sábado, 19 de agosto de 2023

NUEVA RELIGIÓN UFO

                                          NUEVA RELIGIÓN UFO

 


EL fenómeno ovni coincide con su presentación como una nueva religión. Cosa que nos debería llamar la atención. No se trata solamente de contactistas alucinados, sino de mensajes que ordenan organizar una nueva religión ovni. El abordamiento de los aliens no como seres extraterrestres sino como demonios se retrotrae también al destacado escritor estadounidense John Keel (1930-2009), que en su libro Operación Caballo de Troya (1970) sostiene que los movimientos que describen los ovnis, que violan las leyes de la física, no responden a objetos materiales sino inmateriales, y no responde a ninguna tecnología terrestre ni alienígena. Sus formas son de lo más diversas y extrañas, que van desde cubos, platos, triángulos, rosquillas y campanas, hasta objetos en forma cigarros de apariencia metálica, con ventanas, sin ventanas, echando fuego azul de sus colas, expeliendo sustancias misteriosas, y de medusas transparentes voladoras. Los ovnis no son de un modelo único.

Para Keel, además, los ovnis son de naturaleza paranormal y espiritual, porque las experiencias que dejan en los contactados y abducidos son de la misma naturaleza que se presenta en la extensa literatura demonológica. Si fuesen de una civilización superior no estarían apareciendo y desapareciendo de continuo, no preferirían la presencia clandestina y nocturna, tendrían buenas intenciones, mostrarían voluntad de ayudar, hubieran evitado la Primera y Segunda Guerra Mundial, el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, ayudado en las pandemias, contribuido a superar ciertas enfermedades, las guerras la crisis ecológica, alimenticia y energética, pero en su lugar y en la mayoría de los casos sus contactos con humanos son terroríficos y atentatorios contra la libertad individual.  Y su negación de la hipótesis extraterrestre concluye que el Caballo de Troya de dichos demonios es presentarse como visitantes espaciales.  

En realidad, la hipótesis parafísica del fenómeno ovni, que sostiene que es una broma y engaño perpetrado por seres invisibles para asustar, confundir y embaucar a la raza humana viene siendo sostenida desde 1949 con Meade Layne[18], Arthur Clarke, Harol Wilkins, Morris Jessup, Bryant Reeve, Ivan Sanderson y Jacques Vallée. Tratando de dar cuenta de ese 1 o 2 % de casos sin explicación dichos investigadores coinciden en que tomando en cuenta los métodos crueles y malvados que emplean dichas inteligencias con los abducidos se muestra que desean nuestro mal, son verdaderos demonios y que actúan no en un plano físico, sino espiritual. También se reportan casos en que dichos seres de apariencia monstruosa y horrenda, tienen mal olor, se trata de un hedor insoportable que lleva a violentos espasmos y vómitos. Naturalmente que espíritus angélicos no pueden mostrar ni aquella apariencia ni olor, sino que sólo pueden tenerla seres provenientes del infierno. En su afán de confundir en muchos casos producen teletransportación, con parálisis de los relojes y anomalías espacio-temporales. Las víctimas aparecen en otros lugares distantes y con varios días de ausencia inexplicable. Además, pueden producir materializaciones y desmaterializaciones repentinas, atravesar paredes, hacer caer piedras en las habitaciones, provocar incendios, combustión espontánea de personas, provocar torrentes de agua de origen desconocido, pueden flotar en el aire con su apariencia espantosa, pero adoptar cualquier apariencia, incluso de animales. Y todo esto lo han venido haciendo desde el origen de los tiempos.

Siendo Satán y sus demonios seres mentirosos y estafadores, embaucadores y destructivos suelen aprovecharse de personas neuróticas, crédulas e inmaduras. Así el contactado es el estafado y el ovninauta el estafador. El caso de Albert K. Bender es muy significativo para el caso. Bender era un afamado espiritista que en 1952 fundó la International Flying Saucer Bureau con éxito casi inmediato. Pero un año después cerró la asociación sin explicación alguna. Reaparece en la escena ufológica en 1962 con su libro Los discos volantes y los tres hombres, allí cuenta que fue víctima de fenómenos paranormales, entre ellas, la aparición imágenes terribles, pavorosas, y de entidades extraterrestres, que dejaban un terrible olor. Hasta que víctima de un secuestro, le insertan minúsculos objetos en el cuerpo, hasta que le explican que vienen de un planeta externo al sistema solar, habitados por seres muy diferentes a los humanos, extremadamente avanzados tecnológicamente y -he aquí lo más sintomático e interesante- privados de todo tipo de religión. O sea, presentaban al ateísmo como el estadio espiritual más avanzado de una civilización tecnológicamente muy desarrollada. Y esto es más importante que reparar en el aspecto terrible de dichos seres y en su vinculación con la presencia de fenómenos paranormales. El ateísmo doctrinal y el ateísmo práctico no es que sea la ideología del demonio, al contrario, él cree en Dios, pero es ángel rebelde. De modo que emplea la propagación del ateísmo como táctica para apartar a la humanidad de su Creador y así facilitar su ataque vengativo.

Esto es lo que ha hecho pensar al astrofísico e investigador de fenómenos ufológicos Jacques Vallée, en su libro Emisarios del engaño, que detrás de este fenómeno hay una verdadera manipulación de masas que busca crear una nueva religión. Vallée fue inicialmente defensor de la hipótesis extraterrestre hasta que en 1969 cambió de opinión y adoptó la hipótesis parapsíquica. Su libro Pasaporte a Magonia es la primera vinculación que hizo entre ovnis, movimientos religiosos, demonios, ángeles y fantasmas. Esto lo hizo postular la hipótesis multidimensional, esto es, que los supuestos extraterrestres podrían coexistir con los humanos más allá del tiempo y del espacio. Y por ello no son detectados. Para Vallée los ovnis son reales, pero no representan a viajeros espaciales, sino que son seres de otra dimensión, fuera del espacio-tiempo. Luego extendió el fenómeno ovni a las apariciones marianas y a las revelaciones de Joseph Smith. Por ello concluyó que este fenómeno religioso no debe ser manejado por teólogos.

En realidad, la hipótesis parafísica de Vallée parecía bien encaminada cuando superó la hipótesis extraterrestre, pero cuando derivó hacia la hipótesis multidimensional termina sustituyendo primero a los viajeros espaciales por seres parafísicos (ángeles, demonios, fantasmas), y luego, reemplazando a éstos por seres multidimensionales con capacidad para manipular el espacio y el tiempo. Habla de una inteligencia detrás del fenómeno ovni que manipula socialmente engañando a los humanos con seres espaciales. Su sospecha es que el propósito final de este engaño es promover el cambio de creencias religiosas. Cosa que queda confundida y oculta por la participación de charlatanes y de la ciencia ficción. Finalmente aboga por la participación más activa de la ciencia en el fenómeno ovni.

En suma, su aporte es que considera un engaño la hipótesis extraterrestre promovida por el contactismo y las sectas ovni; y su limitación es no precisar que aquellos seres multidimensionales son demonios. Esto hace perder un poco de vista que el objetivo fundamental de aquellos seres es promover una nueva religión. Lo que queda en evidencia flagrante en el gran fraude del caso Ummo. Al final, en 1993, José Luis Jordán confesó que todo se había tratado de un experimento psicosocial para medir la credulidad de la gente y la estupidez humana sin límites. Incluso J.J. Benítez salió burlado, como otros gurús platillistas, porque lo consideró auténtico. Por treinta años se consideró el caso como verídico. Incluso se llegaron a formar sectas que tatuaban el símbolo en los niños y los inducían a la homosexualidad. Todo fue un fraude. 

Esto hace que sea plausible que el fenómeno ovni sea confundido con fenómenos naturales, artefactos humanos y fraudes de sectas religiosas. Pero el verdadero fenómeno ovni es un fenómeno parafísico y parapsíquico producido por los demonios, y por ello debe ser considerado una rama de la demonología. No es casual que cuando dichos seres dan un mensaje religioso traten de presentar a Jesucristo como un extraterrestre, a Dios como una energía cósmica, a la Virgen María como la que fue hibridada por un extraterrestre, nunca hablan del Cielo, el Purgatorio, ni el Infierno. Tampoco es casual que expidan mal olor, tengan aversión a las cosas sagradas y su presencia resulte traumática y violenta para sus víctimas.

