Revista peruana de Filosofía dedicada a los temas de metafísica, ontología, antropología filosófica, ética y política con especial énfasis en las categorías de lo anético, mitocrático, hermenéutica remitizante e hiperimperialismo. Contacto: gus_floque@yahoo.com
lunes, 14 de agosto de 2023
LAS PALABRAS Y LAS COSAS (reseña)
FENOMENOLOGÍA DE LA PERCEPCIÓN (reseña)
TRÁNSITO HISTÓRICO
TRÁNSITO HISTÓRICO
Desentrañar el significado profundo que tiene la hora histórica presente no es hacer un ejercicio de historia, de crónica periodística, ni de política internacional y menos de geopolítica, sino que es hacer un esfuerzo de filosofía culturológica para poder atisbar su sentido y dirección subyacente tras los hechos empíricos.
De manera que en esta exploración se ha podido advertir que nos encontramos ante un cambio de época que evidencia el desgaste profundo del mundo del capitalismo liberal y su orden global unipolar. Al mismo tiempo se deja advertir que emerge un nuevo orden mundial multipolar con una fuerza e ímpetu que acelera el enterramiento del viejo orden. Y la guerra en Ucrania ha servido de partera de la historia.
La comadrona de la guerra recibe a un niño que nace joven ágil y robusto, el cual desafiante pone en jaque las pretensiones de perpetuidad del senil imperio hegemónico, que no cesa de tambalearse y tropezar continuamente. El riesgo es que en su porfía por no dejarse arrebatar el trono recurra a las armas nucleares, como parece que insensatamente tiene calculado. Su inteligencia ya no es lúcida, es más, se ha vuelto más cínica, perversa y peligrosa. Encarna la inteligencia del mal, con todas sus características psicopáticas, narcisistas y manipuladoras.
Esto significa que la crisis de la paz mundial actual no puede ser analizada al margen del poder en la sombra que representan los integrantes del Club Bilderberg. Pero, al mismo tiempo, se puede observar que no hay unidad ni homogeneidad en sus integrantes, aunque si bien hegemoniza su ala radical fascista, tienen enfrente el ala moderada y diplomática de la coexistencia pacífica. Este último trata de recuperar el tiempo perdido para evitar la catástrofe al que conducen la otra parte de los amos del mundo.
Mientras tanto, sus operadores políticos de la Administración Biden tratan de acelerar la confrontación directa con Rusia y China, a sabiendas de su inferioridad militar para una confrontación convencional. Por ello, la amenaza del uso del arsenal nuclear, por parte del Imperio del mal, es real y confía irracionalmente en ese recurso estratégico. Ante ello las fuerzas geopolíticas más lúcidas en el mundo buscan la disuasión, la coexistencia pacífica y la negociación al conflicto. El mundo está en vilo ante la codicia ciega de las fuerzas que andan en retirada de la historia.
La esperanza aparece con la unión de las fuerzas progresistas en los BRICS, el posible fracaso de la reelección del senil Biden, la posible contención de la OTAN para no guerrear directamente con Rusia, la no injerencia norteamericana en Taiwán y el cambio del equilibrio de fuerzas al interior de los amos del mundo.
Con ello el mundo conocerá una nueva época, más pacífica, justa y colaboradora. Se habrá derrotado al Superhombre nihilista, que se siente imperialmente más allá del bien y del mal, y se habrá abierto una nueva relación metafísica entre inmanencia y trascendencia, lo temporal y lo eterno.
sábado, 12 de agosto de 2023
TRASPASANDO LOS LÍMITES
TRASPASANDO LOS LÍMITES
Cuando hablamos de traspasar los límites no nos referimos a las temerarias provocaciones del Imperio del mal por todo el planeta, ni a la remisión de un submarino nuclear yanqui a Corea del Sur, ni al despliegue de bombarderos estratégicos supersónicos B-1B Lancer con capacidad nuclear a Suecia, ni al añadido de seis bombarderos nucleares B-52 a Europa, ni al plan norteamericano de concentrar 100 mil efectivos listos para intervenir contra Rusia, ni al envío de armas prohibidas al régimen nazi de Kiev, ni a la decisión de Alemania y Francia de enviar a Zelenski armamento pesado, ni a la concentración de artillería, blindados, infantería, barcos y aviones en torno a Rusia, principalmente por parte de Polonia, ni a la permanente provisión de mercenarios a Ucrania. No, a eso no nos referimos, a pesar de que ello también es traspasar los límites.
