jueves, 19 de septiembre de 2024

EL EPISODIO FASCISTA DE V. ANDRÉS BELAUNDE

 

EL EPISODIO FASCISTA DE V. ANDRÉS BELAUNDE

Gustavo Flores Quelopana

Expresidente de la Sociedad Peruana de Filosofía


 

 

Introito

Un 18 de setiembre recibo la invitación de César Coca Vargas, quien dirige Ediciones Achawata, para presentar a su requerimiento mi escrito sobre el fascismo de Víctor Andrés Belaunde para su revista “Indoamérica”. El día 19 recibo un número de dicha revista y constato que pertenece al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cuyo líder, como todos sabemos, es Víctor Polay Campos.

Tenía dos opciones: o desistir de dicha invitación para no vincularme con dicha organización subversiva, o atender a su invitación a sabiendas que no tengo ningún vínculo partidario. En el número que recibí encontré a mi querido amigo, y destacado antropólogo amazónico, Alberto Chirif, quien ofrece su visión estrictamente académica sobre el asesinato del líder Calderón por el MRTA. Además, en la nota editorial del número recibido César Coca habla de “discusión de ideas para conformar una sociedad tolerante”. De lo que se deduce que se trata de un camino democrático emprendido en su nueva etapa.

Teniendo en cuenta estas dos últimas circunstancias y reiterando mi independencia política y filiación netamente intelectual, remito el presente trabajo, que fue publicado en el 2006 en mi libro intitulado “Indagaciones peruanas. Variaciones sobre González Prada, Mariátegui, Belaunde, Haya de la Torre”, y a la cual he introducido ligeros añadidos.

La idea central es que V.A.B. tuvo su devaneo fascista mussoliniano de manera episódica., pero la tuvo. Pero jamás tuvo que ver con el delirante fascismo racista del nazismo hitleriano. Y esto, como se verá más adelante, nos fue ratificado por su hijo el embajador Antonio Belaunde Moreyra.

 

1.

UNA FILIACIÓN OSCURA

 

Víctor Andrés Belaunde es una personalidad que destaca justicieramente no sólo por los aportes de su aguda inteligencia peruanista sino también porque siempre estuvo lejos del vulgar afán inmoderado de riquezas, la mediocre simulación y la debilidad intelectualoide por el exhibicionismo egocéntrico. Por ello, se le hace un flaco favor al no tratar de explicitar las razones que lo llevaron a apoyar la causa del fascismo.

 

Este es un episodio omitido y ocultado en la ilustre reminiscencia de Don Víctor Andrés Belaunde: su adhesión al fascismo de la década del treinta.  Sus Memorias guardan un silencio sepulcral al respecto. Willy Pinto Gamboa más interesado en la manifestación literaria del fascismo peruano hace un recorrido por los periódicos La Prensa, El Comercio y la Crónica de 1936 a 1939 recordándonos a Belaunde con su columna de propaganda fascista Mirador escrito bajo el seudónimo Ayax (Sobre fascismo y literatura, Lima, Ed. EUNAFEV, 1978, 50 p.).

 

Recuérdese que él no fue el único intelectual de nota que fue extraviado por la prédica del fascismo, lo acompañaron José de la Riva Agüero desde una óptica aristocrática, Mario Alzadora Valdés, Pedro Benvenutto, José del Busto, Carlos Miró Quesada Laos, Alayza Grundy, R. Pérez Araníbar, desde una óptica mesocrática, y desde una óptica popular Luis A. Flores, Guillermo Hoyos Osores, entre otros. Por lo demás, en los años treinta la clase oligárquica peruana simpatizaba con el fascismo, lo que facilitó las cosas al golpe de Sánchez Cerro y al General Oscar R. Benavides. No es de poca monta señalar que el propio positivismo peruano fue elitista y racista.

 

Nuestro más brillante y sugestivo historiador de la República Don Jorge Basadre, siempre limpio y conceptuoso, pero también amigo extremadamente leal de la imagen íntegra en el plano humano, no dice nada de la afección fascista de Belaunde (Peruanos del siglo XX, Lima, Ed. Rikchay Perú, 1981, pp. 7-14). Creo que Basadre no tomó en cuenta su filiación fascista por considerarlo un detalle intrascendente ante un carácter destacado que siempre estuvo lejos de la figuración, el arribismo, la superficialidad, el sensualismo y la inautenticidad. Pero creo que el fulgor del genio de existencias destacadas no está exento de ser afectado por la miseria material o el desliz intelectual. Y nada de ello mella su grandeza moral. Por ello creo pienso que es necesario tratar de esclarecer qué fue lo que lo impulsó asociarse con tal ideología totalitaria.

 

José Ignacio López Soria presentó claramente a nuestro prohombre dentro de la vertiente del fascismo aristocrático, pero sin interesarse en las razones de fondo que lo motivaron a adoptar tal postura política (El pensamiento fascista, Lima, Ed. Mosca Azul, 1981). Su juicio es más bien abarcador y referido a las tres corrientes que presentaba el fascismo peruano por aquellos tiempos. Describe genéricamente al fascismo como una ideología que se opone al liberalismo occidental y al ateísmo comunista, basándose en la tradición y en la búsqueda de la armonía de las clases sociales mediante el Estado corporativo. No obstante, su texto sí deja en claro que Belaunde jamás transigió con el carácter antijudío y anti asiático del fascismo mesocrático de Raúl Rebagliatti, ni con el ultranacionalista hitleriano fascismo popular de Luis A. Flores. En este sentido coincidía con el tradicionalismo y el elitismo vertido por su amigo Riva Agüero en su libro Por la verdad, la tradición y la patria (Lima, Ed. Torres Aguilar, 1937 y 1938, 2 Vols.), pero su tradicionalismo no era de índole aristotélica sino agustiniana, y su elitismo no era latinista sino espiritual.

 

En el tomo XIII de las Obras completas de José de la Riva Agüero (Lima, Ed. Instituto Riva Agüero-PUCP, pp. 261 a 498) se inspeccionan únicamente dos cartas reveladoras de la ideología fascista de Belaunde, una del 4 de setiembre de 1935, escrita desde Bogotá, en la que afirma. “El corporativismo es la consecuencia lógica de la concepción social y política del cristianismo” y otra del 30 de enero de 1939 donde dice: “Dios quiera que Inglaterra siga con la política de inteligencia con Italia y Francia cambie de régimen y haga a Italia las justas concesiones sobre Djibouti y el estatuto de Túnez, para liberar a Mussolini de Hitler que representa el otro frente del mal”. Por entonces ya no era el joven maestro universitario de 38 años que defendía las tesis democrático-liberales en 1921 contra Leguía, y más bien se trataba de un hombre maduro de 56 años que había sustituido el liberalismo laico por las palpitaciones del cristianismo. Y es por ello que su fascismo será mussoliniano, como el de su amigo Riva Agüero, por considerarlo ético y católico y por el contrario repudiará el fascismo hitleriano por ser racista y anticatólico. Además, él valoraba sobremanera la forma cómo Mussolini había resuelto el problema con el Vaticano a través del famoso Concordato.

 

Belaunde creía por entonces en el Estado corporativo y era enemigo declarado del ateísmo marxista. ¿Pero esto acaso significa que había dejado de creer en la democracia liberal y que confiaba más bien en un régimen de fuerza? Es muy significativo que su insólita fecundidad intelectual no diera cabida a algún libro fascista de su parte, más bien se cobijó detrás de un seudónimo en un periódico de gran circulación, como era La Prensa, para bregar por la causa del fascismo. Quizá aquí cabe hacer una especulación de psicología profunda respecto al personaje apócrifo Ayax que creó. Antonio Machado canta peyorativamente a la máscara jungiana de la persona en los siguientes términos: 

 

“Nunca traces tu frontera

ni cuides de tu perfil;

todo eso es cosa de fuera” (p.304).

