sábado, 12 de agosto de 2023

TRASPASANDO LOS LÍMITES

 TRASPASANDO LOS LÍMITES

Cuando hablamos de traspasar los límites no nos referimos a las temerarias provocaciones del Imperio del mal por todo el planeta, ni a la remisión de un submarino nuclear yanqui a Corea del Sur, ni al despliegue de bombarderos estratégicos supersónicos B-1B Lancer con capacidad nuclear a Suecia, ni al añadido de seis bombarderos nucleares B-52 a Europa, ni al plan norteamericano de concentrar 100 mil efectivos listos para intervenir contra Rusia, ni al envío de armas prohibidas al régimen nazi de Kiev, ni a la decisión de Alemania y Francia de enviar a Zelenski armamento pesado, ni a la concentración de artillería, blindados, infantería, barcos y aviones en torno a Rusia, principalmente por parte de Polonia, ni a la permanente provisión de mercenarios a Ucrania. No, a eso no nos referimos, a pesar de que ello también es traspasar los límites.

Nos referimos a un fenómeno histórico que involucra a todo ello, y es que el mundo está traspasando los límites del capitalismo neoliberal global para encaminarse hacia un socialismo que utiliza la economía del capitalismo social de mercado y la cultura asentada en los valores de la tradición. Estamos hablando de una nueva fase de la historia cuyo perfil económico no acaba aún por definirse, utilizará por un tiempo más las reglas de acumulación de capital del capitalismo, en política exterior se basará en el respeto de la autodeterminación de los pueblos y en el no injerencismo en los asuntos internos de los Estados, en cultura pondrá fin a la inmoralidad sexual, la ideología de género, recuperará la tradición religiosa, la visión metafísica de las esencias y se reconciliará con Dios.

No es que se vaya a suprimir la secularización, pero sí se le pondrá límites. Se tratará de una sana corrección de las extralimitaciones del racionalismo y empirismo moderno, el cual acabó en el mito del culturalismo donde todo es invención y constructo social. El mundo buscará sanearse de las extravagancias del subjetivismo de la modernidad y lo hará sin buscar un nuevo retorno a la Edad Media. Por ello, se tratará de rescatar la trascendencia divina sin afectar la realidad de lo inmanente. O sea, estamos ante el traspaso de los límites culturales de un mundo agotado, finisecular y esclerótico, que si no es superado sólo llevará a la enajenación sin límites del hombre y a su sustitución por la máquina inteligente.

No tiene sentido limitar el peligro que atraviesa actualmente la humanidad solamente a la amenaza de un Apocalipsis nuclear, cuando lo que vemos es que el espíritu de la civilización moderna, en su agotamiento, se volvió nihilista. El mundo ha llegado a un límite en que se necesita una nueva cultura, un nuevo espíritu epocal, sin lo cual no surgirá civilización nueva alguna. El cristianismo lejos de ser abandonado deberá ser retomado con toda su acervo místico y riqueza espiritual, y lo mismo acontece con las grandes religiones del mundo. El occidente cristiano, opuesto al corrompido occidente liberal, junto al Asia budista, hinduista, al Medio Oriente musulmán y judío serán los encargados de encaminar a la cultura humana hacia un nuevo renacimiento espiritual. Y esto no puede hacerse sin conexión con las relaciones internacionales, la geopolítica y la geoeconomía.

La soñada paz perpetua de Kant demostró que no puede ser lograda solamente basándose en el cosmopolitismo, el republicanismo, la democracia, la abolición de tratados secretos, la supresión de los ejércitos permanentes, ni intervenir en los asuntos internos de otros. Pues, si a ello no va unido la reconciliación con Dios, la recuperación de las esencias y el logro de una nueva imagen del mundo basado en el amor y la justicia, no habrá paz perpetua entre los países. Ya lo decía Dostoievski: “Sin Dios todo está permitido”. Aunque el fanatismo religioso también se encargó de demostrar que “con Dios todo está permitido”.

A lo que vamos es que el fin de las guerras y el peligro de una guerra nuclear no depende solamente de constituciones republicanas, ni de la naturaleza económica del sistema productivo, sino, principalmente, de las potencialidades del espíritu cultural de una época. Allí está ínsito las posibilidades para la paz o de la guerra. Pero tampoco queremos pensar que exista un espíritu cultural indemne a la degradación epocal. Todo tiende al desgaste, incluso el espíritu de una época. Recordemos, sin ir muy lejos, al propio espíritu burgués, que con todo su terrenalismo e inmanentismo cumplió un papel político revolucionario en los siglos XVIII y XIX, aunque su papel ideológico cultural renovador acontece en los siglos XV, XVI y XVII. Lo que vino después de la segunda mitad del siglo diecinueve fue el comienzo inexorable de su declive, encontrándonos actualmente en la curva de su franca decadencia. Es decir, no hay espíritu cultural que esté exento de degradación histórica. Ello forma parte de su propia existencia y desarrollo. Debe conocer no sólo su esplendor, sino también su declive. Lo que nazca hoy, tras el terremoto geopolítico que nos asalta, también tendrá que llegar a conocer su fin. Lo que en un momento surge con un carácter progresista y revolucionario tendrá que atravesar las horcas caudinas de su decrepitud y reaccionarismo. La transitoriedad de la historia debería poner al hombre en alerta sobre lo efímero de sus logros en el tiempo largo de Braudel, previniendo al menos que la transitoriedad dialéctica exige nuevo dinamismo entre positividad y negatividad de la praxis humana.

No obstante, lo que sí permanece incólume del legado kantiano es que trata el problema de la política en relación con la moral y que la guerra debe resolverse siempre a favor de la moral. Sólo que a esto hay que añadir una observación nada baladí y es que la política y la moral secularizada fue útil para derrotar a la nobleza y el clero reaccionario del momento, pero en su desarrollo demostró que la política divorciada de lo moral -tipo maquiavelismo puro- y las virtudes morales separadas de las virtudes teologales terminaron en el endiosamiento del hombre. Ese narcisismo del antropocentrismo sin Dios alimentó los fascismos genocidas, las guerras mundiales, los Auschwitz, la ideología del superhombre, el consumismo mecadólatra del capitalismo liberal y el egocentrismo de las redes sociales bajo el capitalismo cibernético.

El traspasar los límites tampoco significa que la historia tenga un curso regular, al contrario, es muy irregular, y, en todo caso, el progreso indefinido de la humanidad es sólo tendencial, no excepto de retrocesos, estancamientos y desviaciones. Por ejemplo, todo indica que en la presente situación histórica es muy probable que un cúmulo de circunstancias y factores favorezcan el esplendor y hegemonía de la civilización euroasiática, en especial sino-rusa. Esa confluencia entre Oriente y Occidente, que generalmente ha sido señalada de profunda antítesis, significará un enriquecimiento cultural apreciable.