Que dichos seres nunca hablen al contactado sobre el Cielo, el Purgatorio y el Infierno queda testimoniado por la mística austriaca María Simma (1915-2004). Simma fue una gran mística que recibió el don de Dios de recibir las almas del purgatorio. Eso no era espiritismo, porque ella no las invocaba, sino que las almas venían a ella. Pero un día preguntó a un alma del purgatorio si existía vida inteligente en otros planetas, y ésta dijo que no. Lo cual no significa que los avistamientos no sean verdaderos, sino que son obra de Satanás. De estos tres destinos espirituales nunca se pronuncian los supuestos extraterrestres, porque como demonios que son están en el infierno para toda la eternidad. E inculcando la religión de adoración de los extraterrestres como dioses, consiguen hacer pensar a los hombres en un paraíso galáctico hipertecnológico donde vivirán felices e inmortales para siempre junto a seres superiores.

Hay una experiencia del Padre exorcista Giuseppe Tomaselli, referido en su libro La gran bestia es inteligente[19], donde pregunta al demonio Astort, en nombre de Jesús, si los platillos voladores son obra suya, a lo que responde que no, que son asteroides, pero que ellos, los demonios, hacen creer que son ovnis. Y que los contactados son hijos suyos. A partir de aquí no cabe duda que las supuestas razas alienígenas no son más que demonios que adoptan diversas formas. Ahora se entiende que el demonio le haya respondido que aquello de las confederaciones galácticas es falso e inexistente, y que en otros planetas no había humanos. En conclusión, los demonios querían acabar con la Biblia sin quemarla, haciéndose pasar por extraterrestres. Al Padre Tomaselli ya no le quedó ninguna duda, los alienígenas eran demonios.

Por ello, aquella versión del ufólogo conspiranoico Bob Lazar que la marina estadounidense posee el elemento combustible 115 y que el gobierno está haciendo en el Área 51 tecnología inversa de ovnis capturados, como naves de propulsión de campo que crea una distorsión en el espacio-tiempo, donde el espacio se deforma, y el ingrediente crucial es un elemento que aún no existe en la tabla periódica, el elemento pesado 115, como combustible que hace posible el viaje interestelar, es pura fantasía y especulación. Lo que Lazar quiere dar a entender es que, si la marina estadounidense tiene naves de tecnología inversa, con esta fuente combustible para viajes interestelares, entonces hay ovnis de hechura humana. Pero, además que Lazar es un mitómano compulsivo confirmado, pues no existe documento alguno que confirme que trabajó para el gobierno estadounidense, ni los documentos que acrediten los títulos que afirma que obtuvo en dos universidades de ese país, terminó afirmando que participó en reuniones que describen la participación histórica desde hace diez mil años de seres extraterrestres (Grises) con la Tierra, y que provienen de Zeta Reticuli. Es significativo que en 1990 haya sido procesado por proxenetismo y se le ordenó someterse a psicoterapia. Todo indica que Bob Lazar es víctima de sus propios demonios.

Del mismo talante es el caso del ex agente de inteligencia David Grusch que el día 12 de junio del 2023 se armó todo un estrépito porque daría a conocer los lugares donde el gobierno norteamericano tendría restos de naves de origen extraterrestres. Fue todo un montaje mediático que buscaba proseguir con el encubrimiento de la desastrosa política internacional del presidente Biden, y crear una cortina de humo de tres cosas puntuales: 1. La nueva tecnología militar supersecreta, 2. el estrepitoso fracaso de la contraofensiva de los nazis de Kiev, y 3. la inevitable nueva derrota militar estadounidense en Ucrania. Propósitos nada inocentes y nada extraterrestres en medio de la imprudente y desatinada III Guerra Mundial que se desarrolla. Otro fraude más.

Si los supuestos aliens no hablan de las tres dimensiones espirituales ¿se harán presentes en las experiencias cercanas a la muerte?

El psiquiatra y doctor en medicina Raymond Moody se hizo famoso por su libro publicado en 2017, Reflexiones sobre la vida después de la vida. Allí cuenta la entrevista de más de tres personas que habían tenido experiencias próximas a la muerte. Todos relatan la presencia de Jesús como Dios, y que no aparecen los extraterrestres de ninguna de sus supuestas razas. Ahora se comprende mejor por qué los susodichos seres espaciales no hablan del Cielo, el Purgatorio ni del Infierno. Simplemente son un fraude y engaño del demonio. Lo mismo consigna la psiquiatra y especialista en estudios sobre la muerte Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) en su libro La muerte un amanecer (1983), después de estudiar veinte mil casos habla de una luz a través de un túnel y que a medida que uno se aproxima más aquella luz brilla blanca más hasta sentirnos llenos de amor y alegría indescriptible de estar en presencia de Cristo o Dios. Aparecen otros seres que guían y ayudan, y que la Iglesia denomina ángeles guardianes, también la presencia de seres queridos que ya abandonaron esta vida. Como observamos no hay extraterrestres por ningún lado, y no podía ser de otro modo, porque a todas luces éstos pertenecen al camino de la oscuridad y no de la luz. El mismo testimonio comparte del doctor Melvin Morse en su libro Últimas visiones. Significados y enseñanzas de las experiencias previas a la muerte (1996), donde sobre una amplia muestra de casos se destaca el hondo sentido espiritual que tienen estas visiones previas a la muerte que van desde premoniciones, encuentros angélicos hasta experiencias místicas. Pero no hallamos nada de encuentros con los fraudulentos seres espaciales. Todo lo cual les proporcionó a estas personas una nueva orientación en su vida. Se cuenta el caso de un delincuente que inconsciente en la ambulancia vio el rostro de sus amigos que habían muerto en la calle lanzando horribles gritos de dolor. Recuperado abandonó su vida delictiva y se ordenó ministro.

Esta casuística, a la que se puede añadir a los muertos que reviven en el quirófano contando lo mismo, es bastante elocuente para entender que la nueva religión promovida por los seres del espacio no es, sino que otra tramoya urdida por el infierno. Por ello, no es extraño que los fundadores de sectas ufológicas terminan promoviendo la libertad sexual, o sea, muestran la misma obsesión por el sexo que manifiestan los supuestos aliens en las abducciones. Prueba suficiente que esos supuestos mensajes extraterrestres anticristianos y ateos son invento del demonio. Michio Kaku y Avi Loeb, junto a otros estudiosos del tema, deberían reparar en estas evidencias que resultan siendo más que significativas para descifrar la realidad del fenómeno ovni. El fenómeno ovni es real, pero no se trata de tecnología superavanzada de una civilización estelar, tampoco de tecnología terrestre, sino de engaños e ilusiones del demonio. No menos significativo es que la abducción pueda ser detenida invocando los nombres sagrados.

