domingo, 11 de mayo de 2025

La Filosofía Griega como Prolongación Racional del Mito: Platón y Aristóteles

 

La Filosofía Griega como Prolongación Racional del Mito: Platón y Aristóteles

Desde sus inicios, la filosofía griega ha sido una evolución intelectual de las narrativas míticas que intentaban explicar el cosmos y la existencia. A pesar de su enfoque racional, Platón y Aristóteles no pueden desligarse completamente del pensamiento mítico. Sus sistemas filosóficos representan una prolongación racional del mito, reinterpretándolo a través de la razón y la argumentación lógica. Sino preguntémonos, qué son: el universo eterno, el demiurgo platónico y el Primer Motor aristotélico sino emanaciones de la mentalidad mítica.

Platón: El Mito como Instrumento Filosófico

Platón incorpora el mito dentro de su filosofía como una herramienta para expresar realidades metafísicas que trascienden la pura racionalidad. En su Timeo, el cosmos es ordenado por un Demiurgo, una figura que recuerda a los dioses creadores de las tradiciones mitológicas. Aunque Platón estructura su pensamiento sobre la teoría de las Ideas, recurre a relatos míticos para explicar la trascendencia y la función del mundo sensible. Es la misma deidad ordenadora de las mentalidades míticas ancladas en el principio metafísico de "Nada viene de la nada".

Aristóteles: La Ordenación del Cosmos sin Creación

Aristóteles, por su parte, abandona en gran medida la estructura narrativa del mito, pero conserva sus principios fundamentales. La idea de un universo eterno, en el que la materia no fue creada y siempre ha existido, tiene claras raíces míticas. Su concepto del Primer Motor Inmóvil, aunque basado en la lógica y la causalidad, recuerda a las antiguas divinidades ordenadoras del cosmos. El Primer Motor no es creador de la materia, sino simplemente su ordenador. Aristóteles no rompe con el principio metafísico del nihil ex nihilo. Cosa que sólo acontece con la llegada de la filosofía cristiana, la cual introduce el principio metafísico del Creatum ex nihilo o Creación desde la nada.

Además, su teoría de las causas (material, formal, eficiente y final) se asemeja a las estructuras mitológicas que explican la transformación del universo a partir de principios preexistentes. Aunque su enfoque es estrictamente racional, su concepción del mundo sigue alineada con los esquemas ontológicos presentes en las cosmogonías antiguas.

La Filosofía Logocrática y sus Fases

Como se expone en mi libro Teoría General de la Filosofía, la filosofía logocrática atraviesa tres grandes fases en su desarrollo histórico:

  1. Primera fase: Grecia – En esta etapa, la razón comienza a estructurar el pensamiento filosófico, pero sin desprenderse del mito. Platón y Aristóteles representan esta transición, donde el logos racionaliza el cosmos sin eliminar por completo las narrativas míticas.

  2. Segunda fase: Escolástica – Con la llegada del cristianismo y la filosofía medieval, la razón se integra con la fe. La escolástica, especialmente con Tomás de Aquino, busca armonizar la lógica aristotélica con la teología cristiana, manteniendo la dependencia de la revelación.

  3. Tercera fase: Modernidad – En esta etapa, la filosofía intenta liberarse tanto del mito como de la fe, buscando una autonomía absoluta del pensamiento racional. La Ilustración y el racionalismo cartesiano marcan este esfuerzo por establecer un conocimiento basado exclusivamente en la razón.

La Ruptura Definitiva: El Creatio Ex Nihilo

A pesar de su esfuerzo por racionalizar el universo, Platón y Aristóteles no logran romper completamente con la mentalidad mitocrática de las antiguas civilizaciones. Su visión del cosmos aún depende de estructuras ordenadoras, principios eternos y fuerzas superiores que recuerdan la función de los dioses en los relatos míticos.

La verdadera interrupción de esta mentalidad ocurre con la llegada del cristianismo, cuya concepción del creatio ex nihilo establece un principio radicalmente distinto: el universo no es eterno ni preexistente, sino que ha sido creado por Dios a partir de la nada. Este concepto marca una ruptura definitiva con la visión cosmológica anterior y redefine el pensamiento occidental al introducir una noción de dependencia absoluta de la creación respecto a su causa divina.