Nos referimos a un fenómeno histórico que involucra a todo ello, y es que el mundo está traspasando los límites del capitalismo neoliberal global para encaminarse hacia un socialismo que utiliza la economía del capitalismo social de mercado y la cultura asentada en los valores de la tradición. Estamos hablando de una nueva fase de la historia cuyo perfil económico no acaba aún por definirse, utilizará por un tiempo más las reglas de acumulación de capital del capitalismo, en política exterior se basará en el respeto de la autodeterminación de los pueblos y en el no injerencismo en los asuntos internos de los Estados, en cultura pondrá fin a la inmoralidad sexual, la ideología de género, recuperará la tradición religiosa, la visión metafísica de las esencias y se reconciliará con Dios.
No es que se vaya a suprimir la secularización, pero sí se le pondrá límites. Se tratará de una sana corrección de las extralimitaciones del racionalismo y empirismo moderno, el cual acabó en el mito del culturalismo donde todo es invención y constructo social. El mundo buscará sanearse de las extravagancias del subjetivismo de la modernidad y lo hará sin buscar un nuevo retorno a la Edad Media. Por ello, se tratará de rescatar la trascendencia divina sin afectar la realidad de lo inmanente. O sea, estamos ante el traspaso de los límites culturales de un mundo agotado, finisecular y esclerótico, que si no es superado sólo llevará a la enajenación sin límites del hombre y a su sustitución por la máquina inteligente.
No tiene sentido limitar el peligro que atraviesa actualmente la humanidad solamente a la amenaza de un Apocalipsis nuclear, cuando lo que vemos es que el espíritu de la civilización moderna, en su agotamiento, se volvió nihilista. El mundo ha llegado a un límite en que se necesita una nueva cultura, un nuevo espíritu epocal, sin lo cual no surgirá civilización nueva alguna. El cristianismo lejos de ser abandonado deberá ser retomado con toda su acervo místico y riqueza espiritual, y lo mismo acontece con las grandes religiones del mundo. El occidente cristiano, opuesto al corrompido occidente liberal, junto al Asia budista, hinduista, al Medio Oriente musulmán y judío serán los encargados de encaminar a la cultura humana hacia un nuevo renacimiento espiritual. Y esto no puede hacerse sin conexión con las relaciones internacionales, la geopolítica y la geoeconomía.
La soñada paz perpetua de Kant demostró que no puede ser lograda solamente basándose en el cosmopolitismo, el republicanismo, la democracia, la abolición de tratados secretos, la supresión de los ejércitos permanentes, ni intervenir en los asuntos internos de otros. Pues, si a ello no va unido la reconciliación con Dios, la recuperación de las esencias y el logro de una nueva imagen del mundo basado en el amor y la justicia, no habrá paz perpetua entre los países. Ya lo decía Dostoievski: “Sin Dios todo está permitido”. Aunque el fanatismo religioso también se encargó de demostrar que “con Dios todo está permitido”.
A lo que vamos es que el fin de las guerras y el peligro de una guerra nuclear no depende solamente de constituciones republicanas, ni de la naturaleza económica del sistema productivo, sino, principalmente, de las potencialidades del espíritu cultural de una época. Allí está ínsito las posibilidades para la paz o de la guerra. Pero tampoco queremos pensar que exista un espíritu cultural indemne a la degradación epocal. Todo tiende al desgaste, incluso el espíritu de una época. Recordemos, sin ir muy lejos, al propio espíritu burgués, que con todo su terrenalismo e inmanentismo cumplió un papel político revolucionario en los siglos XVIII y XIX, aunque su papel ideológico cultural renovador acontece en los siglos XV, XVI y XVII. Lo que vino después de la segunda mitad del siglo diecinueve fue el comienzo inexorable de su declive, encontrándonos actualmente en la curva de su franca decadencia. Es decir, no hay espíritu cultural que esté exento de degradación histórica. Ello forma parte de su propia existencia y desarrollo. Debe conocer no sólo su esplendor, sino también su declive. Lo que nazca hoy, tras el terremoto geopolítico que nos asalta, también tendrá que llegar a conocer su fin. Lo que en un momento surge con un carácter progresista y revolucionario tendrá que atravesar las horcas caudinas de su decrepitud y reaccionarismo. La transitoriedad de la historia debería poner al hombre en alerta sobre lo efímero de sus logros en el tiempo largo de Braudel, previniendo al menos que la transitoriedad dialéctica exige nuevo dinamismo entre positividad y negatividad de la praxis humana.
