domingo, 9 de junio de 2024

CORPUS FILOSÓFICO ANDINO

 

ISRAEL LIRA-Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

CORPUS FILOSÓFICO ANDINO

 


1. Introducción

Es parte de nuestras disquisiciones un acápite de la filosofía peruana, las investigaciones en torno a la reconstrucción del pensamiento ancestral en su praxis gnoseológica, o lo que es lo mismo, de una filosofía de nuestros pueblos precolombinos. A ello, ya es frondosa la producción intelectual del que fuera presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, nuestro querido amigo y guía, el filósofo Gustavo Flores Quelopana.

Muchos han sido los senderos de profundización que nos ha regalado este filósofo, a la magna y heroica tarea de insuflar al pensamiento nacional, su imperativo y necesario carácter autóctono, relegado la mayor parte de veces por un eurocentrismo inconsciente que se niega a aceptar nuevas teorías fuera de los marcos preestablecidos.

Este espíritu de reconocimiento en nosotros mismos, ya que toda labor de autoconocimiento implica un adquirir conciencia de nuestro propio valor no solo como personas en el sentido individual, sino como comunidad en el sentido colectivo, es decir, como civilización, implica una labor de visibilización que este filósofo con su pluma ha efectuado y en creces, y que siempre es punto de referencia para nuestra propia teoría crisolista en lo que atañe a lo culturológico y a la filosofía de la identidad peruana. Así tenemos obras como «Filosofía Prehistórica», «Filosofía Mitomórfica del Chamanismo», «Filosofía Mitocrática y Mitocratología», «Racionalidad Filosófica en el Perú Antiguo», «El Inca Garcilaso como Filósofo: el primer neoplatónico de América», «Garcilaso, Guamán Poma y Santacruz Pachacuti: tres visiones andinas de Peruanidad en el siglo XVII» y «La Utopía Epistémica: reconciliación de Razón y Mito», entre muchas otras, que nos otorgan el necesario sustrato teorético de una revitalización del pensamiento de nuestros ancestros.

Por si fuera poco, a las obras mencionadas se aúna un ejemplar de cuatrocientas páginas intitulado «Corpus Filosófico Andino» (2019, 412 pp.), que es la expresión máxima de la contribución quelopaniana a los estudios filosófico culturológicos peruanos y en donde se sistematiza a manera de compendio, sus principales tesis respecto del estatus de filosofía del pensamiento andino.

2. Comentarios a la Teoría Elemental Polimórfica

Este magno trabajo se encuentra divido en tres partes, que pasaremos a mencionar con nuestros comentarios al respecto; la primera parte, denominada (i) Teoría Elemental Polimórfica, que analiza de manera metódica, esquematizada y pormenorizada, todo lo que concierne, y lo que ha llegado a nosotros a través de nuestros cronistas (en particular del Inca Garcilaso de la Vega) respecto del personaje del sabio filósofo encarnado en la figura humana de los Amautas. Al respecto:

«Sobre la sabiduría de los Incas se dedica en la primera parte de los Comentarios reales los ocho capítulos últimos del libro segundo. Allí habla de las ciencias que los incas alcanzaron primero en la astrología, la medicina, la filosofía natural, luego la geometría, la geografía, la aritmética y la música, por último, sobre la filosofía moral e instrumentos técnicos. (…) (vii) Por sabiduría entendieron los amautas preponderantemente el conocimiento de lo divino. (viii) Esta sabiduría divina absorbe y subordina a los otros saberes, incluso la arquitectura del Cusco imperial en forma de puma revela este precepto. (ix) Y permite reconocer el principio del mundo, así como el destino del alma» (Quelopana, 2019:10-15).

Sobre esta cita caben efectuar varios comentarios ya que esto resulta aún más claro cuando revisamos la existencia de los Yachaywasis, de igual forma en los Comentarios Reales, en donde se enseñaba variedad de conocimientos que iban desde la lengua quechua, el manejo e interpretación de quipus, matemáticas e historia militar del Imperio, lo que constituía una sistematización de conocimientos. Es importante mencionar que en Grecia el fenómeno que conocemos como filosofía, era precisamente una amplia gama de conocimientos que iban desde la poesía, la mitología, la teogonía, la matemática, la astronomía, la ética, la política, la metafísica, etc. En ese sentido, se va perfilando el punto de vista expuesto que sostiene que el pensamiento andino que se generó en estos Yachaywasis (así como de forma análoga en otras latitudes del Perú Antiguo y en otras culturas prehispánicas bajo otras estructuras, p.ej. moches, paracas y nazcas, etc.), constituía en efecto una filosofía y no una mera cosmovisión.

2.1. La Filosofía Andina: nunca más Cosmovisión

Sobre lo anterior último, vemos que se va en la línea de autores como el alemán Karl Jaspers (1981), y el peruano Peña Cabrera (1994), en el sentido que no hay una ruptura entre mito y razón, sino continuidad polimórfica, es decir que, en el concurso de las edades humanas, solo hemos asistido a la mayor complejidad de la racionalidad, y por ello, esta racionalidad se ha expresado de distintas formas, pero sigue siendo racionalidad, al fin y al cabo. Postura a la que nosotros también nos adherimos, así como nos recuerdan los comentarios de Ollantay Itzama (2015), que en torno a ello precisa que, es muy común entre la población indígena (tanto profesional como nativa) el referirse al pensamiento de sus ancestros como cosmovisión, hasta inclusive con un tufillo de superioridad moral y orgullo, cuando sin mala fe tal vez, estos mismos pobladores con dicho actuar, replican el discurso hegemónico, una narrativa que se sustenta en que filosofía solo es un fenómeno propio del hombre blanco de Grecia en adelante, mientras que los demás pueblos anteriores a ello solo tienen cosmovisiones, naturalizando, sin querer, una de las formas más elegantes y sofisticadas de racismo. Al respecto nos dice Itzama que, «…quien asuma que existe una única filosofía (la occidental) y cosmovisiones, no hace más que externalizar el racismo mental y espiritual que lo habita. Y si algún aborigen o indomestizo asume el pensamiento/espiritualidad/ritualidad de sus ancestros como cosmovisión, por ignorancia o por mal formación, padece y reproduce la colonialidad del saber y del poder occidental. Mientras esto ocurre, nosotros y los otros seguimos despreciando lo nuestro: Asumiendo que ellos tienen filosofía, nosotros sólo cosmovisión. Que ellos tienen arte, nosotros únicamente artesanía. Que ellos, religión, nosotros solamente creencias. Que ellos hablan idiomas, nosotros apenas lenguas. Que ellos, cultura, nosotros sólo tradiciones. Y así sigue y suman los desprecios semánticos “naturalizados”».