Tratándose de dos almas de distinta profundidad metafísica su encuentro estrecho morigerará el antropocentrismo occidental, el reencarnacionismo y sed de no ser de la India, el terrenalismo de la armonía chino, el monoteísmo estricto musulmán y judío. No es que llegarán a sintetizarse todos ellos, permanecerán en las antípodas, pero con más tolerancia y comprensión. Tampoco es exacto afirmar que Occidente nunca entrará en decadencia porque está nutrida de la savia de culturas milenarias. Así, tiene el afán de inmortalidad de la egipcia, de conquista de la romana, celeste de los caldeos, exploradora de los fenicios, cognoscitiva de los griegos, infinito de los hindúes.

Pero ello no significa que sea inmortal en la historia. Al contrario, el momento actual es de una gran reconfiguración de las fuerzas históricas, donde la guerra sigue funcionando como partera de la historia, y en donde se va gestando un nuevo motor histórico. Ese nuevo motor histórico está liderado en lo económico por China y en lo cultural por Rusia. La Rusia de Putin reivindica la tradición cristiana de occidente, lo cual es decir bastante, dado el curso secularizado al extremo del occidente liberal. No es que nos espere la Casa Ecuménica a la vuelta de la esquina, para ello hay que educar a la humanidad en el amor y fraternidad universal, pero si sabemos sortear el escollo del apocalipsis nuclear nos espera allá en la lejanía futura de la historia una unidad más radiante y universal para la humanidad.

Quizá llega en un momento tan providencial el auge del emerger de la civilización euroasiática, porque en medio de la calamitosa crisis climática que nos azota es imprescindible el encuentro creativo de los impulsos culturales antropocéntrico y cosmocéntrico. Si China, Oriente Medio y Occidente llega al Absoluto valorando el cosmos, lo contingente y lo finito, valorando en una palabra el Ser; el Oriente Hindú y budista llega al Absoluto desvalorando el cosmos y lo finito por el camino insondable de la Nada y el Nirvana. Este encuentro cultural entre el Ser y la Nada, que representa el nuevo orden mundial multipolar, resulta siendo de profundo significado, porque personifica una ruptura con el inmanentismo de la modernidad, una recuperación del sentido de la trascendencia y del ser, un reconocimiento de las dimensiones suprarracionales de la razón, y un nuevo sentido de la vida y existencia humana.

Habremos traspasado los límites de la modernidad si en la hora actual se consuma la derrota cultural y material del orden mundial unipolar y el auge del orden mundial multipolar. Será la derrota del nihilismo, y la recuperación de la dimensión metafísica del Ser y la Nada.

viernes, 11 de agosto de 2023

Eichmann en Jerusalén (reseña)

Este libro provocó escándalo y perplejidad. Hizo estallar la discusión pública. Le valió durísimos ataques de la derecha conservadora y de los judíos sionistas. Heidegger siguió guardando un ominoso silencio.
Todos esperaban la descripción de un psicópata, pero le presenta a un hombre común y corriente, muy próximo al hombre masa. Pero sobre todo resaltó el papel de los Consejos judíos en los guetos nazis y responsable de entregar a la población judía. Ellos hacían cumplir las órdenes de los nazis. Los consejos judíos eran colaboradores y fueron responsables del exterminio.
Tras su publicación los colegas de su universidad ni le hablaban. La gente, azuzada por la prensa sionista e imperialista, estaba irritada y furiosa contra ella porque había puesto al descubierto la propia traición de prominentes judíos.
Arendt también fue crítica con los aspectos legales del juicio, reclamando un Tribunal penal internacional y no uno judío.
Eichmann alegó ser un kantiano y haber cumplido con su deber. Arendt rechaza ese argumento. Para ella la facultad de juzgar elimina la obediencia ciega. Lo cual no es cierto. Lo cierto es que Eichmann entendió a Kant en lo fundamental, a saber, se puede cumplir con el deber jurídico sin obedecer la ley moral. Y esa separación lo consagró el propio Kant en su "Metafísica de las costumbres".
Eichmann era un hombre que viajó por toda Europa para detener y deportar a los judíos a las cámaras de gas. Era responsables de crímenes contra la humanidad. El régimen monstruoso nazi hizo colapsar su conciencia moral y no sentía culpa. Lo terrible es que eso era lo normalizado entre los alemanes en el Tercer Reich.
En el proceso se evidenció que el racismo es una perversión moral de la condición humana contra la humanidad. Exactamente como la rusofobia lo es hoy.
Un Estado criminal y un orden jurídico criminal genera criminales en gente normal. Banaliza el mal. Lo más terrorífico es cuando la superficialidad aunada a los medios técnicos crea un nuevo tipo de delincuente que comete actos de maldad sin percibirlos.

La Escritura y la Diferencia (reseña)

 

Derrida es parte de la episteme desontológica de la modernidad, porque reduce el sentido al juego de los signos. De este modo sucumbe su filosofía en el relativismo, el escepticismo y el nihilismo. Con ello lleva adelante la desrealidad de lo real. Sociológicamente es la profundización del idealismo subjetivo de la filosofía burguesa en plena decadencia del capitalismo imperialista.
En "De la Gramatología" concluye que en la metafísica para existir se requiere de la mediación de la escritura (gramé). Lo cual es un equívoco. En "La Escritura y la Diferencia" someta la escritura al logos de un sentido anterior. Registra los movimientos de la escritura para escapar al molde del logos del sentido. Rechaza que el lenguaje sea esencialmente lógico. Pues el sentido precede al signo, según la fenomenología, pero en realidad el sentido es resultado del juego de los signos. El lazo esencial -dice- es entre la palabra (logos) y la voz (foné). Deconstruir es desarmar la identidad para que las diferencias establezcan sus propias relaciones y rearmen el grupo significativo.
En suma, si Heidegger piensa el ser a partir del presente, Derrida lo hace desde la diferencia. El sentido no pertenece a la cosa sino al signo. A este extravío del sentido objetivo del ser, que en realidad es encallarse en el idealismo subjetivo, le llama deconstrucción.
Su denuncia del concepto metafísico de verdad deja en la aporía a la verdad misma.

Las edades del mundo (reseña)

 

Los textos de esta obra inacabada y póstuma, que se propone pensar el tiempo desde la eternidad, van de 1811 a 1815. Busca pensar el salir del Absoluto y el comienzo de las cosas. No duda del tiempo, pero su genealogía corre el riesgo de convertir lo eterno en hija del tiempo.
Para entonces ya había roto la amistad con Hegel tras recibir el impacto de sus críticas ("el absoluto no sólo es sustancia sino también sujeto").
La clave teológica de Schelling aquí es sólo aparentemente cristiana, en realidad es neoplatónica porque termina separando a Dios de su esencia, la cual sería la fuente de Dios, una supradivinidad.
A ello agrega otro error. Añadir la contradicción dialéctica en la esencia divina. Entonces Dios deja de ser simple y se convierte en un despliegue de diversas voluntades Con ello cree superar la visión inmóvil de Dios. Por ello cree que Dios tienen un fondo oscuro por el que toma conciencia por un egoísmo personalizante.
Así, finalmente se tiene un Dios que no sólo es Unidad, sino también una dualidad.
En otras palabras, en Dios habría necesidad y libertad. La eternidad contiene al tiempo, pero hay un tiempo eterno y hay una naturaleza eterna. La divinidad no es el ser, sino la libertad eterna.
En esta obra Schelling está en su segunda etapa, ha dejado atrás la filosofía de la identidad para proponer una filosofía del espíritu. Se desvincula de Spinoza al terminar concibiendo a la libertad divina como el verdadero motor de la creación. En su anterior Sistema del idealismo trascendental identificaba la libertad absoluta con la necesidad absoluta. Ambas cosas quedan ahora desvinculadas.
Sociológicamente su posición puede ser vista como una proyección ideológica hacia la divinidad de la libertad absoluta que se irrogaba el egoísmo connatural de la burguesía cuando culminaba su lucha política ofensiva después de la Revolución francesa.