           

A lo que vamos es que, por aquella época y aventurando una interpretación jungiana, Ayax es la sombra de la persona de Belaunde, algo oscura y la menos fecunda, pero en el fondo revelador de una adhesión dudosa e insegura al ideal fascista.

 

2.

NACIONALISMO CORPORATIVISTA

 

Pero Belaunde fue una mentalidad no sólo de gran fervor místico sino con gran aptitud para las ideas filosóficas y con una agudeza singular para atender los hechos concreto, lo que le permitió intervenir en la Constitución de 1933 como representante del departamento de Arequipa, formar parte en 1934 de la Delegación que en Río de Janeiro negoció el arreglo del conflicto con Colombia, ministro Plenipotenciario en Bogotá (1935) y Suiza (1936), miembro de la delegación acreditada ante el gobierno de los Estados Unidos para negociar los límites con Ecuador (1938), fue Presidente de la delegación peruana ante las Naciones Unidas (1945) y Presidente de la Asamblea General de ese organismo (1959). Amén de ser catedrático, decano y vicerrector de la Universidad Católica (1942).

 

Es decir, sus habilidades prácticas organizativas eran tan notables como las intelectuales. Es por ello que lejos de apelar a cualquier ingenuidad de su parte para explicar su adhesión al fascismo debemos encontrar las razones en los mismos elementos constitutivos de la ideología fascista. El fascismo de los años treinta tuvo como condiciones psicológicas y sociológicas a la Primera Guerra Mundial y la crisis económica del 29, las cuales no generaron el pensamiento fascista, pero fueron condiciones necesarias para su formación. Como condiciones ideológicas tuvo la formación del nacionalismo radical y la revisión del marxismo. El nacionalismo orgánico y tribal basado en el exclusivismo biológico fue la traducción política de la revolución intelectual de fines del siglo XIX y principios del XX, llegando a ser así una teoría política coherente en las obras de Barrés, Maurras y Corradini.

 

 El segundo elemento fue la revisión del marxismo impulsado por Sorel y los teóricos del sindicalismo revolucionario italiano. Sorel sustituyó el racionalismo y hegelianismo del marxismo por un voluntarismo vitalista y anti materialista y pensaba, como más tarde repetiría en nuestro medio Mariátegui, que las masas no requerían de la razón sino de los mitos, sistemas de imágenes que estimulaban la imaginación. Pero cuando se hizo obvio que el mito de la huelga general y la violencia proletaria eran ineficaces porque el proletariado era incapaz de asumir su papel revolucionario entonces se sustituyó el marxismo y el proletariado por la gran fuerza emergente del conjunto de la nación.

 

Este fue el aporte del sindicalismo revolucionario al fascismo a través de Labriola, Michels, Panunzio, Orano y Mussolini. Durante la guerra del 14 el sindicalismo revolucionario se convertiría en sindicalismo nacional y así en fascismo. Las condiciones intelectuales que contribuyeron a la formación del pensamiento fascista fueron el darwinismo social, la filosofía anti cartesiana y anti kantiana de Nietzsche y Bergson, la psicología de Le Bon y la sociología de Pareto. Y las condiciones del contexto inmediato fueron los grandes cambios producidos en la economía capitalista, la sociedad burguesa y en la vida de la clase trabajadora, todos los cuales iban en contra de las previsiones desarrolladas por Marx. Y así el fascismo de los años treinta fue el producto de las contribuciones teóricas de los nacionalistas, el sindicalismo de la preguerra, la filosofía irracionalista y vitalista, el darwinismo social, la sociología del culto al líder y la psicología racista. Sin embargo, la mecha que prendió la pradera fue la experiencia de la guerra, porque ésta suministró la prueba de la capacidad del nacionalismo para movilizar a las masas y la enorme capacidad del Estado moderno para concentrar el poder.

 

Es por todo eso que Gentile estuvo   acertado   al   definir al fascismo como una revuelta contra el positivismo. El positivismo era antimetafísico, anti sustancialista y más bien relacionista. La ideología fascista quedaba así configurada en una ideología que rechazaba el liberalismo materialista de la democracia y del marxismo. Ambos fueron considerados como diferentes aspectos del mismo mal materialista. Fue una rebelión contra el materialismo, que se basó en una convergencia del nacionalismo antiburgués con el socialismo antimarxista. Era el aliado natural del nacionalismo radical. Su rechazo tajante de la cultura ilustrada tenía como objetivo sentar las bases de una nueva civilización, individualista y comunitaria, capaz de asegurar la permanencia de la colectividad humana.

 

En última instancia, para el fascismo el hombre sólo existe en tanto que es sostenido y determinado por la comunidad la cual está representada por la figura cuasi sagrada del líder. De modo que ninguna esfera de la actividad humana quedaba inmune de la intervención del Estado, fuera del Estado no puede existir ningún valor espiritual, ni ético, sólo el Estado es una unidad consciente y tiene su propia voluntad, transformando al pueblo incluso en sus aspectos físicos, ningún individuo, partido, asociación cultural, clase social o empresarial y doctrina tiene derecho a existir fuera del Estado. Siendo así el totalitarismo la esencia mismo del fascismo y uno de los mejores ejemplos de unidad de pensamiento y acción.

 

3.

ATRACCIÓN Y REPULSA

 

Al parecer Belaunde no tuvo idea de las consecuencias exactas de esta concepción totalitaria del poder político. El holocausto que albergaba en su vientre no era difícil de imaginar, pero él creyó que era posible mitigarlo si a nivel ideológico se acentuaba el pensamiento cristiano, a nivel político se implementaba un corporativismo representativo y a nivel de forma de gobierno el Estado no avasallara del todo al individuo. Pero no se debe olvidar que en 1933 no censuró a los fascistas de la Unión Revolucionaria que hicieron de la tumba de Sánchez Cerro un lugar de peregrinación, desfilando por las calles de Lima con sus “camisas negras”, nunca tildó de anatópico al pensamiento fascista, ni condenó la persecución política contra la dirigencia del partido comunista que fue puesta en su totalidad en prisión, ni contra el aprismo. No es un secreto que Belaunde no guardaba simpatía por ninguno de estos grupos políticos perseguidos, los consideraba anatópicos y su neutralización necesaria, siendo esto otro factor de simpatía con las fuerzas fascistas nacionales.

 

De manera que desde un comienzo se sintió atraído por los siguientes aspectos del fascismo:

·        rebelión contra el materialismo

·        nacionalismo antiburgués

·        revuelta contra el marxismo ateo

·        creación de una civilización anti individualista y comunitaria

·        fomento desde el Estado de una ideología nacional

·        destrucción de la dictadura del dinero

·        culto del líder como personificación de las excelencias del pueblo

·        prevalencia de la solidaridad nacional

·        victoria de la política sobre la economía, y de los valores espirituales sobre los materiales

 

Pero también sintió una repulsión instantánea por otros elementos constitutivos de esta ideología:

·        el darwinismo social

·        la psicología racista

·        la excesiva acentuación de lo comunitario sobre lo individual

·        la completa subordinación de los derechos del individuo

·        el carácter omnímodo del Estado

 

Por los años treinta y primeros años del cuarenta ya hacia bastante tiempo que Belaunde había abandonado su primera etapa positivista y fenomenista, tan caracterizada en su libro El Perú antiguo y los modernos sociólogos (1904), encontrándose en pleno desarrollo de su segunda etapa filosófica: metafísica, cristiana, espiritualista y peruanista, implementada en sus obras Meditaciones peruanas (1914), La crisis presente (1914-1939), La realidad nacional (1931) y Peruanidad (1942). Cuando reemplaza a Javier Prado en 1912 en la docencia con el curso de filosofía moderna en San Marcos encontró que Deustua y Prado habían introducido el voluntarismo de Wundt, el espiritualismo de Eucken, los análisis de filosofía de la religión de William James, el vitalismo de Bergson y el idealismo de Boutroux.

