu envías: "Thomas F. O'Meara O.P. (Vast Universe: Extraterrestrials and Christian Revelation- Paperback – May 1, 2012) relata que santo Tomás se preguntó en el siglo XIII si una persona divina podría encarnarse en una criatura distinta a Jesús de Nazaret y respondió afirmativamente. "El poder de una persona divina es infinito y no puede ser limitado a nada creado". 
Objeciones.
Ahora bien, sobre lo apuntado hay que notar lo siguiente:
1° O´Meara no hace la referencia al texto de Tomás de Aquino, lo cual dificulta la veracidad de la cita. y su vinculación con la posibilidad de una encarnación en una persona distinta a Jesús.
2° La falta de rigor en la citación obliga a tener un gran conocimiento de toda la frondosa obra del Aquinate, lo cual no es nada fácil debido a que el Corpus Thomisticum está todavía inconcluso.
3° Limitándonos a la obra más completa y sistemática del Doctor Angélico, esto es, a la Suma Teológica, se puede afirmar sin dificultad que: "El poder de una persona divina es infinito y no puede ser limitado a nada creado" sobre la base de lo expuesto en De la simplicidad de Dios (q. 3) y Sobre su Infinitud (q. 7). Dios es infinito porque es el primer principio y por esencia ninguna otra cosa puede ser infinita. No existe magnitud ni multitud real infinita. Dios es espíritu, acto puro, es idéntico a su esencia y naturaleza, no pertenece a ningún género, ni tiene accidente, ni es compuesto, es simple.
4° Sobre la Creación consigna en la cuestión 44 que todo lo que por algún modo existe lo es por Dios, incluso la materia prima ha sido creada por Dios, pues lo potencial depende de lo necesario, la causa ejemplar o las ideas no es algo distinto de Dios sino que es la causa primera contenida en la esencia divina. Las ideas no son realidades subsistentes, como supone el platonismo.
5° En la Tercera Parte de la Suma se habla de la unión hipostática, cualidades, nacimiento, vida y pasión de Cristo. Expone la unión del verbo encarnado con la naturaleza humana (12 a), incluso aborda los defectos corporales (4 a) y los defectos del alma asumidos por Cristo en su naturaleza humana (10 a). 
Por otra parte. La conclusión de todos sus análisis es que Jesucristo es la encarnación de Dios mismo y no representa ninguna limitación a su creación ni justifica por ninguna extrapolación la existencia de hermanos extraterrestres. 
Respuesta. Los intentos de emplear textos del más consagrado maestro de la Iglesia católica para ser la clave maestra para justificar la existencia de alienígenas. Todo lo cual obedece a la necesidad de destronar a Jesús de su misión redentora para otorgársela a supuestos hermanos extraterrestres salvadores de la humanidad.
Hay otro detalle importante. Por sobre el hombre Santo Tomás de Aquino no reconoce más seres inteligentes que a los mismos ángeles y por debajo de él a los animales y plantas; los ángeles, por su parte, son inteligencias intelectuales incorpóreas, seres intermedios entre Dios y las criaturas corporales, substancias espirituales no compuestas de materia y forma sino de acto y potencia. Por ello difieren en especie según los diversos grados de naturaleza intelectual. y por ser inmateriales son incorruptibles (Suma, q. 50).
Por todo lo cual, las citas de O´Meara tienen todos los signos de ser una manipulación descarada de pensamiento teológico de dudosa procedencia tomista con el fin de justificar a toda costa la creencia en los supuestos hermanos extraterrestres.
Solución. 1. No es cierto que santo Tomás de Aquino haya afirmado que una persona divina podría encarnarse en una criatura distinta a Jesús de Nazaret. 2. La encarnación de Jesucristo no justifica la existencia de ET.

ARTÍCULO 2
Si se justifican otras encarnaciones del Verbo Divino
Dice el argumento que trata de justificar la existencia de otros Cristos o Redentores divinos en el universo: “El poder de Dios es infinito y nada de lo creado puede limitarlo. Por tanto puede encarnarse en otros planetas según sus necesidades”.
Dificultades. La infinitud del poder de Dios no se muestra precisamente en la necesidad de multiplicar el número de Cristos en el universo, sino justamente de bastarse con uno solo, esto es, el Galileo, el hijo de José y María.
En segundo lugar, qué tipo de poder divino infinito sería si tuviese que adecuar la labor redentora al tamaño del universo. Esto supondría que el universo es tan grande para el poder infinito divino que pondría en duda justamente su infinitud.
En tercer lugar, al poder infinito de Dios le basta realizar la labor redentora en un solo planeta del universo para realizar el plan divino, en vez de ir convirtiendo a Cristo en una especie de mensajero astronáutico o correo de salvación multiplicado que va recorriendo por todo el universo en busca de civilizaciones inteligentes para librarlos del pecado original.
Por otra parte. Cristo es el mismo Dios encarnado, no es ni mero hombre ni un ángel y, en consecuencia, todo el poder infinito de Dios está en él, lo que hace innecesario su multiplicación en el universo.
Respuesta. En consecuencia no es necesario que el poder infinito de Dios se fatigue por el cosmos realizando un sinnúmero de encarnaciones divinas redentoras.
Solución.  Cristo es el logos (Verbo) y el Verbo Divino “se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1: 14), por tanto, su vida no es la de un simple profeta judío que habitó en el planeta tierra, ni su encarnación limita la Palabra Divina, sino que, al contrario, la realiza aquí en la tierra y con significación cósmica, esto es, su cumplimiento significa un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra.