Sobre la Violencia (reseña)

 

En la década de los 60 se dedica a pensar sobre cómo puede ser posible la política sin violencia, cómo es posible recuperarla de su degradación. Y dedica a ello tres libros: Entre el pasado y el futuro (1961), Sobre la Revolución (1965) y Sobre la Violencia (1970). En este último concluye que sí es posible separar el poder de la violencia, pues el poder se basa en el consenso, en el grupo, en cambio la violencia en la pérdida del consenso, en la élite. En otras palabras, el origen de la violencia en la política son las élites.
Aplicada esta conclusión a nuestro tiempo se puede decir que la actual Tercera Guerra Mundial, cuyo primer capítulo se desarrolla en Ucrania, tiene su origen en la élite Bilderberg del occidente liberal, en su lucha por mantener la gobernanza mundial ante sus competidores de China y Rusia.

EN EL UMBRAL

 EN EL UMBRAL

Sin duda que el mundo se encuentra en el umbral de una posibilidad bifronte, a saber, estamos al borde de una apocalíptica Tercera Guerra Mundial, como nunca antes lo estuvo el mundo, y, también, nos encontramos en medio del terremoto geopolítico que representa la lucha reaccionaria de la élite Bilderberg por mantener su poder global con su esquema unipolar, junto al poderoso emerger revolucionario del Nuevo Orden Mundial Multipolar.

La diferencia entre la crisis de los misiles en Cuba en 1962 y el riesgo de guerra termonuclear de hoy es que los líderes de ambas potencias eran cabezas lúcidas. Tanto Kennedy como Kruschev demostraron su capacidad para resolver la tensión mundial en menos de un mes. En cambio, actualmente Biden es un líder senil, que saluda y extiende la mano a seres invisibles en cada discurso y resulta siendo un instrumento fácil de los partidarios de la demencial guerra contra Rusia. En ese marco de poco vale que Putin muestre sensatez mientras que su contrapartida se hace eco del ala fascista del Reich Bilderberg. Además, el plan de rodear las fronteras rusas responde a un plan meticulosamente elaborado y no es una improvisación repentina. Eso es lo más peligroso porque revela una intención subalterna dispuesta a la confrontación nuclear con el gigante euroasiático. Esto es lo que llamamos el “desquiciamiento de la plutocracia occidental mundial”. Realmente cuesta creer que responda a un plan medido hasta en sus últimas consecuencias y que sea ciegamente seguido por los líderes vasallos europeos. ¿Pero realmente los amos del mundo en su ala fascista están desquiciados?

Obviamente que las élites occidentales no se han vuelto temerarias de la noche a la mañana. Así como ven a Ucrania como el pretexto para batir a Rusia, del mismo modo ven a Taiwán para batir a China. Se busca crear otra guerra proxy. No en vano hay 73 bases militares estadounidenses en Corea del Sur y 120 en Japón. Además, el país nipón se rearma y está militarizando aceleradamente islas artificiales aledañas. Estados Unidos no sólo prepara un muro de defensa contra China, sino una avanzada de ofensiva. Y es que la inteligencia del mal se caracteriza por la hipocresía, la mentira, la manipulación, la agresión, la irrespetuosidad y la violencia. Todo ello calza a la perfección con la política internacional del occidente liberal y ahora con el proceder el Reich Bilderberg. No basta con evitar el enfrentamiento con la inteligencia del mal, porque tarde o temprano se dejará llevar por la violencia y desatar su agresividad. Esto ya se vio con los regímenes fascistas de la Segunda Guerra Mundial. Jean Baudrillard[22] ha hecho notar que a la negación de Dios le sigue la negación de la realidad que es sustituida por lo virtual. Pero lo que nosotros notamos aquí es que la inteligencia del mal se edifica, o trata de hacerlo, una realidad egocéntrica, sin compasión, ni empatía ni caridad y que responda tan sólo a sus afanes egoístas. Se trata de una realidad psicopática, que se siente superior al resto y con un narcisismo destructivo. La psicopatía del Reich Bilderberg es lo que está poniendo a la humanidad en peligro con un holocausto nuclear, porque con su pobreza emocional sólo pone en primer lugar su narcisismo, ausencia de empatía, impulsividad de tener poder y controlar el mundo. Este tipo de personalidad social viene acompañado de promiscuidad sexual, vida parasitaria, ausencia de remordimiento y conducta delictiva. Y a todo ello se entrega, en su mayoría, la élite del mundo.

El ataque con drones al Kremlin es un claro indicador de que el mundo está por atravesar vesánicamente el umbral de la apocalíptica guerra termonuclear. En vez de parecer un ataque de falsa bandera de los propios rusos, como lo han sugerido desde Francia, tiene todos los indicadores de ser una prueba preliminar para un ataque devastador sobre Moscú. Ahora se entiende por qué la reacción rusa ha sido responsabilizar del ataque a los Estados Unidos y a la OTAN. Mientras que la potencia del Norte se apresuró a deslindar cualquier responsabilidad por el ataque. El cual no es de fiar. Desde que se desintegró la Unión Soviética sólo se conoció la expansión amenazante de la OTAN hacia las fronteras rusas. Los vuelos de aviones espías y de reconocimiento occidentales tampoco han cesado y son continuamente interceptados. O sea, no se tratan de vuelos inocentes, sino de patrullaje continuo para afinar planes ofensivos.

¿Por qué el Occidente liberal estaría interesado en hacer este tipo de pruebas? Al parecer porque no sólo tiene en Ucrania una guerra perdida por medios convencionales, sino que no se resigna a asumir su derrota, y en vez de buscar la paz se precipita ensayando operativos desesperados. Lo que se condice con el extraño comportamiento del senil Biden que no pierde la ocasión de ninguna cumbre internacional para comentar entre bastidores que ya viene la guerra nuclear. Pero el que siembra vientos cosecha tempestades. Y Putin, siempre muy bien informado, no ha tardado en mostrarle al mundo occidental a lo que se expone con sus continuas insensatas provocaciones. 

