lunes, 7 de agosto de 2023

EL MUNDO EN VILO

                                               EL MUNDO EN VILO

 

Sin embargo, tampoco todos los políticos son siervos obedientes de los belicistas amos del mundo. O, mejor dicho, no todos los amos del mundo son partidarios de la guerra termonuclear, ni todos tienen posturas ultraderechistas. Esta monolítica visión del Club Bilderberg es ingenua. En su propio interior hay divisiones y tendencias.

Ahí se tiene a Elon Musk cuyas declaraciones sobre la solución pacífica del conflicto ocasionó la furia del nazi Zelenski. Reflejo de todo ello son las reiteradas declaraciones del exsecretario de Estado Henry Kissinger en su reciente y sorpresivo viaje a China, en julio 2023, para reunirse con el ministro de defensa de china, Li Shangfu, porque considera que entre ambos países “deben eliminar los malentendidos, coexistir pacíficamente y evitar la confrontación”. Y para ratificar la postura que representa añadió que “la práctica y la historia han demostrado continuamente que ni EEUU ni China pueden dar el lujo de tratar al otro como un adversario. Si los dos países van a la guerra, no conducirá a ningún resultado significativo para sus pueblos”.

Kissinger es portador del mensaje del ala moderada del Reich Bilderberg hacia la coexistencia pacífica entre las potencias. Al parecer al interior del propio Club Bilderberg las cosas so nos unánimes y a pesar de que en la reunión de mayo en Portugal se impusieron con sus decisiones los del ala radical y belicista, no obstante, ahora los moderados se reorganizan y en una demostración de poder lanzan una ofensiva diplomática de gran envergadura con China, lo que a su vez da esperanza de una solución pacífica con Rusia en su conflicto en Ucrania.

De modo que este viaje sorpresivo de Kissinger a China no es sino más que la primera parte de un plan del sector moderado del Club Bilderberg para recuperar el tiempo perdido para desactivar una Tercera Guerra Mundial. Sus oponentes del ala guerrerista les llevan ventaja y tienen jaqueadas las principales piezas políticas de la OTAN y la UE. Pero nada es seguro y la situación puede cambiar. Esto lo da a entender China cuando afirma que las relaciones estables entre Washington y Pekín influye en la paz mundial, la estabilidad y el bienestar humano. Pero la sabiduría diplomática al estilo Kissinger y el coraje político de Nixon ha sido abandonado por los halcones del Pentágono, los ultraderechistas de la Casa Blanca y el ala fascista del Club Bilderberg. Sin sensatez en la crisma para dirigir las relaciones internacionales y mantener el equilibrio geopolítico mundial van a la deriva soñando con su supervivencia tras una catastrófica guerra nuclear con Rusia y China.

Además, hay que tener presente que, al interior de la propia UE políticos como el canciller de Austria, Karl Nehammer, que considera imposible el embargo del gas y un error imponer nuevas sanciones a Rusia porque debilita a aquellos que pretender aplicarla, o al primer ministro húngaro Orbán que reitera que el mundo ya está harto del conflicto ucraniano. Y en la Cumbre de la UE-Celac, de julio 2023, se sumó a los líderes de América Latina y el Caribe criticando la intención del bloque europeo de hacer más propaganda del conflicto. Este grupo dejó oír su voz respaldando “soluciones diplomáticas serias y constructivas al conflicto actual en Europa”. Téngase presente que esta región del mundo se negó unánime a ceder a las presiones de EEUU y sus aliados para proporcionar elementos bélicos a Ucrania. Hasta tal punto está debilitada la UE y está de fortalecida la postura soberanista de los miembros de la Celac que en dicha reunión la Argentina pudo celebrar el pronunciamiento de la UE sobre las Islas Malvinas, otro vergonzoso vestigio del colonialismo británico. Logró que se pusiera énfasis en la solución pacífica de controversias basado en el Derecho Internacional. Cedió una UE contra las cuerdas y necesitada de América Latina para paliar con desesperación su crisis económica y energética. De ahí que Venezuela y el Mercosur marcara la última jornada de la Cumbre Celac-UE.

De todas formas, América Latina sabe de sobra respecto al comportamiento veleidoso y traicionero de Europa, que una vez que se sienta nuevamente fuerte vuelve a sus antiguas andanzas injerencistas y colonialistas. Pero el emerger del nuevo orden mundial multipolar prosigue su marcha vigorosa con nada menos de veinte países que presentan su solicitud de adhesión al Brics, y las perspectivas indican que podría alcanzar los cincuenta miembros. Numerosas naciones, en particular africanas desean su adhesión. El propósito es depender menos del dólar y tener más flexibilidad comercial y financiera. Todo lo cual desafía la gobernanza mundial dominada por Occidente.

Que los amos del mundo no se muestren como un grupo homogéneo no significa que haya un sector que renuncie al dominio global. No, lejos de ello el objetivo persiste, pero por la competencia económica y no mediante la guerra. Eso hace pensar, sobre todo a analistas económicos, que no serán las bombas sino la economía lo que detendrá la guerra. Pero no es así. Actualmente el camino de la sana competencia económica anda desfasada frente a los partidarios de la solución militar. Ahí tenemos al presidente Biden como el operador político del ala radical guerrerista del Club Bilderberg. Lo sensato es pensar que los altos mandos del Pentágono también estén divididos y no todos estén dispuestos a ir a una confrontación nuclear contra Rusia y China. Incluso da la impresión que busca ganar tiempo a una derrota completa de Ucrania cuando dice que aún no es el momento de suministrar aviones caza F-16 a Kiev.

Incluso los gigantes tecnológicos como Microsoft, Meta, fueron presionados por el gobierno norteamericano para dejar a Rusia fuera de la competición tecnológica y el desarrollo estratégico. El bloqueo tecnológico de las élites dirigentes buscó el retraso y limitación de Rusia en robótica, semiconductores, trasmisión, almacenamiento de datos y chips. Pero la nación siberiana ya invirtió en la creación en industria digital para lograr la independencia tecnológica para el 2026. Pero tiene Rusia la cooperación de Irán, China y de los Brics en tecnología de avanzada para su industria armamentística.

Como vemos, no es que el ala fascista del Reich Bilderberg ande mal del caletre, más bien ponen al mundo en vilo porque en su desesperación por controlar el mundo no pueden soportar la sana competencia económica de sus rivales de turno, China y Rusia. Los monstruos financieros de los fondos de inversión que controlan el mercado global -Vanguard y BlackRock[11]- vieron con nitidez que la Ruta de la Seda y el gasoducto NordStream representaban en su implementación la decadencia económica decisiva de las megacorporaciones y multinacionales neoliberales occidentales, acostumbradas al intercambio desigual, las exenciones tributarias y privilegios comerciales. Ambos proyectos eran un disparo en la sien de la gobernanza económica desigual mundial. No obstante, la Ruta de la Seda prosigue su avance en otras partes del mundo. Argentina, Chile y Perú se han unido a ésta. Y los planes para ampliar la comunidad de intereses compartidos continua en Asia, América Latina, Europa y África. Algo de esto se vio en la súbita suspensión del acuerdo sobre cereales por parte de Rusia, en julio del 2023, no sólo porque los buques que debían transportar productos agrícolas llevaban armas para Kiev, sino por el incumplimiento de las obligaciones estipuladas en el documento que aseguraba que los suministros debían llegar directamente a África y, sin embargo, fue la región que menos se vio favorecida por el acuerdo. Así el puerto de Odesa quedó clausurado. Ahora Kiev deberá llevar su grano vía terrestre, pero Hungría, Polonia, Rumania y Eslovaquia han manifestado su descontento porque dichos envíos desestabilizan sus mercados nacionales.