Sin embargo, esta revolucionaria propuesta puede que tenga sus escollos. Nos explicamos, y para ellos tendremos que remitimos a nuestras reflexiones publicadas sobre el particular. Ya que este debate siempre comenzó con una pregunta: ¿Existe una Filosofía en el Perú? O como se preguntaba Augusto Salazar Bondy (1968) en una obra de un no menos sugerente título: ¿Existe una Filosofía en nuestra América? Ya de pleno damos nuestra respuesta tajantemente afirmativa, de que sí existe filosofía en el Perú y en Iberoamérica, partiendo de una profundización que acogerá las consideraciones del filósofo peruano mencionado y de un querido maestro al cual aprovechamos la presente para expresarle nuestro gran cariño y consideración, nos referimos pues al filósofo argentino Alberto Buela Lamas (1992).

Comenzamos por refrendar las atingencias de este último en tanto que las preguntas iniciales que denotarían una problemática latente, en realidad configuran seudo problemas, sin antes realizar la precisión de que, como afirma Buela, primero cabría distinguir Filosofía Iberoamericana (en Iberoamérica o de Iberoamérica) de Filosofía de lo Iberoamericano.

Si abordamos el tema desde la Filosofía Iberoamericana, en Iberoamérica o de Iberoamérica (el mismo ejemplo se aplicaría para Peruana, en el Perú o de Perú), pues es claro que filosofía se viene haciendo por estos lares desde la época de la colonia como reafirmaba Bondy: «El pensamiento filosófico hispanoamericano, considerada su evolución a partir del descubrimiento de América y de la conquista española , tiene más de cuatro siglos de existencia» (1968:11); y en el mismo sentido Buela: «…es evidente la existencia espacio-temporal de un pensamiento filosófico en nuestra tierras. Múltiples trabajos con mayor o menor enjundia ya se han encargado de demostrarlo. Como para sólo citar al­gunos tenemos: Ramón Insúa Rodríguez: Historia de la filosofía en Hispanoamérica, Guayaquil, 1949; Francisco Romero: Sobre la filosofía en América, Buenos Aires,1952; Abelardo Villegas: Panorama de la filosofía Iberoamericana actual, Buenos Aires, 1963.-; Manfredo Kempff Mercado: Historia de la filosofía Latinoamericana, México, 1964.-; Sergio Sarti: Panorama della filosofía ispanoamericana contemporania. Milán, 1976» (1992:3).

Sin perjuicio de ello se tiene que, efectivamente existe un aspecto negativo de la Filosofía en Iberoamérica, que se caracteriza por su carácter imitativo (denuncia Buela) y falto de originalidad (denunciaba Bondy): «Nuestra filosofía, con sus peculiaridades propias, no ha sido un pensamiento genuino y original, sino inauténtico e imitativo en lo fundamental» (Bondy, 1968:93).

Mal que bien menciona Buela, Filosofía Iberoamericana existe desde el descubrimiento de América, que esta sea genuina o no, es ya otro tema que no atañe a la respuesta espacio-temporal, sino a un cuestionamiento de carácter analítico. Sin perjuicio de lo mencionado, y ante la pregunta de si hay o no filosofía iberoamericana, la respuesta queda «…fuera de discusión. (…). Así en Argentina existe desde hace una década una Revista Latinoamericana de Filosofía que es la prueba evidente de lo afirmado» (Buela, 1992:6).

Ahora, si la pregunta cambia a: ¿Existe Filosofía de lo Iberoamericano? (¿Existe Filosofía de lo peruano?) La pregunta también es afirmativa, pero es esta clase de filosofía la que es más difícil de construir, y, por ende, la que denota poseer la originalidad que la filosofía iberoamericana carece en cierta forma y que siempre se le reclama, en tanto de acuerdo a Buela, la originalidad de la filosofía de lo iberoamericano, fluye precisamente de la originareidad, de la mismidad iberoamericana. La filosofía de lo iberoamericano «incorpora como meditación filosófica el tema de lo propio, de lo americano, de lo nacional. Esta búsqueda y este intento de inserción de lo propio y particular en lo universal es nuestra tarea más genuina, y, por cierto, la más difícil» (Buela, 1993:9).

Esta tradición filosófica, de los filósofos de lo iberoamericano, como filosofía genuina y original de América, tendría sus fundadores y su época dorada, a esta última pertenecerían filósofos como «Salazar Bondy, Zea, Cruz Costa, de Anquín, Astrada, Ardao, Schwartzmann, Domínguez Caballero, Ricuarte Soler, Zum Fede, Larroyo, Gómez Robledo, Wagner de Reyna, (…)» (Buela, 1992:10).

2.2. La Filosofía Andina como parte de la Filosofía de lo Iberoamericano, y en particular de lo peruano: escollos a superar para su entronización definitiva como proyecto filosófico culturológico

En torno a la Filosofía Andina (no Cosmovisión), esta, conforme a lo visto, pertenecería, a nuestro parecer, o se podría catalogar como parte de la filosofía de lo iberoamericano (en el caso de la filosofía andina que se gesta en el Perú, filosofía de lo peruano), porque versa sobre la mismidad originaria de nuestros pueblos ancestrales, y partiendo de otra concepción de lo que entendemos por filosofía. Se entiende que hay posturas divididas entre los filósofos de lo iberoamericano en este sentido. La postura de Bondy y Buela, refrendaría el hecho que de Filosofía solo podríamos hablar de la conquista en adelante (porque aún si tomando sus marcos nos referimos a la filosofía de lo iberoamericano, se circunscribe su época dorada a la de filósofos modernos, ya que tampoco podría ser de otra manera), porque tenemos registros. La pregunta seria, si es que el elemento probatorio es el faltante (para los que toman postura del origen Griego de la Filosofía), y de llegarse a encontrar o descifrar nuestro pasado (sistema ideográfico Chavín, Quipus, etc.) ¿Se podría hablar de una Filosofía Andina o, lo que, es más, de Filosofía de los Pueblos Prehispánicos? Ello, a pesar de tener una fuerte proclividad a su sostenimiento, tendría dos escollos sujetos a posterior análisis crítico, a saber, el escollo de 1. resignificación y el de 2. pretensión de universalidad.