R E V E L A C I Ó N

CUESTIÓN 5
Biblia, religión y ET

ARTÍCULO 1
La Biblia no es aplicable a los ET
Dice el argumento: "La historia de pecado y salvación grabada en los dos testamentos de la Biblia es una historia religiosa particular en un planeta y no la única estructura o historia para todas las civilizaciones en el universo. La centralidad de Jesús -no importan cuán importante es para la Tierra- no afirma aplicarse a otras razas en otros planetas y su situación religiosa entre la gracia y el pecado. La enseñanza y vida de Jesús traen consigo una escatología para la Tierra y no una astronomía para la Vía Láctea. La misma generosidad divina que una vez llevó a una encarnación argumenta a favor que podrían haber otras encarnaciones en varias especies, muchas criaturas tocadas de una u otra manera especial por una persona de la Trinidad". 
Dificultades. Si la Biblia sólo es un documento de alcance local para la humanidad terrestre, entonces los ET no tendrían los beneficios de la redención, la redención y la resurrección. La posibilidad que esto sea así no solamente es remota sino casi nula, puesto que la Biblia, sin ser un documento científico sino un testimonio de fe de escritores inspirados, abarca el relato de la creación de todo el universo hasta su mismo fin. De ahí su carácter profético, es decir, anuncia no sólo el nacimiento del Redentor sino también el fin del mundo, una nueva creación y el descenso de la Nueva Jerusalén. Por tanto, es muy difícil sostener el alcance local de los dos libros de la Biblia, y, al contrario, es más difícil refutar su alcance escatológico universal.
Por otra parte. Si bien el carácter escatológico de la Biblia mira al futuro de toda la creación, sin embargo permite reconocer en el mundo presente verdades escatológicas, a saber, la Resurrección de Cristo y los Sacramentos, que tendrán su realización total en el final de los tiempos.
Respuesta. La afirmación de que la Biblia no es un documento universal ni necesario para la salvación es temeraria por cuanto equivale a sostener que el hombre para llegar a Dios no necesita de la Revelación. O por lo menos exigiría admitir la existencia de seres racionales o supuestos ET que por su propia naturaleza no requerirían de la Revelación para llegar a Dios. La creencia en la existencia de dichos seres implicaría admitir su calidad de semidioses, capaces de prescindir de la revelación divina. Por otro lado, es cierto que no hay identidad entre la Biblia y la Revelación de Dios, así Dios se sigue revelando hasta hoy ya no en relatos ni libros, sino en acontecimientos cuya interpretación se basa en la fe. En cambio, no se basa en la fe la interpretación que afirma que los ET no están afectos a la Biblia ni ésta se aplican ellos.
Solución. La Biblia es la revelación de Dios en palabra de hombres, o sea no es como cree el fundamentalismo sólo palabra divina o como piensa el historicismo sólo palabra de hombres. Y aun  cuando no hay identidad completa entre la Biblia y la Revelación no obstante es un testimonio que la criatura racional necesita de la revelación para llegar a Dios y que su alcance no es local sino universal. En consecuencia, carece de todo fundamento pensar que la Biblia sólo es local y que existen ET que están exentos de ella.
ARTÍCULO 2
Si los ET tienen sus propias búsquedas religiosas
Dice el argumento: "La encarnación en un ser humano habla a nuestra raza. Mientras que la posibilidad que existan extraterrestres en las galaxias conduce a posibles encarnaciones e historias salvíficas alternativas, las encarnaciones corresponderían a las formas de las criaturas inteligentes con sus propias búsquedas religiosas".

