SESQUICENTENARIO DE LA COMUNA DE PARÍS
Gustavo Flores Quelopana
Revista peruana de Filosofía dedicada a los temas de metafísica, ontología, antropología filosófica, ética y política con especial énfasis en las categorías de lo anético, mitocrático, hermenéutica remitizante e hiperimperialismo. Contacto: gus_floque@yahoo.com
SESQUICENTENARIO DE LA COMUNA DE PARÍS
Gustavo Flores Quelopana
LEGADO DE MARX
Gustavo Flores Quelopana
Hay quienes piensan que el marxismo está caduco y muerto. Pero el mayor mentís de ello es que vivimos sumidos en la enajenación y el fetichismo de las mercancías. Somos esclavos de las mercancías, nos comportamos como mercancías y nos llamamos libres. ¡Gran paradoja!
Enajenación de la mercancía es ver cómo millones de seres humanos andan hipnotizados con sus celulares, las redes sociales, la ropa de moda, los tatuajes, las ideas de las portadas periodísticas, la jerga coprolálica, etc. Marx fue el filósofo que explicó dicho fenómeno llamándolo la "fetichización de la conciencia enajenada". Su obra cumbre El Capital (1866) es la fundamentación económica de la crítica de la alienación, especialmente de la alienación del trabajo, expresada en sus Manuscritos de 1844, como las tesis del materialismo histórico, que subordina la conciencia a la forma de vida material. Y todo ello encuentra explicación en la teoría del fetichismo en el capitalismo.
Marx distingue dos formas de fetichismo: esencialista (lo histórico es asumido como cosa de la naturaleza) y subjetivo (el ser social lo asume como algo contingente de la subjetividad). El fetichismo es la entrega en cuerpo y alma a la "voluntad" de la mercancía. Pero la mercancía tiene su ser fuera de ella, a saber, en el mercado. La mercancía oculta tres cosas: su origen humano, su origen social y la relación entre productores. O sea, oculta las relaciones sociales que están en su base. La mercancía cobra vida propia porque se comporta como un ser natural con derechos naturales. Pero en el mercado todo es ficción, todo es ilusión. De ese fetichismo no se puede salir sino rompiendo con el mundo de las mercancías.
El fetichismo es intrínseco al capitalismo. Es conciencia falsa porque toma el objeto social como objeto natural. Respetando la vida de la mercancía se condena el hombre a una vida sin esencia. Del fetichismo mercantil brota el fetichismo del derecho y el fetichismo filosófico. El mercado capitalista exige el nacimiento del sujeto libre y autónomo. Los jurídicos derechos humanos tienen su exigencia en el mercado capitalista. Y filosófica la razón autónoma tiene su fuente en la determinación económica.
El fetichismo es ocultación y enmascaramiento del fundamento de la realidad histórico-social. Los DDHH y la filosófica Razón autónoma son fetiches que ocultan el modelo económico hegemónico del capitalismo. Esa verdad alcanzada en El Capital no se la perdonarán jamás las clases explotadoras, simplemente porque desenmascara la realidad de su dominación.
LEGADO DE VOLTAIRE
Gustavo Flores Quelopana
KANT ASPERGER
Gustavo Flores Quelopana
KANT CATEDRÁTICO
Gustavo Flores Quelopana
KANT: SE LE OLVIDÓ CASARSE
Gustavo Flores Quelopana
LA TRISTE PARANOIA DE ROUSSEAU
Gustavo Flores Quelopana
KANT FLEMÁTICO: "SALGA Y RETORNE CON EL BOTÓN COSIDO"
Gustavo Flores Quelopana
LA GRAN PARADOJA DE LA ETICA KANTIANA
Gustavo Flores Quelopana
DIOS COMO POSTULADO MORAL
Gustavo Flores Quelopana
LEGADO DE KANT
Gustavo Flores Quelopana
LA FILOSOFÍA DE LOS NIÑOS SON SUS PADRES
Gustavo Flores Quelopana
ASPERGER Y GENIALIDAD
Gustavo Flores Quelopana
LEGADO PARADÓJICO CARTESIANO
Gustavo Flores Quelopana
LEGADO DE ROUSSEAU
Gustavo Flores Quelopana
Rousseau era desconcertante. En vez de defender y elogiar a las ciencias y las artes sostuvo que éstas habían pervertido las costumbres originarias del hombre. Voltaire es el responsable de caricaturizar a Rousseau afirmando que al leer el segundo Discurso le daban ganas de gatear y ponerse en cuatro patas. En realidad, el estado de naturaleza era un recurso metodológico del ginebrino. Tampoco abominaba la civilización y la cultura, porque consideró que sólo en sociedad nos volvemos ciudadanos y seres morales. Los dos primeros Discursos y la Nueva Eloísa defendiendo el estado de naturaleza es sólo hilo conductor a El Contrato Social, al Emilio y al Vicario Saboyano. No busca retrocedernos a la prehistoria, sino busca una nueva conciliación entre moral y política. El corazón humano es bueno por naturaleza y la razón debe saber escucharla. La política hace al hombre y hay que saber hacerlo con el corazón, que contiene una sabiduría más profunda que las mismas leyes. Por eso opone al giro epistémico cartesiano -pienso, luego existo- el giro sentimental -siento, luego existo- . No es moral, bueno, civilizado ni humano, que exista la opulencia ni la miseria. Las grandes fortunas deben ser gravadas y la clase media fortalecida. Por eso Rousseau es actual, porque hay que sacar a la política de las garras de la corrupción. No hay que ser apolítico, hay que hacer política. Las luces de la razón han sido insuficientes. El neoliberalismo que exacerba el capitalismo salvaje y el feroz individualismo ha destruido la elemental empatía. Pero sin empatía se destruye el tejido social. Por eso la política no es cálculo, sino velar por el bien común haciendo que la razón oiga al corazón. Fue un pensador paradójico y contradictorio. Elogiaba la amistad y pensó la política pero renunció a sinecuras, se describió como un paseante solitario y se volvió un misántropo.
PAPELES PANAMA Y PAPELES PANDORA
Gustavo Flores Quelopana
LA FILOSOFÍA NO ES ESOTÉRICA
Gustavo Flores Quelopana
Alejandro Magno y Aristóteles mantuvieron correspondencia durante años.
En una de las cartas Alejandro le recrimina a su antiguo maestro por haber
hecho público sus escritos esotéricos y le dice “¿en qué nos vamos a
diferenciar de los demás?”. El maestro le responde en el sentido de que la
información no es nada si no se la sabe interpretar correctamente.
Esto me hizo recordar un comentario que llegó a mis oídos al promover la
creación de diversas plataformas virtuales de filosofía. “¿Qué está haciendo? ¿Nosotros
los académicos en qué nos vamos a diferenciar de los demás si todos van a
conocer de filosofía?”. Sería bueno no sólo reiterar la respuesta de Aristóteles,
sino remarcar el carácter democrático que tiene el saber y el conocimiento en
general.
Por lo demás, la difusión del conocimiento filosófico como búsqueda de
la verdad, sólo puede constituir una amenaza para la ideología totalitaria que
no quiere diálogo ni crítica, sino silencio y dogma.
A PROPÓSITO DEL 12 DE OCTUBRE
A PROPÓSITO DEL 12 DE OCTUBRE (I)