jueves, 17 de agosto de 2023

ABDUCIDOS, MUTILACIONES

                                           ABDUCIDOS, MUTILACIONES


¿Qué clase de seres avanzados podrían ser aquellos que abducen o secuestran a sus víctimas para realizarles supuestamente experimentos sexuales o genéticos? ¿No es la abducción una segunda prueba de que se tratan de demonios en vez de extraterrestres?

La ufología se llama abducción al secuestro de un humano por seres extraterrestres que toman el control de su cuerpo para hacer experimentos en su propia nave espacial. Desde los años 1950 son descritos estos casos y tras retornar de la abducción algunos presentan cicatrices, objetos metálicos dentro del cuerpo, reiteradas pesadillas, fobias a olores, ruidos u objetos, sinagesia o sensación traumática. El caso del maderero Travis Walton en 1975 es uno de los más famosos. Sus detractores intentaron demostrar que todo de trató de un fingimiento para sacar provecho económico. Otros, como como el escritor de ciencia Michael Shermer, sostuvieron que Travis Walton no fue secuestrado por extraterrestres y que basta el poder del autoengaño para explicarlo. Al fenómeno de abducción se asocia la fenomenología del Tiempo perdido y Parálisis de sueño, todos accesibles mediante hipnosis.

El reconocido cosmólogo y astrofísico Carl Sagan escribió expresamente un libro, El mundo y sus demonios, para demostrar la superioridad del método científico y refutar la nueva ola de credulidad, superstición, prejuicios e irracionalismo que amenaza a la civilización científico-técnica[9]. En su cruzada arremete contra ovnis, abducciones, inteligencia extraterrestre, curanderismo y otras falacias. Quizá un punto cuestionable en su enfoque sea que no relaciona el pensar acrítico con el tipo de hombre funcional que crea el capitalismo, y tampoco explica el tipo de espiritualidad no religiosa, ni trascendente que promueve la ciencia. Eso lo hace en su momento Charles Taylor en su obra La era secular.[10]

Pero el punto que nos interesa aquí es que Sagan niega rotundamente que los casos de abducción sean ciertos, tratándose solamente de historias inventadas para romper la aburrida rutina de la vida cotidiana y sentirse mejor al ser elegido por seres superiores. Además, dice, es fácil inducir recuerdos lúcidos totalmente falsos. Concluye su crítica afirmando que existen paralelismos entre las apariciones marianas y las abducciones de extraterrestres. Para Sagan las abducciones son falsas.

Para el estudioso británico John Rimmeren en su obra The evidence for alien Abduction (1984) ha ocurrido sobre seres humanos sanos, normales, y no interesados en el problema ovni. De la misma opinión son otros expertos en regresión hipnótica. Lo curioso es que las historias de abducción se han incrementado después de que la cultura popular se ve invadida por historias de extraterrestres.

No obstante, esto no es del todo cierto. Existe un antiguo manuscrito chino del siglo dieciséis que describe una abducción extraterrestre. Escrito en 1528 describe un encuentro cercano del tercer tipo. Es la historia de un albañil de un pueblo que ve una luz que se detiene en el cielo y decide ir a investigar. Ve una gran luz muy intensa del tamaño de una casa, que cambia de color y que flota a unos cincuenta metros sin hacer ruido alguno. El albañil siente gran temor y se desmaya. Al despertar con gran escalofrío logra identificar algunos astros, no ve ningún ser humano, pero sí seres demoníacos que lo rodean y le hablan en lengua incomprensible. Se vuelve a desmayar, pero poco tiempo después despierta en su casa y se entera que había estado ausente durante un año. Como prueba de lo acontecido mostró una cicatriz roja en su pecho. Esta historia fue autenticada por el Ministerio de Cultura chino junto a otras quinientas páginas de la era de la Dinastía Ming. Otros sostienen que los casos de abducción en la antigüedad no son tan infrecuentes como se piensa, y que los podemos encontrar en la Biblia (Ezequiel, Elías) -lo que nos parece inadecuado para el caso-, en dracmas fenicios y otros. En cualquier caso, dicha historia china prueba que las abducciones no son un fenómeno moderno como algunos piensan. ¿Pero pueden tratarse episodios psicóticos?

Ahora veamos la opinión sobre la abducción de John E. Mack, profesor titular de la Universidad de Harvard y ganador del Premio Pulitzer. En 1994 publicó el libro Abducidos, tras estudiar unos cien casos de abducción postuló la hipótesis de que se trataban de personas mentalmente sanas que se han enfrentado a experiencias traumáticas de origen desconocido. Registró mediante la hipnosis regresiva que todos los abducidos son secuestrados y sometidos a experiencias dolorosas contra su voluntad por supuestos extraterrestres que dicen telepáticamente estar creando una nueva raza de seres híbridos, y por ello los abducidos sufren procedimientos intrusivos sexuales. Los abducidos testimonian sentir terror ante estos seres que no parecen tener sentimientos, por momentos son translúcidos y que presentan a los humanos imágenes apocalípticas del planeta Tierra. Una cosa que Mack cuida mucho es desmentir que la hipnosis regresiva sea siempre sugestión o inducción de falsos recuerdos. No siempre es así, aunque puede serlo.

Lo que llama mucho la atención en su estudio es que los abducidos cuenten historias similares que siguen un mismo patrón, como si no fuese una invención subjetiva de la mente, sino un hecho objetivo realmente vivido. Si cien personas abren una puerta y dicen ver un gato no es que estén sugestionadas, ni que quieran llamar la atención, ni que estén viviendo un episodio psicótico, sino que tal gato es real. Cosa similar ocurre en la abducción. Es muy difícil que el estado de relajación producida por la regresión hipnótica produzca siempre las mismas imágenes. Debe haber un contenido objetivo que produzca las coincidencias. 

Pero Mack es un científico, esta vez de la mente, y por ello está desprovisto, como Carl Sagan y Michio Kaku, de un enfoque espiritual. Por ello, no advierte que la abducción es otra forma de posesión demoníaca. De ahí que en su conclusión afirme que la abducción sea de origen desconocido. De cualquier forma, arriba a una idea más matizada, prudente y cauta que los cosmólogos y físicos mencionados.