Mientras que Europa occidental ha perdido toda soberanía mostrándose vasalla a los dictados de Washington, el sinuoso Macron y Hungría son los únicos países que se oponen a continuar con la guerra. El resto persiste en su empeño de apoyar a Biden en su juego geopolítico guerrerista. Mientras tanto crece la protesta popular contra la guerra en Alemania, Italia y España. Ya nadie deja de presentir que el mundo está deslizándose peligrosamente hacia un camino sin retorno. China es constantemente acosada por el Imperio norteamericano a sabiendas que no tiene opción válida de triunfo militar, según sus propios expertos militares. La política exterior de Biden ha perdido por completo el rumbo y los bloques militares ofensivos que promueve de un océano a otro no serán capaces de retrasar la hora definitiva de su acelerado ocaso.

El mundo anda desquiciado porque el principal foco promotor de la tensión mundial es un imperio en declive, que cree que puede salir de sus crisis promoviendo guerras. Pero esta vez ha elegido a los enemigos equivocados, a saber, nada menos que las otras dos superpotencias en auge, en especial China. Y es que el injerencismo en política exterior le es consustancial al imperio del norte, siendo el principal factor de inestabilidad para la paz mundial. El mundo occidental liberal liderado por el Imperio del Mal ha ido insensatamente muy lejos en sus provocaciones contra Rusia y China. La elite liberal cree poder sobrevivir a un conflicto termonuclear y se arriesga a provocarlo. Vive la humanidad en el presente las horas más decisivas de su historia. ¿Seremos capaces de remontar el peligro y conjurar la locura del Hegemón en decadencia? 

Si los Estados Unidos en el ámbito interno no implosiona y la Administración Biden fragua un fraude electoral para reelegirse, entonces habremos cruzado el umbral de la supervivencia de la civilización humana, porque nuestra destrucción se hará inevitable. El senil Biden es el operador político de las fuerzas más oscuras del llamado “Estado profundo” de la política y economía norteamericana y tiene como principal encargo llevar al mundo al holocausto nuclear.

Pero la otra tendencia es que el rápido ascenso de los BRICS acelere la caída del mundo unipolar y el triunfo del mundo multipolar. Por lo pronto la instauración de una nueva moneda de los BRICS acelera la caída estrepitosa del dólar, en medio de la economía estadounidense que se debate entre la inflación, escasez de productos, depresión del mercado laboral, la especulación desmedida por la desregulación del mercado financiero, la descontrolada expansión crediticia, recesión. Todo lo cual hace pensar a algunos analistas que en EEUU se avecina una Gran Recesión que superará a la del 2008. Ante ello Occidente promueve el neocolonialismo y frena la formación de un orden mundial multipolar. Por su parte, Latinoamérica aboga por un mundo multicéntrico, libre de dominación y neocolonialismos. China insiste en abogar por la cooperación igualitaria y mutuamente ventajosa entre todos los países, sin incurrir en juegos geopolíticos. Putin señala que la presión occidental hizo que de la globalización el mundo se haya desplazado hacia la política de bloques, donde la geopolítica y la geoeconomía son puestas al servicio de la confrontación en vez de la cooperación recíproca y mutuamente favorable. Pero en vez de eso las potencias occidentales prefieren suscribir acuerdos de cooperación en materia de defensa.

Un ejemplo reciente de ello es EEUU, que a través de su embajador en China declaró desafiante y provocadoramente: “Somos el líder del Indo-Pacífico y Pekín lo sabe”. Luego añadió contradictoriamente: “Washington se quedará en la región, no quiere conflictos con el gigante asiática, pero que se defenderá”. Como era de esperar la contraparte china observó que se trata de un comportamiento hegemónico imperial en el que “se creen los dueños del mundo”. La pregunta natural es ¿Qué se busca liderando regiones ajenas? ¿Eso no es acaso reclamar la propiedad de todo el planeta? ¿No son provocaciones muy peligrosas del Imperio del mal?

Reclamar la propiedad de todo el planeta y buscar liderar regiones ajenas es la característica principal del imperialismo norteamericano, que hoy en Ucrania está poniendo al mundo en el umbral de la destrucción de la humanidad.

jueves, 10 de agosto de 2023

SINCRONICIDAD (reseña)

SINCRONICIDAD



Para Jung la nueva física y la parapsicología coinciden en postular que más allá del principio de causalidad, el espacio y el tiempo, existe el principio de sincronicidad o coincidencia de acontecimientos de contenido significativo.

La mentalidad primitiva, clásica, medieval y renacentista la llamó simpatía, arquetipo, correspondencia o magia alquímica, luego desapareció con el determinismo de la física mecanicista, pero volvió a ser descubierta con el indeterminismo.

La sincronicidad va más allá del sincronismo porque no es mera simultaneidad de acontecimientos. Alude a un teleologismo, un finalismo, un modelo que existe desde la eternidad.
Jung afirma que el sincronismo no es materialismo ni metafísica, pero si trasciende lo temporal, espacial y causal, entonces no sólo es inmaterial, suprasensible, alude a un orden acausal y metafísico, sino que se vincula a la mente divina.

El grave error de Jung es el dejar abierta la puerta hacia la práctica del ocultismo y el esoterismo, lo cual es un profundo yerro espiritual que posibilita el pecado mortal. Otra cosa son las facultades parapsicológicas como dones gratuitos de Dios, que jamás son buscadas ni estimadas por las personas santas. La Biblia, a la cual acude Jung, siempre ha condenado la práctica de las ciencias ocultas porque conlleva hacia un alejamiento sistemático de Dios.

AMÉRICA LATINA BALUARTE DE LA PAZ MUNDIAL

 AMÉRICA LATINA BALUARTE DE LA PAZ MUNDIAL 

 


Un clavo decisivo en la tumba del imperialismo estadounidense, incluso como potencia regional, resultó ser el triunfo electoral de Lula da Silva sobre el conservador Jair Bolsonaro en la potencia sudamericana del Brasil. Su viaje a Pekín para pedir una acción concreta de los BRICS para salir del dólar y su liderazgo en la reunión Celac-UE son muestra suficiente de la firme postura de América Latina de no dejarse arrastrar por la UE hacia una condena de Rusia. Rusia ha reconocido la solidaridad del continente sudamericano y estrecha sus vínculos junto con China hacia la Subregión.

Aquí se trata de una nítida postura antimperialista de una región del mundo que ha sido víctima de golpes de Estado, invasiones militares, imposición de sangrientas dictaduras genocidas, intervencionismo e injerencismo político descarado, chantaje económico, bloqueo económico ilegal, e incluso guerra colonial en Las Malvinas. Ni siquiera los opresivos y deshumanizantes casi cincuenta años de neoliberalismo global pudieron desarraigar la conciencia antimperialista de los pueblos de América Latina ni borrar de su memoria todos los atropellos por parte del imperio a su vida política republicana. No olvidemos que el neoliberalismo fue la ominosa revolución de los ricos contra los pobres[17]. Por lo demás, el inusitado interés de la UE en acercarse nuevamente a América Latina responde a un movimiento estratégico interno y externo. Interno, porque necesita el litio de Bolivia, Argentina y Chile para su industria tecnológica y, también, requiere sustituir las fuentes de energía rusa por la de Venezuela. Externa, porque la estrategia junto al imperio estadounidense es atajar en algo, aunque sea tardíamente, la penetración de China con grandes proyectos de inversión en la región. Por todo ello, Lula representa una victoria electoral de gran trascendencia en el actual terremoto geopolítico mundial por los motivos siguientes:

1. Se abre un gran bloque sudamericano de izquierda y antimperialista liderado nada menos que por las dos grandes potencias de la América: México y Brasil. AMLO y Lula, son dos importantes líderes, y representarán el liderazgo indispensable para consolidar el bloque que haga contrapeso a la potencia del Norte en plena decadencia de su parte.