Objeciones a la Interpretación y Respuestas

A lo largo del desarrollo de la Teoría General de la Filosofía, han surgido diversas objeciones a la interpretación que propone sobre la evolución del pensamiento filosófico. A continuación, se presentan algunas de las críticas más recurrentes y sus respectivas respuestas:

1. La filosofía griega ya es plenamente racional y no depende del mito

Algunos críticos sostienen que la filosofía griega, especialmente con Platón y Aristóteles, ya representa una ruptura total con el mito, estableciendo un pensamiento puramente racional. Sin embargo, como se expone en Teoría General de la Filosofía, la mentalidad mitocrática sigue presente en la cosmovisión griega, aunque refinada por el logos. La noción de un cosmos eterno, el Demiurgo platónico y el Primer Motor aristotélico son ejemplos de cómo el pensamiento filosófico aún conserva estructuras míticas en su explicación del mundo.

2. La escolástica no representa una fase filosófica autónoma, sino una teología sistematizada

Otra objeción común es que la escolástica no constituye una fase filosófica independiente, sino una extensión de la teología cristiana. No obstante, la escolástica, especialmente con Tomás de Aquino, logra una síntesis entre fe y razón, estableciendo un sistema filosófico que, aunque dependiente de la revelación, desarrolla una lógica interna rigurosa. La filosofía medieval no es solo teología, sino una etapa clave en la evolución del pensamiento racional.

3. La modernidad no ha fracasado en su intento de prescindir del mito y la fe

Algunos argumentan que la modernidad ha sido exitosa en su esfuerzo por eliminar el mito y la fe, estableciendo un pensamiento autónomo basado en la razón y la ciencia. Sin embargo, como se señala en Teoría General de la Filosofía, este intento ha generado una crisis profunda en la concepción del ser humano, reduciéndolo a un mero objeto de análisis técnico y económico. La pérdida de referencias trascendentes ha llevado a una deshumanización progresiva, donde la tecnología se convierte en una amenaza existencial en lugar de un instrumento de desarrollo.

4. La solución no es volver al pensamiento mítico o religioso, sino avanzar hacia un racionalismo más sólido

Algunos críticos sostienen que la respuesta a la crisis moderna no debe ser un retorno a la fe o al mito, sino una profundización del racionalismo. Sin embargo, la propuesta de la filosofía logocrática no implica un regreso acrítico al pasado, sino una integración equilibrada entre razón, ciencia y valores trascendentes. La solución no es la tecnofobia ni la tecnolatría, sino la construcción de un humanismo con Dios y códigos morales estrictos, que permita el desarrollo sin sacrificar la dignidad humana.

Conclusión

La filosofía griega, aunque racionaliza el mito y lo convierte en un sistema estructurado de pensamiento, sigue anclada a una visión heredada de las antiguas civilizaciones. Su pensamiento representa una evolución del mito más que una ruptura definitiva con él. Solo con el cristianismo y su doctrina de la creación absoluta se quiebra esta continuidad, dando paso a una nueva forma de entender la ontología y el origen del universo.

Además de la ruptura definitiva con la mentalidad mitocrática que supuso la doctrina cristiana del Creatio ex nihilo, es importante destacar que ciertos sistemas filosóficos lograron desmantelar el esquema metafísico mítico dualista mucho antes. El monismo taoísta, con su concepción del Dao como principio unitario subyacente a todas las cosas, y el Advaita Vedanta, que postula la identidad entre Brahman y la realidad última, fueron expresiones de esta superación. En la filosofía griega, Parménides y los eleatas defendieron un monismo estricto en el que solo el Ser posee auténtica existencia, negando cualquier forma de dualidad. El devenir de Heráclito, con su principio de transformación constante, también desafió el pensamiento estático de las cosmogonías míticas. Algunas corrientes presocráticas como el monismo naturalista de Anaximandro y Anaxímenes, así como el neoplatonismo de Plotino con su concepto de Lo Uno, representaron intentos de trascender la visión dualista heredada de las tradiciones míticas.