No obstante, lo que sí permanece incólume del legado kantiano es que trata el problema de la política en relación con la moral y que la guerra debe resolverse siempre a favor de la moral. Sólo que a esto hay que añadir una observación nada baladí y es que la política y la moral secularizada fue útil para derrotar a la nobleza y el clero reaccionario del momento, pero en su desarrollo demostró que la política divorciada de lo moral -tipo maquiavelismo puro- y las virtudes morales separadas de las virtudes teologales terminaron en el endiosamiento del hombre. Ese narcisismo del antropocentrismo sin Dios alimentó los fascismos genocidas, las guerras mundiales, los Auschwitz, la ideología del superhombre, el consumismo mecadólatra del capitalismo liberal y el egocentrismo de las redes sociales bajo el capitalismo cibernético.
El traspasar los límites tampoco significa que la historia tenga un curso regular, al contrario, es muy irregular, y, en todo caso, el progreso indefinido de la humanidad es sólo tendencial, no excepto de retrocesos, estancamientos y desviaciones. Por ejemplo, todo indica que en la presente situación histórica es muy probable que un cúmulo de circunstancias y factores favorezcan el esplendor y hegemonía de la civilización euroasiática, en especial sino-rusa. Esa confluencia entre Oriente y Occidente, que generalmente ha sido señalada de profunda antítesis, significará un enriquecimiento cultural apreciable.
Tratándose de dos almas de distinta profundidad metafísica su encuentro estrecho morigerará el antropocentrismo occidental, el reencarnacionismo y sed de no ser de la India, el terrenalismo de la armonía chino, el monoteísmo estricto musulmán y judío. No es que llegarán a sintetizarse todos ellos, permanecerán en las antípodas, pero con más tolerancia y comprensión. Tampoco es exacto afirmar que Occidente nunca entrará en decadencia porque está nutrida de la savia de culturas milenarias. Así, tiene el afán de inmortalidad de la egipcia, de conquista de la romana, celeste de los caldeos, exploradora de los fenicios, cognoscitiva de los griegos, infinito de los hindúes.
Pero ello no significa que sea inmortal en la historia. Al contrario, el momento actual es de una gran reconfiguración de las fuerzas históricas, donde la guerra sigue funcionando como partera de la historia, y en donde se va gestando un nuevo motor histórico. Ese nuevo motor histórico está liderado en lo económico por China y en lo cultural por Rusia. La Rusia de Putin reivindica la tradición cristiana de occidente, lo cual es decir bastante, dado el curso secularizado al extremo del occidente liberal. No es que nos espere la Casa Ecuménica a la vuelta de la esquina, para ello hay que educar a la humanidad en el amor y fraternidad universal, pero si sabemos sortear el escollo del apocalipsis nuclear nos espera allá en la lejanía futura de la historia una unidad más radiante y universal para la humanidad.
Quizá llega en un momento tan providencial el auge del emerger de la civilización euroasiática, porque en medio de la calamitosa crisis climática que nos azota es imprescindible el encuentro creativo de los impulsos culturales antropocéntrico y cosmocéntrico. Si China, Oriente Medio y Occidente llega al Absoluto valorando el cosmos, lo contingente y lo finito, valorando en una palabra el Ser; el Oriente Hindú y budista llega al Absoluto desvalorando el cosmos y lo finito por el camino insondable de la Nada y el Nirvana. Este encuentro cultural entre el Ser y la Nada, que representa el nuevo orden mundial multipolar, resulta siendo de profundo significado, porque personifica una ruptura con el inmanentismo de la modernidad, una recuperación del sentido de la trascendencia y del ser, un reconocimiento de las dimensiones suprarracionales de la razón, y un nuevo sentido de la vida y existencia humana.