El primer escollo para la Filosofía Andina es la resignificación de la naturaleza conceptual de la filosofía, o lo que hemos llamado, dicotomía univocidad-multivocidad respecto de la naturaleza de la categoría de filosofía. En tanto que la visión de la academia es que filosofía solo es aquella de carácter racional, logocrática, por lo que todo lo anterior a los griegos sería Cosmovisión. Ante ello se opone una visión multívoca, planteada por Gustavo Flores Quelopana (2010), que realiza una nueva jerarquización de la categoría de Filosofía, en tanto que, si esta es un hecho universal en el sentido aristotélico, a cada estadio evolutivo del hombre, le correspondería una forma particular de filosofar, de la cual su manifestación racional, es solo una de sus formas más acabadas, y que también es posible la elucubración existencial a través del mito.

Al primer escollo se aúna un segundo que es accesorio al principal y que sigue la suerte del primero, en tanto que la filosofía en si misma tiene pretensión de universalidad; la academia refrenda el hecho que las cosmovisiones son circunscritas a un determinado espacio-tiempo, no pretenden universalidad en sus planteamientos, por lo que casi como una suerte de premio de consuelo, se les llama a lo mucho etnofilosofías, infortunado término que desde nuestra particular postura vemos como impreciso y problemático, ya que al final de cuentas toda filosofía en sus inicios es un máxime producto de la cultura de un pueblo.

Por nuestra parte, si antes nosotros no descartábamos la posibilidad en tanto que el rechazar categóricamente una visión multívoca de filosofía solo atentaría contra la misma naturaleza de esta, como profundización sobre varios aspectos existenciales del ser humano, ahora somos tajantes en afirmar que, en efecto, no puede seguirse llamando a la Cosmovisión Andina, una mera Cosmovisión, sino, Filosofía en su pleno y total sentido Mitocrático, y esto también involucra una pregunta-denuncia: ¿Cómo exigimos que el pensamiento andino nos demuestre su pretensión de universalidad, si las investigaciones sobre nuestro pasado están invisibilizadas y falto de recursos? Es como pedir responder a una pregunta de alternativas múltiples solo con una alternativa disponible y que encima tiene puntos en contra (desinterés social en nuestro propio pasado y una clara persistencia de una visión eurocéntrica). A todo lo anterior, continuando con nuestra revisión del Corpus, es importante resaltar el acápite intitulado «el quechua como idioma apto para la filosofía», en donde se precisa que «el quechua es un idioma aglutinante, flexible y apto para la creación filosófica de ayer y hoy» (Quelopana, 2018:34) y que sin perjuicio que el quechua de hoy no goza de la pulcritud de antaño, se tiene que:

«…en el tiempo de los Incas el panorama era completamente diferente, el idioma estaba ordenado, su característica oral y posiblemente representativa no era obstáculo para el desarrollo de conocimientos abstractos y especulativos. El idioma representativo de la China imperial hasta el día de hoy, por ejemplo, no fue obstáculo para el surgimiento filosófico taoísta, confuciano y maoísta. No vemos, por tanto, el obstáculo para que un idioma supuestamente no fonético, como el quechua, hiciese posible la especulación filosófica» (Quelopana, Ibidem).

Esto último consideramos que, al día de hoy, ha obtenido unos notables avances empíricos en la rama de la arqueología y la etnolingüística. Por citar un ejemplo concreto, el investigador peruano Pedro Carlos Vargas en su tesis «Análisis de los Signos Gráficos del Obelisco Tello de Chavín de Huántar: una propuesta estructural y lingüística» (2005, 2012, 2022), sostiene que lo que se interpreta como dioses y figuras mágico religiosas del arte de Chavín, en realidad corresponden a diversas manifestaciones de una escritura con la que se podía transmitir información, independientemente de la lengua hablada, de manera muy parecida a la escritura china de la actualidad, entendida por los hablantes de los diversos dialectos del chino.

3. Comentarios a la Teoría Fundamental Mitocrática y al Mitocratismo

Siguiendo con nuestra revisión del Corpus, la segunda parte de la obra bajo comentario, denominada (ii) Teoría Fundamental Mitocrática, realiza una exegesis del concepto tradicional de filosofía que da pie a un análisis de la idea de una filosofía mitocrática (filosofar a través del mito) mediante la reinterpretación de la filosofía misma como condición del existir. Si en la primera parte tenemos el registro histórico y su correspondiente ejercicio analítico derivado del legado de los Amautas, en la segunda parte tenemos el sustrato teorético que nos permitiré categorizar al pensamiento andino como filosofía. Para ello nuestro autor parte de la tesis del carácter no unívoco, sino, multívoco de la filosofía, lo que nos recuerda la sentencia del filósofo español Gustavo Bueno al respecto: «La Filosofía no es algo unívoco… porque hay muchas filosofías y son muy distintas entre sí» (Bueno, 16.05.2011).

En ese sentido, Quelopana nos habla de la multiformidad de la filosofía:

«La consecuencia lógica es que la filosofía no siempre se manifestó del mismo modo en todos los tiempos, es multiforme. La filosofía se habría mostrado de varias formas y lo seguirá haciendo, porque en último término es una manifestación del logos humano, logos que oscila entre la ratio, el mito y lo concreto. Y aquí el término “formas” no alude a las formas doctrinales sino a las formas civilizaciones del saber filosófico, formas civilizaciones que condicionan el derrotero de las formas doctrinarias. Pues la racionalidad humana aun avanza sirviéndose de los senderos de la razón, la intuición y la percepción. En todos está presente el pensar filosófico, aunque con distinta lógica y distinto fondo metafísico» (Quelopana, 2019:160).