2. Fortalecerá la política no alienada y de neutralidad en el conflicto europeo provocado por los Estados Unidos. No se puede ignorar que la subregión se negó a proporcionar armas a Ucrania.

3. Constituye un dique de contención ante las derechas neofascistas que conspiran abiertamente contra gobiernos democráticos de izquierda, como el visto en contra de Castillo en Perú.

4. Influye en la política exterior estadounidense de no malquistarse más con los países de su patio trasero.

5. Evidencia el desgaste definitivo del liberalismo en las masas populares de la subregión.

6. Significa que los lazos comerciales y tecnológicos con China y los políticos, tecnológicos y militares con Rusia crecerán significativamente.

7. Cambia la correlación de fuerzas internacionales en la subregión.

8. América Latina se vuelve a convertir en un foco de defensa de la Paz Mundial y del no intervencionismo en los asuntos mundiales, partidaria de la soberanía nacional, en contraste con la triste e insensata Europa liberal que luce caduca y sin rumbo alentando el belicismo imprudente y temerario.

9. La reivindicación de Argentina sobre las Malvinas recibirá un apoyo decisivo. Como lo logró en el Foro Celac-UE, mostrando su disgusto Inglaterra por no mencionar las islas por su nombre en inglés.

10. Expresa el avance del nuevo orden multipolar y el retroceso definitivo del viejo orden unipolar.

La nota discordante en dicha reunión la dio la postura ambigua del presidente de Colombia, Petro, por condenar por igual como imperialista la operación militar rusa, junto a las Irak, Siria, Afganistán. Y lo peor fue la postura abiertamente pro-occidental de Boric, el presidente de Chile, quien sin tapujos calificó de agresión imperial. Lula trató de disculparlo aludiendo a su juventud e inexperiencia. Pero no hay duda de que Boric es un Caballo de Troya del imperio estadounidense. De modo que no es difícil advertir que Lula no es un clavo más en el zapato del Tío Sam, sino el clavo decisivo en la tumba del imperialismo, que corroe sus ambiciones, frena sus intereses, desprestigia su política injerencista, desenmascara su afán de dominación global, acelerando el alistamiento de sus valijas para su retiro de la escena mundial[18]. Sin lugar a dudas, clarea un nuevo amanecer con ideario socialista en todos los corazones que claman libertad con justicia, y desarrollo con caridad. El problema de la Paz en América Latina está ligado a la lucha por la liberación nacional antimperialista.

Sin embargo, el imperio contraataca, no se queda de brazos cruzados, hace todo lo posible por entorpecer las políticas soberanistas y tiene a la subregión bajo ataque para mantener sus posiciones políticas, económicas y militares. Se abre un nuevo capítulo en la guerra secreta contra América Latina, donde todas las opciones de mantienen abiertas. Así lo dio a entender Laura Richardson, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. Y no es un secreto que defiende los intereses de sus monopolios y para ello busca apoyarse en la cúspide militar mafiosa y reaccionaria de la subregión.

América Latina siempre ha sido un dolor de cabeza para el imperio del mal debido a que sus pueblos, principios e ideales son de una arraigada vocación antimperialista. Como dejó constancia José Enrique Rodó en su Ariel, Calibán es pragmático, imperial y prepotente, mientras Ariel es humanista, solidario y cooperador. Son dos almas de distinta profundidad, dos espíritus de distinto calibre las que se miden y oponen. Calibán tiene un alma horizontal, Ariel una vertical. Ni la ola neoliberal de cerca de cincuenta años pudo eliminar ese sentimiento anti imperial. Menos aún ahora, que se ha hecho evidente toda su inmedible maldad castigando al pueblo cubano por décadas, a través de un bloqueo ilegal condenado por todas las naciones del mundo, salvo por su socio Israel. Y es que el imperio del mal es intolerante con el principio consagrado por el derecho internacional sobre la libre determinación de los pueblos y el respeto de la soberanía nacional.

Así, el imperio del mal no descansa y el golpe que armó en Perú trata de replicarlo en Brasil, Colombia, México, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Argentina. La subregión está bajo ataque y no habrá descanso. El objetivo, al parecer tardío, es no perder el patio trasero. Y es que en medio del terremoto geopolítico global que representa la guerra en Ucrania, al imperio del mal no le cae nada bien la hegemonía creciente de China en la subregión, la negativa a enviar armas al nazi Zelenski, la mayoría de gobiernos de izquierda -salvo el de Boric de Chile, que muestra una sumisión inaudita al imperio-, la promoción que hace Lula para abandonar el dólar del comercio internacional, la política integracionista del Mercosur, y el hecho de que las tierras raras y la gran riqueza en recursos naturales no se le enajenen.

Lula, Petro, AMLO, Bukele, Ortega, Maduro, Arce y Fernández saben por diferentes motivos que están en peligro, porque la política soberana e independiente no es del agrado ni satisface los intereses colonialistas del imperio del mal en la subregión. Pero Xi Jinping, cuyo país es el principal inversor en la subregión, y Rusia, que es el principal sostén político-militar de varios países sudamericanos -Cuba, Venezuela, Nicaragua-, no están dispuestos a que los golpes de Estado blandos o las revoluciones de color prosperen en el patio trasero del imperio del mal. Un pequeño botón de muestra son los planes golpistas descubiertos en el asesor militar de Bolsonaro. La CIA y los servicios de inteligencia del imperio del mal no se dan abasto en la subregión, y llevan a cabo una febril campaña desestabilizadora en todo el Continente.

No es ningún secreto que Rusia halló en Ucrania laboratorios secretos de armas biológicas y químicas, los denunció, pero el corrupto Occidente liberal hizo oídos sordos junto a las, cada vez más desprestigiadas, Naciones Unidas. En la guerra en Ucrania vemos el mismo libreto que la CIA implementó en América Latina, a saber, asesorar a los cuerpos represivos, organizar golpes de Estado, implementar escuadrones de la muerte, elaborar materiales químicos y biológicos para controlar la psicología humana, y desarrollar una guerra propagandística por editoriales de las agencias de prensa, radio, redes sociales e internet. Olvidando su cacareada versión democrática en el manejo de la libertad de prensa consiguió de los gigantes tecnológicos que RT fuera suprimida en Europa y limitada en América Latina, pero ello sólo ha conseguido desprestigiar más a la prensa corporativa y fortalecer a la prensa independiente.