Habremos traspasado los límites de la modernidad si en la hora actual se consuma la derrota cultural y material del orden mundial unipolar y el auge del orden mundial multipolar. Será la derrota del nihilismo, y la recuperación de la dimensión metafísica del Ser y la Nada.
viernes, 11 de agosto de 2023
Eichmann en Jerusalén (reseña)
La Escritura y la Diferencia (reseña)
Las edades del mundo (reseña)
Sobre la Violencia (reseña)
EN EL UMBRAL
EN EL UMBRAL
Sin duda que el mundo se encuentra en el umbral de una posibilidad bifronte, a saber, estamos al borde de una apocalíptica Tercera Guerra Mundial, como nunca antes lo estuvo el mundo, y, también, nos encontramos en medio del terremoto geopolítico que representa la lucha reaccionaria de la élite Bilderberg por mantener su poder global con su esquema unipolar, junto al poderoso emerger revolucionario del Nuevo Orden Mundial Multipolar.
La diferencia entre la crisis de los misiles en Cuba en 1962 y el riesgo de guerra termonuclear de hoy es que los líderes de ambas potencias eran cabezas lúcidas. Tanto Kennedy como Kruschev demostraron su capacidad para resolver la tensión mundial en menos de un mes. En cambio, actualmente Biden es un líder senil, que saluda y extiende la mano a seres invisibles en cada discurso y resulta siendo un instrumento fácil de los partidarios de la demencial guerra contra Rusia. En ese marco de poco vale que Putin muestre sensatez mientras que su contrapartida se hace eco del ala fascista del Reich Bilderberg. Además, el plan de rodear las fronteras rusas responde a un plan meticulosamente elaborado y no es una improvisación repentina. Eso es lo más peligroso porque revela una intención subalterna dispuesta a la confrontación nuclear con el gigante euroasiático. Esto es lo que llamamos el “desquiciamiento de la plutocracia occidental mundial”. Realmente cuesta creer que responda a un plan medido hasta en sus últimas consecuencias y que sea ciegamente seguido por los líderes vasallos europeos. ¿Pero realmente los amos del mundo en su ala fascista están desquiciados?
Obviamente que las élites occidentales no se han vuelto temerarias de la noche a la mañana. Así como ven a Ucrania como el pretexto para batir a Rusia, del mismo modo ven a Taiwán para batir a China. Se busca crear otra guerra proxy. No en vano hay 73 bases militares estadounidenses en Corea del Sur y 120 en Japón. Además, el país nipón se rearma y está militarizando aceleradamente islas artificiales aledañas. Estados Unidos no sólo prepara un muro de defensa contra China, sino una avanzada de ofensiva. Y es que la inteligencia del mal se caracteriza por la hipocresía, la mentira, la manipulación, la agresión, la irrespetuosidad y la violencia. Todo ello calza a la perfección con la política internacional del occidente liberal y ahora con el proceder el Reich Bilderberg. No basta con evitar el enfrentamiento con la inteligencia del mal, porque tarde o temprano se dejará llevar por la violencia y desatar su agresividad. Esto ya se vio con los regímenes fascistas de la Segunda Guerra Mundial. Jean Baudrillard[22] ha hecho notar que a la negación de Dios le sigue la negación de la realidad que es sustituida por lo virtual. Pero lo que nosotros notamos aquí es que la inteligencia del mal se edifica, o trata de hacerlo, una realidad egocéntrica, sin compasión, ni empatía ni caridad y que responda tan sólo a sus afanes egoístas. Se trata de una realidad psicopática, que se siente superior al resto y con un narcisismo destructivo. La psicopatía del Reich Bilderberg es lo que está poniendo a la humanidad en peligro con un holocausto nuclear, porque con su pobreza emocional sólo pone en primer lugar su narcisismo, ausencia de empatía, impulsividad de tener poder y controlar el mundo. Este tipo de personalidad social viene acompañado de promiscuidad sexual, vida parasitaria, ausencia de remordimiento y conducta delictiva. Y a todo ello se entrega, en su mayoría, la élite del mundo.