Si hay historias antiguas de abducción o encuentros del tercer tipo eso significa que estamos ante seres espirituales demoníacos que se hacen pasar por extraterrestres para convencer a la humanidad de una narrativa donde Jesucristo queda convertido en alienígena y Dios en mera energía impersonal, como se verá. Por lo pronto podemos preguntarnos: ¿Qué clase de seres son aquellos que secuestran a humanos para practicar experimentos contra su voluntad? ¿Por qué aquellas criaturas causan pavor, paralizan e inducen el desmayo? ¿Por qué en todos sus supuestos experimentos los humanos quedan traumatizados? ¿Por qué dejan huellas en el cuerpo físico? ¿Qué necesidad tienen de venir de otras galaxias para secuestrar y experimentar con humanos? ¿Acaso no pueden sintetizar artificialmente nuestro ADN? ¿Por qué dejan bajo circunstancias misteriosas y anómalas el cadáver mutilado de animales del campo sin señales de animales depredadores? ¿Por qué se ceban en los órganos sexuales, en la extracción del ano y en drenar la sangre fuera del cuerpo? ¿Por qué esa obsesión con la sangre en los animales mutilados? ¿Por qué estas prácticas sanguinarias han sido relacionadas casi siempre con ovnis? ¿Necesitan esos seres alimentarse del vital elemento? ¿Tan avanzados pueden ser esos seres que necesitan mutilar animales? ¿Pueden tratarse estos seres de ángeles o, más bien, de demonios que siempre han mostrado una obsesión por la sangre? ¿Por qué buscan con ello infundir pavor y producir sobresalto en los humanos?[11]

Lo que se describe en diversas fuentes sobre las abducciones coindicen en ser eventos traumáticos en quienes la sufren. Es una vivencia perturbadora que deja secuelas en la vida psíquica, el organismo y altera la vida cotidiana. ¿Tendría sentido que viajeros espaciales se comportaran de esa forma con seres de la civilización que encuentran en el planeta Tierra? No, no tiene sentido. Y si es incoherente y contradictorio su comportamiento ¿cómo logran convencer a millares de seres humanos de que son alienígenas extraterrestres? Porque en una subcultura dominada por la ciencia ficción le resulta fácil a los demonios hacerse pasar por extraterrestres para convencerlos en sus perversos propósitos anticristianos. La abducción y los agroglifos son una manifestación más de que la ufología es una rama de la demonología.

Después de este examen resulta bastante ridículo seguir sosteniendo que los seres que practican abducciones y mutilaciones de ganado sean seres del espacio. A las claras que se trata de seres espirituales demoniacos. Cualquier otra opinión es resultado de un obstinada ufolatría de los platillistas.

 

miércoles, 16 de agosto de 2023

DEMONIOS Y NO ALIENÍGENAS

                                       DEMONIOS Y NO ALIENÍGENAS

 


Cuando en una reunión abierta al público Monseñor Corrado Balducci dijo ante el ufólogo mexicano Jaime Maussan que los extraterrestres no eran ángeles ni demonios, sino alienígenas hijos de Dios, cometió un exceso de tal ligereza y magnitud que otros sacerdotes tuvieron que salir al frente para demostrar lo contrario. Uno de ellos fue el Padre Ángel Peña O.A.R. en su libro Extraterrestres, el gran engaño diabólico (2020).

Tras una meticulosa exposición llega a la conclusión de que el gran engaño diabólico es hacer creer a la humanidad de que existen los extraterrestres y que deben ser adorados como dioses. Por ello, hablan de Jesús como un alienígena, de Dios como una energía cósmica, sustituyen la redención por la reencarnación, no mencionan el Cielo, el Purgatorio, ni el Infierno, mientan a la Virgen como la que fue hibridada por un extraterrestre, y huyen al escuchar los nombres sagrados. De modo que su estudio llega a la conclusión de que la ufología es una rama de la demonología.

Antes de entrar al análisis de los argumentos del P. Peña es necesario enfrentarse a la idea muy difundida en nuestra era sin Dios, de ateísmo práctico, nihilista y escéptica de que el diablo no existe. La cultura actual subestima la existencia del demonio, considerándolo como una ilusión de épocas primitivas que atribuyen a agentes distintos de los del orden natural como causa de los fenómenos que acaecen a nuestro alrededor. Esta postura racionalista y naturalista facilita la labor del maligno. Pero los sujetos demonopáticos presentan una serie de fenómenos paranormales cuya objetividad ya está fuera de duda. A partir de estos casos se constata que es vano ilusionarse de que la ciencia pueda explicarlo todo y de que es posible reducir todo mal a causas naturales. Los libros de los exorcistas más reconocidos testimonio que existe el mal demoniaco, el cual es refractario a cualquier fármaco común, y que sólo desaparece con el socorro religioso. Esto lo testimonian las experiencias de los más reputados exorcistas actuales, me refiero a Monseñor Balducci, Monseñor Milingo y el Padre Amorth.[2] Ahora se entiende que el Evangelio subraye la importancia de expulsar a los demonios, poder extraordinario que mostró Jesús, que dio a sus discípulos, y que Dios dotó a la Iglesia de poderes sacramentales para proceder la expulsión de los demonios. Lo que nos recuerda que las religiones paganas y antiguas estaban infestadas por Satanás, llenas de sacrificios humanos, superstición, magia, brujería, y hechicería. Aquí vale la pena recalcar lo que más subrayan cado uno de ellos.

Monseñor Milingo sostiene que en este mundo de hoy donde se ha perdido el sentido del pecado hay que abandonarse a la Providencia. El diablo es real, mentiroso, cree en Dios, pero sólo desea la destrucción del hombre. Contra Satanás basta con predicar a Cristo, cumplir con sus mandamientos, invocar os espíritus custodios, y creer en el poder curativo del Señor.

El Padre Amorth, por su parte, considera que es urgente recuperar la orden menor exorcística, reprocha el desinterés e incredulidad sobre el exorcismo a pesar que hay una gran demanda de exorcistas, el exorcismo es un sacramental, debe ser un ministerio permanente, la Iglesia no puede abdicar de esta específica misión, los obispos están incurriendo en delito de omisión, la expulsión de los demonios se especifica en el evangelio de Marcos, y es una pastoral por reconstituir. Aconseja distinguir entre lo sobrenatural, paranormal y preternatural o diabólico. Lo principal en el diagnóstico es la aversión a los objetos sagrados, el mal no se modifica con medicinas de la ciencia, ni la psiquiatría puede explicar que hablen en lenguas desconocidas, se hagan movimientos corporales antinaturales, puedan materializar clavos, tornillos, tijeras y batracios expulsándolos por la boca.