 

El por su parte descubre la vía abierta al absoluto por Descartes, Spinoza y el carácter libre de la vida y el valor de la intuición en Kant. Es curiosa su coincidencia, pues él como el fascismo emprenden una revuelta contra el positivismo antimetafísico, lo cual no quiere decir que el pensamiento metafísico conduzca necesariamente hacia el pensamiento fascista, aunque aquí lo acompañe. Por entonces, ya se había definido varios aspectos claves de su pensamiento:

·        rechazo del ateísmo materialista

·        culto del hombre superior y rechazo del caudillo, demagogo y el absolutismo presidencial

·        anatopismo como fenómeno de imitación

·        definición del Perú como síntesis viviente

·        formación del ideal nacionalista

·        la democracia como ideal político

·        la idea de Peruanidad construida por el legado prehispánico e hispánico

·        la distinción entre el ideal o visión exacta de la realidad y la ideología como visión ajena de la realidad

·        el respeto de la iniciativa privada y la propiedad individual

·        y la justa distribución de la riqueza

 

Este cuadro de ideas suyas encuentra coincidencia parcial con las tesis del fascismo por el lado del antimaterialismo, del nacionalismo, la idea del líder y la prevalencia de lo espiritual sobre lo material. De aquí proviene su adhesión insegura, a través de un seudónimo periodístico, con la ideología del fascismo. Pero además el asunto es que el nacionalismo es una ideología que puede combinarse con el liberalismo, el socialismo, el comunismo y el fascismo. Belaunde era reactivo al nacionalismo racista pero no al nacionalismo que concebía la identidad nacional como transitoria, mudable y perfectible.

 

4.

CONCLUSIÓN

 

En verdad no existen explicaciones simples a la naturaleza proteica del nacionalismo, pero este atributo suyo es uno de los elementos que lo aproxima al fascismo. No obstante, el nacionalismo del fascismo es particularista, es decir el interés nacional está por encima incluso del respeto del derecho internacional, mientras que el nacionalismo de Belaunde es un nacionalismo universal, que defiende los intereses culturales y materiales colectivos de una nacionalidad, pero teniendo en cuenta los intereses de los demás. Sin embargo, él estuvo de acuerdo con las pretensiones territoriales del Duce, lo que contradice su nacionalismo universal.

 

En conclusión, no pretendo haber agotado las razones de la exótica adhesión de su inteligencia a la causa del fascismo, pues no hay explicación simple al mismo. Pero fue un hecho del que no se sintió orgulloso y trató de ocultarlo en lo posible.

 

Y aquí va anécdota del Dr. Antonio Belaunde Moreyra. Por el año 2006 nos reuníamos en la casa del finado Julio César Rivera Dávalos para celebrar sesiones quincenales de filosofía en el recién inaugurado Cenáculo de Filosofía Yachaywiñay. Nos reuníamos integrantes de todas las áreas del conocimiento. Por la física teórica iban Kiko Álvarez Vita, Enrique Pfeiffer, los filósofos Luis Alvizuri, José Luis Herrera, Antonio Belaunde, Julio Rivera, Ruth Romero Huamaní, Pablo Suárez, Ysaí Quiroz, Fidel Gutiérrez Vivanco. Toribio Torres, Víctor Montero Cam, yo, el Nyaya Salomón Ruíz Goin, los abogados Ricardo Segura, Miguel Bautista Gavilán, y otros personajes. Lo singular del caso es que cuando me tocó exponer el tema en cenáculo estuvo presente el Dr. Antonio Belaunde Moreyra, quien al final ratificó la filiación de su padre al fascismo mussoliniano, e incluso contó que tenía en su mesa de noche un retrato de Benito Mussolini con su autógrafa. Lo cual cayó sobre los presentes como la mayor prueba del episodio fascista de Don Víctor Andrés Belaunde.

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA

 

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA (1975; EDAF, 1984) es el célebre libro del psiquiatra y filósofo Raymond Moody.

Moody entiende bien que los testimonios recogidos llevan a pensar que la vida prosigue después de la muerte y que son muchas las personas declaradas clínicamente muertas las que han vivido ese trance. Pero al mismo tiempo admite que su libro no es un estudio científico, ni que presenta una "prueba" de que hay vida después de la muerte. Se niega a sacar conclusiones en ese sentido, y afirma que ni intenta construir una teoría.

Sólo presenta informes significativos con el propósito de descubrir un medio para interpretarlas. La imposibilidad de construir una prueba se debe al pensamiento naturalista, cientificista, materialista y lógico actual.

Pero admite que se trata de hechos asombrosos que no son subjetivos sino universales, que hay algo muy real que indica que la mente, espíritu o alma puede existir separada del cuerpo, y que se trata de experiencias con repercusiones profundas en las personas que lo vivieron.

Afirma que las experiencias cercanas a la muerte no son sueños ni fantasías, sino episodios reales de categorías diferentes. Los casos de laboratorio de aislamiento no explican las experiencias cercanas a la muerte. No se trata de mentiras del consciente, ni de embellecimiento del inconsciente. Las alucinaciones autoscópicas -verse uno mismo como fantasma- son un enigma neurológico que no explican las experiencias de sobrevivencia de la muerte. Las drogas psicoactivas del chamanismo son también un camino para obtener experiencias de otras dimensiones. Finalmente, la experiencia no puede ser demoníaca porque la persona retorna a la vida decidida a actuar bien.  

Es decir, las entradas a otras esferas de conciencia y de la realidad son variadas: 1. experiencias de muerte clínica,  2. drogas psicoactivas, 3. meditación mística, 4. aislamiento.

Es verdad, que no hay definición científica unánime sobre la muerte. Pero no se puede negar que hay un "punto de no retorno". No obstante, la experiencia de la muerte no se relaciona con una función biológica residual. 

Es muy significativo que, si bien los testimonios no hablan del Cielo ni del Infierno, sin embargo, los suicidas que volvieron a la vida de un lugar horrible donde les espera un castigo grave. Para el caso de la reencarnación afirma que existe otra técnica investigativa, conocida como regresión hipnótica lejana.

Las coincidencias con la Biblia, el Libro Tibetano de los muertos, Platón y Swedenborg sin haberlos leído, indican que se trata de una experiencia real, que no es un invento de la mente sino un hecho que concierne a la realidad.

De las 15 características que presenta la experiencia de la muerte sobresalen -aunque ningún testimonio es idéntico a otro-: se ven fuera del cuerpo; oyen y ven lo que sucede, pero no son vistos ni oídos; van hacia un túnel largo y oscuro; al final del túnel divisan una luz; la luz se presenta como un ser luminoso (Cristo, ángeles, en otros casos son familiares y amigos fallecidos); perciben un límite; se les dice que deben regresar; se reúnen con su cuerpo y reviven.

Las experiencias de muerte física o vida más allá de la muerte niegan que la muerte sea una aniquilación (visión materialista) sino una supervivencia (visión espiritualista). Moody insiste que su libro no es una prueba, ni una demostración, es un libro acientífico, sino que es la presentación de un enigma que persiste en la ciencia.

