domingo, 28 de octubre de 2012

LA POESIA DE RAUL PASTOR

LA REALIDAD SON NUESTROS SUEÑOS
Sobre la poemática de Raúl Pastor
Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

Resultado de imagen para fotos de Raúl pastor 

Amar es algo sublime y sacratísimo, pero lo que es así puede ser algo dulce o amargo, por ello, y en ambos casos, sabes cuál es lo más terrible de haber amado: no poder nunca olvidar. Y este es el mensaje más recóndito que nos recuerda y entrega la poemática del inspirado vate, pintor y pensador trujillano, mi amigo Raúl Pastor Gálvez (1955) cuando nos dice:

El amor,
Como los ríos,
Busca…
Los cauces del ayer…
Que no perecen!

Así quiero empezar este breve comentario a la obra poética de mi caro amigo Raúl Pastor. Y quiero hacerlo conforme se ha desenvuelto mi lectura. Antes de comenzar unas concisas palabras sobre su persona. Raúl Pastor es afable como el pan, locuaz como un predicador en domingo, entretenido como una feria interminable, inspirado a borbotones, conceptuoso en lo esencial, practica con éxito la pintura, es un pintor de cielos luminosos a lo Van Gogh, filósofo que atrapa nítidamente el numen deshumanizado por donde ande, y poeta de incomparable veta intimista. Es un señor gordo y bracilargo, rebosante de alegría y también de indignación, que sabe compartir buenas historias, enemigo de lo vulgar y lo mediocre, indulgente con los demás y severo consigo mismo, su rebosante presencia resulta a toda luz agradable.
                                              

RIEMA
El estro poético de Raúl Pastor está transido por el ansia inesquivable y el sueño irrenunciable, muy humano, de una vida infinita que fluye en metáforas, símbolos y alegorías.

Dudosa la imagen de su sino humeante la sigo al pie de la derrota (p.32)

Este poderoso impulso es la reacción legítima de un espíritu indoblegable ante la creciente marejada de enajenación y cosificación que asfixia la vida humana y embrutece la vida social en plena era del capitalismo global.

Urbanita  la mirada oculta tras la vida algo más que un rostro (p. 31)

La protesta expresada por el neologismo RIEMA (2009), que es una fusión de las palabras Río y Poema, refleja en cuatro secciones (Divertimento, Urbanitas, Colaterales y Aguador) el suplicio de portar la antorcha de la inspiración lírica en medio de una sociedad antipoética.

Tiempo mortal es el tambor de la tautología (p. 24)

 El virtuosismo verbal exhibido combina armoniosamente lo bello en la forma y fondo, logrando comunicar ideas arquetípicas en imágenes multívocas, pero con  significados precisos, que revelan el lado onírico e invisible que acompaña sin tregua la densa realidad.

Quiero un verso y su reverso un verso a pesar mío y contra mí (p. 23)

Y esta realidad es que tras el fragor efímero de la fluyente imagen de lo transitorio el espíritu humano atisba su verdadero porvenir y destino de inmarcesible y permanente felicidad y belleza. Es un mensaje que une poesía y filosofía porque su autor es filósofo y poeta.

Porque la vida es espiral infinita es toda transitoria
Porque Riema es como la vida no hay regla ni medida
Porque Riema es un poema azul yo soy apenas ambarino (p. 39)

Quizá la parte culminante de toda sus estrófica sea cuando el vate herido por la luz de lo insondable y con el pecho compungido por los amores universales deja salir como una exhalación de su alma la más profunda verdad de la vida humana:

Ay si pudiera comprar unas alas que soporten el tiempo para poder soñar. (p. 42).

Yo abrigo la convicción que este deseo tan humanizador por el soñar despierto trasciende los ideales del romanticismo y pertenece de modo raigal al lado romántico del alma humana. Sólo una época diabólicamente poseída por el deseo de tener y no de ser puede echar al tacho colero el acto tan humano del soñar despierto. El soñar despierto ha sido actualmente remitido por el mundo dinerario del omnipresente capitalismo al desván del olvido, porque simplemente no es útil y porque además considera como universalmente válido el time is money. La posibilidad de revertir estas vulgares convicciones depende de recuperar nuestra capacidad poética.