El mayor obstáculo para la cura es la vida de pecado y el ateísmo práctico. En estos tiempos de disolución moral el demonio se encuentra activísimo sobre personas, comunidades y países. Si no se cree en el diablo no se cree en el Evangelio, si se elimina la existencia del demonio anulamos la redención. La cristología de los santos padres y los documentos eclesiales lo ratifican. Pero no hay que olvidar que el demonio ya fue derrotado por Cristo y María Santísima, los ángeles y los santos.

Por último, el demonólogo Balducci sentencia que el diablo existe, puede ser reconocido, y, a pesar de que su ataque continúa, ya fue vencido por Cristo. Lo cual ni la psiquiatría ni la parapsicología lo puede negar. No olvidemos que fue Balducci el que descartó -a nuestro parecer equivocadamente- que los extraterrestres estén relacionados con la actividad ordinaria del demonio.

Pero lo explicitado basta como demostración de que la pastoral exorcística demuestra la existencia real y objetiva del demonio, el gran engañador y mentiroso. Lo que nos permite establecer que cuando el Padre Peña habla de los extraterrestres como el gran engaño diabólico, está hablando de algo real y no mera fantasía de la mente humana. Repitamos que su tesis central es que los extraterrestres son el engaño del diablo para hacer creer que existen y que deben ser adorados como dioses.

Además, hace reparar en un detalle nada intrascendente y que concierne a su naturaleza ontológica, a saber, que fuera de Dios sólo los ángeles son espíritus, los cuales no se rigen por las leyes de la materia. Y si los ovnis violan las leyes de la materia, entonces no son materiales, sino espíritus. Pero si son espíritus no son Dios, ni ángeles de Dios, porque su mensaje no se corresponde con él. En consecuencia, son ángeles caídos, o sea son demonios. Es decir, la primera conclusión es que se trata de seres inmateriales, o sea, espíritus, no sujetos a las leyes de la materia. Pero, como veremos más adelante, se trata de ángeles caídos por su modus operandi -secuestro, violación, mensaje reencarnacionista, mal olor, entre otros-.

A propósito de que no se rigen por las leyes de la materia, esto nos recuerda unas declaraciones sobre los ovnis dadas por el físico de cuerdas Michio Kaku. Refería que el movimiento inusitado observado en los ovnis no se sujetaba a las leyes de la física conocida, y, por tanto, se trataría de una civilización tecnológicamente muy avanzada cuyo dominio de las leyes de la naturaleza le permite superarlas. Es evidente que aquí el famoso físico no está hablando como científico, sino como especulador de la ciencia ficción. Su razonamiento ha sucumbido en esta oportunidad a décadas de bombardeo constante de la ciencia ficción en la literatura, radio, televisión, cine, y demás, venciendo a su razonamiento científico. No en vano Kaku ha publicado un libro de ciencia ficción llamado Física de lo imposible, donde habla de que podremos ser invisibles, viajar en el tiempo y teletransportarnos. Ya no sabemos si estamos leyendo a un hombre de ciencia o si estamos viendo el anime Futurama. Y no contento con ello publicó luego otra obra futurista, El Futuro de la Humanidad, donde se despacha sobre la colonización de marte, los viajes interestelares, la inmortalidad, y nuestro destino más allá de la Tierra. Otra vez nos rememora la serie televisa Viaje a las estrellas. Es decir, su entusiasmo por la ciencia ficción aumentó tanto que no sabemos si recorremos páginas sobre ciencia o un guión de cine ficción. La ventaja que muestra en sus obras es que domina la física fundamental, dándole a sus especulaciones un viso de verosimilitud. No obstante, esta tentación de mezclar ciencia y ficción inunda cada vez a los hombres de ciencia, no se resisten a la tentación, y en el camino sólo muestran una estrecha óptica cientificista que ve el futuro edificado por el supuesto pensamiento científico. Sucede lo mismo con los que arrastrados por el entusiasmo galáctico ya elaboran políticas para entenderse con los extraterrestres. A esto, un autor como Alfred Webre le llama en su libro, Exopolítica.

Lo que observamos en estos autores es una compartimentalización del saber que le impide asumir una mirada total del problema, y, en su caso, combinan la visión científica con la ficcional. El caso de Kaku es el más llamativo. Es un científico, opina como científico, piensa como científico, pero sueña como literato de ficción. No toma en cuenta la variable teológica, filosófica, psicológica ni geopolítica. Ello lo conduce a un estrechamiento de miras ostensible y clamoroso. Si los ovnis violan las leyes de la física, entonces pertenecen a una supercivilización avanzada. En ningún momento piensa en la posibilidad de que no son materiales, que sean entes espirituales. Y es que su cientificismo le ocluyó la perspectiva espiritual.

Y es que la mentalidad naturalista, racionalista y materialista que predomina en el mundo moderno de hoy, lleva a priorizar las conclusiones unidimensionales, sin amplitud de miras, ni profundidad en sus consideraciones teóricas. A este tipo de razonamiento pseudoempírico y ficcional pertenece la hipótesis de la civilización galáctica avanzada.

En nuestra opinión la apreciación del P. Peña es la correcta. No sólo porque toma en cuenta la variable teológica-espiritual, y la existencia de otros estratos ontológicos-filosóficos, sino porque la existencia de espíritus inmateriales se confirma en la práctica exorcística y la enseñanza evangélica. Su razonamiento es límpido y se condice con el comportamiento del fenómeno observado.

En cambio, la interpretación de Kaku nos conduce a una serie de dificultades científicas y que sólo son admisibles en la ciencia ficción. Una de las principales objeciones a su planteamiento es por qué tendría que haber otras leyes en el Universo si éste siempre es el mismo, o sea material y energético, en todas partes. Su interpretación se inscribe casi automáticamente y sin sentido crítico en la existencia de seres alienígenas. Pero, por qué tendríamos que creer que éstos existen, acaso el fenómeno ovni es suficiente evidencia de su existencia. Y como no lo es, las ideas vertidas por Kaku son mera y pura especulación.