El ataque con drones al Kremlin es un claro indicador de que el mundo está por atravesar vesánicamente el umbral de la apocalíptica guerra termonuclear. En vez de parecer un ataque de falsa bandera de los propios rusos, como lo han sugerido desde Francia, tiene todos los indicadores de ser una prueba preliminar para un ataque devastador sobre Moscú. Ahora se entiende por qué la reacción rusa ha sido responsabilizar del ataque a los Estados Unidos y a la OTAN. Mientras que la potencia del Norte se apresuró a deslindar cualquier responsabilidad por el ataque. El cual no es de fiar. Desde que se desintegró la Unión Soviética sólo se conoció la expansión amenazante de la OTAN hacia las fronteras rusas. Los vuelos de aviones espías y de reconocimiento occidentales tampoco han cesado y son continuamente interceptados. O sea, no se tratan de vuelos inocentes, sino de patrullaje continuo para afinar planes ofensivos.
¿Por qué el Occidente liberal estaría interesado en hacer este tipo de pruebas? Al parecer porque no sólo tiene en Ucrania una guerra perdida por medios convencionales, sino que no se resigna a asumir su derrota, y en vez de buscar la paz se precipita ensayando operativos desesperados. Lo que se condice con el extraño comportamiento del senil Biden que no pierde la ocasión de ninguna cumbre internacional para comentar entre bastidores que ya viene la guerra nuclear. Pero el que siembra vientos cosecha tempestades. Y Putin, siempre muy bien informado, no ha tardado en mostrarle al mundo occidental a lo que se expone con sus continuas insensatas provocaciones.
Mientras que Europa occidental ha perdido toda soberanía mostrándose vasalla a los dictados de Washington, el sinuoso Macron y Hungría son los únicos países que se oponen a continuar con la guerra. El resto persiste en su empeño de apoyar a Biden en su juego geopolítico guerrerista. Mientras tanto crece la protesta popular contra la guerra en Alemania, Italia y España. Ya nadie deja de presentir que el mundo está deslizándose peligrosamente hacia un camino sin retorno. China es constantemente acosada por el Imperio norteamericano a sabiendas que no tiene opción válida de triunfo militar, según sus propios expertos militares. La política exterior de Biden ha perdido por completo el rumbo y los bloques militares ofensivos que promueve de un océano a otro no serán capaces de retrasar la hora definitiva de su acelerado ocaso.
El mundo anda desquiciado porque el principal foco promotor de la tensión mundial es un imperio en declive, que cree que puede salir de sus crisis promoviendo guerras. Pero esta vez ha elegido a los enemigos equivocados, a saber, nada menos que las otras dos superpotencias en auge, en especial China. Y es que el injerencismo en política exterior le es consustancial al imperio del norte, siendo el principal factor de inestabilidad para la paz mundial. El mundo occidental liberal liderado por el Imperio del Mal ha ido insensatamente muy lejos en sus provocaciones contra Rusia y China. La elite liberal cree poder sobrevivir a un conflicto termonuclear y se arriesga a provocarlo. Vive la humanidad en el presente las horas más decisivas de su historia. ¿Seremos capaces de remontar el peligro y conjurar la locura del Hegemón en decadencia?
Si los Estados Unidos en el ámbito interno no implosiona y la Administración Biden fragua un fraude electoral para reelegirse, entonces habremos cruzado el umbral de la supervivencia de la civilización humana, porque nuestra destrucción se hará inevitable. El senil Biden es el operador político de las fuerzas más oscuras del llamado “Estado profundo” de la política y economía norteamericana y tiene como principal encargo llevar al mundo al holocausto nuclear.
Pero la otra tendencia es que el rápido ascenso de los BRICS acelere la caída del mundo unipolar y el triunfo del mundo multipolar. Por lo pronto la instauración de una nueva moneda de los BRICS acelera la caída estrepitosa del dólar, en medio de la economía estadounidense que se debate entre la inflación, escasez de productos, depresión del mercado laboral, la especulación desmedida por la desregulación del mercado financiero, la descontrolada expansión crediticia, recesión. Todo lo cual hace pensar a algunos analistas que en EEUU se avecina una Gran Recesión que superará a la del 2008. Ante ello Occidente promueve el neocolonialismo y frena la formación de un orden mundial multipolar. Por su parte, Latinoamérica aboga por un mundo multicéntrico, libre de dominación y neocolonialismos. China insiste en abogar por la cooperación igualitaria y mutuamente ventajosa entre todos los países, sin incurrir en juegos geopolíticos. Putin señala que la presión occidental hizo que de la globalización el mundo se haya desplazado hacia la política de bloques, donde la geopolítica y la geoeconomía son puestas al servicio de la confrontación en vez de la cooperación recíproca y mutuamente favorable. Pero en vez de eso las potencias occidentales prefieren suscribir acuerdos de cooperación en materia de defensa.