Asimismo, el budismo de Buda ofrece otra vía de ruptura con el esquema metafísico mítico dualista. Su doctrina del anatman (no-alma) desafía la concepción tradicional de un yo permanente, eliminando la dicotomía entre el ser y el no-ser. Su noción de interdependencia y vacuidad (shunyata) presenta una visión no-dualista en la que las distinciones ontológicas convencionales pierden su sentido absoluto.

El experimento de la modernidad de prescindir tanto del mito como de la fe ha resultado en un rotundo fracaso. No solo ha destruido el facto humano, reduciéndolo a meros procesos biológicos y económicos, sino que ha colocado a la tecnología como una amenaza existencial para la humanidad. La solución no reside en la tecnofobia ni en la tecnolatría, sino en subsumir la ciencia y la tecnología bajo un humanismo con Dios y códigos morales estrictos, que permitan el desarrollo sin sacrificar la dignidad, el sentido trascendente y la integridad del ser humano.

ONTORREALISMO (Nuevo libro)

 

Ontorrealismo
Detalles
Autor: Gustavo Flores Quelopana
Editorial(es): IIPCIAL
Lugar de publicación: Lima
Año de edición: 2025
Número de páginas: 100
Reseña:
En un mundo donde la inmanencia domina las corrientes del pensamiento y la trascendencia se desvanece en los horizontes de lo efímero, Ontorrealismo. Más Allá de la Inmanencia, Camino hacia lo Eterno se erige como un puente luminoso entre lo finito y lo infinito, entre la contingencia de lo temporal y la plenitud eterna que sostiene y trasciende todo lo que existe.
Este libro no es solo una exploración filosófica; es una invitación a redescubrir el sentido del ser más allá del flujo del devenir. Es un desafío a las estructuras rígidas del reduccionismo moderno y una reconciliación ante la fragmentación posmoderna. Ontorrealismo propone una integración audaz, una relación dialéctica en la que lo inmanente no se enfrenta a lo trascendente, sino que lo refleja, lo participa y encuentra en él su propósito último.
A través de una mirada analógica del ser, cada página se convierte en una metáfora luminosa: un diálogo entre filosofía, humanidad y trascendencia. Ontorrealismo desvela la plenitud que subyace tras cada límite, mostrando que el verdadero sentido del ser es una participación en el fundamento absoluto, una abertura hacia la riqueza infinita del ser eterno.

Este libro no solo pretende iluminar los caminos filosóficos; aspira a ser ese punto de encuentro donde lo contingente se eleva, donde lo limitado se abre hacia lo universal, y donde la vida humana encuentra su mayor dignidad al vincularse con lo trascendental. Un libro que no solo se lee, sino que se vive. Un camino hacia lo eterno que comienza en cada una de sus páginas.

miércoles, 7 de mayo de 2025

Fenomenología y trascendencia: una crítica desde el ontorrealismo y la teoética (Universidad La Cantuta)

 


Fenomenología y trascendencia: una crítica

 desde el ontorrealismo y la teoética

Gustavo Flores Quelopana

Seminario de Problemas Filosóficos Contemporáneos

Universidad Nacional de Educación

Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta)-12 de mayo 2025

 

RESUMEN. - La conferencia aborda la fenomenología desde la perspectiva ontorrealista y teoética, cuestionando su énfasis en la inmanencia y proponiendo la trascendencia como principio ontológico fundamental. Se analiza el método fenomenológico de Husserl, incluyendo la reducción eidética y la intencionalidad de la conciencia. Se critican las visiones de Heidegger, Scheler y Sartre por su enfoque en la finitud y la subjetividad. Se menciona la fenomenología de la donación de Jean-Luc Marion y sus límites dentro de la tradición husserliana. También se presentan exponentes de la fenomenología en Perú y América Latina, señalando su falta de integración con la metafísica y la teología. Finalmente, se propone una fenomenología ontorrealista que recupere el realismo ontológico sin abandonar su rigor metodológico.