Por lo demás, para que el Universo cumpla su destino no es necesario que esté lleno de vida por todos lados. Basta que exista en un solo planeta, donde haya vida inteligente. Pero ahora el entusiasmo de los ufólogos convencidos en la existencia en los aliens ha llegado al paroxismo histérico con la astrobiología y la exoplanetología. La astrobiología es una rama de biología y la astronomía que estudia el origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el universo, siendo uno de sus temas si existe vida más allá de la Tierra. Al entusiasmo por encontrar vida en el cosmos se une la Exoplanetología, como ciencia que estudia planetas alrededor de otras estrellas, siendo uno de sus temas favoritos la búsqueda de planetas similares a la Tierra. No obstante, hasta ahora los exoplanetas confirmados con mayor índice de similitud con la Tierra son solamente dos: Kepler-296e (93 %) y Kepler-395c (91 %). Y no es nada seguro. Lo cierto hasta ahora es que la vida aparece en el universo cuando están presentes unas condiciones físicas y químicas adecuadas. La vida es un fenómeno del Universo maduro, por eso no puede aparecer en cualquier momento, ni en cualquier parte. Y lo comprobado es que la vida se dio hace 4,500 millones de años y no antes. Es decir, el Universo tienen 13,770 millones de años, pero tuvo que pasar un largo tiempo para que estuviese listo para producir vida.

Pero junto a las condiciones físicas y químicas hay que tomar en cuenta las condiciones astronómicas para que la vida sea posible (por ejemplo, cese de bombardeo meteórico, inclinación de eje planetario, periodo de rotación, distancia al sol, las órbitas circulares, la capa atmosférica, el escudo magnético, un satélite como nuestra Luna que estabilice la rotación planetaria, cause mareas, corrientes marinas, produciendo estaciones, y un planeta protector como Júpiter). A todas estas condiciones que promueven la aparición de la vida y reúne nuestro planeta Tierra se ha llamado la zona “ricitos de oro”. Cosa que no se ve en los exoplanetas hallados, los cuales son muy masivos y cercanos al sol. O sea, no reúnen las condiciones para la vida. Además, puedan que no sean planetas, sino enanas marrones o café.

Pero en caso de que hubiera otros seres inteligentes en el universo, nuestro encuentro con ellos se hace tan difícil por las considerables distancias cósmicas. El astrofísico y matemático mexicano Armando Arellano[3] añade que el contacto es imposible por la contracción del tiempo, el corto tiempo de vida de una civilización tecnológica, el costo demasiado alto del gasto de energía, el peligro del exceso de velocidad -no se puede exceder la velocidad de la luz-, y la velocidad de viaje excesivos. Por todo ello, simplemente no vale la pena. Pero la búsqueda de formas alternativas de comunicación con extraterrestres continúa. A pesar que en su momento se levantaron voces connotadas en su contra, como la de Stephen Hawking, considerando peligroso y aventurado semejante búsqueda. El escepticismo de la comunidad científica no es impedimento para que incurra en apatía, pero hasta ahora no se detecta ninguna señal. Simplemente no hay evidencias de vida inteligente fuera de la Tierra. Puede ser que las civilizaciones sean fenómenos transitorios en el Universo. En todo caso hay que liberarse de la credulidad irracional que exhiben los gurús del platillismo[4] y supuestos contactados que se lanzan a hablar de razas alienígenas y civilizaciones extraterrestres.

Sin embargo, el destacado astrofísico Avi Loeb abandonando el cauto escepticismo científico optó por la audacia para afirmar del objeto interestelar Oumuamua, que pasó cerca de nosotros en octubre del 2017, que no se trataba ni de un cometa, ni de un asteroide, sino de la primera evidencia de tecnología extraterrestre.[5] Su afirmación se sostenía sobre la forma y comportamiento que difería del resto de asteroides y cometas observados. Lo que encendió el debate científico. Loeb admite que está especulando porque no tiene pruebas ni evidencias confirmatorias, por lo que presenta su idea como una simple hipótesis de trabajo. Los científicos, como Seligman y Laughlin, le han respondido que Oumuamua en vez de ser una vela solar artificial con aceleración gravitacional, sería el primer iceberg espacial de hidrógeno.

Y en verdad, Loeb no se interroga qué sentido tendría enviar una sonda solar por el espacio esperando un largo tiempo para su retorno, si es que retorna. Incluso, si se trata de basura espacial de otra civilización habría que preguntarse qué es lo que utilizaría esa supuesta civilización ET para sus viajes. Por ello, lo más plausible resulta ser la explicación natural del objeto, y el entusiasmo de Loeb por el argumento de la humildad cósmica no es sostén para afirmar que existen los extraterrestres. Otra inconsistencia suya es que por ningún lugar de su libro menciona a los ovnis. Es como si sintiera vergüenza de mencionarlos. Pero el paso hacia la especulación ya está dado, y en ella el desatacado astrofísico abandona la cautela científica. Simplemente Loeb es presa de un súbito entusiasmo por la vida inteligente en el espacio sin prueba alguna.

Pero como el llamado por la seriedad científica no muere en él Loeb en junio del 2023 se lanzó a una travesía por el océano Pacífico en busca del primer objeto interestelar jamás detectado. Es decir, buscaba evidencia confirmatoria de que han caído en la Tierra restos de tecnología extraterrestre. Y qué fue lo que encontró en el fondo del mar, simples esférulas magnéticas de hierro del meteorito IM1 más duro que los demás, pero Loeb y su equipo insiste en su probable origen artificial. En el mejor de los casos se tendrá una mejor comprensión de la composición de los meteoritos interestelares. Mientras tanto prosigue su búsqueda de un artilugio extraterrestre.[6]

El revuelo sobre la posible existencia de los ovnis, rebautizados en sus siglas en inglés como FANI, estuvo a cargo del propio gobierno americano que en un informe de nueve páginas, del 25 de junio del 2021, brindaba explicaciones a través del Pentágono sobre los 144 casos presentados. Su conclusión fue que se tratan de: (1) desórdenes en el aire, (2) fenómenos atmosféricos naturales, (3) programas de desarrollo industrial -léase drones y armas secretas, y tecnología aérea furtiva-, (4) sistemas de adversarios extranjeros -China o Rusia-, y (5) Otros no especificados. En este último acápite (5) los entusiastas de los ET hablaron de seres extraterrestres y visitantes del tiempo. Pero el Pentágono lo negó reiteradamente, como en otras oportunidades. No obstante, cuando en el mes de junio del 2023 el exagente de inteligencia David Grusch declaraba en un informe que el gobierno americano, sus aliados y contratistas de defensa llevan décadas recuperando objetos extraterrestres de origen no humano.[7] Para Loeb se trataría de basura espacial interestelar de origen tecnológico extraterrestre que dejó de funcionar antes de impactar contra la Tierra. Un mes más tarde, la posterior negativa del Pentágono de revelar todos los archivos prometidos sobre ovnis, bajo el argumento de seguridad nacional, encendió la sospecha de que el gobierno ocultaba tecnología ET.