Un ejemplo reciente de ello es EEUU, que a través de su embajador en China declaró desafiante y provocadoramente: “Somos el líder del Indo-Pacífico y Pekín lo sabe”. Luego añadió contradictoriamente: “Washington se quedará en la región, no quiere conflictos con el gigante asiática, pero que se defenderá”. Como era de esperar la contraparte china observó que se trata de un comportamiento hegemónico imperial en el que “se creen los dueños del mundo”. La pregunta natural es ¿Qué se busca liderando regiones ajenas? ¿Eso no es acaso reclamar la propiedad de todo el planeta? ¿No son provocaciones muy peligrosas del Imperio del mal?
Reclamar la propiedad de todo el planeta y buscar liderar regiones ajenas es la característica principal del imperialismo norteamericano, que hoy en Ucrania está poniendo al mundo en el umbral de la destrucción de la humanidad.
jueves, 10 de agosto de 2023
SINCRONICIDAD (reseña)
SINCRONICIDAD
Para Jung la nueva física y la parapsicología coinciden en postular que más allá del principio de causalidad, el espacio y el tiempo, existe el principio de sincronicidad o coincidencia de acontecimientos de contenido significativo.
AMÉRICA LATINA BALUARTE DE LA PAZ MUNDIAL
AMÉRICA LATINA BALUARTE DE LA PAZ MUNDIAL
Un clavo decisivo en la tumba del imperialismo estadounidense, incluso como potencia regional, resultó ser el triunfo electoral de Lula da Silva sobre el conservador Jair Bolsonaro en la potencia sudamericana del Brasil. Su viaje a Pekín para pedir una acción concreta de los BRICS para salir del dólar y su liderazgo en la reunión Celac-UE son muestra suficiente de la firme postura de América Latina de no dejarse arrastrar por la UE hacia una condena de Rusia. Rusia ha reconocido la solidaridad del continente sudamericano y estrecha sus vínculos junto con China hacia la Subregión.
Aquí se trata de una nítida postura antimperialista de una región del mundo que ha sido víctima de golpes de Estado, invasiones militares, imposición de sangrientas dictaduras genocidas, intervencionismo e injerencismo político descarado, chantaje económico, bloqueo económico ilegal, e incluso guerra colonial en Las Malvinas. Ni siquiera los opresivos y deshumanizantes casi cincuenta años de neoliberalismo global pudieron desarraigar la conciencia antimperialista de los pueblos de América Latina ni borrar de su memoria todos los atropellos por parte del imperio a su vida política republicana. No olvidemos que el neoliberalismo fue la ominosa revolución de los ricos contra los pobres[17]. Por lo demás, el inusitado interés de la UE en acercarse nuevamente a América Latina responde a un movimiento estratégico interno y externo. Interno, porque necesita el litio de Bolivia, Argentina y Chile para su industria tecnológica y, también, requiere sustituir las fuentes de energía rusa por la de Venezuela. Externa, porque la estrategia junto al imperio estadounidense es atajar en algo, aunque sea tardíamente, la penetración de China con grandes proyectos de inversión en la región. Por todo ello, Lula representa una victoria electoral de gran trascendencia en el actual terremoto geopolítico mundial por los motivos siguientes:
1. Se abre un gran bloque sudamericano de izquierda y antimperialista liderado nada menos que por las dos grandes potencias de la América: México y Brasil. AMLO y Lula, son dos importantes líderes, y representarán el liderazgo indispensable para consolidar el bloque que haga contrapeso a la potencia del Norte en plena decadencia de su parte.
2. Fortalecerá la política no alienada y de neutralidad en el conflicto europeo provocado por los Estados Unidos. No se puede ignorar que la subregión se negó a proporcionar armas a Ucrania.