                                                       
ODA
ODA A LOS COMUNES Y OTRAS PROPOSICIONES ELEMENTALES ACERCA DE NUESTRO TIEMPO (2008) no sólo es un grito lírico angustioso por el fin de la injusticia social y la explotación del hombre sobre el hombre, sino que es, además, el antiguo sueño de algún día despertarnos hermanos de nosotros mismos, como la raíz más honda de la auténtica fraternidad universal.

Donde la hermandad espera la victoria del primero,
Encuentre el último laudable la presencia del continuo (poema IX)

Pero este desideratum no es sólo un ideal social, porque se trata de una aventura ontológica por alcanzar el ser que se da la mano con la aspiración antropológica por acabar con la vida adulterada de la barbarie civilizada. La enajenación social será abolida y su supresión significará la restauración del orden cósmico. Este será el verdadero poner de pié lo que antes estuvo de cabeza.

La aventura por alcanzar algo
Antes que sea lo que ha de ser, es el tiempo (poema XI)

Entonces es comprensible cuando escribe en su poema I:

Y la sangre asalariada salpicó al espejo del mar y a las estrellas

Los comunes viven actualmente en la caverna oscura del consumismo sin sentido, el materialismo nihilista y disolvente, donde la poesía carece de sentido sobretodo porque es invaluable, no se sujeta al valor de cambio y por ello es desdeñado en su valor de uso. Pero llegará el día en que el hombre recupere lo que es muy suyo y entonces volverá:

El poema, pan cordial en la hoguera para todos (poema XIII)

La Oda a los comunes no soborna el achatamiento de la sensibilidad religiosa extendida en el hombre de ateísmo práctico de hoy, no se somete al rústico imperio de la inmanencia sobre la trascendencia, no se deja subyugar por la hermenéutica mundanal, que extirpa del extirpa del corazón de la humanidad el ansía del ideal y de lo infinito. ¡No!, al contrario, reaccionando contra el estrechamiento del horizonte metafísico del miope espíritu positivista recupera el sentido de lo sagrado, lo teofánico y lo mistérico. Y tenía que ser así, porque todo verdadero poeta está transido por el llamado enigmático del ser, en donde el vate antes de ser orfebre de palabras es oyente de esencias misteriosas que se dejan escuchar.

La lucha es volar con los pobres hacia Dios,
La revelación, prestarles ser para que vayan
…….
La furia es un ángel venido a la batalla (poema XIV)

No es difícil advertir la coincidencia profunda con la dirección central con la teología de la praxis, la cual pone énfasis en la presencia de Dios en la historia porque la historia misma tiene un sentido salvífico y escatológico. No afirmo que estemos ante un poema religioso. Pero sí que estamos ante un poemario que refleja el misticismo verdadero, el que no desune lo terrestre con lo celeste.

El silencio es la verdad ante el compás (poema XI)
Los diablos…roban la esperanza (poema XVII)
Dadme, oh, Diosas de la Vida:
……
¡Cambiar el mundo jodido que aún hay por cambiar! (poema XVIII)


COLOQUIOS
COLOQUIOS DE MEFISTO Y LA LUNA (s/f) es un poemario flamígero porque se dirige al corazón mismo del hombre en su disyuntiva vital entre el bien y el mal. Es una visita lacerante a sus vicios y pecados y una revisión esperanzadora a sus virtudes y grandeza.

Mi corazón caníbal sanguinario (poema “Corrompido”)
Que no me tientes barro de placer (poema “Tentación”)
Y yo que soy obscuro viajero de la noche (poema “Retorno”)

Pero al mismo tiempo es la intuición penetrante por lo inconmensurable del propio mundo interior:

El silencio, hoy,
No es más largo,
Es hondo
(poema “Silencio”)

No hay duda que el bien logrado título proviene de una huella indeleble en el Fausto de Goethe. Pero aquí Mefistófeles no es tanto el tentador externo, sino el interno, donde al mismo tiempo se entremezcla con la pasión del amor:

Me he despedido
Alturas
desde el infierno
aciago
en que me dejas
(poema “A solas”)

O este otro, que nos lleva hacia le preeminencia del tema del amor:

Hoy he visto mi nombre escrito
Después de tanto tiempo
Y se lo debo a ella ¡
(poema “Gris”)

Con la clarividencia del poeta por el mundo de lo subjetivo se ilumina bien la inclinación del alma humana por el mal, la nada y el vacío que crece también dentro de nosotros mismos.