Sobre el particular, debemos comentar lo siguiente: Diremos que la propuesta de Quelopana, junto con otras similares, surge como revitalización del conocimiento ancestral de los pueblos de las Américas, de Oriente y de los pueblos occidentales anteriores a la Ilustración, ya que si en el siglo XVIII la Ilustración significó el asentamiento de la fe en el progreso infinito y en la razón instrumental como único criterio de aproximación a la realidad, hoy se hace cada vez más diáfano el rechazo de la idea del progreso lineal (tiempo lineal: pasado, presente, futuro), anteponiendo la idea de desarrollo y/o movimiento sinérgico (tiempo cíclico, muy presente en nuestras sociedades ancestrales y en donde el pasado y el futuro actúan de forma conjunta en el ahora) y la visibilización del carácter multívoco del conocimiento humano (que reconoce tres formas de ejercicio de la razón, en ello, la racionalidad sensorial, la mítica y la conceptual, Quelopana, 2010, Peña Cabrera, 1994), ya que esa distinción tajante entre mito y razón, solo es pareidólica, en tanto que: «…si se buscan los orígenes del mito se descubre siempre sólo etapas de diferentes formas de afirmación racional del ser y de la vida. No hay mito preracional arcaico y, en consecuencia, ningún camino que conduzca del mito al Logos: ‘sólo hay -como dice Hans Blumenberg- una racionalidad y simbolización cambiante en el curso del tiempo. Lo que cambia es únicamente la percepción de la realidad a través del hombre’» (Peña Cabrera, 1994). Distinción que generó la invisibilización del conocimiento ancestral; la Ilustración por ello configura un reduccionismo logocrático y antropocéntrico mientras que ahora se están proponiendo holismos gnoseológicos más integrales y sistémicos de la mano de una visión ecocéntrica.

Finalmente, la tercera parte del Corpus está dedicada al estudio de la praxis filosófica andina a través de dos categorías como lo son Camac y Pacha, intitulando aquella parte precisamente como (iii) Mitocratismo del Camac y Teleología Eidética de la Pacha como proyecto de reconstrucción del pensamiento filosófico andino a través de una juiciosa labor analítico-hermenéutica de los registros de cronistas como Cieza, Murúa, Polo, Betanzos, Inca Garcilaso, Guamán Poma, etc.

En este último estudio también aprovecha el autor para responder a varias críticas donde resalta la respuesta a Mario Mejía Huamán, autor de la obra «La Cosmovisión Andina y las categorías quechuas como fundamentos para una Filosofía Peruana y de América Andina» (2004), quien sin aspavientos lanzó una mordaz censura respecto de la obra de Quelopana: «…sostiene que existió una filosofía inka; a lo que nosotros interrogamos, ¿qué filosofía? ¿Podría demostrarse objetivamente su existencia con pruebas, citas e interpretaciones lógicas?… De ninguna manera nos convence…» (Mejía Huamán, 2015:196). Junto con diversidad de críticas desde el desconocimiento del quechua, tergiversación interpretativa del Inca Garcilaso y acusaciones de falacia de falsa generalización, que para nosotros no es más que la clara señal de un temor fundado, puesto que aceptar la tesis de Quelopana implicaría rechazar partes importantes de la tesis de Mejía.

Al respecto Quelopana respondió lo siguiente:

«Ya sabemos que él [Mejía] es partidario de la existencia de sólo una cosmovisión en la andinidad precolombina, aun cuando afirme que existen categorías en la lengua quechua que permiten elaborar una filosofía andina. O sea, su postura etnofilosófica no incluye el mundo precolombino. Pues, considera que Filosofía es explicación racional del mundo y los amautas no habrían alcanzado el nivel filosófico, sino el de la Cosmovisión. Respecto a este período se muestra como un asuntivo eurocéntrico que niega la existencia del pensamiento filosófico en el Perú antiguo porque considera que no hubo discurso racional y sistemático sobre los fundamentos del mundo…todo lo cual me parece un profundo error» (Quelopana, 2019:352-353).

En efecto, y a nosotros también nos parece un error, pero de nuevo, bajo la correcta comprensión de la visión multívoca del filosofar, de lo contrario, si filosofía equivale únicamente a racionalidad con exclusión del mito, bajo este concepto no hay forma que nadie pueda conceptualizar al pensamiento andino como filosofía y se resistirá a ello por la presencia de los mitos y los símbolos.

Pero de nuevo volvemos al punto de partida, a que para crear mitos, es necesario un marco racional, de igual forma, para crear símbolos primigenios, también es necesario un marco racional, obviamente no tan sofisticado como el moderno al que estamos acostumbrados, por obvias razones, pero a fin de cuentas, racional y funcional para ordenar la realidad. Y si nos vamos al Imperio de los Incas, nadie podrá negarse al hecho que la civilización quechua ordenó su realidad de forma racional, y en algunos acápites de su organización social, mucho mejor de lo que lo hacemos ahora, en lo que el historiador Karl Wittfogel (1957), llamó Imperio Hidráulico (pericia en el control y abastecimiento del agua). Aún hoy vemos los vestigios del imperio hidráulico de los Incas, mientras muchas construcciones modernas bajo el signo de la racionalidad moderna e inmediatista, se caen a pedazos.

5. Reflexión final

Como colofón a todo lo expuesto, diremos que es un debate abierto y contemporáneo, sin embargo, para entender plenamente el planteamiento de Quelopana hay que revisar a profundidad sus otras obras, ya que si nos quedamos en la mera afirmación de la filosofía andina y no revisamos el sustrato teorético vinculado, es decir, la tesis del carácter multívoco de la filosofía, poco podremos entender por qué es que se afirma que el pensamiento andino sí puede ser considerado bajo este marco, una filosofía (pero de carácter mitocrática) y no una mera cosmovisión, así como solo nos remitiremos al tema probatorio que es claro que tiene su origen en un concepto unívoco de la filosofía.

En torno a esto, y terminando la presente diremos que, hay que desembarazarnos de aquella visión eurocéntrica, en tanto que es claro que la racionalidad occidental, no es la misma que la racionalidad andina, oriental, etc. El hombre andino no ve la realidad de la misma forma que el hombre europeo y por tanto la forma en cómo se registran los conocimientos y saberes no tendrá por qué ser necesariamente la misma, lo que refrenda el carácter original y las particularidades propias de cada civilización, que les otorgan su dignidad y valor existencial. Por lo que, en materia de registro de conocimientos, hemos de centrarnos tanto en la identificación de equivalentes como en la de análogos, como la ya citada tesis de escritura en tiempos prehispánicos.

6. Referencias bibliográficas

FLORES QUELOPANA, Gustavo. (2010). «Filosofía Mitocrática y Mitocratología». Fondo Editorial IIPCIAL.

JASPERS, Karl. (1981). «La Filosofía desde el punto de vista de la existencia». Fondo de Cultura Económica.

FLORES QUELOPANA, Gustavo. (2019). «Corpus Filosófico Andino». Editorial IIPCIAL.

PEÑA CABRERA, Antonio. (1994). «Racionalidad y Racionalidades». UNMSM. En: http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/Logos/1994_n1/racionalidad.htm

VARGAS NALVARTE, Pedro. (2012). «La Escritura en Tiempos Preincas: el código Chavín». En: Revista Variedades. Año 104. 3era etapa No. 272. Semana del 23 al 29 de abril.