De ahí que el impulso de la Administración Biden por estabilizar las relaciones con Pekín sean inconstantes, variables y mudables como la mudanza en el carácter de la mujer. Pero aquí la inconstancia no nace de la inseguridad de las hormonas femeninas, sino de un tenebroso, frio y maquiavélico cálculo político para adormecer al gigante asiático mientras se ve la manera de recuperar el retraso tecnológico armamentístico. En dicho comportamiento hallamos también el vivir más por la emoción de ser dueños del mundo, que por la razón que aconseja compartir la gobernanza mundial. El ala fascista del Reich Bilderberg sabe perfectamente que Occidente no cuenta en sus arsenales con un misil hipersónico y maniobrable como el Kinzhal ruso o el DF-17 chino que maniobra cinco veces la velocidad del sonido. Los expertos de DARPA han quedado atónitos por tal desafío de las leyes de la física y lo califican de algo inaudito e inexplicable. Es una proeza que dejó boquiabiertos a Occidente liberal. Sincerándose han confesado no solamente que no saben cómo, sino que no saben exactamente qué es. En semejante contexto es razonable que el Pentágono aconseje a los líderes políticos no enfrentarse directamente con ninguna de las dos potencias, pero el llevar al límite las tensiones internacionales no es una decisión castrense sino política.

Y todo indica que en lo político esa es la estrategia escogida temerariamente por el ala radical del Reich Bilderberg. No se muestra capaz la exclusiva élite mundial de adaptarse a una nueva articulación del poder global. Su defensa del gobierno mundial en manos privadas se siente amenazado por las políticas soberanistas de Rusia y China, además del arrollador avance económico de este último. El secretismo de sus reuniones alienta sospechas conspiradoras. No en vano los amos del supuesto gobierno oculto en el mundo dieron un espacio especial, en su última reunión en Portugal, a sus invitados militares. Al parecer su nueva preocupación es el general rearme occidental. Y como sus artilugios bélicos no van a ser para los desfiles militares esto hace pensar que se ha optado por la guerra como solución a los conflictos internacionales. Lo que se traduce en el plano de la guerra de Ucrania en prolongar todo lo posible el conflicto contra Rusia con armas convencionales. En la desesperación la Administración Biden autoriza el envío de las prohibidas bombas de racimo, recibiendo como respuesta de Rusia que devolverá bomba por bomba. El mundo se va desquiciando peligrosamente.

Lo más preocupante para el Pentágono es que China ha negado que tenga una tecnología militar sin precedentes. Rusia ya mostró como advertencia su arsenal de avanzada tecnología. Ahora se entiende mejor toda la batahola que se levantó en la potencia del norte por saber qué son los ovnis y a quién pertenece[12]. Su sospecha es que se trate de armas secretas de China o Rusia. De cualquier forma, todo indica que el Occidente liberal se halla retrasado en cuanto a tecnología militar se refiere. Y mientras ello no se modifique los militares del Pentágono seguirán desaconsejando el enfrentamiento directo con las otras dos potencias rivales. Otro punto no menos conflictivo para las potencias occidentales, acostumbras a barrer con objetivos civiles, es que Rusia sólo ataca objetivos militares con armas y drones de precisión. De modo que a pesar de lo censurable que es la guerra se advierte una humanización de la misma. Pero el desprecio de Occidente no se limita a las vidas civiles de sus oponentes, sino también a su religión y cultura. Tanto es así que Irak pidió al embajador sueco que abandone el país ante la autorización para quemar por segunda vez el Corán.[13]

¿Pero será capaz el ala fascista Bilderberg de esperar tanto hasta lograr el desarrollo de nuevas armas? Si algo caracteriza al fascismo es su impaciencia, sobrevaloración y temeridad. Entonces podemos colegir que el ala moderada Bilderberg, adepta a la diplomacia al estilo Kissinger, tiene tiempo para lograr el equilibrio estratégico en el seno del Club Bilderberg para morigerar los ímpetus belicistas de sus comparsas. ¿La guerra, la diplomacia o la economía será la solución a la tensión internacional? Sin embargo, quien tiene el peligroso poder político por el mango es el ala radical Bilderberg a través del provecto Biden. Lo cual equivale a tener no sólo la pistola desenvainada, sino con el dedo puesto en el gatillo. El mundo sigue en vilo porque la fascistización progresiva del liberalismo está en su estado maduro.


domingo, 6 de agosto de 2023

TERCERA GUERRA MUNDIAL A LA VISTA

                        TERCERA GUERRA MUNDIAL A LA VISTA

 

La amenaza de una Tercera Guerra Mundial refleja la crisis profunda en que se encuentra sumida la Razón humana. Es la razón humana que está siendo zarandeada por el nihilismo finisecular de un occidente colonialista, liberal, hedonista, inversor de los valores, descreído, amoral y corrupto. La razón humana de estos tiempos no es una razón abstracta, sino que se trata de la razón burguesa de la modernidad. Esa es la que está enfrentando su fracaso.

La propia perversión del logos imperial no podía tener otro destino. Es la razón burguesa-imperial la que pone en peligro en los actuales momentos a la razón humana. Era inevitable, nada en la historia dura para siempre, y la razón antinatural del imperio empezó a sumergirse en su precipitada descomposición y caída. En su soberbia y miopía histórica tomó las peores decisiones provocando la guerra en Ucrania, una guerra artificial e innecesaria, pero el explosivo le detonó en sus propios pies.

Y en medio de la impotencia y de una inevitable derrota militar de los fascistas de Kiev se comienza a desatar la peor ola de ataques terroristas, amén que no cesa de provocar el imperio a una China que ya empieza a perder la paciencia con el hegemonismo unipolar. Nos puede parecer absurdo que los estrategas del Pentágono puedan aceptar de buena gana generar una guerra en dos frentes, una con Rusia y otra con China. Hay quienes piensan que no vale la pena exagerar especulando sobre una guerra nuclear que jamás sucederá. A lo sumo lo que el imperio norteamericano busca es desatar un armamentismo global donde sale ganando su gigantesca industria armamentística. Pero bien reza la expresión popular: el que a hierro vive a hierro muere. Efectivamente, no es la primera vez que el Complejo Industrial yanqui empuja a su gobierno a involucrarse en aventuras guerreristas muy costosas y que sale finalmente muy mal parado. Pero esta vez la aventura es de alto riesgo y de pronóstico reservado para toda la humanidad, pues se enfrentan a la mayor potencia nuclear del mundo: Rusia. 

En buena cuenta, la presente crisis de la razón es la crisis de la razón moderna, del hombre sin mitos, ni religión, desarraigado, que sólo se apoya en la ciencia, la técnica y la historia. A la razón moderna se le ha secado la naturaleza, Dios y el hombre mismo, todo se ha reducido a lo pragmático y útil, desapareciendo toda una dimensión de lo real. El antropoceno de la modernidad se está achicharrando solo en su propio horno de insensatez y soberbia. El racionalismo burgués no es más que una ideología secularizada perniciosa que está matando juntos al hombre y a la naturaleza. La modernidad se ha sumido en la "noche de los dioses" de Hölderlin y en el "ensombrecimiento de la cultura" de Nietzsche. El individualismo burgués de la modernidad se ha exacerbado en su narcisismo y egolatría, postrándose a un costado del camino para pelar una manzana que se llama la guerra termonuclear. Grave error, pero como tiene su razón y logicidad dañada está lejos de darse cuenta. El imperio moribundo es el divorcio entre la libertad y la justicia. Eso es en esencia el neoliberalismo del hiperimperialismo de las megacorporaciones mundiales[7]. Y de tanto poner lo individual sobre lo colectivo han terminado por provocar la desintegración del sentido social de humanidad. Los amos del mundo del Club Bilderberg lo representan a carta cabal. Sus mezquinos intereses están por encima de los de la humanidad. Y por ello no les importa orillar al mundo hacia una catástrofe atómica en el que creen que saldrán indemnes. 