 

Distinguidos asistentes,

Hoy quiero compartir con ustedes mi visión sobre la fenomenología contemporánea y cómo, desde mi filosofía ontorrealista y teoética, considero necesario replantear sus fundamentos. La fenomenología, desde Edmund Husserl hasta sus exponentes actuales, ha privilegiado la inmanencia de la experiencia, dejando en segundo plano la trascendencia. Pero ¿qué ocurre si invertimos esta relación y reconocemos que la realidad no puede agotarse en el horizonte intencional de la conciencia?

 

1. Fases de la Fenomenología

Se podría decir que la fenomenología tiene una evolución que, en cierto sentido, transita de un enfoque ontológico en la filosofía antigua y medieval a uno gnoseológico en la filosofía moderna.

En la Antigüedad y la Edad Media, los filósofos estaban profundamente interesados en la naturaleza del ser, la realidad y la existencia. Por ejemplo, Platón con su teoría de las Ideas y Aristóteles con su metafísica buscaban explicar la estructura fundamental del ser. En la Edad Media, Tomás de Aquino desarrolló una ontología basada en la relación entre el ser y Dios. Esta preocupación ontológica sienta algunas bases para lo que más tarde sería la fenomenología.

Con la llegada de la modernidad, el giro se orienta más hacia la teoría del conocimiento. Descartes introduce la duda metódica y el sujeto pensante, lo que influye en la forma en que se entenderá la fenomenología moderna. Posteriormente, Kant enfatiza la estructura de la experiencia y las condiciones del conocimiento. Con Husserl, la fenomenología ya se define como un método para estudiar la conciencia y sus actos intencionales, estableciendo un enfoque más gnoseológico.

 

 

2. Sentido pre-husserliano de Fenomenología

o   Implicaciones fenomenológicas en Descartes

Descartes no desarrolló una fenomenología en el sentido moderno, pero su pensamiento tiene implicaciones fenomenológicas importantes, especialmente en su método y en su concepción del sujeto.

La epojé cartesiana y la reducción fenomenológica

Descartes introduce la duda metódica, que consiste en poner entre paréntesis todo conocimiento previo para alcanzar una certeza absoluta. Este procedimiento es similar a la epojé husserliana, que busca suspender los juicios sobre la realidad para analizar la conciencia pura.

La intencionalidad y el cogito

En la fenomenología de Husserl, la conciencia siempre es conciencia de algo, lo que se conoce como intencionalidad. En Descartes, el famoso cogito ergo sum establece que el pensamiento es la única certeza indudable, lo que implica que la conciencia tiene una estructura reflexiva que puede ser vista como un antecedente de la fenomenología.

La relación sujeto-objeto

Descartes separa radicalmente el sujeto pensante (res cogitans) del mundo externo (res extensa). En la fenomenología, esta relación se estudia desde la perspectiva de cómo los objetos aparecen en la conciencia, lo que puede interpretarse como una evolución del dualismo cartesiano

o   Implicaciones fenomenológicas en Kant

La fenomenología no es un concepto central en la filosofía de Kant, pero su pensamiento sí tiene implicaciones fenomenológicas, especialmente en la distinción entre su período precrítico y crítico.

Kant precrítico

Antes de la Crítica de la razón pura (1781), Kant estaba influenciado por el racionalismo de Leibniz y Wolff, así como por el empirismo de Newton. En este período, su pensamiento aún no había desarrollado la distinción entre fenómeno y noúmeno. Su enfoque era más cosmológico y metafísico, buscando explicar la estructura del universo y la naturaleza del conocimiento desde una perspectiva más especulativa.