Estoy cerca de ser rémora de mi propio costado (poema “Tríptico”)
Yo sé muy bien que estoy crucificado en mi costilla (poema “Por ejemplo”)
Un diablo verde sorbiéndose mi alma (poema “Erase”)

Pero la entropía interna tiene su límite, la cual afortunadamente no radica en la simple voluntad personal sino en el lazo con la misericordia del Creador y Salvador. Por todo esto es un libro profundo y verdadero como pocos.

Quien te creó te puso para alcanzar la gloria (poema “Hombre”)

Sobre la importancia crucial de nuestros sueños nos dice:

Y así, confiésote, sincero,
Que hemos abandonado
Nuestra tierra onírica
Preñada de deseos,
De ansias, de mañanas…
(poema “Es preciso”)

En suma, Coloquios son un poema de amor, dolor, lucha, humanismo, esperanza y libertad que nos fuerza a extraer la conclusión inusitada que la realidad son nuestros sueños. Es por ello que empecé con los versos expresados en este libro con el título de “Cronómetro”:
El amor,
Como los ríos,
Busca…
Los cauces del ayer…
Que no perecen!

Y las cosas son así porque los cauces del ayer que no perecen no pertenecen al tiempo del reloj del hombre artificial, también llamado tiempo abstracto, sino que son propios al tiempo concreto del hombre natural y verdadero. Y el amor sólo tiene terreno fértil para crecer cuando su único cronómetro es el del propio corazón.

Es por esto que el estro poético de Raúl Pastor es poderoso, fidedigno y veraz al nacer de la única fuente de la que puede manar la belleza indiscutible, esto es, el corazón ahíto por un sueño que plasma la realidad misma. Brindemos por ella para que quede clavada en nuestro pecho como queda retenido el iridiscente arco iris en nuestras pupilas soñadoras.

Lima, Salamanca 28 de octubre 2012

martes, 23 de octubre de 2012

ALMA COMO FORMA PURA

FORMA PURA Y OPUESTOS ADJUNTOS
Sobre la inmortalidad del alma
Gustavo Flores Quelopana
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

 

                                               Fidel, Gustavo, Kiko, Francisco

Ahora, desde el monismo espiritualista, procedo a contestar las preguntas de mi apreciado amigo el filósofo Fidel Gutiérrez Vivanco, el cual trabaja intensamente en la demostración filosófica de un universo que se desenvuelve bajo los principios de conservación y destrucción y que recientemente ha postulado el método de conservación del ser (Método Princonser).

Debo hacer una advertencia previa para entender el horizonte de las respuestas, y es que personalmente admito que la luz final se consigue no sólo por el avance intelectual ni por obra del pensamiento reflexivo, sino que se produce por un movimiento interior del corazón hacia Dios. Pues, concibo que la lucha no consiste solamente en iluminar la inteligencia y sí, más bien, en unificar la voluntad contra la soberbia y la vanidad. Se trata, pues, de una humildad ontológica ante la propia condición de criatura. Ya lo decía Guardini: El yo se oculta en un espacio de apariencias…es el espacio ficticio y malicioso del mal, el misterio abismal en el que la voluntad libre se sustrae a las exigencias de Dios.

Fidel: ¿Por qué dices que el alma se une al cuerpo? Tu respuesta puede ser: “el estado natural del alma es su unión con el cuerpo”, si esto es así  ¿por qué se separa del cuerpo? Y por último, ¿qué es el alma como entidad?

Gustavo: ¿Por qué el alma se une al cuerpo? Respondo: el alma no se une al cuerpo –eso ocurría en el dualismo metafísico de Oriente y Occidente- sino que conforma una substancia única con el cuerpo mientras vive en este mundo. Luego preguntas: ¿por qué se separa del cuerpo? Respondo: se separa porque es forma pura incorruptible. Después repreguntas: ¿qué es el alma como entidad? Respondo: Simplemente es la temporal forma pura y antinatural de la persona humana, cuyo destino es volver a unirse con el cuerpo.