Dificultades. Hablar de criaturas inteligentes extraterrestres con historias salvíficas propias supone la repetición de un Adán extraterrestre que falló y entró el pecado original por él. Lo primero que acucia a la inteligencia es interrogarse qué sentido tendría tal repetición, por qué Dios tendría que estar promoviendo duplicaciones de este tipo, tiene acaso algún sentido la multiplicación hasta el infinito del pecado original, estaría acaso el Creador buscando alguna raza inteligente infalible. Pero Dios no puede buscar porque todo lo conoce, ni puede estar repitiendo sin propósito su creación.
Por otra parte. Si existen criaturas inteligentes extraterrestres no podrían ser más que los ángeles, los cuales son seres espirituales incorpóreos, intermedios entre Dios y las criaturas corporales, por ser inmateriales son incorruptibles y se diferencian por el grado de su naturaleza intelectual. Y en el Génesis se les designa como seres de “Cielo” y de “Luz”. Pero estos seres sobrehumanos ya fueron juzgados a principios de la creación, su historia de la salvación está conclusa, en cambio el hombre tiene cerrada la historia de la Revelación pero abierta la historia de la salvación, pues a través de Cristo recibe la salvación aunque puede perderla.
Respuesta. Escatológicamente la historia del mundo se divide en cinco partes: Creación, Caída, Redención, Juicio y Salvación. No hay duda que en el presente el hombre atraviesa por la Redención hacia el Juicio. En tal situación hay que reconocer que aunque la presencia de Dios en nosotros es ontológica, su habitar es óntica, esto es, depende de que se dé una invitación nuestra. Teológica, filosófica y científicamente es el hombre la única criatura inteligente que busca una salvación trascendente, y no se puede afirmar lo mismo de alguna supuesta criatura inteligente extraterrestre.
Solución. La única criatura inteligente inmersa en la historia de la salvación es la humana, pues de las criaturas inteligentes no humanas o angelicales no se puede afirmar lo mismo porque su historia de salvación está conclusa. De criaturas inteligentes ET no humanas ni angelicales no se puede hablar con sentido salvo contradiciendo las pruebas racionales, empíricas y científicas. 
Lima, 20 de diciembre del 2014


martes, 9 de diciembre de 2014

SEIS TESIS SOBRE LA ESENCIA DEL PROTESTANTISMO

SEIS TESIS SOBRE LA ESENCIA DEL PROTESTANTISMO
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
 

1   El Dios del protestantismo no es el del cristianismo sino del judaísmo, porque deja al hombre tan solo con su pecado y a Dios tan lejano al hombre que el abismo apenas es colmado por la fe.

2   El Dios del protestantismo como soberano arbitrario y prepotente se basa en la teología nominalista que coloca la voluntad divina sobre la inteligencia divina.

3   La esencia del protestantismo es: 1. La eliminación del amor al prójimo. 2. El rebajamiento de la Naturaleza. 3. La abolición del espíritu del eros. 4. El repudio del monaquismo. 5. La exaltación del dominio y trabajo humano. 6. El aburguesamiento y prosaísmo entre los sexos. Y 7. Favorecer la racionalización del dogma mediante el libre examen y el primado de la conciencia individual.

4   El protestantismo es la legítima expresión del antropomorfismo triunfante de la modernidad burguesa.

5   La más grave falla de la religiosidad protestante es la exageración de la antinomia de la libertad, según la cual al exagerarse la omnipotencia y providencia de Dios se termina negando la libertad humana. Con ello se olvida que la libertad humana es relativa y no absoluta.

6   Al pensamiento protestante le es fácil eliminar todo teleologismo porque al exagerar la trascendencia de Dios deja al hombre solo con su pecado.


Lima, Salamanca 09 de diciembre del 2014

lunes, 17 de noviembre de 2014

FILOSOFÍA DE LA CORRUPCIÓN

FILOSOFÍA DE LA CORRUPCIÓN
Gustavo Flores Quelopana
Sociedad Peruana de Filosofía
Conferencia pronunciada el 19 de noviembre del 2014
 
Resumen: El resentimiento ético y metafísico constituye el rasgo más característico del espíritu y mentalidad de la civilización burguesa moderna, y es el último fundamento de la corrupción generalizada que reina en la actualidad.
Palabras clave: Filosofía - Corrupción - Sustancia - Pecado – Vida inauténtica - Caída – Moral cerrada – Mala fe – Inversión de los valores – Inversión metafísica – Ethos del industrialismo – Impulso adquisitivo – Anomia – Anetismo – Resentimiento hacia lo Absoluto -  Para mí – Antropocentrismo – Nominalismo – Realidad del ser verdadero - Nihilismo.
Abstract: The ethical and metaphysical resentment is the most characteristic of the spirit and mentality of modern bourgeois civilization trait, and is the ultimate foundation of the widespread corruption that prevails today.
Key words: Philosophy - Corruption - Substance - Sin - inauthentic Life - Fall - closed Moral - Bad Faith - Investment securities - Investment metaphysics - Ethos of industrialism - Impulse buying - Anomie - Anetismo - Resenting the Absolute - for me - Anthropocentrism - Nominalism - reality of being true - Nihilism.