Una acotación personal que no es del agrado de los ufólatras, es que los testimonios no ven en ningún caso extraterrestres, sino seres de luz.

 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

CÓMO MUEREN LAS DEMOCRACIAS

 

En un enfoque simplista, miope y cínico los autores de este libro afirman que el olvido de la tolerancia y de la contención abre las puertas a los dictadores autoritarios. Y esto lo afirman en referencia a Trump.
Su enfoque imperialista se hace de la vista gorda que la susodicha democracia americana provocó más de 200 guerras en su corta historia, una multiplicidad de golpes de Estado, millones de víctimas inocentes -como los millones de muertos en Siria, Irak, Afganistán-, apoyó dictaduras sanguinarias, entre otras abominaciones.
De manera que es el imperialismo estadounidense el principal factor que hace morir a las democracias en el mundo. Es su dictadura "democrática" imperial la que actualmente sume en el fascismo a Europa y lleva al planeta hacia una conflagración nuclear contra Rusia y China.
Es el imperio el que convierte a las democracias en VOTOCRACIAS para defender los intereses de sus megacorporaciones privadas. El Occidente liberal se ha convertido en la principal amenaza de la democracia en el mundo.

En una palabra, ocurre todo lo contrario a lo que afirman estos cínicos y aplaudidos autores.

martes, 17 de septiembre de 2024

POR QUÉ PACHACAMAC

 

POR QUÉ PACHACAMAC
¿Por qué el Inca Garcilaso en su "Comentarios Reales" destacó a Pachacamac como la deidad mayor y principal en el panteón inca?
Se ha afirmado que ello responde a su intención explícita de presentar a los Incas como los que vislumbraron al verdadero Dios y cuya única carencia fue la revelación de la palabra divina.
Esto significa que la intención deliberada de Garcilaso es presentar a los incas como insertos y expeditos para la asimilación del evangelio. Esto, sin duda, es cierto.
Pero ¿cuál fue el motivo que lo llevó a adoptar esta posición? Yo encuentro que el motivo fue filosófico. Lo que se entiende cuando porfía tercamente contra la inexacta traducción del nombre Pachacamac por parte de Cieza de León.
Su discrepancia no es meramente etimológica, sino teológico-filosófica. Y ello se advierte cuando rechaza el nombre de Pacharurac porque "rura" quiere decir "hacer", y Pachacamac viene de "camac", que significa "animar".
Pachacamac sería para Garcilaso el "animador del mundo", o sea, lo que infunde vida a lo inanimado. Este sutil matiz es sumamente importante advertirlo porque a partir de ello se puede inferir su intención de aclarar su postura cristiana-creacionista con la pagana-ordenadora.
Ahora bien, qué es lo que de verdadero vislumbraron los incas sobre el Dios verdadero: la Vida. Garcilaso para entonces ya era cristiano y aceptaba perfectamente que el Dios cristiano era el portador de la vida eterna. Esto no significa que no distinguiese entre la Vida eterna del Dios cristiano y la Vida temporal de Pachacamac. Es por ello que habla solamente de "vislumbre".
Por lo demás, Garcilaso no era ningún improvisado en filosofía y su reputada e indisputada traducción de los "Diálogos de Amor" de León Hebreo lo testimonia. Si a ello le sumamos su evangelización cristiana y la lectura de los clásicos en la biblioteca renacentista de su tío Gómez Suárez de Figueroa, tenemos a un hombre con los conocimientos filosóficos suficientes para distinguir entre un Dios creador (cristiano) y una deidad ordenadora (Pachacamac).
La distinción no es de poca monta, al contrario, ayuda a entender el énfasis puesto por Garcilaso en la defensa de la traducción de Pachacamac como "Animador del mundo".
En el fondo se trata de una distinción metafísica de principio. El Dios creador cristiano implica una creación desde la nada, en cambio el dios animador supone introducción de orden entre lo inanimado preexistente. O sea, en el primero hay un monismo metafísico y en lo segundo un dualismo metafísico.
Esta sutil diferencia metafísica de base es lo que pasa desapercibido a Garcilaso cuando discrepa con energía contra Cieza de León. Hablar de Animador es limitarlo a correctamente a Ordenador, en cambio hablar de Hacedor da la impresión de asumirlo como Creador, lo cual no es tal para Garcilaso.
Es decir, ver a Pachacamac como Pacharurac o "Hacedor" es ponerlo a la altura del Dios creador cristiano, lo cual es una incomprensión y una inexactitud no sólo lexical sino metafísica grave. Cieza hace una ilegítima trasposición cristiana. En una palabra, para Garcilaso Pachacamac es una deidad ordenadora y no creadora.
Mazzotti (2023: 189-203), por su parte, establece bien la equivalencia entre Wiracocha y Pachacamac, basándose en Torero, Urbano, Szeminski, Demarest, Rostworowski, Zuidema, Pease. Y presenta la plausible hipótesis de que la elección de Pachacamac sobre Wiracocha responde a razones de cortesanía elitista -fue nada menos que su bisabuelo Túpac Yupanqui Inca, el que incorpora la deidad costeña en el panteón superior incaico-.
Según datación reciente la deidad Pachacamac hallada se remonta al año 700 y pertenece al contexto Huari. Es comprensible que iniciada la expansión imperial hacia la costa por parte de los incas encontraran conveniente y compatible la identificación entre Wiracocha y Pachacamac.
Por lo demás, hasta el nombre Pachacamac -Animador del mundo- es mejor entendible que el de Wiracocha -literalmente "mar de sebo"-. Sólo una traducción más filosófica permite entender su equivalencia con Pachacamac. Así, cuando traducimos Wiracocha como Fuente de Poder (Wira=Poder, Cocha=Fuente) resulta más comprensible su equivalencia con Pachacamac.
No deja de ser importante además notar que en tiempos de la extirpación de idolatrías, como lo testimonia la "Instrucción" de Albornoz, y esto lo hace notar Pease (1973: 79-80), se encuentra que en los Taki Onkoy está presente Pachacamac y no Wiracocha.
Podemos preguntarnos a qué responde la hegemonía cultural de Pachacamac sobre Wiracocha, y lo más probable es que fue la deidad superior de reinos ya hace mucho tiempo extintos -Huari, Tiahuanaco-.
Si Mazzotti presta atención al sentido de equivalencia, asimilacionista y elitista de la deidad Pachacamac, nosotros hemos prestado atención a su sentido filosófico.

Referencias:
Mazzotti, José Antonio. Coros mestizos del Inca Garcilaso. Editorial Horizonte, Lima 2023.
Pease, Franklin, El dios creador andino. Mosca Azul editores, Lima, 1973.