Kant crítico

Con la Crítica de la razón pura, Kant introduce su giro copernicano: la distinción entre fenómeno (lo que aparece a la conciencia) y noúmeno (la realidad en sí misma, inaccesible para el conocimiento humano). Aquí, su pensamiento se vuelve más fenomenológico en el sentido de que piensa que el conocimiento humano está limitado por las estructuras de la experiencia y la percepción. En este sentido, la fenomenología kantiana se relaciona con su teoría del conocimiento, donde los objetos del mundo no son conocidos en sí mismos, sino a través de las condiciones de la sensibilidad y el entendimiento.

o   Implicaciones fenomenológicas en Hegel

La fenomenología en Hegel es un concepto clave dentro de su filosofía, especialmente en su obra Fenomenología del espíritu (1807). En este libro, Hegel desarrolla un método dialéctico para explicar el desarrollo de la conciencia hacia el conocimiento absoluto.

Aspectos centrales de la fenomenología en Hegel

-El camino de la conciencia: La fenomenología describe el proceso por el cual la conciencia pasa de una percepción inmediata y subjetiva a una comprensión racional y absoluta del mundo.

-La dialéctica: Hegel introduce la dialéctica como el mecanismo mediante el cual la conciencia avanza, superando contradicciones internas y alcanzando niveles superiores de comprensión.

-La relación entre sujeto y objeto: A diferencia de Kant, que separa el fenómeno del noúmeno, Hegel plantea que el conocimiento se desarrolla a través de la interacción entre el sujeto y el objeto en un proceso histórico.

-El saber absoluto: La fenomenología culmina en el saber absoluto, donde la conciencia reconoce que su conocimiento no es externo a la realidad, sino que forma parte de ella.

 

3. El método fenomenológico de Husserl y sus categorías

Para comprender la fenomenología en sus fundamentos, es crucial analizar el método fenomenológico desarrollado por Edmund Husserl, expuesto en Investigaciones lógicas (1900-1901) y profundizado en Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (1913). Este método busca describir los fenómenos tal como aparecen en la conciencia, sin presuposiciones metafísicas ni teorías externas que puedan distorsionar la percepción de la experiencia.

- La reducción fenomenológica

Husserl propuso la reducción fenomenológica como el procedimiento central para acceder a la esencia de los fenómenos. Este proceso implica suspender o poner entre paréntesis (epojé) todo juicio sobre la existencia del mundo exterior y enfocarse exclusivamente en la manera en que los objetos se presentan en la conciencia. De esta manera, se evita cualquier contaminación por creencias o presuposiciones que puedan alterar la experiencia pura del fenómeno.

- Las categorías fundamentales del método

El método fenomenológico husserliano se articula a través de varias categorías clave:

  • Intencionalidad: La conciencia siempre está dirigida hacia algo; es decir, no existe una conciencia vacía, sino que toda experiencia está orientada hacia un objeto.
  • Esencia y fenomenalidad: Husserl distingue entre lo meramente empírico y la esencia del fenómeno. A través de la reducción eidética, es posible captar las estructuras esenciales de la experiencia más allá de sus manifestaciones individuales.
  • Noesis y Noema: Husserl distingue entre la noesis, que es el acto de percepción o pensamiento, y el noema, que es el contenido intencional del objeto percibido. Esta dualidad permite analizar cómo el objeto se configura en la experiencia subjetiva.
  • Horizonte de la experiencia: Cada fenómeno se inscribe dentro de un horizonte de sentido, lo que significa que su significado está relacionado con el contexto y las experiencias previas que lo enmarcan. La conciencia nunca percibe un objeto de manera aislada, sino dentro de un marco de referencias implícitas.

 

4. Principales obras

1. Investigaciones lógicas (1900-1901)

Husserl critica el psicologismo en la lógica y establece los fundamentos de la intencionalidad de la conciencia, mostrando que todo acto mental está dirigido hacia un objeto. También desarrolla la noción de esencias, fundamentales en su método fenomenológico.

2. La idea de la fenomenología (1907)

En esta obra, Husserl presenta cinco lecciones donde profundiza en la reducción fenomenológica, diferenciándola de la actitud natural. También introduce una crítica de la razón, clave para su evolución filosófica.

3. Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (1913)

Aquí Husserl define la fenomenología como método y estructura su enfoque filosófico. Establece la diferencia entre noesis (acto de la conciencia) y noema (contenido del acto), permitiendo una descripción más precisa de la experiencia. También profundiza en la reducción fenomenológica como vía para acceder a las esencias puras.