COPROPLALIA (reseña)

 

LA COPROLALIA es la tendencia patológica a proferir obscenidades. Nace del odio, el abuso, la ira, la frustración, el resentimiento, el dolor, la falta de superación personal. Antes era el lenguaje de los delincuentes, pero desde la pérdida de los valores y la destrucción cultural bajo el capitalismo posmoderno del Occidente liberal la coprolalia se volvió en lenguaje de la vida cotidiana. La coprolalia generalizada refleja el carácter gansteril de la sociedad, la adopción de lo delincuencial como moda -de ahí que prolifera el tatuaje-, la disolución de las normas morales, la transgresión permanente de la moral pública, la corrupción normalizada, el libertinaje sexual y la anomia. En los medios de comunicación la coprolalia se expande por doquier y sin pudor alguno. Países, como en España o Argentina, la coprolalia se volvió en moneda corriente. La coprolalia expresa una ruptura normativa interior que refleja el deterioro social acentuado.

viernes, 18 de agosto de 2023

GENERACIÓN IDIOTA (reseña)

 

La pesadilla de nuestro tiempo se llama "el idiota", como aquel que confunde su autopercepción con la realidad externa. Pero la Generación idiota es lo que más conviene al poder imperante
Este es un libro (2023) iluminador en medio de una sociedad que busca siempre lucir, pensar y conducirse como adolescente. Hoy ni los viejos ni los adultos tienen el poder. Tal cosa pasó a los adolescentes. Pero esta situación -cosa que no señala Laje- acontece en plena decadencia del hegemónico imperialismo norteamericano.
La sociedad intergeneracional ha desaparecido y en su lugar se impuso la sociedad de la generación idiota. La cual tiene como eje el triunfo de la mentalidad adolescente. El idiota posmoderno es narcisista y ensimismado y confiere a sus emociones la verdad absoluta. Es el pináculo del idealismo subjetivo.
Pero la sociedad adolescéntrica va a la deriva, porque su característica es el extravío del sentido de la vida, la diversión y la crisis de identidad. El idiota por antonomasia es el nihilista, que compensa la falta de sentido con las drogas, el suicidio y la sexopatía. Además, le caracteriza la frivolidad de la moda, la farándula y la narcisista digitalización. En la generación idiota la socialización ya no se efectúa en la familia sino en la escuela y la universidad, como simples correas de trasmisión de la enajenación idiota. Todo lo cual desemboca en el Estado como Gran Niñera en el orden globalista.
Lo paradójico es que Agustín Laje (1989) busque una Nueva Derecha que se sustraiga al idiotismo político y al orden establecido sin salir del capitalismo imperialista que le dio origen, la promueve y la desarrolla. Es un rechazo del capitalismo posmoderno y un retorno al capitalismo nacional. Su rebeldía anti-idiota es de índole cultural (volver a la libertad, la tradición y la patria), pero se sobrentiende que ello equivale a un retorno al capitalismo salvaje del pre-imperialismo yanqui. En suma, su aguda crítica a la generación idiota no llega a una culminación de crítica radical porque su adhesión al capitalismo, que origina dicho mal, se lo impide.
El significado social más profundo del imperante adolescentrismo es el deseo de perpetuidad o detener el paso del tiempo de un sistema social que ve cercana su propia muerte. Volviéndose adolescente el sistema se autoengaña creyendo evitar su momento finisecular. Es la propia sociedad de consumo capitalista la que genera al idiota posmoderno, el cual se reconstruye a través de la apariencia. Es la decadencia y descomposición del imperialismo liberal actual el que necesita producir a este tipo de idiotas, egoístas, individualistas y narcisistas y manejables por el mercado.

AGROGLIFOS Y CONTACTISMO

                                      AGROGLIFOS Y CONTACTISMO

Algo parecido con la abducción y las mutilaciones sucede en lo misterioso con los agroglifos[12] o círculos en los cultivos de trigo y maíz, que, aunque se ha probado que pueden ser hechos por humanos, no obstante, hay una gran parte de ellos que tienen origen desconocido y con mensajes bastantes elaborados para ser de simples bromistas aficionados. Pero si fuesen de verdaderos seres espaciales qué sentido tendría que se dedicasen a dibujar agroglifos en vez de ayudar con los urgentes problemas que tiene la humanidad. Realmente ninguno, lo cual pensar que sean hechos por demonios que buscan despistar a la humanidad con falsos mensajes.

Más de diez mil círculos han sido reportados en diferentes partes del mundo. Los creyentes en fenómenos paranormales lo han atribuido a seres extraterrestres. Pero, ¿Por qué los propietarios dan testimonio de su aparición repentina y que parecen haber sido creados en la noche? ¿Por qué otros han visto volar ovnis en la zona? ¿Por qué se incorporan formas figuras de gran tamaño y complejidad con características matemáticas y científicas? ¿Qué otra necesidad, sino la de confundir, podrían tener aquellos seres que hacen semejantes figuras? ¿Para qué dejar huellas electromagnéticas en las plantas? ¿por qué permitir que las plantas emitan radicación residual? ¿Por qué se han relacionado con bolas de luz que serían inteligencias que las producen? ¿Por qué los diseños complejos incluyen la proporción áurea, el conjunto de Mandelbrot y la curva de Koch, todo lo cual para su elaboración exigiría para los humanos instrumental topográfico?

Las abducciones, las mutilaciones y los círculos en las cosechas tienen algo en común, a saber, el misterio que causa intriga y temor. Algo que está muy lejos de las prácticas del mundo de los ángeles, pero que caracteriza muy exactamente el mundo de los demonios. La abducción parece satisfacer su deseo de hacer sufrir al hombre física y mentalmente, las mutilaciones parecen dirigidas a saciar su sed de sangre, algo muy común manifestado en las religiones antiguas muy influenciadas por demonios, y los círculos en las cosechas parecen estar orientadas a confundir la mente humana haciendo creer en supuestos mensajes de seres siderales. Como si tuviera sentido que seres del espacio vinieran desde tan lejos para dejar mensajes en las cosechas en vez de entregarlo directamente a las autoridades de la Tierra. Realmente cuesta creer que una broma de tan mal gusto haya sido tomada en serio por las religiones ufológicas. Lo que hace pensar en la situación espiritual y mental de los líderes de aquellas sectas platillistas. Es evidente que el contactismo tiene que ver con el deterioro lógico y de la razón, y en la manipulación descarada de la credulidad y estupidez creciente de la gente.

Si el demonio pudo presentar a Jesús en el desierto todos los reinos de la tierra para tentarlo, pero fracasó,[13] ¿cómo no podría producir abducciones, mutilaciones de ganado y círculos en los cultivos con diseños complejos? Toda la evidencia responde a un mundo espiritual que sostiene una guerra muy antigua de Satanás contra Dios y sus ángeles, que ya fue derrotado, pero aún busca descaminar al hombre. Su enorme actividad en esta época responde a que se le acaba el tiempo y llega la hora de su fin. Sólo una mirada con sentido escatológico puede hallarle sentido a todo este proceso, pero la mentalidad moderna tiene la desventaja de atender sólo los medios y no los fines. La racionalidad funcional de la modernidad es una limitación que condiciona el pensar científico-técnico, centrado como está en el ente y no en el ser tiende a dar cuenta sólo de empírico, lo útil y lo práctico.

Es por ello que la mentalidad moderna desactiva el sentido de lo divino y tiende a juzgar todo desde el punto de vista naturalista, material y fáctico. Sólo en su fase terminal la modernidad se vuelve contra su propio principio subjetivo, abandona lo antropológico para volverse contra lo natural a favor de la artificialidad, lo antinatural y convertir todo en producto de la cultura. El apogeo del mito culturalista -que niega las esencias para proclamar el constructivismo de las existencias- coincide con el auge de la inteligencia artificial, y la intensificación de la actividad demoníaca en la historia.

En otras palabras, se intensifican las acciones del maligno porque en el mundo actual trabajan como factores a su favor la ruina moral, el consumismo, la narcomanía, la crisis de caridad, el hedonismo, el nihilismo, el materialismo, el orientalismo, la hechicería, la disolución en la divinidad, las sectas satánicas. Por ejemplo, desde 1966 en Estados Unidos existe la Iglesia de Satán, con un Sumo sacerdote que proclama el inicio de su reino. La Biblia satánica acusa fieramente al cristianismo de reprimir a la humanidad y no permitir pensar a millones de personas. Recuerda muchos pasajes de los ataques de Nietzsche al cristianismo, no en vano fue autor de El Anticristo.[14]

Pero también existe el Templo de Set y el Templo del Vampiro. Ninguna se ha convertido en un movimiento de masas, aunque tienen sedes y adeptos en todas partes del mundo. Ciertamente que el demonio siempre busca ocultarse y finge, incluso puede provocar visiones y sueños con el Señor, la Virgen o algún Santo, para hacer creer que se está liberado, pero en estos tiempos se hace más frecuente su manifestación ufológica por el ateísmo práctico, la vida de pecado, y la disolución moral en que se vive. Esto hace pensar que nos acercamos al Final del Mundo, al menos tal como lo conocemos.