VARGAS NALVARTE, Pedro. «Análisis de los signos gráficos del Obelisco Tello de Chavín de Huántar: una propuesta estructural y lingüística». En: https://cybertesis.unmsm.edu.pe/handle/20.500.12672/2570

VARGAS NALVARTA, Pedro. (2022). «El Obelisco Tello de Chavín de Huántar: un análisis estructural y lingüístico». Avqi Ediciones. 

ITZAMA, Ollantay (2015). «Qué paradoja: Ellos dicen tener filosofía, nosotros, únicamente cosmovisión». En: https://ollantayitzamna.com/2015/12/03/225/

BUENO, Gustavo. (2008). «El papel de la filosofía en el conjunto del hacer» En: https://fgbueno.es/med/20080408.htm

BONDY SALAZAR, Augusto. (1968). «¿Existe una Filosofía en nuestra América?». Siglo XXI Editores.

BUELA, Alberto. (1992). «Acerca de la Filosofía en y de Iberoamérica». Diálogo 6.

HUAMÁN MEJÍA, Mario. (2015). «Fueron los inkas dualista y mitocráticos». Revista YUYAYKUSUN. No. 8. URP. En: https://revistas.urp.edu.pe/index.php/Yuyaykusun/article/download/109/100/226

Bibliografía

LERUSSI, Andrea Natalia. (2014). «Hacia una Revisión del Antropocentrismo Kantiano: argumentos para una consideración ética de la naturaleza (orgánica) según la crítica de la facultad de juzgar teleológica». En: Rev. Ideas y Valores, Vol.I.XIV, n.º 158 pp. 123-141. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-00622015000200007&lng=es&nrm=iso&tlng=es

CANGUILHEM, Georges. (1999). «La decadencia de la idea de progreso». En: Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., vol. XIX, n.º 72, pp. 669-683. Disponible en: http://documentacion.aen.es/pdf/revista-aen/1999/revista-72/decadencia-de-idea-de-progreso.pdf

WITTFOGEL A., Karl. (1957). «Despotismo oriental: un estudio comparativo del poder total». En: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5119758.pdf

AYLLU Y COOPERATIVISMO SOCIALISTA DE CASTRO POZO

 

Este volumen se publicó bajo el auspicio del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada del General Velasco Alvarado dentro de la colección Biblioteca Peruana de la editorial Peisa en 1973 porque el pensamiento de Hildebrando Castro Pozo (1890-1945) presentaba afinidades con la postura política de dicho régimen. 

El libro lleva el Prólogo de Julio C. Tello fechado en 1936, el cual compara a Castro Pozo con la pléyade de hombres como José Antonio Encinas y José Frisancho. Para contextualizar la obra hay que recordar que un 16 de abril de 1930 muere Mariátegui, Eudocio Ravines cumple la consigna moscovita de la Komintern fundando el 20 de mayo de ese mismo año el Partido Comunista del Perú, en setiembre Haya funda el APRA, y en octubre Luciano Castillo funda el Partido Socialista no marxista. O sea, en 1930 se fundan tres partidos de izquierda: PCP, APRA y PSP. En 1932, el 6 de mayo Haya es detenido y encarcelado por Sánchez Cerro, el 7 se amotinan los tripulantes de los cruceros Grau y Bolognesi, el 8 el gobierno clausura la universidad de San Marcos, y el 7 de julio estalla la Revolución aprista de Trujillo que será cruentamente sofocada con un saldo de más de diez mil muertos y fusilados. El 30 de abril es asesinado el presidente Sánchez Cerro, asume el general Oscar R. Benavides. Lo más importante que viene después de 1933 será el ascenso del fascismo hitleriano, las purgas paranoicas de Stalin y la guerra civil española.

En medio de ese convulso clima político nacional e internacional aparece la obra de Castro Pozo. Al igual que el Amauta reconoce el problema del indio, pero a diferencia de él y coincidiendo con Luis Alberto Sánchez (LAS) ve en el mestizo el elemento conductor del cambio estructural. Pero Castro Pozo se distingue del Amauta y de LAS por no ser comunista ni aprista, sino socialista. Siempre desconfió del colectivismo. Esto despertó las simpatías bajo el gobierno de Velasco.

Igualmente, como el historiador Basadre cree en la acción humana y no en la raza -como la oligarquía racista-, tampoco cree en el Destino de las ideologías premodernas, que buscan la restauración del Tawantinsuyo. No es racista ni anacrónico a pesar de que ve con simpatía al mestizo. 

La tesis que postula es que ayllu es lo característico que ha sobrevivido del hombre andino. Y el indio puede ser salvado y culturizado con una reforma agraria y mediante la cooperativización de la producción agrícola. Ambas cosas las llevó a cabo el gobierno del general Velasco Alvarado en la década del 70.

Considera que el incanato encarnó la civilización colectivista, pero destruyó la iniciativa personal y por eso sucumbió ante la civilización individualista occidental que trajo el español. Denuncia a la iglesia como cómplice del gamonal y a la república que refrendó el servilismo del indio. Para Castro Pozo el ayllu debe ser recuperado y transformado en cooperativismo socialista. No resulta extraño entonces que su ideario socialista y cooperativista fuera reivindicado por la revolución de la FFAA de Velasco que siempre se proclamó ni comunista ni capitalista, sino socialista. 


sábado, 8 de junio de 2024

REFLEXIONES ALEATORIAS

 

PIERRE FOY VALENCIA[1]- Jurista ambiental /Universidad de Bolonia

REFLEXIONES ALEATORIAS

Lima, 8 de junio del 2024

 


1.                   Introducción

Conocí a Gustavo Flores Quelopana (en adelante GFQ) mediante las redes sociales[2], lo cual sirvió de motivo para identificar temas de mi particularísimo interés que advertía progresivamente en su prolífica y proteica producción intelectual. Posteriormente, nos hemos vuelto amigos frecuentables.

Algunas de las temáticas con las que podría decirse que sintonizo con GFQ, aunque en sus contenidos difiero en parte- están referidas a un espectro heterogéneo de parcelas del conocimiento humano, no sólo racional, en su sentido más convencional.