4. Lógico formal y lógica trascendental (1929)

En esta obra, Husserl distingue entre lógica formal (estructura abstracta del pensamiento) y lógica trascendental (cómo la conciencia constituye el significado de los juicios). Busca fundamentar la lógica en la fenomenología, explorando su origen en la experiencia subjetiva.

5. Meditaciones cartesianas (1931)

Husserl desarrolla aquí la fenomenología trascendental y profundiza en la estructura de la conciencia. Retoma la reducción fenomenológica y enfatiza la intersubjetividad, mostrando cómo la conciencia no es un ente aislado, sino que se constituye en relación con otras conciencias.

6. La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental (1936)

Esta obra tardía reflexiona sobre la crisis del pensamiento occidental y la pérdida de sentido en la ciencia moderna. Husserl propone la fenomenología como método para recuperar la conexión entre el conocimiento y la experiencia vivida, introduciendo una noción más desarrollada de intersubjetividad y explorando la relación entre la historia y la filosofía.

 

5. Críticas de post-husserlianos

Las críticas de Scheler, Heidegger y Nicolai Hartmann a la fenomenología de Husserl se centran en distintos aspectos fundamentales de su método y su concepción de la conciencia.

Max Scheler: Crítica a la reducción fenomenológica

Scheler cuestiona la reducción fenomenológica de Husserl, argumentando que esta metodología es demasiado rígida y abstracta. Para Scheler, la fenomenología debe incluir una dimensión emocional y axiológica, es decir, considerar los valores y sentimientos como elementos esenciales de la experiencia humana.

Martin Heidegger: Crítica al enfoque epistemológico

Heidegger critica la fenomenología husserliana por su énfasis en la conciencia como punto de partida del conocimiento. En su obra Ser y tiempo, Heidegger propone una fenomenología más ontológica, centrada en el Dasein (ser-ahí), es decir, en la existencia concreta del ser humano en el mundo. Para él, Husserl sigue atrapado en una visión demasiado teórica y subjetivista, pues el Dasein es un ser-en-el-mundo.

Nicolai Hartmann: Crítica a la estructura del conocimiento

Hartmann critica la fenomenología husserliana por su tendencia a reducir la realidad a la conciencia intencional. Según Hartmann, el conocimiento debe reconocer la existencia de estratos ontológicos independientes, es decir, niveles de realidad que no dependen exclusivamente de la percepción subjetiva.

Sartre: Crítica a la conciencia trascendental

Sartre, en El ser y la nada, critica la fenomenología husserliana por su énfasis en la conciencia trascendental. Para Sartre, la conciencia no es un mero receptor de fenómenos, sino que está estructurada por la libertad radical. Además, rechaza la idea de una conciencia pura y propone que la existencia precede a la esencia, lo que lo aleja de la fenomenología husserliana.

Merleau-Ponty: Crítica a la reducción fenomenológica

Merleau-Ponty, en Fenomenología de la percepción, critica la reducción fenomenológica de Husserl, argumentando que el cuerpo y la percepción son fundamentales para la experiencia. Para él, la conciencia no es un ente aislado, sino que está enraizada en el mundo a través de la corporalidad. Su enfoque enfatiza la experiencia vivida, en contraste con la fenomenología más abstracta de Husserl.

Marxismo: crítica al solipsismo

Marxistas también criticaron la fenomenología de Husserl, especialmente por su tendencia al idealismo subjetivo y al solipsismo. Lukács y Gramsci argumentaron que la fenomenología husserliana encerraba al sujeto en su propia conciencia, sin una conexión real con las estructuras materiales y sociales. Desde una perspectiva marxista, la fenomenología de Husserl es problemática porque:

·         Prioriza la conciencia sobre la realidad material, lo que contradice la visión materialista del marxismo.

·         Reduce la experiencia a la subjetividad individual, dejando de lado la influencia de las condiciones socioeconómicas.