Al menos esto da que pensar el libro Piercing the Cosmic Veil (Descorriendo el velo cósmico) de Jason Dezember & Joseph Jordan. Esta obra publicada en 2020 ilustra numerosos casos de abducción en que la misma fue detenida mediante el rezo, el pronunciamiento del nombre de Jesús y la invocación de la Virgen María. Lo que demostraría la naturaleza demoniaca del fenómeno ovni de la abducción. Muchas de las personas abducidas han tenido experiencia espiritista, ocultista, brujería, cartomancia, drogas, meditación, contactismo, satanismo. Pero lo importante es que el libro consigna que con el nombre de Cristo la abducción puede ser detenida. Nos preguntamos, entonces, qué tipo de seres deben ser aquellos que huyen ante el pronunciamiento de los nombres sagrados. Sin duda, no pueden ser ángeles, sino demonios disfrazados de extraterrestres. ¿Por qué sucede esto? Sencillamente porque la plegaria, los nombres y las imágenes sagradas tienen importancia protectora. Es lo mismo que el Padre Peña nos hacía notar en su libro Los extraterrestres el gran engaño diabólico, cuando consignaba que dichos seres emprendían las de Villadiego al rezar y oír el nombre de Cristo. Y también nos hace recordar lo que afirmaba el exorcista el Monseñor Emmanuel Milingo cuando decía que nada hay más poderoso contra el demonio que el nombre de Jesucristo.

Entonces, aquí hallamos la respuesta a lo que John E. Mack señalaba a la abducción como experiencia traumática de origen desconocido. Sencillamente su origen no es tan desconocido porque al orar y pronunciar el nombre sagrado dichos secuestradores se ausentan atropelladamente. Pero ya lo habíamos indicado, el psiquiatra no podía darse cuenta del origen demoníaco de dichos seres porque está desprovisto de la interpretación espiritual en su enfoque positivista.

La cosa lejos de ser baladí es decisiva para comprender la naturaleza del fenómeno ovni. El Pentágono da a entender que existen, que son reales, que no sabe lo que son, pero que no son peligrosos, porque con la tecnología que muestran si quisieran hace tiempo que nos hubieran exterminado. Lo cual es un juicio totalmente erróneo, pero adecuado a la mentalidad descreída de nuestro tiempo. Juzgan que no son peligrosos porque no nos exterminan a pesar de la superioridad demostrada. ¿Pero acaso el demonio busca el exterminio físico? No, claro que no. Por ejemplo, el poseído padece de males físicos, principalmente en la cabeza y estómago, blasfema mucho, da respuestas profundas, hablan lenguas desconocidas, pero el diablo no busca nuestro dolor físico, sino que el alma se sienta derrotada y abandonada por Dios, lo que busca es que el hombre pierda la fe, deje de creer en la resurrección y la salvación. Es por ello que no nos exterminan. Su exterminio no es físico, sino espiritual.

El demonio ataca de dos formas: ordinaria (la tentación) y extraordinaria (sufrimientos físicos, posesión, vejación, obsesión, infestación, y sujeción). Ahora la ufología se viene a sumar a sus formas extraordinarias de ataque. Por eso más arriba hemos afirmado que la ufología es una rama de la demonología, porque a todas luces no están presente ángeles ni seres espaciales sino demonios. Al gran homicida, engañador y embustero sólo le interesa la perdición de nuestra alma. Esto no es tan difícil de entender, pero el Pentágono no está interesado en sutilezas ni verdades teológicas, sino en peligros materiales a la pregonada seguridad nacional. Nada de esto debe hacer pensar que el poder de Satanás es ilimitado, al contrario, el Plan de la Creación está orientado a Cristo, el cual ya lo derrotó, sólo que al final de los tiempos se muestra activísimo en su sed de venganza. Pero nada hay que temer con Cristo, la Virgen María, los Santos y los ángeles.

Los oficiales de la Fuerza Aérea norteamericana Nelson Pacheco y Tommy Blann atendiendo al tema de la abducción en su libro Unmasking the Enemy (Desenmascarando al enemigo) afirman taxativamente que los extraterrestres son demonios obsesionados con el sexo y la supuesta hibridación de la raza humana. Los males que producen van desde los cambios psicológicos, perturbaciones parapsicológicas, dolores físicos, hasta la destrucción de la familia. En muchos afectados la abducción induce a la práctica de la brujería, el espiritismo, incurren en herejía, oyen voces. Pero la señal más importante es que aquellos seres muestran aversión a las cosas sagradas. Por último, la mayor parte de contactados y abducidos han tenido una práctica anterior de ocultismo, lo cual termina dañando su salud y de la de su familia.

Nuevamente aquí destaca la gran farsa que representa su enmascaramiento como alienígenas de seres que son abiertamente demonios. ¿Qué interés tendrían seres del espacio tan avanzados en hacer hibridación y obsesionarse con el sexo? Su ataque sexual y el secuestro forzado coincide con la forma de agresión extraordinaria que tiene el demonio. Otra señal clara es que induce a la víctima hacia el ocultismo. La Biblia advierte que el ocultismo es una forma de abrir la puerta a los espíritus malvados.

Conozco personalmente a supuestos contactados que lamentablemente han caído en el ocultismo. Ellos practican ingenuamente el contactismo creyendo que les responden seres galácticos en vez de demonios. En la religión ovni el contactismo es la creencia en la posibilidad de contactar con supuestos extraterrestres para recibir mensajes generalmente telepáticos.[15] El caso examinado por Benjamín Zeller es paradigmático porque se trata del suicidio ritual en masa de treinta y nueve personas ocurrido en marzo de 1997 en el Rancho Santa Fe, California, como culminación de veinte años de preparación de la secta ufológica contactista. Buscaban trascender y ascender a los cielos en un ovni. El grupo fue resultado de una mezcla de evangelismo, Nueva Era, ciencia ficción y ovnis. Zeller no lo dice, pero su exposición deja bien sentado de que se trata de un revival del paganismo religioso. Justamente en el aggiornamento del paganismo religioso se oculta el demonio, feliz en su esfuerzo por destruir al cristianismo.

No hay que tener dos dedos de frente para preguntarse si acaso seres galácticos tendrían necesidad de inducir un suicidio ritual para llevárselos. Claro que no. La sangre y las almas de esos humanos eran el objetivo del demonio disfrazado de alienígena. El grupo Misión Rama del contactista peruano Sixto Paz también se caracteriza por citar a los de su grey en un lugar y hora determinada para ver luces-ovnis en el cielo, generalmente en un lugar llamado Chilca. El suceso realmente acontece, lo que nos hace pensar que existan contactistas que reciban mensajes telepáticos de estos seres que se hacen pasar por extraterrestres, pero que son en realidad demonios. No es casualidad que Paz Wells sea autor de varias obras donde dichos seres son presentados religiosamente como nuestros “Hermanos Mayores” o “Guardianes siderales” a los cuales se debe adoración.[16]

Ahora bien, siendo la ufología una rama de la demonología no se quiere decir que los contactados necesariamente lo sepan, sino que más bien son engañados por el maligno haciéndose pasar por seres intergalácticos y los contactados lo creen. Pero el contactismo desarrolla una facultad parapsicológica en que el se puede invocar y también recibir el llamado de estas fuerzas oscuras. En una palabra, el contactado es generalmente víctima del engaño del maligno, y termina siendo un instrumento. Generalmente el contactista se vuelve esclavo de los contactos con el demonio. Pero, desde luego, tampoco se puede descartar que haya contactados que sepan la verdad del fraude, y simplemente sacan provecho material del engaño, sin reparar en el daño espiritual grave que se infligen. Simplemente el contactismo es peligroso y no se debe practicar, porque en vez de ser comunicación con seres siderales -que no existen- son seres demoniacos los que acuden.