3. Constituye un dique de contención ante las derechas neofascistas que conspiran abiertamente contra gobiernos democráticos de izquierda, como el visto en contra de Castillo en Perú.
4. Influye en la política exterior estadounidense de no malquistarse más con los países de su patio trasero.
5. Evidencia el desgaste definitivo del liberalismo en las masas populares de la subregión.
6. Significa que los lazos comerciales y tecnológicos con China y los políticos, tecnológicos y militares con Rusia crecerán significativamente.
7. Cambia la correlación de fuerzas internacionales en la subregión.
8. América Latina se vuelve a convertir en un foco de defensa de la Paz Mundial y del no intervencionismo en los asuntos mundiales, partidaria de la soberanía nacional, en contraste con la triste e insensata Europa liberal que luce caduca y sin rumbo alentando el belicismo imprudente y temerario.
9. La reivindicación de Argentina sobre las Malvinas recibirá un apoyo decisivo. Como lo logró en el Foro Celac-UE, mostrando su disgusto Inglaterra por no mencionar las islas por su nombre en inglés.
10. Expresa el avance del nuevo orden multipolar y el retroceso definitivo del viejo orden unipolar.
La nota discordante en dicha reunión la dio la postura ambigua del presidente de Colombia, Petro, por condenar por igual como imperialista la operación militar rusa, junto a las Irak, Siria, Afganistán. Y lo peor fue la postura abiertamente pro-occidental de Boric, el presidente de Chile, quien sin tapujos calificó de agresión imperial. Lula trató de disculparlo aludiendo a su juventud e inexperiencia. Pero no hay duda de que Boric es un Caballo de Troya del imperio estadounidense. De modo que no es difícil advertir que Lula no es un clavo más en el zapato del Tío Sam, sino el clavo decisivo en la tumba del imperialismo, que corroe sus ambiciones, frena sus intereses, desprestigia su política injerencista, desenmascara su afán de dominación global, acelerando el alistamiento de sus valijas para su retiro de la escena mundial[18]. Sin lugar a dudas, clarea un nuevo amanecer con ideario socialista en todos los corazones que claman libertad con justicia, y desarrollo con caridad. El problema de la Paz en América Latina está ligado a la lucha por la liberación nacional antimperialista.
Sin embargo, el imperio contraataca, no se queda de brazos cruzados, hace todo lo posible por entorpecer las políticas soberanistas y tiene a la subregión bajo ataque para mantener sus posiciones políticas, económicas y militares. Se abre un nuevo capítulo en la guerra secreta contra América Latina, donde todas las opciones de mantienen abiertas. Así lo dio a entender Laura Richardson, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. Y no es un secreto que defiende los intereses de sus monopolios y para ello busca apoyarse en la cúspide militar mafiosa y reaccionaria de la subregión.
América Latina siempre ha sido un dolor de cabeza para el imperio del mal debido a que sus pueblos, principios e ideales son de una arraigada vocación antimperialista. Como dejó constancia José Enrique Rodó en su Ariel, Calibán es pragmático, imperial y prepotente, mientras Ariel es humanista, solidario y cooperador. Son dos almas de distinta profundidad, dos espíritus de distinto calibre las que se miden y oponen. Calibán tiene un alma horizontal, Ariel una vertical. Ni la ola neoliberal de cerca de cincuenta años pudo eliminar ese sentimiento anti imperial. Menos aún ahora, que se ha hecho evidente toda su inmedible maldad castigando al pueblo cubano por décadas, a través de un bloqueo ilegal condenado por todas las naciones del mundo, salvo por su socio Israel. Y es que el imperio del mal es intolerante con el principio consagrado por el derecho internacional sobre la libre determinación de los pueblos y el respeto de la soberanía nacional.
Así, el imperio del mal no descansa y el golpe que armó en Perú trata de replicarlo en Brasil, Colombia, México, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Argentina. La subregión está bajo ataque y no habrá descanso. El objetivo, al parecer tardío, es no perder el patio trasero. Y es que en medio del terremoto geopolítico global que representa la guerra en Ucrania, al imperio del mal no le cae nada bien la hegemonía creciente de China en la subregión, la negativa a enviar armas al nazi Zelenski, la mayoría de gobiernos de izquierda -salvo el de Boric de Chile, que muestra una sumisión inaudita al imperio-, la promoción que hace Lula para abandonar el dólar del comercio internacional, la política integracionista del Mercosur, y el hecho de que las tierras raras y la gran riqueza en recursos naturales no se le enajenen.