La gran indiferencia hacia lo sobrenatural ha penetrado en toda la cultura y ha vaciado de sentido al mundo. La modernidad secularizada hasta el extremo archivó lo sobrenatural erosionando todo el sentido de la civilización humana. La modernidad quedó reducida a lo señalado por Max Weber, a saber, "el desencantamiento del mundo". Este mundo desencantado se ve en las calles de Filadelfia y otras ciudades norteamericanas con decenas de adictos inclinados como zombis en posturas grotescas y congeladas. Y desde entonces el derrotero de la razón ha sido no poder dar a la misma nuevos mitos. Los mitos inmanentes que sustituyeron a los trascendentes fracasaron rotundamente. Sólo quedó la Nada del nihilismo y de la droga. No sólo es la aceleración de la vida moderna lo que impide el repliegue íntimo para la meditación y la auténtica espiritualidad, sino que es la pérdida del sentido de la vida lo que retroalimenta la búsqueda de un sustituto químico con las drogas que brindan una falsa espiritualidad. Esta pérdida del sentido de la vida fue precedida por el extravío del sentido del ser (con el empirismo y revolución científica del siglo XVII) y del sentido de lo divino (con el antropologismo ateo del siglo XIX). Esas fueron sus bases culturales.

La razón sin la imaginación ha terminado en el desván empobrecido del utilitarismo más ramplón. La lógica dineraria, el lucro y el capital del capitalismo ha encenegado a la razón encerrándola en un inmanentismo y terrenalismo antimetafísico que destruyó la razón humana misma[8]. Hace falta un potente giro metafísico que revivifique a la razón. Y tendrá que ser una metafísica que respetando sus fueros enlace lo inmanente con lo trascendente. Sin ello habremos curado una herida, no la enfermedad, y nuevas guerras mundiales amenazaran a la humanidad. Extirpar el cáncer del nihilismo exige un enérgico giro metafísico en el corazón mismo del pensamiento moderno.

La razón utilitaria que todo lo valoriza cuantitativamente es un núcleo pútrido, hediondo y frio que ha matado el amor. La modernidad se ha sumergido en las tinieblas y ha corrompido el mundo llevado como está por la voluntad de poder, la voluntad de placer y la voluntad de tener. Esos tres demonios tienen asido el alma del hombre actual y lo van destrozando por dentro paulatinamente. El espíritu demoníaco preside la era industrial y cibernética bajo la razón utilitaria del capitalismo. El capital tecnológico se ha hecho del mundo y demuele al hombre en el taller del algoritmo digital.[9] Y con su triunfo la humanidad sólo tiene garantizada su perdición total. Lo que sucumbe hoy es la razón que ha perdido la inocencia del ser por el obsceno imperio del tener. Este mundo dominado por el poder y la avaricia tiene que sucumbir, para dar cabida a que en el hombre vuelva a despertar el amor y la belleza.

El peligro de conflagración termonuclear crece día a día ante las desatinadas decisiones belicistas antirrusas de un desquiciado Occidente liberal. Cuando la antirrusa Alemania del canciller Scholz, que dijo primero que no entregaría tanques y luego los entregó, está por enviar aviones de combate al régimen nazi de Kiev, cuando todo el cínico Occidente liberal calla a siete voces sobre los actos terroristas de los nazis de Kiev -así como desde hace ocho años no condenaron los bombardeos permanentes a los civiles del Donbass-, cuando no se condena el ataque terrorista de las huestes nazis de Zelenski a la represa de Kajovka, como antes tampoco se condenó los actos terroristas de la destrucción de los oleoductos NordStream, el puente de Crimea, el asesinato de la hija del filósofo Dugin, cuando se multiplican los actos terroristas de Kiev al ver que la guerra está perdida, cuando Estados Unidos se decide a nuclearizar a Corea del Sur preparando una guerra contra China, y cuando ese Occidente liberal busca abrir un segundo y tercer frente contra Rusia, mientras todo esto acontece en medio de la acelerada desdolarización del mundo, no nos queda sino la triste constatación que se aproxima el escenario dantesco de una Tercera Guerra Mundial a la vista.

No se trata de algo inevitable. Al contrario, China, el Vaticano, Brasil, Indonesia y la propia Rusia tienen planes de paz para detener el conflicto. Lo extraño es que los rechace Kiev. Algún beneficio -más de seguro económico- debe obtener el régimen nazi de Ucrania de seguir poniendo los muertos. No en vano la propia UE ha señalado a Ucrania como el país con una altísima corrupción institucional. No en vano el líder religioso de Irán señaló que la guerra en Ucrania resulta ser un negocio para la industria de armas de los Estados Unidos. Pero el imperio yanqui y sus enceguecidos vasallos europeos siguen echando más leña al fuego con el envío de más armas en vez de pensar en planes de paz.

Cuesta creerlo, pero los líderes europeos han perdido totalmente la brújula, y lucen como meros vasallos que siguen las órdenes del imperio, aun a costa de su propia economía y seguridad. Toda la Europa liberal se ha involucrado en la guerra en Ucrania contra Rusia, primero enviando material de guerra chatarra y luego armas de mayor alcance. Y prometen enviar más armas. Con la incorporación de Suecia se tendría totalmente cercada las fronteras de Rusia. Las provocaciones prosiguen de forma sistemática y ya la potencia euroasiática ha lanzado advertencias de todo tipo, desde nucleares hasta de lanzar una ofensiva sobre países occidentales. A todas luces para los amos del mundo se trata de hacer que Rusia caiga en la trampa de una confrontación directa con Europa para desatar el ataque nuclear.

Entonces ¿Puede acaso pensar con claridad un continente europeo inundado y dominado por los clanes mundiales de las drogas y el dictado imperial? Naturalmente que no. Todo esto lleva a elucubrar que el gobierno en la sombra o el llamado Reich Bilderberg ya tiene planificada una confrontación termonuclear, y lo más insensato de todo es que cree poder ganarla. Tal vesania no llama la atención, puesto que el imperio en franca decadencia se vuelve más irracional, irresponsable y temerario.

La historia es un escenario de contingencias y posibilidades. No responde a una ley de gravedad que hace caer a la piedra al suelo de todos modos. La historia la hacen los hombres, y los rumbos peligrosos son posibles evitarlos. La necesidad de detener los planes siniestros que el gobierno en la sombra tiene para el mundo es imperiosa. ¿Cómo lograrlo, cuando vemos que un provecto y antirruso Biden respondiendo a la lógica imperialista agresiva sigue llevando al mundo al despeñadero del holocausto nuclear? ¿Cómo neutralizar al imperio en descomposición? ¿Cómo detener la agresividad de la OTAN, que ahora se inmiscuye en el agitado Mar de China? Ya China le advierte a la OTAN que no se atreva a expandirse hacia el Asia Pacífico. China se opone firmemente al movimiento al Este de la OTAN, a lo cual si se produce le darán una respuesta decidida. Hay que tener en cuenta que la potencia asiática tiene un poderío naval superior al de Estados Unidos. Los portaviones yanquis no hacen la diferencia ante los temibles misiles hipersónicos chinos DF-17. Sencillamente el Occidente liberal no tiene disponible la tecnología hipersónica. Y se piensa que esa es una de las razones por las que el imperio norteamericano y la OTAN no se involucran directamente en la guerra de Ucrania. Además, China ya superó a los EEUU en la carrera del espacio poniendo una nave espacial en la cara oculta de la Luna. Su desarrollo tecnológico es ostensiblemente superior al norteamericano, el cual está en franco retroceso. De ahí que los afanes expansionistas de la OTAN, secundados por los Estados Unidos con una retórica de la guerra fría, recibirá como respuesta una reacción contundente por parte de China.