El caso es que nadie se puso a pensar en lo sospechoso del testimonio de un exagente de inteligencia diciendo prácticamente que los ET existen. Justo lo que el gobierno necesitaba para seguir encubriendo los programas secretos y presupuestos negros. Todo indica que lo más sensato es pensar que el mito de los extraterrestres sigue sirviendo de excelente coartada para proseguir intensificando el programa de armamento secreto.

Elon Musk ha sostenido que su experiencia en SpaceX le permite decir que no hay evidencia sobre la existencia de extraterrestres. A los que Loeb le respondió que Musk no sabe de lo que habla. Sin embargo, cuando el Pentágono reveló videos de ovnis, llamados Tic Tac por su forma de caramelos, filmados por pilotos militares y cuando la NASA reconoce que existen, aunque no puede decir qué son. Justamente sobre los movimientos de esos objetos opinaba Michio Kaku. Y a esos mismos nos referimos cuando aludimos que no se tratan de máquinas que violan las leyes de la naturaleza, sino de espíritus malignos engañosos. Precisamente son esas filmaciones las que el Pentágono revela y no las otras que están relacionadas con la seguridad nacional. O sea, da a conocer los objetos sin explicación dentro de la mentalidad naturalista y materialista moderna, como los llamados tic tac, y no difunde lo que se relaciona con armamento y tecnología secreta. Los tics tac son ovnis o fanis que se sumergen a gran velocidad en el agua y vuelan en el aire desarrollado movimientos contra las leyes de la física. Además, aparecen y desaparecen súbitamente. Su comportamiento descrito como inteligente coincide con su interpretación como seres espirituales en vez de materiales. Sencillamente son demonios y no extraterrestres, como veremos con más detalle páginas adelante.

La confusión en el fenómeno entre posibilidad y probabilidad conduce a afirmar que todo lo posible merece existir. Pero no es así, ni es cierto. Existen las alucinaciones, espejismos, y fantasías, pero no son reales. Hay todo un abismo ontológico que separa la posibilidad de la realidad, y no pueden ser confundidos. No todo lo posible es probable, ni todo lo probable es real. Lo posible es potencial y ficcional, lo probable es un suceso contingente que puede darse, y lo real es la actualidad efectivamente dada en el espacio y en el tiempo con individualidad propia. Nosotros en un trabajo anterior[8] ya nos hemos encargado de demostrar in extenso que no todo lo que existe es real. De manera que hablar de otros planetas con vida inteligente y de supercivilizaciones galácticas avanzadas no es más que hablar de posibilidades y no hechos concretos.

Que los ovnis sean espíritus malignos engañosos no es hablar de una posibilidad, sino de una realidad concreta, porque cumplen su propósito embaucador de hacer creer que son máquinas avanzadas extraterrestres que con un nuevo mensaje religioso vienen a salvarnos. No está demás reiterar que los espíritus pueden materializarse adoptando distintas formas.

El razonamiento de lo posible se asocia con la falacia de la vastedad del siguiente modo: Siendo el universo tan vasto, es imposible que no exista vida inteligente en otros lugares del Universo. En el fondo del razonamiento está oculto una interpretación nominalista de la esencia de Dios, la cual pone su voluntad sobre su Sabiduría. Pero aquí hay que recordar que Dios no hace lo que puede, sino lo que debe según su divina inteligencia. La vastedad no justifica suponer que lo posible sea real. En suma, hablar de extraterrestres es hablar de meras posibilidades, de demonios de puras realidades.

martes, 15 de agosto de 2023

ENTRE DEMONIOS Y DRONES

                       ENTRE DEMONIOS Y DRONES

LOS OVNIS existen, pero no son lo que se cree. No son de origen extraterrestre, sino que tienen principalmente una doble fuente, a saber, preternatural, o sea procede del demonio, y humana, es decir, se origina en el secretismo de la carrera de armamentos por los peligrosos conflictos políticos contemporáneos. Por este doble origen la Ufología es una rama de la demonología, y, al mismo tiempo es un psicosocial de encubrimiento y manipulación de masas por parte del Complejo Industrial Militar, los servicios secretos, el Pentágono, y de la principal potencia hegemónica del mundo, esto es, los Estados Unidos de Norteamérica para mantener el secretismo castrense. Una tercera fuente es la natural, o sea fenómenos naturales que son tomados como ovnis. En una palabra, es un gran fraude preternatural y humano en la historia.

Lo primero -origen preternatural- es manifiesto en: los demonios son capaces de adoptar diversas formas y producir fenómenos parapsíquicos en personas, cosas y naturaleza; los movimientos de ovnis desafían las leyes de la física porque no son seres físicos, sino espirituales-demoníacos; portan un nuevo evangelio reencarnacionista de adoración a los “Hermanos Mayores”, donde Dios es visto como una energía cósmica en vez de una Persona, Cristo queda reducido a un astronauta cósmico, la Virgen María a una mujer que concibió un hijo de un extraterrestre; no mencionan el Cielo, el Purgatorio, ni el Infierno; y, según el testimonio de los abducidos, despiden mal olor, practican el secuestro, están obsesionados con el abuso sexual, huyen al invocar el nombre de Jesucristo y tienen aversión a la oración y demás objetos sagrados; suelen contactarse con personas que han practicado magia negra, hechicería, chamanismo, satanismo, demonismo, espiritismo, yoga, meditación, telepatía, han consumido drogas, y se encuentran apartadas de la fe por el ateísmo práctico y la vida de pecado. En el fenómeno ovni como hecho preternatural la agenda satánica anticristiana es particularmente muy ostensible e inocultable. A todas luces lejos de ser criaturas extraterrestres sensibles y razonables se muestran como lo que son, seres demoníacos que lejos ayudar extravían espiritualmente al hombre alejándolo de Dios. Esta casuística demuestra que la ufología es parte incontrovertible de la demonología.