América Latina no se puede hacer a un lado en la presente lucha geopolítica entre China, Rusia y Estados Unidos de Norteamérica. La Patria Grande de Bolívar, Martí, Artigas, Sandino, Allende, el Che, tiene que tomar la decisión acertada, se juega nada menos que su destino. Es la hora decisiva de la historia en que el continente se decide por un rumbo emancipador, independiente y democrático para dejar de ser el patio trasero de potencia alguna. Latinoamérica es consciente de que está bajo ataque y el enemigo es el de siempre, el mismo que atisbó Bolívar señalando que sería el principal impedimento para la formación de la Patria Grande.[19] De suyo se comprende que el imperio del mal haya buscado sustituir el sueño integracionista latinoamericano de Bolívar por el panamericanismo.[20]

Su elección a favor del Nuevo Orden Mundial Multipolar es un desafío para la decadente potencia hegemónica del norte. Ahora son los golpes de Estado blandos los que intenta, mañana puede ser una medida más agresiva. Si ha perdido el control en Ucrania lo mismo puede suceder, y, de hecho, ya lo está perdiendo en América del Sur. China y Rusia lo saben. Y sobre todo la primera está dispuesta a la defensa militar de sus aliados en la subregión. El imperio del mal está en una encrucijada en el peor momento de su historia, se debate en una profunda crisis interna y externa, y en su desesperación puede ocasionar grave daño en las relaciones internacionales con otros países. Lamentablemente en estos momentos Perú, de la señora Boluarte, y Ecuador. de Lasso, juega un papel clave para el imperio del mal, y no se descarta que sea usado para provocar una conflagración bélica regional de consecuencias desastrosas.[21]

En una palabra, si en Europa la OTAN es la raíz de los problemas, en América Latina lo es los EEUU. La paz social, política y regional en América Latina está en peligro ante un imperio del mal desbocado y desesperado por mantener su hegemonía en la subregión en el peor momento de su historia. La catastrófica derrota militar en Ucrania es la cancelación del imperio del mal y sus vasallos europeos. El viejo mundo unipolar colonialista se derrumba y un nuevo mundo multipolar nace. Vivimos una hora histórica decisiva que, si no es interrumpida por una demencial guerra termonuclear, puede llevar a la humanidad a un nuevo amanecer.

miércoles, 9 de agosto de 2023

FIN DEL TIEMPO CONTEMPORÁNEO

 FIN DEL TIEMPO CONTEMPORÁNEO 

 


Existe una extraña coincidencia entre la tozudez del Occidente liberal de no llevar a Kiev hacia la paz, las provocaciones constantes en Taiwán contra China de la Administración Biden, las advertencias de Putin que recurrirá a las armas nucleares si Occidente ataca directamente a Rusia, los ejercicios navales conjuntos entre Rusia, China e India, el abandono del dólar por los BRICS, la devaluación del euro, el peligro de Tercera Guerra Mundial y la conflagración termonuclear, con la aceleración del cambio climático por la presencia de un severo fenómeno del Niño, que provocará un periodo caluroso como jamás se ha registrado para el 2023-2027, y que ya hace sufrir a China con temperaturas que llegan a los 52 grados, y a Europa sobre los 46 grados. Será el quinquenio más caluroso jamás visto, donde las temperaturas del ártico serán tres veces mayores que los promedios globales. Y toda esta confluencia de acontecimientos particulares hace pensar en el fin del tiempo contemporáneo.

Esta coincidencia del terremoto geopolítico con el cambio climático nos hace interrogarnos: ¿Estaremos ante el Fin del Mundo? El Fin del Mundo no es lo mismo que el Fin de los Tiempos. El Fin de los Tiempos no significa el Fin del Mundo. En cambio, el Fin del Mundo alude a la extinción humana en una variedad de escenarios posibles, el más radical de todos: el escenario escatológico o Juicio Final, donde toda la humanidad será juzgada por sus actos. 

A este último no me refiero, porque más bien están presentes los signos del Final de los Tiempos (guerra mundial de baja intensidad, insensatez política, cambio geopolítico mundial, crecimiento inaudito de desigualdad social, amenazas con armas nucleares). En cambio, las cinco principales señales del Fin del Mundo son: coincidencia de guerras, hambre, epidemias y terremotos, anomalías celestes, la conversión de los judíos, la desolación de las iglesias, aumento de la maldad y la inmoralidad, aparición de los falsos Cristo, falsos profetas, y la lucha personal contra el Anticristo y Satanás.

Ciertamente que la frontera entre ambos no siempre es nítida y muchos de los fenómenos del Fin del Mundo se anticipan en el Fin de los Tiempos, entre ellos: el paso del relativismo al credo del Anticristo (ideología de género, transhumanismo, aborto, eutanasia, eugenesia, libre consumo de drogas, aparición de falsos Cristo y profetas, etc.).

No obstante, es posible señalar que el Fin del Tiempo contemporáneo ya estaba indicado desde el giro subjetivista de la Modernidad que entronizó al hombre como el diosecillo terrestre (Regnum hominis). Este giro se vio agravado por la positivización del saber, las desviaciones del positivismo, pragmatismo, historicismo y posmodernismo, que no sólo sepultó la vida intelectual, sino que aniquiló espiritualmente al hombre. El hombre quedó en la más absoluta soledad, sin mundo, deshistorizado, vive en el puro presentismo, sin verdad y sin Dios. En esa situación transreal el hombre contemporáneo quedó en la incertidumbre existencial, vive huyendo de sí mismo y dispuesto a cometer cualquier locura y exceso. Las dos guerras mundiales y otras atrocidades lo testimonian. No en vano se ha llamado al siglo veinte “el siglo de los genocidios”, y el veintiuno está desarrollando la atrocidad de una Tercera Guerra Mundial. Ese ha sido el sino de la razón burguesa capitalista triunfante en la modernidad, la destrucción mutua de seres humanos a escala industrial. Ese mundo lleno de soberbia e inmoralidad no podía durar y tenía que morir. Esperemos que su final sea lo menos traumático posible gracias a las fuerzas que se despiertan en el mundo multipolar.

¡Qué insensatez! ¡Pensar que quieren la paz los que han hecho la guerra! Al insensato le es posible pensar que puede salir indemne y victorioso de una guerra con armas nucleares. Eso es justamente lo que es y lo que piensa el decadente Occidente guerrerista e insensato. ¿Pensar que al gran promotor de guerras en nuestro siglo le interesa la paz? ¡Qué insensatez! Querer la paz sin abandonar el pecado, ¡es una locura! ¿Será que estamos al borde del cumplimiento del tercer secreto de Fátima de ver el mundo reducido a cenizas en un mar de llamas, por no haber oído su llamado a la conversión?