¿Podrán otras potencias europeas seguir el ejemplo de la Francia del voluble Macron, para distanciarse de la política guerrerista del colonialismo atlantista? ¿Podrá el desbarajuste económico del imperio norteamericano detener en seco su apoyo militar a los nazis de Kiev? Por lo pronto las voces en el Capitolio se alzan más numerosas pidiendo que cese la ayuda militar y financiera a Kiev. Ya India y Emiratos Árabes se desvinculan del dólar, le siguen Brasil y Argentina, y el grupo de los BRICS se va fortaleciendo en el uso de las monedas nacionales.

Por lo pronto, resulta de lo más inconsistente y engañoso ver a lo Huntington el conflicto ucraniano como conflicto entre civilizaciones. Nada más falso, es una guerra inventada y provocada por Occidente para enfrentar a dos pueblos eslavos hermanos. Es Occidente liberal el injerencista, belicista y guerrerista. El verdadero objetivo no es incorporar a Ucrania a la UE, sino que es batir a Rusia y hacerse de sus riquísimos recursos naturales. Se trata de “negocios” para los amos del mundo.

Por ello, la diferencia básica entre las guerras de Rusia en Ucrania y las de Estados Unidos y la OTAN en Irak, Serbia, Libia, Afganistán y Siria es su carácter defensivo del primero y agresivo en el segundo. Los Estados Unidos hicieron uso de la agresión contra el Derecho Internacional en la guerra contra Irak, pero luego se conoció que todo fue una farsa montada expresamente, porque nunca se hallaron armas químicas y de destrucción masiva, tampoco pruebas de su colaboración con el terrorismo ni de ser cómplice de los atentados del 11 de setiembre. Es evidente que su propósito fue hacerse del petróleo iraquí. El casus belli no existía.

Obviamente que la agresión armada de un país a otro viola un convenio de 1991 del Derecho Internacional y la definición de la agresión de las Naciones Unidas de 1974. En el caso de la agresión a Irak se falsificaron las pruebas y salió burlado el Derecho Internacional en las relaciones internacionales[10]. El derecho internacional es categórico al sostener que cualquier tipo de amenaza debe ser resuelto por medios pacíficos y el uso de la fuerza sólo procede en legítima defensa ante la existencia de un ataque armado previo. Cosa que sí se dio contra los rusos parlantes del Donbass por un lapso de ocho años. El derecho a la legítima defensa la ejerció Rusia ayudando a los rusos del Donbass y luego interviniendo militarmente. El Acuerdo de Minsk nunca se tuvo la intención de cumplir por parte de Ucrania y el occidente liberal.

De ahí que mientras Rusia cumple con lo estipulado sobre en el Derecho Internacional, el segundo viola flagrantemente el mismo. Y esto la propaganda de los medios occidentales se ha encargado de ocultarlo sobre una montaña de mentiras y discursos donde se presente a Rusia como invasor y agresor injustificado. Tal diferencia también se puede advertir en el desarrollo bélico de la guerra en Ucrania. Mientras Ucrania incluye preferentemente en sus ataques a objetivos civiles, por eso Rusia acusa a Ucrania de terrorismo sistemático, los rusos se concentran en objetivos militares y estratégicos, como la energía eléctrica. 

Todas las posibilidades están abiertas, aun cuando avanzan las líneas más nefastas del conflicto. Sin embargo, providencialmente no desaparecen tampoco las mejores alternativas de paz. La crisis actual geopolítica no es más que un ángulo crucial de la crisis de la razón humana, la cual está en salmuera. Más precisamente, lo que se disuelve es la decadente razón burguesa imperial que no se resigna a ceder paso a un nuevo orden mundial multipolar más racional. El eclipse de la razón de la que hablaba Max Horkheimer se ha hecho realidad. La perversión de la razón por el espíritu del mundo burgués consiste en que puso la eficacia por encima de la verdad. Y con ello crucificó a la razón en el altar de la utilidad. Pero los que vemos es que mientras un mundo muere belicosamente, otra realidad geopolítica pugna por surgir pacíficamente y con ello brotará un nuevo espíritu epocal y un nuevo modo de pensar, más humano, cooperativo, racional, y espiritual.

 

viernes, 4 de agosto de 2023

IMPERIO YANQUI NO ES INMORTAL

                   IMPERIO YANQUI NO ES INMORTAL

 

 

Es parte de la lógica fantástica imperialista hacerse la ilusión de que durará para siempre. Pero esto nunca sucede ni sucederá en la historia. Bueno sería que los imperios asimilen la idea de que algún día decaerán y morirán, ello ahorraría el sacrificio de millares de víctimas, pero generalmente llevados por su engañoso poder y soberbia nunca admiten que les llegó la hora de abandonar el escenario histórico.

Hitler hablaba del Reich de los mil años y no pasó más allá de doce años. En cambio, los imperios de la antigüedad destacan por su longevidad, así el imperio egipcio se prolongó durante más de 3 mil años, seguido por el imperio chino con 2 mil años, babilónico con 1,500 años, el romano con 1,476 años, el imperio carolingio con mil años, el imperio árabe en la Península Ibérica duró ocho siglos, el imperio británico la friolera de 600 años, el español apenas duró tres siglos. Después de éstos vendrían los imperios coloniales de los imperialismos occidentales (1871-1914) que fueron de más corta duración. Y por último el imperialismo norteamericano que desde 1898 -año en que se anexa territorios contiguos- hasta el presente ya tiene 125 años. El científico Samuel Arbesman, hizo un estudio sobre la duración de 41 imperios entre los años 3.000 a.C. y 600 d.C. y descubrió que su duración promedio fue de 200 años. Pero a partir del siglo XX ningún país imperialista llegó al centenario. Lo cual no es exacto, no en vano el imperio estadounidense tiene 750 bases militares repartidas en ochenta países del globo. Es sin duda un imperio.

¿Cómo es que estando en decadencia el imperio estadounidense puede mantener en pie tantas bases militares repartidas en el mundo? Y la respuesta es que lo último en desmontarse de un imperio es su aparato militar. Y es que esto viene casi siempre después de agudizarse la crisis política y la lucha interna por el poder. ¿Se agudiza la crisis política en el imperio yanqui? Sí, y lo vemos no sólo en el dudoso triunfo electoral de Biden sobre Trump, el asalto al capitolio por los partidarios de Trump en el 2021, en la primera vez en la historia de los Estados Unidos en que un expresidente es imputado -Trump es acusado de 31 cargos por violaciones de la ley de espionaje, cuatro por obstrucción a la justicia y dos por falsedades-, sino también en desatarse la lucha intestina en el propio partido demócrata con Robert Kennedy Jr., que no sólo supera en las encuestas a Biden, sino que lo acusa de preocuparse más por el dominio global en vez de reconstruir la prosperidad del país. En otras palabras, la crisis política y la lucha interna por el poder en el imperialismo norteamericano ya se inició y su desenlace es de pronóstico reservado.