La segunda fuente -origen humano- tiene su raíz en el caso Roswell, donde los militares norteamericanos notaron que, manteniendo un doble discurso, el oficial negacionista y el extraoficial alienígena, era más fácil mantener el secretismo del desarrollo de armas secretas, cuyo presupuesto no era del conocimiento ni control del Congreso. Especialmente alimentando subrepticiamente el mitoide alienígena era más fácil mantener distraída a la opinión pública, incentivando su creencia con la industria del cine, y desarrollar aviónica de espionaje para monitorear que lo hacían, tenían y planeaban los soviéticos en su momento. Recordemos que en marzo de 1947 se inicia la Guerra Fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos con la división del bloque occidental capitalista y el bloque oriental comunista. En julio del mismo año acontece el caso Roswell, que las autoridades dijeron que era un simple globo meteorológico convencional. Luego a fines de los años 70 la conspiración ufológica promovió la versión de que se había tratado de una nave alienígena estrellada. Lo más verosímil es que los estadounidenses preocupados por saber si los soviéticos ya tenían el arma atómica, cosa que lo lograron en 1949, se abocaran a intensificar la elaboración de artefactos para espiar sobre territorio soviético. Obviamente que dicha labor de espionaje debía mantenerse en secreto y a partir del secretismo comienza a crecer tanto la versión de encubrimiento como la otra de naves alienígenas. Lo cierto es que hoy está a punto de revelarse que los norteamericanos ya cuentan con el avión espía ultrasecreto antigravedad el TR3B Black Manta. El secretismo del desarrollo de armas supersecretas se justifica en la lógica de la seguridad nacional, y, al mismo tiempo, alimenta la conspiranoia de los adeptos de la existencia de los alienígenas. Pero cuando la CIA desclasifica una enorme cantidad de documentos relacionados con avistamientos de ovnis en los últimos 70 años -hoy llamados UAP-, ya se encuentran mezclados en el registro los fenómenos preternaturales, naturales y humanos.

Esta confusión en los datos ha tratado de ser despejada en los informes oficiales de avistamientos, y cuando funcionarios de inteligencia del Departamento de Defensa norteamericano declaran en 2022 frente a los legisladores que sólo un 1 por ciento de los casos son inexplicables es porque dentro de su lógica científico-tecnológica, imperante en la actual mentalidad naturalista y materialista, no caben los fenómenos preternaturales. Simplemente son excluidos y así se deja en la obscuridad ese uno por ciento. Incluso no todo lo registrado en cámaras es de hechura humana, y se lo abandona simplemente en la sombra por no admitir la hipótesis preternatural. No obstante, cuando los Estados Unidos se negaron a revelar las imágenes de ovnis derribados en 2023 sobre territorio de Alaska, Estados Unidos y Canadá, se aludieron a razones de seguridad nacional para hacerlo. Si eran globos normales se entiende que no quieren hacer el ridículo enviando aviones caza para derribarlos, simplemente no eran globos espías de origen chino, no podía tratarse de tecnología avanzada no humana por ser tan fácilmente derribados, lo que hace pensar que eran drones espías propios cuya tecnología tiene que ser guardada con mucho recelo. Y la destrucción de drones espías propios puede justificarse como distractor de la opinión pública ante el fracaso geopolítico y militar en Ucrania.

Ante este panorama la difundida creencia en seres alienígenas de basan principalmente en las siguientes razones: pérdida del sentido de lo divino, pérdida de fe en lo sobrenatural, extravío del sentido del ser y predominio del ente, fe cientificista, extravío irracionalista de la razón, difusión pseudocientífica del esoterismo ufológico, profundización de la era sin Dios, reseteo anticristiano de la conciencia humana, recrudecimiento de lucha geopolítica global, iglesia infestada de racionalismo y naturalismo, intensificación de la actividad infernal en estos tiempos liberales. Especialmente la campaña para no creer en el diablo es doblemente útil por negar la redención y facilitar la creencia en alienígenas. Sobre la base del ínfimo porcentaje sin resolver se han formulado numerosas hipótesis que podemos clasificarlas en cinco grandes interpretaciones: naturalista-científica, humana, alienígena, teológica y filosófica.

(1) La interpretación científico-naturalista afirma que los avistamientos se tratan de fenómenos naturales (rayos esféricos, nubes lenticulares, y similares). Además, la ciencia añade que no hay ET en la Tierra porque las enormes distancias, la velocidad y el tiempo de vida de una civilización imponen serias limitaciones al encuentro de dos civilizaciones tecnológicas en el universo, en caso que la hubiera. Por tanto, el tema de los ET y los ovnis permanecen en el ámbito de la ciencia ficción y la imaginación fantástica. Hasta el momento no existe evidencia alguna sobre la existencia de los ET.

(2) La interpretación humana se divide en tres: (2.1) psicológica, (2.2) tecnológica y (2.3) militar. La psicológica comprende: (2.1.1) la inconsciente (mito creado por la psique arquetípica), (2.1.2) psicosocial (centrada en el testimonio del testigo), y (2.1.3) paranormal (relacionado con el estado ampliado de conciencia). La (2.2) tecnológica (basura espacial, y tecnología militar furtiva), y (2.3) mitoide militar (creado para encubrir desarrollo de armas secretas). Se trata de una interpretación escéptica sobre la existencia de ET.

(3) La interpretación alienígena (civilización mucho más avanzada que la humana) se subdivide en tres: (3.1) seres intraterrestres (vienen de dentro de la Tierra), (3.2) seres interdimensionales (vienen de otra dimensión del Universo), (3.3) seres intertemporales (vienen del pasado o del futuro).

Como se ve esta tercera interpretación da crédito absoluto y con una ingenuidad pasmosa a la existencia de los extraterrestres. Es esta tercera interpretación la que se ha convertido en una religión esotérica, más conocida como la “religión platillista”, predica la adoración y reverencia a los “Maestros Cósmicos” o “Hermanos mayores”, que en cada país del mundo tiene sus conocidos gurús y cultores, está detrás de un inmenso negocio de souvenirs ufo, y lo único que añaden es más confusión en el asunto con sus porfiadas hipótesis conspirativas. Varias veces han sido desenmascarados[1], pero siempre vuelven a la carga con una porfía que linda con la patológica mitomanía paranoica. De cualquier forma, este contingente fanático de la religión alien caló en la cultura popular y brinda un excelente servicio de encubrimiento de la tecnología militar furtiva. A esta causa ha servido la serie de The History Channel “Alienígenas ancestrales”, que explora la hipótesis de Erich von Däniken de antiguos astronautas, totalmente llena de afirmaciones acríticas, retóricas, especulativas, tendenciosas, incomprobadas, sensacionalistas y pseudocientíficas. Dicha serie, que siempre excluye la opinión opuesta, nunca invita a expertos discrepantes y explota la credulidad de la gente con narraciones inverosímiles, ya ha recibido la crítica de historiadores, cosmólogos, arqueólogos y otros intelectuales serios por promover activamente la pseudociencia, la pseudohistoria y la pseudoarqueología. Por décadas la radio, televisión y cine han creado la paranoia social sobre la cultura popular sobre invasores del espacio. Para las agencias de inteligencia no deja de ser una oportunidad de oro para comprobar la manipulación mental sobre las masas. La ciencia ficción ha permitido evadirse de la realidad a sucesivas generaciones, pero cuando estas ficciones se toman por realidad significa que la ufología es un signo de la crisis del pensamiento moderno.  A su vez responde a una activa conspiración promovida por las agencias de inteligencia para ocultar los llamados Programas negros de armas secretas. Hacer que la gente piense en aliens es más conveniente al secretismo militar de armas furtivas.