Rodrigo Bravo Garrido en su libro Los extraterrestres han muerto. Tomo I: El mito ovni-ET, contactismo y abducciones (2019) estudia la llamada “Era Moderna de los Ovnis”, como subcultura muy potente y de gran influencia en todos los medios de comunicación, redes sociales, que promueve la creencia de que los ovnis proceden de un origen inteligente y de fuera de nuestro planeta. Después de setenta años de que el piloto civil, Kenneth Arnold, denunciara en 1947 la observación desde su avión de nueve objetos que surcaban extrañamente el cielo en el estado de Washington, se ha formado una base de credos, actividades comerciales, películas, series, animes, que han llevado este mito a la unificación del concepto “ovni” con “extraterrestre”. Y así se forjó la ufología. Lo que el autor trae es abundante información sobre contactados, abducciones y avistamientos que caracterizan la Era moderna de los ovnis, y que en realidad estamos ante la Era moderna de los demonios disfrazados de alienígenas. Pero un sereno e imparcial análisis permite darse cuenta que los extraterrestres han muerto para que los demonios vivan, y junto a ellos también lo haga lo coartada militar de desarrollo de armas secretas por parte del imperio norteamericano.

Ambas conspiraciones coinciden en el fraude, las dos se hacen pasar por extraterrestres, cada cual, con un propósito distinto, pero que al fin y al cabo redunda en el beneficio de cada uno. El mundo simplemente ha sido engañado por una farsa preternatural y humana. Y esto justamente ocurre en el momento preciso de la historia en que las potencias se espían para enterarse del desarrollo del arsenal atómico de cada quien, y en el que la humanidad entra en una profunda crisis de valores, pierde la fe, deja de creer en el alma, su preocupación gira en torno a frivolidades, se vuelve superficial, le resulta más obsesivo preocuparse por el cuidado del cuerpo, la dieta, el gimnasio, idolatra el sexo, el placer y el dinero. Camino llano para el mal.

Hay quienes simplemente buscan convencer de que los extraterrestres son reales.[17] Pero ante la inconsistencia de las evidencias sobre ovnis hay autores que niegan su realidad y declaran que simplemente se trata de una fantasía urdida por personas expertas en la literatura y ciencia ficción, en edición de fotografías y videos trucados, porque hasta el momento no existe ninguna prueba definitiva de su existencia. Este es el punto de vista de un autor como Gabriel Benítez en su libro ¿Son reales los extraterrestres?  Y, en realidad, se cae en el mero escepticismo cuando solamente se toman en cuenta las pruebas materiales, que por lo demás no se encuentran, y se omite el análisis de otro tipo de fenómenos como la abducción, el contactismo, mutilaciones, agroglifos, cuya fenomenología exige para su mejor esclarecimiento un abordamiento filosófico-teológico. Si fueran los aliens unos seres venidos de una civilización tecnológicamente super desarrollada en vez de volar en sus ovnis mariposeando en el cielo, dejar dibujitos en las cosechas, secuestrar y hacer experimentos sexuales en sus víctimas, y mutilar ganado, podrían haberse comunicado con el Secretario General de las Naciones Unidas dejando un mensaje o mostrándose benéficos con la humanidad ayudando en algún aspecto. Pero nada de esto ha sucedido. Por qué, sencillamente porque no son extraterrestres, sino simplemente son demonios, sin ningún interés por socorrer la plaza de la humanidad. 

El fenómeno ovni es un terreno tan resbaladizo que se puede caer en dos sombríos extremos unilaterales, a saber, el dogmatismo radical, que deriva en la religión ufológica de los gurús y contactistas; y el escepticismo radical de todo tipo de investigadores que sostienen que se trata de pura broma y fantasía de ficción. Más matizado es el escepticismo moderado, que descartando la existencia de extraterrestres por falta de evidencia material, sin embargo, se abre a su fenomenología para enfrentar la explicación de otros casos para descubrir que se trata de un fenómeno espiritual.

jueves, 17 de agosto de 2023

ABDUCIDOS, MUTILACIONES

                                           ABDUCIDOS, MUTILACIONES


¿Qué clase de seres avanzados podrían ser aquellos que abducen o secuestran a sus víctimas para realizarles supuestamente experimentos sexuales o genéticos? ¿No es la abducción una segunda prueba de que se tratan de demonios en vez de extraterrestres?

La ufología se llama abducción al secuestro de un humano por seres extraterrestres que toman el control de su cuerpo para hacer experimentos en su propia nave espacial. Desde los años 1950 son descritos estos casos y tras retornar de la abducción algunos presentan cicatrices, objetos metálicos dentro del cuerpo, reiteradas pesadillas, fobias a olores, ruidos u objetos, sinagesia o sensación traumática. El caso del maderero Travis Walton en 1975 es uno de los más famosos. Sus detractores intentaron demostrar que todo de trató de un fingimiento para sacar provecho económico. Otros, como como el escritor de ciencia Michael Shermer, sostuvieron que Travis Walton no fue secuestrado por extraterrestres y que basta el poder del autoengaño para explicarlo. Al fenómeno de abducción se asocia la fenomenología del Tiempo perdido y Parálisis de sueño, todos accesibles mediante hipnosis.

El reconocido cosmólogo y astrofísico Carl Sagan escribió expresamente un libro, El mundo y sus demonios, para demostrar la superioridad del método científico y refutar la nueva ola de credulidad, superstición, prejuicios e irracionalismo que amenaza a la civilización científico-técnica[9]. En su cruzada arremete contra ovnis, abducciones, inteligencia extraterrestre, curanderismo y otras falacias. Quizá un punto cuestionable en su enfoque sea que no relaciona el pensar acrítico con el tipo de hombre funcional que crea el capitalismo, y tampoco explica el tipo de espiritualidad no religiosa, ni trascendente que promueve la ciencia. Eso lo hace en su momento Charles Taylor en su obra La era secular.[10]

Pero el punto que nos interesa aquí es que Sagan niega rotundamente que los casos de abducción sean ciertos, tratándose solamente de historias inventadas para romper la aburrida rutina de la vida cotidiana y sentirse mejor al ser elegido por seres superiores. Además, dice, es fácil inducir recuerdos lúcidos totalmente falsos. Concluye su crítica afirmando que existen paralelismos entre las apariciones marianas y las abducciones de extraterrestres. Para Sagan las abducciones son falsas.

Para el estudioso británico John Rimmeren en su obra The evidence for alien Abduction (1984) ha ocurrido sobre seres humanos sanos, normales, y no interesados en el problema ovni. De la misma opinión son otros expertos en regresión hipnótica. Lo curioso es que las historias de abducción se han incrementado después de que la cultura popular se ve invadida por historias de extraterrestres.

No obstante, esto no es del todo cierto. Existe un antiguo manuscrito chino del siglo dieciséis que describe una abducción extraterrestre. Escrito en 1528 describe un encuentro cercano del tercer tipo. Es la historia de un albañil de un pueblo que ve una luz que se detiene en el cielo y decide ir a investigar. Ve una gran luz muy intensa del tamaño de una casa, que cambia de color y que flota a unos cincuenta metros sin hacer ruido alguno. El albañil siente gran temor y se desmaya. Al despertar con gran escalofrío logra identificar algunos astros, no ve ningún ser humano, pero sí seres demoníacos que lo rodean y le hablan en lengua incomprensible. Se vuelve a desmayar, pero poco tiempo después despierta en su casa y se entera que había estado ausente durante un año. Como prueba de lo acontecido mostró una cicatriz roja en su pecho. Esta historia fue autenticada por el Ministerio de Cultura chino junto a otras quinientas páginas de la era de la Dinastía Ming. Otros sostienen que los casos de abducción en la antigüedad no son tan infrecuentes como se piensa, y que los podemos encontrar en la Biblia (Ezequiel, Elías) -lo que nos parece inadecuado para el caso-, en dracmas fenicios y otros. En cualquier caso, dicha historia china prueba que las abducciones no son un fenómeno moderno como algunos piensan. ¿Pero pueden tratarse episodios psicóticos?

Ahora veamos la opinión sobre la abducción de John E. Mack, profesor titular de la Universidad de Harvard y ganador del Premio Pulitzer. En 1994 publicó el libro Abducidos, tras estudiar unos cien casos de abducción postuló la hipótesis de que se trataban de personas mentalmente sanas que se han enfrentado a experiencias traumáticas de origen desconocido. Registró mediante la hipnosis regresiva que todos los abducidos son secuestrados y sometidos a experiencias dolorosas contra su voluntad por supuestos extraterrestres que dicen telepáticamente estar creando una nueva raza de seres híbridos, y por ello los abducidos sufren procedimientos intrusivos sexuales. Los abducidos testimonian sentir terror ante estos seres que no parecen tener sentimientos, por momentos son translúcidos y que presentan a los humanos imágenes apocalípticas del planeta Tierra. Una cosa que Mack cuida mucho es desmentir que la hipnosis regresiva sea siempre sugestión o inducción de falsos recuerdos. No siempre es así, aunque puede serlo.