La crisis política del imperio romano en el siglo III duró casi cincuenta años, entre la muerte del emperador Alejandro Severo y el ascenso de Diocleciano. Pero la caída no ocurre sino hasta el 476 cuando el Imperio Romano de Occidente conoce su ruina al ser depuesto el último emperador de Roma, Rómulo Augusto, a manos de los pueblos bárbaros. Para los adeptos de la teoría del excepcionalismo estadounidense nada de esto ocurrirá a su imperio, en cambio para otros analistas el proceso ya se inició con una sensible disminución de su poder en términos geopolíticos, financieros, económicos, sociales, salud, medio ambiente y militar. Fue Trump el primer presidente que habló de la decadencia del país, pero para Noam Chomsky la decadencia empieza al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Y en cierta medida Chomsky da en el clavo, porque cuando un imperio emerge como potencia militar global comienza su deterioro moral e intelectual. Y eso fue lo que sucedió a lo largo de décadas de capitalismo de bienestar, que difundió el materialismo consumista más chato, vulgar y salvaje. Lo cierto es que los Estados Unidos ya no es “la tierra de la gran promesa”, como le llamaron Barack Obama y Hillary Clinton en la contienda electoral del 2008. Pero el “sueño americano” se ha convertido en la “ilusión americana”, y para los inmigrantes en la “pesadilla americana”. Ahora es la podredumbre estructural de los Estados Unidos la que amenaza con expandirse por todo el mundo. Por lo pronto, el primer afectado resultó encontrarse al otro lado del Atlántico, pues ya contaminó a la Europa liberal, la cual siendo rehén nuclear de los Estado Unidos se convirtió en un continente ocupado militarmente por el imperio, por ejemplo, la más grande base militar americana con más de 40 mil efectivos se encuentra en Alemania, y por décadas los soldados norteamericanos dejan su huella cultural disolvente en tierras tudescas, donde se ve a las claras que “el jardín europeo”, que ve el alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell[6], es en realidad un jardín de drogas, delitos, inmoralidad y corrupción.

Para el Banco Mundial Estados Unidos es el  segundo país más desigual del mundo, unos 16 millones de estadounidenses son analfabetos, el número de personas sin hogar crece constantemente, 40 millones de sus ciudadanos viven en la pobreza, mientras que 18 millones en extrema pobreza, es el país con el mayor porcentaje de su población en cárceles, la mortalidad materna se ha duplicado, las muertes por sobredosis creció ostensiblemente, su población es el mayor consumidor de drogas en el mundo, los crímenes violentos se han disparado, hay un auge de divorcios, de hijos no reconocidos, los suicidios adolescentes aumentan vertiginosamente, las masacres en escuelas, universidades y calles aumentan por pistoleros solitarios, ocupa el lugar 36 de acceso al agua en el mundo, el consumo de drogas se convirtió en una pandemia, se agudiza el desempleo, la deuda pública, el déficit comercial y está en vías de ser una pis del Tercer Mundo. En una palabra, el desarrollo humano no sólo se ha estancado, sino que está en franco deterioro irreversible. Para los conservadores el aumento del gasto en programas sociales son la raíz de la crisis fiscal estadounidense. Para los moderados el aumento del gasto militar frena el desarrollo económico. En términos militares la propia Comisión de Estrategia de la Defensa Nacional sostiene que las ventajas bélicas de los EEUU sobre sus adversarios han disminuido. En lo cultural la posmodernidad nihilista ha resultado siendo nefasto sobre la juventud, la cual en vez de buscar la verdad va tras lo relativo, el hedonismo y el narcisismo.

En pocas palabras, Estados Unidos está en decadencia definitiva porque su descomposición en todos los ámbitos de la vida se ha vuelto de coyuntural en estructural por efecto de un sistema que exaltó la codicia, la libertad ilimitada y el placer como valores supremos. El declive y la degradación humana sin límites no es consecuencia de la inexistencia de un mecanismo que permita el perdón de los créditos impagos, eso es su consecuencia, es más bien el resultado de la enajenación extrema de la vida humana.

En ese contexto nos preguntamos ¿Pueden las élites plutocráticas del capitalismo mundial compartir valores humanistas? Naturalmente que no. Si los amos del mundo son los que presiden la desubstancialización del hombre en provecho de sus fortunas personales es natural que vean una salida a su crisis de rentabilidad del capital en un eventual conflicto termonuclear. La eliminación atómica de sus enemigos y competidores viene acompañada con una ventaja adicional, buscada ansiosamente por los amos del mundo, a saber, la sensible disminución de la población planetaria. Sería como matar dos pájaros de un tiro. Y es que, así como no hay imperio inmortal, tampoco hay imperio que sea sensato al aproximarse la curva de su muerte. El imperio norteamericano está en franco declive y abierta degradación y, en circunstancias tales, la insensatez toma el lugar de la razón.

En un contexto nihilista donde naufraga la vida normativa, se invierten los valores y se disuelven los ideales, se produce el extravío del sentido de la vida, el mundo se vuelve absurdo y se expande la irracionalidad del sistema imperante. Ante este deterioro espiritual se pone de moda la vuelta reformista a la filosofía antigua. El neosocratismo contemporáneo piensa que el sentido se la vida no se logra descubriendo valores, sino asumiendo la autognosis como forma de vida. El neoestoicismo actual, por su parte, propone asumir el autocontrol de las pasiones. Pero son propuestas impracticables -porque exige una energía mental que no dispone el alicaído hombre actual-, ilusoria -al pretender alcanzar la eternidad en la inmanencia-, estéril -no se encarna en instituciones sociales- y orientalista -porque rechaza el Dios trascendente-. Todos estos escapismos intelectuales no rompen con la secularización de la modernidad inmanentista y se muestran incapaces de retomar la trascendencia verdadera.

En otras palabras, la mortalidad de los imperios es un proceso metafísico de desgaste del espíritu de una época civilizatoria. Y el espíritu secularista e inmanente de la modernidad antimetafísica llega a su culminación con los estertores finiseculares del occidente liberal. De este modo, sólo con un giro metafísico que restablezca las relaciones de lo inmanente con lo trascendente, se podrá ser capaz de iniciar un nuevo ciclo cultural y civilizatorio en la humanidad. En otras palabras, no basta con evitar una Tercera Guerra Mundial, porque lo que se hace necesario es atajar los excesos terrenalistas, individualistas y egocéntricos de la modernidad temporalista y secularizada.

miércoles, 2 de agosto de 2023

LA VOLUNTAD DE PODER de Nietzsche (Comentario)

LA VOLUNTAD DE PODER 

de Nietzsche (Comentario)



La filosofía de Nietzsche es la exposición en gran estilo de una serie de pensamientos proféticos que se corresponden con el triunfo del imperialismo colonialista bárbaro y agresivo de fines del siglo XIX y gran parte del XX. Su filosofía es la expresión hiperbólica del individualismo y subjetivismo burgués. Ante Schopenhauer y Kierkegaard trae una nueva manifestación del idealismo subjetivo. Prácticamente con Nietzsche se inicia la lucha defensiva de la burguesía contra el socialismo. Y ello se refleja en su pensamiento que vertebra toda su exposición: la lucha de los señores la Tierra contra la moral de esclavos dependerá del triunfo de la Voluntad de Poder.

Su desprecio por las masas, su defensa de la esclavitud, su aristocratismo elitista, sus disparos contra la razón en favor del instinto, la justificación del egoísmo, su proclama de que nada es verdad y todo es lícito, la justificación de la maldad y la barbarie, su cruzada contra Dios y la moral que busca liberar los instintos, el eterno retorno donde finalmente triunfa el ser relativo e inmanente sobre el devenir, la lucha entre razas superiores e inferiores, su hiperbólica defensa del superhombre y de la voluntad de poder, todo ello forma parte de su defensa velada de la barbarie imperialista.

El idealismo subjetivo ahora se asienta en una crítica cultural y el biologismo de la raza de los señores de la Tierra. Su apelación moral a los instintos bárbaros y bestiales del hombre es una confesión de su irracionalismo en toda la línea. Todo es relativo y pura interpretación subjetiva. La Verdad es el tipo de mentira para poder vivir. En su nihilismo extremo afirma que Dionisos es el nuevo dios sensual y cruel de la época. Dionisos es el símbolo de que no se propone acabar con el nihilismo sino afianzarlo. 