Fidel: ¿Qué actividad psíquica no depende del cuerpo. No encuentro ninguna actividad psíquica al margen de la función cerebral.

Gustavo: Toda la actividad intelectual no sensible y abstracta en la medida en que no es el cuerpo el origen ni la causa de este conocimiento. Me explayo: en una célebre polémica entre Popper y el Nóbel J. Eccles éste le respondía al segundo que sería imposible encontrar el Otelo, la teoría de la gravitación o la Novena Sinfonía en alguna parte del cuerpo (El Yo y su Cerebro, Labor, Barcelona, 1980, p. 232). Me parece que esto constituye un ejemplo importante del principio general según el cual un nivel superior puede ejercer una influencia dominante sobre otro inferior, pero además habría un principio de libertad –como apuntó N. Hartmann- por el cual el estrato superior es autónomo respecto del inferior. Es más, los estratos superiores contienen elementos nuevos y constituyen una estructura propia (principio de novedad), de tal forma que el estrato superior implica al inferior y no a la inversa (principio de fuerza). Dicho de otro modo el viejo mecanicismo resulta ser una ilusión.

Fidel: Tú afirmas “Destinada a volver a la carne para luego del juicio volver a unirse a un cuerpo. Lo que le espera puede ser el premio o el castigo eterno”.   Esto  es   una  creencia religiosa, es consistente, pero su entendimiento depende de la confirmación de la existencia del  alma como una entidad que se une y separa al cuerpo y se vuelve a unir en la supuesta resurrección. La dificultad está en que los cuerpos son reciclables, y a lo largo de la historia de la humanidad muchos cuerpos al desintegrarse sus componentes moleculares se han incorporado a otras formas de vida, si las almas no se han  reciclado igual que el cuerpo, habrá una desproporción abismal en la resurrección, sobrarán almas.

Gustavo: El hombre no sólo necesita de la razón natural sino también de la razón sobrenatural para comprender las verdades de la fe. Esto no es renunciar a la naturaleza racional del hombre, sino su reafirmación en un plano trascendental. La “confirmación” del ciclo del alma se dará en la Resurrección, que está antes del Juicio y después de la Creación y la Caída. Objetas: La dificultad está en que los cuerpos son reciclables, y si las almas no se han  reciclado igual que el cuerpo, habrá una desproporción abismal en la resurrección, sobrarán almas. Respondo: no faltarán cuerpos en las resurrección de las almas, pues ¿qué es recomponer un cuerpo para quien que creó la materia y el espíritu?

Kiko: Buenos días, apreciados pensadores, acabo de escuchar la respuesta última y permítanme terciar diciendo que efectivamente para Dios recomponer un cuerpo no es nada siendo el creador del alma y de la materia. Además, la ciencia con el bosón de Higgs, si es que se confirma, estaría dando cuenta de sólo el 4 por ciento de la materia del universo, el resto queda aun inexplicado.

Fidel: Bueno Kiko, vuelvo a mi ilación interrogativa. Dice Gustavo que “El alma como forma pura es inmortal, espiritual e incorpórea, es decir intrínsecamente su existencia no está ligada al cuerpo ni a la materia”. ¿Cómo es esa forma pura? No puedo concebir la forma sin su contenido material. Algo incorpóreo puede ser un ente ideal, estos son intemporales. Pero los entes ideales son creaciones del hombre, siendo así el alma también es sólo un concepto que intenta explicar el fenómeno humano.

Gustavo: Lo primero que hay que tener en cuenta es que no hay alma pre-mortem,  como piensan los gnósticos y el reencarnacionismo. En  consecuencia, lo que hay  es  la unidad psicofísica del alma y el cuerpo llamada Persona, tras la muerte sobrevive sólo el alma, que es un estado antinatural de la persona. Es decir, el estado natural del alma es su unión con el cuerpo. Es más, el estar sin el cuerpo es contrario a la naturaleza del alma. Esa forma pura sin cuerpo ya deja de conocer a través de la experiencia sensible, porque la sensibilidad está unida al cuerpo, carece de facultades sensitivas, pero puede conocer los objetos espirituales.