No se necesitan dos dedos de frente para darnos cuenta que el mundo está en vilo por la amenaza de una catastrófica guerra mundial en Europa, Norteamérica y el Sudeste Asiático. El orden geopolítico mundial se está desmoronando y un nuevo orden más justo pugna por imponerse. El catalizador es la guerra en Ucrania. Nos deslizamos hacia una gran conflagración mundial. La guerra en Ucrania, con sus diecisiete meses de conflicto, es apenas su prólogo. Contra la cínica y nefanda propaganda que pregonan los medios de desinformación del imperio y sus ciegos aliados, la realidad es que es el INJERENCISMO de Washington, Londres, la OTAN y los serviles países de Europa Occidental, es lo que ha impedido la paz entre Ucrania y Rusia. Europa luce totalmente sometida a la política imperial de Washington, sus medios de comunicación son cajas de resonancia de la embajada norteamericana. Europa ha perdido vergonzosamente su soberanía. Y en su pusilanimidad se pliegan incondicionalmente al atropello del Derecho Internacional por la prepotencia imperial. Y así la Satanocracia se expande y trata de perpetuarse en el viejo Orden Unipolar Mundial. No cabe duda de que vivimos el Fin del Tiempo Contemporáneo.

Si estos son los prolegómenos de la Tercera Guerra Mundial, pues todos los hombres de buena voluntad tienen el deber de impedirla. El demonio anda suelto y es menester atajarlo con la fuerza de la espiritualidad. Todas las iglesias y religiones del mundo, todos las instituciones culturales y centros de enseñanza, todos los creyentes y no creyentes deben alzar su voz para exigir la paz, en un mundo que da señas de desbocarse hacia el infierno de la masacre atómica. Es más, fueron ocho años de incumplimiento de los acuerdos de Minsk, la masacre y el bombardeo sistemático a la población rusa en el Donbass por los nazis de Kiev, y la negativa a proporcionar a Rusia garantías de seguridad ante la expansión de la OTAN hacia el este, lo que obligaron a Rusia a implementar el Operativo Militar Especial. 

Se dice que la distancia más grande entre dos personas, es un malentendido. Pero aquí lo que espectamos es el reino de la confusión. El mundo ve atónito como los necios políticos europeos prefieren caer en la inflación, devaluación, crisis energética, destruir el empleo y su economía, por seguir sumisamente a pie juntillas las descabelladas diatribas rusofóbicas del imperio anglosajón. Aún a sabiendas que era el imperio del Norte el que siempre se mostró contrario al abastecimiento de gas por Rusia a Europa, y era el primer interesado en apartar a Europa de Rusia. Francia tuvo la oportunidad de reaccionar en las últimas elecciones y no lo hizo. Se confirmó a Macron como un agente de Washington y el Reich Bilderberg. Luego vino Italia con Giorgia Meloni, que parecía erguirse insumisa al dictado imperial de Washington, pero no tardó en revelarse como un Caballo de Troya del imperio.

Las elecciones europeas fueron un fiasco y el discurso anti-OTAN se evaporó tan pronto como asumieron el poder dichos candidatos de ultraderecha.  Ello determinó a que Biden y Londres aceleraran los motores de la guerra hasta el límite demencial de empujar a Rusia y China hacia un enfrentamiento nuclear. A estos vergonzosos corifeos se unió el canciller alemán Olaf Scholz, que no tardó en enviar tanques y artillería, y ya alista tropas. Los países bálticos junto a Polonia van por el mismo camino. El escenario parece dejar claro que la Tercera Guerra Mundial puede desarrollarse en tres escenarios posibles:

Primer escenario: Apocalíptico

Segundo escenario: Coexistencia

Tercer escenario: Nueva hegemonía mundial

Veamos el posible desarrollo del primer escenario.

Primer escenario: APOCALÍPTICO

1. Prólogo: guerra híbrida de la OTAN en Ucrania contra Rusia.

2. Capítulo 1: ingreso de Ucrania en la OTAN y renuncia de varios de sus miembros europeos a esta alianza, incluida Turquía, que se cansó de esperar cincuenta años su ingreso.

3. Capítulo 2: Ofensiva de la OTAN a lo largo de toda la frontera europea contra Rusia y Bielorrusia. Irán, Irak, Arabia Saudita, Egipto y el mundo árabe se declaran en alerta roja contra Israel. EEUU lanza nuclearmente a Pakistán contra la India, que también responde nuclearmente.

4.Capítulo 3: Se generaliza la tercera guerra mundial. Inglaterra. Alemania y Francia reciben ataques nucleares. Derrota de las tropas de la OTAN en todas las líneas del frente ruso. Ataque de Palestina y respuesta israelí desata la guerra generalizada del mundo árabe contra Israel.

5.Capítulo 4: Entrada de China en Taiwán. Australia, Japón y Corea del Sur reciben ataques nucleares de China y Corea del Norte.

6.Capítulo 5: Ofensiva de nuclear de EEUU, OTAN, Japón y británicos contra China y Corea del Norte.

7.Capítulo 6: Ataque nuclear norteamericano sobre Rusia, China e Irán. China y Corea del Norte hacen estallar bombas nucleares en EEUU.

8.Capítulo 7: Responde Rusia a los EEUU con el sistema nuclear de la “mano muerta”. EEUU es rematado con el sistema de respuesta nuclear ruso.

9.Capítulo 8: devastación nuclear en todo el Hemisferio Norte y Oriente Medio.

10.Epílogo: Fin del Tiempo Contemporáneo (Invierno nuclear y hambruna mundial en Hemisferio Sur completan la devastación planetaria). La civilización tecnológica no sobrevivió.

Segundo escenario: COEXISTENCIA

1. Prólogo: guerra híbrida de la OTAN en Ucrania contra Rusia.

2. Capítulo 1: golpe de Estado en Ucrania, se firma la paz con Rusia, fin de la guerra.

3. Capítulo 2: Reorganización de la OTAN, donde pierde el poder la camarilla guerrerista y rusofóbica.

4. Capítulo 3: Núcleo pacifista del Club Bilderberg toma el control derrotando al ala fascista de los amos del mundo.

5. Biden es impedido judicialmente de ir a las elecciones, o razones de salud se lo impiden, o va a las elecciones y pierde abrumadoramente. 

6. Nuevo presidente estadounidense opta por la coexistencia pacífica con Rusia y China. No intervienen en Taiwán ni en Ucrania. Promueve la disolución de la OTAN.

7. Fin de la guerra fría.

Tercer escenario: NUEVO ORDEN MUNDIAL

1. Prólogo: fracaso completo de guerra híbrida de la OTAN en Ucrania contra Rusia.

2. Capítulo 1: Renuncia y disolución de la OTAN. EEUU no prosigue con la guerra fría contra Rusia y China.

3. Capítulo 2: Se produce la integración euroasiática con la Ruta de la Seda y los oleoductos NordStream.

4. Capítulo 3: EEUU prosigue su marcha descendente y de potencia mundial se vuelve en potencia regional.

Ninguno de estos desarrollos es inevitable, sino simplemente tendenciales. Por tanto, el futro está abierto a la praxis humana. Un viejo proverbio reza: Lo que no es útil para la colmena, no es el útil para la abeja. Pero desde el neoliberalismo global la élite mundial se acostumbró a imponer su criterio sobre la colmena. Y así, el conflicto sigue escalando peligrosamente en Ucrania y las tensiones no cesan de crecer en Taiwán. Primero fue el atentado terrorista a la hija del filósofo ruso Dugin, luego el desafiante viaje de Nancy Pelosi a Taiwán, y después el sabotaje a las líneas suministro de gas ruso para Europa, Nord Stream I y II. Destrucción que el senil Biden había prometido. Washington y Londres enceguecidos de ambición imperial continúan con las provocaciones a Rusia y a China, arrastrando al mundo hacia un conflicto nuclear donde no habrá ganadores. 