A guisa de ejemplo, podría mencionar en primerísimo lugar la propensión holística o sistémica, seguida de la Antropología (en su sentido amplio), la Historia de las Religiones (Religiología), el mito, la muerte, el suicidio, la inmortalidad, el post humanismo (o transhumanismo), “las Historias”, los enfoques transculturales no eurocéntricos, lo ambiental, la crisis contemporánea, lo cada vez menos esotérico como la cultura de lo demoniaco y lo ultraterrestre, el ludismo etimológico como sucinto medio cognitivo, entre otros. En general, reparo que hay muchas cuestiones de interés culturoso y epistémico que compartimos, independientemente de nuestros oficios, profesiones y diferenciados proyectos cognitivos y trans cognitivos.  

Lo expuesto me anima a proferir algunas consideraciones[3] al alimón, aleatorias, sin mayor sistemática ni organicidad, acerca de algunas de las ideas fuerza -reitero, de mi particular interés- sobre la obra de GFQ.    

2.                  De lo sistémico u holístico

Provenir de las canteras del ambientalismo -no correctista- ayudó a construirme, además de una mirada diacrónica y sincrónica, una visión con vocación integrativa o sistémica.  Motivo de convergencia y coincidencia con la obra de GFQ, en quien lo sistémico deviene en ostensible y transversal para su oficio de pensador. En su libro Acotaciones del Pensar, a modo de provisorio cuaderno de bitácora, encontramos pasajes delatores de ese pensamiento holístico.

3.                  De las etimologías y las verdades

Otro aspecto de particular predilección en la obra de GFQ es el juego creativo y constructivo del lenguaje, con prefijos y etimologías, de neologismos sustanciosos o resignificados (vg. desmalignización, neo brutalismo[4], ciber sapiens, academolatría, entre muchísimos más). Esa especie de “incontenible afrodisia lingüística” creo que es digno de destacar en el mejor de los términos. En lo personal términos de mi cosecha como Trepadocrata, IzquierdOenegeismo, Antropocojudología, me conectan con ese arte aparentemente menor de la “etimología lúdica”[5] del cual GFQ es muy prolífico.

4.                  Desde la antropoteca

La vorágine ensayística en torno al hombre y sus múltiples miradas (libros como vg: El hombre y las montañas; El hombre y la máquina; La democracia y los hombres; El hombre, el animal y dios; El hombre y la muerte), nos llevó hace muchos años a recopilar azarosamente, sin búsqueda premeditada y caprichosamente (sólo libros que textualmente tuvieran en su título la palabra Hombre) y así surge mi personal Antropoteca.

Sin duda, la variada obra de GFQ no sólo en la que expresamente alude a dicho término (“El hombre anético”) o lo involucra (La paradoja antrópica, Antropología sin Antropocentrismo), sino a través de un sinfín de tópicos abordados. (vg. la civilización, la demonología, el ciber deus, por citar algunas antropotemáticas, constituye una auténtica auto antropoteca. Una visión transversal de su obra así lo testimonia.

5.                  De la sacroteca como caleidoscopio cognitivo

La vocación religiosa o confesional cristiana de GFQ queda constatada a lo largo de sus escritos. Téngase presente por ejemplo el libro Vida sin sentido y olvido de Dios. Al respecto refiere Salomón Ruíz Goin / Jnani yoga[6]:     

Mi amigo, el filósofo Gustavo Flores Quelopana, tiene amplia cultura, es un filósofo creador, pero no es un alma iluminada en el sentido en que lo es un Jnani, al alcanzar la episteme divina fusionando su yo con el Ser Superior. Me doy cuenta que lo que afirmo es coherente dentro de la lógica de la espiritualidad de liberación que abrazo, y no en la religión de salvación a la que Gustavo pertenece. Su camino ha sido otro, diferente al mío. En mi tradición no se alcanza la espiritualidad con la religión, la metafísica o la filosofía. La espiritualidad no es teoría, ideología, filosofía o metafísica, sino que es una experiencia interna y personal.

Sin duda, las posturas confesionales a la larga son irreductibles por más puntos de acuerdos y aproximaciones. Sin embargo, recuerdo que, en una de sus clases de religiones comparadas en la PUCP, el gran sabio Onorio Ferrero comentaba que cuando el Papa Paulo VI fue a la India[7] muchísima población con diversidad de creyentes, lo aclamaron por sentirse atraídos por lo que Otto Rudolf denominaba “Lo sagrado”. No faltaron los reduccionistas confesionales que ello obedecía a que estaban frente al auténtico representante de Dios, ciertamente se trataba de un cristiano centrismo para nada agradable a las confesionalidades orientales.

Nuestra vocación cognitiva por lo sacro como fenómeno cultural proviene de las clases libres que seguía con el admirable historiador, el Dr.  Franklin Pease de quien quede impactado por su discurso y por obras recomendadas, sobre todo “Lo sagrado y lo profano” del célebre historiador de las religiones, el rumano Mircea Eliade, de quien progresivamente adquirí o copie muchas de sus obras.  Si bien la vida no nos permitió dedicarnos a esos oficios, tras terminar mis estudios de derecho, llevé a lo libre muchos cursos con el reconocido orientalista Dr. Onorio Ferrero. 

A partir de allí fui “edificando” modestamente mi creciente sacroteca muy de la mano con literatura antropológica complementaria y sin duda el eje central: la historia de las religiones, derivando finalmente a una especie de caleidoscopio cognitivo de la realidad. Ciertamente, esta preocupación sacrológica es otro motivo de convergencia, aunque en disidencia con GFQ, toda vez que no me convence su evidenciología confesional que opone a otros sistemas de pensamiento o espiritualidad, cuestionándolos como relativismo o peor aún, como un nihilismo fruto de la post modernidad.

6.                  Desde la tanatoteca

Gran preocupación en los trabajos de GFQ es el de la muerte, el suicidio, acaso la trascendencia bajo sus cánones católicos. Para quienes no nos sentimos ufanos como para pontificar acerca de la verdad de la muerte, ni de la vida, o de la trascendencia, a riesgo de ser tipificados como nihilistas -lo cual tampoco es de cuidado- seguimos expectantes sobre la infinitud del universo y del continuum vida/muerte en todas sus inagotables manifestaciones, sean de los cristianismos, budismos, agnosticismos, por mencionar algunos.  De ahí que ese supuesto “solipsismo cósmico”, se asemeje más a una “berrinchada antropocéntrica”. En tanto, las diferentes caras de la muerte se fueron plasmando en libros y revistas hasta conformar nuestra pequeña Tanatoteca: homicidio, genocidio, suicidio, ecocidio, canibalismo, fratricidio, tiranicidio, parricidio, zoocidio, entre otros. De particular prospectiva autoral me interesa desarrollar un trabajo sobre El suicidismo es un humanismo.