I.                   Preliminares

Aquí intentaremos descender a través de un análisis fenomenológico al plano de la cuestión más radical que define la corrupción, a saber, el ser de la corrupción generalizada que reina en nuestro tiempo. Elegimos, por ejemplo, la exégesis de la inversión del valor resaltada por Weber, Simmel, Sombart, Troeltsch, Schubart y Scheler, no sólo por ser asequibles sus textos, sino porque ellos señalan expresamente a la civilización moderna como la responsable de la inversión valorativa más profunda emprendida en la historia. Pero ninguno define la inversión valorativa como una inversión previamente ontológica, faltándoles el definidor fundamento ontológico.

Es por ello que saludamos a la Universidad Nacional de Trujillo y a la Universidad Católica de Trujillo por organizar el II Congreso Regional de Filosofía del Norte del Perú y dedicarlo al tema “Propuestas Filosóficas contra la delincuencia y la corrupción”. Que la propia universidad se preocupe por el tema de la corrupción es de suyo relevante cuando la propia institución universitaria en el Perú ha sido señalada como parte del sistema de corrupción imperante, lo cual ha motivado la nueva ley universitaria. Pero lo que no se ve en la nueva ley es que las raíces de la corrupción son más profundas, incluso van más allá de una forma de vida arraigada entre los peruanos en la corrupción y que atañe a un carácter de civilización basado en la exaltación del dinero, el poder y el placer.

Pero basta ya de referirse al momento presente. La solemnidad de la ocasión exige algo más que dilatarse en estos gravitantes y lóbregos problemas. El que pretende abordar filosóficamente la corrupción debe preguntarse sobre cuatro clases de problemas: 1° ¿Cuáles han sido las nociones filosóficas fundamentales que ha tratado de dar cuenta de la corrupción? 2° ¿Cuál es la analítica necesaria del fenómeno de la corrupción?  3° ¿Es necesario proponer una nueva noción filosófica sobre la corrupción? y 4° ¿Cuál es la estrategia filosófica más profunda y adecuada contra la corrupción?

Por tanto, nuestra conferencia intitulada “Filosofía de la Corrupción se divide en esas tres partes.

II.                Nociones fundamentales

La corrupción es tema presente en todos los ámbitos de la cultura, quizá principalmente en la Religión, la Moral, la Economía y el Derecho. Nuestro objetivo es centrarnos en la perspectiva filosófica.

La noción de corrupción en el terreno filosófico ha sido pensada en los siguientes términos:

1.      Degradación de la sustancia (Aristóteles); absoluta: del ser al no ser, y relativa: del no ser al ser (Fís. V, 1, 225 a 17).

2.      Caída (Platón, Plotino, gnosticismo); como pérdida por parte del alma humana del estado original de perfección (Fedro 248 a ss; Enn., 9, 9). Los gnósticos negaron tal libertad en el uso de la voluntad.

3.      Pecado (Padres de la Iglesia oriental y latina, Orígenes y Renouvier), como mal uso de la voluntad en la práctica del bien (De princi. II, 9, 2; Nueva monadología, 1899). 

4.      Vida inauténtica (Heidegger); como caída del ser-ahí en el no-ser de la cotidianidad impropia. Tal cotidianidad impropia se caracteriza como un ocultamiento del ser para la muerte y en el abandono de la existencia en la cotidiana forma de las habladurías, la avidez de novedades y la ambigüedad (Ser y tiempo, § 35-38).

5.      Moral cerrada (Bergson); como expresión de la moral social de obligación, donde reina la impersonalidad del conjunto y cuya diferencia con la moral humana no es de grado sino de esencia, una es instintiva la otra es creadora (Las dos fuentes de la moral y la religión, cap. I).

6.      Mala fe (Sartre); como negación de la libertad absoluta o uso del poder nihilizador en el seno de la angustia, elección de la cosificación o autoengaño en la persona que no acepta la responsabilidad de sus actos. En una palabra es renuncia a la libertad e identificación con la facticidad (El ser y la nada, primera parte, capítulo II).

7.      Inversión de los Valores (Weber [La ética protestante y el espíritu del capitalismo], Simmel [Filosofía del dinero], Sombart [El burgués], Troeltsch [El Protestantismo y el mundo moderno], Schubart [Europa y el alma de oriente] y Scheler [El resentimiento en la moral]); en el mundo burgués se da un progreso sin sentido porque solamente es real lo calculable, medible y objetivo, todo el resto, incluido los valores, es irreal y subjetivo.