MILITARISMOS EN EL PERÚ

 

MILITARISMOS EN EL PERÚ
Cuando le preguntaron al poeta Martín Adán sobre el golpe militar del General Odría al presidente Bustamante y Rivero, lapidario sentenció con la frase: "Hemos vuelto a la normalidad".
En el Perú se ha tenido hasta hoy siete militarismos. Es decir, en 203 años de vida republicana han sido 109 años de militarismo, 1 año de golpe civil constitucional y 93 años de democracia. Estas cifras resultan de la sumatoria del golpe de Vizcarra y el dado a Vizcarra. No obstante, ya se trata de un golpe civil constitucional y no estrictamente militar. En todo caso los golpes civiles constitucionales han sido mínimos frente a los golpes militares.
Es decir, más de la mitad de la vida republicana el Perú la ha vivido bajo golpes militares.
Antes de indagar sobre las causas de esta anómala vida republicana vayamos a la enumeración del militarismo peruano.
Al respecto fue el ilustre historiador Basadre el que se encarga de presentar tres militarismos:
PRIMER MILITARISMO: Militarismo de la Victoria (1827-1873)
SEGUNDO MILITARISMO: Militarismo de la derrota (1883-1885)
TERCER MILITARISMO: Militarismo oligárquico (1930-1968)
Hasta aquí llega la lista que nos presenta Basadre. Nos compete a nosotros completarla:
CUARTO MILITARISMO: Militarismo nacionalista anti-oligárquico (1968-1975/Septenato del General Velasco Alvarado)
QUINTO MILITARISMO: Militarismo antirreformista (1975-1980/General Morales Bermúdez)
SEXTO MILITARISMO: Militarismo neoliberal (1990-2000/Gobierno cívico-militar de Fujimori-Hermoza-Montesinos)
SÉPTIMO MILITARISMO: militarismo institucional (2022-hasta hoy/Boluarte-Alto Mando).
Por lo visto, la lista de Basadre ha sido superada numérica y estilísticamente. Desde el sexto militarismo se añade el matiz civil (un presidente civil asume el mando) y el séptimo emplea una modalidad congresal (asume otro civil mediante defenestración congresal y apoyado por la FFAA).
No todo golpe de Estado en el Perú ha sido sangriento, también los hubo incruentos, el más importante fue el de Velasco. Un golpe blando y pasivo fue el que se empleó contra Castillo. La tipología golpista global nos brinda cuatro modalidades: patronal, militar, congresal y cívico-militar. Los golpes miliares de hoy no son sangrientos sino constitucionales.
¿Somos un país militarista? Las cifras hablan por sí solas.
Ahora bien, cuáles han sido las causas de la continua oscilación entre la recesión democrática y el golpismo. Sin embargo, la continuada destrucción de la democracia en el Perú no ha postergado la permanente búsqueda de la vida democrática.
En el Perú se puede enumerar cinco causas principales: intolerancia política, falta de contención normativa, racismo, clasismo y la presión internacional del imperio mundial de turno.
No obstante, es significativo señalar que desde que existe el CAEM por la fundación de Odría en 1950 el militarismo peruano tendió a tomar en cuenta más los intereses nacionales que extranjeros. Tenemos los casos de Pérez Godoy-Lindley (1962-1963) que implemento una reforma agraria limitada a la Convención que despotenció las revueltas campesinas de la época, y la profunda reforma agraria de Velasco (1968-1975). El viro hacia la derecha ya se muestra en el documento castrense de 1986 que se muestra decidido por las reformas neoliberales, cosa que aplicaría con Fujimori.
En otras palabras, la presión internacional de los golpes militares en el Perú no respondió sólo a intereses del imperio norteamericano, sino a la coyuntura política internacional de turno y a las necesidades internas del país.
Esto lleva a pensar que, dado el giro geopolítico mundial desde el orden unipolar hacia el orden multipolar, el cambio de eje geopolítico desde el Atlántico hacia el Pacífico, y el acercamiento que se tiene hacia China y Corea del Sur, el militarismo peruano será proclive a apoyar las tendencias políticas nacionalistas y soberanistas, con un manejo político que concilie lo social con lo económico.
O sea, será el venidero militarismo peruano uno que acentuará su sesgo nacionalista y soberanista, favorable a una economía mixta, pero con una clara dirección política hacia lo social-popular. Ese será el eje de las reformas de las relaciones entre la sociedad civil y el poder militar.

En otras palabras, el Perú tiene militarismo para buen tiempo, ya sea para evitar la degradación democrática o imponer rectificaciones vía cívico-congresal-militar.

lunes, 16 de septiembre de 2024

LO QUE HAY DETRÁS DEL SEGUNDO INTENTO MAGNICIDA

 


Este segundo intento de magnicidio contra Trump es el más evidente indicador de la actuación del Estado Profundo -Deep State- contra la candidatura del republicano Donald Trump.

Barack Obama concluyó su mandato en 2016 pasando a la historia como el presidente de los drones asesinos y de la nueva guerra fría iniciada contra Rusia. 

La elección inesperada del republicano Trump representó la incómoda interrupción no tanto de los planes del partido demócrata y el Pentágono contra Rusia, sino del Estado profundo del ala radical del Reich Bilderberg de propinar una derrota militar a Rusia, cercarla y fragmentarla con la OTAN, aun recurriendo a las armas nucleares tácticas.

Conocedora Rusia de los planes guerreristas contra su país se cuidó de dar a conocer sus nuevas armas hipersónicas durante el gobierno de Trump y su sucesor demócrata Biden con el propósito de disuadir cualquier aventura militar en su contra. Pero no tuvo éxito y los planes de guerra en Ucrania del Occidente liberal prosperaron.

Mucha tinta corrió bajo el puente sobre el fraudulento triunfo de Biden sobre Trump en las últimas elecciones del 2021. Y ahora que se presenta a un segundo mandato con claro favoritismo se produce el segundo intento de magnicidio en su contra.

Hasta aquí hay dos preguntas que hay que hacerse: 1. ¿Por qué el partido republicano apoyó a Trump el 2016, conociendo que era un candidato controvertido y radical? ¿por qué el experimentado ex-presidente George Bush guardó silencio en su contra? Todo indica que se sabía sobre los planes guerreristas contra Rusia por parte del lobby demócrata, y la intención fue promover una distensión con la potencia nuclear de Rusia. La segunda interrogante es: 2. ¿Por qué se busca eliminar Trump mediante el magnicidio? No sólo porque Harris no es rival para él, sino que esta vez el Reich Bilderberg, que es el verdadero Estado Profundo, no está dispuesto a que sus planes guerreristas contra Rusia se vean interrumpidos por otra derrota electoral propinada por Donald Trump.

Cuesta trabajo creer que la élite antidemocrática norteamericana esté dispuesta a arriesgar la supervivencia de la civilización sin tomar en cuenta el efecto devastador a nivel global de un enfrentamiento nuclear, que no sólo implicaría a Rusia, sino también a China, Corea del Norte, Irán, India, Pakistán, Israel y el mundo occidental liberal. No habría refugio ni escapatoria en el planeta. Se calcula que una guerra de tales dimensiones acabaría con 5 mil millones de personas en el planeta. Más de la mitad de la población del mundo sería aniquilada. Sería mucho más efectivo que la ligadura de trompas, la eugenesia y la eutanasia que tan alegremente promociona el occidente liberal.

La élite occidental liberal, que ya está inserta en su franco declive histórico, ha perdido la cordura y pone en peligro a la humanidad entera. Sólo lo podrán impedir la Providencia junto a la sabiduría de las otras cuatro civilizaciones del planeta (China, ortodoxa rusa, islámica, hindú. Sencillamente el inmoral y desahuciado Occidente liberal debe entender que la gobernanza global ha cambiado, el eje geopolítico mundial ya no es el Atlántico sino el Pacífico, y no es la guerra sino la Paz la alternativa para transitar hacia un nuevo orden mundial multipolar.

DOS OBSERVACIONES SOBRE EL FUJIMORISMO

 

1. Muerte de Fujimori coincide con agotamiento global del neoliberalismo unipolar

Otro detalle significativo es que el funeral de Fujimori es oficial, en cambio el cortejo fúnebre del General Velasco fue popular. Fueron más 500 mil personas, y el pueblo junto a las organizaciones sindicales se disputaron llevar el féretro. Es un funeral con aroma de condena y olvido popular.