Lo que llama mucho la atención en su estudio es que los abducidos cuenten historias similares que siguen un mismo patrón, como si no fuese una invención subjetiva de la mente, sino un hecho objetivo realmente vivido. Si cien personas abren una puerta y dicen ver un gato no es que estén sugestionadas, ni que quieran llamar la atención, ni que estén viviendo un episodio psicótico, sino que tal gato es real. Cosa similar ocurre en la abducción. Es muy difícil que el estado de relajación producida por la regresión hipnótica produzca siempre las mismas imágenes. Debe haber un contenido objetivo que produzca las coincidencias. 

Pero Mack es un científico, esta vez de la mente, y por ello está desprovisto, como Carl Sagan y Michio Kaku, de un enfoque espiritual. Por ello, no advierte que la abducción es otra forma de posesión demoníaca. De ahí que en su conclusión afirme que la abducción sea de origen desconocido. De cualquier forma, arriba a una idea más matizada, prudente y cauta que los cosmólogos y físicos mencionados.

Si hay historias antiguas de abducción o encuentros del tercer tipo eso significa que estamos ante seres espirituales demoníacos que se hacen pasar por extraterrestres para convencer a la humanidad de una narrativa donde Jesucristo queda convertido en alienígena y Dios en mera energía impersonal, como se verá. Por lo pronto podemos preguntarnos: ¿Qué clase de seres son aquellos que secuestran a humanos para practicar experimentos contra su voluntad? ¿Por qué aquellas criaturas causan pavor, paralizan e inducen el desmayo? ¿Por qué en todos sus supuestos experimentos los humanos quedan traumatizados? ¿Por qué dejan huellas en el cuerpo físico? ¿Qué necesidad tienen de venir de otras galaxias para secuestrar y experimentar con humanos? ¿Acaso no pueden sintetizar artificialmente nuestro ADN? ¿Por qué dejan bajo circunstancias misteriosas y anómalas el cadáver mutilado de animales del campo sin señales de animales depredadores? ¿Por qué se ceban en los órganos sexuales, en la extracción del ano y en drenar la sangre fuera del cuerpo? ¿Por qué esa obsesión con la sangre en los animales mutilados? ¿Por qué estas prácticas sanguinarias han sido relacionadas casi siempre con ovnis? ¿Necesitan esos seres alimentarse del vital elemento? ¿Tan avanzados pueden ser esos seres que necesitan mutilar animales? ¿Pueden tratarse estos seres de ángeles o, más bien, de demonios que siempre han mostrado una obsesión por la sangre? ¿Por qué buscan con ello infundir pavor y producir sobresalto en los humanos?[11]

Lo que se describe en diversas fuentes sobre las abducciones coindicen en ser eventos traumáticos en quienes la sufren. Es una vivencia perturbadora que deja secuelas en la vida psíquica, el organismo y altera la vida cotidiana. ¿Tendría sentido que viajeros espaciales se comportaran de esa forma con seres de la civilización que encuentran en el planeta Tierra? No, no tiene sentido. Y si es incoherente y contradictorio su comportamiento ¿cómo logran convencer a millares de seres humanos de que son alienígenas extraterrestres? Porque en una subcultura dominada por la ciencia ficción le resulta fácil a los demonios hacerse pasar por extraterrestres para convencerlos en sus perversos propósitos anticristianos. La abducción y los agroglifos son una manifestación más de que la ufología es una rama de la demonología.

Después de este examen resulta bastante ridículo seguir sosteniendo que los seres que practican abducciones y mutilaciones de ganado sean seres del espacio. A las claras que se trata de seres espirituales demoniacos. Cualquier otra opinión es resultado de un obstinada ufolatría de los platillistas.

 

miércoles, 16 de agosto de 2023

DEMONIOS Y NO ALIENÍGENAS

                                       DEMONIOS Y NO ALIENÍGENAS

 


Cuando en una reunión abierta al público Monseñor Corrado Balducci dijo ante el ufólogo mexicano Jaime Maussan que los extraterrestres no eran ángeles ni demonios, sino alienígenas hijos de Dios, cometió un exceso de tal ligereza y magnitud que otros sacerdotes tuvieron que salir al frente para demostrar lo contrario. Uno de ellos fue el Padre Ángel Peña O.A.R. en su libro Extraterrestres, el gran engaño diabólico (2020).

Tras una meticulosa exposición llega a la conclusión de que el gran engaño diabólico es hacer creer a la humanidad de que existen los extraterrestres y que deben ser adorados como dioses. Por ello, hablan de Jesús como un alienígena, de Dios como una energía cósmica, sustituyen la redención por la reencarnación, no mencionan el Cielo, el Purgatorio, ni el Infierno, mientan a la Virgen como la que fue hibridada por un extraterrestre, y huyen al escuchar los nombres sagrados. De modo que su estudio llega a la conclusión de que la ufología es una rama de la demonología.

Antes de entrar al análisis de los argumentos del P. Peña es necesario enfrentarse a la idea muy difundida en nuestra era sin Dios, de ateísmo práctico, nihilista y escéptica de que el diablo no existe. La cultura actual subestima la existencia del demonio, considerándolo como una ilusión de épocas primitivas que atribuyen a agentes distintos de los del orden natural como causa de los fenómenos que acaecen a nuestro alrededor. Esta postura racionalista y naturalista facilita la labor del maligno. Pero los sujetos demonopáticos presentan una serie de fenómenos paranormales cuya objetividad ya está fuera de duda. A partir de estos casos se constata que es vano ilusionarse de que la ciencia pueda explicarlo todo y de que es posible reducir todo mal a causas naturales. Los libros de los exorcistas más reconocidos testimonio que existe el mal demoniaco, el cual es refractario a cualquier fármaco común, y que sólo desaparece con el socorro religioso. Esto lo testimonian las experiencias de los más reputados exorcistas actuales, me refiero a Monseñor Balducci, Monseñor Milingo y el Padre Amorth.[2] Ahora se entiende que el Evangelio subraye la importancia de expulsar a los demonios, poder extraordinario que mostró Jesús, que dio a sus discípulos, y que Dios dotó a la Iglesia de poderes sacramentales para proceder la expulsión de los demonios. Lo que nos recuerda que las religiones paganas y antiguas estaban infestadas por Satanás, llenas de sacrificios humanos, superstición, magia, brujería, y hechicería. Aquí vale la pena recalcar lo que más subrayan cado uno de ellos.

Monseñor Milingo sostiene que en este mundo de hoy donde se ha perdido el sentido del pecado hay que abandonarse a la Providencia. El diablo es real, mentiroso, cree en Dios, pero sólo desea la destrucción del hombre. Contra Satanás basta con predicar a Cristo, cumplir con sus mandamientos, invocar os espíritus custodios, y creer en el poder curativo del Señor.

El Padre Amorth, por su parte, considera que es urgente recuperar la orden menor exorcística, reprocha el desinterés e incredulidad sobre el exorcismo a pesar que hay una gran demanda de exorcistas, el exorcismo es un sacramental, debe ser un ministerio permanente, la Iglesia no puede abdicar de esta específica misión, los obispos están incurriendo en delito de omisión, la expulsión de los demonios se especifica en el evangelio de Marcos, y es una pastoral por reconstituir. Aconseja distinguir entre lo sobrenatural, paranormal y preternatural o diabólico. Lo principal en el diagnóstico es la aversión a los objetos sagrados, el mal no se modifica con medicinas de la ciencia, ni la psiquiatría puede explicar que hablen en lenguas desconocidas, se hagan movimientos corporales antinaturales, puedan materializar clavos, tornillos, tijeras y batracios expulsándolos por la boca.