Todos estos tanatotemas resultan de interés común con GFQ, aunque con fundamentos y prospectivas diferenciadas.

7.                   De la clíoteca[8] o panóptico del pasado y presente

La perspectiva histórica es una constante en la obra de GFQ, máxime si nos referimos a la historia de la filosofía (vg. “Filosofía, Ser, Historia”; “El espíritu de la Filosofía Peruana Virreinal”), pero también desde la mirada histórico política anti europeo céntrica de los tiempos modernos y si se quiere post modernos. En efecto, su furibunda y acerba crítica al colonialismo, capitalismo, neo liberalismo, la tecnocracia mundial, (…) caracterizan -a mi manera- su concepción de ver la historia.

Identifico una clíomirada, no creo de asonancia o reminiscencia marxista, pero sí de una visión no circular -a diferencia de otras posturas culturales y espirituales- lineal y escatológica judeo cristiana, aunque abierta a todas las latitudes espacio temporales (vg. lo pre hispano, no tanto lo asiático, africano, oceánico).

Me atrevo a postular esta consideración sin haber profundizado su pensamiento histórico religioso, sin embargo, la intuición me lleva a estas premisas, ante reiteradas afirmaciones confesionales en sus trabajos. Como muchos críticos del post modernismo, reconocen el aporte tecnológico del occidente con cierto desmedro de su acervo cultural de la civilización industrial, hoy civilización cibernética, de la que disiente con la fuerza o el influjo de la tradición cristiana, que dicho sea de paso no es compacta ni unívoca.

8.                  Desde la ufoteca[9]

Sin duda la conspirología -siempre la hubo-[10] moderna, tiene como uno de sus pilares las posturas sobre la existencia de la vida superior extraterrestre y de las exo civilizaciones, relacionadas o no con la tierra -insignificante “polvo cósmico”[11]-

Carl Sagan que dice que “hay más estrellas en el universo que granos de arena en todas las playas de la Tierra” (…)  Los científicos creen que una galaxia típica, como la nuestra, alberga un mínimo de cien mil millones de estrellas (100 000 000 000), pero podrían ser más: incluso unos cuatrocientos mil millones, según Space.com. (…)  Los datos recopilados por el –ya difunto– telescopio espacial Hubble en 2016 sugerían que hay unos dos billones de galaxias (dos trillones, que dirían los ingleses). Teniendo en cuenta la estimación anterior de estrellas por galaxia, podemos decir que en nuestro universo hay un número absolutamente monstruoso de estrellas: 200 000 000 000 000 000 000 000 (un dos seguido de 23 ceros, o doscientos sextillones en datación inglesa).

Hay un cierto negacionismo arrogante o soberbio frente a estos aplastantes datos que se camufla bajo unas supuestas falacias que GFQ la denomina Falacia de la Vastedad, en su obra Contra nosotros: Ufología como demonología y demás trabajos sobre el tema. El debate sobre Fermi y Drake es interminable y que no se crea está cerrado.  Nada podría decir por no ser temáticas de mi especialidad. Pero como persona inquieta y pensante, me parece más amable cósmicamente hablando el enfoque de El Infinito en la Palma de la Mano diálogo entre "entre el monje budista Matthieu Ricard y el astrofísico vietnamita Trinh Xuan Thuan”. Como reza la reseña de su libro:

(…) del diálogo, emerge ante el lector una visión sorprendente del universo que no es ni totalmente materialista ni totalmente religiosa. un universo equilibrado entre la necesidad y el azar. el astrofísico propone una teoría del cosmos como la manifestación de un principio organizativo; el budista propone un mundo sin una causa inicial única, pero en armonía gracias a la coexistencia de los fenómenos meramente físicos y la mente consciente

La evidenciología antropocéntrica de GFQ debiera revertirse. Es decir, la presunción de inexistencia de lo exo planetario superior debiera demostrarse. Y no al revés, ni al servicio de una arrogancia epistémica antropoide. La presunta ambigüedad y las probables y ciertas alteraciones a iconografías artísticas en la historia cultural no llegan a despejar con la contundencia del caso la existencia de elementos confirmatorios y plásticos sobre la cuestión extraterrestre. Nadie niega que, en el terreno de los conflictos entre potencias, se haya usado hasta la actualidad dicha exo cuestión bajo diferentes propósitos, por lo que no cabe asertivamente señalar como premisa catequística anti imperialista que se trata de consignas de La CIA o como neo estrategias del nuevo orden mundial. El escenario probabilístico y hermenéutico es muy abierto, no unidimensional como para ser acotado a un binomio o tandean “demonología / ufología”; o más abierto o tolerante encuentro en Stephen Hawking [12] cuando al referirse al contacto extraterrestre advertía sobre los riesgos de intentar contactar civilizaciones alienígenas de forma activa”.

9.                  De la demonoteca

La aproximación a lo diabólico en su sentido cultural más amplio, deriva de nuestro interés por la historia de las religiones y que luego se fue extendiendo hacia la antropología, el arte, la psicología y psiquiatría, teología, inclusive la política. Por crecimiento natural se fue formando una sección de la biblioteca que denominamos demonoteca. Esta omni mirada de lo diabólico, obligaba a una aproximación interdisciplinaria de múltiples engarces.

Al respecto, un texto llamativo fue el de Mircea Eliade Ocultismo, Brujería Y Modas Culturales[13],  que integra temas como las del Retorno de los brujos (Louis Pauwels y Jacques Bergier) con lo que después sería la línea de Erick Von Daniken y otros.

Posteriormente descubrimos un trabajo de uno de mis pensadores preferidos, Sir Bertrand Russell, Satán en los suburbios o aquí se fabrican horrores, escrito a los 80 años- y que no obstante tratarse de una novela, ponía en el tapete la presencia de lo demoniaco en los tiempos actuales del filósofo (1952). El cristiano centrismo de GFQ -respetable, por cierto- diría que no permite aproximarse a una demonología comparada, abierta, a una pluridemonología. Desaproximación no en el sentido, que desconozca otras experiencias, pues ahí están sus aproximaciones a la espiritualidad andina, por ejemplo, sino a que al “final del túnel” desembocan en su programa confesional cristiano. Cuestionando ateísmos[14], agnosticismos, nihilismos y todo los “ismos” que irrumpa en su camino epistémico y verdaderológico católico. Sin embargo, de las breves aproximaciones aleatorias a la obra de GFQ creo no haber encontrado todavía un desarrollo más orgánico o sistemático sobre lo demonología culturalmente hablando. Puede que me equivoque. De no ser así estaremos ávidos de dicho producto.