2. El golpe de Estado Blando del fujimorismo
Se suele sostener que los demagogos extremistas son un peligro para la democracia y que hay que evitarlos para no interrumpir la vida democrática. Pero la realidad es más compleja que esta simple recomendación.
Hay un hecho para ilustrarlo que no ha sido destacado por los especialistas y politólogos preocupados por la democracia.
Fujimori fue un candidato outsider, demagogo blando o populista, apoyado por el poder global antidemocrático, que simuló ser antisistema -negó hasta el último minuto que aplicaría shock económico y una vez en el poder lo hizo- para engañar al electorado haciéndose del poder, y luego dio un golpe de Estado.
Es decir, Fujimori es un claro ejemplo de dos cosas: 1. simular ser antisistema para ganar las elecciones, y 2. dar un estilo de golpe de Estado cívico-militar, donde una figura civil asume el poder.
Esto es importante señalarlo porque significa que el poder global para las elecciones peruanas del 2026 buscará otro outsider aparentemente antisistema para ganarse los votos de un electorado radicalizado. También apoyará a uno abiertamente pro-sistema, pero sabe que no ganará. Por eso, necesita emplear diversas estrategias para no perder el poder.
Fujimori fue un caso paradigmático de simulación antisistema y del golpe de Estado blando. La pregunta es: ¿puede aparecer un outsider que aparente ser pro-sistema para luego volverse anti-sistema? No se puede descartar.

sábado, 14 de septiembre de 2024

LOS AÑOS DE VELASCO de Rolando Rojas (Comentario)

 

"Los años de Velasco" (IEP, 2021) de Rolando Rojas Rojas es un libro que desentraña el septenato velasquista afirmando que no se trató de un proceso socialista, sino desarrollista cepalista, nacionalista y antimperialista, que con las reformas emprendidas liquidó la anacrónica sociedad oligárquica, devolvió la soberanía al país, modificó las estructuras sociales, buscó un empresariado industrializado y moderno, modernizó social y culturalmente el Perú, aumentó las movilización popular y multiplicó los partidos de izquierda.
En una palabra, el General Velasco Alvarado realizó en siete años los cambios estructurales que el Apra -a pesar de su retórica revolucionaria- se encargó de escamotear y bloquearlos durante 40 años.
Pero fue una revolución desde arriba. Los militares acogieron a muchos asesores y colaboradores civiles, tanto de derecha como de izquierda, pero su verticalismo autoritario no lo llevó a compartir el poder ni a crear un Partido propio. Lo cual sería decisivo a la hora de su caída.
A Velasco lo apoyó el grupo de militares progresistas. La Marina representaba el grupo conservador. Cuando sobrevino la crisis internacional del petróleo en 1973, junto a la salud debilitada de Velasco por la amputación de una pierna, la Marina y la CIA emprenden una serie de actos terroristas en su contra para crear la sensación de desgobierno.
A Velasco le sobreviene un derrame cerebral que lo aísla aún más. El sector progresista llega a pedir su sucesión y acepta para el mes de setiembre. Pero el General Morales Bermúdez se adelanta y da el golpe en agosto. Desde entonces se daría marcha atrás a las reformas y volvería a regir la economía el FMI. Un golpe lo llevó al poder y un golpe lo sacaría de él.
Llama la atención que el autor no diga absolutamente nada sobre el ataque militar que se iba a emprender contra Chile de Pinochet, más aún cuando el propio Kissinger lo admitió en declaraciones posteriores.
Quince años después de Velasco, en la década del 90, Fujimori secundado por militares emprendería la reestructuración neoliberal del país. Si Velasco representó el cuarto militarismo de corte anti oligárquico (1968-1975), Morales Bermúdez fue el quinto militarismo anti reformista (1975-1980) Fujimori encarnó el sexto militarismo de corte neoliberal (1990-2000).

En la segunda década el siglo veintiuno el modelo neoliberal luce agotado y vuelve sobre la mesa el modelo nacionalista, antimperialista y soberanista de Velasco dentro del contexto del Nuevo Orden Mundial Multipolar.

viernes, 13 de septiembre de 2024

APRISMO POPULAR de Imelda Vega-Centeno (Comentario)

 

Valiosa investigación que permite entender cómo la fusión de lo religioso y lo ideológico fue el factor decisivo que hizo posible la sobrevivencia por casi ochenta años de Haya la Torre y el partido Aprista a pesar de tantas traiciones, conspiraciones, pactos, componendas, convivencia, y virajes ideológico-programáticos.
La primera generación aprista idolatró a Haya, y las masas campesinas de los latifundios de la Costa de su tiempo eran analfabetas. En el campesinado indígena la influencia aprista era casi nula. Mientras que la clase media encabezaba la ola de ascenso de la sociedad de masas de los años 20 y 30. No olvidemos que ya en década del 30 Haya se entrevistó varias veces y secretamente con el embajador norteamericano Haering para garantizar que las propiedades norteamericanas no serían tocadas en un probable gobierno suyo.
Comentario aparte merece la Revolución de Trujillo del 32, debido a que quien la desató fue el anarcosindicalista búfalo Barreto junto con obreros anarquistas, y a la cual Haya no apoyó porque tenía compromisos previos con el embajador yanqui y ciertos latifundistas apristas. Haya fue sobre todo un conspirador golpista, que a lo largo de su carrera política buscó el golpe militar y no la revolución, que convocaran elecciones para luego presentar su candidatura, convencido que los votos lo favorecerían. Pero quiso el destino que la matanza de oficiales en el cuartel O´Donovan le ganara el veto sistemático del Ejército para sus propósitos electorales.
Sobre aquella primera generación la hegemonía temprana de Haya y el Apra fue favorecida por la prematura muerte de Mariátegui -que ya había señalado a Haya como un aventurero presidencialista-, la desmateriaguización emprendida por Eudocio Ravines, al convertir el Partido Socialista en Partico Comunista del Perú, y la extraordinaria capacidad demagógica y confusionista del líder aprista. Haya siempre jugó a la insurrección y a la conjura militar. Su idea era llegar al poder por medios pacíficos.
Pero será en la década del 40, en medio de la ausencia de otro gran líder político opositor y dada la inexistencia de otro líder en el Apra, cuando se produce el primer desencanto en el seno aprista a causa del fracaso de la sublevación del 48 y la traición a su línea insurreccional. Esto provocará la disidencia de un número importante de militantes, especialmente pensantes y de clase media -Magada Portal, Ciro Alegría, Scorza, Hidalgo, Valcárcel, Malpica, De la Puente, Barrantes, entre otros- que se prolongará hasta el 59 con el Apra Rebelde y en 61 con el surgimiento del MIR. Ya para entonces el propio Haya al salir del asilo en la embajada de Colombia desactivó la insurrección del 54 y en el 56 su lugarteniente Prialé oficializó el abandono de la línea insurreccional.
Pero mientras toda esta disidencia acontecía entre los militantes de clase media e intelectuales, la masa popular se mantenía leal y fervorosa idolatrando al caudillo aprista.
A esta situación contribuyó una camarilla partidaria que permaneció alimentando el personalismo megalomaníaco del Jefe -entre ellos Orrego, Prialé, Cossío del Pomar, Villanueva del Campo, Townsend, Sánchez e incluso Seoane y Valle Riestra que volvieron arrepentidos a su lado-. Este grupo secundó a su líder en su rabioso anticomunismo, la convivencia pradista del 56, la superconvivencia odriísta del 63, su apoyo a las sangrientas dictaduras centroamericanas, su propuesta de enviar 5 mil combatientes a la guerra de Corea para apoyar a los norteamericanos, su odio hacia Fidel Castro y la Revolución cubana, su apoyo a los barones del azúcar y algodón junto al saboteo sistemático en el congreso para implementar la Reforma Agraria y el problema del petróleo durante del primer gobierno de Belaunde, su prudente y tímido reclamo durante el gobierno revolucionario de Velasco de la autoría de las reformas estructurales, el desastroso gobierno del primer gobierno aprista de Alan García, su corrupta y entreguista actuación durante su segundo gobierno neoliberal, y finalmente el cogobierno con el fujimorismo que produjo el mayor descalabro en la historia política del país.
¿Cómo un líder y un partido que se mostró revolucionario en las palabras, pero en los hechos reaccionario, oligárquico y pro-norteamericano pudo concitar la fe de las masas populares durante tan largo tiempo? La respuesta lo brinda el libro de Imelda Vega Centeno. No sólo fue la ausencia de otras alternativas políticas, sino la idolatría religiosa en las masas populares lo que encumbró a dicho líder y partido por tanto tiempo.
Un detalle no menor es que el propio Haya se comparaba con Einstein, Russel y Toynbee, pregonaba su mesianismo y autodeificación, inventó incluso que había derrotado a Lenin en una polémica sobre el imperialismo. La divinización religiosa de su liderazgo mesiánico respondía no sólo a su vanidad de sentirse seguido y adorado, sino que se jactaba de su tesis del espacio tiempo histórico como un gran aporte, cuando no concitó más que indiferencia teórica porque se percibía que con ella le permitía justificar los más insólitos virajes y malabarismos políticos.
Imelda Vega-Centeno subraya la adhesión creyente del militante aprista. El aprismo popular se basa en un imaginario que hace vivir la militancia como una religión, se alimenta la santidad de Haya y su doctrina, su figura como salvador, la exaltación de su vida "heroica", su asunción como un ser superior, que como Dios "escribe recto con líneas torcidas".
La autora no desdeña las diferencias generacionales y regionales en la percepción de Haya y su partido y así diferencia tres tipos de respuestas entre los apristas respecto a la línea sinuosa del Jefe: 1. "La doctrina es una y no cambia", apela a la autoridad; 2. "Hubo pactos no muy santos, pero fueron por el bien del país", se apela a la justificación moral; y 3. "Los pactos dañan y debilitan", postura crítica de los disidentes que señalan la traición.
El aprismo popular se mantuvo firme a la primera y segunda respuesta, pero por su falta de capacidad crítica no dio el paso hacia la tercera. No obstante, el libro de Vega-Centeno es de 1991. Por tanto, no da cuenta de lo que sucedió posteriormente con el hayismo y el aprismo.
Tras las traumáticas experiencias del segundo gobierno corrupto de Alan García (2006-2011) y su posterior suicidio en 2019, el aprismo popular se vio severamente dañado. Los resultados electorales fueron lo suficientemente elocuentes, haciendo que el 2020 señale su debacle popular y permita señalar que regional y generacionalmente está encaminado hacia su definitiva extinción.
Ante el presente naufragio político-electoral del aprismo ya no hay factor religioso ni académico que lo salve. Queda como pieza de museo de nuestra insólita historia política. Sus herederos se parecen más a zombis conforme avanza el nuevo orden multipolar y se hunde el viejo orden unipolar del occidente liberal.