·         No considera la praxis, es decir, la transformación activa del mundo por parte del sujeto.

 

6. El límite del principio de inmanencia

Desde sus inicios, la fenomenología ha centrado su método en la descripción de los fenómenos tal como aparecen en la conciencia. Husserl, en Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (1913), estableció la reducción fenomenológica como el método para acceder a la esencia de los objetos, mientras que Martin Heidegger, en Ser y tiempo (1927), desplazó esta mirada hacia la pregunta por el ser. Sin embargo, ambas perspectivas parten del supuesto de que el mundo es accesible únicamente desde la experiencia humana. Aquí es donde mi ontorrealismo plantea una objeción fundamental: la realidad es más que su correlación con la conciencia.

Autores como Jean-Luc Marion han intentado romper con esta estructura a través de su fenomenología de la donación, planteando en Siendo dado (1997) que ciertos fenómenos desbordan la intencionalidad. Sin embargo, considero que esta aproximación sigue atrapada en la lógica fenomenológica tradicional, sin reconocer que la trascendencia no es un mero exceso de sentido, sino un principio ontológico necesario.

 

7. Limitaciones de post-husserlianos

A pesar de sus contribuciones a la fenomenología, Scheler, Heidegger y Sartre presentan limitaciones en sus enfoques que deben ser señaladas, especialmente desde una perspectiva ontorrealista y teoética.

Scheler: El divorcio entre valor y trascendencia divina

Max Scheler, en El formalismo en la ética y la ética material de los valores (1913), realizó una contribución clave al integrar la fenomenología en el ámbito axiológico. Sin embargo, su interpretación del valor conlleva una separación entre la estructura valorativa y la trascendencia divina. Su desarrollo posterior tiende a secularizar la jerarquía de los valores, dejando de lado su vinculación ontológica con lo absoluto.

Heidegger: Ontología temporalista y anti-eternalista

Martin Heidegger, en Ser y tiempo (1927), redefine la fenomenología al desplazar su eje hacia la ontología del ser. Sin embargo, su concepción del Dasein como ser-ahí en el mundo lo lleva a una interpretación profundamente temporalista, en la que la existencia humana se define por su relación con la finitud y la muerte. Esta perspectiva elimina cualquier consideración de la eternidad.

Sartre: La idolatría del ser finito

Jean-Paul Sartre lleva la fenomenología hacia el existencialismo radical en El ser y la nada (1943), afirmando que la conciencia es libertad absoluta y negando la existencia de cualquier estructura ontológica previa. Su rechazo de toda trascendencia desemboca en una exaltación extrema del ser finito, convirtiendo la autonomía humana en una forma de autosuficiencia ontológica.

 

8. Fenomenología en el Perú y sus exponentes

La fenomenología en el Perú ha tenido algunos exponentes relevantes como Francisco Miró Quesada, Rose Mary Rizo Patrón y Augusto Salazar Bondy.

  • Miró Quesada, en Problemas de la fenomenología (1967), exploró su relación con el racionalismo, aunque sin profundizar en la dimensión ontológica trascendental.
  • Rizo Patrón, con obras como Husserl: Mundo, conciencia e intersubjetividad (1998) y La fenomenología como filosofía trascendental (2001), ha sido una de las principales difusoras de la fenomenología husserliana en América Latina.
  • Salazar Bondy, aunque más crítico de la filosofía dependiente en ¿Existe una filosofía de nuestra América? (1968), tuvo una etapa en la que exploró la fenomenología desde el análisis de la subjetividad.

 

9. Fenomenología en América Latina: Autores y Críticas

En América Latina destacan Antonio Gómez Restrepo, Samuel Ramos, Julio César Prieto, José Gaos, Luis Villoro, Eugenio Pucciarelli y Ricardo Maliandi, quienes han trabajado la fenomenología en diversos campos. Sin embargo, la fenomenología latinoamericana ha estado marcada por ciertos límites:

  • Enfoque en la subjetividad, la política y la historia, sin profundizar en la trascendencia ontológica.
  • Influencia del existencialismo, lo que ha llevado a una visión temporalista y finita del ser.
  • Falta de integración con la teología y la metafísica, a diferencia de la fenomenología europea.