El mayor obstáculo para la cura es la vida de pecado y el ateísmo práctico. En estos tiempos de disolución moral el demonio se encuentra activísimo sobre personas, comunidades y países. Si no se cree en el diablo no se cree en el Evangelio, si se elimina la existencia del demonio anulamos la redención. La cristología de los santos padres y los documentos eclesiales lo ratifican. Pero no hay que olvidar que el demonio ya fue derrotado por Cristo y María Santísima, los ángeles y los santos.

Por último, el demonólogo Balducci sentencia que el diablo existe, puede ser reconocido, y, a pesar de que su ataque continúa, ya fue vencido por Cristo. Lo cual ni la psiquiatría ni la parapsicología lo puede negar. No olvidemos que fue Balducci el que descartó -a nuestro parecer equivocadamente- que los extraterrestres estén relacionados con la actividad ordinaria del demonio.

Pero lo explicitado basta como demostración de que la pastoral exorcística demuestra la existencia real y objetiva del demonio, el gran engañador y mentiroso. Lo que nos permite establecer que cuando el Padre Peña habla de los extraterrestres como el gran engaño diabólico, está hablando de algo real y no mera fantasía de la mente humana. Repitamos que su tesis central es que los extraterrestres son el engaño del diablo para hacer creer que existen y que deben ser adorados como dioses.

Además, hace reparar en un detalle nada intrascendente y que concierne a su naturaleza ontológica, a saber, que fuera de Dios sólo los ángeles son espíritus, los cuales no se rigen por las leyes de la materia. Y si los ovnis violan las leyes de la materia, entonces no son materiales, sino espíritus. Pero si son espíritus no son Dios, ni ángeles de Dios, porque su mensaje no se corresponde con él. En consecuencia, son ángeles caídos, o sea son demonios. Es decir, la primera conclusión es que se trata de seres inmateriales, o sea, espíritus, no sujetos a las leyes de la materia. Pero, como veremos más adelante, se trata de ángeles caídos por su modus operandi -secuestro, violación, mensaje reencarnacionista, mal olor, entre otros-.

A propósito de que no se rigen por las leyes de la materia, esto nos recuerda unas declaraciones sobre los ovnis dadas por el físico de cuerdas Michio Kaku. Refería que el movimiento inusitado observado en los ovnis no se sujetaba a las leyes de la física conocida, y, por tanto, se trataría de una civilización tecnológicamente muy avanzada cuyo dominio de las leyes de la naturaleza le permite superarlas. Es evidente que aquí el famoso físico no está hablando como científico, sino como especulador de la ciencia ficción. Su razonamiento ha sucumbido en esta oportunidad a décadas de bombardeo constante de la ciencia ficción en la literatura, radio, televisión, cine, y demás, venciendo a su razonamiento científico. No en vano Kaku ha publicado un libro de ciencia ficción llamado Física de lo imposible, donde habla de que podremos ser invisibles, viajar en el tiempo y teletransportarnos. Ya no sabemos si estamos leyendo a un hombre de ciencia o si estamos viendo el anime Futurama. Y no contento con ello publicó luego otra obra futurista, El Futuro de la Humanidad, donde se despacha sobre la colonización de marte, los viajes interestelares, la inmortalidad, y nuestro destino más allá de la Tierra. Otra vez nos rememora la serie televisa Viaje a las estrellas. Es decir, su entusiasmo por la ciencia ficción aumentó tanto que no sabemos si recorremos páginas sobre ciencia o un guión de cine ficción. La ventaja que muestra en sus obras es que domina la física fundamental, dándole a sus especulaciones un viso de verosimilitud. No obstante, esta tentación de mezclar ciencia y ficción inunda cada vez a los hombres de ciencia, no se resisten a la tentación, y en el camino sólo muestran una estrecha óptica cientificista que ve el futuro edificado por el supuesto pensamiento científico. Sucede lo mismo con los que arrastrados por el entusiasmo galáctico ya elaboran políticas para entenderse con los extraterrestres. A esto, un autor como Alfred Webre le llama en su libro, Exopolítica.

Lo que observamos en estos autores es una compartimentalización del saber que le impide asumir una mirada total del problema, y, en su caso, combinan la visión científica con la ficcional. El caso de Kaku es el más llamativo. Es un científico, opina como científico, piensa como científico, pero sueña como literato de ficción. No toma en cuenta la variable teológica, filosófica, psicológica ni geopolítica. Ello lo conduce a un estrechamiento de miras ostensible y clamoroso. Si los ovnis violan las leyes de la física, entonces pertenecen a una supercivilización avanzada. En ningún momento piensa en la posibilidad de que no son materiales, que sean entes espirituales. Y es que su cientificismo le ocluyó la perspectiva espiritual.

Y es que la mentalidad naturalista, racionalista y materialista que predomina en el mundo moderno de hoy, lleva a priorizar las conclusiones unidimensionales, sin amplitud de miras, ni profundidad en sus consideraciones teóricas. A este tipo de razonamiento pseudoempírico y ficcional pertenece la hipótesis de la civilización galáctica avanzada.

En nuestra opinión la apreciación del P. Peña es la correcta. No sólo porque toma en cuenta la variable teológica-espiritual, y la existencia de otros estratos ontológicos-filosóficos, sino porque la existencia de espíritus inmateriales se confirma en la práctica exorcística y la enseñanza evangélica. Su razonamiento es límpido y se condice con el comportamiento del fenómeno observado.

En cambio, la interpretación de Kaku nos conduce a una serie de dificultades científicas y que sólo son admisibles en la ciencia ficción. Una de las principales objeciones a su planteamiento es por qué tendría que haber otras leyes en el Universo si éste siempre es el mismo, o sea material y energético, en todas partes. Su interpretación se inscribe casi automáticamente y sin sentido crítico en la existencia de seres alienígenas. Pero, por qué tendríamos que creer que éstos existen, acaso el fenómeno ovni es suficiente evidencia de su existencia. Y como no lo es, las ideas vertidas por Kaku son mera y pura especulación.

Por lo demás, para que el Universo cumpla su destino no es necesario que esté lleno de vida por todos lados. Basta que exista en un solo planeta, donde haya vida inteligente. Pero ahora el entusiasmo de los ufólogos convencidos en la existencia en los aliens ha llegado al paroxismo histérico con la astrobiología y la exoplanetología. La astrobiología es una rama de biología y la astronomía que estudia el origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el universo, siendo uno de sus temas si existe vida más allá de la Tierra. Al entusiasmo por encontrar vida en el cosmos se une la Exoplanetología, como ciencia que estudia planetas alrededor de otras estrellas, siendo uno de sus temas favoritos la búsqueda de planetas similares a la Tierra. No obstante, hasta ahora los exoplanetas confirmados con mayor índice de similitud con la Tierra son solamente dos: Kepler-296e (93 %) y Kepler-395c (91 %). Y no es nada seguro. Lo cierto hasta ahora es que la vida aparece en el universo cuando están presentes unas condiciones físicas y químicas adecuadas. La vida es un fenómeno del Universo maduro, por eso no puede aparecer en cualquier momento, ni en cualquier parte. Y lo comprobado es que la vida se dio hace 4,500 millones de años y no antes. Es decir, el Universo tienen 13,770 millones de años, pero tuvo que pasar un largo tiempo para que estuviese listo para producir vida.

Pero junto a las condiciones físicas y químicas hay que tomar en cuenta las condiciones astronómicas para que la vida sea posible (por ejemplo, cese de bombardeo meteórico, inclinación de eje planetario, periodo de rotación, distancia al sol, las órbitas circulares, la capa atmosférica, el escudo magnético, un satélite como nuestra Luna que estabilice la rotación planetaria, cause mareas, corrientes marinas, produciendo estaciones, y un planeta protector como Júpiter). A todas estas condiciones que promueven la aparición de la vida y reúne nuestro planeta Tierra se ha llamado la zona “ricitos de oro”. Cosa que no se ve en los exoplanetas hallados, los cuales son muy masivos y cercanos al sol. O sea, no reúnen las condiciones para la vida. Además, puedan que no sean planetas, sino enanas marrones o café.