(4) La interpretación teológica que se subdivide en cuatro: (4.1) sobrenatural (son ángeles), (4.2) preternatural (son demonios), (4.3) alienígena (son extraterrestres), y (4.4) mixta (son ángeles, demonios, ET y tecnología furtiva humana). Aquí tenemos una versión enfrentada y dividida sobre la existencia de los alienígenas. Esta interpretación explica que la impresión que dejan los demonios, como seres espirituales, de venir del pasado o del futuro es debido a que no son entes temporales ni eternos, sino eviternos. Mientras la eternidad es permanente y pertenece a Dios, y la temporalidad es contingente y es propio de todo lo que está en el mundo, la eviternidad es simultáneo con el antes y el después, y es propio de los espíritus puros. Santo Tomas de Aquino, que había recogido anteriormente en las Sentencias la distinción de Boecio de la eviternidad, en la Suma teológica (I, 10, i-vi) al plantearse el problema de la eternidad de Dios afirma que la eviternidad es la forma de duración propia de los espíritus puros, pues están en el tiempo, pero no son eternos. La eviternidad omnisimultánea, no tiene antes ni después, pero éstos pueden ser conjugados. Por eso que los espíritus puros pueden ver el pasado y el futuro. Como se podía ser de otro modo, de su eviternidad se aprovechan con malicia los demonios para desconcertar al hombre, sobre todo cuando se hacen pasar por seres espaciales que conocen el pasado y el futuro de la humanidad.  

(5) La interpretación filosófica se divide en tres: (5.1) realista ontológico-metafísico (no todo lo existente es real), (5.2) nominalista (lo individual es lo real) y (5.3) la culturalista (la sociedad del momento decide lo que es real). En lo filosófico tampoco hay consenso como en la interpretación teológica.

En buena cuenta, la interpretación (1) y (2) no avalan la hipótesis ET, sólo lo hace enteramente la (3) y en parte la (4) y la (5). De modo que no extraña que la epistemología haya clasificado a la ufología de pseudociencia y sólo la hermenéutica, desde el relativismo que promueve, haya relajado el criterio. Pero la filosofía que no se limita a la epistemología, y rebasa la hermenéutica, sin descuidar la teología, considera que la ufología sin ser ciencia no es del todo pseudociencia, porque pertenece al ámbito de las ciencias espirituales. Y es allí donde mejor se revela su naturaleza fraudulenta por parte de los ángeles caídos. Lo cual tampoco es un impedimento para reconocer que es un mitoide militar humano para ocultar armas furtivas.

En suma, la Ufología es el gran fraude en la historia urdido tanto por los ángeles caídos, y por el imperio norteamericano en su empeño por lograr la superioridad militar sobre su oponente a través de armas secretas furtivas. Se trata de un gran fraude relacionado con la mentira del demonio y el secretismo militar nacido de los conflictos políticos contemporáneos.

LA FILOSOFÍA Y EL ESPEJO DE LA NATURALEZA (reseña)

 

R. Rorty (1931-2007) es el último abanderado del irracionalismo, el idealismo subjetivo y fiel representante de la decadencia de la filosofía imperialista.
Habiendo abandonado el giro lingüístico critica la pretensión filosófica desde Descartes de fundamentar el conocimiento y la realidad. Desde el pragmatismo planeta una filosofía edificante opuesta a la filosofía sistemática. Insta a abandonar la búsqueda de la Verdad, Objetividad, Realidad, Esencia y Razón. En su lugar concibe la filosofía como conversación edificante, que sustituye la verdad por las creencias convenientes.
Su filosofía sin espejos es una trivial filosofía conversacional que jamás debe buscar el arjé. El abandono subjetivista del representacionalismo sigue la senda extraviada del segundo Wittgenstein, el segundo Heidegger, ello Sellars, Quine y Davidson.
Le parece insostenible la objetividad ligada a una trascendencia. Con ello ahonda subjetivistamente el hiato entre Ser y Pensar.
La tragedia de la filosofía burguesa en su etapa imperialista es que se muestra incapaz de desarrollar el método dialéctico de Hegel y de superar la forma que adopta en el marxismo. De modo que embarcado en una trayectoria decadente retrocede hacia el idealismo subjetivo berkeleyano.
Rorty opone a la objetividad la intersubjetividad o solidaridad, y con su característica miopía proclama que las cuestiones hoy no son metafísicas o teológicas, sino políticas. Este estrechamiento de miras hace que su historicismo nominalista sustituya tristemente la teoría por la narrativa. En una palabra, su filosofía es el heraldo de la descomposición de la decadente filosofía burguesa que renuncia a la objetividad y al conocimiento del mundo como contrapartida al brutal dominio geopolítico del imperialismo.

HISTORIA DE LA SEXUALIDAD (reseña)

 

Si en su temprana obra de 1966, "Las palabras y las cosas", las categorías predominantes son la "episteme" y la "discontinuidad", en su tardío libro "Historia de la sexualidad" (1976) las categorías predominantes serán las nociones de "dispositivo" y de "práctica" sin ninguna referencia estructuralista. Por lo demás, su desviada conducta pedófila y homosexual se acentuó.
En su obra se interroga: ¿Cómo se explica y concilia la idea de sexo reprimido con la proliferación de discursos sobre el sexo desde fines del siglo XVI? Responde constatando que hay tres discursos estratégicos sobre el saber y el poder del sexo: 1. la histerización del cuerpo femenino, 2. la pedagogización del sexo del niño, y 3. la psiquiatrización del sexo perverso.
Presenta un análisis secularista, inmanente, psicológico y sociológico del sexo en la antigüedad, los dos primeros siglos cristianos y la proliferación sexual desde fines del siglo XVI.
La obsesión de Foucault por el sexo se relaciona con su homosexualidad y pedofilia. Así, el 25 de junio de 1984 muere de septicemia a causa del sida.
Estos escritos sobre el sexo fueron los últimos. Se cuenta que viajaba a Argelia para tener sexo con menores en un cementerio local. Era un transgresor sexual. Esa fue la preocupación del último Foucault. No sabemos si deseaba curarse, aunque más parece que buscaba justificarse. Con ello se relaciona la frase sobre la muerte del humanismo y el nacimiento de la biopolítica. Su ontología histórica es una forma desesperada de encontrar su propia salvación en un contexto inmanentista.
En suma, su conclusión es anética, individualista y nihilista, a saber, cada persona puede desarrollar sus propios códigos de conducta. Se convierte así en un abanderado de la ideología de género del movimiento LGTB. Con ello refleja el extravío y decadencia moral de la postmetafísica sociedad capitalista en su fase imperialista.