Todas sus caóticas, agresivas y belicosas afirmaciones están dirigidas a luchar contra un enemigo: el socialismo, que parapeta a los que supone como antípoda de los señores y herederos de la moral de esclavos: la masa, la horda, el pueblo, la revolución. En este sentido el superhombre es la salvación de los señores de la Tierra, de los fuertes contra la amenaza de los débiles. Su lenguaje a la ofensiva encubre el hecho que desde la Comuna de París la burguesía capitalista se encontrará a la defensiva.

Todas estas observaciones son explicadas con extensión por Georg Lukács en su obra El asalto a la razón. Y en realidad, cuando el pensamiento de Nietzsche es visto en relación con los acontecimientos politicos, sociales y económicos de su tiempo se descubre la imbricación que tiene su filosofía con la clase burguesa y la fase capitalista de su tiempo.

¿POR QUÉ HAY ESTA GUERRA?

 ¿POR QUÉ HAY ESTA GUERRA?



La pregunta alude a la presente Guerra ruso-ucraniana, que en el fondo es la guerra entre Estados Unidos contra Rusia, pues los países europeos actúan como vasallos que se dejan arrastrar por el amo imperial. 

Ahora bien, la respuesta es simple y nada complicada. Hay guerra en nuestro tiempo porque han crecido las aspiraciones imperialistas de la burguesía occidental liberal en una proporción inversamente proporcional a su debilidad sistémica creciente y que ve perder constantemente terreno ante el avance incontenible de la burguesía china encaramada en su partido comunista y la burguesía rusa comandada por el líder siberiano Putin. 

En el fondo es una guerra interimperialista por el dominio del mundo. La diferencia es que las reglas en ambos son distintas: la del imperio del mal basado en la prepotencia, la amenaza, las sanciones y la agresión, y la segunda -de Rusia y China- basada en la cooperación, la igualdad, el respeto mutuo, la integración y la no intervención en los asuntos internos.

El capitalismo del occidente liberal luce agotado, después de sustituir el modelo de capitalismo social de mercado por el capitalismo neoliberal especialmente en Europa, pues en Estados Unidos siempre operó el capitalismo salvaje de libre mercado. El neoliberalismo se agotó y, para proseguir su marcha como capitalismo cibernético, requiere pasar por el dominio mundial absoluto, esto es, derrotar militarmente a China y Rusia, pues, no le es posible hacerlo por vía económica y pacífica. A esto se debe el robustecimiento del ala fascista de los amos del mundo en el Reich Bilderberg. La globalización del libre mercado ya no les resulta un buen negocio y retroceden hacia la política de bloques y de confrontación mundial. Su comportamiento reaccionario y agresivo se vuelve imperativo.

Por su parte, China y Rusia lucen en lo económico como los exponentes actuales del capitalismo social de mercado. Dicho modelo desmontado en la Europa occidental se trasladó hacia el este europea y el Asia. En política uno se asume como comunista y el otro como nacionalista. Y en lo cultural se muestran partidarios del respeto de los valores, la tradición y la familia. Frente al occidental se trata de una vía de desarrollo antagónica al capitalismo liberal occidental. Pero el mundo es dinámico y se puede prever mayores cambios.

Pero, en suma, ¿por qué tenemos esta guerra? porque la burguesía internacional del occidente liberal quiere revertir, derrotar y hacerse nuevamente de la gobernanza global, aún a costa de una guerra nuclear. Sí, aún a costa de ello, porque en la ideología burguesa de la fase imperialista el superhombre se identifica con la barbarie y la superbestia descrita por Nietzsche. Lo cual responde a la ética de la belicosa burguesía imperialista occidental

EL SINO DE NUESTRO TIEMPO: ENTRE LA III GUERRA MUNDIAL Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

 EL SINO DE NUESTRO TIEMPO: 

ENTRE LA III GUERRA MUNDIAL Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

El mundo se estremece ante los dolores de parto de un nuevo orbe. Al parecer las élites plutocráticas globalistas no se esperaban tal revés, por lo menos eso se trasluce en su optimista agenda 20/30. Allí percibían con toda claridad que había que batir sin problemas primero a Rusia, y luego a China, para mantener sus reglas y su orden mundial. Pero el cálculo les ha fallado estrepitosamente porque en el mundo cobra mayor fuerza, dinamismo e ímpetu el Orden Mundial Multipolar, y en su desesperación la vieja plutocracia liberal se encamina hacia un Tercer Conflicto Mundial, que esta vez -dado el calibre de los armamentos nucleares de que se dispone- pone en peligro la sobrevivencia de la humanidad entera.

Hasta antes del estallido del conflicto de Ucrania el mundo se encaminaba hacia una integración global ente Oriente y Occidente a través de dos grandes megaproyectos: la Ruta de la Seda de China, que iba a integrar a Europa con el Oriente, y los gasoductos NordStream I y II, que iba a fortalecer a Alemania en su independencia energética, integrarla con Rusia y seguir comandando la economía europea. Pero la prédica norteamericana hasta el último momento era que Alemania abandonara dicho proyecto energético, ante lo cual sólo recibía la burla de los tudescos. No obstante, la canciller alemana Angela Merkel no era sincera y jugaba a dos bandas, porque por un lado se mostraba firme en el proyecto gasífero, pero por otro lado aparentaba alentar los acuerdos de Minsk con la sola intención de dar tiempo al régimen nazi de Kiev para que se rearmara. Su imprudencia y aventurerismo político le costó caro, el imperio junto a los servicios secretos británicos y ucranianos sabotearon los oleoductos destruyéndolos con cargas explosivas en setiembre del 2022. Más de 10 mil millones de euros se fueron al agua. El canciller Olaf Scholz, sucesor de Merkel, se quedó sin soga y sin cabra, ahora tiene que afrontar una severa crisis energética, y con él toda Europa, y encima comportarse como vasallo sin soberanía ante los dictados del amo imperial. Para sellar la insensatez política europea la OTAN declara que China representa una amenaza a los intereses, seguridad y valores del occidente liberal. A las claras se ve cumplido el objetivo imperial: se frustraron dos grandes proyectos económicos que hubieran salvado a Europa de la catástrofe, a saber, la Ruta de la Seda y los gasoductos ruso-alemanes.

El catalizador de toda esta escalofriante perspectiva es la guerra en Ucrania que ya lleva más de un año, la cual, como campo de prueba de las armas occidentales y rusas, sabe perfectamente que el nazi Zelenski no tiene posibilidad alguna de revertir los acontecimientos militares. Y por más que diga que no permitirá el ingreso de tropas extranjeras en su país, es conocido por hacer siempre lo contrario a lo que dice. No en vano el 13 de julio Biden firmó una orden ejecutiva disponiendo el traslado de 3 mil soldados más al frente europeo, y ya se tiene a 11 mil tropas yanquis en territorio polaco listos para entrar en combate. Por tanto, lo que se espera es la peligrosa dilatación del conflicto, acordado por la OTAN en la cumbre de Lituania el pasado mes de julio. Lo cual resulta irracional, pues en toda la línea del frente ucraniano las tropas rusas avanzaron, la contraofensiva de Zelenski resultó un fiasco, y en vez de ver el momento de hablar de paz los guerreristas occidentales acordaron aumentar el envío de armas para Ucrania y no incorporarla momentáneamente a la UE. La peor novedad de todas fue que EEUU proporcionaría las prohibidas bombas de racimos a Ucrania, pese al desacuerdo de sus vasallos europeos. En otras palabras, que Zelenski siga poniendo los muertos mientras la OTAN se rearma para enfrentarse a Rusia. Y esto responde a que el occidente liberal -léase el imperio norteamericano y sus vasallos europeos- sólo se relaciona con la necesidad de los amos del mundo[1] de mantener el Orden Mundial Unipolar.