Quisiera finalizar señalando un probable itinerario de la decadencia del hayismo aprista: 1. crisis ideológica (48-68); 2. crisis política (1985-2011); 3. crisis electoral final (2020).

jueves, 12 de septiembre de 2024

USTED FUE APRISTA (reseña final)

 

Me encontraba empeñado en la reseña y comentario de cada capítulo de este libro, pero tanto desatino y vesania política cometida por el personaje de marras me hizo desistir de la tarea para pasar a una conclusión final.

Completada la lectura de los diez capítulos del más documentado libro escrito hasta hoy sobre Haya de la Torre y el Apra puedo concluir que se trató de un líder conservador que:

1. se pasó la vida hablando y encandilando a las masas sobre la revolución, pero cuando tuvo la oportunidad de hacerlo desistió,
2. hizo virajes en contrario de su pensamiento primigenio,
3. traicionó a la Revolución de Trujillo del 32,
4. llenó de ambigüedades su teoría -el antimperialismo lo sustituyó por interamericanismo y lo complementó con anticomunismo-,
5. dio su respaldo práctico a la oligarquía nacional, obsequió un rabioso anticomunismo al imperio yanqui,
6. promovió un "sindicalismo libre" -léase anticlasista- auspiciado por las becas, viajes y dinero de la CIA,
7. nunca criticó a las dictaduras protegidas por el imperialismo,
8. enemigo en la práctica de la urgente reforma agraria que necesitaba el Perú,
9. pactó con la oligarquía pradista y su verdugo odriísta,
10. Ocultó todo lo que pudo sus escritos radicales de juventud hasta que permitió editarlos en el Perú sólo para reclamar a Velasco la autoría de las reformas emprendidas por el gobierno revolucionario;
11. Traicionó las aspiraciones del pueblo a la justicia social retrasando todo lo que pudo los cambios estructurales que necesitaba el país,
12. Después de salir del su asilo en la embajada de Colombia prácticamente vivió en Europa hasta 1970, las razones que ofreció resultan dudosas;
13. Tuvo obsesión presidencialista, padeció de megalomanía y mesianismo, prácticamente destruyó los cuadros intelectuales del partido quedando como único teórico,
14. Por su mentalidad conspirativa y saboteadora fue responsable de provocar reiterados golpes militares -Sánchez Cerro, Benavides, Godoy, Velasco- y hasta de Fujimori -dio los votos apristas para su triunfo-.
15. Haya impartía las órdenes directas a los defensistas -conocidos como "búfalos"- para sus tropelías y crímenes.

La lista se podría alargar mucho más. Pero en aras de no agriar el humor de los lectores se puede decir en síntesis que el ambivalente Haya fue el responsable directo e indirecto de impedir y retrasar la modernización y democratización del Perú.

A partir de todo esto se comprende mejor porqué su joven sucesor Alan García -que terminó suicidándose en el 2019 para impedir su captura por corrupción- comenzó antimperialista en el1985 y terminó neoliberal y entreguista en el 2006 como su mentor Haya de la Torre.

Pero el funesto desempeño político del Apra va más allá del libro de Nelson Manrique y está todavía fresco en la memoria colectiva de los peruanos. Los cuales vieron cómo su funesta alianza con la mayoría parlamentaria fujimorista terminó desencadenando la más grande inestabilidad política conocida en el país y promoviendo el golpe inconstitucional de la presidente Boluarte.

Con todo este historial sinuoso y traicionero se comprende mejor por qué dicho partido -que fue la verdadera obsesión de Haya y no la revolución- terminó completamente liquidado para los electores, olvidado en el sufragio democrático, liquidado en la vida política y remitido al tacho colero de la historia.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

CAPÍTULO IV: Sociedad peruana en los años 50 (Comentario)

 

CAPITULO IV: La sociedad peruana en los años cincuenta
Si en los años 30 la tendencia fue la nacionalización de la economía peruana, desde 1948 hasta 1968 lo fue la desnacionalización. Esta desnacionalización radical estuvo acompañada por la descapitalización del país. Las cifras demostraban el saqueo que efectuaba el imperialismo financiero, el cual no traía capitales para impulsar el despegue capitalista del Perú, como tercamente lo sostenía Haya y lo secundaba Seoane con su tesis cómplice de que los terratenientes devenían en industriales.
Al crecimiento exportador de materias primas, azúcar y harina de pescado le acompañó una profunda crisis del agro, utilizada por Beltrán para subsidiar a la industria. En todo este proceso el APRA se convierte en defensor de los intereses de los barones del azúcar y algodón, mientras éstos trasladaban sus beneficios fuera del país. Los depósitos de los hacendados en el exterior se triplicaron en este periodo de agitación campesina.
El APRA, por su parte, sistemáticamente bloqueó cualquier restructuración del agro, no apoyó las expropiaciones, ni la restitución de tierras usurpadas al campesinado. Frustró cualquier revolución antioligárquica y tanto en la convivencia del 56 como en la superconvivencia del 63 bloqueó la reforma agraria y eliminó cualquier cuestionamiento del régimen de propiedad de la tierra.
En los 50 se produce el desplazamiento poblacional del campo a las barriadas y una pronunciada transición demográfica de lo rural a lo urbano. Esta gran ola migratoria va acompañada de la urbanización informal, las invasiones y el surgimiento de las barriadas.
Por su lado, el indigenismo "autoctonista" (Valcárcel) de los 20 se volvió "mestizo" en los 50 (Valcárcel, Arguedas), para posteriormente convertirse en "chola" desde los 70 (Varallanos, Nugent).