III.             Analítica del fenómeno de la corrupción

Hemos pasado revista a las diversas concepciones filosóficas sobre la corrupción, pero ninguna define la inversión valorativa como una inversión previamente ontológica, faltándoles el definidor fundamento ontológico.

Así, en Aristóteles la definición de corrupción tiene un resabio biologista, en Platón, Plotino y gnosticismo una perspectiva espiritualista; en los Padres de la iglesia oriental y latina junto con Renouvier un ángulo teológico; en Bergson un enfoque moralista; en Heidegger y Sartre una configuración existencialista; y en Weber, Simmel, Troeltsch, y Scheler un escorzo axiológico. Pero nuestro análisis fenomenológico no es pedir consejo a la tradición filosófica, sino “ir a la cosa misma”, lo cual tiene dos partes: fenómeno (lo que se muestra por sí mismo) y logos (ver algo del ente).

Aquí reivindicamos lo valioso de la fenomenología no como una disciplina, sino como una forma de abordar los fenómenos mismos en un permitir ver lo que se muestra. Por ende, es un abordamiento ontológico. Y en este abordamiento ontológico se constata que la “mostración” del fenómeno de la corrupción está condicionada por el carácter de los individuos, la cultura, la historia y la tradición.

La analítica de la “mostración” del fenómeno de la corrupción no es hacer antropología, sociología, ni psicología, lo cual es tan sólo el primer peldaño empírico del ser de la corrupción. Por un lado, la corrupción de la cual tratamos es un fenómeno que le acontece al hombre en una determinada sociedad y época. Y por otro lado, la corrupción es un fenómeno que gravita con diversa intensidad en cada etapa de la historia.

En otras palabras, la corrupción siempre ha existido pero no siempre ha sido generalizada, sino más bien marginal en determinadas épocas y civilizaciones. Por consiguiente, la primera estructura de la corrupción es su “intensidad” ontológica, lo cual define su carácter hegemónico o marginal en una determinada época de la historia. Es hegemónica cuando la curva desarrollo cultural se agota y declina, y es marginal cuando se vive un clima de elevada espiritualidad.

Ahora bien, el fenómeno de la corrupción puede ser hegemónico o marginal según la jerarquía valorativa que presente. Así, por ejemplo, los hombres afrontaron el final del mundo antiguo con el desprecio (los cínicos), la huída (los platónicos y gnósticos), la esperanza (los hebreos), el poder (los políticos) y la redención (los cristianos). Esto significa que la jerarquía valorativa se constituye en la segunda forma estructural de la corrupción.

Pero, a su vez, la jerarquía valorativa se instituye y expresa conformando un determinado ethos o forma de vida que perfila el dinamismo moral y emocional de una época determinada. El ethos puede ser de carácter ascendente o descendente. Si la intensidad ontológica de la corrupción es hegemónica, entonces su jerarquía valorativa se compone de valores inferiores, los cuales, a su vez, se expresan en un ethos descendente.

En consecuencia, el ethos es la tercera forma estructural en que se presenta la corrupción. Además, el factum histórico muestra que dicho ethos descendente suele presentarse bajo una ampliación del voluntarismo, el individualismo y el intelectualismo. Es decir, se manifiesta bajo la pérdida de un equilibrio cultural y la ruptura de una armoniosa síntesis metafísica entre lo inmanente y lo trascendente. Los cuales constituyen otras dos formas estructurales de su expresión.

Hasta aquí tenemos cinco formas estructurales que corresponden al fenómeno de la corrupción:
1° intensidad ontológica hegemónica o marginal,
2° jerarquía de los valores inferiores, 
3° el ethos descendente,
4° pérdida de equilibrio cultural, y
5° ruptura de síntesis metafísica.

Esta turbia mescolanza de formas estructurales la encontramos presente y confluyendo en una determinada forma de civilización (la occidental) y en una determinada época (la modernidad). Nos explicamos.

IV.              Corrupción como resentimiento metafísico

Es cierto que el ethos del industrialismo ha dado preferencia solamente a los valores utilitarios en desmedro de los valores superiores y culturales. La ciencia misma está condicionada e influida por la inversión de los valores del espíritu burgués y la degeneración de la filosofía como mero metarrelato que resulta útil para un vivir relativista expresa todo un conjunto civilizacional asentado en una radical falsedad.

Pero la raíz común de esta inversión valorativa no es sino el antropomorfismo metafísico específico de la modernidad subjetivista. Efectivamente, el resentimiento en la moral de la civilización moderna nace de un raigal resentimiento metafísico subyacente y sin el cual no sería posible.