No en vano el mal llamado Club Bilderberg, pero que en realidad es el Reich Bilderberg, se reunió entre el 18 y 21 de mayo en Portugal con el alto mando de la OTAN, la CIA y el MI6 británico para acordar el plan estratégico para derrotar a Rusia, China e India y mantener el liderazgo de EEUU junto a sus vasallos. Y en sus planes para mantener la dominación mundial está la expansión de la OTAN hacia el Pacífico para enfrentar a China, activar un enloquecido rearme acelerado para lanzar primero una campaña terrestre contra Rusia, y luego, de forma casi inmediata, desatar un conflicto termonuclear si es necesario.

En otras palabras, fueron 130 participantes de todos los países del mundo, incluido el longevo Henry Kissinger, que defienden acérrimamente los intereses de las diez personas más ricas del planeta, se sienten con el derecho de tomar decisiones que repercutirán sobre 8 mil millones de habitantes de este planeta. Y a esto le llaman democracia. Lo que demuestra que la concentración de la riqueza en pocas manos se convierte en la principal amenaza para la paz mundial. 

A todas luces los planes guerreristas de la OTAN propuestos en el mes de julio en Lituania salieron de la cumbre Bilderberg del mes de mayo en Portugal. Pero los líderes occidentales europeos y norteamericanos saben que sus armas son tecnológicamente inferiores respecto a los de Rusia y China, están armamentísticamente rezagados. Además, no tienen ni el tiempo ni el presupuesto para lograr un nuevo nivel tecnológico en los armamentos, por lo que sus bravuconadas sólo están dirigidas a seguir como zombis los dictados Bilderberg para empeorar la confrontación hasta llegar al conflicto nuclear. Incluso las pruebas estadounidenses por lograr misiles hipersónicos han fallado y por su alto costo se duda que lo logren en tan alicaída economía suya castigada por la inflación, el endeudamiento, los gastos militares y el déficit fiscal.

¿Pero puede alguien en su sano juicio pensar que es posible desatar un conflicto termonuclear y tener posibilidades de salir incólumes? ¡Y quién ha dicho que los amos del mundo estén en su sano juicio! Más bien ¡han perdido el juicio! Es que los 10 hombres más ricos del planeta están seguros de poder resistir en sus búnkeres privados a un holocausto nuclear. El resto de la humanidad poco interesa, no son su prioridad. En su desbocada e insensata obsesión por el dominio mundial consideran necesario el empleo de las armas nucleares para eliminar a sus oponentes[2]. Sólo en ese tipo de armas son competitivos, en el resto no. A pesar de no tener ventaja en una guerra convencional contra Rusia y China y no tener efecto las sanciones económicas impuestas a estos países, siguen adelante en sus planes de ser los únicos dueños del mundo. Y por eso han desmantelado momentáneamente la Ruta de la Seda y los oleoductos NordStream que apuntaban hacia una integración euroasiática.

Llegar hasta el enfrentamiento nuclear. Al parecer esa es la opinión de las élites globalistas de occidente que con sus acciones intensifican su belicismo mundial. Ya la vice presidenta de Biden, Kamala Harris, dejó pasmado al mundo al afirmar que “cuando reducimos la población, más de nuestros hijos pueden respirar aire limpio y beber agua limpia”. Y la Casa Blanca salió de inmediato a corregir el lapsus linguae diciendo que no quiso decir “población” sino “polución”. Lo interesante no es lo que Freud reveló sobre los deslices verbales, como expresiones del inconsciente que aparece como equívoco en la expresión consciente, sino que precisamente dichas palabras de Kamala fueron furiosamente aplaudidas por su auditorio. Lo cual revela el estado histérico y paranoide de la mentalidad ultraderechista estadounidense, la cual está perdiendo el sentido común.

En otras palabras, la idea de reducir la población mundial aun a costa de una guerra termonuclear no es muy impopular como algunos podamos pensar. La revista Nature Food calculó que un conflicto nuclear entre EEUU y Rusia provocaría una hambruna global que podría matar a más de 5 mil millones de personas. Y sólo al primer impacto del primer día morirán no menos de 90 millones de personas. Sin duda, para los macabros partidarios de la disminución de la población mundial el cálculo no les viene del todo mal, es casi el 63 por ciento de la población mundial la que morirá frente a los 8 mil millones que serán para 2023. Pero el mundo Occidental nunca ocultó sus preocupaciones neomalthusianas sobre cómo frenar el crecimiento poblacional en los países comunistas, primero, y luego en todo el globo terráqueo. De sus entrañas ha salido el discurso que sustituye el control de la natalidad por la promoción de la ideología de género. Pero ahora la insana homosexualización de la humanidad les quedó corto y prefieren, más bien, irrogarse el derecho del exterminio termonuclear.

Nadie puede olvidar las esperanzas mundiales que despertó la llegada al poder de un presidente negro en la Casa Blanca con Barack Obama (2009-2017), pero tampoco nadie puede olvidar cuando defraudó las expectativas al terminar su periodo como el presidente de los drones asesinos, de la dilatación de las guerras en Afganistán, Irak, Siria, autorizó ataques en Libia, Pakistán, Somalia, Yemen, y reanudó la nueva guerra fría contra Rusia. Dejó un legado nefasto, y superó a Bush en el gasto militar. No obstante, su predecesor Georg Bush había declarado una guerra mundial contra el terrorismo, desató la guerra del Golfo, luego se conoció que las razones de la guerra contra Irak eran falsas, pero el objetivo de hacerse de los yacimientos petrolíferos se cumplió. ¿Por qué se necesitaba tanto recurso petrolero para sus fuerzas militares? ¿Por qué hasta hoy se sigue sustrayendo también petróleo sirio? El desarrollo de los acontecimientos posteriores daría la respuesta. Se planeaba una guerra de envergadura contra Rusia y China.

Pero, sobre todo, fue Obama el que financió el golpe de Estado contra Yanukóvich en el Maidán. Nada menos que invirtió veinte millones de dólares diarios, y el que se coludió con el bombardeo genocida a civiles del Donbass[3]. Genocidio que no es más que una tonada común en nuestra era sin Dios. Desde el genocidio de los armenios, pasado por las masacres estalinianas, el Holocausto nazi, el exterminio de la población camboyana hasta el bombardeo rusofóbico de civiles en el Donbass se configura una era de los genocidios. Esta ola antihumanista arranca desde comienzos del siglo veinte y se consagra con las dos guerras mundiales y el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre civiles en Hiroshima y Nagasaki. De ahí el temor real de que la era de los genocidios culmine en una apocalíptica Tercera Guerra Mundial. En medio de este riesgo concreto hay quienes consideran que el Putin protagonista de hoy fue generado por Obama al tratar a Rusia de “potencia regional”, lo que condujo a la anexión de Crimea en el 2014.

Pero el juicio resulta sobredimensionando a Obama, dado que el carácter de “potencial global” de Rusia está dado por su extensión territorial, grandes recursos naturales, política exterior independiente, y ser el primer arsenal nuclear del mundo. Resulta casi incompresible la prisa inaudita de Estocolmo por otorgarle el Nobel de la Paz en 2009 y nunca tener el coraje de retirárselo por sus tropelías guerreristas. Luego vino el republicano Donald Trump[4] (2017-2021) hizo un incremento moderado del gasto de defensa que dejó muy contrariado al Complejo Industrial Militar. Finalmente advino el demócrata Biden[5] (2021), que ya había dado indicios de sus convicciones rusófobas y que reavivaría la guerra fría contra Rusia, sería duramente criticado por la humillante y desordenada retirada de sus tropas de Afganistán, pero en realidad el cálculo era retomar la guerra fría contra Rusia de Obama hasta el punto de tornarla caliente a través de los bombardeos constantes de las tropas nazis de Kiev contra el Donbass. En otras palabras, los demócratas Bush, Obama y Biden presentan una línea de continuidad en el desarrollo de planes de dominio global del mundo y para ello se requería batir por turnos a sus dos oponentes: Rusia y China.