Pero en caso de que hubiera otros seres inteligentes en el universo, nuestro encuentro con ellos se hace tan difícil por las considerables distancias cósmicas. El astrofísico y matemático mexicano Armando Arellano[3] añade que el contacto es imposible por la contracción del tiempo, el corto tiempo de vida de una civilización tecnológica, el costo demasiado alto del gasto de energía, el peligro del exceso de velocidad -no se puede exceder la velocidad de la luz-, y la velocidad de viaje excesivos. Por todo ello, simplemente no vale la pena. Pero la búsqueda de formas alternativas de comunicación con extraterrestres continúa. A pesar que en su momento se levantaron voces connotadas en su contra, como la de Stephen Hawking, considerando peligroso y aventurado semejante búsqueda. El escepticismo de la comunidad científica no es impedimento para que incurra en apatía, pero hasta ahora no se detecta ninguna señal. Simplemente no hay evidencias de vida inteligente fuera de la Tierra. Puede ser que las civilizaciones sean fenómenos transitorios en el Universo. En todo caso hay que liberarse de la credulidad irracional que exhiben los gurús del platillismo[4] y supuestos contactados que se lanzan a hablar de razas alienígenas y civilizaciones extraterrestres.

Sin embargo, el destacado astrofísico Avi Loeb abandonando el cauto escepticismo científico optó por la audacia para afirmar del objeto interestelar Oumuamua, que pasó cerca de nosotros en octubre del 2017, que no se trataba ni de un cometa, ni de un asteroide, sino de la primera evidencia de tecnología extraterrestre.[5] Su afirmación se sostenía sobre la forma y comportamiento que difería del resto de asteroides y cometas observados. Lo que encendió el debate científico. Loeb admite que está especulando porque no tiene pruebas ni evidencias confirmatorias, por lo que presenta su idea como una simple hipótesis de trabajo. Los científicos, como Seligman y Laughlin, le han respondido que Oumuamua en vez de ser una vela solar artificial con aceleración gravitacional, sería el primer iceberg espacial de hidrógeno.

Y en verdad, Loeb no se interroga qué sentido tendría enviar una sonda solar por el espacio esperando un largo tiempo para su retorno, si es que retorna. Incluso, si se trata de basura espacial de otra civilización habría que preguntarse qué es lo que utilizaría esa supuesta civilización ET para sus viajes. Por ello, lo más plausible resulta ser la explicación natural del objeto, y el entusiasmo de Loeb por el argumento de la humildad cósmica no es sostén para afirmar que existen los extraterrestres. Otra inconsistencia suya es que por ningún lugar de su libro menciona a los ovnis. Es como si sintiera vergüenza de mencionarlos. Pero el paso hacia la especulación ya está dado, y en ella el desatacado astrofísico abandona la cautela científica. Simplemente Loeb es presa de un súbito entusiasmo por la vida inteligente en el espacio sin prueba alguna.

Pero como el llamado por la seriedad científica no muere en él Loeb en junio del 2023 se lanzó a una travesía por el océano Pacífico en busca del primer objeto interestelar jamás detectado. Es decir, buscaba evidencia confirmatoria de que han caído en la Tierra restos de tecnología extraterrestre. Y qué fue lo que encontró en el fondo del mar, simples esférulas magnéticas de hierro del meteorito IM1 más duro que los demás, pero Loeb y su equipo insiste en su probable origen artificial. En el mejor de los casos se tendrá una mejor comprensión de la composición de los meteoritos interestelares. Mientras tanto prosigue su búsqueda de un artilugio extraterrestre.[6]

El revuelo sobre la posible existencia de los ovnis, rebautizados en sus siglas en inglés como FANI, estuvo a cargo del propio gobierno americano que en un informe de nueve páginas, del 25 de junio del 2021, brindaba explicaciones a través del Pentágono sobre los 144 casos presentados. Su conclusión fue que se tratan de: (1) desórdenes en el aire, (2) fenómenos atmosféricos naturales, (3) programas de desarrollo industrial -léase drones y armas secretas, y tecnología aérea furtiva-, (4) sistemas de adversarios extranjeros -China o Rusia-, y (5) Otros no especificados. En este último acápite (5) los entusiastas de los ET hablaron de seres extraterrestres y visitantes del tiempo. Pero el Pentágono lo negó reiteradamente, como en otras oportunidades. No obstante, cuando en el mes de junio del 2023 el exagente de inteligencia David Grusch declaraba en un informe que el gobierno americano, sus aliados y contratistas de defensa llevan décadas recuperando objetos extraterrestres de origen no humano.[7] Para Loeb se trataría de basura espacial interestelar de origen tecnológico extraterrestre que dejó de funcionar antes de impactar contra la Tierra. Un mes más tarde, la posterior negativa del Pentágono de revelar todos los archivos prometidos sobre ovnis, bajo el argumento de seguridad nacional, encendió la sospecha de que el gobierno ocultaba tecnología ET.

El caso es que nadie se puso a pensar en lo sospechoso del testimonio de un exagente de inteligencia diciendo prácticamente que los ET existen. Justo lo que el gobierno necesitaba para seguir encubriendo los programas secretos y presupuestos negros. Todo indica que lo más sensato es pensar que el mito de los extraterrestres sigue sirviendo de excelente coartada para proseguir intensificando el programa de armamento secreto.

Elon Musk ha sostenido que su experiencia en SpaceX le permite decir que no hay evidencia sobre la existencia de extraterrestres. A los que Loeb le respondió que Musk no sabe de lo que habla. Sin embargo, cuando el Pentágono reveló videos de ovnis, llamados Tic Tac por su forma de caramelos, filmados por pilotos militares y cuando la NASA reconoce que existen, aunque no puede decir qué son. Justamente sobre los movimientos de esos objetos opinaba Michio Kaku. Y a esos mismos nos referimos cuando aludimos que no se tratan de máquinas que violan las leyes de la naturaleza, sino de espíritus malignos engañosos. Precisamente son esas filmaciones las que el Pentágono revela y no las otras que están relacionadas con la seguridad nacional. O sea, da a conocer los objetos sin explicación dentro de la mentalidad naturalista y materialista moderna, como los llamados tic tac, y no difunde lo que se relaciona con armamento y tecnología secreta. Los tics tac son ovnis o fanis que se sumergen a gran velocidad en el agua y vuelan en el aire desarrollado movimientos contra las leyes de la física. Además, aparecen y desaparecen súbitamente. Su comportamiento descrito como inteligente coincide con su interpretación como seres espirituales en vez de materiales. Sencillamente son demonios y no extraterrestres, como veremos con más detalle páginas adelante.

La confusión en el fenómeno entre posibilidad y probabilidad conduce a afirmar que todo lo posible merece existir. Pero no es así, ni es cierto. Existen las alucinaciones, espejismos, y fantasías, pero no son reales. Hay todo un abismo ontológico que separa la posibilidad de la realidad, y no pueden ser confundidos. No todo lo posible es probable, ni todo lo probable es real. Lo posible es potencial y ficcional, lo probable es un suceso contingente que puede darse, y lo real es la actualidad efectivamente dada en el espacio y en el tiempo con individualidad propia. Nosotros en un trabajo anterior[8] ya nos hemos encargado de demostrar in extenso que no todo lo que existe es real. De manera que hablar de otros planetas con vida inteligente y de supercivilizaciones galácticas avanzadas no es más que hablar de posibilidades y no hechos concretos.

Que los ovnis sean espíritus malignos engañosos no es hablar de una posibilidad, sino de una realidad concreta, porque cumplen su propósito embaucador de hacer creer que son máquinas avanzadas extraterrestres que con un nuevo mensaje religioso vienen a salvarnos. No está demás reiterar que los espíritus pueden materializarse adoptando distintas formas.

El razonamiento de lo posible se asocia con la falacia de la vastedad del siguiente modo: Siendo el universo tan vasto, es imposible que no exista vida inteligente en otros lugares del Universo. En el fondo del razonamiento está oculto una interpretación nominalista de la esencia de Dios, la cual pone su voluntad sobre su Sabiduría. Pero aquí hay que recordar que Dios no hace lo que puede, sino lo que debe según su divina inteligencia. La vastedad no justifica suponer que lo posible sea real. En suma, hablar de extraterrestres es hablar de meras posibilidades, de demonios de puras realidades.