Si la civilización moderna, en contraste con la civilización antigua y medieval, ha perdido el sentido de la vida y el arte de vivir ha sido en consonancia con el vertiginoso desarrollo de la racionalidad científico-técnica, la cual descansa no sólo en la exaltación del valor de lo útil y mensurable, sino en un reduccionismo metafísico de la realidad.

Pero la civilización moderna en los últimos treinta años de globalización neoliberal ha llevado a límites pasmosos la corrupción. Las palabras de Manuel González Prada: “Donde se pone el dedo salta la pus”, podríamos aplicarlo casi a todo el globo terráqueo. Y aquí no es necesario insistir en cifras estadísticas bien conocidas de organismo mundiales, sino que se trata de reflexionar sobre la raíz del mal extensivo que nos aqueja.

Resulta una verdad de Perogrullo mencionar que el desarrollo del “espíritu económico” capitalista ha sido llevado al paroxismo bajo lo que denominamos la fase hiperimperialista del capitalismo mundial, entendido éste como la soberanía sin límites de las megacorporaciones privadas. Resulta que la tendencia al aumento del “negocio” no solamente se ha convertido en un automatismo porque, más bien, la manifestación del impulso adquisitivo sin límite ni objeto, retrata un proceso regido por la transformación de un ethos enfermo.

Y así es. Actualmente se vive no sólo la más honda inversión del orden jerárquico de los valores, que se verifica en la moral moderna, inversión que asciende cada vez más en su extensión y profundidad, y que con el triunfo del espíritu mercantil y especulativo sobre el espíritu teológico y metafísico, penetra cada vez más íntimamente hasta en los últimos resquicios de las valoraciones más concretas.

Pero lo más grave en todo esto es que el engendro antropológico que se deriva de este proceso es la anomia y el anetismo, como floraciones mórbidas y monstruosas de una sociedad decadente y psicopática que gira en torno al tener y no al ser.

La subordinación de lo noble y superior a lo útil responde a un cambio de valores que refleja el estallido del resentimiento que va más allá de lo axiológico y penetra en el ser. Por eso es que se puede afirmar que las alturas oprobiosas que ha alcanzado la corrupción en nuestro tiempo no sólo responden a un resentimiento valorativo, sino fundamentalmente a un resentimiento metafísico.

El resentimiento metafísico de la modernidad subjetivista se plasma en el resentimiento hacia lo absoluto, el ser verdadero y su síntesis con lo contingente, lo finito. El mundo burgués convierte lo relativo, el azar, la necesidad, en un impulso ilimitado al servicio de lo útil. Enfrascado en una orgía de inmanentismo ha sometido a la moral y a la ciencia a su propia concepción relativista del mundo. Es por ello que su ideal moral y científico descansa en el resentimiento ontológico-metafísico.

Nietzsche afirmaba que la moral de esclavos invierte y trastoca todo lo que empuña, sólo que se equivocó al atribuir tal rebelión de los esclavos a la moral cristiana, porque la verdadera comunidad del mal que derroca la idea del bien se da en la civilización burguesa y su grito de batalla: ¡Todos los valores son subjetivos!

El resentimiento metafísico del hombre moderno hacia lo absoluto ha presidido el trastrocamiento de sus propias valoraciones hasta arrinconarla en la subjetivización del valor mismo. En realidad, detrás de la subjetivización del valor lo que se busca es la decapitación de la realidad en lo que tiene de valores superiores y absolutos.

No es aquí el lugar para ofrecer una demostración positiva de que los valores son fenómenos últimos, independientes, que no tienen nada que ver con lo sentimientos o disposiciones subjetivas, ni tampoco son abstracciones con referencia a los actos de juicio. Sólo apuntaré que los valores tienen un lado objetivo, que no depende de su estimación, y un lado subjetivo, que depende de su apreciación. Y lo mismo puede decirse respecto a lo Absoluto.

Pero en el mundo moderno se han invertido los términos, y el reconocimiento de una voluntad como buena viene a reemplazar la inexistente objetividad de los valores y del ser. En otros términos, la modernidad subjetivista encarna el triunfo del para-mí y la renuncia-olvido del ser. De ahí que el horizonte legítimo de la modernidad burguesa sea el nihilismo y la destrucción de la metafísica. Pero como el hombre no puede escapar de la metafísica porque es un ser metafísico, lo que el mundo burgués instaura en realidad es una metafísica del percipi o de la inmanencia subjetiva.