10.               Desde la ambientoteca (antes que ecoteca)

Por razones de oficio, fuimos construyendo una gran parte de la biblioteca para los temas ambientales y ecológicos, etiquetada como la ambientoteca, para el despliegue de nuestras faenas académicas y cognitivas, además de ejercicio profesional y aplicativo en derecho ambiental.

El enfoque que hemos sostenido desde un inicio fue el de la relación sistema jurídico y ambiente (léase, derecho ambiental). A su vez, dada sus características inter disciplinarias ello nos abría a múltiples espacios cognitivos, evitando caer en la trampa de la omnisciencia que muchos colegas telepronteros suelen profesar.

Efectivamente, en el tema de las denominadas fuentes materiales de dicha temática jurídica, es decir las causas, los problemas las dificultades y soluciones fácticas, pre jurídicas, nos entroncamos con todos estos saberes.

Es aquí en que coincidimos nuevamente con GFQ, aunque con recusaciones causales diferentes. En particular nunca me brotó a flor de piel la narrativa antiimperialista o anticapitalista, lo cual no me excluye de una visión ética y trascendente, ni me etiqueta como capitalodependiente ni esas magulladas discursivas.

Sin embargo, la visión del sistema vida y de los ecosistemas a partir de una hermenéutica holística sí es compartida y deseable. GFQ la aborda a lo largo de varios de sus trabajos. A guisa de ejemplo, podemos referirnos a La paradoja antrópica. Hecatombe de la crisis ambiental, en la que insiste en la “raíz metafísica de la modernidad antiecológica”. Lamentablemente no pareciera haber una telesis ponderada en relación con las otras modernidades paralelas como la rusa o china. Todo es full anti occidente, como si fuera algo oleaginoso que no se mezcla con el resto de esos referentes sino - rusos. 

11.                A vuelo utopoteco

Para concluir, otro tema apasionante y de creciente auto bibliorecopilación es el referido a las utopías. Una primera inquietud explícita fue motivada por la lectura de Heterodoxias y contraculturas de Fernando Savater y Luis Antonio de Villena, en que transversalmente se sienten los pasos utopotecos. Lo cual en el tiempo devino en mi breve y creciente utopoteca. En este rubro, a su manera incluiría -entre otros- por cierto, a La Perspectiva Científica de Bertrand Russell y propiamente en los capítulos “El gobierno científico” y “Sociedades creadas científicamente”.

Nuestro amigo GFQ integra su reflexión sobre la materia, esencialmente en su obra La utopía epistémica. Reconciliación de Razón y Mito, en que sostiene el hastío y agotamiento de la razón universalista. Parte de reconocer al hombre como criatura utópica. Si Cassirer tuviera que reescribir su Antropología Filosófica tendría que incluir la condición de criatura utópica. En dicha reescritura el filósofo alemán debiera añadir -de nuestra cosecha-: que el hombre es también un ser ecosistémico.

Sólo me resta desear una continua y profusa producción inter disciplinaria a nuestro querido amigo Gustavo Flores Quelopana y que las opiniones y consideraciones vertidas respecto su obra han sido emitidas con el mayor aprecio, transparencia e involuntario en lo que corresponda.



[1] Post doctorando en Derecho (Universidad de Bolonia). Doctor en Derecho (UAP), Doctorando en Derecho (PUCP), Máster en Derecho Ambiental por la Universidad del País Vasco). Egresado de la Maestría de Derecho de la PUCP, con mención en Derecho Constitucional. Abogado y bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Profesor Asociado PUCP. Docente en UPC, USMP, UNALM, entre otras universidades nacionales y extranjeras (vg. Universidad Francisco Marroquín (Guatemala / España) y Universidad del País Vasco Máster Online en Derecho Ambiental (UPV/EHU). Docente y especialista en derecho ambiental; derecho de protección y bienestar animal e investigación jurídica. Autor de múltiples trabajos en su especialidad. Promotor de la naciente especialidad en Derecho y Animales. Investigador del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía (INTE-PUCP).pfoy@pucp.edu.pe. Abogado en ejercicio. Corresponsal peruano: Centre International de Droit Comparé de l'Environnement (CIDCE). Miembro de la Comisión de Derecho Ambiental – UICN. Consultor de entidades públicas y privadas. Responsable de Emprendimientos en Derecho Ambiental y de Protección y Bienestar Animal.

[2] En los últimos tiempos se han tejido y entretejido redes sociales disciplinarias de lo más variado. No siendo excluyente el caso de la Filosofía en redes. 

[3]  Los siguientes apartados aluden a una clasificación temática de mi biblioteca personal, tomando como referencia prefijos a modo de etimologías, por ejemplo, antropoteca, sacroteca o ufoteca.

[4] El Nuevo Brutalismo fue un movimiento surgido en posguerra vinculado a la arquitectura caracterizado por el uso simple de los materiales, sin mayor tratamiento.

[5] Que se fue alimentando a partir del fichaje de la parte idiomática del Diccionario Larousse, tarea a la que me avoque sabáticamente apenas culminado el colegio secundario.

[7] El Heraldo de Aragón en diciembre del 2014 publicaba: “Hace 50 años el Papa Paulo VI viajó a la India desde Roma. Centenares de miles de personas de diferentes razas y religiones lo aclamaron a su llegada. https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2014/12/03/hace_anos_papa_paulo_viajo_india_desde_roma_325558_300.html. Hace 50 años el Papa Paulo VI viajó a la India desde Roma. Centenares de miles de personas de diferentes razas y religiones lo aclamaron a su llegada.

[8] Clío, la musa de la historia y de la poesía épica.

[9] Ahora habría que denominarla Faniteca (Fenómenos Atmosféricos No Identificados).

[10] Karl Popper persistió en estudiar las teorías conspirativas tanto en su libro de 1963 Conjeturas y refutaciones, así como en la Sociedad abierta y sus enemigos.  

[12] 4 advertencias de Stephen Hawking sobre los peligros que amenazan a la humanidad https://www.bbc.com/mundo/noticias-43415617

[13] Contenidos: 1.-Las modas culturales y la historia de las religiones. --2.-El mundo, la ciudad, la casa. --3.-Las mitologías de la muerte: introducción. --4.-Lo oculto y lo moderno. --5.-Algunas observaciones sobre la brujería europea. --6.-Espíritu, luz y simiente.