 Cuando el alma se separa del cuerpo ya no depende de los sentidos ni de la imaginación. Está más allá de la naturaleza. Pero en la condición de separación del cuerpo el alma ya no es estrictamente una persona humana, pues persona indica la unión de alma y cuerpo.

Kiko: Esto puede conducir a un mal entendido, en el sentido de creer que el hombre está mejor en estado de separación del cuerpo.

Gustavo: Pero el estado natural del alma es su unión con el cuerpo. Preguntas Fidel: Algo incorpóreo puede ser un ente ideal, estos son intemporales y añades que los entes ideales son creaciones del hombre, siendo así el alma también es sólo un concepto, un mero flatus vocis como dicen los nominalistas, que intenta explicar el fenómeno humano. Respondo: tenemos un concepto del alma pero el alma no es un concepto es una realidad espiritual, es parte del estrato superior del ser real, antes de lo espiritual están el físico, el biológico y el psíquico. El alma no es parte del ser ideal (leyes lógicas, matemáticas), pertenece al estrato del ser espiritual. Pues la realidad se encuentra ontológicamente jerarquizada.

Kiko: Aunque no es exactamente lo mismo estoy pensando en los virus. Estos no están ni vivos ni muertos, existen en un estado de latencia, no se reproducen y necesitan inocular su carga genética en otra célula para reproducirse. Claro, tienen un componente material, son seres reales, pero son seres que no se comportan como los demás seres vivos, existen en una letargia parecida a la muerte.

Gustavo: Por lo demás, el ser ideal no es un invento de la mente humana, ésta lo descubre pero no lo crea, por eso se considera que tiene ser en sí pero a diferencia del ser real es intemporal, invariable y general. En cambio el ser irreal es una creación de la mente humana, es ser para otro. El ser ideal es intemporal, la inmortalidad del alma no significa intemporalidad sino permanencia en el tiempo. El problema en la comprensión de las regiones del ser se origina de un enfoque monista que interpreta la realidad desde uno sólo de los estratos en aras de la unidad e interdependencia. En cambio el pluralismo filosófico contemporáneo mantiene la unidad del ser pero afirmando la autonomía de los estratos superiores respecto de los inferiores.

Cierto que la interpretación convencionalista –la mente modela el mundo– desde Poincaré y Nagel hace que el ser ideal sea concebido como principios, reglas y relaciones. En este punto sostengo que el desafío de la filosofía contemporánea es evitar las unilateralidades y reconocer con el positivismo y el realismo que la Mente y el Mundo son independientes, y con el convencionalismo aceptar que la Mente desentraña el Mundo con su propio aparato conceptual perceptivo.

Fidel: Partiendo de las tres dimensiones del ser humano: biológico, social y espiritual,  e interpretando de acuerdo al principio de conservación, el  deseo natural de sobrevivencia corresponde a la dimensión biológica. A la dimensión social le corresponde el deseo de trascendencia. Y a la dimensión espiritual le corresponde el deseo de inmortalidad. Estas tres formas de deseo responden al principio de conservación.  

Gustavo: la idea resulta muy sugerente, pero no me resulta muy claro, pues ¿en dónde reside tal principio, cuál es su origen, persigue otro propósito superior, es autónomo o responde a alguna teleonomía?

Fidel: Estas concepciones del mundo pueden ser míticas, religiosas y científicas. El dualismo no es una casualidad, así como no es casual la existencia de la religión y la ciencia. Desde un punto de vista histórico el orden de aparición es: el mito, la religión y la ciencia.

Gustavo: Este esquema tiene sus propósitos didácticos y cumplió muy bien sus objetivos en el positivismo comteano, pero con el moderno desarrollo de la antropología cultural y la etnología no sólo se ha demostrado toda la riqueza del concepto de “mito”, sino su presencia en la ciencia y en la sociedad moderna, y la necesidad de despojarse del concepto peyorativo de “Mito” de la Ilustración. Por su parte la sociología y la filosofía también ha insistido en el carácter religioso de muchos fenómenos seculares, incluida la ciencia. Por tanto, lo recomendable es despojarse de esquematismos e ir hacia un pensamiento más sutil.