lunes, 14 de agosto de 2023

LAS PALABRAS Y LAS COSAS (reseña)

 

En esta obra (1966) Foucault (1926-1984) pretende liberarse de la fenomenología, el existencialismo y de la epistemología. La famosa expresión "muerte del hombre" aparece por primera vez en el libro y sólo una vez al final, pero fue una provocación para toda una generación educada bajo el existencialismo.
Dos ideas centrales presiden sus páginas: la idea de episteme (cada época tiene su episteme o apriori histórico que determina su saber) y la discontinuidad (entre epistemes no hay progreso sino corte histórico). Si la episteme clásica se configura como una relación entre lo finito y lo infinito, la episteme moderna aborda la finitud desde la finitud. El hombre y el sueño antropológico es una invención moderna. Psicoanálisis, etnología y filología disuelven al hombre en estructuras inconscientes que lo determinan y se le escapan. La episteme es un fantasma sin alma. La llegada del hombre al saber coincide con el fin de la episteme que decreta la muerte del hombre.
Foucault es otro intento fallido de escapar del idealismo subjetivo en la modernidad imperialista, donde toda la cultura y el espíritu objetivo queda hipostasiado, la episteme queda convertida en una estructura sin sujeto. El filo irracionalista de su pensamiento queda evidenciado en el divorcio entre la idea de estructura y praxis humana. Sencillamente la historia ya no lo hacen los hombres, sino las zombis estructuras del saber. Las teorías ya no ascienden de la realidad a los libros, sino que la realidad asciende al mundo por la teoría. Si desde Schopenhauer y Nietzsche el conocimiento del mundo se vuelve en interpretación del mundo, con Foucault las estructuras ciegas del mundo configuran el propio mundo. Con ello se refleja la profundización del irracionalismo en la filosofía burguesa bajo el imperialismo.
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FENOMENOLOGÍA DE LA PERCEPCIÓN (reseña)

 

La principal conclusión teórica de la obra (1945) es que lo primario no es el pensar sino el percibir, antes que el "yo pienso" está el "yo percibo". La intencionalidad no es solamente una propiedad de la conciencia, sino de un cogito sumergido en la facticidad del sentir y percibir. Y la principal conclusión práctica es que la conciencia siempre es encarnada, el cuerpo, aunque esté animado por la intencionalidad de la conciencia, es la condición de la posibilidad del mundo.
Merleau Ponty (1908-1961) sólo sacó medio cuerpo de la jaula laberíntica del idealismo cartesiano, por cuanto la percepción se absolutiza y el sujeto percipiente es el nuevo sujeto absoluto. Su giro epistémico aún permanece en el horizonte modernista de la inmanencia y del idealismo subjetivo al aislar al hombre ya no desde la conciencia, sino desde el cuerpo. Pues el cuerpo también se configura desde las relaciones sociales y la cultura.

TRÁNSITO HISTÓRICO

                                           TRÁNSITO HISTÓRICO

Desentrañar el significado profundo que tiene la hora histórica presente no es hacer un ejercicio de historia, de crónica periodística, ni de política internacional y menos de geopolítica, sino que es hacer un esfuerzo de filosofía culturológica para poder atisbar su sentido y dirección subyacente tras los hechos empíricos.

De manera que en esta exploración se ha podido advertir que nos encontramos ante un cambio de época que evidencia el desgaste profundo del mundo del capitalismo liberal y su orden global unipolar. Al mismo tiempo se deja advertir que emerge un nuevo orden mundial multipolar con una fuerza e ímpetu que acelera el enterramiento del viejo orden. Y la guerra en Ucrania ha servido de partera de la historia.

La comadrona de la guerra recibe a un niño que nace joven ágil y robusto, el cual desafiante pone en jaque las pretensiones de perpetuidad del senil imperio hegemónico, que no cesa de tambalearse y tropezar continuamente. El riesgo es que en su porfía por no dejarse arrebatar el trono recurra a las armas nucleares, como parece que insensatamente tiene calculado. Su inteligencia ya no es lúcida, es más, se ha vuelto más cínica, perversa y peligrosa. Encarna la inteligencia del mal, con todas sus características psicopáticas, narcisistas y manipuladoras.

Esto significa que la crisis de la paz mundial actual no puede ser analizada al margen del poder en la sombra que representan los integrantes del Club Bilderberg. Pero, al mismo tiempo, se puede observar que no hay unidad ni homogeneidad en sus integrantes, aunque si bien hegemoniza su ala radical fascista, tienen enfrente el ala moderada y diplomática de la coexistencia pacífica. Este último trata de recuperar el tiempo perdido para evitar la catástrofe al que conducen la otra parte de los amos del mundo.

Mientras tanto, sus operadores políticos de la Administración Biden tratan de acelerar la confrontación directa con Rusia y China, a sabiendas de su inferioridad militar para una confrontación convencional. Por ello, la amenaza del uso del arsenal nuclear, por parte del Imperio del mal, es real y confía irracionalmente en ese recurso estratégico. Ante ello las fuerzas geopolíticas más lúcidas en el mundo buscan la disuasión, la coexistencia pacífica y la negociación al conflicto. El mundo está en vilo ante la codicia ciega de las fuerzas que andan en retirada de la historia.

La esperanza aparece con la unión de las fuerzas progresistas en los BRICS, el posible fracaso de la reelección del senil Biden, la posible contención de la OTAN para no guerrear directamente con Rusia, la no injerencia norteamericana en Taiwán y el cambio del equilibrio de fuerzas al interior de los amos del mundo.

Con ello el mundo conocerá una nueva época, más pacífica, justa y colaboradora. Se habrá derrotado al Superhombre nihilista, que se siente imperialmente más allá del bien y del mal, y se habrá abierto una nueva relación metafísica entre inmanencia y trascendencia, lo temporal y lo eterno.