En una palabra, del 50 hasta el 68 Haya de la Torre fue un firme defensor de los intereses de la oligarquía y del imperialismo norteamericano en el país.

martes, 10 de septiembre de 2024

Capítulo III: El Gran debate y la última insurrección del APRA (Resumen y comentario)

 

Capítulo III: El Gran debate y la última insurrección del APRA
Tras el amargo fracaso de la insurrección del 3 de octubre de 1948 y el golpe de Odría, que da inicio a una implacable persecución contra el Apra, que obliga a Haya a asilarse en la embajada de Colombia, el ala izquierdista aprista encabezado por los exiliados de Buenos Aires, Seoane y Barrios preparan con Perón y la conexión boliviana un golpe militar contra Odría, liberar a Haya de su asilo, y comenzar la revolución antimperialista y anticapitalista en el Perú.
Para entonces Perón apoyó a Odría enviando trigo, pero cuando éste se negó a enviarle petróleo por ceder a las presiones del gobierno el norteamericano por las nacionalizaciones peronistas, entonces el grupo aprista de Buenos Aires tramó la última insurrección del APRA.
La conspiración abortó por infidencia periodística. Enterado Odría de inmediato dio petróleo a Perón, perdiendo éste el interés en apoyar la aventura insurreccional aprista.
Luis Alberto Sánchez, mostró su proverbial lengua viperina presentando a Haya al ala izquierdista del APRA como filocomunistas y agentes policiacos de Odría. Sánchez era un conocido líder del ala derechista en el aprismo, simpatizante del imperialismo norteamericano, defensor de la guerra fría, y caracterizado por su odio visceral al comunismo. Villanueva del Campo llamó a Sánchez "testaferro del imperio norteamericano".
La posición crítica de Seoane a Haya le costaría caro. Paulatinamente sería mediatizado. Haya enterado de la conspiración del grupo de Buenos Aires lo desautorizó. Pero una vez salido de su cautiverio en 1954 en México dio una entrevista adoptando su inicial discurso radical. Nuevamente se mostraba como un demagogo consumado de doble discurso.
Cuando Haya abandona su cautiverio en 1954 redacta un artículo para la revista Life en la que declara el abandono de su línea anticapitalista y antimperialista. También aplaude la caída de Perón, el cual le había arrebatado el liderazgo del antimperialismo latinoamericano. Cuando las dictaduras sangrientas latinoamericanas tienen su era dorada entre los años 50 y 80 Haya de la Torre no condena y, el supuesto campeón del antimperialismo apoya el intervencionismo yanqui en El Salvador, Santo Domingo, Nicaragua, Guatemala y Cuba. Saludó el derrocamiento de Jacobo Arbenz y jamás denunció las atrocidades contra los DDHH cometidas por los tiranos Fulgencio Batista, Anastasio Somoza, Marcos Pérez Jiménez y Leonidas Trujillo.
Los exiliados apristas desconcertados y descontentos con el doble discurso del Jefe no tardarían en comprender que Haya saboteó la insurrección del 54, capituló al programa inicial del partido, viró abiertamente hacia derecha, y era un obstáculo para emprender cambios estructurales y profundos en el Perú.
El triunfo de la revolución cubana señaló un punto de quiebre en el aprismo y precipitó la ruptura del ala radical. Después de pasar 5 años en la embajada de Colombia (1949-1954) pasó el resto de su vida en Europa (1954-1970), salvo cuando estuvo meses cuando le tocó ser candidato en 1962 y 1963 y pasar cortas temporadas para festejar su cumpleaños.

En medio de la decadencia moral y política de su líder se puede entender mejor no sólo el desdichado derrotero de la vida política del Perú, sino la promoción de líderes en el seno del Apra que cavaron más profundamente la crisis general del país.

TEOLOGÍA Y SENSATEZ de Sheed (Comentario)

 

Este no es un libro para teólogos, sino para todo hombre que aspire a vivir con cordura en la realidad. Y si quisiéramos expresar con breves palabras lo esencial de su contenido podríamos decir lo siguiente: ser sensato es conocer la realidad, pero sólo se conoce cabalmente lo real cuando no se excluye la teología o revelación de Dios. De ahí proviene el título Teología y Sensatez. Lo cual alude a la insensatez implantada desde la Modernidad de pretender conocer lo real excluyendo lo teológico.
Para conocer a Dios hay que partir del reconocimiento de la diferencia entre lo finito y lo infinito. Pero no sólo el hombre busca a Dios a través de la razón natural y la filosofía (Dios como único, infinito, bueno, espiritual y perfecto), sino que también Dios busca al hombre a través de la revelación (Dios uno y trino, racional, amoroso, paternal e infinito). O sea, el hombre necesita de la revelación para conocer a Dios.
Dios por amor creó el universo de la nada. La Trinidad es una y distinta a su creación. La Creación comprende: ángeles puros, hombre de materia y espíritu, y seres vivos con alma material. Es el cristianismo que el rompe con la hegemonía el nihilo ex nihilo -nada viene de la nada- de la filosofía griega, carente de la idea de un dios omnipotente, propia el monoteísmo.
Frente al mundo posmoderno actual que sostiene que todo es puro constructo social, el libro nos recuerda que hay dos leyes: natural y moral. Los seres espirituales están destinados a la beatífica visión de Dios tras una previa prueba. Adán, el primer hombre, falló y entró el pecado original, perdimos nuestra inmortalidad e incorruptibilidad, caímos.
Pero vino Cristo como hombre perfecto y nos redimió, nos reconcilió con Dios y destronó a Satanás, el cual reinaba a sus anchas en las religiones antiguas. Pero el hombre, aunque reciba la salvación puede perderla. La Gracia divina no sustituye la naturaleza humana, aunque ayude a perfeccionarla. Hay Cielo, Purgatorio e Infierno. Sobre ello tenemos las visiones de los santos. El Fin del mundo tiene señales (apostasía general, anticristo, conversión de los judíos). Pero el Anticristo será derrotado, descenderá la Nueva Jerusalem y surgirá la nueva creación.
Todo esto para el soberbio racionalismo moderno es pura mojigatería de abuelas con sus mitos decimonónicos desfasados. Pero sólo comprendiendo las verdades sobrenaturales de la fe y el ámbito sobrenatural de la realidad es posible el salto de la razón hacia la revelación, con su principio vital en la Eucaristía.

Sólo el reconocimiento de las verdades suprarracionales hace crecer a la razón. La insensatez de la modernidad es haber recortado la realidad limitándola a lo inmanente y terrenal, y excluyendo lo trascendente, sobrenatural y suprarracional. Lo sensato es aspirar a la santidad, que no es el fin del pecado sino el correcto uno se nuestras energías para conocer y cooperar con Dios. Sólo con Dios el hombre logra la plenitud.