Ahora bien, estos son los hechos contingentes y fácticos, pero es necesario advertir las líneas generales del proceso histórico. Y esto rebasa la politicología y la geopolítica, para hallarnos en terreno de la filosofía. En primer lugar, no hay imperio que dure para siempre, y, para el caso presente, esto atañe al imperio norteamericano. Pero el afán de perpetuar a cualquier precio el dominio global es consustancial a su naturaleza imperial. En segundo lugar, el imperio hegemónico del norte se encuentra en su curva decadente más abierta y pronunciada. Si no recurre a las guerras la tendencia más segura es que implosione desde dentro. En tercer lugar, no es seguro ni hay garantía que las tensiones mundiales puedan resolverse pacíficamente. El tigre es más peligroso cuando está herido de muerte. Y esto parece percibirse en el comportamiento de la dominación global del Club Bilderberg en su afán por eliminar a sus competidores globales. En cuarto lugar, en ningún otro momento de la historia la humanidad contó con la capacidad de provocar su propio exterminio. Basta el arsenal nuclear de Rusia y EEUU para exterminar a la especie humana. En quinto lugar, las decisiones que tome una cultura y civilización están en relación con los valores que maneja. Y los valores que ostenta el occidente liberal son los de la tanatocracia, la tanatopolítica, la eutanasia, la eugenesia, el cambio de sexo hasta en niños, la inmoralidad y generalizada la inversión de los valores, En sexto lugar, en el occidente liberal predomina una cultura nihilista, la misma que hace muy probable el recurso a la guerra termonuclear. El nihilismo facilita el imperio de la codicia y la avaricia de las élites plutocráticas del planeta, las cuales están dispuestas a todo con el fin de mantener su dominio global. En séptimo lugar, el desafío de nuestro tiempo es encontrar la manera de batir el agresivo orden mundial unipolar del imperialismo nihilista sin provocar un apocalipsis nuclear. Lo cual no es nada sencillo dada la capacidad de adaptación social que muestra el capital para metamorfosearse bajo distintas situaciones. Nos preguntamos ¿cómo se comportaría el gran capital transnacional si las fuerzas militares imperialistas fuesen derrotadas? No cabe duda que buscarían el compromiso con el nuevo orden, y es muy difícil pensar que no hallen refugio en otro lugar del mundo.

Lo que pone en peligro la sobrevivencia de la humanidad ante el inminente peligro de una Tercera Guerra Mundial es la insania del juicio de los líderes del Club Bilderberg, la cual es proporcional a la avaricia de sus almas y a la ambición por seguir siendo los amos del mundo. Quizá algo parecido al Tribunal de Nuremberg juzgaría a los amos del mundo. Al parecer es urgente la necesidad de cortar el nudo gordiano para siempre de la tensión internacional antes de que la situación empeore ante el paso del tiempo. Si estalla la Tercera Guerra Mundial en toda su dimensión su significado será que los amos del mundo del capital están dispuestos ir hacia el exterminio del planeta con la sola esperanza de salvar el poder a la que están acostumbrados. Sería la pírrica victoria del hombre anético, de la voluntad de poder, del Anticristo, sobre un planeta chamuscado, hecho jirones y congelado por el invierno nuclear. Signaría el fracaso de la especie humana como seres racionales, libres y responsables.



martes, 1 de agosto de 2023

EL MUNDO COMO VOLUNTAD Y REPRESENTACIÓN de Schopenhauer (reseña)

EL MUNDO COMO VOLUNTAD Y REPRESENTACIÓN

 de Schopenhauer (reseña)


 

El mundo existe porque hay una conciencia que lo representa, pero el conocimiento de la verdad mediante la representación nunca va más allá de ella. Sólo nuestra voluntad nos puede informar sobre el en sí de las cosas. La Voluntad es el núcleo de todas las cosas, impulso ciego que individualiza todos los seres del mundo, no persigue ningún fin. La intuición es la puerta de acceso a la cosa en sí. La razón es una necesidad biológica. El monismo de la Voluntad no es panteísta, sino ateísmo porque descarta lo divino. Sólo en el arte el hombre se libera de la tiranía de la voluntad. El arte es contemplación de los arquetipos eternos. La música es copia de la voluntad misma.

Es muy significativo que recién en 1850, a los 62 años, le llega la fama, justo después de la derrota de la revolución de 1848. Sólo recién desplaza al antropologismo materialista de Feuerbach. Esto significa que su pensamiento satisfizo las aspiraciones de la burguesía de la Restauración. Schopenhauer, como Kierkegaard y Nietzsche, fue un rentista, no vivió de enseñar en la universidad. Lo cual fue un factor objetivo para robustecer su natural individualismo burgués y reflejar el egoísmo del capitalista normal. Su pesimismo coincide con el desinterés por los problemas sociales y políticos en pleno auge del imperialismo colonialista.

Así se comprende mejor que su Kant es encarrilado hacia el idealismo subjetivo. Su gnoseología es un retorno a Berkeley y un franco retroceso respecto al pensamiento dialéctico del idealismo alemán. De ahí sus constante puyas contra Hegel, porque su pensamiento es un antihistoricismo que desemboca en la nada. Pero el idealismo subjetivo de Schopenhauer no desemboca en la religión cristiana, sino en un ateísmo religioso a través del misticismo y del irracionalismo. Su filosofía es una filosofía de evasión social. La cosa en sí es la voluntad irracional mistificada. Pero el irracionalismo de Schopenhauer brota de las oscilaciones agnósticas de Kant. De modo que su filosofía termina oponiendo a la vida la Nada. La existencia carece de sentido, pero rechaza el suicidio. Su pensamiento dirige a la intelectualidad descontenta hacia el conformismo quietista. Su filosofía es una apología del orden imperialista del capitalismo.

O LO UNO O LO OTRO de Kierkegaard (Reseña)

 O LO UNO O LO OTRO de Kierkegaard

(Reseña)



Libro donde expone la oposición entre lo religioso lo estético y lo ético. Pero la recuperación del individuo -que efectúa contra la filosofía hegeliana- cae en el solipsismo y en el irracionalismo, por quedarse atrapado en la desesperación de la paradoja de la fe. De ahí que opone a la dialéctica con síntesis de Hegel una dialéctica sin síntesis, donde las contradicciones se mantienen y no se resuelven en una nueva mediación. Su punto de partida protestante condicionó sus conclusiones erróneas sobre la potencialidad de la razón natural, llevándolo hacia el fideísmo. Así opondrá lo religioso a lo estético y lo ético sin encontrar conciliaciones entre estos ámbitos existenciales. Para Kierkegaard la subjetividad y no la objetividad es la verdad. Ahora se entiende que al final de sus días escribiera que su obra no es sino una defensa del orden existente. Así vio en la revolución social un peligro ateo. Su énfasis en el individuo y la subjetividad se encarnó en un pensamiento que deshistoriza y desocializa al hombre. Sobre lo visto se comprende cómo se impuso su pensamiento en el período de entreguerras mundiales del imperialismo, porque en el fondo se trataba de borrar todo lo concreto a favor de una caricatura de la realidad. El decadente intelectual burgués con su panegírico individualista y subjetivante reproduce el egoísmo burgués del capitalismo imperialista.