A la moral moderna le corresponde una ontología. Si en la primera muestra una propensión radical a rechazar la responsabilidad, en la segunda exhibe una tendencia irreprimible a negar la realidad del ser verdadero. El único tributario privilegiado es la voluntad autónoma de una para-mí egolátrico que gira en torno a lo epistémico y hermenéutico en sentido nominalista y se distancia profundamente de un sano realismo en el valor y en el ser. De ahí que el origen del posmodernismo sea vital antes que filosófico, porque responde a una honda inversión de los valores y del ser, donde el origen del valor es la interpretación y ya no las dotes personales ni la superioridad moral ni intelectual.

La civilización moderna con su inversión valorativa y ontológica ejerce violencia contra la realidad misma. Ni la Antigüedad ni el Cristianismo conocieron esta valoración que priva al valor moral y al ser de toda conexión interna con el universo. Si bien es cierto que la lenta y silenciosa falsificación de los valores y del ser comienza en el siglo trece con la economía dineraria, hoy, en cambio, su espíritu del interés por lo útil se ha convertido en espíritu general.

Volvámoslo a decir. El resentimiento ético y metafísico hacia lo absoluto constituye el rasgo más característico del espíritu y mentalidad de la civilización burguesa moderna, y es el último fundamento de la corrupción generalizada que reina en la actualidad. La gran desgracia del mundo moderno es el odio a Dios, la hegemonía de la aversio dei. No es casual que la contemplación religiosa esté unida al amor activo en servicio del prójimo.

En cambio, la filantropía de la modernidad reemplaza la religión del amor y de la gracia por la pragmática religión de la ley. Justamente la teoría moderna de la igualdad del hombre es una negación directa de que en el hombre hay fuerzas imposibles de transformar y, por tanto, constituye una negación categórica de la gracia divina. No es casual que Kant haya eliminado el amor entre los agentes morales. Y con esta vehemencia por el formalismo legalista lo único que se obtiene son neurosis civilizacionales. No sin razón uno de los mejores cristianos medievales, Hugo de San Víctor, llamó “amor de ramera” al amor que quiere fundarse sólo en los beneficios y obras de Dios. En otras palabras, no hay que amar a Dios por su cielo y su tierra, sino al cielo y a la tierra porque son de Dios.

En el pensamiento de Heidegger también está presente esta falta de amor del mundo moderno, porque afirma que el ser no desciende sino que el ente asciende, no hay acto creador sino únicamente participación ontológica. En Heidegger esto es así por su arraigado helenismo, donde la esencia del amor antiguo no crea sino simplemente atrae, el ente aspira del no-ser al ser. En realidad toda la filosofía moderna lleva en su raíz la renuncia al ser y su reemplazo por lo óntico del ente. De ahí, que Nietzsche carezca de razón al afirmar que la moral se base en el resentimiento, cuando en realidad se funda en la eterna jerarquía de valores y en la perennidad del ser verdadero.

 Y así el relativismo moderno sólo está atento al cambio de apreciación del valor y no al valor mismo. Desde este resentimiento metafísico hacia lo absoluto los valores mismos son invertidos y calumniados. No hay duda que el más hondo resentimiento no es la falsificación de la tabla de valores, porque dicha falsificación tiene como base el resentimiento metafísico hacia lo absoluto.

En cambio, en el cristianismo Dios no tiene sobre sí ningún logos, sino que debajo de su acto amoroso está el logos. El cristianismo invierte el sentido del amor antiguo: aspiración de lo inferior a lo superior; con el cristianismo lo superior desciende a lo inferior para hacernos igual a Dios.

Todo lo cual quiere decir que la exégesis metafísica del fenómeno de la corrupción no nos ha conducido descaminadoramente hacia el falso supuesto que el hombre es un ser malo y destinado a la corrupción, sino que, por el contrario, lo que da humanidad al ser del hombre son los valores superiores, es su aspiración anagógica hacia la elevación del ser, y, en consecuencia, lo que da preeminencia al fenómeno de la corrupción es el resentimiento metafísico hacia lo Absoluto. De allí se deriva la inversión de los valores y sus demás manifestaciones empíricas.

Por lo demás, sería de mucho provecho ahondar en los vínculos de los fenómenos elementales de la corrupción, constantemente presentes en el alma humana, con la historia del espíritu y las ideas, valoraciones y formas de espíritu que dominan en cada caso en círculos enteros de cultura. Las grandes formas del espíritu en la historia, donde se expresan las formas ideales y esenciales del alma humana, también delinean expresiones particulares de la corrupción que se han realizado y expresado en el círculo de la cultura china, índica, clásica, cristiana y occidental moderna.