Desde la crítica ontorrealista y teoética, la fenomenología latinoamericana tiene un gran potencial, pero necesita una mayor integración con la reflexión sobre la trascendencia.

 

10. Hacia una fenomenología ontorrealista

Por mi parte propongo una fenomenología transformada, una que recupere el realismo ontológico sin abandonar su rigurosidad metodológica. La trascendencia debe ser integrada no como un mero concepto abstracto, sino como una realidad que estructura la existencia. Las críticas de los post-husserlianos han sido desde el principio de la inmanencia, pero es necesario subrayarlo mismo desde la perspectiva de la trascendencia.

Una fenomenología ontorrealista debe reconocer la trascendencia como fundamento de la estructura del ser, evitando la tendencia reduccionista que encierra la experiencia en la pura inmanencia de los entes finitos y de la conciencia. En lugar de considerar la realidad como un mero correlato de la conciencia, es necesario admitir que el ser tiene su propia consistencia ontológica, independiente de su manifestación fenoménica. La fenomenología no debe limitarse a describir los modos en que la realidad se presenta, sino también explorar las condiciones ontológicas que hacen posible su aparición. Así, el horizonte fenomenológico debe ampliarse hacia una ontología estructural donde la trascendencia no sea una mera categoría interpretativa, sino un aspecto constitutivo de la existencia misma.

Además, esta aproximación ontorrealista abre la posibilidad de una fenomenología de la apertura al mundo, donde el sujeto no es solo quien da sentido a lo real, sino quien se encuentra ya inmerso en una realidad que lo sobrepasa y lo interpela. Esta fenomenología recupera la noción de un ser-en-el-mundo más allá de la subjetividad, reconociendo que el sujeto no es el único centro de la experiencia, sino que su existencia está dada en un diálogo con la trascendencia ontológica. De este modo, la fenomenología transformada no solo interpreta la aparición de los fenómenos, sino que también afirma su realidad ontológica, equilibrando la rigurosidad metodológica con un compromiso con la estructura metafísica del ser.

 

Les agradezco su atención y los invito a reflexionar juntos sobre el futuro de la fenomenología. ¡Muchas gracias!

 

Bibliografía (APA 7ª edición)

  • Gaos, J. (1969). Introducción a la fenomenología. Fondo de Cultura Económica.
  • Gómez Restrepo, A. (1956). Fenomenología y metafísica. Universidad Nacional de Colombia.
  • Heidegger, M. (1927). Ser y tiempo. Niemeyer.
  • Husserl, E. (1900-1901). Investigaciones lógicas. Niemeyer.
  • Husserl, E. (1913). Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica. Niemeyer.
  • Marion, J.-L. (1997). Siendo dado. Presses Universitaires de France.
  • Maliandi, R. (2004). Fenomenología y ética. Universidad Nacional de La Plata.
  • Miró Quesada, F. (1967). Problemas de la fenomenología. Fondo de Cultura Económica.
  • Pucciarelli, E. (1987). Fenomenología y existencia. Universidad de Buenos Aires.
  • Ramos, S. (1938). El perfil del hombre y la cultura en México. Fondo de Cultura Económica.
  • Rizo Patrón, R. M. (1998). Husserl: Mundo, conciencia e intersubjetividad. Fondo Editorial PUCP.
  • Rizo Patrón, R. M. (2001). La fenomenología como filosofía trascendental. Fondo Editorial PUCP.
  • Rizo Patrón, R. M. (1993) El pensamiento de Husserl en la reflexión filosófica contemporánea. PUCP.
  • Salazar Bondy, A. (1968). ¿Existe una filosofía de nuestra América?. Siglo XXI.
  • Sartre, J.-P. (1943). El ser y la nada. Gallimard.
  • Scheler, M. (1913). El formalismo en la ética y la ética material de los valores. Niemeyer.
  • Villoro, L. (1998). Los grandes temas de la filosofía contemporánea. Fondo de Cultura Económica.