Fidel: Cuando la ciencia entra en conflicto con la religión lo que está ocurriendo es el conflicto entre la razón y la emoción. Por eso, el “científico puro”  es emocionalmente apagado. Y el religioso puro es dogmático e irracional.

Gustavo: Me parece que tal imagen del científico y del hombre religioso es puro clisé. Basta conocer las biografías de muchos científicos y santos célebres para constatar que el clisé se hace pedazos. Tomás de Aquino, por ejemplo, era un hombre flemático, nada emotivo, le decían el “buey mudo”. En cambio San Francisco de Asís era vivaracho y emocional. Newton era un hombre sereno y aparentemente frio, pero en su laboratorio buscaba en secreto ignotas fórmulas alquímicas que al final terminaron envenenándolo mortalmente. Era un  apasionado. Por ello el conflicto entre ciencia y religión no es de carácter temperamental, sino metodológico principalmente. Un autor inglés llamado David Lindberg (2002) ha demostrado que la ciencia antigua, tan llena por lo espiritual, no excluyó el análisis matemático en el marco de la filosofía natural tradicional.    La ciencia medieval también hizo muchas contribuciones a la tradición científica occidental, aunque continuaron aferrados al método silogístico y a la metafísica aristotélica. Pero fue la nueva metafísica mecanicista la que estimuló la experimentación y la matematización de la naturaleza. Además, afirma Lindberg, la ciencia moderna se desarrolló en circunstancias sociales nuevas. Concluye, la ciencia moderna inicial es discontinua con la medieval, pero preparó el camino para el logro científico del siglo XVII.

Fidel: Esta fragmentación se resuelve con la integración de estas dos realidades humanas, lo racional con lo emocional. El único saber que puede integrar por ahora es la filosofía. Esto explica el intento de los científicos de entrar a la filosofía como una necesidad natural del espíritu y de los religiosos de entrar a la filosofía para encontrar fundamentos racionales a sus creencias.

Gustavo: Coincido que es urgente una integración de lo racional y lo emocional. Pero dudo que la filosofía sea capaz de volver hacerlo. Lo logró en el pináculo de la Edad Media, el siglo XIII, con la prodigiosa síntesis del tomismo. Hoy en cambio, y esto arranca desde el nominalismo y se robusteció con el empirismo, el subjetivismo imperante desde la modernidad sacó al hombre de su eje cósmico sumiéndolo en un egocentrismo que lo devora en una voluntad de poder que ha terminado negando toda verdad, razón y dios. Las condiciones sociales, por lo demás, también impulsan a ello. La metafísica de las esencias de la antigüedad clásica y la metafísica de la persona del cristianismo no se baten en retirada pero no son hegemónicas. El pensamiento hegemónico, desde Galileo, es  antiesencialista y afirma que las cosas no se caracterizan por supuestas esencias inmutables sino por propiedades y leyes que rigen su comportamiento. Esta filosofía es la que hace del hombre un pequeño diocesillo, un deus in terris, que está sobre el bien y el mal, un nihilista que disuelve todo valor. Y el deber de la filosofía no es servir de comparsa en estos tiempos moribundos y pragmáticos sino marchar contra corriente, contra el sistema. Soy realista y no pesimista, pero al parecer la placidez burguesa también invade a los filósofos, dejan de ser contestatarios y se suben al carromato de las seudo verdades incuestionables. Sin Dios, Verdad y Razón universal la humanidad se dirige a la decadencia franca y directa de su propio ser.

Kiko: Pero díganme, ¿acaso el alma y el cuerpo no pueden ser opuestos complementarios?

Gustavo: Esa es justamente la idea del apreciado amigo y distinguido profesor cubano-boliviano, llamado Carlos Álvarez Zayas, el cual admite el alma desde su propia perspectiva de la complementación de los opuestos y sobre lo cual digo que los opuestos complementarios es una idea muy valiosa y sugerente. Lo que inmediatamente trae a mi mente la idea del gran filósofo, que anda a horcajadas entre lo medieval y la modernidad, Nicolás de Cusa, cuyo monumento fúnebre se halla en Roma junto al Moisés de Miguel Ángel, con su sugerente categoría de la Coincidenttia Opossitorum o superación de toda contradicción para concebir lo Absoluto. De modo que Dios inefable está por encima del ser y del no-ser, es inexpresable, es imposible toda sabiduría sobre él, es anterior al principio de contradicción, sólo es posible un saber místico y negativo de su ser trascendente. En cambio el mundo es diferente a Dios, abriendo así un camino de conocimiento independiente sobre el mundo. Sus ideas sobre el microcosmos y el macrocosmos lo convirtieron en un antecesor de la dialéctica en la filosofía moderna. Ambos aspectos de su pensamiento (lo trascendente y lo inmanente) no se hallan separados y son como las dos caras de una misma moneda. El mundo es complemento de contrarios u oposiciones, en cambio Dios es superación de toda contradicción.