Finalmente, hay que decir que en el mundo moderno no está pervertido el sentimiento de valor sino el impulso hacia el valor. Y es así porque ni hasta el mismo delincuente o corrupto deja de tener sentimiento de valor, pero recubre los valores positivos para que luzcan débilmente y así pervierte el impulso hacia el valor. En esta autointoxicación psíquica y ontológica de la corrupción interviene un aumento de la simpatía y un descenso de la empatía, porque la simpatía es la base de la cohesión social en cambio la empatía es la dirección de la intencionalidad emocional que está en la base del acto moral y del acto de amor. Generalmente esta autointoxicación de la corrupción por simpatía se expresa bajo el triste adagio popular: “Es corrupto pero trabaja”.

V.                 Estrategia filosófica contra la corrupción

 La estrategia filosófica contra la corrupción tiene sus dificultades intrínsecas.
Primero, porque la filosofía es una disciplina teórica que apenas brinda una guía para la acción, y segundo, porque cuando la filosofía es puesta al servicio de la praxis se la subordina y se la convierte en ancilla liberationis.  

Sin embargo, la filosofía como reflexión crítica, conciencia problemática, concepción del mundo y saber de la vida puede brindar luces tanto en el terreno teórico como práctico sobre la estrategia contra la corrupción. No obstante, como el problematismo filosófico es esencialmente intelectual, al implicar un radicalismo en el indagar y en el cuestionar, su radicalismo sin límites suele ofrecer resultados controvertibles. La filosofía no es y nunca ha sido un recetario para resolver los problemas prácticos, pero ello no es óbice para que busque la verdad al margen de la verificación empírica y de la verificación analítica.

En consecuencia, todo lo que en adelante se pueda decir filosóficamente como estrategia contra la corrupción tiene un carácter de validación argumentativa y aserciones categóricas. Por lo demás, hay que tener siempre presente que la filosofía es una forma de saber que vive no sin paradojas y a pesar de ellas, sino en ellas. Y quizá una de sus mayores paradojas sea la oposición entre el progreso entre y el estancamiento en la investigación de la verdad.

Mencionado todo lo anterior sólo basta agregar que la filosofía es una forma de saber que exige una negación dialéctica (antifilosofía verdadera) y no su rechazo o liquidación (antifilosofía falsa).

En este sentido todo lo que vaya a indicar a continuación no deja de tener un carácter especulativo, intuitivo, simbólico y directriz.

De esta manera, nuestro análisis fenomenológico de la corrupción nos conduce directamente al convencimiento de que la salida es invertir los valores del mundo burgués y de la decadente civilización moderna. Y no podía ser de otra forma puesto que lo que da preeminencia al fenómeno de la corrupción es el resentimiento metafísico hacia lo Absoluto. De allí se deriva la inversión de los valores y sus demás manifestaciones empíricas.

Así, la civilización moderna se complace por haber logrado extender el promedio de vida pero cierra los ojos al no querer advertir que ha disminuido la capacidad para gozar de la vida y darle sentido. Es por ello que la estrategia filosófica contra la corrupción debe transitar por las siguientes líneas fundamentales:

1° Provocar un cambio espiritual profundo en la filosofía social, política y económica.

2° En lo económico idear una economía de reemplazo del capitalismo basada en el intercambio y en el salario ciudadano. Con ello se haría retroceder la economía dineraria hasta límites de su extinción y así se eliminaría uno de los elementos eje de la destrucción de los valores superiores. En una palabra, se trata de poner punto final al sistema económico actual que idolatra a un dios llamado dinero.

3° En lo social doblegar el poder del dinero y la usura para que la humanidad en vez de tener “precio” recupere su “dignidad”. La justicia distributiva basada en el amor debe primar sobre la justicia conmutativa basada en el justiprecio. Sólo así se podrá refundar la familia, verdadero núcleo de la formación del impulso valorativo.

4° Fortalecer las posibilidades progresistas y eliminar las tendencias perversas de la técnica que coadyuven a la reconstrucción humana. Así, por ejemplo, es el orden político y financiero actual del hiperimperialismo monopólico privado lo que impide socializar los beneficios de la nueva fase neotécnica de la máquina. Sería un error buscar en la técnica una solución a todos los problemas humanos, pero ella abre nuevas posibilidades para que el pensamiento y la acción humana se desarrollen dignamente.

5° En lo espiritual, la profundidad de la crisis de la civilización occidental expresada en la corrupción reinante y generalizada exige contrarrestar el secularismo extremista de la moderna con una amplia restauración de la filosofía y fe católica. No se trata de alentar una rediviva cruzada sino de re-espiritualizar el mundo para poder vivir el amor de Dios en los semejantes y en toda su creación.

En síntesis, estas serían las líneas fundamentales en la lucha contra la corrupción. Pues sin ir a la profundidad del problema no se alcanzará curarla y menos mediatizarla con meras legislaciones superficiales.

Muchas gracias