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Tal cosa no nos debería llamar a la atención, porque cuando un imperio llega a su decadencia y decrepitud hace cosas descabelladas, imprudentes y desatinadas. Ya lo decía Erasmo de Rotterdam cuando afirmaba que la paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa. Pero ante esto es completamente sordo la mezquina ambición imperial. Han sido precisamente los bajos intereses de la élite mundial del Reich Bilderberg la que provocó la presente guerra en Ucrania y también la incorporación a Rusia de las repúblicas populares de Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporozhie. Los 50 millones de muertos durante la Segunda Guerra Mundial quedarán como niño de pecho ante lo que se viene, aunque esperemos que nunca llegue. En un escenario de guerra termonuclear tan sólo en las primeras 48 horas más de 100 millones de personas habrán muerto en el conflicto apocalíptico. Europa, Rusia y América del Norte quedarán devastadas. Y en las siguientes 72 horas se habrán sumado otros 500 millones de víctimas del Sudeste Asiático y Oceanía. Hay quienes piensan que Occidente no llevará las cosas tan lejos a sabiendas que Rusia cuenta con 6 mil cabezas nucleares y sus misiles hipersónicos los supera. Quisiera tener el mismo optimismo, pero las acciones descabelladas de las provocaciones injerencistas de Occidente desvanecen las más optimistas expectativas.

Por el momento, el imperio estadounidense y británico lucen extraviados y enloquecidos en su declive histórico. Y en su desvarío es seguido por una desorientada Europa satélite y sin altura, para responder al desafío del momento crítico. No obstante, para impedir el desastre se necesitan urgente tres cosas:

1. Defenestrar a Biden, operador político del guerrerismo actual. O que no sea reelegido el 2024. Lo cual no parece remoto dado que el Procurador de Justicia de EEUU informó que se encontró documentos clasificados en su oficina privada y vivienda particular.

2. Disolución de la OTAN. Lo cual no es improbable. Lo más verosímil es que tras la forzosa entrada de Ucrania en la OTAN y la UE varios países europeos disconformes renunciaran a la misma. Pero Alemania, Francia, Italia parecen estar dispuestas ir hasta al final junto con el amo imperial para ir a la guerra directa contra Rusia y China.

3. Nuevo Orden Mundial Multipolar (NOMM). Sólo será posible el NOMM si la devastación de China y Rusia no es total o se logra eludir el Apocalipsis nuclear.

Como los dos primeros puntos se ven más remotos que el tercero, esperemos evitar el apocalipsis nuclear mediante un milagro del Señor. Así San Jorge y el Dragón Rojo acabarán con el dragón negro del imperio del mal. La felicidad es amar y no otra cosa. El que sabe amar es feliz, pero el que sólo sabe odiar sólo produce infelicidad y guerra. ¿Podrá la humanidad superar la presente crisis de caridad? Esperemos que el Fin del Tiempo contemporáneo concluya sin guerra nuclear.

No hay imperio inmortal, pero tampoco sabemos cómo morirá. La historia en sus detalles no es predecible, sino solamente en sus tendencias generales. Y todo ello depende de cómo las fuerzas hegemónicas del mundo contemporáneo manejen la crisis presente. China hasta el momento pugna por morigerar la agresividad del Occidente liberal, y Rusia demuestra que no podrá ser vencido en el terreno militar. Esperemos que la sensatez pueda imperar en las élites económicas, políticas y militares de Occidente. Y ello sólo advendrá mediante una reconfiguración del poder en su seno, especial en la cúpula del Club Bilderberg. Por el momento, la hegemonía lo tiene el ala fascista de los amos del mundo, pero frente a este está el ala diplomática favorable a la coexistencia pacífica. Sólo así habrá un nuevo operador político en la Casa Blanca que abogue por la paz mundial, desactive la guerra fría y el peligro de guerra termonuclear.

En una palabra, el Fin del Tiempo Contemporáneo no tiene que ser necesariamente por medio del Apocalipsis Nuclear. Hay otras alternativas posibles y visibles que hay de fortalecer y desarrollar. Sólo que un desenlace favorable a la paz mundial significará definitivamente el remplazo del Orden Mundial Unipolar por el Orden Mundial Multipolar. En ello parece no haber retroceso posible.

¿SERES INTERDIMENSIONALES?

¿SERES INTERDIMENSIONALES?

Ahora con lo del "Pelacaras" en Iquitos los platillistas vuelven hablar de seres interdimensionales. Busca presentar como científico algo que no lo es. Y eso es un desatino.¿Seres interdimensionales? ¡Pamplinas! Lo de "interdimensionales" no es más que un concepto que añade más confusión al asunto. Sencillamente no son seres materiales, por eso no se sujetan a las leyes de la materia, son seres espirituales demoniacos. Y por eso su existencia no es asunto científico sino demonológico. Toda afirmación que no pueda ser demostrada empíricamente no es científica.  

No hay ET buenos y otros malos, eso es otro engaño de Satán y sus demonios. Pues si los hubiera preguntémonos: ¿qué bien han hecho a la humanidad los supuestos "ET buenos"? ¿Evitaron la Primera o Segunda Guerra Mundial o cosas por el estilo? ¿Se han entrevistado con algún científico para dar la fórmula contra alguna enfermedad? Nada de nada. Todos vienen a mariposear en los cielos sin ningún propósito benéfico. 

El tema está claro. Son demonios que odian al hombre y a Cristo y por ello vienen con un nuevo evangelio y se hacen adorar. Para ese propósito les ayuda nuestra actual cosmovisión tecnológica y por eso se hacen pasar por seres venidos del espacio con su supertecnología. Pero no nos engañemos, son los demonios de siempre, con los millares de ingenuos humanos que los siguen y les creen.

Y para aquellos que se atrincheran diciendo que los ET y sus naves están presentes en la Biblia hay que decirles que Dios ni Cristo necesitan de ovnis para manifestarse, que su interpretación es errada y literalista, por ello incorrecta. La Biblia no es un documento histórico, arqueológico, científico, sino un testimonio de fe.

Ahora bien, tampoco se descarta que pueda vincularse con experimentos psicosociales de las tropas yanquis asentadas desde hace un mes en el Perú, pues la tecnología para que una persona pueda volar en el aire desde una tabla en sus pies o en sus manos ya existe.