Lula, Petro, AMLO, Bukele, Ortega, Maduro, Arce y Fernández saben por diferentes motivos que están en peligro, porque la política soberana e independiente no es del agrado ni satisface los intereses colonialistas del imperio del mal en la subregión. Pero Xi Jinping, cuyo país es el principal inversor en la subregión, y Rusia, que es el principal sostén político-militar de varios países sudamericanos -Cuba, Venezuela, Nicaragua-, no están dispuestos a que los golpes de Estado blandos o las revoluciones de color prosperen en el patio trasero del imperio del mal. Un pequeño botón de muestra son los planes golpistas descubiertos en el asesor militar de Bolsonaro. La CIA y los servicios de inteligencia del imperio del mal no se dan abasto en la subregión, y llevan a cabo una febril campaña desestabilizadora en todo el Continente.
No es ningún secreto que Rusia halló en Ucrania laboratorios secretos de armas biológicas y químicas, los denunció, pero el corrupto Occidente liberal hizo oídos sordos junto a las, cada vez más desprestigiadas, Naciones Unidas. En la guerra en Ucrania vemos el mismo libreto que la CIA implementó en América Latina, a saber, asesorar a los cuerpos represivos, organizar golpes de Estado, implementar escuadrones de la muerte, elaborar materiales químicos y biológicos para controlar la psicología humana, y desarrollar una guerra propagandística por editoriales de las agencias de prensa, radio, redes sociales e internet. Olvidando su cacareada versión democrática en el manejo de la libertad de prensa consiguió de los gigantes tecnológicos que RT fuera suprimida en Europa y limitada en América Latina, pero ello sólo ha conseguido desprestigiar más a la prensa corporativa y fortalecer a la prensa independiente.
América Latina no se puede hacer a un lado en la presente lucha geopolítica entre China, Rusia y Estados Unidos de Norteamérica. La Patria Grande de Bolívar, Martí, Artigas, Sandino, Allende, el Che, tiene que tomar la decisión acertada, se juega nada menos que su destino. Es la hora decisiva de la historia en que el continente se decide por un rumbo emancipador, independiente y democrático para dejar de ser el patio trasero de potencia alguna. Latinoamérica es consciente de que está bajo ataque y el enemigo es el de siempre, el mismo que atisbó Bolívar señalando que sería el principal impedimento para la formación de la Patria Grande.[19] De suyo se comprende que el imperio del mal haya buscado sustituir el sueño integracionista latinoamericano de Bolívar por el panamericanismo.[20]
Su elección a favor del Nuevo Orden Mundial Multipolar es un desafío para la decadente potencia hegemónica del norte. Ahora son los golpes de Estado blandos los que intenta, mañana puede ser una medida más agresiva. Si ha perdido el control en Ucrania lo mismo puede suceder, y, de hecho, ya lo está perdiendo en América del Sur. China y Rusia lo saben. Y sobre todo la primera está dispuesta a la defensa militar de sus aliados en la subregión. El imperio del mal está en una encrucijada en el peor momento de su historia, se debate en una profunda crisis interna y externa, y en su desesperación puede ocasionar grave daño en las relaciones internacionales con otros países. Lamentablemente en estos momentos Perú, de la señora Boluarte, y Ecuador. de Lasso, juega un papel clave para el imperio del mal, y no se descarta que sea usado para provocar una conflagración bélica regional de consecuencias desastrosas.[21]
En una palabra, si en Europa la OTAN es la raíz de los problemas, en América Latina lo es los EEUU. La paz social, política y regional en América Latina está en peligro ante un imperio del mal desbocado y desesperado por mantener su hegemonía en la subregión en el peor momento de su historia. La catastrófica derrota militar en Ucrania es la cancelación del imperio del mal y sus vasallos europeos. El viejo mundo unipolar colonialista se derrumba y un nuevo mundo multipolar nace. Vivimos una hora histórica decisiva que, si no es interrumpida por una demencial guerra termonuclear, puede llevar a la humanidad a un nuevo amanecer.