Kiko: ¿pero la idea de la complementación de los opuestos no nos lleva también a pensar como complementario lo inmanente y lo transcendente?

Gustavo: Cierto. Pero lo más interesante y fecundo en la idea de la complementación de los opuestos radica en la posibilidad de pensar que junto al mundo divino y eterno está el mundo natural y temporal, junto al cuerpo mortal y corruptible está el alma inmortal e incorruptible y así sucesivamente en una incesante dinámica del ser.

Fidel: lo cual sería rechazado por el pensamiento positivista.

Gustavo: De plano. Pero, por lo demás, el positivismo estrechó la panorámica al reconocer sólo la independencia de lo real frente a la conciencia, pero le faltó justamente la otra unilateralidad del convencionalismo, a saber, el reconocimiento de que la mente también modela lo real.

Kiko: Ahora bien, la idea de la complementación de los opuestos está también presente en la filosofía taoísta del yin y el yang, y parece ser la forma predilecta de la explicación panteísta y naturalístico del universo, el cual desarrollado de modo consecuente lleva hacia la negación del alma en su vida trascendente y hacia la afirmación de la supervivencia cultural y genética del hombre.

Gustavo: Efectivamente. Un universo sin alma inmortal es un universo sin Dios, equivale a la reducción del cosmos a meros movimientos deterministas de transformación de la sustancia material en un ciclo interminable, es un universo sin fin superior a la materia, es el sueño dorado de quienes pretenden erigir una ética estrictamente humanista sin vinculo trascedente ni divino. Como el espíritu del hombre es el primero e inferior en el comienzo de la vida de los seres espirituales, y está más cerca a la materia, puede ser engañado y seducido por el discurso ateo, siempre y cuando se mantenga sordo a la Palabra de Dios. En cambio los seres espirituales superiores a él saben que Dios existe, de ello no pueden dudar, no son tan necios para negarlo, pero sí algunos para desobedecerlo. Pero para el hombre Dios y el alma no es una verdad evidente y debe abrir su corazón para que su mente entienda.

Fidel: ¿pero acaso esto no es mera teología?

Gustavo: Esto no es mera teología, sino, que en el caso del alma se puede tener indicio de ella en una clase de memoria que registra todas nuestras experiencias en un orden temporal adecuado, la cual no está almacenada ni en la mente ni en el cerebro, más bien es espiritual. A este tipo de memoria-muy distinta a la de corto, mediano y largo plazo- Bergson la llamó “pura” y Popper la denominó “productora de continuidad”.

Kiko: qué es esto de la memoria pura.

Gustavo: La memoria pura de Bergson es espiritual y se corresponde a la forma pura del alma. Tanto así que las experiencias de muertos que vuelven a la vida relatan la experiencia de este tipo de memoria, por la que ven pasar toda su vida en un instante.

Francisco: Bueno he permanecido silencioso y atento durante todo el diálogo, pero pienso al respecto que el alma es un principio vital, que permanece en la persona que queda vegetal, lo que indica que el alma no se identifica con el cerebro. El alma tampoco no es el corazón, puesto que puede ser artificial. Incluso una persona en estado vegetal, con corazón artificial y sin brazos ni piernas pero con vida mostraría que el alma no se identifica con ninguna parte del cuerpo, no es el cuerpo, funciona en unidad con el cuerpo, pero si éste muere lo trasciende, porque lo que no se identifica con el cuerpo no puede morir con él. De modo que se trata de una forma pura, que existe en unidad con el cuerpo pero que tras la muerte le sobrevive.

Lima, Salamanca 23 de octubre 2012